viernes, 17 de abril de 2020

Irse por la tangente



Rosa sabe muy bien que "irse por la tangente" es una metáfora inspirada en el mundo de la geometría que explica que una recta tangente tiene sólo un punto común con una curva. Es decir que ambas se tocan en un solo punto al cual se le llama punto tangencial o punto de tangente. Bien, por este motivo Rosa también sabe que "irse por la tangente" o "salirse por la tangente"  se refiere a la actitud que uno tiene de eludir responder a una pregunta comprometida. Rosa sabe que si ella da a alguien una respuesta que no se corresponde con lo que se le cuestiona, entonces normalmente es de manera intencionada porque se trata de una pregunta comprometida. Igualmente, si Rosa cambia de tema en mitad de una conversación o discurso para referirse a cuestiones que no guardan relación con el objeto de la discusión, ella bien sabe que se está yendo por la tangente. Y es que ésta es una expresión que se emplea mayormente en el lenguaje discursivo y político. Rosa también sabe que este sentido es negativo cuando implica buscar una salida sin afrontar el problema en sí. Sin embargo, Rosa me hace saber que esta expresión posee también un sentido positivo y afirmativo cuando caracteriza a la transfinitud de todo ser humano y a su capacidad para superar límites y desplazar fronteras, transformando el ser de las cosas y su propio ser.  Increíble, ¿verdad? Pues bien, Rosa sabe que "irse o salirse por la tangente" es una expresión luminosa de la infinitud que la alienta con profundidad, rigor y originalidad, pues es aquella  que la caracteriza. Es así como Rosa no sólo une sus letras con las tuyas entre la ciencia y la filosofía, sino que me hace saber que si la transfinitud humana se asemeja a la tangente de una curva, entonces cada ecuación hecha de la tangente posee valores propios en cada punto de la curva o será que sólo la tangente, si bien participa y se une a cada punto de la curva, no se deja encerrar en ella ni es ella misma una curva de estructura finita.

Pues bien, ¿sabías que el conjunto de tangentes de los puntos de una curva es una curva en transfinitud? por y en la tangente cada punto se libera hacia el infinito porque tiende al infinito. Y, sin embargo, Rosa no sólo no se pierde la conexión entre curva (finito) y tangente (transfinito), sino que ella muy bien sabe que la ecuación de la tangente une, por ley fija y propia para cada curva, lo finito y lo transfinito. Rosa sabe también que el hombre se parece en  lo químico, en lo sensible, en lo intelectual y en lo moral a una curva cerrada y definida. Rosa también es de la opinión que en cada punto de este conjunto de curvas conexas y multiformes puede construirse una tangente; y por cada una evadirse, de propia manera, hacia el Infinito en virtud de la transfinitud esencial al hombre. 

Rosa sabe que esta correlación entre finito e infinito, a través y en virtud de nuestra íntima transfinitud, es el filosofar como tarea vital y como empresa ontológica en que se descubre la razón propia del hombre en cuanto el ser de todas las cosas. 

Y para terminar he de hacerte saber que Rosa es de la opinión que haciendo Metafísica (esa rama de la Filosofía que estudia la naturaleza, la estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad donde se investiga las nociones como entidad, ser, existencia, causalidad, tiempo y espacio) uno puede hallar para y en una cosa finita la tangente, el punto de evasión y de superación hacia lo Infinito. ¿Y sabes por qué? Porque no sólo pensar es moverse en el infinito, sino que Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre todos nosotros.
MARiSOL




viernes, 20 de marzo de 2020

La chispa de la vida


¿Qué le pasa a la chispa de la vida? ¿Por qué anda cabizbaja? La verdad que nadie sabe realmente lo que le sucede. Todo parece indicar que desde que no obtiene más victorias sino sólo derrotas como que ella ha decidido permanecer en un sueño profundo, allí donde nadie la puede tocar. Y es que la chispa de la vida se siente vacía, sin ánimo de nada. Quizá deba yo llegar al fondo de su corazón para hacerla entrar en razón. Hacerle ver que nadie puede vivir sin ilusiones porque si bien la ilusión no se compra, sí se puede conquistarla recuperándola, promoviéndola y estimulándola en el camino de la vida aunque este camino se le haga a uno cuesta arriba por momentos.
- ¡Déjame tranquila! - me retó la chispa de la vida. ¡Déjame en paz!
Yo ni corta ni perezoza le pregunté sin pensármelo dos veces:
- ¿Cuál es tu pasión? 
- ¡Y yo que sé! - me contestó entre rabiosa y triste.  Como que a la chispa de la vida se le había malogrado su motor interno, ése que no sólo le daba sentido a su existencia sino que la impulsaba a que los sueños no se quedaran solo como sueños.
Yo sin perder tiempo le pregunté a la chispa de la vida que para qué vivía. Ella aunque sabía que la pregunta era imprescindible no pudo decir absolutamente nada quizá porque ella esperaba algo muy profundo y trascendental que sucediera, de una vez por todas, con la humanidad.
Antes que la chispa de la vida me diera una respuesta procedente sólo de su mente y no de su corazón yo le dije que imaginara y visualizara todo aquello que la pudiera hacer feliz.
- Pues, no sé - me respondió desganada la chispa de la vida - en este momento me siento desbordada por culpa del Coronavirus .
Como su respuesta no me dejó satisfecha le hice ver que se pusiera en marcha, que diera el primer paso porque todo camino se hace al andar. No hay que quedarse paralizado porque el que tiene un por qué para vivir casi siempre encuentra un cómo para salir adelante para así poder diseñar la vida que uno desea. En este caso poderla rediseñar. Lo importante es producir los cambios necesarios que nos lleven a conectar con nuestras ilusiones.
- ¡Sermones no quiero! - gritó molesta la chispa de la vida. ¿No te das cuenta que estamos todos inmersos en una gran pesadilla?
- Mira, yo creo que como te has llenado de problemas, limitaciones y carencias, que por cierto están sólo en tu mente, no te sientes bien ni contigo misma ni con el resto del mundo. Estás amargada y deprimida. Deberías practicar el autoconocimiento para que así tus sueños se hagan realidad. ¡Qué esperas para poner el corazón para inspirarte y abandonas tu mente y sigues el vibrar de eso grande que está destinado para ti aunque no sepas con certeza de la meta .. - no terminé de hablar porque la chispa de la vida me interrumpió
- ¡Cállate de una vez por todas! ¿No te das cuenta que, por un lado, muchísima gente esta muriendo actualmente en todo el mundo y, por el otro lado, se nos viene una recesión espantosa? Muchísima gente no sólo está muriendo, sino que otros muchos perderán sus empleos, empresas cerrarán. El escenario lo encuentro dantesco. Por este motivo, te pido que no me vengas con pura palabrería barata. El precio que está pagando la humanidad es muy grande. No soporto ver tanto sufrimiento ...
Esta vez yo interrumpí a la chispa de la vida y le hice ver  que un gran estímulo es poder viajar, conversar con buenos amigos, hacer alguna actividad simpática, buscar la compañía de gente buena de corazón, como para hacerse la vida más agradable.
- ¡Cállate, por favor! Hoy en día no se puede hacer todo esto que me dices por la cuarentena. Sólo por internet y no es lo mismo, ¿no te parece? 
- Te entiendo - le contesté. Justamente en momentos difíciles, cuando la misma vida nos reta a ser fuertes, es cuando debemos ser creativos y empáticos para no perder la chispa de la vida, aquella que nos sostiene para seguir en vida porque la vida de un amigo o pariente es la nuestra así como la verdadera vida (buena o mala) de cada uno es la de todos. Al final, todos somos uno. Y este gran reto le debe de servir de aliciente a la humanidad para no sólo superar la pandemia del Coronavirus, sino para superarse a sí mismos como verdaderos buenos seres humanos porque desde que existe la humanidad en la Tierra ella ha dado muestras de también ser terriblemente dañina y egoísta. Sólo espero que esta enfermedad que mantiene en vilo a todo el mundo ayude a tomar conciencia del sentido de la vida.
Después de escucharme la chispa de la vida me preguntó que qué significaba para mí el sentido de la vida a lo que yo le hice ver que el sentido de la vida está en hallar un propósito, en saber asumir una responsabilidad para con nosotros mismos y para con los demás. Es así que teniendo en claro los "por qué" podremos hacer frente a todos los "cómo". Aunque esta época sea muy difícil para la humanidad, ella está en la obligación moral y espiritual a generar grandes cambios para crear una realidad más noble. Es lo que yo más deseo desde hace mucho tiempo porque lo que veo desgraciadamente es que los seres humanos son buenos para volver a cometer los mismos errores una y otra vez. Son necios por antonomasia. No todos pero muchos.

