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viernes, 24 de abril de 2026

Las heridas de Frida

 
 
Este cuento lo escribí en base a unos regalitos que me hicieron, hoy día, unas amigas mías. Fueron una planta de Aloe Vera, un imán de México con la imagen de Frida Kahlo y un elefantito de porcelana que dice en alemán: Einfach glücklich sein (Simplemente ser feliz). En caso no sepas, querido lector, existe una metáfora usada para describir la relación turbulenta, creativa y apasionada entre los artistas mexicanos Diego Rivera y Frida Khalo. La madre de ella los llamó "El elefante y la paloma" para describir la gran disparidad física y de personalidad entre ambos.       
               
 
En una habitación bañada por la luz suave de la tarde, Frida Kahlo pintaba en silencio. El aire estaba impregnado de un aroma verde y limpio: decenas de plantas de aloe vera cultivadas en macetas de barro rodeaban el espacio, como si custodiaran cada rincón con sus hojas carnosas y firmes. 

Mientras Frida observaba su lienzo con intensidad, frente a ella comenzaba a tomar forma un elefante blanco. No era un elefante cualquiera: su piel parecía hecha de luz, y sus ojos reflejaban una tristeza profunda, como si cargara historias que nadie se había detenido a escuchar. 
—Todos cargamos algo invisible —murmuró Frida mientras iba mojando el pincel en su pintura. 

Afuera, el mundo seguía su curso, pero dentro de esa habitación el tiempo parecía doblarse sobre sí mismo. Mientras las plantas de aloe vera, con su fama de curar heridas, parecían respirar junto a Frida, ella se levantó un momento y pasó suavemente su mano por una de las hojas. Recordó cómo el aloe sana la piel cuando ha sido quemada o herida. Sonrió levemente.
—Ojalá el alma se curara igual de fácil —dijo.

Frida regresó al lienzo y se sorprendió al ver que el elefante ahora tenía una pequeña grieta en el costado, apenas visible, de la cual brotaba un tenue color verde. No era sangre, no era dolor: era vida intentando salir.
Frida dio un paso atrás y contempló su obra.
—No se trata de no romperse —susurró—. Se trata de aprender a sanar.

En ese instante, un rayo de sol atravesó la ventana y tocó el cuadro. El elefante pareció cobrar vida por un segundo, y la grieta luminosa brilló con más fuerza.
Frida sonrió, cansada pero en paz.
Las plantas de aloe vera permanecieron en silencio, como testigos de una verdad simple y profunda: incluso en medio del dolor, querido lector, la capacidad de sanar vive dentro de nosotros, esperando ser reconocida. 

Lo importante, querido lector, es darse cuenta que las heridas forman parte de la vida, pero también lo es la capacidad de transformarlas en algo que nos fortalezca. Sanar no es olvidar, es aprender a seguir creciendo.

                   MARiSOL 
 
 

martes, 2 de julio de 2024

"Le diste todo y más allá..."

 

 

Este título se presta para escribir una novela que nunca Mónica escribirá porque ya la tiene guardada en el fondo de su corazón.  Esta bonita frase inventada en boca de un gran amigo de Mónica cobra, hoy día, nuevamente vida. Es como si la presencia invisible de su madre hubiera resucitado de improviso al escucharle decir a Mauricio:  "Le diste todo y más allá..". 

Suena como a un susurro - se dice a sí misma Mónica. Es como si Dios le hablara a su conciencia a través de esta frase por estar cargada no sólo de amor, sino de dolor... ese dolor que se transforma como en un megáfono para así despertar los recuerdos adormecidos. Esos recuerdos donde se reconcilian el pasado con el presente de Mónica y que no los puede ocultar porque sería como borrar su historia de vida. Y es que estos recuerdos le han  dejado un sabor duradero ya que haciendo un balance de las horas que han valido la pena por tanto esfuerzo (físico como emocional), ella siempre se encuentra pensando con aquellas horas que no le procuraron ninguna fortuna, sino más bien desazón y tristeza.

"Le diste todo y más allá..." suena como una voz suave que muere porque su música vibra en la memoria de Mónica y  también de Mauricio ya que él razones tiene para haberla inventado. Y no tanto porque él viva de sus recuerdos, sino porque su memoria le devuelve esas sensaciones pasadas que aún existen en su presente. Son sensaciones actuales ya que su madre aún vive y él lo está dando todo para que ella viva no sólo bien, sino para que se sienta siempre querida porque se lo merece, y más...

