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domingo, 29 de junio de 2025

El ruido del silencio

 


Mientras en el silencio caben todos los ruidos, el silencio se pregunta si no será porque él es el ruido más fuerte de todos ellos. Quizá sea esto cierto porque si bien, por un lado, el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes, por el otro, nada fortifica tanto las almas como el silencio mismo porque el silencio es el sol que madura los frutos de tu alma o la mía, querido lector. ¿Será acaso que el silencio es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios todas nuestras tristezas, dudas, miedos y preocupaciones? 

Me pregunto si será cierto que manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra cuando ésta sabe sólo a pura palabrería. Mientras la inutilidad de todas las palabras estén vestidas de pura charlatanería, prefiero sonreir y callar porque Dios es el testigo más importante de todos.  

- ¿Y por qué? me pregunta el silencio.  

Mi respuesta no se deja esperar. Le hago saber que hay otros tipos de testigos menos importantes como los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Están también los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y por último, los que no han visto nada y aseguran haber visto todo. 

- Ahora te entiendo mejor - me responde el silencio. Lo que valen son los hechos y no sólo las palabras, sobre todo, aquellas que suben como el humo o como aquellas otras que caen como la lluvia. Al aprobar su respuesta el silencio me hace saber que muchas palabras tampoco indican sabiduría.

- ¿Y qué es la sabiduría? - le pregunto al silencio. Su respuesta es contundente ya que me dice que no basta saber, sino se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.

Después de escucharlo y entendido le pregunto si será cierto que saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe allí radica el verdadero saber. El silencio me sonrie. Y luego de una pausa me hace saber que hay una conexión importante entre la sabiduría y él, ya que a través de él me puede permitir la reflexión, la observación y la escucha profunda, lo que a su vez me puede llevar a una mayor comprensión y conocimiento. Y aunque no lo creas, resulta que, a veces, las respuestas más importantes no se encuentran en las palabras, sino en el silencio mismo, sobre todo, porque éste puede ser utilizado como una herramienta de comunicación como para enfatizar un mensaje, para permitir la reflexión o simplemente para ser un respiro.  

Y es que un silencio bien empleado no sólo puede transmitir emociones, generar expectativas o incluso ser más elocuente que las palabras. Es más, la sabiduría no siempre se encuentra en la expresión verbal, sino que a menudo se puede descubrir a través del silencio. ¿Y sabes por qué, querido lector?  Pues, porque es mejor guardar silencio si no puedes hablar sin gritar, sobre todo, cuando te sientas demasiado emocional para ser racional. También es saludable cuando las palabras que utilices puedan lastimar a un ser querido o a una buena amistad, incluso si  tus palabras simplemente pueden ofender a alguien.

En conclusión... el silencio no sólo es ausencia de ruido, sino que es ese momento mágico en el que tu cerebro o el mío se relajan para poner en orden sus ideas porque cuando el silencio y la quietud van de la mano nos ayuda a entrar en contacto y procesar nuestras emociones ayudándonos de esta manera a no perdernos sólo en divagaciones. Lo mejor es no centrarse sólo en pensamientos negativos. Querido lector, ¿crees que es posible armonizarte, relajarte, serenarte y estar a gusto sin decir ni una sola palabra? Pienso que sí lo es, y además puede ayudarte tanto a ti como a mí a prevenir el estrés, la ansiedad, la irritabilidad, los dolores de cabeza, nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico y mejorar nuestro estado de ánimo. Pienso que la mejor manera de hablar sobre comunicación es sondear en el silencio como pausa relexiva para ayudar a valorar el mensaje que no sólo se nos da, sino que nos permite un espacio de diálogo sincero con uno mismo por tratarse de un silencio espiritual ya que nos ayuda a unificarnos por dentro y a relacionarnos mejor con los demás. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque no es el silencio el que te dará sabiduría, sino tu conciencia, aquélla que hace la distinción entre el bien y el mal.

 MARiSOL

 

martes, 12 de noviembre de 2024

Los amigos son como la sangre

 

¿Será cierto que la única verdad es la realidad que nos rodea? Quizá sea más cierto que la realidad no es lo mismo que la verdad y la realidad sea sólo un conjunto de detalles que concibe sin piedad el mundo de distintas maneras en su gratuita desnudez... esa desnudez que sin filtros deja huellas, sobre todo, en los corazones que no se sienten de verdad perdidos. Y aunque se pierdan inexorablamente y no se encuentren jamás a sí mismos nunca se toparán con la propia realidad... esa realidad que es parte de ese rotundo despertar vestido de un montón de goteras porque éstas simbolizan el fluir de las emociones de tu alma, querido lector. ¿Y sabes  por qué? Porque en la mayoría de las religiones como en las culturas ancestrales, el agua tiene el significado de purificación, renovación liberación, fertilidad y abundancia.

¿Será cierto que el agua es respetada en todas las culturas por su capacidad de curar, purificar y brindar conocimiento espiritual? Sí, es cierto, pero si sólo el agua tiene forma de un arroyo, océano o lago tranquilo. Pero, ¿qué pasa cuando de las goteras en lugar de agua cae mucha sangre? Entonces, sólo queda decir que las lágrimas son la sangre del alma que nos pide a gritos reconquitar nuestra libertad para liberarnos de tanto desamor... esa maldita ausencia de amor que sólo nos castiga y no nos premia. Pienso no sólo en las terribles guerras y diversas catástrofes naturales que sacuden al mundo...

¡Ay! Entre consejos y reproches entre unos y otros, la memoria del pueblo valenciano nunca olvidará que aunque un silencio abrumador y ensordeceder quiera desmenuzar en mil pedazos la paz no sólo de miles, sino hasta de millones de españoles, ahora más que nunca se hacen presentes los amigos porque ellos son como la sangre porque cuando se está herido, como lo está Valencia hoy en día,  acuden sin que se los llame. Y es que los verdaderos amigos son aquellos que no sólo compadecen, sino quienes socorren al más necesitado.

Si algo he aprendido en esta vida es que la piedad es mucho más inteligente que el odio y la indiferencia, y que la misericordia es preferible aún a la misma justicia.  Y nunca pongas en duda, querido lector, que un verdadero amigo no es sólo aquella mano que despeina tus tristezas, sino ten presente que, al fin y al cabo, un amigo es una imagen que tienes de ti mismo. 

Hermoso es comprobar que Valencia cuenta con muchos y buenos amigos porque los amigos ciertos son los probados en hechos y no sólo en palabras.   Y es que si bien, por un lado, las palabras son la configuración acústica de las ideas y si son buenas, ¡qué mejor!, también lamentablemente, por otro lado, existen aquellas palabras que no sólo son como las hojas que abundan pero poco fruto hay entre ellas, como también hay palabras que suben como el humo y otras que caen como la lluvia. Pues aquí tengo que pensar no sólo en el antipático y arrogante de Sánchez, sino en muchos otros políticos que oprimen a sus pueblos porque el amor desapareció de su vocabulario, quizá porque no cuentan con verdaderos amigos que les canten sus verdades sea por miedo o por oportunismo y sean otros los que lo hagan y los terminen callando. 

Bien, finalmente sólo me queda decirte en nombre de los lindos recuerdos que guardo de ti, Valencia, que sigo orando por ti en estos momentos tan difíciles. Me reconforta ver desde lejos (a través del internet) que si bien el gobierno español no te está ayudando como debería ser, es maravilloso ver como tanta gente de todas partes de España como algunas ayudas venidas del extranjero se han movilizado y siguen acudiendo en tu ayuda y te apoyan en todo lo que pueden porque la sangre que corre por sus venas es la misma que corre por la tuya, querido lector. ¿Y sabes por qué? Porque todos estamos interconectados, porque lo que le ha pasado a Valencia, te puede pasar a ti como a mí también.  Es así que, por este motivo,  usemos nuestras diversas plataformas como correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas para estar comunicados unos a otros para ayudarnos y no sólo destruirnos porque sólo relacionándonos con respeto podemos eliminar nuestras barreras geográficas, culturales, religiosas y políticas para ayudar a que las generaciones futuras construyan un mundo mejor, sino que ahora, tus amigos, sobre todo, la gente joven siga dándote la mano para sacarte adelante, Valencia de mis recuerdos.

 MARiSOL

 

domingo, 30 de junio de 2024

Cicatrices


"¿En qué cielo se quedó mi alma suspendida como una nube?"- se pregunta Inés mientras se imagina ser un pajarillo que despliega sus alas para hacer volar su imaginación... esa imaginación que de la nada saca un mundo, sobre todo, uno que no se encuentra tallado de cicatrices. Y, sin embargo, ella sabe muy bien que las cicatrices (no sólo físicas, sino del alma) son esas heridas que no se ven a simple vista pero que se sienten, por momentos, con la intensidad  de una gran tempestad. 

Pues sí, las cicatrices del alma de Inés  son las que dirigen sus manos sobre el teclado de su computadora. Ella escribe no para olvidar, sino para perdonar porque las cicatrices no sólo nos enseñan a sobreponernos al dolor, sino que con el pasar del tiempo las heridas, tarde o temprano, curan. Unas veces, de manera repentina, inesperada o no buscada, otras, con ayuda profesional. Si bien dos veces buscó a una psicóloga, Inés se dió cuenta que ella era más fuerte de lo que nunca se hubiera imaginado.

Inés no es que luche contra corriente. Todo lo contrario. Ella fluye con la vida. Lo intenta tercamente. Es como si se dejara atraer por el poder de seducción que ésta tiene sobre ella. Si bien sus cicatrices son como esos recuerdos que se aferran a su piel, ella piensa también que las cicatrices son como esas marcas que van cartografiando todas nuestras experiencias vividas, sobre todo las malas, y que ayudan a nuestra memoria a obtener una enseñanza de todas ellas. Tal vez, las cicatrices del alma existen para recordarnos que somos más fuertes que nuestras propias heridas. Acaso, ¿no es cierto que cuando las cicatrices sanan, la piel de la cicatriz es más fuerte que la piel anterior? Pienso que las cicatrices nos recuerdan no sólo una mala experiencia pasada, sino que éstas nos piden superarla y a no albergar resentimiento alguno en nuestra alma para evitar así sentir el dolor de todo eso nuevamente. Más de una vez, ella ha pensado que si no hubiese ocurrido todo lo que le sucedió, nunca hubiera sabido de lo que era capaz, sobre todo, de su capacidad de resiliencia.  

Más de una vez, Inés pudo adaptarse a la adversidad, pudo superar traumas, problemas de salud, problemas familiares y hasta financieros manteniendo una actitud de tolerancia, flexibilidad, perseverancia y confianza  así sus avances hayan sido lentos, pero relativamente seguros. Pues bien, si bien las cicatrices (físicas) son batallas que el cuerpo expresa que ha sido herido sea por un raspón, una quemadura, una cortadura o tras una cirugía, están las cicatrices del alma que son producto de las heridas del rechazo, abandono, humillación, engaño, abuso, bullying, de la traición, injusticia o decepción. Este tipo de heridas nos recuerdan que hay que tratarlas porque duelen. Sin embargo, cuando una herida cerró, sólo queda una cicatriz que nos dice que está curada y que algo pasó en alguna ocasión.

Inés sabe que todos llevamos una mochila de experiencias y vivencias que, por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Si bien las cicatrices le recuerdan lo vivido aunque, a veces, intentemos de tener una amnesia selectiva por el dolor que nos causan, ella ha aprendido a librar sus batallas. Por suerte, hasta ahora no la han derrotado porque necesita estar fuerte para poder librar otras batallas futuras o estar en la capacidad de ayudar a otros para que puedan salir también de sus problemas. Y es que los problemas no sólo son esas oportunidades que nos demuestran lo que sabemos, sino que la única manera de resolverlos no es gastar el tiempo y energías en hablar de ellos, sino en enfrentarlos así nos duelan, sobre todo, cuando las heridas se vuelven abrir, y luego, por suerte, cual heridas ya sanadas nos dejen sólo cicatrices.

 

MARiSOL

 

viernes, 14 de junio de 2024

Verde Esperanza

 

 

La vida es posible pese a todo hasta cuando pretendemos mantener a raya al horror, a la tristeza, a la inseguridad y a la soledad. Y así la vida, por momentos, nos parezca muy traicionera, tenemos que ingeniarnos para ser felices, pero no buscando la felicidad fuera de nosotros como si fuéramos caracoles que caminamos en busca de nuestras casas o buscáramos nuestros lentes cuando los tenemos sobre la nariz.  Más bien, hay que pintarla tercamente de un intenso y creciente color verde para desafiar a cualquier viento gélido que nos quiera morder sin clemencia nuestra alma ... esa alma que tiene ilusiones como el pájaro tiene alas ya que eso es lo que lo sostiene. 

¡Ay! Una vida sin ilusiones es estéril como un desierto. Y así las ilusiones no las podamos comer, sí que nos alimentan espiritualmente. Sin embargo, cuando las vamos perdiendo en el camino de la vida, mientras vamos madurando y no sólo envejeciendo, nos damos cuenta que necesitamos tener otras ilusiones. Será porque la esperanza es como un árbol en flor y también frondosamente verde que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones así éstas sean sólo ilusiones perdidas. 

Y es que algo que he aprendido es que nuestra experiencia (aquella que nunca es un fracaso porque siempre nos demuestra algo) se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque saber mucho da ocasión de dudar más. Será porque la duda es la madre del descubrimiento porque para investigar la verdad es preciso dudar, así sea de todo. Quizá porque la duda es más apasionante que solamente creer ya que creer todo a pie juntillas resulta ser tan monótono como el color gris. Y es que la falta de cromatismo nos vincula al aburrimiento, apatía, falta de ambición, falta de fuerza y capacidad de lucha. Por este motivo, pinto mi vida de colores. Pues bien, la pinto con uno de mis colores favoritos, el verde, no sólo por simbolizar bienestar, felicidad y salud, sino por conectarnos con la estabilidad y la armonía, y porque lo asociamos con el renacimiento, la sanación y la protección. 

