Mostrando entradas con la etiqueta estrellas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrellas. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de junio de 2026

Una amapola diferente

Había una vez una amapola roja que crecía en un extenso campo junto a cientos de otras amapolas. Todas se mecían al compás del viento mientras admiraban la luz del sol y repetían las mismas ideas que habían escuchado desde que brotaron de la tierra.
—La felicidad consiste en florecer igual que las demás —decían.
Sin embargo, aquella amapola se hacía preguntas.
—¿Y si el viento no fuera nuestro guía, sino solo un visitante? ¿Y si el sol no existiera para nosotros, sino que nosotros existimos junto a él?
Las otras flores la miraban con extrañeza.
—Siempre pensando cosas raras —murmuraban—. Deja de complicarte y sé como nosotras.
Con el tiempo, comenzaron a apartarla. Cuando el viento llegaba, se inclinaban juntas y dejaban a la amapola sola. Cuando hablaban de la vida, evitaban escuchar sus preguntas.
La amapola sintió tristeza. Durante muchas noches observó las estrellas y se preguntó si realmente estaba equivocada. Tal vez habría sido más fácil pensar igual que las demás.

Una madrugada, una vieja lechuza se posó cerca de ella.
—¿Por qué estás tan callada? —preguntó.
—Porque pienso diferente y eso me ha dejado sola.
La lechuza guardó silencio un instante y luego respondió:
—Las flores creen que el campo es el mundo entero. Tú has descubierto que el mundo es más grande que el campo. Eso suele traer soledad antes que compañía.
—¿Entonces pensar diferente tiene sentido?
—No siempre. Pero renunciar a pensar por miedo a estar sola tampoco lo tiene.
Las palabras quedaron flotando en el aire.

Pasaron las estaciones. Algunas amapolas se marchitaron sin haber cuestionado nunca nada. Otras comenzaron a sentir curiosidad por aquella flor que por las noches observaba las estrellas. Poco a poco se acercaron a preguntarle qué veía cuando miraba tan lejos.
La amapola no les dio respuestas. Solo compartió sus preguntas.
Y entonces comprendió algo importante: ella no había nacido para tener razón, ni para ser distinta. Había nacido para buscar... el sentido de la vida.

Desde aquel día dejó de sufrir por no parecerse a las demás porque entendió que una flor puede crecer en el mismo suelo que las otras y, aun así, abrir sus pétalos hacia un horizonte diferente.
Es así que ella descubrió que la verdadera libertad no consiste en pensar distinto, sino en tener el valor de pensar por uno mismo.
 
MARiSOL 
 

miércoles, 26 de junio de 2024

Pescando estrellas

 

Si todos nos pusiéramos a pescar estrellas, sobre todo, aquellas que llamamos estrellas fugaces, el Universo se terminaría quedando vacío de ellas y así nosotros nos quedaríamos sin poder pedir más deseos. Sin embargo, el Universo me llamó a la reflexión y me exhortó a que limite mis deseos porque no puedo pretender que las cosas ocurran como yo quiero. Es así como el Universo me dijo que debo aceptar el hecho que es mejor desear que nuestros deseos se produzcan tal como se deben producir para poder vivir sin grandes expectativas. Quizás aquí radica la clave para ser feliz. Es más, Él me explicó que la vida, la mía o la tuya, querido lector, no está hecha de deseos pero sí de los actos de cada uno. Y me recalcó que a mi alma (como a la tuya también) se le mide por la amplitud de sus deseos de la misma manera que uno juzga de antemano un rascacielos por la cantidad de sus pisos.

Después de escuchar al Universo, le pregunté que qué pasa cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que uno más desea. El Universo, después de soltar una carcajada, me respondió diciendo que, al final, uno acaba por no saber incluso lo que quiere. Yo, la verdad, que no sé si quería reirme igual que Él porque no hay cosa más bonita que vivir sus deseos, agotarlos en vida ya que es el destino de toda existencia como la mía o la tuya, querido lector. El Universo, si bien me entendió, me hizo saber que no sólo me dedique a desear algo en voz alta, sino que me esfuerce por alcanzarlo porque si no me quiero sentir frustrada o triste, debo aprender a sólo desear todo aquello que dependa de mí y no de otros.