La chispa de la vida se quedó callada porque ya no tenía más fuerzas para contradecir a la Fe. Y es que todo el que ha nacido de Dios vence al mundo y es porque la victoria que vence al mundo es la fe, esa fe que mueve montañas. La chispa de la vida tendría que escalar, por lo menos una montaña o quizás otras más, antes de llegar a la cima para poderle gritar al mundo que aunque la realidad se muestre cruel, la vida creada por Dios es bella ... allí donde radica el verdadero sentido de la vida.

MARiSOL


jueves, 30 de enero de 2020

El sueño de Raquel


Una angustia, cual menesterosa cotidianeidad, ha llegado a adherirse tercamente a los pensamientos del corazón de Raquel. Y es que por más que ella hace esfuerzos para serenarse la verdad que ella siente que la angustia la está haciendo trastabillar como pidiéndole que se derrumbe, que pierda el equilibrio de una vez por todas. Qué feo, ¿verdad? Pero equivocadamente y de manera tangencial el corazón de Raquel se aferra a su razón (esa razón que nos pide no estar gobernado solamente por los malos hábitos e imposibles deseos). 

Es así como la razón de manera enérgica le pidió al corazón de Raquel que se aferrara cual clavo ardiendo a ella y no de manera parcial, sino en su totalidad. Por su bien. ¿Será porque al luchar contra la angustia, la serenidad queda de lado? ¿O será que la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia? Un poco de ambas, creo yo. Y es que la angustia cuando nos coloca sólo ante la nada, nos dejamos envolver por ésta porque la nada es un infinito de la cual venimos y donde allá volveremos tarde o temprano. ¿Será que la nada es sólo un absurdo o es acaso una gran certeza? La nada es algo que no se puede concebir y, sin embargo, es. ¡Ay! al igual que la angustia.

- Sí, así es - dijo la angustia. ¡Soy tu congoja, Raquel! Soy ese estado afectivo que te causa cierto malestar psicológico y que te causa igualmente taquicardia o te hace temblar de miedo. Soy tu reacción ante el peligro o ante lo desconocido, unas veces de manera realista y otras de manera neurótica. ¡Jajajaja!
Cuando el corazón de Raquel escuchó la palabras de la angustia, se sintió asustada y por esta razón ella se aferró a la razón con fuerza. 
Es así como la razón le pidió al vapuleado corazón de Raquel que dejara de lado al miedo, tristeza, nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio y ansiedad.
- ¡Tan fácil no es! - gritó el corazón de Raquel. 
- Lo sé, pero no es imposible - le hizo saber la razón de Raquel.
- ¡Así es! - contesté sin poderme contener de intervenir.
- ¿Y tú quién eres? - Me preguntó Raquel mientras su corazón y razón me observaban bastante sorprendidos.
Y tú, querido lector, te preguntarás quien soy, ¿verdad? 
- Soy la Fe - les hice saber a ellos dos y a ti también. Aprovecho para informarles que yo provengo del latín "fides" que significa "lealtad" o "fidelidad".
Y mientras el corazón de Raquel me sonreía porque la lealtad tiene un corazón tranquilo, la razón de Raquel me preguntó incrédulo:
- ¿Eres perseverante? Te pregunto esto porque la perserverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto, ¿sabes?
- ¡Claro que sí! Te entiendo. Y es que no sólo las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia y porque de mí depende que Raquel avance en su camino de vida. Pero, ¡ojo! apoyada también en ustedes dos así ella no camine con pasos seguros y lo haga algo coja.
Sin embargo, la razón alzando una ceja me dijo:
- Mira guapa, que yo sepa tú eres también conocida como la expresión: "de mala fe" porque tú haces o dices las cosas con malicia, con engaño o alevosía.  Y esto a mí no me gusta nada.
- Lo sé - le contesté a la razón - pero no te olvides que también yo también puedo actuar de buena fe.
- ¡Sí! - gritó feliz el corazón de Raquel - Es verdad, porque como buena fe tú representas el criterio de conducta al cual se debe ajustar Raquel de acuerdo con los parámetros de un comportamiento recto y honesto.
Después de haber escuchado tanto al corazón como a la razón de Raquel les hice saber que lo primero por comprender es que yo, la fe, soy un valor protagónico en la vida de Raquel y no solo en relación con sus creencias religiosas, sino que ella debe aprender a tener confianza en algo o alguien a través mío.

Es así como la angustia, dejando de lado al corazón y razón de Raquel, miró dentro de mis ojos para aferrarse a mí porque sabe que ella (la angustia) es lamentablemente un duro sentimiento que no siempre puede ser fácilmente explicado y que tiene que ver con temores, miedos, tristezas, dolores o sufrimientos. Y Raquel lo que menos desea es que la angustia se convierta en un sufrimiento crónico. Su corazón y razón abogan porque yo, la Fe, la sostenga porque la angustia es esa sensación negativa que implica un determinado nivel de sufrimiento para toda persona que la vive como ella.

Pues bien, yo como la Fe les hago saber que, en realidad, no se trata de creer absolutamente en los demás, sino de creer, sobre todo, en uno mismo, de aprender a escuchar esa voz interna que nos insta a tomar esos caminos abiertos por los locos que más tarde serán recorridos por los sabios porque todos los hombres, Raquel y tú, querido lector, somos sabios: unos antes, otros, después. ¿Y sabes por qué? porque los sueños y la angustia nos unen. Y es que aunque te parezca mentira el soñarse en estado de angustia suele ser consecuencia de insistentes deseos y esperanzas lícitas y lógicas. Por este motivo, este sueño anuncia que pronto Raquel tendrá éxito en sus pretensiones o aspiraciones color esperanza. Así yo lo espero sinceramente y sin ninguna angustia de por medio.


