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miércoles, 29 de abril de 2026

El sueño de la Colza


En los campos donde el invierno se despide en silencio, despierta la colza, dorada y serena como un susurro de sol sobre la tierra húmeda, como un latido nuevo bajo la piel del mundo.

Sus flores, pequeñas cual llamas amarillas, encienden la pradera con promesas antiguas: prosperidad que germina en cada pétalo, abundancia que danza con el viento suave como si la tierra recordara que siempre hay suficiente luz para volver a empezar.

Es el renacimiento quien viste de oro los horizontes, el ciclo que se abre como un libro al alba, la energía que asciende desde raíces invisibles para decirnos: “todo vuelve, todo florece”.Y en su brillo existe una alegría sencilla, un optimismo que no necesita palabras, sólo el temblor luminoso de miles de flores repitiendo al cielo su canto silencioso.

En su lenguaje secreto, heredado de otras épocas, la colza habla de vida desbordante, de corazones llenos de impulso y fuego, de esa fuerza invisible que nos empuja a seguir.

Y en tierras lejanas del Japón, donde la llaman "nanohana", también celebra la llegada de la primavera como un puente entre culturas y estaciones, como una sonrisa amarilla que atraviesa el tiempo.
Así, cuando mires un campo encendido de colza, querido lector,  no veas sólo flores: mira la luz hecha raíz, la esperanza hecha color, el mundo recordando, una vez más, cómo florecer porque la esperanza no sólo es como el sol que arroja todas las sombras detrás tuyo, querido lector, sino recuerda que la esperanza es el sueño de los que están despiertos.

                    MARiSOL
 
 

domingo, 13 de julio de 2025

Utopía

 


Mientras la utopía nos ayuda a nadar en el inmenso y misterioso mar de la vida hasta alcanzar nuestro propio horizonte, la valentía nos alienta a perder de vista la costa de nuestros miedos e inseguridades para no ahogarnos en metas inalcanzables. 

Tal vez no haya nada mejor que el sueño para hacer nacer al porvenir ... a ese porvenir que está por venir, vestido de oportunidades, porque en la utopía de ayer se gestó la realidad de hoy, y porque en la utopía de mañana empezarán a latir nuevas realidades ... allí donde todas las ideas, hasta las más sagradas, se esfuerzan en nacer. 

¡Cuánto desearía un mundo imaginario, idílico, perfecto y justo, en la que los seres humanos viviéramos en completa armonía! Aquélla formada por muchas discordancias mas experimentando un respeto natural el uno por el otro permitiendo la libertad de expresión y manteniendo nuestras diferentes creencias sin temor a la persecución. Y también protegiendo al medio ambiente para disfrutar de la naturaleza y así poder vivir en armonía con ella.   

Sinceramente me gustaría una sociedad alternativa a la existente  aunque parezca imposible y de difícil realización en este momento. Mas este pensamiento mío está en sí vacío de contenido sustantivo por vivir en un mundo distópico ahora más que nunca. ¡Ay! Mientras Aldous Huxley con su libro "Un mundo feliz" (1932) y George Orwell con su novela "1984" se dan la mano en algún punto del universo, ellos dos se ríen a carcajadas por no creer más en utopías porque ya no proyectan su imaginación fuera de lo real. ¿Y qué diría Tomás Moro? Se aferraría a su libro "Utopía" escrito en 1516 donde cuenta sobre una isla en forma de medialuna frente a la costa atlántica de Latinoamérica, compuesta por 54 pueblos de idéntico tamaño y con una capital en el centro de la isla. En realidad, describe una sociedad insular ficticia en el Nuevo Mundo.

¡Ay! La utopía es como una esperanza  ininterrumpidamente aplazada. Tal vez porque la esperanza nos ayuda no sólo a ser más íntegros y más felices, sino que nos proporciona un fuerte sentido de propósito y dirección a tu vida o a la mía. Sería fantástico que la utopía se usara no sólo como un modelo a seguir para las organizaciones políticas y sociales, sino que realmente funcionara como horizonte de vida para todos. Y, sin embargo, no podemos vivir en una utopía porque tendríamos todos que ser iguales físicamente, cómo pensamos, comemos, dormimos, nos movemos, existimos y un largo etcétera. Si bien esto es prácticamente imposible, posible sí es que le demos más importancia a la armonía, paz e igualdad social. Y es que la utopía puede actuar como fuente de motivación para el cambio social de toda sociedad que quiera acercarse aunque sea un poco a su ideal de vida donde existan mínimos niveles de crimen, violencia y pobreza.

