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domingo, 29 de junio de 2025

El ruido del silencio

 


Mientras en el silencio caben todos los ruidos, el silencio se pregunta si no será porque él es el ruido más fuerte de todos ellos. Quizá sea esto cierto porque si bien, por un lado, el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes, por el otro, nada fortifica tanto las almas como el silencio mismo porque el silencio es el sol que madura los frutos de tu alma o la mía, querido lector. ¿Será acaso que el silencio es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios todas nuestras tristezas, dudas, miedos y preocupaciones? 

Me pregunto si será cierto que manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra cuando ésta sabe sólo a pura palabrería. Mientras la inutilidad de todas las palabras estén vestidas de pura charlatanería, prefiero sonreir y callar porque Dios es el testigo más importante de todos.  

- ¿Y por qué? me pregunta el silencio.  

Mi respuesta no se deja esperar. Le hago saber que hay otros tipos de testigos menos importantes como los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Están también los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y por último, los que no han visto nada y aseguran haber visto todo. 

- Ahora te entiendo mejor - me responde el silencio. Lo que valen son los hechos y no sólo las palabras, sobre todo, aquellas que suben como el humo o como aquellas otras que caen como la lluvia. Al aprobar su respuesta el silencio me hace saber que muchas palabras tampoco indican sabiduría.

- ¿Y qué es la sabiduría? - le pregunto al silencio. Su respuesta es contundente ya que me dice que no basta saber, sino se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.

Después de escucharlo y entendido le pregunto si será cierto que saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe allí radica el verdadero saber. El silencio me sonrie. Y luego de una pausa me hace saber que hay una conexión importante entre la sabiduría y él, ya que a través de él me puede permitir la reflexión, la observación y la escucha profunda, lo que a su vez me puede llevar a una mayor comprensión y conocimiento. Y aunque no lo creas, resulta que, a veces, las respuestas más importantes no se encuentran en las palabras, sino en el silencio mismo, sobre todo, porque éste puede ser utilizado como una herramienta de comunicación como para enfatizar un mensaje, para permitir la reflexión o simplemente para ser un respiro.  

Y es que un silencio bien empleado no sólo puede transmitir emociones, generar expectativas o incluso ser más elocuente que las palabras. Es más, la sabiduría no siempre se encuentra en la expresión verbal, sino que a menudo se puede descubrir a través del silencio. ¿Y sabes por qué, querido lector?  Pues, porque es mejor guardar silencio si no puedes hablar sin gritar, sobre todo, cuando te sientas demasiado emocional para ser racional. También es saludable cuando las palabras que utilices puedan lastimar a un ser querido o a una buena amistad, incluso si  tus palabras simplemente pueden ofender a alguien.

En conclusión... el silencio no sólo es ausencia de ruido, sino que es ese momento mágico en el que tu cerebro o el mío se relajan para poner en orden sus ideas porque cuando el silencio y la quietud van de la mano nos ayuda a entrar en contacto y procesar nuestras emociones ayudándonos de esta manera a no perdernos sólo en divagaciones. Lo mejor es no centrarse sólo en pensamientos negativos. Querido lector, ¿crees que es posible armonizarte, relajarte, serenarte y estar a gusto sin decir ni una sola palabra? Pienso que sí lo es, y además puede ayudarte tanto a ti como a mí a prevenir el estrés, la ansiedad, la irritabilidad, los dolores de cabeza, nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico y mejorar nuestro estado de ánimo. Pienso que la mejor manera de hablar sobre comunicación es sondear en el silencio como pausa relexiva para ayudar a valorar el mensaje que no sólo se nos da, sino que nos permite un espacio de diálogo sincero con uno mismo por tratarse de un silencio espiritual ya que nos ayuda a unificarnos por dentro y a relacionarnos mejor con los demás. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque no es el silencio el que te dará sabiduría, sino tu conciencia, aquélla que hace la distinción entre el bien y el mal.

 MARiSOL

 

martes, 21 de enero de 2025

¡Pónganse en fila!

 

Hoy, 21 de Enero, el Universo le ha pedido a Marte, Júpiter, Venus, Neptuno, Urano y Saturno que se pongan en fila a partir de las 8:30 pm ya que tendrán que realizar una misión importante.  Si bien hoy no podrá estar presente Mercurio, sí lo estará, y sin falta, el 28 de Febrero. Él ya está informado de lo que se trata... Y como tú, querido lector, no sabes a lo que me refiero te hago saber que el Universo ha solicitado la presencia de los planetas ya mencionados porque pertenecen al Sistema Solar donde se encuentra la Tierra... tierra de muchos  problemas.

Bien,  el Universo con todas sus pompas y hermosura resulta ser un caos ante los hombres sin fe porque la fe no sólo es el conocimiento del significado de la vida humana, sino también es la fuerza de la vida. Y es que si el ser humano vive es porque cree en algo. ¿Será una cuestión de fe? Más de una vez le he dicho "No" a Dios. ¿Y tú, querido lector? Ignoro si seas creyente o no. La verdad que todo aquel que cree, piensa. Porque la fe, si lo que cree no se piensa, entonces, es nula, es inválida. No sirve para nada. Quizá no debamos racionalizar la fe, sino sentirla de todo corazón. Y es que tener fe requiere coraje, incluso la capacidad de correr un riesgo, y hay que tener la disposición a aceptar, aunque no queramos, el dolor y la desilusión. Sinceramente pienso que hay más fe en una honrada duda en lugar que en la mitad de las creencias. El Universo sabe que el fruto de la fe es el amor. Por este motivo le pide ayuda a Marte y a sus mejores amigos. 

Es así como el Universo con voz firme les dice a todos ellos:

- ¡Pónganse en fila! Debo pedirles que hoy observen con detenimiento a la Tierra y es que ella me lo ha pedido encarecidamente. Está cansada de tanto maltrato físico y emocional por parte de los seres humanos. La misión de ustedes es de tomar nota de todo lo malo que acontece. 

- ¿Sólo de lo malo? - preguntó Venus quien debido a la cercanía con la Tierra brilla intensamente y suele ser llamado su gemelo porque ambos tienen similar tamaño y densidad aunque resulte ser un lugar infernal para vivir ya que su temperatura en la superficie supera los +400°C. 

- ¡Pues sí, de lo malo! - gritó Marte exasperado. ¿Acaso, no saben que Elon Musk me ha echado la puntería? Si bien soy un planeta pequeño y rocoso, tengo una atmósfera delgada y enrarecida, mis volcanes están muertos y mis temperaturas diurnas son de 0°C y nocturnas son de -130°C por ser el planeta más alejado del Sol, no permitiré que me conquisten mientras no pongan orden en la Tierra y los seres humanos vivan en paz y armonía. 

Júpiter, quien es el planeta más grande del Sistema Solar, tiene una atmósfera muy densa, tiene varios anillos que son difíciles de observar, sus días son muy cortos de tan sólo diez horas de duración y su temperatura es de -160°C, dijo alegremente: ¡Me salvo de ser conquistado. ¡Ja,ja,ja!

- Yo creo que también me salvo - dijo Neptuno y continuó hablando sin reirse - Por ser yo un gigante de hielo y estoy hecho de una espesa mezcla de agua, amoníaco y metano y tengo una atmófera densa y ventosa dudo que se atreva el hombre a conquistarme porque mis vientos son tres veces más fuertes que tú, Júpiter. A lo que este último asintió sin protestar.

