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domingo, 17 de mayo de 2026

Arrogancia vs. Grandeza

                     
En un pequeño pueblo rodeado de montañas se celebraban cada año dos eventos muy esperados: la gran carrera de caballos y la tradicional parada de borricos.
La carrera reunía a los animales más veloces de la región. Los caballos lucían brillantes crines, herraduras nuevas y jinetes elegantes. Todos admiraban especialmente a Relámpago, un caballo famoso por ganar siempre. Era rápido, orgulloso y no perdía ocasión de burlarse de los demás animales.
—La vida es para los veloces —decía mientras levantaba polvo con sus patas—. Los lentos nacieron para mirar desde lejos.

Al otro lado del pueblo, los borricos preparaban su desfile. Caminaban despacio, cargando flores, panes y herramientas del campo. Entre ellos estaba Niebla, un burro gris de mirada tranquila. No era fuerte ni rápido, pero ayudaba a cualquiera que lo necesitara.
Relámpago solía reírse de él.
—¿Y tú qué haces en las fiestas? ¿Dormirte mientras avanzas?
Niebla sonreía sin molestarse.
—Cada uno tiene su paso —respondía—. Lo importante es llegar sin perder el corazón.

El día de la carrera llegó con un cielo despejado. El pueblo entero gritaba emocionado. Relámpago salió disparado desde el inicio, dejando atrás a todos. El público aplaudía mientras él disfrutaba sentirse invencible.
Pero a mitad del recorrido, el caballo vio un atajo estrecho por el bosque.
—Si tomo ese camino, ganaré aún más rápido —pensó.
Sin escuchar las advertencias de un viejo campesino, giró hacia el bosque. Al principio avanzó veloz, pero pronto el suelo se volvió lodoso. Sus patas quedaron atrapadas entre raíces y barro. Cuanto más se esforzaba, más se hundía.

Mientras tanto, la parada de borricos avanzaba lentamente por el camino principal. Niebla escuchó relinchos desesperados en el bosque y se separó del grupo.
Encontró a Relámpago agotado y cubierto de barro.
—Ayúdame —dijo el caballo, avergonzado—. No puedo salir.
Niebla no se burló. Buscó ramas firmes, llamó a otros borricos y, entre todos, tiraron con paciencia hasta liberar al caballo.
Relámpago llegó tarde a la meta. Había perdido la carrera por primera vez. Esperaba risas y humillaciones, pero el pueblo hablaba de otra cosa: del burrito que había dejado su desfile para ayudar a quien siempre lo despreciaba.

Aquella noche, Relámpago se acercó a Niebla.
—Hoy entendí algo —dijo bajando la cabeza—. La velocidad puede hacerte ganar carreras, pero solo la humildad y la bondad hacen que los demás quieran caminar contigo.
Niebla sonrió.
—Y hasta el más rápido necesita ayuda alguna vez.
Desde entonces, en el pueblo siguieron celebrándose las carreras y las paradas de borricos. Pero nunca olvidaron que el verdadero valor no se mide por quién llega primero, sino por quién es capaz de tender la mano en el camino.

Aquí te dejo para reflexionar, querido lector, la siguiente moraleja:
La arrogancia puede llevarte lejos por un momento, pero la humildad y la bondad son las que realmente te hacen grande.

                       MARiSOL
 
 

viernes, 17 de abril de 2026

El mundo de Findus

Había una vez un gato llamado Findus que no era como los demás. Mientras otros gatos se conformaban con perseguir sombras y dormir al sol, él observaba a los humanos con una curiosidad inquietante. Se preguntaba por qué hablaban tanto y se escuchaban tan poco, por qué construían cosas hermosas y luego las destruían.

A Findus le gustaba treparse a un árbol bien alto porque desde allí podía ver la calle siempre cambiante. Un día veía risas, niños jugando y parejas caminando de la mano. Al siguiente, discusiones, gritos y miradas llenas de desconfianza. No entendía cómo el mismo mundo podía ser tan distinto de un momento a otro.

Es así que un buen día Findus decidió emprender un viaje para comprender a los humanos. En su camino escuchó historias de guerras donde personas que nunca se habían visto se hacían daño por razones que ni siquiera él lograba entender. Vio cómo algunos buscaban poder, acumulando riquezas y control, mientras otros apenas sobrevivían. Se encontró con mentiras disfrazadas de verdades, y con verdades ignoradas porque resultaban incómodas.

