martes 27 de septiembre de 2011

"¡Dáme tu mano!"

No es una simple orden la que sale de mi boca. Estas tres palabras están cargadas de una imperiosa necesidad de estrechar una mano amiga. Por suerte, manos no me faltan para estrechar, ya sea a quienes se encuentran cerca mío o a la distancia... y aquí es cuando la mano de cada una de ellas se convierte en una llamada telefónica, en una carta o simplemente en un saludo cariñoso.

¡Ay! Por suerte, en estos tiempos vestidos de egoísmo y hedonismo, todavía existe gente buena. Sobre todo, la gente que conozco.  ¿O  será que todos los que nos creemos "buenos" es porque a través del tiempo hemos mudado de piel como la culebra? Divago...

Ayer soñé con una piel de culebra... ¿será porque sé que próximamente seré testigo de un profundo cambio? (el mío). Un deseo de evolución espiritual se desliza como una culebra (¿venenosa?) entre mis pies mientras fuerzas positivas me recuerdan que debo apartar la pena y el dolor de mi camino de vida. 

Un instinto feroz (el mío) saca su lengua viperina mientras me deslizo desde ya como una mágica culebra sobre el camino de mi vida. Miedo no existe en mi vocabulario mientras haya una mano extendida.

Marisol





Ojos de culebra
de Lila Downs

Tu cuerpo va cargando cadenas,
cadenas de todos los tiempos,
ciruelo, ojo de culebra,
tu frente que en el rostro porta tus penas

Alíviame de la mala palabra,

la sombra, de tu pensamiento,
tu labio, pon tu mano en mi tiempo
liberando con tu beso, mi condena...

Se me cae, se me cae, como a la culebra

yo lo tiro, yo lo tiro, todo este rencor
Se me cae, se me caen, esas falsedades
Así yo me limpio también del dolor

Dame tu boca, tu palabra retumba,

viento de noviembre, que arrastra tu piel

Dame tu mano, que en tu brazo me muevo,

cimbrame en el suelo, donde está tu merced

Óyelo mi madre, óyelo mi madre

Óyelo mi hermana, óyelo mi hermana
Óyelo este hijo, óyelo este hijo, de mis entrañas

Óyelo mi madre, óyelo mi madre

Óyelo mi hermana, mi hermana
Óyelo este hijo, de mis entrañas

Óyelo este hijo de mis entrañas,

óyelo, óyelo, óyelo, óyelo, óyelo, óyelo

Se me cae, se me cae, como a la culebra

yo lo tiro, yo lo tiro, todo este rencor
Se me cae, se me caen, esas falsedades
Y así yo me limpio también del dolor

Dame tu boca tu palabra retumba,

viento de noviembre, que arrastra tu piel

Dame tu mano, que en tu brazo me muevo,

cimbrame en el suelo, donde está tu merced

Óyelo mi madre,

Óyelo mi hermana,
Óyelo este hijo de mis entrañas

Óyelo mi madre,

Óyelo mi hermana,
Óyelo este hijo, de mis entrañas

óyelo, óyelo, óyelo, mi madre...

En este vídeo canta Lila Downs con la Mari (de "Chambao")