Urano escuchando estas palabras también fue de la opinión que el hombre no podrá poner pie sobre él ya que está rodeado por trece anillos; es un gigante de hielo ya que su temperatura promedio es de -224°C y tiene una atmósfera densa hecha de agua, metano y amoníaco sobre un pequeño centro rocoso.  ¡Ah! es el único planeta que rota de lado y da vueltas en la dirección contraria a las de la Tierra y de la mayoría de los demás planetas.  

Saturno no queriéndose quedar atrás por ser el segundo planeta más grande del Sistema Solar, por ser un gigante de gas como Júpiter y por contar con un grupo de siete anillos y tener un temperatura de -176°C les hizo saber que, por fortuna, su entorno no es propicio para la vida tal como la conocen los seres humanos ya que las temperaturas, presiones y materiales que lo caracterizan son demasiado extremos y volátiles para que los organismos se adapten a ellos. Así que también finalmente dijo victorioso: ¡Hurra! Yo también me salvo.

¿Y qué pasa con Mercurio? Pues, así hoy no se haga presente te hago saber que es el planeta más veloz del Sistema Solar ya que tarda sólo 88 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, a parte de ser el  más cercano a éste haciendo que su temperatura más alta llegue a los +430°C. Así que está descartada la presencia del hombre en este planeta.

Pues bien, el Universo les ha pedido que observen a la Tierra por la maldad que existe sobre este querido planeta. Si bien hay seres humanos que luchan porque el Amor siga alumbrando sus corazones, también hay los otros que están ciegos y encaprichados en tener negro y podrido el corazón. Y se ufanan de ser corruptos, bélicos y diábolicos. La Tierra está asustada. No soporta más a los seres humanos. No a todos, pero sí a muchos.

- ¡No eres la única que  no  los soporta! - dijo indignado Marte. Tengo temor que me conquisten y me hagan daño como a ti. 

El Universo poniendo orden les explicó cuál era su plan. Les dijo que esta noche se pongan en fila, pero en silencio. Por estar dentro del Sistema Solar son los que tienen la misión de hacerse ver de esta manera. Es más que seguro que más de un ser humano no sólo se maravillará de verlos en fila, sino que se sentirá observado. Pero  Shhh.... el Universo les pide que no se les ocurra decirles a los seres humanos que hay otros planetas más que tienen en la mira a la Tierra desde hace muchoooooo tiempo. Si bien ella, Gaia o Pachamama, lo sabe, los seres humanos, no. Desde distintos puntos del universo los observan y ellos en su ignorancia creyéndose los únicos, no se dan cuenta que no son la única civilización cósmica. Por cierto, bastante agresiva porque juegan a ser dioses con sus bombas atómicas.

Finalmente te hago saber, querido lector, que el universo no es sólo un vasto símbolo de Dios, sino que éste en toda su grandiosidad, hace magia para que más de uno reflexione sobre el sentido de la vida y de la suya propia. ¿Y sabes por qué? Pues, porque no sólo el hombre es un pedazo del universo hecho vida, sino que también existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo, querido lector.

MARiSOL


lunes, 9 de septiembre de 2024

Entre la Fe y la Esperanza

 

 

¿Será cierto que vivir sin Fe es imposible porque no sólo es la fuerza de la vida, sino es el conocimiento del significado de la vida humana ya que si el hombre vive es porque cree en algo? - me pregunto en este momento. Tal vez tener fe requiere no sólo coraje, sino tener la capacidad de correr un riesgo. Será porque la fe nunca es inútil. Acaso, ¿no es cierto que la fe mueve montañas? Pienso que sí porque, finalmente, el amor es fe y no ciencia.

Querido lector, y ¿qué pasa con la Esperanza? Acaso, ¿la esperanza es un empréstito que se le hace a la felicidad? Es más que eso... la esperanza es como el sol porque arroja todas las sombras detrás de nosotros. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Pues, porque la esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte ya que ésta no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables que se nos presentan en la vida.

¡Ay! Entre la Fe y la Esperanza me muevo yo sin temor alguno. Te preguntarás quién soy yo. Pues, soy ese acontecimiento extraordinario que manifiesta la intervención divina en los asuntos humanos. Unos me conocen como milagro, otros como maravilla, rareza, revelación, sorpresa o fenómeno. Soy un efecto que puede ser visible a los sentidos y que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser  creado. Soy una acción de Dios porque Él elude el orden natural para hacer algo extraordinario demostrando así su grandeza y poder.

¿Te has preguntado cómo ver milagros en tu vida? Es sencillo. Por un lado, tener fe nos permite ver las cosas buenas que suceden en nuestras vidas como obra de Dios y no como coincidencias o buena suerte. Pienso que si tú, querido lector, me reconoces como tal es parte del milagro en sí. Y por el otro lado, te hago saber que la esperanza es aquel poder interior cual potencia espiritual o motor que te ayuda a hacer posible todo nuevo intento para seguir adelante. 

En realidad, tú como todos los seres humanos necesitan tener esperanza por más grande o pequeña que ésta sea. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Porque no sólo la esperanza es como un milagro inesperado, sobre todo, cuando encierra una especial dificultad, sino porque la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios ya que Él ha permitido que la Esperanza nazca como una flor de la Fe.

Finalmente, te hago saber, querido lector, que la Fe y la Esperanza se complementan. Mientras la Fe se basa en la realidad del pasado, la esperanza mira la realidad del futuro. Sin fe, no hay esperanza y sin esperanza no hay fe de verdad. Y sin ellas dos, yo no existiría. Mejor dicho, tú no existirías porque tú eres un milagro también. Así que si tu fe la ves como un anhelo a lo eterno, a Dios,  y tu esperanza la ves como el anhelo de Dios, de lo eterno, de nuestra divinidad que viene al encuentro de aquélla y nos eleva, entenderás que donde hay esperanza hay fe y donde hay fe, ocurren milagros.

MARiSOL


miércoles, 26 de junio de 2024

Pescando estrellas

 

Si todos nos pusiéramos a pescar estrellas, sobre todo, aquellas que llamamos estrellas fugaces, el Universo se terminaría quedando vacío de ellas y así nosotros nos quedaríamos sin poder pedir más deseos. Sin embargo, el Universo me llamó a la reflexión y me exhortó a que limite mis deseos porque no puedo pretender que las cosas ocurran como yo quiero. Es así como el Universo me dijo que debo aceptar el hecho que es mejor desear que nuestros deseos se produzcan tal como se deben producir para poder vivir sin grandes expectativas. Quizás aquí radica la clave para ser feliz. Es más, Él me explicó que la vida, la mía o la tuya, querido lector, no está hecha de deseos pero sí de los actos de cada uno. Y me recalcó que a mi alma (como a la tuya también) se le mide por la amplitud de sus deseos de la misma manera que uno juzga de antemano un rascacielos por la cantidad de sus pisos.

Después de escuchar al Universo, le pregunté que qué pasa cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que uno más desea. El Universo, después de soltar una carcajada, me respondió diciendo que, al final, uno acaba por no saber incluso lo que quiere. Yo, la verdad, que no sé si quería reirme igual que Él porque no hay cosa más bonita que vivir sus deseos, agotarlos en vida ya que es el destino de toda existencia como la mía o la tuya, querido lector. El Universo, si bien me entendió, me hizo saber que no sólo me dedique a desear algo en voz alta, sino que me esfuerce por alcanzarlo porque si no me quiero sentir frustrada o triste, debo aprender a sólo desear todo aquello que dependa de mí y no de otros.

