Esta catarata de palabras mías las acompaño con vídeos, generalmente, musicales.
domingo, 30 de agosto de 2026
El baúl oriental y el cuadro del mar
martes, 25 de agosto de 2026
Sueños atemporales
Había una vez una mujer que guardaba sus sueños en un pequeña caja de madera. Cada mañana se levantaba temprano, corría de un lado a otro y repetía:
- Cuando tenga tiempo, abriré la caja.
Pasaron los años. La casa cambió, las estaciones también, y la caja permaneció en el mismo lugar.
Un día, ya mayor, la mujer se sentó junto a la ventana. Por primera vez ella no tenía ninguna obligación urgente. Miró el reloj y comprendió algo que nunca había entendido: el tiempo no se encuentra; se elige.
Abrió la caja. Allí adentro estaban todos los sueños que había postergado: aprender a pintar, escribir un libro, viajar, caminar sin rumbo, sentarse a conversar con alguien querido, contemplar un atardecer.
Sonrió.
No podía recuperar los años que habían pasado, pero todavía tenía algo precioso: el tiempo que quedaba por vivir.
Y desde aquel dia empezó a vivir de otra manera. No hizo todo lo que había soñado, pero hizo aquello que daba sentido a su corazón.
Al final ella comprendió que realizar un sueño no siempre significa llegar lejos. A veces, significa simplemente detenerse y decir:
- Hoy tengo tiempo para mí.
Y descubrió que, cuando uno se concede tiempo para vivir, hasta los sueños más antiguos pueden volver a florecer.
Quizá la vida, querido lector, no nos pide cumplir todos nuestros sueños, sino tener el tiempo de descubrir cuáles merecen ser vividos. Y es que tener tiempo es un regalo, una pausa para escuchar lo que el corazón aún desea porque los sueños no tienen prisa. Esperan pacientes a que encontremos el tiempo para hacerlos realidad porque cuando el tiempo se vuelve consciente, soñar deja de ser esperar. Más bien, se convierte en elegir, caminar y dar sentido a la existencia.
MARiSOL
