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domingo, 13 de julio de 2025

Utopía

 


Mientras la utopía nos ayuda a nadar en el inmenso y misterioso mar de la vida hasta alcanzar nuestro propio horizonte, la valentía nos alienta a perder de vista la costa de nuestros miedos e inseguridades para no ahogarnos en metas inalcanzables. 

Tal vez no haya nada mejor que el sueño para hacer nacer al porvenir ... a ese porvenir que está por venir, vestido de oportunidades, porque en la utopía de ayer se gestó la realidad de hoy, y porque en la utopía de mañana empezarán a latir nuevas realidades ... allí donde todas las ideas, hasta las más sagradas, se esfuerzan en nacer. 

¡Cuánto desearía un mundo imaginario, idílico, perfecto y justo, en la que los seres humanos viviéramos en completa armonía! Aquélla formada por muchas discordancias mas experimentando un respeto natural el uno por el otro permitiendo la libertad de expresión y manteniendo nuestras diferentes creencias sin temor a la persecución. Y también protegiendo al medio ambiente para disfrutar de la naturaleza y así poder vivir en armonía con ella.   

Sinceramente me gustaría una sociedad alternativa a la existente  aunque parezca imposible y de difícil realización en este momento. Mas este pensamiento mío está en sí vacío de contenido sustantivo por vivir en un mundo distópico ahora más que nunca. ¡Ay! Mientras Aldous Huxley con su libro "Un mundo feliz" (1932) y George Orwell con su novela "1984" se dan la mano en algún punto del universo, ellos dos se ríen a carcajadas por no creer más en utopías porque ya no proyectan su imaginación fuera de lo real. ¿Y qué diría Tomás Moro? Se aferraría a su libro "Utopía" escrito en 1516 donde cuenta sobre una isla en forma de medialuna frente a la costa atlántica de Latinoamérica, compuesta por 54 pueblos de idéntico tamaño y con una capital en el centro de la isla. En realidad, describe una sociedad insular ficticia en el Nuevo Mundo.

¡Ay! La utopía es como una esperanza  ininterrumpidamente aplazada. Tal vez porque la esperanza nos ayuda no sólo a ser más íntegros y más felices, sino que nos proporciona un fuerte sentido de propósito y dirección a tu vida o a la mía. Sería fantástico que la utopía se usara no sólo como un modelo a seguir para las organizaciones políticas y sociales, sino que realmente funcionara como horizonte de vida para todos. Y, sin embargo, no podemos vivir en una utopía porque tendríamos todos que ser iguales físicamente, cómo pensamos, comemos, dormimos, nos movemos, existimos y un largo etcétera. Si bien esto es prácticamente imposible, posible sí es que le demos más importancia a la armonía, paz e igualdad social. Y es que la utopía puede actuar como fuente de motivación para el cambio social de toda sociedad que quiera acercarse aunque sea un poco a su ideal de vida donde existan mínimos niveles de crimen, violencia y pobreza.

Aburrirte no quiero, querido lector. Pero este siglo XXI necesita de utopías porque tenemos la capacidad de imaginar un futuro más optimista al estar éste en nuestras manos. Un futuro donde existan derechos iguales para todos, una vida sin miedo, seguridad económica y bienestar colectivo. Y, sin embargo, tristemente las utopías fracasan porque intentan darnos lo que queremos y lo que queremos es contradictorio. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque, en realidad, deseamos la posibilidad del fracaso, pero no queremos que nadie fracase, queremos ganadores y no perdedeores, queremos iniciativas, pero no queremos ser el blanco de las iniciativas de otros. 

Así que, más bien, invento mi propia utopía personal para sobrepasar la apatía y la resignación. Por lo menos, me esforzaré en acercarme al ideal de persona que quiero ser así yo al dar dos pasos, la utopía retroceda y se aleje de mí. Lo principal es estar en el camino así este mundo vaya por muy mal camino. Y así, por momentos, tenga yo la sensación de ser testigo de un mundo futuro desalentador e indeseable para todos nosotros, quiero seguir siendo amiga de la Utopía hasta el mi último día de vida porque pienso que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos ayude a compartir la tierra porque de nada sirve conquistar otros planetas si al nuestro lo estamos perdiendo poco a poco.  

Finalmente te hago saber, querido lector, que la utopía no es un terreno perdido donde sólo existen incoherencias que al más sabio pone nervioso. 

- ¡Soy más que eso! - gritó la Utopía. Soy yo la que a ustedes los humanos les ayudo a abrir su mente para así poder abrir el horizonte de lo posible. Soy la idea concreta de otorgarles un deseo incesante de superación  porque sin mí la vida de todos ustedes estaría carente de sentido. Es más, la vida es la que los debería impulsar como el águila que despega no desde suelo raso, sino desde una montaña para desde allí elevarse hasta las estrellas.

Me doy cuenta que la entrañable y necesaria Utopía tiene razón. Ella brilla con fuerza desde siempre para recordarnos que cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo y, si finalmente, no se hizo nada, entonces, ella dejará de existir y nos dejará de alumbrar como el sol durante el día o como la luna durante una noche despejada de nubes, quizá, porque no sólo son pocos los que ya se acuerdan de ella y van a su encuentro, sino que se han olvidado que la utopía es el principio de todo progreso y es el trazado de un mundo mejor.