Bien, cuando Mónica escuchó de Mauricio esta frase, sonó como un eco en su corazón al pensar en Margot, una amiga muy querida, porque la supo apoyar no sólo a ella, sino también a sus padres. Margot también lo dió todo y más allá por ellos dos y, luego, por la madre de Mónica cuando quedó viuda y su cuerpo y alma enfermaron de la pena al no ser más la de antes... cuando ese antes no estaba cargados sólo de recuerdos. 

¿No será que estas seis palabras representan al amor incondicional? Pienso que sí porque éste es el más puro amor y es porque está hecho sin condiciones y sin beneficios para nadie. Lamentablemente no todos pueden amar de esta manera, sobre todo cuando el verbo "Amar" no espera nada a cambio y  sólo ama desinteresadamente. Es esa clase de amor que no desaparece, a pesar de los desafíos o de las adversidades. Es esa clase de amor que intenta, persiste, persevera, se es fiel a sí mismo y pelea a brazo partido con el destino ... ese destino que le instó a Mónica a obrar, pero no para ir en su contra, sino para ir delante de él. Yendo, sobre todo, de la mano de su querida amiga, Margot. Y es que junto con ella pudieron no sólo dejar asombrada a la catástrofe aunque miedo o rabia les diera, por momentos, sino porque también se enfrentaron al poder injusto, se rebelaron contra toda victoria fácil, y porque resistieron unidas como un bloque indivisible logrando sobrevivir a lo inimaginable. Y todo gracias a que las dos le plantaron cara a ese gran desafío vestido de amor incondicional que las unió para siempre. Y, ¿sabes por qué, querido lector? porque la unidad es la ley suprema del universo porque su belleza no sólo procede de una unidad en la variedad (de ideas o deseos), sino también de la variedad en la unidad. Y también es importante no olvidar que la generosidad jugó un papel importante en esta historia familiar porque tanto Mónica como Margot tuvieron la capacidad de anteponer las necesidades y bienestar de los demás (en este caso, los padres de Mónica) a los de ellas dos.

Desde algún lugar del universo, los padres de Mónica al unísono les dicen quedar infinitamente agradecidos tanto a ella, por haber ayudado  desde la distancia y por haberlos visitado varias veces, y también están agradecidos con Margot, por haber estado siempre a su lado, no sólo al lado de ambos, sino cuando la madre de Mónica quedó viuda. 

Y es que  quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza. Es esa fuerza que representa todo esfuerzo. Y es que cuando el esfuerzo es aplicado para el bien no se suma, sino se multiplica, sobre todo, cuando su amor se funda en  mutua lealtad.  Y, ¿sabes por qué, querido lector? porque la lealtad es el camino más corto entre dos corazones. Así, que  espero, querido lector, que alguien amado por ti, algún día,  te pueda decir también la linda  frase de Mauricio: 

"Le diste todo y más allá..."

MARISOL

 

viernes, 14 de junio de 2024

Verde Esperanza

 

 

La vida es posible pese a todo hasta cuando pretendemos mantener a raya al horror, a la tristeza, a la inseguridad y a la soledad. Y así la vida, por momentos, nos parezca muy traicionera, tenemos que ingeniarnos para ser felices, pero no buscando la felicidad fuera de nosotros como si fuéramos caracoles que caminamos en busca de nuestras casas o buscáramos nuestros lentes cuando los tenemos sobre la nariz.  Más bien, hay que pintarla tercamente de un intenso y creciente color verde para desafiar a cualquier viento gélido que nos quiera morder sin clemencia nuestra alma ... esa alma que tiene ilusiones como el pájaro tiene alas ya que eso es lo que lo sostiene. 

¡Ay! Una vida sin ilusiones es estéril como un desierto. Y así las ilusiones no las podamos comer, sí que nos alimentan espiritualmente. Sin embargo, cuando las vamos perdiendo en el camino de la vida, mientras vamos madurando y no sólo envejeciendo, nos damos cuenta que necesitamos tener otras ilusiones. Será porque la esperanza es como un árbol en flor y también frondosamente verde que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones así éstas sean sólo ilusiones perdidas. 

Y es que algo que he aprendido es que nuestra experiencia (aquella que nunca es un fracaso porque siempre nos demuestra algo) se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque saber mucho da ocasión de dudar más. Será porque la duda es la madre del descubrimiento porque para investigar la verdad es preciso dudar, así sea de todo. Quizá porque la duda es más apasionante que solamente creer ya que creer todo a pie juntillas resulta ser tan monótono como el color gris. Y es que la falta de cromatismo nos vincula al aburrimiento, apatía, falta de ambición, falta de fuerza y capacidad de lucha. Por este motivo, pinto mi vida de colores. Pues bien, la pinto con uno de mis colores favoritos, el verde, no sólo por simbolizar bienestar, felicidad y salud, sino por conectarnos con la estabilidad y la armonía, y porque lo asociamos con el renacimiento, la sanación y la protección. 

