Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de noviembre de 2024

Los amigos son como la sangre

 

¿Será cierto que la única verdad es la realidad que nos rodea? Quizá sea más cierto que la realidad no es lo mismo que la verdad y la realidad sea sólo un conjunto de detalles que concibe sin piedad el mundo de distintas maneras en su gratuita desnudez... esa desnudez que sin filtros deja huellas, sobre todo, en los corazones que no se sienten de verdad perdidos. Y aunque se pierdan inexorablamente y no se encuentren jamás a sí mismos nunca se toparán con la propia realidad... esa realidad que es parte de ese rotundo despertar vestido de un montón de goteras porque éstas simbolizan el fluir de las emociones de tu alma, querido lector. ¿Y sabes  por qué? Porque en la mayoría de las religiones como en las culturas ancestrales, el agua tiene el significado de purificación, renovación liberación, fertilidad y abundancia.

¿Será cierto que el agua es respetada en todas las culturas por su capacidad de curar, purificar y brindar conocimiento espiritual? Sí, es cierto, pero si sólo el agua tiene forma de un arroyo, océano o lago tranquilo. Pero, ¿qué pasa cuando de las goteras en lugar de agua cae mucha sangre? Entonces, sólo queda decir que las lágrimas son la sangre del alma que nos pide a gritos reconquitar nuestra libertad para liberarnos de tanto desamor... esa maldita ausencia de amor que sólo nos castiga y no nos premia. Pienso no sólo en las terribles guerras y diversas catástrofes naturales que sacuden al mundo...

¡Ay! Entre consejos y reproches entre unos y otros, la memoria del pueblo valenciano nunca olvidará que aunque un silencio abrumador y ensordeceder quiera desmenuzar en mil pedazos la paz no sólo de miles, sino hasta de millones de españoles, ahora más que nunca se hacen presentes los amigos porque ellos son como la sangre porque cuando se está herido, como lo está Valencia hoy en día,  acuden sin que se los llame. Y es que los verdaderos amigos son aquellos que no sólo compadecen, sino quienes socorren al más necesitado.

Si algo he aprendido en esta vida es que la piedad es mucho más inteligente que el odio y la indiferencia, y que la misericordia es preferible aún a la misma justicia.  Y nunca pongas en duda, querido lector, que un verdadero amigo no es sólo aquella mano que despeina tus tristezas, sino ten presente que, al fin y al cabo, un amigo es una imagen que tienes de ti mismo. 

Hermoso es comprobar que Valencia cuenta con muchos y buenos amigos porque los amigos ciertos son los probados en hechos y no sólo en palabras.   Y es que si bien, por un lado, las palabras son la configuración acústica de las ideas y si son buenas, ¡qué mejor!, también lamentablemente, por otro lado, existen aquellas palabras que no sólo son como las hojas que abundan pero poco fruto hay entre ellas, como también hay palabras que suben como el humo y otras que caen como la lluvia. Pues aquí tengo que pensar no sólo en el antipático y arrogante de Sánchez, sino en muchos otros políticos que oprimen a sus pueblos porque el amor desapareció de su vocabulario, quizá porque no cuentan con verdaderos amigos que les canten sus verdades sea por miedo o por oportunismo y sean otros los que lo hagan y los terminen callando. 

Bien, finalmente sólo me queda decirte en nombre de los lindos recuerdos que guardo de ti, Valencia, que sigo orando por ti en estos momentos tan difíciles. Me reconforta ver desde lejos (a través del internet) que si bien el gobierno español no te está ayudando como debería ser, es maravilloso ver como tanta gente de todas partes de España como algunas ayudas venidas del extranjero se han movilizado y siguen acudiendo en tu ayuda y te apoyan en todo lo que pueden porque la sangre que corre por sus venas es la misma que corre por la tuya, querido lector. ¿Y sabes por qué? Porque todos estamos interconectados, porque lo que le ha pasado a Valencia, te puede pasar a ti como a mí también.  Es así que, por este motivo,  usemos nuestras diversas plataformas como correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas para estar comunicados unos a otros para ayudarnos y no sólo destruirnos porque sólo relacionándonos con respeto podemos eliminar nuestras barreras geográficas, culturales, religiosas y políticas para ayudar a que las generaciones futuras construyan un mundo mejor, sino que ahora, tus amigos, sobre todo, la gente joven siga dándote la mano para sacarte adelante, Valencia de mis recuerdos.

 MARiSOL

 

miércoles, 26 de agosto de 2015

La ausencia de Amanda



Mientras Amanda camina por la orilla de una playa sabe que, a pocos metros de ella, va siguiéndole la ausencia ... esa ausencia que no es nada cuando realmente se ama. ¿Será, acaso que la ausencia es una tentación que nos pone a prueba mientras el tiempo observa como la ausencia va reduciendo, de a pocos, las pequeñas pasiones y ve cómo van aumentando las grandes dentro del pecho de Amanda? Y es que su pecho está por reventar de dolor porque ha tomado conciencia que la felicidad y el amor se esconden en el fondo del mar ... en ese mar lleno de dudas y preguntas aunque las respuestas y acertijos los vaya develando, lentamente, a nuestra amiga y ella tenga que inclinarse ante éstos y reconocer que la vida, más de una vez, nos trae sorpresas ... no necesariamente agradables.

La ausencia si bien no deja huellas en la arena, sí las ha dejado bien marcadas en el alma de Amanda. Y es que ella cuando piensa en  Federico, su gran amor, lo hace sin odio porque se ha enterado que él, desde hace poco tiempo, está ausente de este mundo ... vive en el suyo propio donde ni Amanda ni nadie tiene cabida en él. Y, sin embargo, ella siente que Federico la llama, la busca entre sus recuerdos y se aferra a ella como quien se aferra a una tabla de salvación para poder seguir en vida en este mundo aunque él ya no quiera pertenecer a éste.

¡Qué extraña sensación estar segura de lo que siente Amanda! La ausencia es Federico quien camina a su lado a donde quiera que ella vaya. Y así él no esté del todo cuerdo o, por momentos, tenga pérdida pasajera de su propia conciencia, Amanda no es nadie para juzgarlo. Tal vez es hasta mejor estar fuera de este mundo aunque ella prefiera tener los pies bien firmes no sólo sobre la arena, sino sobre la realidad que la rodea así ésta le cause dolor.

Y mientras Amanda camina por la playa pensando en Federico, él le escribe cartas de amor desde su celda ... esa celda que nunca debe ser abierta para que no se escapen ni sus demonios ni sus luchas internas ni sus miedos pero que los soporta con estoicismo a base de tratamiento psiquiátrico y medicamentos. 

Y mientras Federico imagine a Amanda como a su ángel guardián y ella sepa  que la ausencia que la sigue es Federico, yo aquí te digo, querido lector, que la ausencia no se prueba, sino sólo se siente. ¿Y sabes por qué? porque mientras Amanda y Federico los una ese sentimiento de amor de no tenerse el uno al otro, yo sé que la felicidad y el amor no es preciso tenerlos, sino sentirlos dentro del fondo de uno mismo para seguir caminando no sólo a la orilla de cualquier playa, sino de la vida. 



MARiSOL










Imagen sacada de Bing 


 

martes, 28 de abril de 2015

Mi querida Ausencia



Conozco a Juan desde hace tiempo. Hoy día es un día de ésos, donde la lluvia de recuerdos cae y cae. No cesa. Y es que el corazón de Juan está adolorido por no vivir la vida que él hubiera querido tener al lado de su querida Ausencia ... esa ausencia que no necesita probarle a nadie (ni a Juan ni a mí tampoco) que ella está ausente porque la vida los puso a ambos por diferentes caminos.

Si bien Juan a la Ausencia no la ve, él sí la siente. Y hoy es un día de éstos. Ella ha llegado vestida de lluvia, pero no para apagar hogueras de grandes pasiones entre ellos dos. En realidad, la Ausencia, lo único que hace ahora es hacerse presente para desearle a él "todo lo mejor" en cada gota de lluvia aunque esta frase suene hueca, fría y hasta un tanto hipócrita.