Mientras me encontraba conversando con el Universo, una estrella fugaz hizo un alto en su camino y me dijo que los deseos se tienen pero no se piden porque lo que se pide es el objeto del deseo. ¡Es verdad! Y como yo no hablaba, la estrella fugaz me dijo que los deseos de tu vida, querido lector, o de la mía terminan formando una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas y es que éstas nos recuerdan que lo esperado no sucede, sino, más bien, es lo inesperado lo que acontece y hay que saberlo aceptar. Es más, la estrella fugaz me hace ver que las esperanzas son un empréstito que se le hace a la felicidad... esa felicidad que cuando viaja de incógnito, sólo después que ha pasado a nuestro lado, realmente sabemos de ella. Después de escucharla y antes que ella se despidiera de mí, tomé conciencia que no sé si quiera seguir pescando estrellas esta noche cuando me ponga a la ventana de madrugada, sobre todo, cuando busco estrellas fugaces entre las estrellas porque tengo una lista de antiguos deseos que me gustaría que se cumplan.

El Universo (vasto símbolo de Dios), después de despedirse también de la estrella fugaz, me dijo a modo de consuelo que tanto tú, querido lector, como yo somos pedazos de él, del universo, hecho vida. Y es que tanto en tu corazón, querido lector, como en el mío no sólo brilla la estrella de nuestro destino, sino que existe, al menos, un rincón del universo que con toda seguridad podemos mejorar, y somos nosotros mismos. Quizá debamos no sólo aprender a no temer todas las cosas como mortales y todas las que deseamos como inmortales, sino también debemos aprender a no sólo pedir deseos porque es como soñar y soñar en teoría es vivir, finalmente, un poco, mientras que vivir soñando es no existir. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque a nadie cuesta más vivir que a aquel que mucho desea. Es cierto, pero yo (no sé si tú también)  tengo un solo deseo. El Universo sabe cuál es. 

Espero que esta noche se deje ver una estrella fugaz para poderla pescar con mis manos y acunarla no sólo dentro mi corazón, sino en el tuyo también, querido lector. ¿Y sabes por qué? porque si bien la razón (o inteligencia) puede advertirnos sobre lo que conviene evitar, sólo el corazón nos dice lo que es, realmente, preciso hacer sin necesidad de estar pescando estrellas.

MARiSOL


domingo, 14 de noviembre de 2021

¡Prohibido olvidar!


Teresa sabe que no puede olvidar cuán importante es: no culpar solamente a los demás por los errores cometidos, saber cambiar de opinión, buscar soluciones a los problemas, despojarse de falsa cortesía, saber aceptar o tolerar las ideas adversas, hacer una pausa para no dejar de mirarse por dentro, disfrutar de las tertulias espontáneas, saber recordar también los días felices, no pedir siempre explicaciones, no revolver maniáticamente las mismas páginas de vida una y otra vez, no querer ser empática con los demás, no cerrar los ojos ante la realidad, saber diferenciar las risas tristes de los silencios alegres, ser agradecida con la vida, renovar las ideas porque éstas estimulan la mente, tener un propósito de vida, no renunciar a curar las heridas, saber reconocer que la felicidad es un viaje mas no un destino, ser honesta y sincera consigo misma, saber que siempre hay un nuevo punto de partida, no dejarse enredar entre los hilos vestidos sólo de  fantasía, saber perdonar, juntar correctamente las piezas de los pensamientos, no dejar su dignidad de lado, hacerle frente a lo inevitable o a situaciones incómodas, no perder el sentido común, no rodearse de personas oscuramente sórdidas, saber celebrar la vida,  aceptar los retos sin temor, no perder tiempo en sentirse superior a los demás, dejar iluminar su sol interno en sus pupilas cuando sea necesario, ser consciente en el efecto de las palabras, no poner en duda el sentido de la vida, saberse poner nuevamente de pie, no autocompadecerse rompiendo con rabia las hojas de su calendario de vida, aceptar las rutinas con responsabilidad, no perder esa energía llamada voluntad, desafiar con aplomo las adversidades, mitigar toda desazón, dar sólo pasos erráticos, vivir en oscuridad, no tener un firme propósito de poner fin a tanto desatino, persistir sólo en el balanceo de las decisiones y no tomarlas como debe ser, hacer digerible lo complejo con responsabilidad, no aferrarse a clavos ardientes porque hacen daño, no ser sólo una descreída y desconfiada todo el tiempo porque desgasta y arruga su alma, sufrir sólo de inútiles angustias, etc, etc. Una lista que podría ser interminable, ¿verdad, querido lector? Teresa sabe con claridad, en este momento, lo que quiere y lo que no le gusta. 

En este momento Teresa toma conciencia que cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de  un solo momento: el momento en que ella sabe quién es. Y es que la identidad de cada uno de nosotros no son los antepasados que hayamos tenido, no es el nombre que tengamos, el lugar donde hayamos nacido,  ni la fecha en que vinimos a este mundo. Pues bien, la identidad de Teresa, tuya o mía consiste, simplemente en ser. Como todos bien sabemos el ser no puede ser negado por nadie. Y lo más importante, querido lector, es que nadie puede ser esclavo de su identidad porque cuando surge una oportunidad o posibilidad de cambio para mejorar, hay que cambiar. 

Voy más allá, después de haber conversado con Teresa. Estamos de acuerdo que la globalización está provocando un obsesivo afán de identidad. Todo esto hace que haya muchos enfretamientos entre unos y otros y lo que es peor, con uno mismo. Al final, nuestras mentes se mundializan mientras nuestros corazones se localizan. No perdamos, pues, nuestro tiempo, en querer ser o en aparentar quienes no somos y sabernos aceptar tal cual somos con la voluntad de cambiar lo que debemos cambiar, cuando sea necesario, para poder fluir en concordancia con la vida que Dios nos ha regalado ya que Él nos ha prohibido olvidar que la vida de un amigo o pariente, es la nuestra, como la verdadera vida es la de todos y sin olvidar nuestra propia identidad.

 MARiSOL 

 

miércoles, 26 de abril de 2017

La trascendencia de Helena

 


Helena salió a pasear en una noche clara de luna llena mientras hacía equilibrio sobre su propia vida y le echaba una mirada al cielo pintado de estrellas. Hacía un rato atrás que había visto en televisión un documental de astronomía que le había impresionado mucho ya que en éste se mostraban a los telescopios más potentes de la Tierra; hasta la fecha se han conseguido detectar mil millones de galaxias. ¡Increíble!

A Helena lo que  más le impresiona no es tan sólo imaginar la cantidad astronómica de galaxias existentes en el universo, sino es, más bien, la imponente infinitud del espacio mismo, su profundidad y quietud lo que hace que éste se muestre en toda su magnificencia. Y, sin embargo, es un gran vacío. 
- No hay palabras para describirlo usando sólo nuestra mente - piensa ella. 
Y mientras Helena alza la mirada al cielo estrellado, se pregunta si no será que ese gran vacío con su millones de galaxias es, en realidad, el cuerpo de Dios y esa quietud no se manifiesta tan sólo en el universo, sino, más bien, dentro de cada uno de nosotros porque éste se muestra inmenso en su profundidad más no en su extensión.  