MARiSOL





miércoles, 22 de enero de 2020

Doña Cortesía y Doña Educación




Mientras la educación procura mantener la calma permaneciendo inmutable en su sabiduría y despojándose de toda falsa cortesía (esa cortesía que unas veces conquista y otras empalaga), la verdadera cortesía no desea ir al encuentro de los castigos de la soberbia, más bien ella prefiere mantenerse atenta, afable y comedida mientras demuestra ser afectuosa, respetuosa y atenta con todos nosotros.

Pues bien, Doña Educación se siente feliz de tener como buena amiga a Doña Cortesía porque ella es la mismísima expresión de las buenas maneras, es decir, ella es la expresión del reconocimiento de las normas sociales que se consideran como correctas o adecuadas. Y es que para tratar a alguien con cortesía es fundamental seguir estas reglas: tratarla como nos gustaría que nos trataran a nosotros, no interrumpirle cuando está hablando, ser amable y educado, escucharle activamente y no burlarse de sus opiniones y evitar actitudes o expresiones que puedan resultar ofensivas.

- Pero no te olvides que yo, Doña  Cortesía, soy un fenómeno cultural - le dijo a Doña Educación quien alzando una ceja le pedía que le aclarara lo que le acababa de hacerle saber. Y es así como continuó hablando Doña Cortesía mientras le explicaba a Doña Educación que si bien, por ejemplo, en Japón los eructos tras una comida son muestra de buena educación en el mundo occidental eructar está considerado como algo de muy mal gusto.

Doña Educación después de haberle entendido le dijo que ella se define como el proceso de socialización de los seres humanos porque todas las personas al educarse asimilan y aprenden conocimientos implicando una concienciación no sólo a nivel cultural sino también conductual. Es por este motivo que hay que respetar las costumbres que se dan en cada país.

La verdad que Doña Cortesía está agradecida de tener de amiga a Doña Educación, porque ella no sólo fomenta el proceso de estructuración del pensamiento y de las formas de expresión, sino que tiene la habilidad de materializar en una serie de habilidades y valores que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales en cada uno de nosotros. Lo que quiere decir que Doña Educación es capaz de ayudarnos a aprender a ser lo que somos capaces de ser. ¿Y sabes por qué? Porque la clave de la educación no es tan sólo enseñar sino es despertar ya que vivimos en un mundo adormecido falto en gran parte de valores educativos y morales.

Pienso que la educación siempre será el arma más poderosa para cambiar el mundo y si va de la mano de la cortesía se podría hacer un mundo mejor. Pero, ¡qué lejos está el ser humano de querer vivir con estas dos premisas de vida! Unos porque no tienen acceso gratuito a la educación y otros que no desean (sea por desidia o maldad) a querer ser corteses. 

Y es que si sumamos la educación con la cortesía creamos amor: amor por los conocimientos adquiridos, amor por nuestros semejantes, amor por los animales, amor por la naturaleza, amor por nuestra Tierra y por el universo, amor por todo aquello que entendemos y hasta por lo que todavía no logramos entender.  

Que no te quepa duda alguna, querido lector, que si te mantienes como amigo de Doña Educación y de Doña Cortesía durante toda tu vida, te garantizo que te sentirás mejor ser humano para poder así salvar a otro ser humano que necesite de ti. Y es que así como la educación me parece que es la forma más alta de buscar a Dios, me parecería una falta de cortesía decir que Dios no existe.

MARiSOL


domingo, 19 de enero de 2020

Doña Herejía y yo



Mientras Doña Herejía está vestida con una opinión o un conjunto de ideas que se oponen a las creencias consideradas irrevocables en un contexto social, me pregunto si Don Ideal Hegemónico debe seguir respondiendo a un arquetipo religioso mientras él se basa en la imposición de una doctrina o dogma de fe que debe ser respetado a raja tabla por todos. Pienso que por este motivo Don Ideal Hegemónico no debe enamorarse de Doña Herejía. Sería muy contraproducente, creo yo.
- ¿Por qué no?  - le preguntó Doña Herejía a Don Ideal Hegemónico mientras ella tenía ganas de ser abrazada por él. Ella anhelaba que él la tomara en sus brazos de una vez por todas.
- ¡Qué más quisiera, pero nosotros dos entendemos la verdad de la existencia de distintas maneras! - le contestó un tanto incómodo Don Ideal Hegemónico.
- ¡Explícate mejor! - le retó impaciente Doña Herejía. 
- Pues bien, mientras yo defiendo, por ejemplo, a capa y espada los dogmas de la iglesia católica y condeno a todas aquelllas personas que se opongan a la verdad, tú sólo me criticas mañana, tarde y noche.
- ¡No es cierto! - sentenció Doña Herejía. Yo lo que más quiero es hacerte reflexionar y hacerte saber que a lo largo de la historia se han cometido muchas persecuciones y asesinatos a todas aquellas personas que han manifestado o siguen manifestando una línea de pensamiento distinta a lo establecido por la iglesia (sea cual sea ésta).
-  A ver, ¡nómbrame a alguien en especial que sea defendido por ti! - le instó a responder Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía.
- Sí, te lo haré saber en este preciso momento. ¿Recuerdas al fraile católico agustino y teólogo alemán Martín Lutero? 
- ¡Ay, no me nombres a ese antipático y sabelotodo! - le dijo rabioso Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía. ¿Será que estaba él celoso?
- Pues, te guste o no a mí Martín Lutero sí me cae bien simpático porque exhortó a la iglesia cristiana a regresar a las enseñanzas de la Biblia. Es más, gracias a él se produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa - le contestó muy segura de sus palabras Doña Herejía a Don Ideal Hegemónico y seguidamente le hizo saber que aquellos que aprueban una opinión, la llaman opinión, pero los que la desaprueban la llaman Herejía como a ella.
- La verdad que tú me resultas muy controvertida y conflictiva. Eres tan distinta a mí que tus opiniones no las puedo tolerar ya que yo soy el dogma establecido, soy el fundamento o punto capital de toda doctrina o religión - le hizo saber malhumorado Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía. 
- ¡Mira guapo, tú te crees la última chupada del mango! ¿Por qué estás tan seguro que tú por ser una proposición que se asienta por firme y cierta como principio innegable hay que hacerte caso ciegamente?
- ¡Porque lo digo yo y punto! - alzó la voz Don Ideal Hegemónico y continuó gritando - ¡En verdad no te soporto! ¿Quién te crees tú para poner en duda mi autoridad? No te olvides que yo soy el gran Don Ideal Hegemónico, yo soy aquella verdad incuestionable. Soy más importante que tú porque no sólo yo soy esa doctrina revelada por Dios, sino que tú eres considerada un pecado a causa de tu propia naturaleza, destructiva de la fe cristiana o de cualquier otra fe existente sobre la faz de la Tierra.
Doña Herejía haciendo un esfuerzo por controlar su mal humor, y sabiendo que su relación de pareja no tenía futuro, le hizo saber a Don Ideal Hegemónico que si bien ella nace de una divergencia entre escuelas sobre el significado de la verdad (aquélla formulada por el dogma), ella se desarrolla a la vez en el plano intelectual (por la oposición irreductibe de las tesis) y en el plano comunitario (por la imposibilidad práctica de vivir en hermandad con todos aquellos que pertenecen a otra escuela) y tan mala no es como él piensa. 

