miércoles, 12 de agosto de 2009

Pidiendo sólo un deseo



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A Katie sus padres le habían enseñado que pidiera un deseo cada vez que viera pasar una estrella fugaz... Y ahora no faltaba mucho para que pasaran un promedio de cien estrellas fugaces por hora de la noche del miércoles 12 al jueves 13 de agosto. ¿Sería posible hacer realidad cien deseos? Katie prefería dormir para olvidar...

Sus padres murieron en un accidente de aviación hacía un par de años. Y desde que los perdió dejó de pedir deseos. Y mientras ella se encontraba en cama tratando de conciliar el sueño, su tía Carolina (hermana de su madre) le comentaba a su esposo que esperarían despiertos a "Las Perseidas" para pedir un solo deseo... y el de volver ver el rostro de su querida sobrina (ahora como hija adoptada) iluminado por una bella sonrisa... como antes.

martes, 11 de agosto de 2009

K.O.

Girl
- Mamá, ¿los abuelos ya visitaron Tokio, Kyoto, Yokohama, Kobe y Osaka?
- Sí, y también Kumamoto- le contesto mientras pelo kiwis para una ensalada de frutas.
- Mamá, ¿qué es un "Kabuki"?
- Si no me equivoco, es un drama popular en la literatura japonesa.
- ¡Ajá! y ¿un "Káiser"?
- Es un emperador, como un rey.
- Mamá, ¿quién es "Inmanuel Kant"? Así se llama la calle donde vive mi amiguita Katie del Kindergarden.
- Pues, es un filósofo alemán del siglo XVIII - le contesto mientras sigo lentamente pelando los enormes kiwis.
Y mientras Karina toma un sorbo de kéfir me sigue preguntando:
- ¿Y quién es "Franz Kafka"? Así se llama también otra calle, donde vive mi tía Katelyn.
- Fue un escritor checo - le digo. Más no sé. Trago saliva.
- ¡Mamá, estos kiwis vienen de Israel! ¿Acaso no son de Australia como los koalas?
Y mientras doy un largo suspiro le respondo:
- Sí, es verdad. Pero en otros países como Israel también ya los producen.
Karina me mira con sus ojos curiosos y dice triunfalmente:
-Entonces, ¡estos kiwis han sido producidos en un kibutz!
- Pues creo que así es.
- Mamá, ¿cuándo regresan los abuelos?
- En tres días.
- ¿Cuántos kilómetros habrán hecho hasta ahora?
- No sé qué kilometraje harán hasta el final de su largo viaje por el mundo, pero sí que te traerán kilos de regalos.
Karina sonriendo me dice alegremente:
- Les he pedido que me traigan un kastán y un kaftán de Turquía. ¡Ah! y unas katiuskas rusas - y mientras Karina termina su kéfir agrega- ¿Habrán podido entrar al Kreml?
- Ya lo sabremos pronto.
Y mientras Karina se lleva a la boca un pedacito de kiwi me cuenta que también le ha pedido a sus abuelos (los padres de mi esposo Karl) que le traigan un kilt para su amiguito del kindergarden, Keith Kennedy, porque su padre es escocés, de Kilmartin.

El timbre suena. Es Konstantinos, el cartero (de Kreta) quien le entrega personalmente una postal a Karina. En la postal dice:


Hola Karina:
Kenia es precioso. Al Kilimanyaro no subimos. ¡Ja!
Seguimos viaje a Kapstadt (Sud-Africa), luego a Kinshasa (Congo)
y a Dakar (Senegal)

Muchos besos querida nieta,
Kendra y Klaus

PD: Saludos a tus padres Kelly y Karl.


Karina se pone triste. Extraña a sus abuelos Kelly y Karl después de terminar de leer la postal.
Para distraerla le propongo ir después de su clase de Karate (en la escuela del señor Kumiko) a la kermés para montar en kart las dos juntas. Karina acepta encantada.
Después de dejarla en su clase de Karate, regreso a casa a buscar en el diccionario el significado de las palabras "kastán" y "katiuskas". Una vez más Karina me dejó "knock-out".