Una noche, mientras Findus caminaba por un callejón oscuro, oyó a dos personas discutir sobre noticias que cada uno juraba eran ciertas. Él se dio cuenta de algo extraño: no era que no quisieran la verdad… era que cada uno tenía la suya. Esto le produjo miedo. Ese miedo silencioso que hacía a los humanos cerrar puertas, desconfiar de extraños y construir muros invisibles entre ellos. Y vio la inseguridad, que los llevaba a atacar antes de ser atacados, a odiar antes de intentar comprender.

Sin embargo, no todo era oscuridad. En medio de ese caos, Findus también encontró pequeños actos de bondad: una persona compartiendo su comida, otra ayudando a un desconocido a levantarse, alguien abrazando a otro sin pedir nada a cambio. Eran momentos breves, pero brillaban con una fuerza que el gato no podía ignorar.

Después de mucho tiempo, Findus regresó a su árbol. Y mientras se acurrucaba pensativo,
no lograba entender completamente a los humanos. Eran contradictorios, complejos, capaces de lo peor, pero también de lo mejor.
Y entonces llegó a su propia conclusión, simple pero profunda:
—Los humanos no son un solo mundo —pensó—. Son muchos mundos luchando dentro de cada uno.
Cerró los ojos. Afuera, la calle seguía cambiando.
Pero ahora, Findus ya no solo observaba. También comprendía… un poco más.
¿Y tú, querido lector, a quién entiendes más? ¿A Findus o al mundo? 

                    MARiSOL
  
 

domingo, 13 de julio de 2025

Utopía

 


Mientras la utopía nos ayuda a nadar en el inmenso y misterioso mar de la vida hasta alcanzar nuestro propio horizonte, la valentía nos alienta a perder de vista la costa de nuestros miedos e inseguridades para no ahogarnos en metas inalcanzables. 

Tal vez no haya nada mejor que el sueño para hacer nacer al porvenir ... a ese porvenir que está por venir, vestido de oportunidades, porque en la utopía de ayer se gestó la realidad de hoy, y porque en la utopía de mañana empezarán a latir nuevas realidades ... allí donde todas las ideas, hasta las más sagradas, se esfuerzan en nacer. 

¡Cuánto desearía un mundo imaginario, idílico, perfecto y justo, en la que los seres humanos viviéramos en completa armonía! Aquélla formada por muchas discordancias mas experimentando un respeto natural el uno por el otro permitiendo la libertad de expresión y manteniendo nuestras diferentes creencias sin temor a la persecución. Y también protegiendo al medio ambiente para disfrutar de la naturaleza y así poder vivir en armonía con ella.   

Sinceramente me gustaría una sociedad alternativa a la existente  aunque parezca imposible y de difícil realización en este momento. Mas este pensamiento mío está en sí vacío de contenido sustantivo por vivir en un mundo distópico ahora más que nunca. ¡Ay! Mientras Aldous Huxley con su libro "Un mundo feliz" (1932) y George Orwell con su novela "1984" se dan la mano en algún punto del universo, ellos dos se ríen a carcajadas por no creer más en utopías porque ya no proyectan su imaginación fuera de lo real. ¿Y qué diría Tomás Moro? Se aferraría a su libro "Utopía" escrito en 1516 donde cuenta sobre una isla en forma de medialuna frente a la costa atlántica de Latinoamérica, compuesta por 54 pueblos de idéntico tamaño y con una capital en el centro de la isla. En realidad, describe una sociedad insular ficticia en el Nuevo Mundo.

¡Ay! La utopía es como una esperanza  ininterrumpidamente aplazada. Tal vez porque la esperanza nos ayuda no sólo a ser más íntegros y más felices, sino que nos proporciona un fuerte sentido de propósito y dirección a tu vida o a la mía. Sería fantástico que la utopía se usara no sólo como un modelo a seguir para las organizaciones políticas y sociales, sino que realmente funcionara como horizonte de vida para todos. Y, sin embargo, no podemos vivir en una utopía porque tendríamos todos que ser iguales físicamente, cómo pensamos, comemos, dormimos, nos movemos, existimos y un largo etcétera. Si bien esto es prácticamente imposible, posible sí es que le demos más importancia a la armonía, paz e igualdad social. Y es que la utopía puede actuar como fuente de motivación para el cambio social de toda sociedad que quiera acercarse aunque sea un poco a su ideal de vida donde existan mínimos niveles de crimen, violencia y pobreza.