El color Verde me mira agradecido por preferirlo ahora. Y es que este color es uno de los colores que domina en la naturaleza (junto con el color azul). Cuando pienso en el color Verde Esperanza imagino no sólo montañas, valles, bosques, selvas, pinos, cedros, robles, castaños, eucaliptos, palmeras, cáctus, etc. Pienso también en ranas, saltamontes, orugas, loros, iguanas o en la boa esmeralda. Con el color Verde me invade una sensación de tranquilidad y paz. Es más, estar en contacto con las plantas y árboles nos ayuda a aliviarnos del estrés. Demás está decir que el verde predomina en numerosas hierbas aromáticas y curativas que previenen y curan enfermedades. 

Definitivamente, en este momento, el color verde me gusta mucho aunque algunos se pongan verdes de envidia al asociar este color al liderazgo, a los pensadores estratégicos, a personas independientes y tercas al basar sus decisiones en hechos, además de ser conciliadores y pacifistas. Sí, es el Verde Esperanza con el que deberíamos pintar a la humanidad entera, sobre todo, sosteniendo un trébol de cuatro hojas entre nuestras manos. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad. Y son: Amor, Fe, Suerte y nuestra querida Esperanza. 

Antes de terminar, te hago saber que a esta última me aferro porque así el mundo se acabara mañana, plantaría un árbol. ¿Y tú, querido lector? El árbol  no sólo significa vida. También es la conexión entre el cielo y la Tierra, entre lo divino y lo humano. Allí donde no entra en juego no sólo el color Verde Esperanza, sino, más bien, la Divina Esperanza o Esperanza Divina porque ésta es como un faro, p.e., en la música, al ofrecernos consuelo y fortaleza en momentos de incertidumbre. Recurro a ella porque expresa fe y optimismo al igual que mi querido Verde Esperanza.

MARiSOL


viernes, 11 de agosto de 2017

La llave del amor



Hace unos días atrás Lucía encontró una llave enterrada bajo las arenas del olvido (ese olvido que resulta ser mucho más largo que el mismo amor, quizá porque el amor es un ardiente olvido de todo). Pues bien, en el momento preciso que ella levantó esa llave, le temblaron no sólo las manos, sino que su duro corazón se ablandó como por encanto. 
En caso no sepas, esa llave no es una llave cualquiera. Es, aunque no lo creas, la llave del amor, la única que pudo abrir la cerradura del alma oxidada de Lucía.  Y es que Lucía había sido desde siempre una mujer amargada y frustrada. Era como si la vida hubiera sido sólo un desierto árido donde ella se encontraba bajo un sol implacabale que le quemó no sólo los pensamientos, sino también los buenos sentimientos que aún anidaban en ella, pero que no los quería aceptar para no dejar ver su debilidad y miedo ante la vida.

Es así que cuando Lucía tenía entre sus manos a la llave del amor, ésta le dijo con voz firme:
- Tú necesitas más de mí que yo de ti.
Al escuchar Lucía esta frase corta pero contundente, comenzó a llorar porque ella se dió cuenta que no sólo era una anciana vestida de sueños rotos que habían reventado a los pies de su vida por distintos motivos que no pienso mencionar, sino un ser que se había destacado por su dureza y soberbia ante los demás para ocultar a la niña herida que la habitaba desde siempre. 

La llave del amor si bien sabía no sólo que a Lucía le había llegado el momento de reconocer sus errores porque nunca es tarde para ser mejor ser humano, también sabía que no estaba allí para abrir el corazón de Lucía no sólo ante el mundo, sino, más que todo, ante ella misma.  ¿Y sabes por qué? porque quien no se sabe amarse a sí mismo, no puede amar los demás. Y acá hago un énfasis en el verbo "amar" y no "querer" ya que muchos confundimos estos dos verbos. Por este motivo nuestras bocas se llenan de falsos "te quiero" y "te amo". La diferencia radica en que mientras el verbo "querer" es apegarse a las personas desde nuestras necesidades (por este motivo cuando alguien no nos corresponde como deseamos, no sólo nos sentimos decepcionados, sino que sufrimos por ello), el verbo "amar" se destaca porque nos enseña a entregarnos no sólo de manera desinteresada, sino sin pedir nada a cambio. Y es que dar amor no agota el amor. Es todo lo contrario. Por este motivo la mejor manera de devolver amor es abriendo nuestros corazones.

Querido lector, te preguntarás ¿por qué yo sé todo esto? pues porque yo soy la cerradura oxidada del alma de Lucía que reclamaba en silencio, desde hacía años, la llave que pudiera abrirme para dejar de lado los pensamientos y sentimientos negativos ... aquéllos que aniquilan en vida a todo ser humano y lo terminan enterrando en las arenas del olvido.  Es así como Lucía espantada de sí misma no quería ser olvidada por todos, sino ser recordada con amor. Ella se dió cuenta que aún no era tarde para abrir la cerradura de su alma oxidada con la llave del amor.



MARiSOL






martes, 4 de julio de 2017

Mi sueño roto


Tengo un sueño roto que lo único que hace es quejarse mañana, tarde y noche. Me tiene ya bastante mortificada. ¿Hasta cuándo va a seguir dándome la lata? Pues bien, he decidido hablar hoy día con este sueño roto porque estoy decidida a no dejarme más manipular por él. Buscaré una solución para sacarlo de mi vida de una vez por todas. Ya basta con sus gimoteos y sus lamentos sangrientos que inundan mi alma hasta ahogarla de pura pena... esa pena que vive sin esperanza y sin pasión porque se empeña en mantener a mi alma completamente en desorden. 
Pues bien, armándome de valor llegué a una esquina de mi memoria para hablar con mi sueño roto. Procuré no acercarme mucho a él para no cortarme ni la lengua ni las manos de mi corazón. Me mantuve a una distancia prudente; lo suficiente como para que me escuchara claramente. Cuando llegué a su lado, allí estaba mi sueño roto sin una sonrisa en su rostro. Estaba expectante y muy serio.

_ Vengo decidida a que salgas de mi vida - le dije  aunque mi voz no sonora del todo fuerte.  Era casi un susurro.

El sueño roto, después de mirarme con cierto desdén, comenzó a temblar no de miedo, sino de rabia mientras exclamaba: 
- ¡No es posible! ¡Yo soy mas fuerte que tú! 

- Es cierto que me he dejado manipular por ti por mucho tiempo - le hice saber y luego continué hablando - Pero ha llegado el momento de sacarte de mi vida porque me he dado cuenta de algo importante.