Mientras me encontraba conversando con el Universo, una estrella fugaz hizo un alto en su camino y me dijo que los deseos se tienen pero no se piden porque lo que se pide es el objeto del deseo. ¡Es verdad! Y como yo no hablaba, la estrella fugaz me dijo que los deseos de tu vida, querido lector, o de la mía terminan formando una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas y es que éstas nos recuerdan que lo esperado no sucede, sino, más bien, es lo inesperado lo que acontece y hay que saberlo aceptar. Es más, la estrella fugaz me hace ver que las esperanzas son un empréstito que se le hace a la felicidad... esa felicidad que cuando viaja de incógnito, sólo después que ha pasado a nuestro lado, realmente sabemos de ella. Después de escucharla y antes que ella se despidiera de mí, tomé conciencia que no sé si quiera seguir pescando estrellas esta noche cuando me ponga a la ventana de madrugada, sobre todo, cuando busco estrellas fugaces entre las estrellas porque tengo una lista de antiguos deseos que me gustaría que se cumplan.

El Universo (vasto símbolo de Dios), después de despedirse también de la estrella fugaz, me dijo a modo de consuelo que tanto tú, querido lector, como yo somos pedazos de él, del universo, hecho vida. Y es que tanto en tu corazón, querido lector, como en el mío no sólo brilla la estrella de nuestro destino, sino que existe, al menos, un rincón del universo que con toda seguridad podemos mejorar, y somos nosotros mismos. Quizá debamos no sólo aprender a no temer todas las cosas como mortales y todas las que deseamos como inmortales, sino también debemos aprender a no sólo pedir deseos porque es como soñar y soñar en teoría es vivir, finalmente, un poco, mientras que vivir soñando es no existir. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque a nadie cuesta más vivir que a aquel que mucho desea. Es cierto, pero yo (no sé si tú también)  tengo un solo deseo. El Universo sabe cuál es. 

Espero que esta noche se deje ver una estrella fugaz para poderla pescar con mis manos y acunarla no sólo dentro mi corazón, sino en el tuyo también, querido lector. ¿Y sabes por qué? porque si bien la razón (o inteligencia) puede advertirnos sobre lo que conviene evitar, sólo el corazón nos dice lo que es, realmente, preciso hacer sin necesidad de estar pescando estrellas.

MARiSOL


viernes, 7 de junio de 2024

En primera fila

 


Iris sabe que los recuerdos son como sombras fieles que van de la mano de su memoria, ese paraíso donde ni ella, ni tú ni yo podemos ser expulsados. ¡Ay! los recuerdos son como equilibristas actuando entre brisas y tempestades  sobre un inmenso escenario de dementes. Será por este motivo que al nacer lloramos por saber a dónde venimos. Llegamos a un mundo que podría ser mejor y más bello y, sin embargo, nos encontramos, por fuerza mayor, en un territorio impenetrable y hostil donde el amor queda fuera así él le muestre el trasero al mismísimo poder... a ese poder carente de moral pero que se deja llevar para pasar a la embriaquez, al exceso ante nuestros atónitos ojos y atentas orejas. 

¿Será que el amor está de vacaciones o, acaso, está fuera de combate? se pregunta Iris. El amor sabe que aunque desafíe al poder, sobre todo, cuando todos quieren ser amos y ninguno dueño de sí mismo, también sabe lamentablemente que no todas las guerras tienen el cielo de su parte porque quien al cielo escupe, en la cara le cae y, finalmente, tarde o temprano cae de rodillas nuestra alma, sobre todo, cuando ciertos pensamientos nuestros se convierten en plegarias sea cual fuere la actividad que realicen nuestros cuerpos.

En este momento, Iris de la mano de sus recuerdos, recorre, cual gran equilibrista, sus tres tiempos por considerar al pasado con respeto y el presente con desconfianza, sobre todo, cuando se pretende asegurar nuestro esperado porvenir.  Pero, ¿qué está por venir? Más bien, Iris no desea hacerse esta pregunta indiscreta. Desaría más bien conocer la respuesta. Aunque ¡ojo! si ésta fuera blanda,  quebraría, para alegría de todos, a la ira en mil pedazos. Mas una contestación dura excitaría al furor. Su cólera exaltada no tendría límites porque se vengaría de todos nosotros, cual espectadores ante una pésima obra de teatro. Iris sabe que ni las pifias ni las protestas servirían de nada porque no ser nada y no amar nada, es lo mismo, al fin y al cabo.