¿Tú que opinas, querido lector? ¿Prefieres aceptar la totalidad de todo lo que nos propone Don Ideal Hegemónico o prefieres sólo aceptar aquellas partes que tu juicio te recomientda creer igual que Doña Herejía? Personalmente pienso que el concepto de herejía es relativo. Me explico: Por ejemplo, mientras para un católico un hereje es toda aquella persona que no sigue las dogmas de la religión cristiana, para el islamismo un católico puede ser considerado un hereje por no creer en esta otra religión. Por este motivo, el concepto de herejía varía de acuerdo con las enseñanzas y características de cada religión; sobre todo en función del grado de tolerancia o intolerancia que imponga cada religión a sus fieles seguidores hacia las otras creencias existentes. 

Y "last but not least", ¿sabías, querido lector, que la etimología de la palabra "hereje" proviene del latín "haeretĭcus" que a su vez procede del griego "αἱρετικός" (hairetikós) y que significa "libre de elegir"? Lo que quiere decir que un hereje es una persona que asume la posibilidad de elegir libremente seguir un dogma diferente del que le es impuesto por una doctrina sea religiosa o política dictada por la sociedad. Por este motivo, yo te pregunto, querido lector, después de haberme leído con quién te identificas más en este momento? ¿Con Don Ideal Hegemónico o con Doña Herejía?


MARiSOL 

 

viernes, 17 de enero de 2020

El canto de Inés


No hay más argumentos convincentes en la vida de Inés para rearmar como antes su estampa familiar. La verdad que escasamente prometedor es el desenlace que se viene venir en la trama de parte de su historia de vida. Y mientras yo mantengo la calma, ella busca sosiego en  mi silencio para soportar la idea de lo que se evaporó, de lo que ya no es ... 
Pues bien, una entereza admirable late en el pecho de Inés. Ella ha aprendido a parar de pensar por gusto porque no hay peor cosa que siempre estar pensando en la desproporción que existe entre los problemas y la solución que uno les aporta. Cuando los problemas no pueden ser resueltos cómo uno desea, entonces se hace lo que se puede.

Inés ha aprendido no solamente que los problemas dejan de serlo si no tienen solución, sino también ha aprendido que todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo. Y éste sólo desaparece cuando hay amor. Lamentablemente no todos saben reconocer al amor porque le tienen miedo. ¡Ay! Así como el amor ahuyenta el miedo, el miedo ahuyenta también al amor. Lo expulsa y no sólo a éste, sino que también expulsa a la inteligencia, a la bondad y a todo pensamiento bueno vestido de belleza y verdad. Al final, cuando queda sólo una desesperación muda, el miedo sepulta la propia humanidad de uno. Y como Inés no desea esto para ella, ella se resiste a ahogarse sólo en problemas.

Inés se niega a ser una persona pesimista que sólo ve problemas en cada respuesta. Ella prefiere ser optimista: encontrar una respuesta para cada problema. Inés se siente, por momentos, como un pájaro porque trata no sólo de volar alto para poder observar bien el horizonte de su vida, sino porque ella ha aprendido que todo pájaro no canta porque tenga una respuesta, sino que canta porque tiene una canción, así esta canción no te guste a ti, querido lector. Y la canción que yo le canto a Inés al oído, sí que le gusta. ¿Y sabes por qué? Pues porque yo soy su conciencia. Soy su mejor libro moral, soy la voz de su alma, soy su mejor juez. Yo soy aquella que vale por mil testigos. Soy esa pequeña chispa de fuego que ella mantiene viva dentro de su pecho. Soy la facultad humana que la ayuda no sólo a ella, sino a ti también, para decidir acciones y para hacerla responsable de las consecuencias de acuerdo a la concepción del bien y del mal. Y es que en esta vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.  ¿Y sabes por qué? porque la consecuencia es aquello que supone el resultado o el efecto de algo previo. Inés sabe muy bien como yo que existe una correspondencia entre la consecuencia y el hecho que la genera. Yo sé que todas las acciones que realice Inés tendrán algún tipo de consecuencias tarde o temprano. 

Y, sin embargo, aunque Inés ni yo queramos, existen tres tipos de consecuencias imprevistas, aquellas la de resultados no esperados. En caso no sepas, te las menciono: Las imprevistas y negativas, las imprevistas y positivas conocidas como serendipia o chiripa (hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual) y las perversas que son aquellas contrarias al resultado esperado. 

Como Inés ya no está por la labor de verse luchando entre el negativismo y la perversidad, yo la apoyo a que se mantenga tranquila ya que como su conciencia la estoy ayudando a que enfrente la realidad que le toca vivir de modo claro mientras ella va tomando las decisiones adecuadas llegado su momento. La verdad que en cualquier momento de tomar una decisión lo mejor o ideal es hacer lo correcto, luego si no hay de otra, lo incorrecto porque nadie es perfecto. Inés sabe muy bien que lo peor es no hacer nada ya que de ser así yo me quedaría sin argumento alguno ante ti, querido lector, e Inés se quedaría sin poderle seguir cantando a la vida. 

MARiSOL






martes, 14 de enero de 2020

Alma de niña



Alma sabía que en la trastienda de sus pensamientos podía hablar con los brazos alzados al cielo, ese cielo con cara de alma caritativa que, desde que nació, la observaba con cariño pero silenciosamente. Alma no sólo se preguntaba si la caridad como única virtud precisa de la injusticia porque es bastante difícil no ser injusto con lo que uno ama. 

¡Ay! Alma se sentía harta de andar por caminos vestidos de iniquidad o de gran injusticia mientras sentía que atravesaba un gran desierto intransitable. Y para no derrumbar su equilibrio emocional mientras percibía con el rabillo del ojo de su vida las responsabilidades y obligaciones adquiridas, ella trataba de hacer digerible lo complejo, lo difícil de entender. Será porque el entendimiento es fuente de vida y la fuente de vida es, al fin y al cabo, nuestro querido corazón.  Y es que los que de corazón se quieren sólo con él se pueden hablar.

Pues bien, Alma, en un arranque raudo y eufórico, solamente podía afirmar sin desear a equivocarse que mientras el corazón del loco se encuentra viviendo en su boca, la boca del sabio puede hacer su nido en el corazón, ese corazón que tiene alma de niño, mejor dicho de la niña que la habita porque espera lo que desea  y es que no desear nada es no vivir. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque Alma intuye que es extemporáneo comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir. 

Yo, sin embargo, voy aún más lejos.... vivir no consiste sólo en respirar sino en obrar porque los que obran bien son aquellos que pueden aspirar en la vida a la felicidad, esa felicidad que no debe ser ininterrumpida porque, al final, ésta nos aburriría. Los desafíos y retos son los que nos llevan a esforzarnos a ser felices a pesar de todo... 