Mientras la Ausencia mira a Juan desde muy lejos con ojos serenos, ella sabe (y él también) que la ausencia de dolor es imposible que deje de existir de nuestras vidas. ¡Cómo quisiéramos vivir sin dolor físico ni psíquico!, ¿verdad? Sin embargo, hay que aprender a vivir con cualquiera de ellos, no importando que clase de dolor éste sea. En ello está Juan desde hace mucho tiempo. Pero por más que él intenta vivir despreocupadamente y estar enamorado de la vida, no puede. Por cortos momentos, es feliz. Y para olvidarse de sí mismo y de sus dolores, trabaja, muchas veces, con rabia. Como si fuera lo único que existiera en este mundo ... trabajar y trabajar para esquivar a su querida Ausencia, esa ausencia que le produce el mayor dolor de todos en su corazón partido en mil pedazos.  

¿Será que la Ausencia ha muerto y por este motivo Juan está triste?
- ¡No, yo vivo! - grita la Ausencia. Y mientras yo la escucho con atención, veo como ella cae cual lluvia sobre el alma de Juan para tratar de apagar sus dolores mientras ella deja sus dolores de lado para que yo no los vea.

Te preguntarás quién soy yo. Bien, yo soy el Tiempo ... ese tiempo que une los recuerdos con nuestras vivencias presentes, el que cose el pasado con el futuro, el que parcha las heridas y los dolores del alma. Pero que te quede claro, querido lector, que ni la ausencia, amiga de Juan, ni yo, amigo de todos, somos nada cuando se ama de verdad. 

Y mientras la lluvia moja los recuerdos de Juan, él comparte su paraguas con su querida Ausencia, mientras el amor busca en mí un final perfecto ... ausente de ausencias.


MARiSOL








jueves, 2 de abril de 2015

La Ausencia y el Tiempo


La Ausencia y el Tiempo se encontraron para no sólo dar un hermoso paseo, sino para conversar. Tenían mucho que decirse. Fué el Tiempo quien primero empezó a hablar mientras caminaban. Él le preguntó  a su amiga si ella creía que Dios se encontraba, algunas veces, ausente, como alejado de todo y de todos. 
La Ausencia mirándolo con sus ojos francos le respondió:
-  Es común que ante cualquier tipo de desgracias (sean naturales o provocadas por el ser humano), enfermedades incurables y pérdidas de seres queridos el hombre sienta que Dios está ausente. Pero yo sé que esto no es así.
- Entonces, ¿qué sabes tú? - le preguntó curioso el Tiempo.
En lugar de una respuesta la Ausencia le preguntó:
- ¿Cuán fuerte es la fe?
El Tiempo desconcertado, respondió dubitativo:
- Me imagino que la fe es tan fuerte como uno sea.
- No, te equivocas - respondió la Ausencia y siguió hablando - Es más que eso. Normalmente cuando el Sufrimiento, ese amigo nuestro que no está en este momento con nosotros, se hace presente, sin pedir permiso, es cuando los seres humanos dudan de la existencia de Dios. Creo que Dios no es que esté ni ausente ni sordo ante las súplicas o que guarde silencio cuando una o varias personas sufren. No. Más bien creo que a través de la Fe, esa otra amiga a la cual admiramos, Dios pone a prueba al hombre, quizás con la intención de saber Él cuán grande es su fe (la del hombre).
El Tiempo no supo qué decir. La Ausencia continuó hablando:
- Gracias a la fe Dios se hace visible aunque muchos duden de la existencia de Él, ¿no crees?
El Tiempo se quedó callado un rato y luego le hizo la siguiente pregunta a su amiga:
- ¿No crees tú que la ausencia implica una presencia, la de Dios?
- Es lamentable que el hombre confíe no sólo cuando siente la presencia de Dios, sino cuando se sabe protegido por Él - le respondió la Ausencia.
- ¿No será que el hombre es débil, porque no es perfecto como Él? - le preguntó el Tiempo a su amiga.
- Así es - respondió la Ausencia.  
El Tiempo le hizo otra pregunta:
- ¿No crees tú que lo que no se puede comprobar es difícil de creer?
- No, yo pienso todo lo contrario, sí se puede creer a través de la fe - le contestó su amiga y luego le dijo - Soy de la opinión que la fe nos ayuda a pensar que hay un Algo que ha creado todo el universo y aunque no lo veamos, ese Algo le da sentido a la existencia del hombre.
- Pero,  ¿no crees que la fe no tiene respuestas fáciles porque coquetea con la Incertidumbre desde tiempos inmemorables? - le preguntó el Tiempo pensativo.
- ¡Ah! nuestra amiga la Incertidumbre. Es interesante la pregunta que me haces, mas yo te respondo con esta otra pregunta - le dijo la Ausencia muy segura de sus palabras - Si la presencia de Dios no es tangible, ¿por qué se piensa más en su ausencia que en su presencia?
- No lo sé - respondió el Tiempo.
- Cuando Dios está reunido conmigo, no quiere decir que Él no exista, sobre todo, cuando el hombre tiene que pasar por momentos de dolor y sufrimiento - le respondió la Ausencia y luego agregó lo siguiente: Tú bien sabes, como que te llamas Tiempo, que el problema del sufrimiento no es nuevo.
- Lo sé, pero ¿es porque existen diferentes tipos de sufrimiento? - le preguntó el Tiempo.
- Exacto - contestó la Ausencia - No sólo existe el  sufrimiento como castigo para quienes han hecho daño a los demás, sino que existe también otro tipo de sufrimiento y es aquel que se le ha impuesto a seres inocentes. Ellos sufren sin merecerlo. Aquí el hombre se siente abandonado por Dios porque está ausente. 
- ¿Tú crees que a través de la fe se puede aceptar el sufrimiento? - le preguntó el Tiempo a la Ausencia.
Ella le hizo saber que tal vez nunca se sepa el por qué del sufrimiento. Lo importante es que el Tiempo ayude  al hombre a encontrar el sentido que éste tiene en la experiencia que se hace con Dios aunque Él siga siendo un misterio difícil de comprender. 
El Tiempo sonrió por haber comprendido mejor a su querida amiga. Siguieron caminando y conversando.