Quizá deba Iris abandonarse a un sopor profundo y benéfico para despertar en otro mundo donde no se vista tan sólo de tristes sucesos. Ella busca un lugar de reposo que la cobije de tanta incertidumbre por no saber qué cantidad pueda ella seguir soportando mientras siente cómo ella se tambalea por no saber a qué agarrarse para seguir hacia adelante. Y es que delante suyo está el escenario. Sobre éste hay un velorio puesto en escena donde si bien no existen realmente ni muertos ni deudos, sin embargo, las notas necrológicas alrededor del mundo podrían ser incontables. Éstas poblarían el universo como estrellas. ¡Ay! si conociéramos el verdadero fondo del sentido de la vida tendríamos compasión hasta de ellas. Iris se pregunta si algún día encontrará la suya. Si fuera así estaría yo en primera fila para felicitarla porque ella insiste en hacerme saber que nació con una estrella pintada en su alma y no nació estrellada. 

Y tú, querido lector, ¿estarías en primera fila para aplaudir no sólo a tu alma, sino también para aplaudir al destino del mundo? Y es que el mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque el mundo no es un espectáculo, es, más bien un campo de batalla. Iris me mira y me pregunta si yo soy capaz de resistir a tanto dolor o si prefiero abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Mi respuesta es que cada uno de nosotros lucha, a su manera, para ser feliz en el gran teatro de la vida. 

Como a Iris no le convenció mi respuesta del todo, me dijo que mientras los débiles no luchan, los más fuertes luchan quizá una hora, pero los que aún son fuertes, luchan un par de años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida, pero no para abrirse a codazos o haciendo daño a otros cueste lo que cueste, sino la mejor lucha es combatir lo peor de cada uno de nosotros, nuestros vicios, malos pensamientos y malas intenciones. Sólo así estaría ella en primera fila para aplaudirnos no sólo a mí, sino también a ti, querido lector.

MARiSOL


viernes, 8 de julio de 2016

La voz del Universo


Bildergebnis für mirando universo

Cuando siento una necesidad imperiosa de religión, me comunico con el Universo, sobre todo, de noche cuando alcanzo a ver las estrellas y/o la luna. Necesito de su compañía para poder así encender la luz que me ayude a evitar ver mi propia oscuridad porque a ella yo le temo mucho.

Creo más bien que, en este momento, necesito reconectarme con mi alma ... esa alma que se llena sólo con eternidad cuando deseo estar en paz conmigo misma. Y para lograrlo quiero tomar conciencia no sólo de quién soy, sino para qué vivo. ¿No será que estoy a la búsqueda de mi propia piedra filosofal? Esa sustancia alquímica legendaria que es capaz de convertir el plomo en oro o plata. Y aunque unos digan que la piedra filosofal simboliza la iluminación y la felicidad celestial y otros crean que es el elíxir de vida que logra la inmortalidad, yo sigo buscando respuestas.

Cuando el Universo me lee los pensamientos que me rondan y se da cuenta que yo necesito de su sabiduría porque estoy cansada de no encontrar respuestas, Él me hace saber que las respuestas pueden ser mucho más indiscretas que las preguntas. Es más, estoy destrozando mi vida tratando de buscar respuestas que jamás voy a encontrar. Más bien, me pide que me relaje, que aspire hondo y que bote todo lo que me perturba. Pero tan fácil no es.

Comienzo el proceso... después de varios minutos le pregunto al Universo:
- ¿Cómo hago para caminar por la vida sin dolor?

- Es imposible lo que me pides - me respondió la voz del Universo y a continuación me dijo que tengo que aprender a integrar el dolor y sufrimiento como parte inseparable de mi crecimiento personal.