Aburrirte no quiero, querido lector. Pero este siglo XXI necesita de utopías porque tenemos la capacidad de imaginar un futuro más optimista al estar éste en nuestras manos. Un futuro donde existan derechos iguales para todos, una vida sin miedo, seguridad económica y bienestar colectivo. Y, sin embargo, tristemente las utopías fracasan porque intentan darnos lo que queremos y lo que queremos es contradictorio. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque, en realidad, deseamos la posibilidad del fracaso, pero no queremos que nadie fracase, queremos ganadores y no perdedeores, queremos iniciativas, pero no queremos ser el blanco de las iniciativas de otros. 

Así que, más bien, invento mi propia utopía personal para sobrepasar la apatía y la resignación. Por lo menos, me esforzaré en acercarme al ideal de persona que quiero ser así yo al dar dos pasos, la utopía retroceda y se aleje de mí. Lo principal es estar en el camino así este mundo vaya por muy mal camino. Y así, por momentos, tenga yo la sensación de ser testigo de un mundo futuro desalentador e indeseable para todos nosotros, quiero seguir siendo amiga de la Utopía hasta el mi último día de vida porque pienso que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos ayude a compartir la tierra porque de nada sirve conquistar otros planetas si al nuestro lo estamos perdiendo poco a poco.  

Finalmente te hago saber, querido lector, que la utopía no es un terreno perdido donde sólo existen incoherencias que al más sabio pone nervioso. 

- ¡Soy más que eso! - gritó la Utopía. Soy yo la que a ustedes los humanos les ayudo a abrir su mente para así poder abrir el horizonte de lo posible. Soy la idea concreta de otorgarles un deseo incesante de superación  porque sin mí la vida de todos ustedes estaría carente de sentido. Es más, la vida es la que los debería impulsar como el águila que despega no desde suelo raso, sino desde una montaña para desde allí elevarse hasta las estrellas.

Me doy cuenta que la entrañable y necesaria Utopía tiene razón. Ella brilla con fuerza desde siempre para recordarnos que cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo y, si finalmente, no se hizo nada, entonces, ella dejará de existir y nos dejará de alumbrar como el sol durante el día o como la luna durante una noche despejada de nubes, quizá, porque no sólo son pocos los que ya se acuerdan de ella y van a su encuentro, sino que se han olvidado que la utopía es el principio de todo progreso y es el trazado de un mundo mejor.

 MARiSOL 


miércoles, 10 de julio de 2024

A la luz de las farolas


Ana María, tal vez, nunca logre llegar donde tenía la intención de ir, pero, algún día, habrá terminado donde tenía que estar. Pues sí, ¡quién sabe!, allí donde su vida nunca estuvo ajena a la magia... esa magia que cual puente la ayudó a cruzar para ir del mundo visible hacia el invisible mientras ella veía sorprendida como la felicidad, viajando de incógnito y flotando en el aire, había llegado  a tocar la puerta de su corazón más de una vez, sobre todo, cuando ya no se lo esperaba. Quizá por ser lo inesperado lo que acontece entre la realidad y lo trascendente. Y es que el que no cree en la magia nunca la encontrará y menos en las estrellas y en los libros...

Es así como a la luz de las farolas es de poca importancia lo que pensamos, lo que sabemos, lo que sentimos, lo que imaginamos o lo que creemos. Sólo es importante lo que hacemos, sobre todo, si nuestras acciones están vestidas de buena voluntad por llevar dentro nuestro la magia del corazón... allí donde la vida ni te araña el alma ni tampoco ésta se viste de rituales, símbolos y técnicas para influir en nuestra realidad de manera inexplicable o sobrenatural. 

Pues bien, si bien la magia se considera una ilusión o una forma de pensamiento mágico que no se ajusta a las normas de evidencia y racionalidad por ser abordada desde un enfoque crítico y hasta escéptico, Ana María piensa que si bien tanto la magia como la religión comparten una dimensión simbólica, su camino se bifurca en su orientación hacia la divinidad... allí donde, finalmente, todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina. 

Y es que haciendo el bien, querido lector, tu corazón y el mío irradian esa luz divina que les envuelve vistiéndolos de magia. ¿Y sabes por qué? Pues, porque la divinidad está en ti y en mí. Es así como Ana María, a la luz de las farolas de su vecindario, entabla un diálogo abierto con Dios. No le pide una carga apta para sus hombros, sino le pide unos hombros aptos para soportar su mochilla llena de preocupaciones. Y no sólo las suyas propias, sino las preocupaciones que sacuden al mundo desde hace ya tiempo... ese tiempo donde es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con una buena dosis de desconfianza, sobre todo, si se pretende asegurar nuestro porvenir como humanidad. 