¡Ay! ¿no será que el tiempo y el espacio son sólo una ilusión? Helena mientras hace un esfuerzo por no caer al vacío de sus inseguridades, dudas y preguntas, piensa que el tiempo es la infinitud y el espacio la eternidad que se muestran dentro de uno. ¿No será que aquí se encuentra el quid del asunto? Y mientras Helena sigue haciendo equilibrio trata, no de manera racional, sino, más bien, usando su corazón abierto al mundo,  de entender que el espacio es  no sólo un reino inmóvil y muy profundo, sino que también el tiempo es la conciencia del eterno ahora.

Yo, por mi lado, trato de entender a Helena. Siento que ella no sólo hace equilibrio sobre su propio mundo, sino que se encuentra a un nivel que yo no logro alcanzarla ni siquiera con mi vasta imaginación. Y mientras termino de escribir este cuento, el tiempo y el espacio  se ríen de mí, mas no de Helena,  porque me dan a entender que ellos no son importantes, sino me hacen saber que propósito de nuestro mundo, no está sólo en el mundo mismo, sino en su trascendencia ... esa trascendencia que está más allá del mundo natural.

Desde su trapecio Helena me sonríe porque empiezo a entender, quizá porque por un segundo he salido de mis propios límites mentales. Quizás algún día logre trascender porque lo trascendente está asociado a lo inmortal y a lo esencial. La verdad que me encuentro a años luz de mi propia iluminación  y del esplendor luminoso de la luz incolora del vacío porque pongo resistencia a pensar en lo que, para mí resulta ser inentendible, por el momento. 

Y mientras yo ya no quiero escribir más de este tema, Helena sigue haciendo equilibrio. Ella mientras se balancea cuidadosamente y en silencio absoluto se da cuenta que ella se encuentra más cerca que yo de abrir, poquito a poco, el portal a otra dimensión (¿dónde Dios se encuentra?), sobre todo, cuando ella se esfuerza de aquietar su mente porque sólo hay ruido dentro de ésta. 
- Mejor dejar de pensar y más bien sentir - se dice a sí misma Helena mientras su corazón sonríe complacido. 
Tal vez, deba hacer lo mismo que ella para poder atravesar mis propios límites mientras hago equilibrio, por el momento, para no caer al vacío de mis dudas, inquietudes y preguntas.

MARiSOL





jueves, 6 de abril de 2017

El espacio y yo




Normalmente solemos prestar atención a las cosas que se encuentran dentro de un espacio, esas cosas que lo ocupan, pero ¿por qué son pocos los que le prestan atención al espacio mismo? Muchos piensan que el espacio es sólo nada porque está vacío.
- ¡Noooooo! - gritó excitado el espacio - Nada más lejos de la verdad. Si dejas de percibirme sólo con tu ojos externos, no podrás verme en toda su verdadera dimensión.
Perpleja quedé. Casi sin voz y en un susurro le pregunté al espacio si él tiene cierta cualidad misteriosa.
Su respuesta no se dejó de escuchar. Retumbó en mi oídos:
- Sí, si tú sólo me percibes con tus sentidos, yo me convierto en un mero objeto de conocimiento. No me mires sólo con tus ojos, como cualquier científico, sino con el corazón.
- ¡No te entiendo del todo! - exclamé un tanto irritada. 
- No me conviertas en algo - me dijo seriamente el espacio. Mira,  ¿por qué, más bien, no me ves con otros ojos?
- Cuando te escucho siento que estoy ciega - le hice saber frustrada de mi ignorancia emocional. ¿De qué diablos me habla el espacio?
- En realidad yo no tengo existencia alguna, pero permito que lo demás si exista dentro de mí - me dijo el espacio. A continuación me hizo saber que normalmente los seres humanos cuando entramos a una habitación nos percatamos de lo que hay en ella como de sus muebles, paredes y ventanas, por ejemplo.
- Pues así yo entiendo el espacio - le respondí.
El espacio se rió graciosamente y luego me dijo que estoy equivocada. Debería aprender a verlo a él, al espacio, de otra manera. Mejor dicho, de sentirlo porque él es un portal que me puede llevar a otra dimensión. Cada centímetro suyo es un milagro vestido de silencio ya que ambos provienen de la nada ... esa nada que no debe producir miedo porque éste distorsiona la visión real del mundo.
- ¿Será porque porque yo  no soy del mundo y sólo estoy en él sin poderlo entender? - le pregunté tímidamente.
El espacio me miró largamente. Si bien yo estoy todavía lejos de llegar al Portal, sí me encuentro en el camino. En ese camino el espacio no es algo, es más bien la expresión de aquello que no está manifestado sólo en palabras o en una simple teoría, el espacio es aquello que vive dentro de ti porque no es extenso sino profundo como el universo mismo.
¿No será que el mundo en el que vivimos, ese gran espacio, no es que sea importante en sí, sino su trascendencia ... aquélla que está vinculada a atravesar algún tipo de límite entre lo físico y lo simbólico?
Comienzo a entender un poco más aunque miedo y resistencia ponga yo de mi parte. Mientras mi nacimiento y muerte son terrenales, algún día accederé a mi propia inmortalidad ... allí donde el espacio se abre espacio entre mi  alma y esa energía llamada Dios.

MARiSOL





Imagen sacada de Bing

miércoles, 13 de julio de 2016

Soy lazo, pero no nudo

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"¿Será cierto que Dios me creó para ser otro lazo más en la sociedad? Esa sociedad donde no todo se sabe, pero aunque yo me encuentre al límite de mis fuerzas y no pueda sustraerme a su influjo, ¿seré yo capaz de esforzarme en desatar ese nudo que me aprieta la garganta como ahora y mis lágrimas no lo pueden deshacer?".   

Y mientras este pensamiento rondaba alrededor de la mente de Mónica y la bloqueaba por completo, Dios se le apareció para decirle que Él ha creado no sólo al ser humano para ser un animal sociable, sino para que conviva también con los seres de su propia especie estén discapacitados o no. Es más, Dios también le hizo saber a Mónica que el hombre ha sido dotado por Él con un gran instrumento: su voz. Cuando Dios terminó de hablar, Mónica gesticuló con las manos de su corazón para hacerle saber que ella no tiene voz porque nació sordomuda y luego le preguntó por qué Él se había olvidado de ella. Dios mirándola misericordioso le hizo saber que ella si tiene voz: las de sus pensamientos porque ellos se entrelazan con las ideas de otros. Pero Mónica no satisfecha con su respuesta le dijo que ella se sentía más que un lazo un nudo difícil de desatar por estar lleno de inseguridades y complejos. Dios, después de escucharla le dijo que su discapacidad no radica en ser sordomuda, sino que ella no sepa entenderlo a Él. Mónica se puso a reflexionar y Dios pacientemente esperó.
- ¿Será  que debo primero aprender a no renegar de ser sordomuda? - le preguntó tímidamente Mónica desde su corazón.
- Así es - le contestó Dios y luego continuó hablando para decirle que tome nota que su nudo no se podrá nunca desatar si ella sólo lo quiere deshacer con su lengua; ella tiene que deshacerse, en este momento, de ese nudo bloqueador no sólo con sus pensamientos, sino con sus pinceles y espátulas. Allí radica su don, no sólo de su sentido común, sino también el de sus cualidades especiales. Mónica nació con gran talento, el de pintora. Ella empezó, poco a poco, a entender ...