Aburrirte no quiero, querido lector. Pero este siglo XXI necesita de utopías porque tenemos la capacidad de imaginar un futuro más optimista al estar éste en nuestras manos. Un futuro donde existan derechos iguales para todos, una vida sin miedo, seguridad económica y bienestar colectivo. Y, sin embargo, tristemente las utopías fracasan porque intentan darnos lo que queremos y lo que queremos es contradictorio. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque, en realidad, deseamos la posibilidad del fracaso, pero no queremos que nadie fracase, queremos ganadores y no perdedeores, queremos iniciativas, pero no queremos ser el blanco de las iniciativas de otros. 

Así que, más bien, invento mi propia utopía personal para sobrepasar la apatía y la resignación. Por lo menos, me esforzaré en acercarme al ideal de persona que quiero ser así yo al dar dos pasos, la utopía retroceda y se aleje de mí. Lo principal es estar en el camino así este mundo vaya por muy mal camino. Y así, por momentos, tenga yo la sensación de ser testigo de un mundo futuro desalentador e indeseable para todos nosotros, quiero seguir siendo amiga de la Utopía hasta el mi último día de vida porque pienso que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos ayude a compartir la tierra porque de nada sirve conquistar otros planetas si al nuestro lo estamos perdiendo poco a poco.  

Finalmente te hago saber, querido lector, que la utopía no es un terreno perdido donde sólo existen incoherencias que al más sabio pone nervioso. 

- ¡Soy más que eso! - gritó la Utopía. Soy yo la que a ustedes los humanos les ayudo a abrir su mente para así poder abrir el horizonte de lo posible. Soy la idea concreta de otorgarles un deseo incesante de superación  porque sin mí la vida de todos ustedes estaría carente de sentido. Es más, la vida es la que los debería impulsar como el águila que despega no desde suelo raso, sino desde una montaña para desde allí elevarse hasta las estrellas.

Me doy cuenta que la entrañable y necesaria Utopía tiene razón. Ella brilla con fuerza desde siempre para recordarnos que cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo y, si finalmente, no se hizo nada, entonces, ella dejará de existir y nos dejará de alumbrar como el sol durante el día o como la luna durante una noche despejada de nubes, quizá, porque no sólo son pocos los que ya se acuerdan de ella y van a su encuentro, sino que se han olvidado que la utopía es el principio de todo progreso y es el trazado de un mundo mejor.

 MARiSOL 


lunes, 9 de septiembre de 2024

Entre la Fe y la Esperanza

 

 

¿Será cierto que vivir sin Fe es imposible porque no sólo es la fuerza de la vida, sino es el conocimiento del significado de la vida humana ya que si el hombre vive es porque cree en algo? - me pregunto en este momento. Tal vez tener fe requiere no sólo coraje, sino tener la capacidad de correr un riesgo. Será porque la fe nunca es inútil. Acaso, ¿no es cierto que la fe mueve montañas? Pienso que sí porque, finalmente, el amor es fe y no ciencia.

Querido lector, y ¿qué pasa con la Esperanza? Acaso, ¿la esperanza es un empréstito que se le hace a la felicidad? Es más que eso... la esperanza es como el sol porque arroja todas las sombras detrás de nosotros. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Pues, porque la esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte ya que ésta no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables que se nos presentan en la vida.

¡Ay! Entre la Fe y la Esperanza me muevo yo sin temor alguno. Te preguntarás quién soy yo. Pues, soy ese acontecimiento extraordinario que manifiesta la intervención divina en los asuntos humanos. Unos me conocen como milagro, otros como maravilla, rareza, revelación, sorpresa o fenómeno. Soy un efecto que puede ser visible a los sentidos y que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser  creado. Soy una acción de Dios porque Él elude el orden natural para hacer algo extraordinario demostrando así su grandeza y poder.

¿Te has preguntado cómo ver milagros en tu vida? Es sencillo. Por un lado, tener fe nos permite ver las cosas buenas que suceden en nuestras vidas como obra de Dios y no como coincidencias o buena suerte. Pienso que si tú, querido lector, me reconoces como tal es parte del milagro en sí. Y por el otro lado, te hago saber que la esperanza es aquel poder interior cual potencia espiritual o motor que te ayuda a hacer posible todo nuevo intento para seguir adelante. 