Para terminar este cuento quiero hacerte saber que yo creo que ni la Ausencia ni el Tiempo son nada cuando se tiene Fe porque ella obra a través del Amor, aunque él insista que él en sí no existe, sino las pruebas de amor. Una de ellas, a mi modo de ver, es creer en Dios aunque muchos de nosotros insistamos en mantenerlo ausente u olvidarlo con el tiempo. 


MARiSOL
     



Imagen sacada de Bing


lunes, 18 de enero de 2010

Sortilegio





Sandro:
Sólo pocos son los que sospechan de tu  desazón y desaliento. Mas yo no. Sé con seguridad que en tu soledad solitaria yo sigo aún viviendo en ti. Mas no deseo que tú sufras mi ausencia, ¿sabes? Si bien yo sé que tú, Sandro, eres un simulador sobresaliente, sustituirme sería, sin duda alguna, un seguro suicidio. ¿No crees? Acaso, un sacrilegio. Sé también que tú, desde lejos, sigues sigilosamente en tu subconsciente mi silueta solemne. No me sorprende tanto sentimentalismo tuyo porque sé que tú me quieres sinceramente.

Sandro, ¿te siguen subyugando desde mi sencilla sabiduría, simpática sociabilidad y sabrosa superficialidad hasta mi serena soberbia y mis serias sublevaciones? ¿Te siguen sobrecogiendo mis suturas, sinsabores y sacrificios? Sé que tú eres  sensible a mis sentidos sufrimientos, sagrados secretos y a mis siniestros signos de sobrevivencia. Mas te pregunto si yo soy sólo una sugestión solapada y una realidad sinrazón o surrealista ante tus ojos. Espero no sólo satisfacerte como un simple souvenir.

¿Es verdad que yo soy tu sur, sol, semilla y sangre subtropical? No sufras más en silencio por no saberme cerca tuyo. Y aunque un mar sediento de símbolos de siglos nos separe, yo saldré siempre a saludarte en tus sueños saltando sobre suaves senderos sembrados de sándalos aún sin saber si tú, Sandro Santillana, sigues sintiendo simpatía por mí.

Y aunque sombras de sabor salado deseen sentarse sobre tu ser y sean sentimentales señales de una sinfonía sinfín y tú estés separado de mi suelo soberano de seda salvaje,   sacude, Sandro, tu sudor salino, así sea entre silbidos, siseos y susurros mientras bailas una salsa o samba y saboreas mi nombre solemne en silencio. Espero que tú  nunca sepultes en un santiamén tu sinigual amor por mí. Sarcástica no soy; sólo sinceramente sensible a tus sentires.

Soy tuya desde siempre,
Sudamérica


Marisol




Foto sacada de Bing