viernes 25 de febrero de 2011

El juego de la vida

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- ¿Será cierto que la vida es como el juego de la Rayuela? Marisa le pregunta a su amiga Inés mientras caminan por un hermoso parque.
- A mí me parece que sí, porque el primer casillero representa la niñez, el segundo representa la juventud y el tercero, la vejez -responde Inés y continúa hablando - En el cuarto y el quinto casillero debemos darnos vuelta para mirar el recorrido, el mismo que nos llevará al cielo... 
- ¡O al infierno! - le  interrumpe Marisa un poco irritada.
- ¿Qué te sucede? - le pregunta Inés. ¿Estás molesta conmigo?
- Perdona. No -dice Marisa. Es que últimamente siento como si estuviera jugando a la Rayuela como aquel personaje de La Divina Comedia de Dante Alighiere que salió del Purgatorio y quiere alcanzar el Paraíso y tiene que atravesar una serie de nueve mundos hasta conseguirlo. 
- Pero, ¿por qué te sientes así? - le pregunta Inés. Deja de caminar.
- Porque aquel jugador actúa a modo de ficha y debe saltar de casilla en casilla en un solo pie, empujando la piedra que supone representa su alma - responde Marisa. Ella también detiene su paso y continúa hablando. Sí, así me siento  yo como aquel jugador cuando parte de la Tierra para conseguir el Cielo y debe tener cuidado en no caer en el pozo del Infierno durante su recorrido.
- ¿Te da temor que la piedra se pare sobre una línea? -pregunta Inés. Ella entiende bien el juego. Y es que en este juego, en ningún caso, la piedra debe pararse sobre una línea, ya que, de la Tierra al Cielo, no hay fronteras ni zonas de demarcación, ni separaciones, ni descanso.
- Sí, siento que me encuentro a pocos metros de distancia del pozo. Y no quiere caer en éste. No quiero seguir jugando más a la Rayuela.
- Mira, no se sabe exactamente quién inventó este juego -  le responde Inés. Lo que sí sé es que la vida es, como tú lo has dicho, como este juego porque  simboliza el comienzo de la vida misma, con sus dificultades y alternativas. Y la muerte juega en nuestra vidas un papel importante. Si bien ninguno de nosotros queremos tomar asiento en la antesala del Purgatorio o el Infierno, todos queremos, más bien, que se nos abra la puerta de par en par del Cielo.
- Y que se nos reciba con música también. Marisa es irónica y suelta una risita.
Inés también se ríe. Y luego ya un poco más seria le dice a su amiga:
- Si estás cansada de jugar a la Rayuela, concéntrate en jugar otro juego.
- ¿Cuál? le pregunta curiosa Marisa. 
Y mientras Inés salta de un casillero imaginario a otro le dice: 
- Un nuevo juego que se llama Encuentra tu propio cielo.
Marisa se la quedó mirando. Ese juego no existe, pero sabe que Inés le ha dado la respuesta acertada.


 Marisol
 
 Información:
¿Sabes cuáles otros nombres tiene la Rayuela? Se le conoce también como:
Tejo, Calderón, Pitajuela, Calderón, Cox Cox, Futi, Traquenelo, Telazarranea, Reina Mora, Pata Coja, Infernáculo, Mariola, Luche, Golosa, Juego del diablo, Mundo, etc.
  

Rayuela
Gotan Project

Composición: Julio Cortázar, Gotan Project

Rayuela, capítulo siete.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos...
... textos escritos y publicados hace años...
... con cronopios o sin ellos...
... en torno a su mundo de juego, a esa grave ocupación que es jugar cuando se buscan otras puertas.
Un, dos, tres, cuatro:
¡Tierra, Cielo!
Cinco, seis:
¡Paraíso, Infierno!
Siete, ocho, nueve, diez:
Hay que saber mover los pies.
En la rayuela, o en la vida
vos podés elegir un día.
¿Por qué costado, de que lado saltarás?
...otros accesos a lo no cotidiano simplemente para embellecer lo cotidiano, para iluminarlo bruscamente de otra manera. Sacarlo de sus casillas, definirlo, de nuevo, y mejor.
...me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar.
...exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Un, dos, tres, cuatro:
¡Tierra, Cielo!
Cinco, seis:
¡Paraíso, Infierno!
Siete, ocho, nueve, diez:
Hay que saber mover los pies.
En la rayuela, o en la vida
vos podes elegir un día.
¿Por que costado, de que lado saltarás?
... yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Esta canción está basada en el capítulo 7 de Rayuela del escritor argentino Julio Cortázar.
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Imagen sacada de: http://www.bing.com 

Su autora es la ilustradora argentina Sabrina Dieghi (1979).