En realidad, tú como todos los seres humanos necesitan tener esperanza por más grande o pequeña que ésta sea. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Porque no sólo la esperanza es como un milagro inesperado, sobre todo, cuando encierra una especial dificultad, sino porque la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios ya que Él ha permitido que la Esperanza nazca como una flor de la Fe.

Finalmente, te hago saber, querido lector, que la Fe y la Esperanza se complementan. Mientras la Fe se basa en la realidad del pasado, la esperanza mira la realidad del futuro. Sin fe, no hay esperanza y sin esperanza no hay fe de verdad. Y sin ellas dos, yo no existiría. Mejor dicho, tú no existirías porque tú eres un milagro también. Así que si tu fe la ves como un anhelo a lo eterno, a Dios,  y tu esperanza la ves como el anhelo de Dios, de lo eterno, de nuestra divinidad que viene al encuentro de aquélla y nos eleva, entenderás que donde hay esperanza hay fe y donde hay fe, ocurren milagros.

MARiSOL


viernes, 14 de junio de 2024

Verde Esperanza

 

 

La vida es posible pese a todo hasta cuando pretendemos mantener a raya al horror, a la tristeza, a la inseguridad y a la soledad. Y así la vida, por momentos, nos parezca muy traicionera, tenemos que ingeniarnos para ser felices, pero no buscando la felicidad fuera de nosotros como si fuéramos caracoles que caminamos en busca de nuestras casas o buscáramos nuestros lentes cuando los tenemos sobre la nariz.  Más bien, hay que pintarla tercamente de un intenso y creciente color verde para desafiar a cualquier viento gélido que nos quiera morder sin clemencia nuestra alma ... esa alma que tiene ilusiones como el pájaro tiene alas ya que eso es lo que lo sostiene. 

¡Ay! Una vida sin ilusiones es estéril como un desierto. Y así las ilusiones no las podamos comer, sí que nos alimentan espiritualmente. Sin embargo, cuando las vamos perdiendo en el camino de la vida, mientras vamos madurando y no sólo envejeciendo, nos damos cuenta que necesitamos tener otras ilusiones. Será porque la esperanza es como un árbol en flor y también frondosamente verde que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones así éstas sean sólo ilusiones perdidas. 

Y es que algo que he aprendido es que nuestra experiencia (aquella que nunca es un fracaso porque siempre nos demuestra algo) se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque saber mucho da ocasión de dudar más. Será porque la duda es la madre del descubrimiento porque para investigar la verdad es preciso dudar, así sea de todo. Quizá porque la duda es más apasionante que solamente creer ya que creer todo a pie juntillas resulta ser tan monótono como el color gris. Y es que la falta de cromatismo nos vincula al aburrimiento, apatía, falta de ambición, falta de fuerza y capacidad de lucha. Por este motivo, pinto mi vida de colores. Pues bien, la pinto con uno de mis colores favoritos, el verde, no sólo por simbolizar bienestar, felicidad y salud, sino por conectarnos con la estabilidad y la armonía, y porque lo asociamos con el renacimiento, la sanación y la protección. 

El color Verde me mira agradecido por preferirlo ahora. Y es que este color es uno de los colores que domina en la naturaleza (junto con el color azul). Cuando pienso en el color Verde Esperanza imagino no sólo montañas, valles, bosques, selvas, pinos, cedros, robles, castaños, eucaliptos, palmeras, cáctus, etc. Pienso también en ranas, saltamontes, orugas, loros, iguanas o en la boa esmeralda. Con el color Verde me invade una sensación de tranquilidad y paz. Es más, estar en contacto con las plantas y árboles nos ayuda a aliviarnos del estrés. Demás está decir que el verde predomina en numerosas hierbas aromáticas y curativas que previenen y curan enfermedades. 

Definitivamente, en este momento, el color verde me gusta mucho aunque algunos se pongan verdes de envidia al asociar este color al liderazgo, a los pensadores estratégicos, a personas independientes y tercas al basar sus decisiones en hechos, además de ser conciliadores y pacifistas. Sí, es el Verde Esperanza con el que deberíamos pintar a la humanidad entera, sobre todo, sosteniendo un trébol de cuatro hojas entre nuestras manos. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad. Y son: Amor, Fe, Suerte y nuestra querida Esperanza. 