Te preguntarás quién soy yo... Pues bien, soy el alma de Alma. Soy aquella por la que ella vive, siente y piensa. Es más, soy su incesante esfuerzo, su sello imperial por lo que ella vive y no para ganarse el cielo, aquél que se gana no sólo por favores ni por méritos, sino aprendiendo a mantener siempre, contra viento y marea, un trozo de cielo azul encima de la cabeza. Y no sólo deseo que sobre la cabeza de Alma sino sobre la tuya también, querido lector, exista ese deseado trozo de cielo azul porque éste representa la paz del espíritu, sobre todo cuando lo alimentas de buenos pensamientos ya que palabras sin buenos pensamientos nunca llegarán al cielo: tu propio cielo. 

MARiSOL





jueves, 2 de enero de 2020

El trono dorado


El nuevo año llegó ya a nuestras vidas pisando firme y seguro. Me he enterado que es un tanto antipático porque ha desplazado a empujones al viejo año. Y éste no merece un trato así. Pues bien, el nuevo año llegó dándole la orden al viejo año que se fuera, que desapareciera de su vista, que ya no tenía más qué opinar.
- ¿Por qué me tratas así? - le preguntó el año viejo con una tranquilidad pasmosa. No sé si yo hubiera guardado la compostura ante este trato insolente.
- Porque yo, 2020, soy más especial que tú ya que a diferencia de ti, 2019, yo no soy sólo un año bisiesto, sino que soy también un Anno Dómini o de la designación de la era cristiana. Además, soy el vigésimo del tercer milenio. ¿Qué te parece?
2019 se lo quedó mirando y sin levantar la voz le dijo:
- Me tienen sin cuidado tus títulos. Tu soberbia me asquea. Tienes mucho que aprender. Recuerda que cada día  tendrás que estar de pie y casi sin dormir porque en cualquier rincón del mundo suceden cosas diversas. Y tú tienes que estar tomando nota de todo lo que sucede, sea bueno o malo.
- ¡Cállate, viejo tonto! - gritó 2020. Y desafiándolo con una mirada fría y cortante le hizo saber que no le temía a este reto. Seré mejor que tú. ¡Ya lo verás! ¡Ahora déjame solo! ¡Lárgate y no te cruces más en mi camino que ahora soy yo el que está ocupando este trono y tú ya no más!
Es así como el trono dorado al escuchar a 2020 le dijo molesto:
- Te hago saber que no tendrás tiempo para sentarte para descansar. ¡Ya lo verás!
- ¿Y por qué no? ¿Qué te hace pensar que no podré sentarme sobre ti? - 2020 estaba que ardía. 
- Pues, porque desde ya tu calendario se está llenando con citas a las cuales tendrás que asistir para tomar nota de cada una de ellas - le respondió el trono dorado mientras 2019 se sonreía para sus adentros. 
Y antes que dijera algo 2020, el trono dorado le hizo saber inmediatamente que así como en este año se esperan noticias buenas como el inicio de la  aplicación del Acuerdo de París, la celebración de los Juegos olímpicos de Tokio 2020 o la reunión en Glasgow de la COP26 para seguir debatiendo sobre el futuro climático, también hay que estar atento cómo la crisis económica de América Latina se va desarrollando, lo mismo que hay que ver que pasará entre la guerra comercial entre China y EEUU o qué pasará con la salida del Reino Unido de la Unión Europa entre otros muchos temas.
Después de haber escuchado al trono dorado, 2020, entre carcajadas, exclamó:
- Seré un año inolvidable para la humanidad. De esto yo me encargaré. ¡JAJAJAJA!  
- ¿En qué sentido? - le preguntó desconcertado el trono dorado (2019 ya se había retirado en silencio. Sus motivos tenía y es que, la verdad, no aguantaba a 2020)
- Pues, como a mí las noticias buenas no me interesan ya que me aburren soberanamente, haré lo imposible para que sucedan cosas espantosas para que toda la humanidad hable de mí por años.
El trono dorado espantado de las palabras crueles de 2020 se paró rápidamente y se fué sin despedirse. Llevaba prisa porque tenía que hablar con un trono más importante que él. Nada menos con el trono de Dios porque si bien aunque Dios aparece sentado sobre un trono de juicio, él manifiesta una tranquilidad perfecta mientras nos observa. Y el trono dorado necesitaba de su sabio consejo.
Es así como el trono de Dios le dijo:
- 2020 dirá lo que quiera, pero él no tiene ninguna influencia ni en la madre naturaleza ni sobre la humanidad. Sucederán las cosas que tengan que suceder. Esperemos que primen las buenas noticias a las malas por el bien y tranquilidad de todos. Lo que sí te pido es que te encargues que no tenga mucho tiempo de descanso. ¡Cómprale muchos bolígrafos y cuadernos para que tome nota de todo lo suceda de aquí en adelante! Y encárgate que 2020 parta pronto para Australia. Allí este país no sólo está en llamas, sino que las temperaturas siguen subiendo hasta más de 50 C°.
El trono dorado sabía lo que tenía que hacer. 2020 recién había empezado con su maratón de diversas citas y con toda seguridad recordaría él de por vida las palabras sabias del viejo año. ¡Tenía mucho que aprender! 

¿Y tú, querido lector, qué harás para que tu nuevo año de vida sea mejor que el anterior? Quedarte sentado en tu trono sin hacer nada, no sería nada productivo, ¿verdad? Toma nota de tus éxitos, fracasos, alegrías y penas. Sé amable con tu vida y con la de los demás. Procura hacer de este nuevo año un buen año aún a pesar de los contratiempos que se puedan presentar en tu camino de vida. Estos son mis mejores deseos para ti.

MARiSOL







viernes, 27 de diciembre de 2019

¡Feliz Año Nuevo!




Si bien este año aún no termina, éste tiene que rendirse ante el adiós ya premeditado que se avecina, pues, sabe que debe cederle el puesto al nuevo año que le sigue. Si bien el 2020 espera impaciente para entrar en nuestras vidas, mi amiga Rocío no sabe exactamente si tiene ganas de recibirlo o no. Pues bien, con una expresión entre indecisa y ambigua, ella  abre un poco la puerta del tiempo para ver lo que le espera. La verdad que ella no sabe si temerle o no a este nuevo año que está avanzando no sólo de puntillas, sino que avanza hacia ella con paso seguro de manera inevitable, porque el 2019 - según Rocío - no se portó del todo bien con ella. 

Luego de haber yo leído los pensamientos de Rocío decido encontrármela cara a cara, aprovechando que ella ha asomado su cabeza por la puerta del tiempo, porque quiero decirle algo importante:
-  Rocío, si mantienes una actitud negativa, tén por seguro, que el nuevo año no será mejor que el anterior. Déjame decirte que he observado que tú, durante este año que aún no termina, has muerto más de una vez ... te has muerto de celos, de envidia, de dolor, de preocupación y de decepción. Yo te pregunto si todas esta muertes han valido la pena. Al ver que Rocío no sabe qué decir, continué yo hablando - Tú sabes que al pensar de esta manera negativa te debilitas y te vuelves pequeña no ante el año nuevo o al que se fué, sino te debilitas ante mí.  Tienes que aprender que no importa en que año te encuentres, sino cómo tú te encuentres en cada año. Recuerda que cada año es un volver a empezar, es renovarse, es tratar de cambiar lo que se debe cambiar, pero no para darle gusto a los demás, sino para darte gusto a ti misma porque lo que más deseo es que me trates bien porque yo soy una parte muy importante de ti. 