Pues bien, Dios antes de despedirse de Mónica, le hizo saber que es normal que algunas veces ella no quiera ser sordomuda, pero que no se olvide que lo importante es no dejarse dominar por este nudo, que le aprieta el alma, porque así ella no puede pintar. Es más, también le dijo que sus cuadros no son comprados sólo por ser lindos, sino porque éstos guardan siempre un mensaje y todo mensaje vestido de amor es un lazo que conecta su corazón con el de los otros. Cuando Mónica entendió sus palabras, ella empezó a pintar febrilmente sin ningún nudo ni entre sus dedos ni en la mente de su corazón.


MARiSOL










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domingo, 10 de julio de 2016

La raíz cuadrada de Carlos


A Carlos, profesor de matématicas de una universidad de prestigio de su ciudad, le falta sólo dos años para jubilarse. Pero, en lugar de alegrarse, Carlos siente una profunda tristeza porque se pregunta qué va a ser con su tiempo libre, pues hasta ahora en los fines de semana da clases privadas de Matemáticas a nivel escolar y universitario. Tal vez podría seguir dando clases particulares de matemáticas para escolares y universitarios los siete días de la semana. Y es que su única pasión, para escapar de su terrible soledad, ha sido, hasta ahora, ser profesor de Matemáticas. Nunca le ha interesado tener una mujer a su lado, sólo amigas esporádicas. Si bien Carlos tiene alma de solitario ahora él se pregunta si la raíz cuadrada de sí mismo está, del todo, en orden. Yo diría que no, realmente.

¿No será que Carlos ha sido tan irracional como una raíz cuadrada de un número entero? ¡Quién sabe! porque las raíces cuadradas de los números enteros que no son cuadrados perfectos son siempre números irracionales. Pues bien, en lugar que Carlos siga planteándose problemas geométricos, es hora de replantearse su vida. En realidad, ¿qué hace con su vida? Pues, básicamente le ha cerrado las puertas de su corazón a más de una mujer por el miedo a los apegos y dependencias emocionales. Lo que pasa es que Carlos no quiere sufrir igual como su padre, quien fue abandonado por su esposa (madre de Carlos) cuando él era pequeño y, al final, su padre lo crió solo. Aquí radica, pues, el meollo del asunto. Carlos no quizo nunca ligarse a ninguna mujer ni tener hijos. No es que Carlos tenga miedo a tomar responsabilidades, sino al maldito abandono y a sufrir por amor.

Los dos años pasaron ...
Pocos días después de haberse jubilado Carlos conoció en una fiesta de unos amigos suyos a Estela, una viuda simpática y alegre profesora jubilada de idiomas, quien le robó el sueño y el corazón cuando ella le hizo una detallada y sencilla explicación, a su estilo, del teorema de Pitágoras mientras bailaban "chic to chic". Y mientras Estela le susurraba al oído: "No sólo el teorema de Pitágoras establece que en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos, sino que me gustaría mucho descubrir a tu lado la geometría del amor porque el amor también está lleno de puntos, rectas, planos, líneas paralelas, perpendiculares, curvas, superficies, polígonos, poliedros, etc." 

Al terminar de hablar Estela, Carlos la besó en la frente porque, por primera vez, sintió el deseo que esta mujer lo ayudara, en lugar de sólo vivir para las Matemáticas, a darse cuenta de las propiedades con las que ellos dos cuentan, a profundizar la relación que se está dando entre ellos dos, y a dejarse de tanto razonamiento lógico, de números, figuras geométricas o símbolos matemáticos.

Brindo por el Teorema de Pitágoras, por este nuevo Carlos que está naciendo y por esta mujer llamada Estela, que seguramente lo ayudará, sin miedos e inseguridades de por medio, a darse cuenta que las Matemáticas son, en realidad, el alfabeto con el cual Dios ha escrito no sólo en el Universo, sino en nuestro propio universo interno. 

MARiSOL
  
 
Imagen sacada de Bing

sábado, 2 de julio de 2016

Las palomas blancas de Nina



Nina es una niña a la que le gusta pintar sólo palomas blancas. Y es que ella se ha impuesto la misión de ayudar al mundo. Bien me explico: Cada vez que Nina termina de pintar sus palomas blancas, éstas, de manera mágica, salen volando de su lienzo para dirigirse en distintas direcciones del mundo llevando paz a los corazones de todas aquellas personas que realmente la necesitan. Hermosa tarea la de Nina, ¿verdad?

Hoy día, al abrir la ventana de mi dormitorio, entró una paloma pintada por Nina y me dijo:
 - Sé lo que estás buscando. Por este motivo estoy acá. Me quedaré a tu lado hasta que consigas tranquilizarte.
- ¿No importa cuánto tiempo pase? - le pregunté incrédula de ver cómo la paloma hablaba conmigo.
- Me iré cuando lo crea conveniente, sobre todo, cuando vea que tú estás más tranquila - me contestó serenamente la paloma.
- ¿Y cómo sabrás que yo estoy en paz conmigo misma? - le pregunté un tanto incrédula.
- Cuando yo haya visto que tú has logrado vencer  a los cinco enemigos de la paz.
- ¿Y cuáles son? - le pregunté intrigada. 
- Son el miedo, la avaricia, la envidia, el odio y el orgullo.
- Pues, tu ayuda será bien recibida, pero ¿puedo saber por qué es tan importante para ti que yo esté en paz conmigo misma? - le pregunté curiosa. 
- Pues, porque de los cinco enemigos de la paz, tú te has dejado atrapar, por suerte, no por todos ellos pero sí por el miedo y el odio. Cuando estos dos enemigos ya no te dominen más, estarás en capacidad de poder guiar a otros en la búsqueda de esa hermosa palabra de tres letras: Paz

Realmente no sé si yo sea capaz de poder ayudar a otras personas porque en este momento mi alma necesita encontrar paz aunque ésta me exija hablar siempre con la verdad, ser justa cuando juzgo a otros, entender el significado del verbo Amar y sentirme libre por dentro de todo mal.  

Nina sabe de lo que hablo, porque ella pinta no sólo palomas blancas para ayudar a otros, sino para que a ella tampoco nunca le falte paz en su alma, por el momento, de niña.  

La paloma entiende como me siento. Y aunque mis ojos no la vean realmente, mi alma, sí que la ve porque es el Espíritu Santo el que está tocándome las puertas del corazón con su energía espiritual. Poco a poco entiendo a Nina ... las palomas blancas que ella pinta son las manos de Dios que llegan no sólo a tocarme las puertas de mi corazón para poder entrar en él, sino en el tuyo también, querido lector.



MARISOL







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lunes, 4 de enero de 2016

Rezar vs. Orar

 

Rezar y Orar están en pugna desde hace muchísimo tiempo porque entre ambos verbos existe una diferencia muy grande, yo diría que abismal. Mientras el primer verbo repite una oración que otro ha pensado, expresado o escrito,  el segundo no repite como loro, sino que crea su propia oración basándose en sentimientos y emociones como resultado de problemas y dificultades.

Es por este motivo que el verbo "rezar" le tiene celos al verbo "orar". Pero, ¿por qué? No sólo por lo arriba comentado, sino porque mientras el verbo "rezar" aplasta, cual un elefante, la creatividad y anula la libertad del alma, el verbo "orar" se jacta, de manera pedante, de poder estimular y promover a ambas. 