- Pero, es que vivir sufriendo no es vida. Mi voz siente un gran cansancio, ¿será porque no he aprendido hasta la fecha a vivir plenamente?

- Veo que has perdido la orientación - me dijo el Universo y luego de hacer una pausa, me dió a entender que yo estoy yendo por un camino que no me lleva a ninguna parte.

- ¿Y qué hago para regresar al camino correcto? - le pregunté desconcertada.

El Universo me hizo saber que si yo logro recordar de dónde vengo y para qué estoy aquí, encontraré mi camino. Luego me dijo que no me olvide que los obstáculos que me impiden avanzar son parte del desafío para fortalecer mi espíritu y que si yo logro vencerlos, podré encontrar paz en mi corazón.

- Pero, ¡esta prueba me puede tomar toda una vida! - le hice saber. Mi voz temblaba.

El Universo mirándome misericordioso me dijo que no vea sólo hacia atrás, sino también hacia adelante. Luego me hizo saber que mi descontento se debe a que si bien yo estoy en el camino de querer encontrar a mi propio Dios interno porque deseo alcanzar así la total plenitud, todavía no lo encuentro dentro de mí.

Finalmente, antes de despedirse de mí, el Universo me dió un beso tierno en la mitad de mi corazón. Y yo me fuí a dormir agradecida de contar con su sabiduría para poder seguir caminando a su lado no sólo esta noche, sino que trataré de intentar de seguir por el camino correcto de mi vida ... el de la paz interior ... allí donde Dios se complace en ser parte de mi propio universo interior.
 
El Universo sabe mejor que yo que Él no existe sólo para ser conquistado por el hombre, sino para que la humanidad entera tome conciencia de dónde venimos y para qué vivimos. No estoy sola. Será, querido lector, ¿que tú también te haces las mismas preguntas?
MARiSOL 
 








Imagen sacada de Bing




jueves, 18 de febrero de 2016

El telescopio de Lucy




http://www.gwoltal.myfastmail.com/files/Telescope  

El día que Lucy cumplió doce años, su padre (profesor universitario de Física y Matemáticas) le regaló un telescopio ya que a ella desde hace tres años se interesa por lo que pasa allá arriba. Es así, como Lucy aprendió que la estrella más cercana a la Tierra, que se encuentra a sólo ciento cincuenta millones de kilómetros, es el Sol. Ella también sabe que la luz solar llega a la Tierra en ocho minutos. Yo, no lo sabía. Ahora sí.

Pues bien, Lucy también puede explicar claramente por qué a la luna se le ve siempre la misma cara. Y es porque la gravedad de la Tierra ve frenada la velocidad de rotación de la luna. También puede explicar qué  es lo que provoca las auroras Boreal y Austral (se producen por la acción de las partículas de alta energía que llegan a la atmósfera provenientes del Sol y al acercarse a nuestro planeta estas partículas interaccionan con el campo magnético terrestre, el cual las canaliza hacia los polos magnéticos norte y sur). Y si alguien le pregunta a Lucy cuáles son los telescopios más grandes del mundo, su respuesta rápida y precisa es: "Si bien los telescopios Kech I y II, ubicados en Mauna, Hawai son los más grandes del mundo, existen otros potentes telescopios que funcionan las veinticuatro horas del día en distintos puntos del planeta y observan el universo."

Mientras Lucy se dejaba explicar por su padre el funcionamiento de su telescopio, ella se maravilla al pensar como desde hace cuatrocientos años que el ser humano (impulsado por las ideas de Galileo Galilei) ha ido profundizando sus conocimientos en el área de la Astronomía. Sin lugar a dudas, el regalo que le ha hecho su padre no había podido ser mejor. Lucy abrazó a su padre agradecida y feliz de contar con su propio telescopio.

El padre de Lucy, antes de salir de la habitación de su hija, le dijo estas palabras: "Lucy, con el tiempo aprenderás que la magia no consiste en observar solamente los astros, sino también en observar el tuyo propio. Es más, nunca olvides que el universo no te pide ni credenciales ni títulos. Ni tampoco le interesa en saber si eres musulmana, judía o cristiana, si eres blanca o negra, si eres rica o pobre, o si eres culta o ignorante. Lo que realmente importa en la Astronomía es buscar el origen cósmico dejando de lado las fronteras, razas, culturas y religiones. Y ahora sí, mi niña, disfruta de tu telescopio y cúidalo mucho".