 MARiSOL 


martes, 4 de julio de 2017

Mi sueño roto


Tengo un sueño roto que lo único que hace es quejarse mañana, tarde y noche. Me tiene ya bastante mortificada. ¿Hasta cuándo va a seguir dándome la lata? Pues bien, he decidido hablar hoy día con este sueño roto porque estoy decidida a no dejarme más manipular por él. Buscaré una solución para sacarlo de mi vida de una vez por todas. Ya basta con sus gimoteos y sus lamentos sangrientos que inundan mi alma hasta ahogarla de pura pena... esa pena que vive sin esperanza y sin pasión porque se empeña en mantener a mi alma completamente en desorden. 
Pues bien, armándome de valor llegué a una esquina de mi memoria para hablar con mi sueño roto. Procuré no acercarme mucho a él para no cortarme ni la lengua ni las manos de mi corazón. Me mantuve a una distancia prudente; lo suficiente como para que me escuchara claramente. Cuando llegué a su lado, allí estaba mi sueño roto sin una sonrisa en su rostro. Estaba expectante y muy serio.

_ Vengo decidida a que salgas de mi vida - le dije  aunque mi voz no sonora del todo fuerte.  Era casi un susurro.

El sueño roto, después de mirarme con cierto desdén, comenzó a temblar no de miedo, sino de rabia mientras exclamaba: 
- ¡No es posible! ¡Yo soy mas fuerte que tú! 

- Es cierto que me he dejado manipular por ti por mucho tiempo - le hice saber y luego continué hablando - Pero ha llegado el momento de sacarte de mi vida porque me he dado cuenta de algo importante.

- ¿De qué? - preguntó a gritos mi sueño roto. Estaba indignado que yo lo desafiara. No le convenía para nada, pues no tenía a donde ir. ¿No sería mejor que mi sueño roto se escondiese y escabullese más adentro de mi corazón que en lugar de estar en una esquina de mi memoria a la vista de todos?

- ¡Házme el favor de escucharme sin interrupciones! - le dije un tanto molesta. No pienso repetirme. Es ahora que voy a hablar bien claro contigo para que tú andes buscando a otra persona, si quieres, y a mi me dejes en paz, de una vez por todas.

- Veremos que tienes tú que decirme - entre risitas sórdidas me miraba mi sueño roto. Decididamente él no me temía. 

- Mira, por más que tú te empeñes en quitarme mis ganas de vivir, no pienso seguir más aferrada a ti. Tu me haces daño.  No pretendo vivir toda la vida atrapada entre tus esquirlas de vidrios cortantes. 

- Veo que no me dices nada - rió maliciosamente mi sueño roto. No veo que puedas contra mí. Ja ja ja ja.

Era cierto. Yo no estaba diciendo nada importante. Mis palabras como que se negaban a sostenerse de pie. Se tambaleaban no sólo ante mi sueño roto, sino ante mí misma, ante mi propia dignidad. Me daba cuenta del por qué  y era porque yo me mantenía a una distancia prudente. Mi reaccion era tímida, insegura. Mmmmm.... Armándome de valor aunque un miedo me cortara la respiración, agarré del cuello a mi sueño roto, lo zarandeé mientras sentía como la sangre me hervía de la indignación y la veía correr a los pies de mis palabras. Con voz decidida le hice saber que yo no tenía ya más ganas de retenerlo. Me tenía harta de saberlo allí dentro mío porque él no concordaba más con mi realidad. Pero por más que yo me peleaba con mi sueño roto, el ejercía un poder muy grande sobre mí. Me podía mantener paralizada.

Al escucharme la realidad, salió en defensa mía y se plantó entre mi sueño roto y yo. Y mientras ella no le tenía miedo a nada y menos ni a mi sueño roto, gritó con voz más enérgica que la mía:
- ¡¡¡Fuera de aquí, sueño roto!!!!

Por primera vez ví que mi sueño roto retrocedía del susto. Una cosa era meterse conmigo y otra con la realidad porque bien sabía mi sueño roto que la realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece por nada del mundo. Y menos de mi lado, ahora que yo tenía a la realidad de aliada mía. Es así como mi sueño roto dió un paso hacia atrás y resignado me ordenó, de una manera educada, a que yo cerrara mis ojos. Como su voz no me amenazaba más, antes de cerrarlos le pregunté la razón para hacerlo.  

- No quiero que tú veas como yo salgo de tu vida - me hizo saber mi sueño roto. Pero antes de salir de mí, él se dió una vuelta por mi alma de arriba a abajo.

¡Ay! que dolor! Yo pude sentir como todo mi cuerpo temblaba, mis músculos se tensaban, mi respiración se entrecortaba. La sensación de morir duró un par de segundos; cuando abrí los ojos, mi sueño roto ya no se encontraba más a mi lado. Sólo había dejado sus esquirlas de sangre a los pies de mi realidad. 
Es así como la realidad tomándome de la mano me pidió que juntas barriéramos las esquirlas y las echáramos a la basura del olvido... ¿allí donde los amores antiguos mueren de hastío? No. Simplemente donde esos amores antiguos ya no tienen mas cabida en la realidad de mi presente. Mi pasado y futuro sonrieron agradecidos. A partir de ahora yo viviría bien despierta dándole la cara a mi realidad. Y aunque ésta no fuera perfecta, es la única que tengo. Vivo, amo, siento sin ningún sueño roto que pretenda dejarme sólo soñando entre penas, frustraciones y desconsuelos. 