- ¿De qué? - preguntó a gritos mi sueño roto. Estaba indignado que yo lo desafiara. No le convenía para nada, pues no tenía a donde ir. ¿No sería mejor que mi sueño roto se escondiese y escabullese más adentro de mi corazón que en lugar de estar en una esquina de mi memoria a la vista de todos?

- ¡Házme el favor de escucharme sin interrupciones! - le dije un tanto molesta. No pienso repetirme. Es ahora que voy a hablar bien claro contigo para que tú andes buscando a otra persona, si quieres, y a mi me dejes en paz, de una vez por todas.

- Veremos que tienes tú que decirme - entre risitas sórdidas me miraba mi sueño roto. Decididamente él no me temía. 

- Mira, por más que tú te empeñes en quitarme mis ganas de vivir, no pienso seguir más aferrada a ti. Tu me haces daño.  No pretendo vivir toda la vida atrapada entre tus esquirlas de vidrios cortantes. 

- Veo que no me dices nada - rió maliciosamente mi sueño roto. No veo que puedas contra mí. Ja ja ja ja.

Era cierto. Yo no estaba diciendo nada importante. Mis palabras como que se negaban a sostenerse de pie. Se tambaleaban no sólo ante mi sueño roto, sino ante mí misma, ante mi propia dignidad. Me daba cuenta del por qué  y era porque yo me mantenía a una distancia prudente. Mi reaccion era tímida, insegura. Mmmmm.... Armándome de valor aunque un miedo me cortara la respiración, agarré del cuello a mi sueño roto, lo zarandeé mientras sentía como la sangre me hervía de la indignación y la veía correr a los pies de mis palabras. Con voz decidida le hice saber que yo no tenía ya más ganas de retenerlo. Me tenía harta de saberlo allí dentro mío porque él no concordaba más con mi realidad. Pero por más que yo me peleaba con mi sueño roto, el ejercía un poder muy grande sobre mí. Me podía mantener paralizada.

Al escucharme la realidad, salió en defensa mía y se plantó entre mi sueño roto y yo. Y mientras ella no le tenía miedo a nada y menos ni a mi sueño roto, gritó con voz más enérgica que la mía:
- ¡¡¡Fuera de aquí, sueño roto!!!!

Por primera vez ví que mi sueño roto retrocedía del susto. Una cosa era meterse conmigo y otra con la realidad porque bien sabía mi sueño roto que la realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece por nada del mundo. Y menos de mi lado, ahora que yo tenía a la realidad de aliada mía. Es así como mi sueño roto dió un paso hacia atrás y resignado me ordenó, de una manera educada, a que yo cerrara mis ojos. Como su voz no me amenazaba más, antes de cerrarlos le pregunté la razón para hacerlo.  

- No quiero que tú veas como yo salgo de tu vida - me hizo saber mi sueño roto. Pero antes de salir de mí, él se dió una vuelta por mi alma de arriba a abajo.

¡Ay! que dolor! Yo pude sentir como todo mi cuerpo temblaba, mis músculos se tensaban, mi respiración se entrecortaba. La sensación de morir duró un par de segundos; cuando abrí los ojos, mi sueño roto ya no se encontraba más a mi lado. Sólo había dejado sus esquirlas de sangre a los pies de mi realidad. 
Es así como la realidad tomándome de la mano me pidió que juntas barriéramos las esquirlas y las echáramos a la basura del olvido... ¿allí donde los amores antiguos mueren de hastío? No. Simplemente donde esos amores antiguos ya no tienen mas cabida en la realidad de mi presente. Mi pasado y futuro sonrieron agradecidos. A partir de ahora yo viviría bien despierta dándole la cara a mi realidad. Y aunque ésta no fuera perfecta, es la única que tengo. Vivo, amo, siento sin ningún sueño roto que pretenda dejarme sólo soñando entre penas, frustraciones y desconsuelos. 

Y tú, querido lector, ¿deseas que yo te regale mi sueño roto o prefieres querer esforzarte en ser feliz como yo? Y mientras mi pregunta flota entre tú y yo, mi sueño roto como tantos otros, tarde o temprano, terminan capitulando ante la realidad de la vida. Brindemos, pues, por la vida, pero en copas enteras para no cortarnos más nuestra querida alma en mil pedazos. 


MARiSOL

 


miércoles, 15 de marzo de 2017

El silencio de la eternidad




- ¡Cambio el silencio de la eternidad por el ruido de la vida! - dijo gritando un vendedor de sueños mientras yo pasaba cerca de él dentro de un mercado, donde yo me encontraba haciendo la compra de la semana. Al yo escuchar lo que el vendedor decía y repetía una y otra vez, pensé que yo deseaba todo lo contrario para mí, quizás porque yo tengo una eternidad reclusa en mi alma. Y es que el silencio de la eternidad es el que me ayuda a tratar de encontrar la esencia de mi alma a través de mi espacio de tiempo porque el tiempo, si yo no me equivoco, forma parte también del silencio de la eternidad. Y es que el tiempo, tan silencioso o más que la eternidad, nos observa de atrás para adelante y viceversa.   ¿Será, acaso, porque el Tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad como dice Platón? En todo caso, una imagen silenciosa, que no habla, que sólo nos observa mientras nosotros hacemos nuestros deberes mal que bien mientras vamos moviéndonos en una sola dirección ... hacia la eternidad, porque allí es donde dejaremos de trabajar. Creo que comienzo a entender al vendedor de sueños, pero ante mis dudas me acerco a él.
-  ¿Me puede Usted explicar por qué prefiere el ruido de la vida antes que al silencio de la eternidad?
- Pues, porque no me gusta verme por dentro, - me respondió el vendedor de sueños - y además, porque el silencio de la eternidad se mueve a través de un camino misterioso que nos lleva hacia nuestro mundo interior ... allí donde se juntan nuestro presente, pasado y futuro. Y, la verdad que, mi mundo interior no me gusta para nada porque yo no soy una persona buena. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré.
- Y entonces, ¿cómo puede Usted vender sueños? - le pregunté desconcertada.
- Porque no importa de qué manos sean vendidos los sueños - me respondió tajante el vendedor - Para ti lo que cuenta es que tus sueños yo los haga realidad, ¿verdad? ¿Quieres uno? ¿Qué sueño deseas? Pero, ¡primero me pagas! Yo no los regalo.

Su respuesta fué tan dura que me sonó como a un ruido de algo pesado que caía ante mis ojos. En ese momento entendí que el silencio de la eternidad se detenía ante mi mundo interior para hacerme saber que yo no tengo necesidad de comprarle sueños a ese vendedor ni a nadie porque, en realidad, yo soy una soñadora práctica que va por la vida sin hacer mucho ruido porque dentro de mi alma he aprendido a dejar vivir en paz al silencio de la eternidad porque ciertamente él vendrá por mí, tarde o temprano, aunque yo no quiera, para cubrirme de pies a cabeza con mi propia inmortalidad cuando el último momento de todos mis momentos vividos llegue a mi lado sin necesidad de predicarlo a los cuatro vientos como aquel ruidosamente antipático vendedor de sueños. 