Antes de terminar, te hago saber que a esta última me aferro porque así el mundo se acabara mañana, plantaría un árbol. ¿Y tú, querido lector? El árbol  no sólo significa vida. También es la conexión entre el cielo y la Tierra, entre lo divino y lo humano. Allí donde no entra en juego no sólo el color Verde Esperanza, sino, más bien, la Divina Esperanza o Esperanza Divina porque ésta es como un faro, p.e., en la música, al ofrecernos consuelo y fortaleza en momentos de incertidumbre. Recurro a ella porque expresa fe y optimismo al igual que mi querido Verde Esperanza.

MARiSOL


jueves, 30 de julio de 2015

El color de la vida



Margarita no va por el mundo sólo con una sonrisa las veinticuatro horas del día aunque ésta sea el mejor maquillaje que ella tenga porque la embellece no sólo por fuera, sino también por dentro. Sin embargo, Margarita sabe que hay muchísima gente a la que no le gusta sonreir por considerarlo de mal gusto porque piensan que no hay motivo alguno para hacerlo ya que lo único que tienen siempre delante de sus ojos es el color gris. 
- Es como un maldito vicio que muchos tienen para embarrarme con ese color mi alma, porque son de la opinión que la vida ha nacido triste - me dijo  Margarita mientras ella me observaba con sus inmensos ojos color gris. Luego ella continuó hablando - A mí el color gris no me desagrada, pero me gusta más cuando se le combina con otros colores como el rojo, azul, verde, amarillo, naranja o violeta por ejemplo... hasta con el negro o blanco porque ambos colores contienen la ausencia de los demás colores. Pero, no me lo tomes a mal, para mí sólo el color gris representa a las nieblas de la vida, que, por momentos, nos pueden cegar  y para no perdernos entre ellas lo mejor es pintar nuestra alma con distintos colores para protegernos de estas nieblas para poder sobrellevar la vida aunque ésta se presente, por momentos, complicada y difícil. Después de todo,  a nuestra vida la pintamos con el color que más queramos; al fin y al cabo es la que nos retrata de cuerpo y alma.
Comencé a sudar mientras yo asentía en señal que le daba la razón a Margarita. 
- ¿Cuál es tu color de la vida? - me preguntó ella con una amplia sonrisa. 
- Pues, el gris - le contesté tímidamente. ¿Qué otro color podía ser?
- Yo me quedo, más bien, con aquel color que mantiene mi corazón puro o aquel que me ayuda a tener una alegre y buena conciencia - me hizo saber Margarita y siguió hablando - Quizás así lo desee yo de todo corazón porque  la alegría es aquella que mantiene la juventud eterna de nuestro espíritu. ¡Y qué mejor! porque el camino de la juventud es aquel que nos lleva a recorrerlo toda una vida. Y si lo hacemos con una sonrisa, mejor, porque todo lo que aprendemos en la juventud, dura toda una vida. ¿No crees?
No supe qué decir. Mientras tanto Margarita siguió hablando:
- Pero, en caso, no te acuerdes como fuiste de joven, entonces, procura recuperar tu juventud, en este momento, ¿y sabes por qué? porque la juventud vive de la esperanza porque tu esperanza reaviva la mía, pero creo que viceversa es mejor. 
- ¡Ay! - le dije a mi amiga y luego le pregunté si la esperanza es un gran estimulante vital que nos ayuda a ver la vida de distintos colores para que éstos, a su vez, nos  ayuden a mantener la sonrisa y las ganas de vivir mientras no sólo ayudamos a otros, sino a nosotros mismos para aprender a ver la vida no sólo de color gris.
- Sí, así es - me respondió alegremente Margarita y luego me dijo - Ahora con tu mirada no transformes mi mundo,  ¿vale? porque yo estoy contenta con lo que yo veo y dejo ver.
Y mientras yo la envolvía en mi color gris de neblina no quise volverme espesa para no dejar que mi amiga viera el mundo sólo de color gris o perdiera de vista su camino de vida colmado de bellos colores para hacer de éste más hermoso que el mío.

MARiSOL

 
   

Imagen sacada de Bing

martes, 31 de marzo de 2015

La Esperanza y el Temor




Desde tiempos inmemorables la Esperanza y el Temor van, por el mundo, de la mano. Ellos dos son inseparables. Y por más que ellos hayan querido dividir sus caminos, más de una vez, no pueden. Ellos me han dicho que hay algo muy fuerte que los une y es un lazo de amor y lealtad.