Lucy se tiró nuevamente a los brazos de su padre y lo llenó de besos. Adoraba a su padre porque sabía que sus palabras podían ser también las de su propia madre, quien desde hae tres años vive columpiándose de una estrella. Quizás por este motivo, a Lucy le interesa el universo, sobre todo, el de las estrellas... para sentirse así más cerca de su madre cuando se encuentra a solas con su telescopio.



 MARiSOL





Imagen sacada de Bing

domingo, 24 de enero de 2016

Lluvia de estrellas


Esta noche las estrellas están jugando a las escondidas conmigo. Quizás deba viajar hacia ellas para que me digan qué es lo que yo tengo que hacer y ... Pero, antes que terminara yo de pensar en voz alta, un ángel me interrumpió haciéndome saber que nadie puede decirme qué es lo que yo tengo que hacer cuando yo ya he decidido qué destino quiero tener. Al darme cuente de cuánta razón tenía el ángel, él continuó hablando y también me hizo saber que por los pasos que yo estoy dando, ya he trazado mi camino de vida al menos que yo esté dispuesta a cambiar de actitud porque, al fin y al cabo, yo soy el producto de mi actos, de lo que yo hago conmigo misma y con los demás. Al final, no son las cosas las que cambian, sino somos nosotros los que cambiamos si queremos cambiar. 

El ángel sonrió y luego me hizo saber que yo no puedo ser esclava ni de mis temores ni de mis inseguridades, si tengo la posibilidad de cambiar lo que debo cambiar; nunca es tarde para ello. Las palabras del ángel me removieron el piso, y para no perder el equilibrio, el ángel me envió una lluvia de estrellas que formaron a mis pies el siguiente pensamiento para que yo me sostuviera en él:

"Si no puedes cambiar la situación que te produce temor o inseguridad, entonces, escoge la actitud con la cual quieras afrontarlos. No solamente esta actitud vive dormida en el fondo de tu corazón y sólo está a la espera que tú la despiertes, sino que en tu corazón brilla la estrella de tu destino que guiará siempre al capitán de tu propia alma contra viento y marea porque tu alma existe para recordarte que hay un mejor manera de vivir, sentir y pensar si quieres".

Después de entender este hermoso pensamiento, las estrellas me levantaron en vilo y me llevaron donde el ángel. Al llegar a su lado, ya él no me habló más; todo estaba dicho. Solamente él me tomó en sus brazos. Una sensación de paz me cubrió toda ... Al despertar de este hermoso sueño, escribí este pensamiento aprendido en un papel para no olvidarme nunca de éste y tratar de ponerlo en práctica lo más pronto posible para mirar con mejores ojos a mi destino porque éste no reina sobre mí sin la complicidad no sólo de mi propio instinto, sino de mi buena voluntad para sonreirle a la vida a pesar de todo.