MARISOL






Imagen sacada de Bing


miércoles, 22 de febrero de 2017

El tatuaje




Cada vez que la noche llega excitada para ayudar a Eliana a emigrar sobre su almohada al mundo de los sueños, ambas se vuelven felices cómplices. ¡Ay, qué mala costumbre ambas tienen! ¿O será que yo estoy celosa porque ambas se entienden muy bien porque yo no logro emigrar a ninguna parte y sólo  a la parte más oscura de mi alma?

Y cuando Eliana cae en esa trampa deliciosa, según ella, envuelta en nubes cargadas de viejas melodías románticas, Eliana me hace saber que ella le consiente a la noche a que la convierta en una prolongación irrefutablemente bella de sus propios sueños. 

Yo creo que todo se reduce, a duras penas, a puras especulaciones porque no hay nada de certezas. Yo no sé si Eliana realmente me miente para hacerme sentir a mí pequeña ante la noche. No sé si tampoco mi ignorancia es fantasmal o si Eliana arrastra una inocencia impuesta, a propósito, por la noche o si la noche y Eliana están reemplazando las definiciones del amor a mis espaldas.

- ¿No será un disparate todo lo que aquí me cuentas? - le pregunté a Eliana un tanto excéptica.
- Qué lástima que no me creas - me contestó Eliana. Y luego continuó hablando - Yo tengo el alto privilegio que la noche se comunique de la manera que lo hace conmigo porque ella sabe que yo tengo una inscripción tatuada en mi alma y como, por momentos, me duele este tatuaje, ella viene a consolarme para mitigar mi dolor. Si bien José ya no me ama, ya no le guardo  a él ningún rencor. Prefiero rescatar los buenos momentos. Los malos no me sirven para nada; sólo seguirían envenenando mi alma y no me dejarían dormir como a ti.
- ¿Y por qué la noche no viene a hacer lo mismo conmigo? - le pregunté enfadada a mi amiga.   
- Pues, porque tu corazón se ha vuelto de piedra. Tú ya no crees más en el amor. Tu decepción y rabia te tienen esclavizada.
- ¡Oye! Nada dura para siempre - le respondí bastante seria.
- Lo sé - me hizo saber Eliana. Pero no hay mejor cosa que saber perdonar. Y tú sigues odiando a Mario.
- Por lo pronto, yo puedo perdonar, pero no olvidar  - le dije bastante convencida de mis palabras. Mario me hizo mucho daño.

Eliana me miró con cariño y luego me hizo saber que no es saludable sólo tener en cuenta las limitaciones y defectos del otro. Hay que aprender también a saber reconocer nuestras propias limitaciones y defectos. Además si uno no las toma demasiado en serio  y les quita importancia, puede uno vivir más tranquilo y ...

La noche se apareció de improviso ante las dos y me dijo a mí, sobre todo, que ablande, de una vez por todas, mi corazón. Me hizo saber que lo mejor que yo podría hacer es inscribir todos los agravios hechos por Mario en el polvo del olvido y, más bien, inscribir como un hermoso tatuaje la palabra de bien llamada "Perdón" en la punta de mi lengua un tanto mordaz e hiriente.

Al yo bajar la cabeza y dejar mi soberbia de lado, la noche me prometió que ella vendrá a visitarme y me prometió también que yo tendré un sueño reparador que hará que yo me levante al día siguiente con el espíritu más alegre que amargado dejando el pasado de lado para vivir en armonía con mi presente.

Eliana espera ese cambio en mí. Mi insomio, mi almohada y yo también. 


MARiSOL






Imagen sacada de Bing




jueves, 22 de septiembre de 2016

El ladrón del aire




Ernesto no es sólo un exitoso hombre de negocios, sino que se ha especializado en robar sistemáticamente el alma al aire no importando en qué punto de este mundo él se encuentre. Me explico: Desde hace tiempo que él suspira por un viejo amor llamado Carola. Cada vez que Ernesto se acuerda de ella, no importando ni el país ni ciudad donde él se encuentre (viaja mucho), inspira, todas las veces que sea necesario, grandes bocanadas de aire llenando así no sólo sus pulmones.... 

¡Ay! cada vez que Ernesto se acuerda que Carola no vive a su lado, él siente que le falta la respiración. Por este motivo al tomar aire él se imagina que Carola se encuentra dentro de él con su infinito amor para poder seguir viviendo. Ernesto sabe, mejor que nadie, que Carola le hace falta hasta el día de hoy para completar su existencia. Y es que por más que Ernesto tenga casas aquí y allá, autos último modelo y una billetera bastante llena, él siente que le falta lo más importante: el amor de Carola. 

Para tu información, querido lector, Ernesto no está loco. Es más que eso ... él está loco de amor. Cuando entre suspiro y suspiro él se acuerda del error cometido (de haber dejado a Carola por otra, se desespera), siente que le falta el aire.  

El aire al ver nuevamente la tristeza de él, le dijo tiernamente:
- No importa cuán lejos tú te encuentres de Carola, recuerda que tanto tú como ella respiran el mismo aire. Así será hasta el último suspiro. No lo olvides. ¡Ah! quiero hacerte saber que Carola, en este preciso momento, está pensando en ti.
Ernesto, después de escuchar al aire, sintió que sus pulmones estaban por estallar. 
- Amigo, - le dijo el aire - ¡relájate! antes que te subas al avión. 
Es así como Ernesto comenzó a respirar más tranquilo mientras tomaba asiento en "business class" ya que, esta vez, podía sentir con gran fuerza que Carola se encontraba dentro de su alma no importando si a ella la sentía como a una hermosa fantasía o como a un efímero sueño. 

Luego después cuando el avión ya se encontraba suspendido en el aire y éste lo rozaba suavemente, las manos de Ernesto rozaban una vaso de whisky; su contenido se lo bebería lentamente mientras en el fondo de su vaso flotaba la sonrisa de Carola que lo acompañaría no sólo en este viaje, sino hasta el último viaje de todos cuando el aire no sólo roce su piel de hombre ya mayor, sino cuando su alma y el de Carola se eleven por separado, algún día, para reunirse finalmente más allá de cualquier aire terrenal.  