Y tú, querido lector, ¿deseas que yo te regale mi sueño roto o prefieres querer esforzarte en ser feliz como yo? Y mientras mi pregunta flota entre tú y yo, mi sueño roto como tantos otros, tarde o temprano, terminan capitulando ante la realidad de la vida. Brindemos, pues, por la vida, pero en copas enteras para no cortarnos más nuestra querida alma en mil pedazos. 


MARiSOL

 


sábado, 27 de mayo de 2017

La memoria



Anoche soñé que mi memoria corría escaleras abajo. Y mientras yo corría detrás de ella gritando que me esperara, que no me abandonara, mi memoria (el centinela de mi cerebro) abrió rápidamente la puerta de mi casa y sin mirar atrás salió escapando de mí.

Si bien yo también me veía saliendo a la calle para darle el alcance, no  encontré a mi memoria por ninguna parte. Desolada de haberla perdido me puse a llorar mientras yo me preguntaba cómo podría vivir sin memoria de ahora en adelante. 

Como mi pena era sincera, mi memoria se me acercó (se había escondido detrás de unos arbustos cercanos) y me dijo que ella no quería seguir siendo el espejo donde yo veía a mis seres ausentes. 
- ¡Pero yo te necesito! - grité desesperada.
- ¿Por qué te soy indispensable? - me retó la memoria sin alzar la voz. La veía preocupada por mí. 
Entre lágrimas le hice saber que mi pasado está escrito en ella y aunque, por momentos, me cause dolor recordar ciertas cosas, no quiero prescindir de ella, por ningún motivo. 
Y antes que mi memoria abriera la boca le dije que ella me resultaba importante.
- ¿Por qué? - preguntó ella curiosa.
- Pues, porque tú, querida memoria, estás vestida de recuerdos buenos y malos. Y mis recuerdos no sólo pueblan mi soledad, sino que al contrario, la hacen más profunda para ayudar a mi imaginación a seguir escribiendo mis vivencias y mis sentires.  

Después de haber conversado con mi memoria, desperté agradecida de saber que ella no se había escapado a ninguna parte, sino que se había despertado a mi lado. Es así, como por un momento, me puse a recordar caras, aromas, sabores y, sobre todo, palabras (dichas por otros o por mí para bien o para mal) antes de empezar mi día. 

Y ahora ya bien despierta deseo que mi memoria, ese bien precioso que todavía tengo, nunca me abandone cuando llegue, algún día, a la tercera edad. Espero que mi memoria nunca entre en decadencia ni en mi capacidad congnoscitiva ni en la memoria de mi corazón porque esta última me ayuda a eliminar los malos recuerdos y a magnificar los buenos para poder sobrellevar así mi pasado ... ese pasado que siempre está presente, quizá porque mi pasado no sólo es el prólogo de mi propia historia de vida, sino que a través de mi memoria puedo seguir escribiendo, la historia de mi futuro mientras mi imaginación le da la mano a mi querida memoria.

Y mientras yo sigo abrazada a mi almohada imaginando a mi memoria a mi lado, ella, te hace saber querido lector, que en realidad "la memoria" como tal no existe porque cuando recordamos un hecho o un acontecimiento que nos pasó, por ejemplo, participan muchas redes de células interconectadas. Y a medida que envejecemos, estas conexiones se vuelven más complejas creando dificultades para recordar lo que deseamos recordar. Por este motivo no podemos decir que nos quedemos "sin memoria" sólo en el caso que uno la pierda por accidente hasta lograrla reactivar.

¡Ay, querida memoria!, agradecida estoy de hasta poderme de acordar de lo que quisiera olvidar ... olvidarte. Quizá porque tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre. Sonrío. También mi memoria.



MARiSOL








sábado, 22 de abril de 2017

Voces de embrujo





Érase una vez un niño llamado Juan Diego que andaba descalzo, hambriento, cansado y perdido en un bosque inmenso. Después de caminar sin rumbo, divisó no muy lejos de donde estaba, una casa grande, casi escondida, entre frondosos árboles. Unas luces le indicaron el camino a seguir. Juan Diego al acercarse a la casa y mirar por una  de sus ventanas, vió a muchos niños en un salón vestido de inmensos espejos. Los espejos, en cuestión, hacían que esa habitación se viera más grande de lo que era, y a su vez, se vieran más niños de los que realmente estaban allí jugando. ¿Cuántos había? No lo podía precisar. Lo importante eran las risas. ¡Eran tantas! Y si bien  a él lo llenaban de contento, vió con sorpresa que los niños ni hablaban ni reían, sólo sonreían entre sí . Al percartarse de la presencia de Juan Diego lo hicieron entrar en silencio mientras lo observaban a él detenidamente. Y así como los niños a él lo observaban, Juan Diego se percató que la sala no sólo era grande y espaciosa, sino que, en total, había niños (¡ninguna niña!) y sobre una mesa había diversos manjares y una grabadora... 

De pronto, un hombre grande y fuerte que sólo sonreía, entró a la habitación y mientras él apagaba la grabadora de donde salían las voces y risas infantiles, los niños amarraron al pequeño visitante de brazos y piernas. Luego, el ogro se volteó a mirarlo y con una sonrisa estremecedoramente cínica se le acercó con cuchillo en mano, le obligó a abrir la boca y le cortó la lengua rápidamente.  Después el ogro se la comió y, como por arte de magia, empezó a hablar mientras los niños lo aplaudían. 

Cuando el ogro se disponía ya no hablar sino a cantar, Juan Diego se despertó de su terrible sueño. La pesadilla lo había dejado nervioso. Después de prender la luz se levantó a tomar un poco de agua. Tenía la garganta seca. Aliviado de saber que contaba con voz y lengua se fue nuevamente a la cama. Tenía que descansar ya que faltaban sólo quince horas para la presentación de la ópera "El barbero de Sevilla" en la "Scala" de Milán.