MARiSOL 






Algo sobre Box ...

miércoles, 15 de julio de 2009

El pájaro del amor



womanandbird.jpg Woman and Bird image by ajoashley


- "¿Será cierto que la vida es como un viaje que realizamos por propia voluntad? ¿O es acaso un viaje impuesto?" -le pregunto tímidamente al ave del amor.
- "Ni lo uno ni lo otro"-me responde el ave y continúa -"Más bien, pregúntate si crees saber con exactitud a dónde te diriges porque muchas veces, los seres humanos se encuentran en medio de la nada".
- "Quizás nos encontramos en medio de la nada para no ver nada y para no sentir nada" -le contesto pensativa al ave del amor.
Y mientras el ave del amor me contempla con sus ojos melancólicos me dice:
- "Sí, tienes razón. ¿Sabes? En mi viaje por el mundo he visto tanto dolor, desorientación, angustias, inquietudes y preocupaciones que a veces he creído morir de tristeza. Muchas veces me he preguntado, "¿Qué pasaría si mi querida esperanza se quedara un día sin memoria? No me quiero imaginar lo que sucedería. ¿Qué piensas tú?"
Antes de responder me muerdo la lengua. Pero termino siendo sincera y le hago saber lo siguiente:
-"Si la esperanza se quedara sin memoria sería por culpa de todas esas pequeñas y grandes faltas como la vanidad, cobardía, odio, prejuicios, desprecio, arrogancia y tantos sentimientos negativos que habitan también en el alma de los seres humanos. Es más, cuando la desconfianza tiñe de negro la sangre de los hombres, la esperanza se queda no sólo sin memoria, sino que sin habla también. Pero, mientras tú existas y tu canto se deje escuchar por el mundo, llegarás hasta el fondo de nuestras conciencias para recordarnos que sin amor no podemos vivir."

El ave del amor antes de emprender nuevo vuelo, me regaló una flor en señal de nuestra amistad. Feliz quedé yo de haberlo conocido y de tomar conciencia que si perdiera mi rumbo y en mi vida hubiera ausencia de sentimentalismo moriría también de tristeza. Pero mientras el ave del amor exista, siempre me dará la fuerza necesaria para seguir adelante hasta el final de mis días.


Marisol

martes, 14 de julio de 2009

El telescopio de Lucy



http://www.gwoltal.myfastmail.com/files/Telescope El día que Lucy cumplió doce años su padre (profesor de Física y Matemáticas en una universidad de su ciudad) le regaló un telescopio ya que a ella desde pequeña se interesaba por lo que pasaba allá arriba... Desde que Lucy aprendió a leer más le gustaban los libros de Astronomía que los cuentos para niños. Ella opinaba que como su madre le había leído tantos cuentos infantiles ya no tenía necesidad de limitarse sólo a esa lectura. Es así, como Lucy aprendió que la estrella más cercana a la Tierra, que se encuentra a sólo ciento cincuenta millones de kilómetros, es el Sol. Ella también sabía que la luz solar llega a la Tierra en ocho minutos.

Lucy también podía explicar claramente por qué a la luna se le ve siempre la misma cara (porque la gravedad de la Tierra ve frenada la velocidad de rotación de la luna) o qué provoca las auroras Boreal y Austral (se producen por la acción de las partículas de alta energía que llegan a la atmósfera provenientes del Sol y al acercarse a nuestro planeta estas partículas interaccionan con el campo magnético terrestre, el cual las canaliza hacia los polos magnéticos norte y sur). Y si alguien le preguntaba cuáles eran los telescopios más grandes del mundo, la respuesta de Lucy llegaba rápida y precisa: "Si bien los telescopios Kech I y II, ubicados en Mauna, Hawai son los más grandes del mundo, existen otros potentes telescopios que funcionan las veinticuatro horas del día en distintos puntos del planeta y observan el universo."
Mientras Lucy se dejaba explicar por su padre el funcionamiento de su telescopio, ella se maravillaba al pensar como desde hace cuatrocientos años que el ser humano impulsado por las ideas de Galileo Galilei había ido profundizando sus conocimientos en el área de la Astronomía. Sin lugar a dudas, el regalo que le había hecho su padre no había podido ser mejor... el universo y sus misterios los tendría a su alcance. Lucy abrazó a su padre agradecida y feliz de contar con su propio telescopio.

El padre de Lucy, antes de salir de la habitación de su hija, le dijo emocionado estas palabras: "Lucy, con el tiempo aprenderás que la magia no consiste en observar solamente los astros, sino también en observar el tuyo propio. Es más, nunca olvides que el universo no te pide ni credenciales ni títulos. Ni tampoco le interesa en saber si eres musulmana, judía o cristiana, si eres blanca o negra, si eres rica o pobre, o si eres culta o ignorante. Lo que realmente importa en la Astronomía es buscar el origen cósmico dejando de lado las fronteras, razas, culturas y religiones. Y ahora sí, mi niña, disfruta de tu telescopio y cúidalo mucho".

Lucy se tiró nuevamente a los brazos de su padre y lo llenó de besos. Adoraba a su padre porque sabía que sus palabras podían ser también las de su propia madre... quien desde hacía tres años vivía en una estrella. Quizás por este motivo, a Lucy le interesaba el universo, sobre todo, las estrellas... para sentirse así más cerca de su madre cuando estuviera a solas con su telescopio.


Marisol

¿Sabías que el 2009 es el Año de la Astronomía?