MARiSOL



 El alma al aire
Alejandro Sanz

Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire para quererte
Aire para vivir
Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire pa' quererte
Aire pa' vivir
Tengo un alma o la tenía
Y no es bastante
Ya sabes tanto tienes tanto vales
Tengo un alma y desafía
Tus andares es el paisaje donde flota mi fantasía
Me subo a tu cintura
Pero es tan temprano
Los sueños que se cumplen son tan raros
El aire roza las palabras que no saben bien
De tus ojos, tu mirar eh
Por tus andares y tu mirar
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire pa' quererte
Aire pa' vivir
Tengo miedo a una alma fría ¿cuánto vale?
Comprarle el alma al aire si se descuida
Suave, suave se la quitas
Tus andares
Ay niña ay, ay vete tus andares
Porque no tiene cura la locura de mis labios
Ya nada en esta vida me parece raro
El alma roza despacito el mundo en nuestra piel
En mi vida caminar y de tu vida niña, lo que no se ve
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Y me subo a tu cintura pero es muy temprano
De tus ojos tu mirar
Eh, tus andares niña y tu libertad
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol (soy como la tierra amor)
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser? (el alma al aire)
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?...
Yo quiero el aire niña, de tus caderas
Tengo tu alma, pa’ quien la quiera
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?...

jueves, 21 de julio de 2016

Dos sombras

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La verdad que Susana no está en situación de exigir nada a nadie, ni menos a ellos dos, aunque a ella le resulte muy duro. Y mientras ella toma conciencia que ese peligro impronunciable puede materializarse en cualquier momento, Susana echa una mirada rápida a esas dos negras siluetas que se perfilan dentro de su alma.

Yo bien sé quiénes son estas dos sombras que han dejado fuera de combate a Susana, quizá sin querer queriendo, pero, en todo caso, sin ninguna  precaución y libres de toda preocupación. Me pregunto y Susana también si nada está prohibido bajo esa dictadura bajo la que ella se encuentra de manera obligatoria. Susana ya no sabe nada; sólo sé que ella está cruzando por varias encrucijadas. Dejarla sola no quiero porque todas las opciones no están abiertas, sino cerradas, por el momento.

Y mientras Susana recuesta su cabeza sobre mi hombro, ella me hace saber que no hay suficientes pruebas contundentes que refuten su teoría de vida porque ella se ha quedado sin ninguna clase de hipótesis (esa interpretación racional y anticipada que le sabe a ella a fracaso). Y mientras yo juego con sus palabras, yo la ciño fuerte a mi cintura, para no quedarnos ambos sumidos sólo en tinieblas.

- Algo pesado, oigo a lo lejos, que cae, ¿o es acaso alguien? - grita Susana con ojos desorbitados.  Y mientras yo respiro hondo para no ahogarme en su dolor,  yo me pregunto por qué ella se dejó someter a este juicio de tanta envergadura. ¡No se lo merece!

Y mientras los ojos del mundo apartan la mirada de Susana, yo no puedo aunque la mirada de su corazón se haya quedado ciega sin ninguna protección y sus manos hagan señales de precaución ante la luz de la verdad ... esa verdad que no se puede exagerar aunque nos empeñemos en que nadie sepa de ella para seguir aparentando algo que no somos. 

Te preguntarás, querido lector, quién soy yo. Me presento. Soy el Perdón ... ese perdón que debe existir cuando se hace justicia con el corazón ... ese corazón que no se cierra ante tanta ingratitud o indiferencia, quizá porque cuando se ama, de verdad, no es la cabeza la que sólo juzga, sino el corazón porque la mejor justicia se hace de corazón a corazón ... a esas dos sombras que Susana quiere, sin condiciones, porque llevan la huella de su lugar de origen de nacimiento. 


MARiSOL





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viernes, 8 de julio de 2016

La voz del Universo


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Cuando siento una necesidad imperiosa de religión, me comunico con el Universo, sobre todo, de noche cuando alcanzo a ver las estrellas y/o la luna. Necesito de su compañía para poder así encender la luz que me ayude a evitar ver mi propia oscuridad porque a ella yo le temo mucho.

Creo más bien que, en este momento, necesito reconectarme con mi alma ... esa alma que se llena sólo con eternidad cuando deseo estar en paz conmigo misma. Y para lograrlo quiero tomar conciencia no sólo de quién soy, sino para qué vivo. ¿No será que estoy a la búsqueda de mi propia piedra filosofal? Esa sustancia alquímica legendaria que es capaz de convertir el plomo en oro o plata. Y aunque unos digan que la piedra filosofal simboliza la iluminación y la felicidad celestial y otros crean que es el elíxir de vida que logra la inmortalidad, yo sigo buscando respuestas.

Cuando el Universo me lee los pensamientos que me rondan y se da cuenta que yo necesito de su sabiduría porque estoy cansada de no encontrar respuestas, Él me hace saber que las respuestas pueden ser mucho más indiscretas que las preguntas. Es más, estoy destrozando mi vida tratando de buscar respuestas que jamás voy a encontrar. Más bien, me pide que me relaje, que aspire hondo y que bote todo lo que me perturba. Pero tan fácil no es.

Comienzo el proceso... después de varios minutos le pregunto al Universo:
- ¿Cómo hago para caminar por la vida sin dolor?

- Es imposible lo que me pides - me respondió la voz del Universo y a continuación me dijo que tengo que aprender a integrar el dolor y sufrimiento como parte inseparable de mi crecimiento personal.

- Pero, es que vivir sufriendo no es vida. Mi voz siente un gran cansancio, ¿será porque no he aprendido hasta la fecha a vivir plenamente?

- Veo que has perdido la orientación - me dijo el Universo y luego de hacer una pausa, me dió a entender que yo estoy yendo por un camino que no me lleva a ninguna parte.

- ¿Y qué hago para regresar al camino correcto? - le pregunté desconcertada.

El Universo me hizo saber que si yo logro recordar de dónde vengo y para qué estoy aquí, encontraré mi camino. Luego me dijo que no me olvide que los obstáculos que me impiden avanzar son parte del desafío para fortalecer mi espíritu y que si yo logro vencerlos, podré encontrar paz en mi corazón.

- Pero, ¡esta prueba me puede tomar toda una vida! - le hice saber. Mi voz temblaba.

El Universo mirándome misericordioso me dijo que no vea sólo hacia atrás, sino también hacia adelante. Luego me hizo saber que mi descontento se debe a que si bien yo estoy en el camino de querer encontrar a mi propio Dios interno porque deseo alcanzar así la total plenitud, todavía no lo encuentro dentro de mí.

Finalmente, antes de despedirse de mí, el Universo me dió un beso tierno en la mitad de mi corazón. Y yo me fuí a dormir agradecida de contar con su sabiduría para poder seguir caminando a su lado no sólo esta noche, sino que trataré de intentar de seguir por el camino correcto de mi vida ... el de la paz interior ... allí donde Dios se complace en ser parte de mi propio universo interior.
 
