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miércoles, 8 de marzo de 2017

El pájaro de ébano



"Mientras al filo de cada noche renuncio 
con la conciencia atenta a tu amor,
esta ruptura precaria, forzada y definitva
vaga silenciosamente y sin rumbo
acallando poco a poco
los latidos de mi loco corazón"

Helena sabe, por más que escriba poemas cursis, que Antonio ya no regresará más a ella. Nunca más. Fué la desconfianza la que los separó. Y mientras ella se encontraba escribiendo febrilmente más poemas, sintió un golpe seco en la ventana de su dormitorio. Era un cuervo tan negro como la noche. Helena, sin pensarlo dos veces, lo dejó entrar. El cuervo se acercó a ella y sin pedirle permiso alguno le dijo que no entendía como ella podía seguir amando a Antonio.
Helena balbuceando, ya casi sin fuerzas multiplicadas por el tiempo, le dijo:
- ¡Ay, pájaro de ébano! no hagas caso de mis palabras y despliega, más bien, tus largas alas para seguir volando, tú y yo, entre la esperanza y el temor aunque nosotros vivamos separados por un nunca más desdibujado en la comisura de los labios de nuestras historias de vida.

El cuervo se la quedó mirando hipnotizado. ¿Cómo podía saber Helena que él, el cuervo, era el alma de Antonio quien venía a visitarla a medianoche? ¿O, acaso, era sólo un recuerdo el que se hacía presente? Fuera lo que fuera a estas horas altas de la noche Helena, quien sufría de insomnio, sabía que sus letras vestidas de sentimientos habían llamado a Antonio en sus pensamientos. ¿O era sólo un sueño? ¡Ay, querido lector! ¡Y qué importa! Una angustia vestida de deseo se hacía presente mientras Helena se abrazaba al cuervo. Y mientras acariciaba sus negras plumas, ella sabía que no permitiría que su corazón cayera en ningún abismo ni en ninguna oscuridad. ¡Nunca más!

Mientras el cuervo la miraba con sus ojos encendidos como llamaradas que le quemaban el alma a Helena, ella sabía que el pájaro de ébano la abandonaría, tarde o temprano, físicamente aunque nunca más él se la pudiera sacar de sus recuerdos. 

Y aunque Antonio no lo quisiera admitir, Helena seguiría siendo la mujer de sus sueños aunque sus infidelidades (las de él) habían sido el detonante explosivo para evaporar el amor entre ellos dos.

Antes de terminar, déjame decirte que la soledad, ese instante de plenitud, se ha echado a dormir, en este momento, sin permitir que ni Helena ni Antonio la despierten. Ellos dos bien saben que ¡nunca más! serán pareja aunque él la busque en sus sueños y ella lo recuerde en sus poemas.
MARiSOL 


miércoles, 22 de febrero de 2017

El tatuaje




Cada vez que la noche llega excitada para ayudar a Eliana a emigrar sobre su almohada al mundo de los sueños, ambas se vuelven felices cómplices. ¡Ay, qué mala costumbre ambas tienen! ¿O será que yo estoy celosa porque ambas se entienden muy bien porque yo no logro emigrar a ninguna parte y sólo  a la parte más oscura de mi alma?

Y cuando Eliana cae en esa trampa deliciosa, según ella, envuelta en nubes cargadas de viejas melodías románticas, Eliana me hace saber que ella le consiente a la noche a que la convierta en una prolongación irrefutablemente bella de sus propios sueños. 

Yo creo que todo se reduce, a duras penas, a puras especulaciones porque no hay nada de certezas. Yo no sé si Eliana realmente me miente para hacerme sentir a mí pequeña ante la noche. No sé si tampoco mi ignorancia es fantasmal o si Eliana arrastra una inocencia impuesta, a propósito, por la noche o si la noche y Eliana están reemplazando las definiciones del amor a mis espaldas.

- ¿No será un disparate todo lo que aquí me cuentas? - le pregunté a Eliana un tanto excéptica.
- Qué lástima que no me creas - me contestó Eliana. Y luego continuó hablando - Yo tengo el alto privilegio que la noche se comunique de la manera que lo hace conmigo porque ella sabe que yo tengo una inscripción tatuada en mi alma y como, por momentos, me duele este tatuaje, ella viene a consolarme para mitigar mi dolor. Si bien José ya no me ama, ya no le guardo  a él ningún rencor. Prefiero rescatar los buenos momentos. Los malos no me sirven para nada; sólo seguirían envenenando mi alma y no me dejarían dormir como a ti.
- ¿Y por qué la noche no viene a hacer lo mismo conmigo? - le pregunté enfadada a mi amiga.   
- Pues, porque tu corazón se ha vuelto de piedra. Tú ya no crees más en el amor. Tu decepción y rabia te tienen esclavizada.
- ¡Oye! Nada dura para siempre - le respondí bastante seria.
- Lo sé - me hizo saber Eliana. Pero no hay mejor cosa que saber perdonar. Y tú sigues odiando a Mario.
- Por lo pronto, yo puedo perdonar, pero no olvidar  - le dije bastante convencida de mis palabras. Mario me hizo mucho daño.