- ¿Por qué me dices todo esto? - me preguntó Rocío consternada.

- Pues, yo deseo que en lugar de rendirte ante la idea que hay un año que se va y otro que llega, más bien, ríndele cuentas no a los años en sí, sino a mí.

- Pero, ¿quién eres tú? - me preguntó Rocío, una vez más, desconcertada.

- Bien, te daré respuesta. Lo cierto es que tienes que rendirte ante la evidencia que yo soy tu vida. Después de decir estas palabras y darme cuenta que he agarrado en frío a Rocío, continúo hablando - Al final lo más importante no son los años (nuevos o viejos) de vida que pasen sobre ti, sino la vida que tú le quieras dar a todos ellos. De ti depende darles luz o sólo sombra. Es más, quiero hacerte saber que aún ante las adversidades tienes que aprender a sumar más sonrisas que lágrimas aunque, por momentos, des dos pasos hacia atrás y uno hacia adelante. ¿Y sabes por qué?

- No, no lo sé - respondió Rocío sin saber qué más decir. Criticarla yo no quiero,  sólo aconsejarla aunque la verdad duela porque es evidente que el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Es más, en la verdad no existen matices porque quien dice la verdad, ni peca ni miente.

Después de escuchar a Rocío le hice saber que, al final, tanto los años que vienen y van no se han hecho sólo para comprenderlos o analizarlos, sino para vivirlos lo mejor que uno pueda a pesar de todos los problemas, tristezas o preocupaciones que uno pueda tener. Allí radica el quid del asunto.

Rocío, después de escuchar lo que su propia vida le dijo, cerró con cuidado la puerta del tiempo. Y es que donde una puerta se cierra, otra se abre. ¿No crees, querido lector? Pues bien, llegado su momento Rocío abrirá nuevamente esta puerta, porque mantenerla cerrada sería un error ya que la verdad, aunque ésta duela, se quedaría afuera de su vida. Por este motivo, Rocío desea abrir de par en par la puerta del tiempo, para dejar entrar al 2020 en su vida y con una mejor actitud ante ésta, poder ella decir de corazón:
 ¡Feliz Año Nuevo!


MARiSOL



miércoles, 18 de diciembre de 2019

Let's groove, baby!



Ana sabía que a pesar de tener sesenta años ella no iba a dejar de tener un corazón alegre y rebelde. Si bien su juventud se había despedido de ella hace mucho tiempo atrás, cada vez que ella escuchaba canciones de los 70', se emocionaba mucho al recordar esa época ida, esa época que se nutrió de ilusiones y que hasta el día de hoy se sigue nutriendo de ilusiones, aunque éstas sean ya otras, porque sin ellas Ana estaría renunciando a la vida misma aunque la vida, por momentos, la golpee duro y vaya ella de k.o. en  k.o. por fuerza mayor desde hace ya tiempo.

Mientras Ana se encuentra escuchando por la radio "Let's groove" de "Earth, Wind & Fire", sabe que una de las mejores medicinas para no dejarse envolver siempre por las preocupaciones, penas o disgustos es bailar pero no para mover solamente su cuerpo, brazos y piernas siguiendo el compás de una pieza musical, sino, más bien, moverse con ganas al compás que le dicta la vida misma. Esa vida que la obliga a bailar con sus dudas y presentimientos mientras su cuerpo toma de la cintura a su alma ... esa alma que aunque sea desordenada y lleve en su pena algo de culpa, es inmortal porque se llena de eternidad, esa eternidad que se encuentra también en movimiento.

Pero, ¿por qué será que, por momentos, Ana se siente desbordada, cansada y sin ganas de nada? En esos instantes de desolación sus pies como que no sólo pierden su compás, sino que su cuerpo no encuentra el ritmo apropiado que la invite a vivir más liviana, sin tanta carga sobre su espalda. En el fondo, Ana sabe la respuesta ... Aún así ella debe aprender a escuchar no solamente el ritmo y melodía que la vida le marca cada día, porque un día siempre es diferente al otro, sino también ella debe aprender a escuchar y a aceptar su propio baile para que su vida no sólo sea más coherente, sino para que ésta fluya de manera más auténtica.

Por ningún motivo, Ana desea que su alma se vuelva rígida. Más bien, ella desea ir más alla de valores, principios y creencias mientras baila con la vida aunque ésta no sea perfecta. Y es que, la verdad, la perfección, es, al fin y al cabo, una colección pulcra de innumerables errores. ¿O me equivoco? 

Pues bien, Ana (mi "alter ego") me mira de reojo mientras me hace ver que hay que seguir bailando con la vida sin compararse con nadie y sin vivir bailando los bailes de otros. Bailar con los otros es saludable, pero más saludable  es cuando uno está en capacidad de mirarse hacia dentro mientras uno acepta el hecho que cada momento de la vida tiene un baile distinto al baile que a mí más me gusta. Lo importante es tener la ganas de aprender nuevos bailes porque allí radica el reto de la vida.


MARiSOL
 


martes, 17 de diciembre de 2019

Don Éxito yDon Fracaso




Don Éxito y Don Fracaso no se entienden. Sus discursos de vida son bien distintos. Y para ser sincera, me entiendo mejor con Don Fracaso que con Don Éxito, porque por momentos, me cae bien antipático. La verdad, que no sé por qué lo aguanto. Pues bien, ahora, para bajarle los humos a Don Éxito, le he llegado a decir que si bien el éxito es fácil de obtener, éste es difícil de merecerlo. Después de haberme escuchado atentamente, Don Éxito me miró despectivamente. Pero, ¡¿qué se ha creído?! Como su forma de mirar no me gusta nada (es una sensación muy desagradable cuando él me mira de arriba a abajo), le hice saber (para que se fastidiara un poco) que fracasar no significa perder. En cuanto terminé de decir esta corta frase, Don Fracaso sonrió satisfecho. Y luego dijo seriamente:
- Es muy cierto lo que has dicho, mi amor. Y mirando fijamente a Don Éxito prosiguió hablando - Alguna vez escuché a un sabio decir que un momento de éxito compensa el fracaso de años.

- ¡Bla, bla, bla! ¡Son palabras tiradas al viento! - exclamó ásperamente Don Éxito. Es más, yo he de hacerles saber que si bien el éxito no da ni quita la razón de las cosas, el requisito para obtenerlo es la prontitud de las decisiones.

En realidad, ambos tienen razón. Pero antes que yo pudiera decir algo, Don Fracaso alzó su voz para agregar lo siguiente:
- Cuando uno cree que ha fracasado, no debe quedarse paralizado, sino todo lo contrario, debe seguir adelante, seguir avanzando hasta poder obtener el éxito, llegado su momento.

Don Éxito bastante enervado le dijo a Don Fracaso:
- Me tienes harto de tanta palabrería barata. No te puedes ni comparar ni medir conmigo. ¡Yo soy más que tú, te guste o no!

Don Fracaso haciendo acopio de mucha paciencia pero mirando desafiante a Don Éxito le dijo:
- Para tu información, el éxito consiste en vencer el temor al fracaso.