El verbo "rezar" no quiere sentirse aprisionado en la cárcel de un pensamiento ajeno, sino que le gustaría también poder tener la capacidad de sentirse libre en su totalidad defendiendo el pensamiento propio como lo hace su rival, el verbo "orar". Pero, al darse cuenta el verbo "rezar" que nunca podrá igualarse al verbo "orar", Dios intervino y le dijo:
- No te sientas menos que el verbo "orar" porque para mí tú también eres importante. No olvides que aunque muchos crean que repetir oraciones no tiene sentido, tú existes no sólo de manera impresa sobre cualquier papel, sino que las oraciones, no importando de la religión que sean, se encuentran grabadas en el alma de sus feligreses. Lo importante es sentirlas de corazón para saberlas expresar.  Yo presto atención tanto a los seres humanos que rezan como a los que sólo oran. Lo importante es que me buscan. Y yo voy a su encuentro sin hacer diferencia alguna entre un verbo y el otro. Para mí lo que me importa es la persona que busca la comunicación conmigo. Yo siempre me manifiesto de una manera u otra, me creas o no.

Al escuchar las palabras de Dios el verbo "rezar" sonrió e hizo inmediatamente las paces con el verbo "orar". Y tú, querido lector,  seguramente que tienes la capacidad no sólo de rezar, sino también de orar, ¿no es cierto? Pero en caso, no seas partidario de ninguno de los dos verbos, yo la verdad, que no te puedo juzgar porque no soy Dios. 

Y así tú no creyeras en Él, todo en esta vida habla de Él. ¿Y sabes por qué? porque así tú ni creas en Dios ni te bases en los dogmas de ninguna religión, nadie te impedirá que reces u ores con devoción llegado su momento. Tarde o temprano todos llegamos a Él gracias a la existencia de ambos verbos: "rezar" y "orar".



MARiSOL




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sábado, 2 de enero de 2016

¡Viva Vivaldi!

 

Desde un lugar recóndito del Universo se encuentra Antonio Vivaldi mirando en una pantalla gigante un vídeo musical. Está disfrutando del dúo estadounidense "Piano Guys", conformado por el pianista Jon Schmidt y el chelista Steven Sharp. Vivaldi está fascinado de ver como ellos combinan su Concerto nr. 4 "El invierno", que pertenece a su obra completa: "Las cuatro estaciones". "El invierno"  con la canción titulada "Suéltalo", de los compositores también estadounidenses Kristen Anderson - López y Robert López, calzan perfectamente. 

La combinación de ambas obras y la interpretación de este dúo musical estremece a Vivaldi tanto hasta las lágrimas que tiene ganas de regresar a la Tierra. Podrían conformar un trio, él al violín. Vivaldi no se conforma sólo con ver y escuchar vídeos musicales. ¡Ay! es tanta la tranquilidad que se respira allí donde él se encuentra que se le ha ido la inspiración, casi por completo. La idea de regresar a la Tierra la encuentra fascinante. Nuevas impresiones, buenas y malas y, sobre todo, escuchar en vivo y en directo a cuanto músico o compositor se le ponga delante de él en cualquier parte del mundo.

Pues bien, en cuanto Vivaldi terminó de ver el vídeo musical, se acercó a mí. Yo soy un ángel muy amigo de él y tengo buenas relaciones diplomáticas con Dios. Es así, como Antonio Vivaldi (compositor, violinista, empresario de ópera y sacerdote católico conocido como el "cura rojo" por ser sacerdote y ser pelirrojo) me pidió que hablara con Él para que le concediera un solo deseo: el de regresar a la Tierra por una semana. Vivaldi quiere volar por el mundo, a mi lado, para empaparse de nuevos ritmos y no sólo escuchar música clásica. Desde los siglos XVII y XVIII (Vivaldi nació en Venecia en  1678 y murió en Viena en 1741) hasta la fecha el ser humano ha sido capaz de crear obras musicales extraordinarias de todo tipo en todas partes del mundo y lo más extraordinario es que todavía sigue creando muchas más.

Después de haber hablado yo con Dios y Él haberle concedido a Vivaldi sólo una semana de permiso para regresar a la Tierra, otros compositores de música clásica como  Giussepe Verdi, Richard Wagner, Johannes Brahms, Igor Stravisnki, Franz Schubert, Wolfgang A. Mozart, Ludwig van Beethoven, Johann Sebastian Bach y Claude Debussy, entre otros compositores conocidos ya muertos, me pidieron en que no sólo lleve al "cura rojo" de vuelta  a la Tierra, sino que organice, más bien, un paquete turístico con todos ellos y con Vivaldi, también. 

Al hacerle saber a Dios de esta nueva propuesta, Él puso el grito en el cielo pero como no es malo, aceptó, pero una semana. Nada más. En cuanto supieron todos ellos que a Vivaldi le gustaba también la idea del paquete turístico con todos ellos, los compositores, ya mencionados, felices gritaron a coro: ¡Gracias, Dios!, me vitorearon también a mí y a la estupenda idea de Vivaldi.





MARiSOL




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jueves, 19 de noviembre de 2015

La conciencia


 


"Cuando la culpa abruma la conciencia resulta una gran imprudencia no cumplir con las promesas hechas, ¿verdad?"

- Ay! mi conciencia me está retando nuevamente - se dijo así misma Helena. ¿Por qué yo no puede ser como muchas otras personas, fría y egoísta?  
Pues bien, la conciencia de Helena está atenta a cada pensamiento, a cada palabra suya. Si bien Helena no quiere tener una conciencia intranquila, está indecisa ... la blusa de seda le queda pintada, pero es muy cara para ella. En este momento, tendría la posibilidad de robársela, podría metérsela a la cartera ya que nadie se encuentra en la boutique (ella acaba de abrir la tienda ya que trabaja allí como vendedora. La dueña llega recién en media hora y la otra vendedora está enferma).

Al darse cuenta la conciencia lo que está pensando Helena le preguntó  que dónde está su honor. Helena se muerde los labios. Es verdad, mientras el honor es la conciencia externa, la conciencia es el honor interno. ¿O es al revés? Sea lo que sea a Helena le pican las manos... ¡la blusa de seda es tan bonita! Y por más rebaja del 30% que le haga la dueña no baja de 200€. 

La conciencia de Helena no sólo le está llamando la atención, sino que es más que eso ... la está ayudando no sólo a que se descubra a sí misma, sino a que ella misma sea capaz de denunciarse y de acusarse a sí misma. Quiere evitar que Helena cometa un gran error. Y mientras Helena tiene la blusa entre sus manos, y está casi por meterla en su cartera, su conciencia le gritó:
- ¡No lo hagas! Te aseguro que si no robas, te sentirás mejor. ¡Créeme!  
- ¡Pero si nadie me ve! - le hizo saber Helena en tono enojado.
- ¡No es cierto! - le refutó su conciencia. Yo como tu voz interior te prohibo que robes la blusa. Recuerda que yo sirvo no sólo de juez o fiscal, sino también de testigo ante ti.   ¿Acaso no tienes moral?  
- Hmmm.... - más no dijo Helena.
Su conciencia se apresuró a decirle que si bien con la moral se corrigen los errores, sobre todo, de nuestros instintos, es con el amor que se logran corregir los errores de nuestra moral.
Helena sabe que su conciencia tiene razón. Al fin y al cabo, la moral es el resultado de aceptar la verdad. Su conciencia la ha ayudado a que no sólo ponga la blusa en su lugar, sino a no hacerse prisionera de una mala conciencia. 