El Universo sabe mejor que yo que Él no existe sólo para ser conquistado por el hombre, sino para que la humanidad entera tome conciencia de dónde venimos y para qué vivimos. No estoy sola. Será, querido lector, ¿que tú también te haces las mismas preguntas?
MARiSOL 
 








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martes, 11 de agosto de 2015

La verdad desnuda

 


Allí está la verdad mostrando su desnudez en todo su esplendor. Vergüenza no tiene. Todos sabemos que ella existe porque el que la niega, conoce que la verdad existe. Y aunque parezca contradictorio lo que acá digo, la verdad ni se puede exagerar ni en ella pueden haber distintos matices. La verdad es una y punto. Antes de que la verdad saltara a la piscina, yo me sobresalté, cuando escuché como ella gritaba:
- ¡Tén esto presente: es mejor que no me ignores!
Me sorprendí porque no era a mí a quien se dirigía, sino a alguien que yo no había invitado a mi casa, mejor dicho, a mi piscina.
La mentira, habiéndose colado sin mi permiso, molesta le contestó con una pregunta:
- ¿Y si soy yo engañada sólo por tu apariencia, qué hago? 
Al escuchar la verdad lo que le había dicho la mentira, la verdad le dijo seriamente:
- Yo siempre digo la verdad para no tener que acordarme de nada mientras que tú deberías avergonzarte. ¡Sal de aquí, cuánto antes!
La mirada de la verdad traspasó el alma de la mentira. La verdad ha tenido el valor de decirle en su cara lo que ella realmente piensa. La mentira quiere entender a la verdad, pero no puede porque compromete su idelogía. Ambas son completamente diferentes. 
La verdad sabe que la mentira es una expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. O sea, implica una falsedad.
La mentira para no tener que gritar, acercándose a la verdad, le hizo saber lo siguiente:
- Tú serás la verdad, pero yo también represento a la mentira piadosa porque aunque ésta resulte falsa, no te olvides, que tiene una intención benevolente.
- Pero esta práctica tuya no es bien vista por mí - dijo la verdad mirándola fijamente a los ojos. Desafiaba a la mentira con su mirada. Yo diría que la verdad sentía asco de la mentira mientras las observaba con  mis prismáticos desde mi dormitorio, ubicado en un segundo piso de mi casa.
La mentira sostuvo la mirada de la verdad y le hizo saber que una mentira piadosa puede evitar una herida en situaciones en las cuales las palabras vestidas de verdad no tienen un gran peso. 
"A propo" peso  al decirle la mentira a la verdad que no tiene un cuerpo bien proporcionado porque de la cintura para arriba es delgada, pero de la cintura para abajo es de caderas y piernas bien anchas, la verdad para no seguir escuchando a la mentira, se tiró a las aguas cristalinas de la piscina,  con lágrimas en los ojos.
La mentira sabe que a la verdad le hubiera gustado escuchar, en su lugar, una mentira piadosa. Hummm...  ¿será verdad que una verdad mal intencionada es peor que cualquier mentira? Lo único que sé es que la verdad aunque padezca, con lo que acaba de escuchar de boca de la mentira, no perecerá en las aguas de mi piscina. Y después de decir estas palabras, la mentira salió de mi propiedad sin mirar hacia atrás. A la verdad la dejó llorando y a mí me dejó perplejo. Después de dejar los binoculares de lado, salí corriendo escaleras abajo.

Para mí la verdad no será delgada del todo, pero bella es. Espero que ella siga mostrándose desnuda ante mí como siempre y que nunca se oculte de mis ojos, que la siguen a todas partes porque en mi soledad no sólo tengo sed de ella, sino que quiero tocar su piel con su sabor agridulce para hacerla mía no sólo ahora, sino siempre. Y para estar más cerca de ella y consolarla, me saqué la ropa. Al quedar desnudo igual que la verdad, nadé hacia ella. La verdad sin oponer resistencia a mis caricias, permitió que yo también le secara sus lágrimas con mis besos. Yo sé que si accedo a ella, a la verdad, sólo será a través del amor que siento por ella. Y ella sabe que yo no le miento. Confía en mí. Espero yo nunca serle infiel con la mentira aunque ella sea más hermosa que mi verdad. 


MARiSOL







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domingo, 4 de enero de 2015

La desnudez de(l) Alma




Alma había desnudado su alma sin pensar en lo que podría pasar; simplemente la había desvestido en sus versos para evitar que ésta se ahogara con el calor que salía de sus entrañas, ese calor envuelto en deseos no cumplidos que nunca tendría entre sus manos limpias, pero no llenas.

Sin fijar distancias Alma había desnudado su alma entre su presente, pasado o aquel futuro que ella nunca vería al lado de Piero, porque ella siempre supo que su amor por él quedaría viviendo entre sus letras, esas letras que pedían en grito silencioso sólo su abrazo sin medios de comunicación de por medio.

Alma había desnudado su alma sabiendo a conciencia que no tenía nada que perder, pero tampoco tenía ella nada que ganar. Lo único que ella sabía era que la desnudez de su alma nunca exigió nada, sólo ofreció lo mejor que tenía. Es así como Alma llegó al aeropuerto a buscar a Piero para mostrar, de una vez por todas, a la desnudez de su alma, la cruda realidad. Esa realidad que no necesariamente le da la mano a sus sueños porque son más grandes que la vida misma.

Y mientras Alma desnudaba su alma ante Piero, él no resistiendo tanto amor, bajó la mirada y cayó en un sueño profundo con la esperanza de encontrar allí a Alma para dejarse caer en sus brazos porque sólo en la tierra de los sueños, podían ambos ser libres y amarse hasta la eternidad.

La vida le ha aconsejado a Alma que nunca rechace sus sueños, por más irracionales que éstos sean, porque el mundo sin ilusiones qué sería ... un mundo sin alma. Y es que el alma siendo inmortal se desnuda no sólo ante la vida, sino ante la eternidad ... allí donde no existen sueños, sino sólo otra realidad vestida con la desnudez de nuestras almas.


MARiSOL







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martes, 9 de diciembre de 2014

Alma de niña

 
Mi abuela Gloria fuma no sólo expulsando el humo de sus pulmones, sino tratando de quitarse entre las volutas de humo al hombre que aún ella quiere. Pues bien, los años han pasado y mi abuela ya con sus 95 años, quien es una fumadora empedernida pero con una salud a prueba de balas (cosa rara, porque hoy en día más de uno muere de cáncer al pumón), hasta ahora ha tratado, sin éxito, de fumar sólo por placer manteniendo la mente en blanco, pero no lo consigue por más que ella quiere, porque su mente es más poderosa y la obliga a seguir recordando y esperando por su amado, a quien ella le ha perdido la pista desde hace mucho tiempo. Seguramente él ya habrá muerto, ¡quien sabe dónde y cuándo!  Y si vive, ¿dónde está? Debe tener 97 años. Mi abuelo vive y tiene la misma edad que mi abuela y no ignora la existencia de este gran amor. Ni yo tampoco.

 

Yo sé que a mi abuela Gloria nunca le desesperó esperar. Todo lo contrario, ella piensa que la espera existe sólo  en los relojes cotidianos, pero no en el corazón porque allí el tiempo no existe. El amor vive, vibra y nunca se apaga. Mi abuela esto lo sabe mejor que yo. Por más que ella se esfuerce en olvidar a su amado, él siempre regresa. Va y viene a su antojo, despierta con ella y se duerme con ella, mejor dicho, en ella. Y sin palabras me lo recuerda mientras ambas guardamos silencio mientras tomamos sol ante el porche de su casa.