- ¡¿Qué?! - gritó colérico Don Éxito. Yo no te tengo miedo. Es al contrario. Tú le tienes miedo a todo. Por este motivo eres un fracasado. ¡Tú qué sabes de éxitos! ¡Yo soy un campeón desde que nací! Todo lo que toco lo convierto en oro. Tú, ¡no!

Don Fracaso me miró a los ojos puesto que quería saber lo que yo pensaba. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, Don Fracaso me entendió. ¡Qué repugnante podía ser Don Éxito! Y como yo me identificaba más con la forma de pensar de Don Fracaso no me quedé callada:
- Yo soy de la opinión que el fracaso, es muchas veces, más fructífero que el éxito.

¡Ay! Para qué dije esto. Don Éxito frenético - gritó:
- ¡Ambos son unos estúpidos! ¡Son tal para cual!

Don Fracaso, quien había estado haciendo esfuerzos por no gritar, no se pudo contener y cual cuchillo cortante rasgó el aire con estas palabras:
- Para tu información, Don Éxito, ¡te hago saber que prefiero ser un fracaso en algo que amo que un éxito en algo que odio!

¡Uy! Don Éxito lo mataba con su mirada y, de paso, a mi también porque me retó:
- Dí algo inteligente como para dar por terminado este pleito. ¡A ver por quién, por fin, tú te decides! ¡O él o yo!

Pues bien, yo, como Doña Motivación (entre nos ... Don Éxito y Don Fracaso son mis amantes, pero no se lo digas a nadie, shhh) aclaré mi garganta y desafiando a Don Éxito dejé caer mis palabras cual lluvia torrencial:
- Mira, cariño. He llegado a la conclusión que ya me cansé de tener dos amantes. Es muy cansador. Así que dándome media vuelta agarré del brazo a Don Fracaso y nos alejamos de la vista de Don Éxito.

La verdad que el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia. ¿No crees? Y mi inteligencia me dice que me quedo con Don Fracaso porque en el fondo, no existe el fracaso, salvo cuando uno deja de esforzarse, pero como yo a él lo conozco bien, sé que él llegará a ser mejor que Don Éxito porque no sólo porque confío en él, sino porque he aprendido que el éxito es aprender de ir de fracaso en fracaso, pero sin desesperarse. Luego de darle un beso a Don Fracaso, él me entendió. Sonrió ampliamente al darse cuenta que mientras el éxito no es definitivo, el fracaso no es catastrófico porque lo que cuenta es el valor para continuar.

Es así que yo, como Doña Motivación, te hago saber que no hay peor cosa que usar el miedo como motivación para ir por la vida porque el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son y mi corazón me dice que hago bien en amar a Don Fracaso. Yo me encargaré de apoyarlo como se merece para salir los dos fortalecidos ante los retos que la vida nos ponga sobre nuestros caminos. Espero poder ayudarte a ti también, en caso me necesites, querido lector.

  
MARiSOL







lunes, 16 de diciembre de 2019

Mi Universo





El Universo con toda su gran solemnidad y misteriosa hermosura se convierte en un reverendo caos para toda aquella persona sin fe. Me pregunto si mi fe  la tengo actualizada. La verdad que insegura estoy. Y mientras la busco dentro de mí, yo trato de adivinar el significado que guarda esta palabra de dos letras. 

Y mientras me pregunto si mi fe la tengo bien cimentada,  el Universo, ése que es sino el vasto símbolo de Dios (mucho más  grande que mi propio universo), me pide que baile no sólo sin temor al ritmo de esa combinación mágica de sonidos, voces o palabras y silencios que lo habitan desde tiempos inmemoriables, sino que me pide igualmente que baile al ritmo de mi propia esperanza porque ella, sin lugar a dudas, es un estimulante vital muy superior a la suerte. 

Es así que mientras la combinación mágica de sonidos, voces, palabras y silencios del Universo me invitan a bailar, todos ellos me hacen ver que la felicidad humana generalmente no se logra con golpes de suerte, sino con todas esas pequeñas cosas que ocurren todos los días. Es más, el Universo me recalca que si yo deseo la felicidad en los demás, debo aprender a ser compasivo. Y mientras seguimos bailando, la fe (ese valor espiritual de todo ser humano que acompaña nuestros ideales y da confianza para la realización de grandes empresas) ha llegado a mi lado también bailando mientras el ritmo de mi corazón se acelera al advertir su presencia. ¡La FE ha llegado a buscarme! ¡Qué bella que es! Pero, ¿debo creeer en ella?

El Universo al leer mis pensamientos me dijo:
- Es cierto que la fe y la razón son dos formas de convicción que subsisten con más o menos grado de conflicto o de compatibilidad. Pero no te olvides que la fe no sólo es un don, sino es también una virtud igual que la esperanza y la caridad. 

Es así como me ví envuelta bailando no sólo con la Fe, Esperanza y Caridad, sino también llegaron a mi lado la Vida, la Felicidad, la Confianza, la Inteligencia, la Voluntad, la Verdad, la Credibilidad, la Evidencia y hasta la mismísima Razón. Estas palabras no sólo eran bellas y etéreas, sino que que me hicieron ver, mientras bailaban dentro de mi alma, que yo soy un pedazo del universo hecho vida. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque existe al menos un rincón del universo que, con toda seguridad, yo puedo mejorar, y es si soy yo misma, mejor. 

Y antes de terminar, quiero agregar algo más: 
Si yo soy perseverante al igual que la Fe, entonces, avanzaré en el camino de mi propia vida mientras bailo también acompañada al ritmo de alguien que no puedo dejar de lado y es de mi querido ¡Amor! ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque el amor es una fuente inagotable de profundas reflexiones, tan profundas como la eternidad, tan altas como el cielo y tan grandiosas como el mismo universo.

MARiSOL






domingo, 15 de diciembre de 2019

Hora y Minutero


¡Auxilio! Hora y Minutero se han escapado de mi reloj  analógico. Ambos rompieron el vidrio de éste mientras yo dormía profundamente. Fue durante la noche que se escaparon sin que yo me diera cuenta. He quedado desvastada. Conozco el motivo que los impulsó a dar este paso. ¡Qué mala fuí de haber ignorado su pedido! Y es que desde hace tiempo ellos dos me venían pidiendo que querían tener un nuevo amigo llamado Segundero (esa tercera aguja de mayor longitud y más delgada que ellos dos, y que completa una vuelta en un minuto).