Al final, nuestra conciencia solamente puede existir de una sola manera, y es la de tener nosotros conciencia de que ésta sí existe ya que nuestra conciencia es nuestro mejor libro de moral ya que nos ayuda no sólo a conocernos a nosotros mismos, sino a saber diferenciar el bien y el mal de nuestras acciones.  ¿Y sabes por qué? porque yo quiero creer que la conciencia es, al fin y al cabo, la presencia de Dios en el ser humano. Y mientras digo esto, la conciencia de Helena me sonríe aunque otros se rían o se burlen de ella.


MARiSOL


A propo " conciencia" dejo una bonita salsa con su letra




Conciencia
Gilberto Santa Rosa




Ella tiene la magia de un instante de amor
y su mirada un toque de misterio.
Cuando ella llega siempre, suelo perder el control
no vuelvo a ser el mismo si la beso
La conciencia me dice que la debo olvidar
y el corazón me dice que no puedo.
La conciencia me frena, cuando la voy a querer y
el corazón me empuja hasta el infierno
al abismo dulce y tierno de sus besos.

CORO:
Cuando se aferra un querer al corazón
y la conciencia no tiene la razón
no valen los consejos.
Cuando se prueba del fruto del querer,
cuando se aprende a sentir mas de una vez
no queda más remedio que darle cielo y alas al amor
y hacer de lo difícil lo más bello

La conciencia me dice que la debo olvidar
Y el corazón me grita que no puedo
La conciencia no sabe que no se puede hacer más
Cuando te vuelves preso de unos besos, de un te quiero, 

del deseo, del corazón.

CORO:

Me dice el corazón
que la quiera y me entregue sin condición.
Pero me grita la conciencia
que lo piense bien que no cometa esa imprudencia.
Me dice el corazón
olvidar es mejor la pasada experiencia
Pero me grita la conciencia
peligro cuidado utiliza la razón.
Me dice el corazón
no pierdas por nada esta ocasión
Pero me grita la conciencia
equivocarte de nuevo no puede ser coincidencia

Me dice el corazón
dale paso al amor que está tocando tu puerta.
Pero me grita la conciencia
te va hacer llorar te va hacer sufrir traerá decepción
Me dice el corazón
ríndete el amor te venció
Pero me grita la conciencia
parece pero no es eso pasa con frecuencia
Me dice el corazón
Que debo quererla
Pero me grita la conciencia
Que no es hora de querer no hace falta una desilusion.
Me dice el corazón
Que no se puede querer con inteligencia
Pero me grita la conciencia
Y que no se ponen de acuerdo la conciencia y la razón.





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viernes, 14 de agosto de 2015

La mirada del amor




La vida me ha enseñado que la mirada es el lenguaje del corazón ... de ese corazón que se convierte en un niño o niña porque nos pide lo que realmente desea. ¿Será porque nuestro corazón tiene la edad de aquello que amamos con todas nuestras fuerzas? ¿O será que la mirada del corazón se transforma con el pasar del tiempo porque tiene razones que la razón ignora? ¡Ay! a veces ni yo misma me entiendo, porque no sé qué es lo que ignoro, quizás porque la razón (la mía) terminará por tener razón, pero, ¿de qué?  La mirada me observa; por suerte, no me juzga.  Quizás porque para ella es más fácil juzgar mi talento por mis preguntas que por mis respuestas. Ante esto la mirada me reta a no juzgar sin haber comprendido el por qué de las cosas .... No sé qué pretendo, ¿acaso juzgar mi pasado a través de mi presente sabiendo que perderé, de todos modos, mi futuro? 

Al preguntarme la mirada si mi alma es noble y grande, no sé qué contestar... a ella no la puedo engañar. O ¿sí? La mirada me sigue, me persigue y luego me dice:
- La primera vez que tú me engañes, será tu culpa.
Y luego yo retándola le pregunto y qué pasa una segunda vez.
- Pues, será culpa mía.  
 ¡Ay, ay, ay! ¿qué debo responder, querido lector?
La mirada no espera a que nadie responda por ella y me dice:
- Si tú no comprendes mi mirada, no serás capaz de comprender una larga explicación.
- ¿Y qué pasa si no es necesaria ninguna explicación? - le pregunto sin saber a ciencia cierta de lo que le digo.
Al verme tan insegura, la mirada me responde:
- Si tú no me crees, toda explicación sobra, está demás. 
Mientras me quedo mirando a la mirada, me doy cuenta que para poder yo ver claro y poderme entenderme mejor, debo cambiar la dirección de mi mirada para evitar que el mundo vuelque si tirásemos en la misma dirección al menos que miremos juntos en la misma dirección. La verdad que no sé qué pretendo; quizás debo cambiar la dirección de mi mirada, para ver más claro la realidad que me rodea. Al menos que yo ya me haya evaporado ante la mirada de Dios mientras el encanto de su  mirada estriba en un misterio ... ese misterio que radica no en lo visible, sino en lo invisible porque se trata del amor.

MARiSOL


 

jueves, 6 de agosto de 2015

Loca eternidad

 

El físico Isaac Newton me trata de hacer entender, quiera yo o no, que el tiempo es absoluto, verdadero y algo más que no me gusta ... que también el tiempo es matemático. Es así como él,  elevando la voz, me dice con voz firme (yo soy la única que lo escucha, por cierto) que el tiempo es eterno e infinito, además, que aparte también es, omnipotente y ominisciente. Pero, ¿por qué? Isaac Newton levantando una ceja me hace saber que la duración del tiempo se extiende desde la eternidad a la eternidad. Es más, su presencia es del infinito al infinito. Trato de seguirlo mentalmente, pero no puedo. El simple hecho de plastificar esta idea me causa no sólo un tremendo cansancio, sino que me mareo de tanto pensar. ¿Será verdad que el pasado y el futuro podrían coexistir con el presente? Mi pregunta no se ya si se la dirijo a este físico o si se la hago a Dios (por cierto, ¿dónde se encuentra?) porque Isaac Newton, aunque te parezca mentira, relaciona la eternidad con Dios. 

