martes, 8 de julio de 2014

La voz del mar




Cuando Estela tiene ganas de sentirse cerca del mar, se coloca al oído una caracola grande y hermosa - traída de un viaje por El Caribe hace ya tiempo atrás - y así se queda ella un buen rato hasta escuchar al mar arrullándola con su canto. ¡Cómo lo extraña!
Sin embargo, hoy día la caracola se niega a que Estela escuche al mar, su querido amigo de la infancia y adolescencia. Es así que cuando Estela le preguntó por qué no podía escucharlo como antes, la caracola molesta le respondió que se sentía usada. 
- Pero, ¿no te das cuenta que sin ti, al mar no podría escucharlo? - exclamó Estela nerviosa.
- Sí, claro. Pero yo no valgo nada para ti a pesar de estar cerca tuyo y el mar, que está muy lejos de ti, sí es más importante que yo.
- Oye, ¿estás celosa? - le preguntó Estela a su caracola. 
- Sí, ¡así es! - respondió furiosa la caracola. 
- Pero, tú eres importante para mí más de lo que te imaginas - las palabras de Estela sonaban sinceras.
La caracola después de sopesar la validez de las palabras de Estela, le dijo que a ella lo que le molestaba era que no se le quisiera igual como al mar.
- ¡Esto es imposible! - le respondió Estela.
- ¿Por qué? - le preguntó desafiante la caracola.
- Porque a ti te quiero y al mar lo amo.
- ¡¡¿Cómo?!! - le preguntó la caracola dolida en su amor propio.
- A ver cómo te explico... "Amar" proviene de la palabra "Amor". Este verbo significa, la acción de expresar un sentimiento intenso que busca unirse con otro ser. O sea, es una atracción, inclinación y entrega de una persona hacia otra, y cuyo objetivo es procurar la reciprocidad en el anhelo de la unión de dos seres; y ello implica comunicación, convivencia, complemento y una relación afectiva, basada en la decisión y consentimiento de sus propias voluntades. 
 - ¡Ajá! - dijo la caracola - Y, ¿qué es "Querer"?
- Este verbo significa que una persona pretende poseer o apetecer algo o a alguien, para su propia satisfacción personal. Es decir, hay un interés egoísta y hasta posesivo. 
- Y en el Amor, ¿no? - le preguntó la caracola.
- No. Cuando se ama de verdad hay un sentimiento altruista y desinteresado. 
- Entonces, de ahora en adelante me quedaré muda - le dijo molesta la caracola. ¡Tú no me amas!
- Si es así le diré a mi amiga Ana que me preste su caracola hasta que a ti se te pase la rabia - le contestó Estela bien seria. No puedes dejarme sin mi mar. Me matarías de la pena y a él  también.
- No entiendo - le dijo molesta la caracola.
- Pues, el mar, a pesar de no tenerme cerca y extrañarme, se queda tranquilo sabiendo que yo me contento con su voz - le respondió triste Estela. ¿No te das cuenta que es la voz de su corazón la que me habla para tranquilizarme?
La caracola se quedó muda un rato y luego le preguntó:
 - ¿Y qué harás conmigo si me sigo negando a dejarte escuchar al mar?
- Pues, te colocaré en una caja y a la otra caracola la pondré en tu lugar. No tengo espacio para las dos juntas.
- ¡Tú no me amas, tú no me amas! - gritó la caracola desesperada.
- Ya te he dicho que a ti yo te quiero. Pero dejaré de hacerlo como me sigas desafiando. No me gusta que me trates de esta manera. Yo hasta ahora te he cuidado con cariño.
La caracola avergonzada de su rabieta, le pidió disculpas. Se dió cuenta que la amistad de Estela le resultaba demasiado valiosa como para echarla a perder por sus celos. 
MARISOL

 


Imagen sacada de bing