 

Y mientras mi abuela fuma y se deleita en sus recuerdos, yo la acompaño con mis recuerdos aunque sin cigarrillo en mano (yo no fumo desde hace más de veinte años; la mejor decisión tomada ya que soy asmática). Me pregunto yo ¿qué espero de la vida?  (soy discreta en no mencionar mis motivos o mis secretos; perdóneme Usted, querido lector, si no lo hago partícipe de éstos). ¿Será cierto que aquella persona que siempre espera, sufre más que aquella que no lo hace? ¿No es acaso mejor no esperar nada del exterior (ni lo bueno ni lo malo), sino más bien, lo que yo espero de mí misma? Pues, algo tendrá de verdad aquel proverbio que dice Quien espera, desespera. Y yo, la verdad, que no he nacido para vivir desesperada. Todo lo contrario, defiendo a capa y espada mi tranquilidad espiritual a costa del no entedimiento de otros que esperan de mí otra actitud, quizás negativa, como la mayoría, que me queje como muchos y ande renegando de la vida. Por momentos, me gustaría fumar para expulsar como mi abuela Gloria, las ideas que, por momentos, me perturban, pero yo soy más fuerte que ella. ¿O me equivoco? Pues, porque no fumo. ¿Hago bien? Por salud, quizás, aunque mi querida abuela fuma y está más sana que yo. Le sonrío en este silencio compartido, de complicidad.

 

Los ojos de mi abuela Gloria se clavan en los míos. No sólo son hermosos, sino que reflejan su alma de niña. Quizás, por este motivo, ella sigue esperando porque el corazón, en el fondo, es un niño (en su caso, niña) que espera lo que desea aunque su deseo nunca se cumpla. Y el mío tampoco.  

 

MARiSOL  

 


Acá dejo este tango inolvidable y su letra

   


 Fumando espero
Tango 1922
Música:  Juan Viladomat

Letra: Félix Garzo

 

Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.
Mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer...
Tendida en la chaisse longue
soñar y amar...
Ver a mi amante
solícito y galante,
sentir sus labios
besar con besos sabios,
y el devaneo
sentir con más deseos
cuando sus ojos veo,
sedientos de pasión.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.

Dame el humo de tu boca.
Anda, que así me vuelvo loca.
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor.

Mi egipcio es especial,
qué olor, señor.
Tras la batalla
en que el amor estalla,
un cigarrillo
es siempre un descansillo
y aunque parece
que el cuerpo languidece,
tras el cigarro crece
su fuerza, su vigor.
La hora de inquietud
con él, no es cruel,
sus espirales son sueños celestiales,
y forman nubes
que así a la gloria suben
y envuelta en ella,
su chispa es una estrella
que luce, clara y bella
con rápido fulgor.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.

 

 

Imagen sacada de Bing 


jueves, 25 de noviembre de 2010

El alma de Alma

Hace pocos meses atrás Luis y Carla Sartorelli se compraron la casa de sus sueños. Una casa antigua. Y como ellos dos forman un matrimonio joven,  dinámico y adinerado, la renovaron. Hace pocos días se mudaron a su nueva casa con su hija Emily de siete años.  Si bien, por un lado, Emily está feliz, porque en el vecindario hay otros niños simpáticos casi de su misma edad, por el otro lado, hay una niña un poco extraña...

Hoy día mientras Carla llevaba a su hija al colegio, Emily le dijo:
- Mamá, a mi nueva amiga Alma le gusta jugar a las escondidas conmigo y quiere que juguemos con... Emily calla. Se le ve seria.
Y Carla, su madre, para animarla a que su hija siguiera hablando le dijo:
- Que yo sepa en tu clase no hay ninguna niña que tenga ese nombre. ¿Es del vecindario?
- No. Alma vive también con nosotros en casa - respondió Emily.
- No te entiendo - le dijo su madre. Solamente tu padre, yo y tú vivimos en casa y nadie más.
- Pues, Alma me ha contado que ella vivió hace 100 años en nuestra casa. Y que la casa era más grande y más bonita que la nuestra.
- ¡No puede ser! Esta casa no tiene más de 60 años de construída.
- Pero es verdad, mamá - exclamó Emily. Alma me ha dicho que antes había otra casa en lugar de ésta donde nosotros vivimos.
- Hmmm.... - contestó Carla desconcertada y siguió hablando - Cuando compramos la casa el dueño nos entregó los planos pero no nos dijo que antes hubiera otra casa.  En fin, más bien, ahora quiero saber algo sobre tu nueva amiga.  ¿Por qué te parece extraña Alma?
- No me deja ver su rostro - respondió Emily. Dice que le da vergüenza. Se cubre con un manto de pies a cabeza. Y por este motivo no le gustan los espejos. Dice que me envidia porque yo soy más linda que ella.
- Si Alma siente envidia, entonces, no es buena amiga- respondió Carla mientras dejaba a su hija en la escuela. Y antes de despedirse, Carla le hizo una última pregunta a su hija:
- Díme, ¿cuál es el otro juego de Alma? Carla siente la garganta seca.
- Ella quiere jugar conmigo con fuego. Pero como es peligroso le he dicho que no. Y por este motivo Alma está molesta conmigo.
 
Carla después de darle un beso a su hija, salió directamente a la Municipalidad de su distrito. Ella tenía que saber si su hija le decía la verdad o si, más bien, la tenía que llevar a un psicólogo. 

Ya en la Municipalidad Carla se enteró de algo que la intranquilizó. Su hija le había dicho la verdad. Pero había algo más... La casa de Alma - construída en enero 1910 - fué  víctima de un incendio en diciembre del mismo año. La prensa de esa época cuenta que Alma, la única hija de ocho años, de Hans y Sally Wellington, los dueños de la casa, murió carbonizada pocos días  antes de Navidad. Se desconoce los motivos del incendio. Luego, en 1920 otra casa fue construída en su lugar y no pasó nada hasta Diciembre de 1960...  el matrimonio Anderson se mudó a ésta cinco años antes con su pequeña hija  Liliana de tres años y Mark de cinco. Cuando Liliana cumplió los ocho años a principios de Diciembre, murió carbonizada el mismo día de su cumpleaños. Si bien sus padres y su hermano mayor sobrevivieron a la terrible tragedia, como la casa se incendió completamente, se mudaron. Y vendieron el terreno  recién en 1962. Allí el matrimonio Appleton -sin hijos- se construyó una casa. Al morir la señora Appleton hace un año, su esposo vendió su casa en abril 2010 al matrimonio Sartorelli, los padres de Emily.

Carla intranquila con esta información fué a buscar a su esposo al trabajo.  La casa recién comprada no solamente tiene que ser vendida, sino que se tienen que mudar cuanto antes de allí. Es una marcha contra el reloj porque Emily cumplirá ocho años el último día de Noviembre. ¡Ay! y Diciembre está ya por empezar...

Marisol

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La foto es mía.