MARiSOL










 Imagen sacada de Google

jueves, 4 de junio de 2015

El vendedor de estrellas


El vendedor de estrellas había llegado a la cima más alta del mundo para ofrecerle al cosmos su mercancía. Llegada la noche el vendedor se las enseñó porque se las quería vender. Pero el cosmos se negó a negociar con él. 
- ¡Por favor, cómprame aunque sea sólo una! - gritó el vendedor de estrellas. Su voz estaba quebrada por el espanto de fracasar en su empresa. Había recorrido casi medio mundo para llegar hasta la montaña más alta del mundo ... ¿para nada? 
El cosmos, luego de mantenerse callado por un rato, le dijo que en lugar de comprarle las estrellas, se las cambiaría por un solo deseo.
- ¡Es mucho lo que me pides! - se  exaltó el vendedor de estrellas. ¿Tú pretendes quedarte con todas mis estrellas a cambio de hacerme realidad un solo deseo?
- Así es - le respondió el cosmos inmutable. O aceptas mi propuesta o no hay trato entre los dos. Y ya puedes ir viendo quién te compra las estrellas porque nadie las quiere allí en la Tierra; sólo lucirán mejor acá al lado de mis otras estrellas. Te doy una noche para pensar.
El vendedor de estrellas no podía aceptar este trato, pero era tentador lo que le había dicho el cosmos: Un solo deseo a cambio de todas sus estrellas. ¡Qué problema! ¿Qué deseo podría pedir? ¡Tenía tantos! Necesitaba dinero urgentemente, estaba endeudado, su negocio de autos había quebrado, había perdido su casa (el banco se la había embargado), había vendido su auto lujoso, ropa cara ya no se podía permitir de comprar. En fin, había rodado cuesta abajo de la escalera del éxito. Pasó toda la noche pensando, luego al día siguiente ya en la noche se presentó ante el cosmos para darle su respuesta.
- ¿Qué has decidido? - le preguntó el cosmos curioso.
El vendedor de estrellas le hizo saber que no quería que le diera ni dinero ni una casa o un auto porque los podía volver a perder, sino lo que más deseaba era tener sabiduría para ayudarle a vivir mejor. Se había dado cuenta que quería llevar una vida más sencilla, tener lo básico, pero donde no faltase amor y alegría de vivir. 
El cosmos sonriéndole le dijo:
- Me alegra que pienses así porque mucha gente confunde el conocimiento con la sabiduría. Y como veo que tú te has dado cuenta de la diferencia (el conocimiento nos ayuda a ganarnos la vida, la sabiduría nos ayuda a vivir) quiero recompensarte. Te compraré todas tus estrellas al precio que tú me pidas porque veo que sabiduría tienes. Estoy seguro que saldrás adelante. 
El vendedor de estrellas al bajar la montaña agradecido de tener dinero, usó su sabiduría para vivir como le había dicho al cosmos.

*******
Sé que el vendedor de estrellas cumplió su promesa. Ahora tiene una tienda de electrodomésticos. Le va bien en su negocio. Vive en un departamento no muy grande  y tiene un auto de tamaño medio. ¡Ah! ha conocido a una simpática mujer que llegó como cliente a su tienda y ahora es su novia. Al sentir que la vida le sonríe, el vendedor de estrellas piensa que, en estos momentos, ha logrado subir  con gran éxito a la cima de su propia montaña.


MARiSOL





Imagen sacada de Google+


lunes, 9 de marzo de 2015

Los anillos de Júpiter




En esta noche sin luna pero vestida con estrellas, la estrella que más destaca es Júpiter. ¡Cómo brilla! Me imagino que sabrás que los anillos que rodean a este planeta son un sistema de anillos planetarios. Es el tercer sistema de anillos descubierto en el Sistema Solar, después de Saturno y de Urano. Los cuatro anillos de Júpiter, que se componen básicamente de polvo, son: Anillo Halo, Anillo Principal, Anillo difuso de Amaltea y Anillo difuso de Tebe. Bueno, como información es suficiente. Más bien, te quiero contar lo que le sucedió, hace un rato atrás, a Estela mientras nadaba desnuda de noche en la piscina del sauna a donde suele ir regularmente. Pues bien, mientras Estela se encontraba sola nadando en la piscina sintió que alguien la observaba ... era Júpiter. Él le habló:
- Te regalo todos mis anillos a cambio que tú vengas a vivir conmigo. Me siento solo.
Estela sorprendida  porque Júpiter le dirigiera la palabra le contestó:
- No los quiero, gracias. Yo no uso anillos.
- ¿Ni siquiera usas uno? - le preguntó Júpiter consternado.  A la mayoría de las mujeres les gusta no sólo los anillos, sino los collares, las pulseras, los broches y los aretes. En fin, las joyas. Y si son realmente bien finas y caras, mejor.
- Si bien yo tengo varios anillos y todo lo demás que tú has mencionado, raramente me los pongo.
- Entonces, me equivoqué contigo - le dijo Júpiter. A mí me gustan las mujeres que se arreglan de manera elegante, que usan sus joyas, ¿sabes? No me sirves. Contigo yo no me luciría.
- No me importa lo que pienses de mí - le respondió Estela. Así tus anillos fueran de platino, oro o plata, igualmente no me interesaría vivir a tu lado. Contigo no sería feliz.
- Eres grosera conmigo - le hizo saber Júpiter. ¿Qué se había creído esta mujer?
- Además, sólo cuentas con cuatro anillos. Saturno y Urano cuentan con más anillos que tú - le dijo Estela con ganas de fastidiarlo.
Júpiter comenzó a odiarla y le dijo:
- Mira, yo soy más importante que tú. Yo destaco por mi tamaño. Soy más grande que el Sol y brillo más que otras estrellas. Y tú, Estela, no brillas nada así te pongas un montón de joyas encima. ¡Ja!
- Recuerda que sólo destacas de noche. De día eres invisible al ojo humano - le recordó Estela. 
- ¡Cállate! - gritó Júpiter irritado. Sus anillos temblaban también de indignación. Por suerte, una nube espesa, atenta al diálogo, impidió que este planeta le siguiera gritando a Estela.
Es así como Estela salió de la piscina rápidamente y se fué a meter al sauna para desintoxicar no sólo su cuerpo, sino desintoxicarse también de la conversación sostenida con este astro arrogante. La próxima vez que lo vea le hará saber que el respeto y el amor ni se compran ni se venden, sino que se ganan con anillos o sin anillos de por medio.


