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domingo, 5 de abril de 2026

Domingo de Ramos

 


Dentro de la tradición cristiana, esta fecha, conmemora la entrada de Jesucristo en Jerusalén, recibido alegremente con ramas de palma. Pero, más allá del hecho religioso,veo una paradoja en esta escena ya que si bien él fue aclamado por la multitud, pocos días después fue rechazado. Esto me hace pensar en la fragilidad de la opinión colectiva, en cómo el entusiasmo puede transformarse rápidamente en indiferencia o incluso en rechazo. 


También está la cuestión del poder ya que la entrada de Jesús fue si un ejército que lo acompañara y sin riqueza alguna que ostentar como para impresionar a la multitud. Esto desafía las nociones tradicionales de autoridad. Y, por ello, te pregunto, querido lector: ¿Es la humildad una debilidad o una forma más alta de fuerza?

En cuanto a las ramas de palma puede interpretarse como el deseo humano de encontrar esperanza en figuras externas. Sin embargo, el desenlace de la historia sugiere una invitación a mirar hacia dentro: ¿hasta qué punto proyectamos nuestras expectativas en otros para evitar confrontar nuestras propias contradicciones?

Finalmente, el Domingo de Ramos plantea una reflexión sobre el tiempo y la impermanencia. La gloria momentánea se desvanece; lo que hoy se celebra, mañana se olvida o se cuestiona. Al final, todo es transitorio, y aferrarse a la aprobación externa conduce inevitablemente al sufrimiento. Es así comoeste día no sólo nos recuerda un evento religioso, sino que expone tensiones universales: entre apariencia y verdad, entre multitud e individuo, entre poder y humildad, entre lo efímero y lo esencial. Y, por último agregaría: entre guerra y paz.
 
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Y el cuento, en cuestión, aquí se los presento:

 
En un pequeño pueblo rodeado de colinas, la gente se reunió desde temprano. Había un rumor en el aire, una mezcla de esperanza y curiosidad. Decían que aquel hombre hablaba de amor, de perdón y de un reino invisible que estaba por llegar. Los niños fueron los primeros en verlo, Venía montado en un sencillo burro, sin riquezas ni escoltas, con una serenidad que contrastaba con el bullicio del lugar. Algunos adultos dudaban, otros observaban en silencio, pero poco a poco todos comenzaron a acercarse. 
 
Una niña, con manos temblorosas, extendió una rama de palma que había recogido del camino. Al verla, otros hicieron lo mismo. En cuestión de minutos, el suelo quedó cubierto de hojas verdes, como na alfombra improvisada.
-¡Hossana!- gritó alguien.
Y el grito se multiplicó, creciendo como una ola que envolvía todo. No era un clamor de guerra, sino de esperanza.
Muchos no entendían del todo quién era aquel hombre, pero algo en su mirada los hacía creer que estqaban frente a algo distinto.
Él avanzaba despacio, observando cada rostro, como si conociera cada historia de vida. Sonreía con dulzura, pero en sus ojos también había una sombra, como si supiera que aquel recibimiento no duraría para siempre.
 
Un anciano, apoyado en su bastón, murmuró:
-Hoy lo recibimos como rey, pero ojalá no lo olvidemos mañana.
El hombre en el burro le escuchó, pero no dijo nada. Sólo continuó su camino mientras las palmas seguían cayendo a sus pies y las voces llenaban el cielo. Y así, en medio de alegría y de un destino ya escrito, comenzó una semana que cambiaría la historia para siempre.  

             MARiSOL
 
 

martes, 11 de agosto de 2015

La verdad desnuda

 


Allí está la verdad mostrando su desnudez en todo su esplendor. Vergüenza no tiene. Todos sabemos que ella existe porque el que la niega, conoce que la verdad existe. Y aunque parezca contradictorio lo que acá digo, la verdad ni se puede exagerar ni en ella pueden haber distintos matices. La verdad es una y punto. Antes de que la verdad saltara a la piscina, yo me sobresalté, cuando escuché como ella gritaba:
- ¡Tén esto presente: es mejor que no me ignores!
Me sorprendí porque no era a mí a quien se dirigía, sino a alguien que yo no había invitado a mi casa, mejor dicho, a mi piscina.
La mentira, habiéndose colado sin mi permiso, molesta le contestó con una pregunta:
- ¿Y si soy yo engañada sólo por tu apariencia, qué hago? 
Al escuchar la verdad lo que le había dicho la mentira, la verdad le dijo seriamente:
- Yo siempre digo la verdad para no tener que acordarme de nada mientras que tú deberías avergonzarte. ¡Sal de aquí, cuánto antes!
La mirada de la verdad traspasó el alma de la mentira. La verdad ha tenido el valor de decirle en su cara lo que ella realmente piensa. La mentira quiere entender a la verdad, pero no puede porque compromete su idelogía. Ambas son completamente diferentes. 
La verdad sabe que la mentira es una expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. O sea, implica una falsedad.
La mentira para no tener que gritar, acercándose a la verdad, le hizo saber lo siguiente:
- Tú serás la verdad, pero yo también represento a la mentira piadosa porque aunque ésta resulte falsa, no te olvides, que tiene una intención benevolente.
- Pero esta práctica tuya no es bien vista por mí - dijo la verdad mirándola fijamente a los ojos. Desafiaba a la mentira con su mirada. Yo diría que la verdad sentía asco de la mentira mientras las observaba con  mis prismáticos desde mi dormitorio, ubicado en un segundo piso de mi casa.
La mentira sostuvo la mirada de la verdad y le hizo saber que una mentira piadosa puede evitar una herida en situaciones en las cuales las palabras vestidas de verdad no tienen un gran peso. 
"A propo" peso  al decirle la mentira a la verdad que no tiene un cuerpo bien proporcionado porque de la cintura para arriba es delgada, pero de la cintura para abajo es de caderas y piernas bien anchas, la verdad para no seguir escuchando a la mentira, se tiró a las aguas cristalinas de la piscina,  con lágrimas en los ojos.
La mentira sabe que a la verdad le hubiera gustado escuchar, en su lugar, una mentira piadosa. Hummm...  ¿será verdad que una verdad mal intencionada es peor que cualquier mentira? Lo único que sé es que la verdad aunque padezca, con lo que acaba de escuchar de boca de la mentira, no perecerá en las aguas de mi piscina. Y después de decir estas palabras, la mentira salió de mi propiedad sin mirar hacia atrás. A la verdad la dejó llorando y a mí me dejó perplejo. Después de dejar los binoculares de lado, salí corriendo escaleras abajo.

Para mí la verdad no será delgada del todo, pero bella es. