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viernes, 17 de abril de 2015

La búsqueda y yo

 

La búsqueda me está buscando. Aunque parezca redundante es así. Ella me está buscando, no porque yo ande perdida ni desorientada, sino porque ella quiere saber si yo estoy en armonía conmigo misma. Su pregunta es directa. Y mientras yo le pregunto ¿de qué armonía me habla?, yo no estoy segura si mi autosatisfacción se encuentra en equilibrio ... ¡Ay! Lo que sí sé es que la vida llega a ser aceptable cuando el cuerpo y espíritu no viven sólo balanceándose sobre la cuerda floja de nuestras insatisfacciones o frustraciones, sino cuando ambos experimentan un respeto natural el uno por el otro. Por tal motivo la búsqueda quiere saber cómo realmente me encuentro. La verdad que no es fácil mantener el equilibrio mientras se le da a ella una respuesta. No quiero que la búsqueda me interrogue cuando yo estoy consciente que mis respuestas pueden ser blandas. Pero, ¿qué quiere la búsqueda de mí? Acaso, ¿una respuesta dura? ¡No! La búsqueda lo que desea saber es si yo encuentro una respuesta para cada problema o si veo un problema en cada respuesta. Es decir, ella quiere saber si yo soy una persona optimista o pesimista. Al darle a ella mi respuesta al oído, la búsqueda me hace saber que si yo no estoy en paz conmigo misma no puedo guiar a otros en la búsqueda de sí mismos. Me doy cuenta que yo debo primero empezar a buscarme a mí misma para no perderme por un camino equivocado. No necesariamente el que tú me marques o el que tú creas que yo te quiera imponer a recorrer, sino, más bien la búsqueda lo que quiere saber es si nosotros dos estamos dispuestos a acercarnos el uno al otro, a pesar de nuestras diferencias, para hacer de nuestro mundo un lugar apto para poder vivir con ellas en armonía.

MARiSOL




Imagen sacada de Bing

martes, 8 de abril de 2014

En patera


Nadie pide nacer en el país que nos ve crecer... Omar lo tenía claro. No dejaría que su destino fuera escrito por otros. ¿O acaso sí y era irremediable? Al final, él sabía que arriesgaría mucho en poner su vida en manos de otros que le habían prometido sacarlo de su país a través del mar; sacarlo de su continente africano al continente europeo en patera. Omar no tenía otra opción. Él deseaba llegar a la tierra prometida a como diera lugar aún arriesgando su propia vida y la de sus queridos sueños en caso ellos y él se quedaran inevitablemente durmiendo para siempre en el fondo del mar.

Por momentos el miedo y la inseguridad se apoderaban de Omar y  lo hacían pensar de manera negativa. Pero como él estaba obsesionado con la idea de salir de su país, sacudió su cabeza como tratando de espantar estas ideas porque él quería, a toda costa, evitar que su leve esperanza de conseguir visa de residencia y de trabajo en continente europeo  se ahogaran antes de  intentar reunir el dinero que necesitaba para hacerse a la mar con esos otros como él que iban a la búsqueda de una mejor vida con el riesgo de pasar, por fuerza mayor, a mejor vida.


MARISOL






Este corto animado español recibió el Premio Goya en 2007