Eliana me miró con cariño y luego me hizo saber que no es saludable sólo tener en cuenta las limitaciones y defectos del otro. Hay que aprender también a saber reconocer nuestras propias limitaciones y defectos. Además si uno no las toma demasiado en serio  y les quita importancia, puede uno vivir más tranquilo y ...

La noche se apareció de improviso ante las dos y me dijo a mí, sobre todo, que ablande, de una vez por todas, mi corazón. Me hizo saber que lo mejor que yo podría hacer es inscribir todos los agravios hechos por Mario en el polvo del olvido y, más bien, inscribir como un hermoso tatuaje la palabra de bien llamada "Perdón" en la punta de mi lengua un tanto mordaz e hiriente.

Al yo bajar la cabeza y dejar mi soberbia de lado, la noche me prometió que ella vendrá a visitarme y me prometió también que yo tendré un sueño reparador que hará que yo me levante al día siguiente con el espíritu más alegre que amargado dejando el pasado de lado para vivir en armonía con mi presente.

Eliana espera ese cambio en mí. Mi insomio, mi almohada y yo también. 


MARiSOL






Imagen sacada de Bing




viernes, 6 de marzo de 2015

Humo negro

 
- ¿En qué rincón del mundo te has escondido? - me pregunta la noche un tanto enervada.
Guardo silencio. No rompo el pacto hecho conmigo mismo.
- ¿Dónde estás? - grita la noche. ¡Tu silencio me ofende! ¡Sé valiente y sal de tu escondite!  
Mientras mis labios siguen sellados, mi boca no pronuncia palabra alguna. ¡Ay! Ya nada es como antes cuando yo quería a la noche con todo mi corazón. He sido víctima de sus caprichos, de sus engaños y de su cinismo. La noche es sólo un humo negro que ha cubierto no sólo mis pensamientos ... ¡Ay! ya no puedo pronunciar esas tres palabras, que todos conocemos, porque la noche las ha pisoteado por no darle la importancia que cada una se merece. Mi garganta se ha quedado seca, sedienta de ese sentimiento puro, auténtico y genuino que todos conocemos, pero que no todos saben pronunciarlo. Mi nombre en boca de todos, pero ¿quiénes realmente me conocen? Quiero volver a sentirme tal como era antes y no como soy ahora. Ya no me puedo dar abiertamente, ahora me he vuelto reservado y no quiero. Una coraza cubre lo mejor de mí. El tiempo me ayudará a liberarme de ésta.

Y mientras la noche me busca, yo sigo silencioso mirándolo desde mi mundo ... ese mundo donde no existe ningún humo negro que castigue a mis ojos. Acaso, ¿pretende la noche que yo me quede ciego del todo? ¡No! Mi grito ella no lo puede escuchar; sólo yo, porque si abro la boca su humo negro me hará toser. No quiero que ella descubra mi escondite. Me doy cuenta que la noche está rabiosa conmigo porque ella no me puede encontrar. Me atrevo a decir que ella me odia, en este momento. Pero yo no puedo odiarla aunque quisiera. Sólo estoy herido y defraudado.

La noche, sin estrellas ni luna que la vistan, se ha vuelto espesa como un humo negro. Ella siente que se asfixia sin mí. Pero no morirá porque ella es eterna. Y ¿yo? También. Si tú eres capaz de pronunciar esas tres palabras que forman una bella frase, entonces, sabrás quién soy. Pero... shhh.... no le digas a la noche dónde yo me encuentro. Pero, díme, ¿sabes quién soy yo y dónde realmente vivo?
- No - le contesto desconcertada y en voz bien baja para que la noche no nos pille conversando.
- Soy el Amor y vivo en tu corazón.
La miro con los ojos bien abiertos. Ahora entiendo. La noche cuando aprenda a amarse a sí misma, será capaz no sólo de amar a los demás, sino que se dará cuenta que en el verdadero amor ni manda nadie ni nada se exige. El verdadero amor no es otra cosa que el deseo sincero de ayudar al otro para que sea quien quiere ser.


MARiSOL

Y acá te dejo la canción ganadora que representará a Alemania 
en Eurovision Song Contest 2015 en mayo, en Viena.  



Aquí dejo el enlace  de la letra de esta canción:
Ann-Sophie-Black-Smoke