Un día cuando la Adversidad se presentó sin previo aviso, el Temor  le pidió ayuda a la Esperanza. Sé que el Temor no se avergonzó de buscar a su querida Esperanza cuando sintió, sobre todo, que se hundía en sus propios miedos. El Temor no quería ni ser esclavo de éstos ni que éstos lo dominaran. Es así como la Esperanza comprendiendo como se sentía el Temor, lo sostuvo cariñosamente en sus brazos no sólo para consolarlo, sino para pedirle que siguiera adelante aunque él tuviera que dar dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás.

Yo te pregunto, querido lector, ¿qué sería de nosotros si sólo sintiéramos Temor ante todo y nos dejarámos paralizar por él? Viviríamos sólo en oscuridad y en tinieblas, me imagino. Es por este motivo que la Esperanza nos regala su luz para  caminar por la Vida sin Temor  aunque ella me haga saber que también, hay momentos vestidos de dolor, donde uno tiene que aprender a luchar sin Temor, pero también sin Esperanza ... hasta el último suspiro.  

El Temor y la Esperanza me miran y me hacen saber que así como han nacido juntos, morirán también juntos. Pues,  cuando el sol de la Esperanza se ponga por última vez en el horizonte de nuestras vidas, ya no habrá más Temor que tengamos que sentir aunque ellos dos sigan unidos para siempre hasta la eternidad.


MARiSOL





Imagen sacada de Bing

martes, 8 de abril de 2014

En patera


Nadie pide nacer en el país que nos ve crecer... Omar lo tenía claro. No dejaría que su destino fuera escrito por otros. ¿O acaso sí y era irremediable? Al final, él sabía que arriesgaría mucho en poner su vida en manos de otros que le habían prometido sacarlo de su país a través del mar; sacarlo de su continente africano al continente europeo en patera. Omar no tenía otra opción. Él deseaba llegar a la tierra prometida a como diera lugar aún arriesgando su propia vida y la de sus queridos sueños en caso ellos y él se quedaran inevitablemente durmiendo para siempre en el fondo del mar.

Por momentos el miedo y la inseguridad se apoderaban de Omar y  lo hacían pensar de manera negativa. Pero como él estaba obsesionado con la idea de salir de su país, sacudió su cabeza como tratando de espantar estas ideas porque él quería, a toda costa, evitar que su leve esperanza de conseguir visa de residencia y de trabajo en continente europeo  se ahogaran antes de  intentar reunir el dinero que necesitaba para hacerse a la mar con esos otros como él que iban a la búsqueda de una mejor vida con el riesgo de pasar, por fuerza mayor, a mejor vida.


MARISOL






Este corto animado español recibió el Premio Goya en 2007 

viernes, 8 de abril de 2011

Mi voz interior

http://bh5zeg.blu.livefilestore.com/y1poMkPR4gNbf20IW8aLkwiWkkVds6Sl5X6yAbadwvpCowHm_7yN80d2Mw0R8LN1_igT8VQ9VQd1jPMimYTKR29RrVAYSEARHD1/flores16.jpg?psid=1Aunque la esperanza y el miedo sean inseparables porque nacen juntos y mueren juntos, no debe ser ningún impedimento para arriesgarnos ahora y siempre a ser felices.

No sé por qué, pero a la esperanza la veo como a un cuerda tirante que nos sostiene, y al miedo como a un soplo de aire frío que lo único que desea es que perdamos, en cualquier momento, el equilibrio.

Es así como mientras la esperanza hace todo lo indecible para proteger de todo mal a nuestras ilusiones y más preciados sueños, el miedo se empeña obstinado en vernos caer a un vacío lleno de penas y preocupaciones.

Una voz interior me dice que siga caminando sobre esta cuerda tirante aunque el miedo me pise los talones y sienta frío. Canto una linda canción para calentar mi corazón y para no perder el equilibrio por ningún motivo.

Marisol



Color esperanza
Diego Torres (1971)
Compositor y cantante argentino

Sé que hay en tus ojos con solo mirar
que estas cansado de andar y de andar
y caminar girando siempre en un lugar
Sé que las ventanas se pueden abrir
cambiar el aire depende de ti
te ayudará vale la pena una vez más
Saber que se puede querer que se pueda
quitarse los miedos sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón
Es mejor perderse que nunca embarcar
mejor tentarse a dejar de intentar
aunque ya ves que no es tan fácil empezar
Sé que lo imposible se puede lograr
que la tristeza algún día se irá
y así será la vida cambia y cambiará
Sentirás que el alma vuela
por cantar una vez más
Vale más poder brillar
Que sólo buscar ver el sol