El color Verde me mira agradecido por preferirlo ahora. Y es que este color es uno de los colores que domina en la naturaleza (junto con el color azul). Cuando pienso en el color Verde Esperanza imagino no sólo montañas, valles, bosques, selvas, pinos, cedros, robles, castaños, eucaliptos, palmeras, cáctus, etc. Pienso también en ranas, saltamontes, orugas, loros, iguanas o en la boa esmeralda. Con el color Verde me invade una sensación de tranquilidad y paz. Es más, estar en contacto con las plantas y árboles nos ayuda a aliviarnos del estrés. Demás está decir que el verde predomina en numerosas hierbas aromáticas y curativas que previenen y curan enfermedades. 

Definitivamente, en este momento, el color verde me gusta mucho aunque algunos se pongan verdes de envidia al asociar este color al liderazgo, a los pensadores estratégicos, a personas independientes y tercas al basar sus decisiones en hechos, además de ser conciliadores y pacifistas. Sí, es el Verde Esperanza con el que deberíamos pintar a la humanidad entera, sobre todo, sosteniendo un trébol de cuatro hojas entre nuestras manos. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad. Y son: Amor, Fe, Suerte y nuestra querida Esperanza. 

Antes de terminar, te hago saber que a esta última me aferro porque así el mundo se acabara mañana, plantaría un árbol. ¿Y tú, querido lector? El árbol  no sólo significa vida. También es la conexión entre el cielo y la Tierra, entre lo divino y lo humano. Allí donde no entra en juego no sólo el color Verde Esperanza, sino, más bien, la Divina Esperanza o Esperanza Divina porque ésta es como un faro, p.e., en la música, al ofrecernos consuelo y fortaleza en momentos de incertidumbre. Recurro a ella porque expresa fe y optimismo al igual que mi querido Verde Esperanza.

MARiSOL


domingo, 10 de julio de 2016

La raíz cuadrada de Carlos


A Carlos, profesor de matématicas de una universidad de prestigio de su ciudad, le falta sólo dos años para jubilarse. Pero, en lugar de alegrarse, Carlos siente una profunda tristeza porque se pregunta qué va a ser con su tiempo libre, pues hasta ahora en los fines de semana da clases privadas de Matemáticas a nivel escolar y universitario. Tal vez podría seguir dando clases particulares de matemáticas para escolares y universitarios los siete días de la semana. Y es que su única pasión, para escapar de su terrible soledad, ha sido, hasta ahora, ser profesor de Matemáticas. Nunca le ha interesado tener una mujer a su lado, sólo amigas esporádicas. Si bien Carlos tiene alma de solitario ahora él se pregunta si la raíz cuadrada de sí mismo está, del todo, en orden. Yo diría que no, realmente.

¿No será que Carlos ha sido tan irracional como una raíz cuadrada de un número entero? ¡Quién sabe! porque las raíces cuadradas de los números enteros que no son cuadrados perfectos son siempre números irracionales. Pues bien, en lugar que Carlos siga planteándose problemas geométricos, es hora de replantearse su vida. En realidad, ¿qué hace con su vida? Pues, básicamente le ha cerrado las puertas de su corazón a más de una mujer por el miedo a los apegos y dependencias emocionales. Lo que pasa es que Carlos no quiere sufrir igual como su padre, quien fue abandonado por su esposa (madre de Carlos) cuando él era pequeño y, al final, su padre lo crió solo. Aquí radica, pues, el meollo del asunto. Carlos no quizo nunca ligarse a ninguna mujer ni tener hijos. No es que Carlos tenga miedo a tomar responsabilidades, sino al maldito abandono y a sufrir por amor.

Los dos años pasaron ...
Pocos días después de haberse jubilado Carlos conoció en una fiesta de unos amigos suyos a Estela, una viuda simpática y alegre profesora jubilada de idiomas, quien le robó el sueño y el corazón cuando ella le hizo una detallada y sencilla explicación, a su estilo, del teorema de Pitágoras mientras bailaban "chic to chic". Y mientras Estela le susurraba al oído: "No sólo el teorema de Pitágoras establece que en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos, sino que me gustaría mucho descubrir a tu lado la geometría del amor porque el amor también está lleno de puntos, rectas, planos, líneas paralelas, perpendiculares, curvas, superficies, polígonos, poliedros, etc." 