En fin, que yo sepa, existen diversas argumentaciones acerca de la eternidad. ¿No era acaso Aristóteles, el filósofo griego, que sustentaba que la materia, movimiento y tiempo no sólo existen, sino que existirán eternamente?  Isaac Newton me mira aburrido porque él trata de hacerme entender que la eternidad suele entenderse en dos sentidos. Pero, ¿en cuáles? le pregunto yo. ¡Dios mío! pero de Él no obtengo ninguna respuesta, ¿o Él me habla a través de Newton? ¿Por qué la eternidad me resulta tan difícil de aprehenderla? Sí, no digo aprender, sino me refiero a llegar a comprender al 100% el significado de la palabra "eternidad", o sea, tratar de asimilarla por completo. ¡Ay! Quisiera agarrar a la eternidad por el cuello, mirarle a los ojos directamente para que, de una vez por todas, ella me haga saber quién es realmente. La eternidad leyéndome los pensamientos me responde desde algún punto escondido del universo:
-  En el sentido común yo soy el tiempo infinito, mejor dicho, la duración infinita. Es más, muchas religiones me asocian con la palabra "perpetuidad", lo que significa que yo carezco de principio y de fin. Lo que al final, yo sería un atributo de Dios.
Estoy desbordada, no entiendo nada. ¡Que se calle!  Pero la eternidad se ríe a carcajadas mientras me dice entre hipos:
- En el sentido filosófico, yo soy un tiempo que no puede ser medido porque la temporalidad trasciende todo límite. 
¡Ay! Mi límite de paciencia está ya desbordado. Entiendo, pero no comprendo. 
Ahora es la eternidad la que se me queda mirando, a lo que yo rápidamente le hago saber que existe una gran diferencia entre entender y comprender. 
- ¿Y cuál es esa diferencia? - me pregunta la eternidad desconcertada mientras Isaac Newton nos mira sin decir palabra. 
- Tanto las frases de Newton como las tuyas las entiendo pero no las comprendo - le respondo a la eternidad y luego le digo mientras Isaac Newton me escucha atentamente-  Yo percibo el significado de tus palabras aunque no las comprenda del todo. 
- O sea, que tú no puedes hacer propio lo que trato de hacerte entender, ¿verdad? - me pregunta inquieta la eternidad.
- Así es, porque comprender es tomar consciencia de algo. Descubrirlo en su sentido profundo, de integrarlo dentro de mí misma, pero no puedo entender por qué el tiempo es una imagen móvil de ti, eternidad. 
Isaac Newton quiere decir algo, pero la eternidad lo calla y para finalizar esta conversación y para que ésta no se haga eterna, ella me dice:
-  Para que no me temas, más bien piensa  que tu vida haz de vivirla como quieras porque yo, tu eternidad, existo ahora.
No, no entiendo nada. ¡Vaya!
Isaac Newton tímidamente le pregunta, luego, a la eternidad:
- ¿Será porque después no habrá tiempo para nada?
Y mientras la eternidad se despide de nosotros en voz alta dice riéndose:
- Así es, porque luego no habrá tiempo para nada. ¡Ja,ja,ja! 
No, no me gusta su respuesta. Isaac Newton está desconcertado. ¿Qué le ha pasado a la eternidad? ¿Se ha vuelto loca? Que se regrese de donde vino, pienso yo. Ya tendré en la eternidad tiempo para descansar junto con el físico inglés. Además, también para no pensar en lo que significa la eternidad. 

Pero, ¡qué lástima que me haya ahora despertado! Me gustaría saber en qué termina esta conversación, pero dormir hasta la eternidad no puedo. Por el momento, a la eternidad la interiorizo para unir mi pasado con mi futuro porque en mi presente tomo conciencia que es en nosotros, donde la eternidad se encuentra y no en otra parte. ¿Tú que crees? Y mientras te hago esta pregunta, querido lector, el tiempo se detiene en estas líneas mías para dar lugar a la eternidad.


MARiSOL 



jueves, 2 de abril de 2015

La Ausencia y el Tiempo


La Ausencia y el Tiempo se encontraron para no sólo dar un hermoso paseo, sino para conversar. Tenían mucho que decirse. Fué el Tiempo quien primero empezó a hablar mientras caminaban. Él le preguntó  a su amiga si ella creía que Dios se encontraba, algunas veces, ausente, como alejado de todo y de todos. 
La Ausencia mirándolo con sus ojos francos le respondió:
-  Es común que ante cualquier tipo de desgracias (sean naturales o provocadas por el ser humano), enfermedades incurables y pérdidas de seres queridos el hombre sienta que Dios está ausente. Pero yo sé que esto no es así.
- Entonces, ¿qué sabes tú? - le preguntó curioso el Tiempo.
En lugar de una respuesta la Ausencia le preguntó:
- ¿Cuán fuerte es la fe?
El Tiempo desconcertado, respondió dubitativo:
- Me imagino que la fe es tan fuerte como uno sea.
- No, te equivocas - respondió la Ausencia y siguió hablando - Es más que eso. Normalmente cuando el Sufrimiento, ese amigo nuestro que no está en este momento con nosotros, se hace presente, sin pedir permiso, es cuando los seres humanos dudan de la existencia de Dios. Creo que Dios no es que esté ni ausente ni sordo ante las súplicas o que guarde silencio cuando una o varias personas sufren. No. Más bien creo que a través de la Fe, esa otra amiga a la cual admiramos, Dios pone a prueba al hombre, quizás con la intención de saber Él cuán grande es su fe (la del hombre).
El Tiempo no supo qué decir. La Ausencia continuó hablando:
- Gracias a la fe Dios se hace visible aunque muchos duden de la existencia de Él, ¿no crees?
El Tiempo se quedó callado un rato y luego le hizo la siguiente pregunta a su amiga:
- ¿No crees tú que la ausencia implica una presencia, la de Dios?
- Es lamentable que el hombre confíe no sólo cuando siente la presencia de Dios, sino cuando se sabe protegido por Él - le respondió la Ausencia.
- ¿No será que el hombre es débil, porque no es perfecto como Él? - le preguntó el Tiempo a su amiga.
- Así es - respondió la Ausencia.  
El Tiempo le hizo otra pregunta:
- ¿No crees tú que lo que no se puede comprobar es difícil de creer?
- No, yo pienso todo lo contrario, sí se puede creer a través de la fe - le contestó su amiga y luego le dijo - Soy de la opinión que la fe nos ayuda a pensar que hay un Algo que ha creado todo el universo y aunque no lo veamos, ese Algo le da sentido a la existencia del hombre.
- Pero,  ¿no crees que la fe no tiene respuestas fáciles porque coquetea con la Incertidumbre desde tiempos inmemorables? - le preguntó el Tiempo pensativo.
- ¡Ah! nuestra amiga la Incertidumbre. Es interesante la pregunta que me haces, mas yo te respondo con esta otra pregunta - le dijo la Ausencia muy segura de sus palabras - Si la presencia de Dios no es tangible, ¿por qué se piensa más en su ausencia que en su presencia?
- No lo sé - respondió el Tiempo.
- Cuando Dios está reunido conmigo, no quiere decir que Él no exista, sobre todo, cuando el hombre tiene que pasar por momentos de dolor y sufrimiento - le respondió la Ausencia y luego agregó lo siguiente: Tú bien sabes, como que te llamas Tiempo, que el problema del sufrimiento no es nuevo.
- Lo sé, pero ¿es porque existen diferentes tipos de sufrimiento? - le preguntó el Tiempo.
- Exacto - contestó la Ausencia - No sólo existe el  sufrimiento como castigo para quienes han hecho daño a los demás, sino que existe también otro tipo de sufrimiento y es aquel que se le ha impuesto a seres inocentes. Ellos sufren sin merecerlo. Aquí el hombre se siente abandonado por Dios porque está ausente. 
- ¿Tú crees que a través de la fe se puede aceptar el sufrimiento? - le preguntó el Tiempo a la Ausencia.
Ella le hizo saber que tal vez nunca se sepa el por qué del sufrimiento. Lo importante es que el Tiempo ayude  al hombre a encontrar el sentido que éste tiene en la experiencia que se hace con Dios aunque Él siga siendo un misterio difícil de comprender. 
El Tiempo sonrió por haber comprendido mejor a su querida amiga. Siguieron caminando y conversando.

Para terminar este cuento quiero hacerte saber que yo creo que ni la Ausencia ni el Tiempo son nada cuando se tiene Fe porque ella obra a través del Amor, aunque él insista que él en sí no existe, sino las pruebas de amor. Una de ellas, a mi modo de ver, es creer en Dios aunque muchos de nosotros insistamos en mantenerlo ausente u olvidarlo con el tiempo. 


MARiSOL
     



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