MARiSOL


 


Imagen sacada de Bing

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Polvo de estrellas


Ana María se daba cuenta que tenía que separarse de Roberto, su novio. La negatividad de él, a ella le estaba haciendo daño. ¡Cómo había cambiado! Cuando ella se había enamorado de Roberto lo había visto brillar como a una estrella, pero no como una de Hollywood, pero sí como un hombre con un aura especial. Pero Roberto ya no es ni la sombra de lo que fue como persona. Desde que, hace ya un par de años, él se hundió en una depresión muy fuerte, Ana María reconoce, en este momento, que ya no quiere seguir más con él. Ella no es mala (a mí me consta), sino que su instinto de sobrevivencia se impone (y yo la puedo entender). Y es que la negatividad de Roberto la está arrastrando a un lugar oscuro donde luz no se deja ver. Ana María no quiere seguir esperando a que él se recupere del todo. Ya habrá otra mujer en su vida.
Ana María no quiere que Roberto muerda el polvo, porque ella no quiere verlo ni vencido ni derrotado físicamente ni espiritualmente. Pero a ella se le está acabando la paciencia de tener que escuchar solamente sus quejas. La verdad que Ana María está hecha polvo, ¿me entiendes? Ni siquiera a ella le provoca echarse un polvo con él.
Tal vez, Roberto necesita sentir que pierde del todo a Ana María para que así se sacuda, de una vez por todas, de esa capa de polvo de pesimismo que lo rodea desde hace ya tiempo. Creo que Ana María merece un hombre que le sonría  a la vida. Es más, a ella no se le debe olvidar que su misión en la vida es brillar y alumbrar a otros con la intensidad de sus sueños... esos sueños que vienen cubiertos de polvo de estrellas echados por mí.
Pues bien, quiero darle una oportunidad a Roberto de recuperarse de sus dolencias espirituales. Ojalá que él vuelva a tener, como antes, esa energía luminosa, que lo caracterizaba, con la cual reflejaba de manera positiva sus pensamientos, sentimientos y experiencias.  Pero mientras su aura vibre de manera defectuosa y sus colores reluzcan turbios, Ana María hace bien en alejarse de Roberto porque, en este momento, la energía que sale del cuerpo y alma de él es oscura y densa mientras que la de ella todavia está sana y fuerte. ¡Ay! quizás deba yo darle no sólo una oportunidad de sanación total a Roberto, sino de darle una oportunidad a la relación entre él y Ana María. Tendré que desprenderme de un poco de polvo de estrellas de color dorado para iluminar el mundo interior de Roberto para que así él pueda no sólo reconquistar el corazón de su novia, sino que él pueda llegar pronto a mí.
Si no sabes quién soy yo, te lo diré brevemente: Soy la gran sabiduría divina vestida de polvo de estrellas ancestrales más antigua de todo el Universo. 

MARISOL






Imagen sacada de Bing