Al terminar de hablar Estela, Carlos la besó en la frente porque, por primera vez, sintió el deseo que esta mujer lo ayudara, en lugar de sólo vivir para las Matemáticas, a darse cuenta de las propiedades con las que ellos dos cuentan, a profundizar la relación que se está dando entre ellos dos, y a dejarse de tanto razonamiento lógico, de números, figuras geométricas o símbolos matemáticos.

Brindo por el Teorema de Pitágoras, por este nuevo Carlos que está naciendo y por esta mujer llamada Estela, que seguramente lo ayudará, sin miedos e inseguridades de por medio, a darse cuenta que las Matemáticas son, en realidad, el alfabeto con el cual Dios ha escrito no sólo en el Universo, sino en nuestro propio universo interno. 

MARiSOL
  
 
Imagen sacada de Bing

sábado, 30 de abril de 2016

En el paraíso




Mi hija Bettina, de nueve años, me preguntó, hace un par de minutos atrás, mientras nos encontramos caminando por un parque cercano a casa a la luz de una hermosa luna llena, si la vida se ha hecho realmente para quererla porque, por momentos, le parece muy cruel. 
Mi respuesta no se dejó esperar. Le hice saber que la vida nos trae un hermoso regalo que  debemos compartirlo con todos aquellos que la quieran bien ... a la vida en sí misma .. y hasta más allá de ésta también. 
Luego mi hija me preguntó cuál es el regalo  al cual yo me refería.
Mi respuesta no se hizo esperar.
- Es el Amor, el mejor regalo que nos trae la vida - le contesté mirándola a sus hermosos ojos negros (iguales a los de su padre). Mira, si tú sientes amor, podrás afrontar situaciones difíciles, como la que estamos viviendo - le respondí mientras trataba de ser más clara en mis ideas porque, por momentos, sentía que el amor se me escurría como arena entre mis dedos, y en su lugar sentía rabia y mucha tristeza 
- O sea, ¿no sólo se trata de amar a nuestros seres queridos o a nuestros enemigos, sino amar la vida misma, mamá? - me preguntó Bettina, esta vez sonriéndome tímidamente, cuál cómplice de compartir un secreto... nuestro secreto.
- Así es - le respondí. Sólo amando podemos superarnos a nosotros mismos. Nunca permitas que el Amor se te escurra como arena entre tus dedos.

- Mamá, yo veo al Amor no como Arena, sino como una brisa suave que nos sacude alegremente el alma. Para mí a la arena la siento como a la tristeza. Prefiero sacudírmela, quítarmela de encima para que no me llegue a cubrir todo el cuerpo. 
 - ¡Esta imagen tuya me gusta mucho! - le dije a esa pequeña mujercita que habita en mi hija. Su sonrisa me resulta siempre tan cautivadora; espero que nunca se le borre por más que la vida la rete más de una vez. Y sí que la está retando desde hace cuatro meses no sólo a ella, sino a mí también. Y luego a continuación le dije que siguiéramos caminando por la vida con todo lo bueno y malo que nos trae y si es de manera positiva, mejor. 
- Sí, me parece una buena idea, pero resulta un tanto difícil de pensar así - me contestó Bettina mientras caminábamos agarradas de las manos por el parque y una suave brisa primaveral se dejaba sentir en nuestros corazones.
Si bien yo no soy del todo feliz y mi hija tampoco, desde hace cuatro meses, nos encontramos, en este momento, en el paraíso, sin lugar a dudas, aunque su padre se encuentre en ese paraíso, al cual sólo podemos llegar una sola vez. Algún día nos reuniremos con él.



MARiSOL


Tears in heaven
Eric Clapton

Would you know my name
If I saw you in heaven?
Would it be the same
If I saw you in heaven?

I must be strong
And carry on,
'Cause I know I don't belong
Here in heaven.

Would you hold my hand
If I saw you in heaven?
Would you help me stand
If I saw you in heaven?

I'll find my way
Through night and day,
'Cause I know I just can't stay
Here in heaven.

Time can bring you down,
Time can bend your knees.
Time can break your heart,
Have you begging please, begging please.

Beyond the door,
There's peace I'm sure,
And I know there'll be no more
Tears in heaven.

Would you know my name
If I saw you in heaven?
Would it be the same
If I saw you in heaven?

I must be strong
And carry on,
'Cause I know I don't belong
Here in heaven.



**********




Imagen sacada de Bing

miércoles, 26 de febrero de 2014

La guitarra de Paco





- ¡Me he quedado sola! - grita la guitarra mientras siente como su corazón se rompe en mil pedazos; está destrozado. No hay nadie cerca que le brinde caricias y consuelo. Se acaba de enterar de casualidad que Paco se fué de este mundo de manera violenta; fué un paro cardíaco, y él no se pudo despedir de ella. La guitarra llora desconsoladamente. Paco, su amigo del alma de años la abandonó sin querer. Y ya nada se puede hacer para que él vuelva a ella. Su tristeza es inmensa.