- ¡Me han abandonado por tu culpa! - me gritó muy disgustado mi reloj analógico (no es ni eléctrico ni electrónico, sino, más bien, mecánico).
Razón tenía. Yo me había opuesto a hacerle colocar un segundero. Mis motivos tenía.
Como no sabía yo qué decir, mi reloj me preguntó que qué pasaría con él ahora que había quedado sin sus amigos. ¿Lo botaría yo a la basura por inservible o me animaría a llevarlo a un relojero para que le colocaran nuevas agujas? 
- Me costará cara esta gracia - le respondí entre enojada y triste.
- Lo sé - respondió mi reloj analógico y continuó hablando - pero lo que más deseo es volver a funcionar como antes  porque para mí es una alegría saber que puedo marcar tu tiempo. Así que llévame al relojero al que está a dos cuadras de aquí.  ¡Quiero volver a sentirme útil!
Esta última frase de mi reloj analógico me hizo entender que útil es todo lo que nos da felicidad. Pues bien, sin perder tiempo lo metí en una caja y me puse en camino. No quería defraudar a mi querido reloj analógico. Eran tantos años que él marcaba mi tiempo. Él fue un regalo de mi abuelo cuando cumplí diez años. ¡Era increíble que mi reloj, después de más de cincuenta años, siguiera aún funcionando!
Cuál sería nuestra sorpresa que cuando llegamos al relojero, encontramos a Hora y a Minutero  charlando animadamente con él. Cuando escuché junto con mi reloj análogico que el relojero los usaría junto con una tercera aguja en un reloj que había dejado a reparar un cliente suyo, mi reloj análogico exclamó entre sollozos:
- ¡No, por favor! ¡No me hagan esto!
Al escucharlo gritar, Hora y Minutero se voltearon a mirarlo sorprendidos, pero en cuanto me vieron pusieron cara de disgusto. ¿Qué hacer? 
Antes que tanto Hora como Minutero dijeran algo, yo  les prometí que estarían acompañados de Segundero. Y para que me creyeran le pedí al relojero que intercediera. Me comprometía a pagar hasta por adelantado para que mi reloj análogico contara no con dos agujas, sino con tres. Es así que al ver Hora y Minutero que yo hablaba en serio, se acercaron a mi querido reloj, lo abrazaron, y le dijeron que volverían a ser un equipo, el mejor de todos.
Sonreí agradecida porque  tuve que reconocer para mí misma que una vida usada cometiendo errores no solo es más honorable, sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada. Así que esta oportunidad de oro no debía perderla por nada del mundo y no tanto porque el tiempo valga oro (en realidad éste no vale nada), sino porque el tiempo es vida. Mi reloj volvería a funcionar y para mí esto sería una gran alegría y alivio porque yo no sólo deseo sentirme como un reloj sin agujas, sino porque yo, además, quiero sentirme útil al igual que mi reloj analógico y no sólo para satisfacer mi ego, sino mi alma porque no hay obra humana más bella que la de ser útil, sobre todo, al prójimo.


MARiSOL 






miércoles, 4 de diciembre de 2019

Tribulación



Mientras en estas horas de tribulación  padecimientos espirituales y morales sacuden el alma de Doña Conmoción, Doña Angustia, escondida dentro de mi pecho, me pide no luchar contra ella porque sino nunca podré yo producir serenidad, esa serenidad que me pide ser constante para convertirse así en el signo más cierto de la sabiduría mas no del conocimiento porque el primero nos sirve para ganarnos la vida mientras que la sabiduría nos ayuda a vivir para tener ¡ojo! no una buena vida sino una vida buena. ¿Entiendes la diferencia?

Pero, ¿qué es vivir? Te preguntarás, querido lector. Pues, no consiste sólo en respirar sino en obrar de buena manera y con hechos bien concretos o ¿no será que más bien vivir consista en construir solamente futuros recuerdos? O acaso, ¿no será sacrificar una pasión baja por otra más alta? Quizá desvarío. No quiero decir nada que suene disparatado, insensato o carente de sentido común. Mi mente me exige mantener la cabeza fría y el corazón caliente, sobre todo, en esta época de tribulación. Será que lo único que deseo es volver a casa, pero lamentablemente no encuentro el camino a seguir, ese camino   que, al fin y al cabo, es el camino hacia mí misma.

En estas reflexiones estoy mientras Doña Conmoción y Doña Angustia me miran expectante. ¿Qué les debo decir para tranquilizarlas? La verdad que no sé. Como que me he quedado sin palabras. Lo que menos deseo es que mis palabras suenen huecas porque si no van seguidas de hechos, entonces no valen nada. Lo único que conseguiría es cansar sus oídos de  de tanta palabrería. Y la verdad que no deseo que piensen que yo estoy desasida del presente y de toda razón lógica.
- Ante tanta adversidad uno como que pierde el horizonte, sobre todo, cuando el alma comienza a cansarse de tantas injusticias, mentiras, peleas, odios, rencores y manipuleos. ¿No creen? - les pregunté a ellas dos. Era yo quien buscaba respuestas porque este sufrimiento interior me está nublando la mente. Esta mente que debe  funcionar como un buen paracaídas porque si no se abre como debe ser, pues soné... Y es que el fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso porque no hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando solamente basta una. Pero, ¿cuál es la más acertada? Acaso ¿Apocalipsis? Lo ideal sería hacer uso de aquella palabra que pudiera cubrir todas mis dudas.
- ¿No será que te has apartado del camino de Dios? - me preguntó Doña Conmoción.
- Podría ser - contesté. Pero, ¿por qué todo se reduce siempre a nombrarlo como solución a todos nuestros problemas? Lo que más deseo es operar con mente sabia para poder conducir mi vida por un camino saludable y pleno.
Doña Angustia como sabe que la angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada ... esa nada que es nada ante el infinito, me dijo:
- ¡Ay, amiga! Lo único que debes saber para aplacar tus dudas, en este momento, es que para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real,  tú tienes sólo un camino y es el de concentrarte con fe en tus problemas para poderlos resolver así de la mejor manera.
- Pero, ¿cómo? - le pregunté angustiada a Doña Angustia mientras Doña Conmoción no salía de su asombro por lo que me había dicho nuestra amiga.
Doña Angustia nuevamente tomando la palabra me hizo saber que la tribulación es también considerada una prueba de fe que reporta mayor crecimiento y madurez para todo aquel que sea creyente.
¿Será que  tanto Doña Conmocion como Doña Angustia tienen razón porque cuando uno padece a nivel personal en momentos de grandes dificultades la tribulación es más que todo un llamado para volver a Dios? ¿Tú, qué crees querido lector? 

Esta vez yo me he quedado sin respuestas, sólo estoy llena de preguntas. En el fondo, me desconcierta (no sé si a ti también) tanto pensar que Dios existe como que no existe aunque en el fondo de mí algo me dice que sí hay un Dios porque la imposibilidad en que me encuentro de probar que Él no existe, me prueba su existencia ... esa existencia que no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad ... allí donde vive agazapada la tribulación entre tú y yo. Esa tribulación que se deja ver para enseñarnos no sólo humildad, sino también arrepentimiento para así no sólo purificar espiritualmente nuestras almas sino para ayudarnos también a quitarnos el velo de nuestros ojos porque no todos los ojos cerrados duermen ni todos los ojos abiertos ven. 

Y antes de terminar con estos desvaríos míos mientras me despido de Doña Conmoción y Doña Angustia, aprovecho para hacerte saber que "Apocalipsis" no es sinónimo de "fin del mundo", sino más bien de "revelación" porque no puede haber una revelación más intensa del alma de toda sociedad (la tuya o la mía) que la forma de tratar a sus niños empezando por ese niño o niña interior que habita en ti. No te olvides, querido lector, de saberlo cuidar en épocas de tribulación que yo prometo hacer lo mismo.

MARiSOL