sábado, 21 de febrero de 2015

Cambio de roles


Todos bien sabemos que en español la luna es femenina por usar el artículo "La", lo cual la viste, por fuerza mayor, de mujer. Y como toda mujer, la luna es cambiante. Pero no me refiero precisamente por dejarse ver con su cara no iluminada de Novilunio o Luna Nueva o que una semana más tarde deje ver media cara iluminada  de Cuarto Creciente, o que otra semana más tarde deje ver toda su cara iluminada de Luna LLena para que, finalmente, una semana más tarde, se haga llamar Cuarto Menguante. Y para que luego vuelva a enseñarnos las mismas caras desde hace millones de años, una y otra vez.  Pues bien, yo, más bien, me refiero a que la luna como toda mujer tiene su ciclo menstrual repartido en cuatro fases, las cuales son: pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación. Esto hace que, nosotras, las mujeres, seamos cambiantes como la canción italiana tan conocida: "La Donna è mobile" y, más aún, cuando entramos a la menopausia. Pero, ¿qué pasa cuando se nos quita, por fuerza mayor, los estrógenos, debido a un cáncer de mama de tipo hormonal? ¿Dejo de ser luna? La verdad que ya este punto me tiene sin cuidado ... los motivos te los hago saber más adelante.

Dejo a la luna de lado, por un momento, y me concentro ahora en el Sol. En español usa el artículo masculino "El". El Sol ha sido adorado (más que la Luna) por toda la humanidad durante toda la existencia de nuestra especie. También ha sido temido por otros tantos. En todo caso, yo no le temo porque el Sol forma parte de mí desde que tengo uso de razón, desde que mis padres me bautizaron como María Soledad aunque todos me conozcan como Marisol. 

(Entremos, pues, al cuento aunque éste esté cargado, esta vez, más de realidad que de fantasía)

Cuando Marisol se puso a estudiar alemán en su país de origen, hace mil lunas atrás, aprendió que en alemán la Luna no es femenina, sino  que tiene rostro masculino. Al enterarse Marisol que la luna no es femenina en este idioma, ésta le sacó la lengua, de manera irreverente, mientras le hacía ver que el artículo masculino "Der" (El) se escribe ante su nombre "Mond" (Luna). La consternación de Marisol fue más grande aún cuando se enteró que el Sol, llamado "Sonne", usa el artículo femenino "Die" (La) antes de su nombre. O sea la traducción literal del alemán al español es: La Sol, El Luna.

Se rompieron los esquemas. La Luna dejaba de ser femenina y el Sol masculino cuando hablaba en alemán. Si bien, al principio le hizo gracia, luego con el tiempo, ya viviendo en Alemania, los roles de la Luna como del Sol la pusieron en un dilema a Marisol. El tiempo hizo que viera ella a estos dos astros con otros ojos. Si bien en español conservan su sexo cada uno como los aprendió, en alemán ya no le afecta el cambio de roles porque para ella la Luna sigue representando a la Mujer y el Sol al Hombre. O, mejor aún, todos tenemos algo de mujer y hombre en nuestros nombres, en la mirada, en nuestra forma de amar, de vivir, de ser. Somos Luna y Sol. Podríamos hasta hacernos llamar Luna Sol (nombre femenino) o Sol Luna (nombre masculino), ¿no crees?

Y para terminar ... a estas alturas de la vida de Marisol vivir sin estrógenos en el cuerpo debido a un tratamiento antihormonal, ella le saca brillo a su nombre, más bien, para seguir iluminando su camino aún cuando la Luna LLena la siga haciendo suspirar, por ser mi amiga una romántica empedernida, pero ya no tanto del Amor, en sí, sino, más bien, de la Vida.   

MARiSOL






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