¿Ahora qué será de ella? Sus cuerdas se rebelan ante la idea que otra persona ya no les saque ese sonido brillante y limpio que sólo el gran Paco de Lucía lo sabía hacer como nadie. Pero morir lentamente olvidada en una esquina la pone muy nerviosa. ¿La venderán? Una angustia se apodera de la guitarra. Ella no quiere pero es que luchar ahora contra la angustia solamente la alejará de la serenidad que ella en estos momentos busca. Trata de relajarse. Y mientras inhala y exhala lentamente varias veces para evitar que la noticia la desmaye, sus ojos no pueden parar de llorar por su querido amigo y por ella también. Aquí ya no está más él para protegerla y para decidir sobre su  futuro. Esperemos que la guitarra no se debata por mucho tiempo entre dos aguas.

Marisol

Este cuento lo he escrito como un pequeño homenaje a este gran guitarrista español de flamenco y por mi admiración por él. ¿Sabías que él, en realidad se llamó  Francisco Sánchez Gómez? Si quieres informarte sobre su vida, entra a este enlace:  PACO DE LUCIA / WIKIPEDIA


 

sábado, 12 de junio de 2010

Pasa, pasa tristeza

Mientras despierto a la vida otro día más, dejo que mi corazón me hable.
-No permitas que el pájaro de la tristeza haga su nido en tu hermosa cabellera color canela.  
- Pero no puedo evitar que este pájaro vuele sobre mí -le contesto bostezando.
Mi corazón sabe que tengo razón. Y sin embargo, él me aconseja que hoy día sonría aunque sea con una sonrisa triste, porque más triste es no saber sonreir.
Le regalo una sonrisa. La primera del día. 
- ¡Bravo! - grita feliz mi corazón. No importa que la tristeza pase a tu lado, pero es importante que ella, por ningún motivo, te envuelva en su abrazo.  La mejor forma de combatirla es cantando. Tú tienes que ejercer poder sobre ella y no ella sobre ti. No lo olvides. Y ahora ¡levántate! Es hora que vayas al mercado, mi querida sultana.
Y mientras yo vuelvo a sonreir mi corazón salta contento dentro de mi pecho.
Marisol

Sultana es el femenino de Sultán.
Sultán (del árabe سلطان sulṭān, y éste de سلطة sulṭa: «poder») significa algo así como: "el que ejerce el poder". Antes fué utilizado para denominar así a los jefes militares turcos, pero hoy en día es un título utilizado, p.e. por monarcas de Omán y Brunei. Y en Filipinas, Malasia y Java lo usan de manera honorífica algunos de sus gobernantes locales. (Información resumida sacada de Wikipedia).



Sultanas de mercadillo
del grupo español "Ojos de Brujo"

Agüita cristalina es lo que quiero.
Fuentes de Alhambra mora pa' mis adentros.
Hogueras de cariño sin posesiones.
¡Ay! somos indigentes de mil amores.

Dunas y arena fina de cobre dorado.
Levantan la mañana lunares y morado.
Sultanas de las calles y de los montones.
Fuego y metales calientes de mil canciones.

Corazones llenos, bolsillos vacíos.
Tesoros de rumba y fuego, sultanas de mercadíllo.
Mi casa donde me encuentro chabolillas por los caminos.
"sound sistem" en las paradas, improvisando con chatitos de vino.
Y es que la vida es así, la vida es así...
Cada una vive como puede o como le dejan vivir.
Pasa, pasa, tristeza pasa, pasa.
Pasa por un momento y entra calor.
Fuego y abrasa, pasa.

Pasa, pasa, tristeza pasa, pasa.
Pasa por un momento y entra calor.
Fuego y abrasa, pasa.

Siguiendo la cadencia desmesurada.
Espera en compañía que llegue el alba.
Viajeros de la noche y de las pasiones.
Fuego y metales calientes de mil canciones.

Pasa, pasa
Riqueza de verdad no tiene precio ni se compra, ni se vende.
Rumba y entra calor.
Libre, "Techarí" que no manda ni obedece "jala, jala".
Pasa, pasa, "jala, jala" "jala, jala, jala".
Rumba y entra calor, fuego y abrasa, pasa.

Pasa, pasa, tristeza pasa, pasa.
Pasa por un momento y entra calor.
Fuego y abrasa, pasa.

Pasa, pasa, tristeza pasa, pasa.
Pasa por un momento y entra calor.
Fuego y abrasa, pasa.