miércoles 21 de septiembre de 2011

¡No te rindas!

Manuela se sentía inquieta. Sabía que el diagnóstico dado por el médico no era bueno, pero algo en ella se resistía a creer que todo estaba perdido. Era hora de levantarse y dejar de llorar. Al salir del consultorio de su médico, pasó por una librería a la que solía ir de vez en cuando. Entró. Buscó a su poeta favorito. Y allí estaba el poema esperando por ella para ayudarla a seguir adelante...

Marisol