Y ¿sabes por qué, querido lector? Porque ya han sido muchos que quisieron traer luz al mundo (manifestando paz, amor, felicidad y sentido de unidad con el universo) y terminaron colgados de una farola, con excepción de uno que no sólo fue colgado, sino también crucificado en una cruz. Y es que la luz de Cristo es la energía divina, el poder o influencia que procede de Dios y que ejerce una influencia para bien en la vida de las personas y las prepara para recibir el Espíritu Santo. Es su luz divina la que nos ilumina tanto espiritualmente que podemos prescindir de estar bajo la luz de las farolas.

MARiSOL

 

martes, 2 de febrero de 2016

Ilusiones

ilusion-optica-de-Oleg-Shuplyak

Según el diccionario el término "Ilusión" se refiere a cualquier distorsión de una percepción sensorial. En Psicología la ilusión se refiere a una esperanza infundada. Y metafóricamente se usa también, a veces, el término Espejismo (Fata Morgana).

Bien, si Helena tuviera que escoger entre los tres términos, se quedaría con la esperanza porque ésta junto con el temor van de la mano; son inseparables. En realidad, no hay esperanza sin temor, ni temor sin esperanza porque lo último que se pierde es la esperanza, ¿no es cierto? Pero vivir de ilusiones falsas tampoco es vida, sobre todo, cuando no calzan con la realidad. Tal vez es mejor aceptar nuestra vulnerabilidad en toda su dimensión, piensa Helena, en lugar de quererla ocultar porque así es la mejor de adaptarse a la realidad y no sólo aferrarse a espejismos, porque éstos no duran muchos; son efímeros como la vida misma.
"A propo" ilusiones, sé que a mi amiga Helena le gustan las obras de aquellos artistas que aprovechan las ilusiones ópticas para vestir sus obras con magia, profundidad, ambigüedad y contrastes. Ella disfruta mucho de este tipo de obras porque le permite agudizar su capacidad de percepción, pues, para Helena, actualmente, vale aquella ilusión que va de la mano de la realidad (por lo menos, de la que yo entiendo) para juntas hacerle frente a la vida ... esa maravillosa sorpresa de hacerle saber que ella todavía existe aunque muchas de sus ilusiones se queden a la vera de su camino .. de ese camino que se hace al andar sobre ilusiones o sin ellas pero sin perder la ilusión por la vida misma.


MARiSOL






Imagen sacada de Google

Pintura de Oleg Shuplyak, artista ucraniano, creador de óleos donde se especializa en ilusiones ópticas.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Hojas doradas

https://rinconesenelmundo.files.wordpress.com/2014/04/otoc3b1o-dorado.jpg?w=474

En este día otoñal la vida me hace ver que así como la naturaleza no permanece estática, nosotros tampoco.  Y es que a través de las estaciones del año nos damos cuenta que no sólo nacemos, sino que maduramos, envejecemos y morimos. Cada estación tiene un comienzo y un final. Pues sí, este Otoño se está despidiendo de a poquitos con cada día que pasa para darle la bienvenida en pocas semanas al Invierno ... en esta parte del mundo donde me encuentro.
La vida me hace saber que por más que ya no hayan tantas flores ni tampoco hojas en los árboles como antes, quedan las ramas. Y esto no debe entristecerme, de ninguna manera. ¿Y sabes por qué querido lector? porque la naturaleza no se destruye a sí misma, sino que se transforma. ¡Ay! la vida me hace saber también que el Otoño nos pide de no dejar tiradas nuestras hojas por el camino, sino de revisarlas una a una para ver qué debemos transformar en nuestro mundo interno. Estoy todavía a tiempo de prepararme para mi cambio espiritual antes que llegue el Invierno porque por ser la estación más oscura y fría del año, necesito de mi sol interno para poder ver con claridad qué es lo que debo cambiar. Las hojas doradas del Otoño me sonríen aprobando este pensamiento mío.

El Otoño pide la palabra para hablarme:
- Yo soy aquella estación que se encuentra acá para enseñarte a hacer un balance de tu vida. Y mientras la Vida lo mira complacida, el Otoño continúa hablándome - Es hora que hagas un balance de tu vida para que así le puedas hacer frente con entusiasmo al frío Invierno. Mira, si eres honesta contigo misma y estás dispuesta a cambiar lo que quieres cambiar en ti, entonces no le temas a la oscuridad, que ya está a puertas de llegar, porque tu luz interna te sabrá alumbrar no sólo tu camino de vida, sino tus pensamientos siempre y cuando los hayas renovado y tú te sientas satisfecha contigo misma.

Me doy cuenta que el Otoño tiene razón en lo que me dice. Pero todavía siento que hay algo que me impide avanzar para ser la persona que yo quiero ser. Debo pensar seriamente en lo que quiero despedir de mí, lo que quiero dejar morir para que surja algo distinto en mí como un nuevo pensamiento, un nuevo propósito .... Sí, he de rediseñar mis ideas. No es fácil. También me estoy dando cuenta que debo soltar personas, cosas y hasta ideas para seguir avanzando en mi camino de vida. Indudablemente que la vida no es fácil vivirla no sólo en armonía, sintonía y sincronía con todas las personas que conozco, sino también conmigo misma. Por este motivo el Otoño me pide que no sólo revise, sino que revalúe mis hojas (doradas y no doradas) de vida. En ello estoy. 


MARiSOL
 
 
 Imagen sacada de Bing

lunes, 6 de julio de 2015

Camino de rosas*



Mientras el cerebro de Pedro quiere olvidarse, en este momento, de Luisa, porque se encuentra trabajando, su corazón se resiste a hacerle caso aunque a su memoria le duela cada vez que Luisa lo toca en sus recuerdos. Pedro, ¿será, acaso que tu memoria está siempre a las órdenes de tu loco corazón? Todo parece indicar que sí ... Unos pensarán que es una obsesión, pero en el amor no hay explicaciones que valgan; sólo se siente y punto; sobre todo, cuando la memoria del corazón es emotiva y no es ni intelectual ni pragmática.

Si Pedro te contara a ti, querido lector, que Luisa está en sus pensamientos desde que se despierta hasta que se duerme, dirías que él está perdiendo el tiempo en amar a esa mujer que no puede tener ni nunca podrá tener aunque los astros se confabulen en volver a unirlos desde hace ya tiempo. 

Si bien Luisa es el amor imposible de Pedro, ella vive dentro de él como un camino de rosas (y no sólo de espinas) que le ayuda a él a sobrellevar mejor su vida. Como ella sabe del sufrimiento de Pedro aunque no se comuniquen (por diversos motivos), ella en lugar de burlarse de él o de sentirse halagada que su ex novio todavía la siga amando, más bien, lo empuja en sus oraciones a seguir mirando hacia adelante aunque él haga más paradas que ella en el pasado que compartieron alguna vez ... cuando ni el tiempo ni la distancia los separaba.  

Esta historia no es una historia de amor con final feliz estilo Hollywood. Mientras ambos andan de la mano en su camino de rosas aunque sea sólo en sueños para soportar mejor sus vidas, las espinas son las que pueblan sus realidades... Pero, en esto consiste la vida .... la vida no sólo es bella, pero hay que aprender a vivir con ella, a pesar de todo...


¿Por qué será que las rosas tienen espinas? No lo sé, pienso que las espinas le dan el toque de carácter y fuerza a estas flores. Quizás es la combinación perfecta en el amor, porque por amor uno también aprende a sufrir. Y es que el mundo está lleno de sufrimiento; lo importante es aprender a superarlo.

¡Ay! ahora entiendo a Pedro. Lo que pasa es que Luisa, como su camino de rosas, no sólo le ofrece belleza y dulzura, sino también el perfume que destilan éstas aunque ella sea intocable por existir muchas espinas entre ellos dos. Por suerte, ambos valoran la importancia de las rosas que hay en sus vidas, es decir, la importancia del significado de la vida misma, aunque se hayan pinchado las manos, más de una vez, con espinas. 

******
Ayer al pincharme un dedo con una espina, me acorde ti, querido Pedro, pero el perfume y belleza de la rosa (color rojo) me hizo sonreir ante la vida, a pesar del dolor que la espina me produjo. Espero que tú sepas hacer lo mismo. Siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento, ¿me entiendes? Acaso, ¿no sabes que sólo somos sanados del sufrimiento cuando lo experimentamos a fondo? No le temas al sufrimiento, porque gracias a él tenemos conciencia de existir. Míralo directamente a los ojos y con la frente bien levantada mientras tus pasos, algunas veces inseguros, andan a través de mi camino de rosas.

MARiSOL



*El título de mi cuento es el mismo que tiene esta hermosa canción de este cantautor español. 





Imagen sacada de Bing



miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Universo de Elena


Elena salió nerviosa y agitada de noche a caminar a la orilla del mar. Quería tranquilizar su alma. Así que ella salió con una lámpara de gas para que le alumbrara su camino. Elena sabía que disfrutar del mar en calma, sea de día o de noche, le tranquilizaba sus nervios, porque cuando el mar estaba agitado y bravo, prefería tenerlo de lejos, porque la ponía aún más nerviosa. Y este momento de paz era lo que hacía la vida digna de ser vivida, porque le ayudaba a ella a olvidarse, por un momento, de sus problemas familiares y laborales, le ayudaba a reconstruir su alma, por momentos, golpeada por la vida o cuando ella misma golpeaba, sin querer u otras veces de manera intencionada, la vida de otros.

En un momento que Elena se paró, vió que su lámpara la ayudaba a ver estrellitas sobre la arena y no solamente en el cielo. Es así como Elena sintió como si estuviera rodeada del universo entero y que éste la abrazara. 
- Aquí me tienes, a tus pies - le dijo el Universo. Su voz provenía de todas partes. Pero yo pienso que le hablaba a Elena desde su corazón.
- Gracias por acompañarme - le dijo Elena.
- De nada - le contestó el Universo y luego le dijo - recuerda que tú eres un pedazo de mí hecho vida.
- ¿Cómo debo entender esto que me dices? - le preguntó Elena.
- Pues, es muy sencillo, querida Elena. Existe un rincón del Universo que tú mismo puedes mejorar.
- Sigo sin entenderte - le dijo Elena apenada.
- Ese rincón del Universo al cual yo me refiero, es donde habitan tus pensamientos y sentimientos, es decir, eres tú mismo. Así como ahora tu alma está en paz, trata de mantener lejos de ti a todos los sentimientos negativos que te habitan y, más bien, trata de convertirlos en positivos para que tu propio universo se vea hermoso, porque el mejor universo que existe no soy yo, sino el corazón que te habita. Si tú aprendes a mantener tu equilibrio emocional de la mejor manera que tú puedas sin hacerte daño a ti misma ni a los demás, tendrás un corazón fuerte y noble capaz de conquistar no sólo el corazón de todas las personas que habitan tu universo, sino que serás capaz de conquistar también mi corazón. ¿Me entendiste ahora?
Elena entendió que la voz del Universo no era quien le estaba hablando, sino era la voz de Dios que le estaba indicando el camino correcto a seguir.

MARISOL





viernes, 8 de abril de 2011

Mi voz interior

http://bh5zeg.blu.livefilestore.com/y1poMkPR4gNbf20IW8aLkwiWkkVds6Sl5X6yAbadwvpCowHm_7yN80d2Mw0R8LN1_igT8VQ9VQd1jPMimYTKR29RrVAYSEARHD1/flores16.jpg?psid=1Aunque la esperanza y el miedo sean inseparables porque nacen juntos y mueren juntos, no debe ser ningún impedimento para arriesgarnos ahora y siempre a ser felices.

No sé por qué, pero a la esperanza la veo como a un cuerda tirante que nos sostiene, y al miedo como a un soplo de aire frío que lo único que desea es que perdamos, en cualquier momento, el equilibrio.

Es así como mientras la esperanza hace todo lo indecible para proteger de todo mal a nuestras ilusiones y más preciados sueños, el miedo se empeña obstinado en vernos caer a un vacío lleno de penas y preocupaciones.

Una voz interior me dice que siga caminando sobre esta cuerda tirante aunque el miedo me pise los talones y sienta frío. Canto una linda canción para calentar mi corazón y para no perder el equilibrio por ningún motivo.

Marisol



Color esperanza
Diego Torres (1971)
Compositor y cantante argentino

Sé que hay en tus ojos con solo mirar
que estas cansado de andar y de andar
y caminar girando siempre en un lugar
Sé que las ventanas se pueden abrir
cambiar el aire depende de ti
te ayudará vale la pena una vez más
Saber que se puede querer que se pueda
quitarse los miedos sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón
Es mejor perderse que nunca embarcar
mejor tentarse a dejar de intentar
aunque ya ves que no es tan fácil empezar
Sé que lo imposible se puede lograr
que la tristeza algún día se irá
y así será la vida cambia y cambiará
Sentirás que el alma vuela
por cantar una vez más
Vale más poder brillar
Que sólo buscar ver el sol