 MARiSOL











 

sábado, 28 de mayo de 2016

En el aire

 (cuento de la vida real)

Mientras la fiesta estaba en todo su apogeo y la gente bailaba frenéticamente, yo sabía que la despedida estaba cercana. Había decidido irme muy lejos, sin retorno alguno. Mi decisión estaba ya tomada; sólo tenía que buscar el momento de hacerme escuchar para que todos mis invitados se enteraran de lo que yo tenía planeado decirles. Pues bien, en un momento en que la orquesta dejó de tocar para hacer una pausa, yo me paré encima de una silla y me dirigí hacia todos alzando la voz para decirles que había sido un gusto de haberlos conocido, pero que esta fiesta era para mí una despedida. Y mientras todos se miraban entre sí sin entender lo que yo quería decir, yo me bajé de la silla, caminé con paso rápido hacia una ventana abierta y me tiré por ella hacia la oscuridad de la noche. Y mientras varios de mis invitados gritaban aterrorizados de lo que parecía un suicidio y otros me miraban con indiferencia, yo no caí hacia el pavimento desde la altura en la que me encontraba (sé que era un edificio muy alto donde nos encontrábamos), sino que tomaba altura, es decir, me iba volando mientras una luz me envolvía y me hacía subir lentamente hacia una nave espacial, que se encontraba suspendida detrás de unas nubes. Pero, en lugar de sentir una bendita paz, comencé a sentir miedo. Es así que cuando entré a la nave espacial, ví a unos seres feos y grandes que me veían y no precisamente con buenos ojos (E.T. no sólo era lindo, sino un ser bueno en comparación con estos otros). ¡Ay! En el momento en que uno de ellos se me quiso acercar, yo me tiré por la compuerta, que se encontraba abierta, y esta vez sí caí en picada para darme cuenta cuando me desperté, sudorosa y temblando, que me había caído de mi cama. Ja. Seguramente que tuve este extraño sueño después de haber visto anoche un programa dedicado al tema de los ovnis; un tema apasionante, por cierto, que a muchísima gente le ha quitado el sueño. Sin embargo, como no hay nada en concreto que nos haga saber que realmente existen seres extraterrestres aparte de nosotros, los terrícolas, pues, a decir verdad, seguimos en el aire ...   

MARiSOL





lunes, 16 de noviembre de 2015

La dama de la justicia

 

Mientras una tensa hostilidad, teñida de rojo, vuelve a fluir, esta vez, sobre el río Sena en la capital del "savoir vivre", Jacqueline  simula normalidad mientras le pide  a la dama de la justicia que tenga la fuerza para terminar con tanta locura ... ésa que anda suelta no sólo en tierras francesas ...

Desde que a partir de la noche del viernes 13 de noviembre lo impensable se volvió a presentar en distintos puntos de esa ciudad, la dama de la justicia sabe que ahora más que nunca tiene no sólo que defender los valores de la sociedad francesa, de la cual Jacqueline forma parte, sino también garantizar que los crímenes perpetuados sean castigados con todo rigor y con la pena que se merece todo acto terrorista de acuerdo a la ley vigente.

Y mientras Jacqueline no quiere sentirse encadenada emocionalmente a combates encarnizados contra lo impensable, la dama de la justicia (aquella que porta en una mano una balanza que simboliza el juicio que determinará y que pondrá a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas presentados, en la otra mano porta una espada que simboliza a la justicia que castigará con mano dura a los culpables y los ojos vendados representan a esa justicia que no mira a las personas ni por su nacionalidad, ni sexo, ni religión, sino que hace ver que la justicia es igual para todos), le dijo:
- Aunque yo sepa normalmente cómo actuar, últimamente me estoy quedando realmente ciega ante tanto horror que se comete no sólo en París, sino en distintas ciudades del mundo. Pero, escucha, Jacqueline, tienes que seguirte sosteniendo en los valores propios de igualdad, libertad, equidad y respeto para que tu mundo interno no tambalee.  Estos valores tienes que defenderlos lo mejor que puedas, pero no odiando, sino dando amor así tú en el intento perezcas.
Jacqueline quiere decir algo, interrumpirla, hacerla callar ya que su alma está llena de sentimientos confusos. No quiere odiar, y, sin embargo ...
La dama de la justicia leyendo los pensamientos de Jacqueline continuó hablando:
- Aunque en mi nombre se maten a seres inocentes, se lleven a cabo guerras sangrientas, se corrompan jueces, abogados, policías ... hasta presidentes en todas partes del mundo, algo me impulsa a seguir acá. Créeme que  hay momentos en que quisiera dejar a los seres humanos a su libre albedrío y largarme de este mundo, que cada vez anda más de cabeza, pero ni puedo ni debo. ¿Qué sería del mundo sin mí? Los seres humanos vivirían sólo en la oscuridad, en una caverna sin conocimientos. Créeme, Jacqueline, que toda persona se hace justa en la medida en que tiene conocimiento. Lo que quiere decir que quien tiene más conocimiento puede ser más justo aunque no siempre sea así. Pero aunque el mundo esté enfermo de tanta locura, existen gobernantes que tienen amplios conocimientos y que saben gobernar para realmente hacer justicia. Lamentablemente quedan pocos, pero por esa minoría tengo el deber de seguir a su lado y a tu lado también. Después de decirle estas palabras a Jacqueline la dama de la justicia, la abrazó fuerte, le secó sus lágrimas. Se despidieron.

Cuando Jacqueline despertó, el sueño la había impactado tanto, que en lugar de sentir miedo, se levantó con el puño en alto y en voz alta se dijo a sí misma: ¡Por tí, dama de la justicia, seguiré viviendo! Y mientras Jacqueline se encuentra rumbo a su trabajo (es enfermera en un hospital y está viajando en estos minutos en metro a su trabajo) piensa en las palabras de la dama de la justicia.  

Ojalá que el sueño de Jacqueline se cumpla para que la dama de la justicia la siga defendiendo no solamente a ella, sino a todos aquellos (yo me incluyo también) que no quieren vivir con miedo ante tanta irracionalidad porque, por lo menos, en su querido país, la justicia no anda cojeando del todo, como en otras partes, ¿o me equivoco? 

¡Ay! si la dama de la justicia le fallara a Jacqueline, por diversos motivos, nos queda todavía la justicia divina de la cual nadie se escapa. Pero yo me pregunto dónde ella se encontraba esa noche ... en París, en ningún caso.


MARiSOL







 
Imagen sacada de Bing

martes, 23 de junio de 2015

Bendito caos

 

No necesito que me cuenten historias. Ni ésta ni otra. Sólo pido que me ayuden a entender el caos que reina en el universo de mi realidad. Acaso, ¿ilumina mi vida? No, de ninguna manera. Si bien el caos forma parte de una explicación mitológica, yo lo entiendo como la ausencia de orden alguno. Y en mi vida aunque haya un orden caótico no existe un futuro razonable.  Si bien nadie sabe lo que el futuro nos depara, mejor no pensar en él, porque llegará más pronto de lo que tú o yo nos imaginamos, ¿verdad? ¡Quién sabe dónde éste se esconda mientras el caos se muestra en toda su hermosura! Quizás porque es parte sólo de un sueño o de algo impredecible. No sé. Y mientras yo me pregunto si es acaso un hueco abierto o una herida abierta, dejo que la complejidad de mi supuesta causalidad en relación a una presunta eventualidad deje de observarme para no tener que trazar una línea que te relacione a ti como causa mientras yo soy un efecto en tu vida. ¡Ay! En este complejo cálculo matemático no hay futuro para ninguno de los dos. No, no desvarío. Creo que tú sabes de lo que yo hablo. Tanta observación ¿para qué? Quizás este bendito caos se encuentre atrapado dentro de una curva de mi vida (¿o acaso en la vida de Pitágoras?) para conectar mi pasado con mi presente porque del futuro del cual yo hablo, no puedo estimar su valor. ¡Ay! no me entiendes, ¿verdad? Quizás porque la incapacidad mía de conocer con exactitud los acontecimientos futuros, hacen que mi universo interno (por más insignificante que sea), esté regido por un sistema caótico que desencadene en una ola de acontecimientos que alteren por completo mi realidad, ¿o acaso la tuya?... esa realidad que se evapora de a pocos ante esa otra realidad más grande: la incertidumbre... aquella donde habitan un montón de dudas. Creo que ha llegado el momento de dejar de lado esta posición incómoda en la que me encuentro sentada mientras mi caos despierta de este sueño (o acaso ¿pesadilla?)

Y mientras Rosa despierta de su sueño, ella sabe que éste se ha convertido no en un caos de pensamientos, sino en una concreta realidad. Y aunque ésta siga existiendo y no desaparezca del todo, ella le da la bienvenida a su bendito caos, porque éste es signo de libertad ... a esa libertad interior, porque otra no espera ella tener aunque el límite de su realidad sea completamente diferente al tuyo o al mío. ¡Ay! ¿me ayudas a organizar no sólo la realidad de Rosa, sino la mía propia, para iluminar el bendito caos de nuestras vidas? ¡Ay, cuánto desorden! (bendita delicia de la imaginación) Y mientras el ojo de mi alma va de la mano de Rosa, yo ya no analizo más las ecuaciones de mi vida vestida de caos, porque me cuido del desorden del ruido que habita en el mundo para dar paso a la paz en el silencio de mi alma. ¿Y tú haces lo mismo?


MARiSOL

 


Imagen sacada de Bing

 

viernes, 28 de noviembre de 2014

¡No te vayas!


- ¡Espera! ¡No te vayas! - grita Mónica. Veo que ella duerme agitada. Nuevamente el avión la deja. Unas veces, Mónica corre detrás del avión; otras, ella corre dentro de un aeropuerto gigante y no logra dar con la salida del vuelo. ¡Caray! Es que hay una mano invisible que detiene  a Mónica todo el tiempo. Yo sé quien es y lo odio. Hasta ahora siempre me ha ganado.

Lo que Mónica no sabe es que ese vuelo no tiene regreso alguno, si ella lo tomara, como yo quiero, ella no volvería a despertar nunca más, porque me la llevaría muy lejos ...  a mi reino ... a ese  reino donde no existen ni preguntas ni respuestas, ni verdades ni mentiras, ni luz ni sombras, ni alegrías ni penas. En mi reino no hay nada ... NADA. Así como lo lees. Sólo hay oscuridad. No hay ni fuego ni un calor infernal como millones de seres humanos piensan. Sólo oscuridad. Allí nadie se puede mover y si lo haces, es a tientas y con riesgo de caer de abismo en abismo. Allí yo quiero llevar a Mónica, pero su ángel de la guarda me rompe los planes en mil pedazos.

Me imagino que te podrás imaginar quien es el capitán de vuelo. Quizás, para la próxima vez, deba yo ponerme una máscara para despistar al ángel de Mónica. No sería mala idea. Así Mónica no gritaría desesperada: ¡No te vayas! Lo que más deseo es que ella y su ángel guardián suban juntos a mi avión. Lo tengo que lograr algún día.
Y tú, ¿te animarías a ser mi pasajero? Seguro que no... ni en sueños, ¿verdad?
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Psst ... No le hagas caso al diablo, querido lector. Lo que él no sabe es que Mónica sabe por mí quien es el capitán de vuelo y para no retarlo directamente le hace creer a él que ella pierde su vuelo cada vez que él (el diablo) la hace soñar con su avión. Por este motivo, Mónica lo despista gritando: "¡No te vayas!"



MARISOL






Imagen sacada de Google+

martes, 19 de agosto de 2014

Un sueño de leyenda



Anoche mi amiga Carlota soñó que se encontraba en un laberinto; en ese laberinto se encontraba ella asustada porque la perseguía un toro enfurecido; en su sueño ella se veía corriendo desesperada para que ese toro no la atrapara. Y cuando ya el toro con cuerpo de hombre y cabeza de toro la iba a alcanzar para matarla, ella despertó sobresaltada.

Después que Carlota terminara de contarme su mal sueño, le pregunté yo a ella si conocía la leyenda del Minotauro. No. Carlota no sabía nada. Así que le hice saber que el toro que ella había visto en su sueño era un Minotauro, un monstruo  con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Y me puse a contarle "grosso modo" esta leyenda griega que dice así:

El Minotauro fue hijo de Pasífae y del Toro de Creta. Pasífae fue la diosa Luna, llamada también Perseis y el Toro de Creta es el que Poseidón, el dios del mar, lo hizo salir de sus profundidades cuando el rey Minos, dios semilegendario de Creta y esposo de Pasífae, prometió ofrecer un sacrificio al dios Poseidón; pero como Minos encontró tan hermoso al toro, en lugar de sacrificarlo, sacrificó a otro y al Toro de Creta lo incorporó a sus rebaños como semental. Y cuando el dios Poseidón se dió cuenta del engaño hizo que la reina Pasífae se enamorara de ese animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro. 

- ¡Qué terrible! - exclamó Carlota y luego me preguntó si Pasifae y Minos tuvieron hijos. A lo que yo le conté que tuvieron seis hijos: Androgeo, Catero, Deucalión, Ariadna, Fedra y Glauco. Pero al dios Poseidón no le importó que tuvieran ellos hijos. Él estaba tan molesto con Minos por haberle mentido, que por este motivo lo castigó al entregar a su esposa Pasifae al Toro de Creta para procrear juntos un Minotauro.

Carlota mirándome con sus grandes ojos verdes me preguntó luego qué pasó con el Minotauro, a lo que yo le respondí que éste fué encerrado en un laberinto que fue diseñado por un artesano griego llamado Dédalo para que nunca se pudiera escapar. Es así como la leyenda cuenta que por mucho tiempo  hombres y mujeres fueron llevados a este laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia hasta que él murió en manos del héroe Teseo. 

Cuando Carlota me preguntó que significado tendría su sueño y yo contestarle que no tenía la menor idea, ella me dijo que, en todo caso, había sido un sueño de leyenda. Y  después de haber conversado largo ambas de otras cosas más, me despedí de mi amiga deseándole buen viaje y una buena estadía de vacaciones de verano en Grecia.
Carlota riendo alegremente me dijo que disfrutaría de su estadía en ese país y que evitaría encontrarse con algún Minotauro que se le quisiera cruzar en su laberinto de vida, perdón, camino de vida ... 

- Mejor sería que conocieras a un hombre como Teseo, un mítico rey de Atenas y uno de los personajes principales de William Shakespeare de su comedia "Sueño de una noche de verano" - le dije mientras me despedía de mi amiga Carlota.

MARISOL 

 


Imagen sacada de bing

miércoles, 2 de abril de 2014

Amor y Deseo



Anoche Iris soñó con Luis.  Ella ya no recordaba cuando fué la última vez que lo vió cara a cara personalmente. En su sueño Luis no hablaba, sólo la miraba con el alma. Las palabras sobraban ... Y, sin embargo, en el preciso momento en que él abría la boca para decirle algo a Iris mientras él se acercaba para abrazarla, ella despertó sobresaltada. Al despertar Iris pensó que su sueño reflejaba una verdad escondida por mucho tiempo. Y es que ese pensamiento onírico era la señal de que su corazón estaba inquieto. ¿El de él también? Seguramente. Sé que es así.

Mientras Iris desea que él la llame y le diga simplemente: ¡Hola! ¿Qué tal?, Luis se resiste a apretar el botón verde, a pesar de haber tenido su celular ya listo para llamarla más de una vez. Pero él cree que sería un signo de debilidad llamarla. Su autorespeto quedaría por el suelo y no podría mirarse al espejo ya que Iris, hace mucho tiempo atrás, dejó de ser suya. Pero ¡Luis, cómo  te equivocas! Sé por Iris que ella desea no sólo escuchar tu voz para retenerla nuevamente en sus oídos, sino que  ella tiene mucho que decirte. Tú seguramente también.

Yo, en tu lugar, la llamaría para repasar el pasado, hablar de lo que pasó entre los dos, de los errores cometidos, de los momentos agradables y ¡de tantas cosas más! Simplemente dar el paso porque no hay peor cosa que desear hacer algo y no hacerlo cuando uno cree que está mal. Pero, Luis, ¿crees tú que perderías? Todo lo contrario, ganarías por haber saltado sobre tu propia sombra, sobre todo por haber abierto la boca. ¿Sabías que el verdadero medio de ganar mucho radica en no esperar ganar demasiado? Lo que cuenta es el hilo de la comunicación, mantener el canal abierto para dar oportunidad a que haya un intercambio sincero de pensamientos entre tú e Iris y así juntos aprender a verse con otros ojos. Sobre todo, tú, Luis necesitas que Iris te saque las vendas.

Mientras Iris tiene el deseo de sanar las heridas de Luis porque a ella le duele mucho sentir (hasta en sueños) cómo él sufre, él no se da cuenta que si se sigue reprimiendo, envenenará su alma de por vida.  O lo que es peor, si Luis sigue alimentándose de deseos reprimidos, al final su alma se pudrirá. Así que mejor llámala.

¡Ay, Luis! ¿Sabías que Amar y Desear no solamente son dos verbos distintos, sino que no se pueden poner siempre de acuerdo porque no todo lo que tú amas, puedes desear, ni todo lo que tú deseas puedes amar? 

Antes de terminar sólo quiero comentar que Iris desea que el sueño de anoche no sea sólo un sueño, porque ella sabe que cuando dos personas tienen el mismo sueño, ya en el fondo, están a pocos kilómetros uno del otro para hacerlo realidad aunque cada uno de ellos dos regrese a su propia realidad. 

MARISOL 

 


I wish you Love
Natalie Cole

 Goodbye, no use leading with our chins, this is where our story ends,
Never lovers ever friends.
Goodbye, let our hearts call it a day, but before you walk away,
I sincerely want to say.

I wish you bluebirds in the spring, to give your heart a song to sing,
And then a kiss, but more than this, I wish you love.
And if you like lemonade to cool you in some lazy glade,
I wish you health, but more than wealth, I wish you love.
My breaking heart and I agree that you and I could never be,
So with my best, my very best, I set you free.
I wish you shelter from the storm, a cozy fire to keep you warm,
Most of all, when snowflakes fall, I wish you love.

[musical interlude]

I wish you shelter from the storm, a cozy fire to keep you warm,
Most of all, when snowflakes fall, hot time, I wish you love.
All kinds of love, a whole gang of love.


Imagen sacada de bing
 

miércoles, 12 de enero de 2011

Sueño invernal

Cuando mi querida imaginación llega a mi lado y me toma de la mano, no importando ni la hora ni la estación del año, es porque me pide salir, por un momento, de la realidad en la que nos encontramos viviendo.

Pero tan fácil no es... cuando Doña Lógica está de acuerdo, entonces recién podemos abrir la puerta de nuestro mundo para partir hacia el mundo de los sueños... allá donde los sueños no son absurdos, sino donde ellos se encuentran vestidos de metáforas tan claras y precisas que si las escribiera sobre la nieve, todos podrían leerlas. Pero no lo pienso hacer porque ¡qué diría Doña Lógica!... hmm... prefiero ni pensarlo. Más bien, utilizo papeles igualmente de blancos como la nieve para escribir mis sueños y luego archivarlos en la biblioteca personal de mi corazón... allí donde solamente mi imaginación y yo podemos entrar con o sin permiso de Doña Lógica.

En fin, en ese mundo (el de los sueños) las dos nos sentimos tan a gusto que nos gustaría vivir siempre en él, pero ambas sabemos que no es posible, porque Doña Lógica nos vigila día y noche; ella nos tiene prohibido salir de viaje a menudo y menos sin su permiso.

¡Ay! hoy día me siento un poco triste porque mi imaginación está con gripe. No solamente le estoy dando sus remedios, sino que le estoy tejiendo una nueva manta para su cama. Es así, que he decidido quedarme a su lado todo el tiempo que sea necesario para cuidarla, porque sin ella no podría recrear mi mundo. Sin ella no podría ser la que soy... una mujer enamorada de sus sueños.  

Marisol 



En este vídeo puedes ver imágenes preciosas que pertenecen al pintor ruso Michael Cheval (1966). Él es un pintor contemporáneo especializado en lo absurdo. No son sueños surrealistas, sino más bien, metáforas.
La música de fondo es de Yanni (1954), músico griego: "If I could tell you" (Si yo pudiera decirte...).

Imagen sacada de internet.

viernes, 15 de enero de 2010

Confidencias

Marisa llegó a su restaurante favorito. Allí se encontraría con Susanne Myer,  una buena amiga alemana. Las dos querían cenar juntas. Tenían mucho de que hablar... siempre lo hacían. Desde hacía más de diez años que se conocían. No sólo les unía una bonita amistad, sino algo más...

Susanne ya se encontraba sentada dentro del restaurante. Y al ver entrar a Marisa se paró para abrazarla. Rieron al verse... casi siempre reían juntas... hasta de sus propios  problemas  familares  (Susanne era madre soltera con un hijo de 15 años y  Marisa estaba casada con  un simpático alemán y tenían dos hijos, de 14 y 18 años)  y laborales (Susanne trabajaba como contadora para una empresa de ingenieros y Marisa daba clases de español de manera privada).

Y mientras conversaban animadamente y disfrutaban de una rica cena, Marisa le dijo a Susanne:
-Te quiero contar un sueño que tuve anoche. 
-Te escucho -le respondió Susanne y en seguida le preguntó a su amiga -¿Un sueño con mensaje?
-Creo que sí -comentó Marisa. En el lapso de casi dos meses he tenido el mismo sueño tres veces. Veo a una gaviota volar sobre mucha agua; es un mar muy grande.
-¿Es nuestro Mar del Norte? -preguntó Susanne curiosa.
-No. Fué la respuesta de Marisa. La gaviota vuela sobre el Océano Pacífico.
-Pero, ¿cómo sabes? - preguntó Susanne intrigada.
-Lo sé -respondió Marisa y luego agregó- No me preguntes por qué, pero así lo sentí. Además, ví a esta gaviota volar bien alto. Y yo estoy en el sueño; también soy una gaviota, pero yo estoy solamente mirando las olas reventar en las rocas del acantilado. La otra gaviota me ignora. Ella prefiere dar vueltas alrededor de un faro de color blanco y después se va volando en dirección norte.
Leuchtturm-¿Cómo sabes que esa gaviota se va volando en dirección norte? -le pregunta Susanne intrigada.
-Porque en mi sueño hay un voz que me dice eso. Y bueno...
Susanne la interrumpe y le hace otra pregunta:
-Y, ¿tú también te vas en dirección norte? 
-No, yo voy en dirección sur. Mi familia espera por mí.
-¿Quién es esa gaviota que te ignora?
-Allí radica mi duda. Creo saber quién es, pero no estoy segura.
-¿Quién es? -volvió a preguntar Susanne muy curiosa.
-No conoces a esta persona, Susanne. Se trata de un amiga inglesa llamada Charleen Wayne a quien conocí  hace ya muchos años atrás en una escuela de idiomas  en un curso de alemán. De vez en cuando nos comunicamos por internet. Ya no vive  más en Hamburgo, sino en El Cairo. Administra un hotel de lujo para  turistas desde hace más de 10 años.  Sé que no está casada ni tiene hijos. Charleen es simpática pero siempre fué bien reservada. Más bien, a ella le gusta enviarme Power Points en lugar de hablar sobre ella.
-Todo lo contrario a ti - rió Susanne -Eres como una catarata de palabras.
Marisa se rió y dijo:
-Al final, Charleen sabe más de mí que yo de ella.
-Entonces, -le comentó Susanne un poco fastidiada -no es un verdadera amiga. A mí me da la impresión que no solamente es una persona reservada, sino también desconfiada.
-Quizás, Susanne. No la quiero juzgar mal. Lo único que sé es que desde hace un mes que no me contesta a una carta que yo le envié. En esa carta no solamente le dije que la estaba pensando, sino también le mandé una tarjeta electrónica bien simpática. Pero hasta el día de hoy no recibo respuesta -le dijo Marisa un poco triste. 
-Hmm... no tiene interés de comunicarse más contigo - le respondió Susanne -Perdona, Marisa, pero yo creo que Charleen es una persona un poco egoísta. Yo, en su lugar, te mandaría unas líneas para agradecerte la tarjeta.
-Sí, lo sé. Pero Marisa tenía una intuición...

Y Susanne como adivinándole el pensamiento le dijo a Marisa que pensaba que Charleen, de pronto,  estaba de vacaciones en otro país y por este motivo no le escribía porque estaba algo distraída; quizás hasta Charleen no había viajado sola.  Podría estar enamorada. También cabía la posibilidad que ella hubiera cambiado de trabajo y se hubiera ido a otro país o estaba en planes de hacerlo. 
-Pero, ¿por qué me ignoraba la gaviota? Como si estuviera molesta contigo - replicó Marisa.
-Quizás Charleen está tan ocupada con su nueva vida que no piensa en ti.
-Sí, podría ser - dijo Marisa.
-Algún día ella te escribirá. Y tú sabrás si tu sueño tiene algo de verdad porque tú eres un poco bruja. Y rió a carcajadas Susanne. Era una risa contagiosa.
-Yo no soy la única bruja -rió Marisa también. Tú eres mi maestra.

Mientras Marisa y Susanne seguían conversando y comiendo (eran las 7 p.m.), al pie del Océano Pacífico se encontraba Charleen Wayne ya de pie y ocupada (eran las 10 a.m). Anoche ella soñó que era una gaviota y que en su pico llevaba una carta para su amiga chilena Marisa Calderón, residente  en Hamburgo, Alemania.

A los pocos días Marisa recibió una postal electrónica de Charleen donde le contaba que  había estado tomando un curso intensivo de español desde hacía dos semanas y que se encontraba en Acapulco dirigiendo un hotel para turistas. Y la invitaba a alojarse gratuitamente en su hotel por dos semanas "all inclusiv"; podía traer a otra persona como acompañante, si quería. Le contó también que había descubierto un restaurante llamado "El Faro" que ofrecía no sólo comida mexicana, sino también comida española. Le gustaba mucho ir allí.

Después, Marisa, escribió unas líneas de agradecimiento -tanto en español como en inglés- a Charleen, luego,  salió al balcón bien abrigada -era finales de otoño- y desde allí llamó a Susanne para preguntarle cuando podía tomar vacaciones y seguidamente le contó sobre el contenido de la carta recibida.   El grito de Susanne  "¡Ay, somos brujas!" no solamente casi dejó sorda a Marisa, sino también a una gaviota que pasó volando al lado de ella.


Marisol