lunes, 17 de diciembre de 2012

Luces de Navidad



¡Ay, Dios! mi fe anda de viaje desde hace un tiempo atrás y por más que yo la llamo, ella no viene a mí. O acaso, ¿vino cuando yo andaba distraída y no la ví? ¿Por qué será que me siento así tan llena de dudas que me perturban? Luz necesito, en este preciso momento, para dejar esta oscuridad que me rodea. Derrama tu luz sobre mí para poder quitar las piedras que veo delante de mi camino que se encuentra en tinieblas

Con estos pensamientos se durmió Marylin. El sueño no duró lo suficiente como para relajarla. Se despertó ella sobresaltada en una madrugada tan oscura como su alma. Sí, la oscuridad la ha tomado  entre sus brazos y baila con ella por más que ella no quiera desde hace unos pocos días atrás. Giran ambas y Marylin siente que ya no da más. El vértigo que siente le dan ganas de llorar y gritar a la misma vez. Y es que las preocupaciones han hecho no solamente nido en su mente, sino que los sentimientos de culpa la han invadido y están a la orden del día.  No la dejan en paz.


Ser madre no es fácil, pero ¿en qué fallé? se pregunta Marylin mientras observa como la madrugada duerme plácidamente ante su ventanaNo quiere llorar, y sin embargo, las lágrimas salen en silencio... Marylin no puede seguir así. Ella, me ha dicho, que pronto irá  a ver a la párroco de su iglesia. Necesita urgentemente de su consejo antes que la Navidad le toque solamente la puerta de su casa y no de su corazón.   

Confío en que Marylin recupere de esa fuerza interna que la caracteriza para que no solamente celebre junto a su familia una hermosa Navidad, sino para que el amor se deje ver en su sonrisa y en su mirada. Y así, sus hijos, se acerquen, a pesar de todo, a ella y ella a ellos sin guardarse ningún rencor. Éste es mi mejor deseo. Y así, como yo deseo para mi amiga Marylin y su familia todo lo mejor, igualmente deseo que las luces de Navidad iluminen tu camino de vida.

Marisol


¡Te deseo una Feliz Navidad y un próspero 2013!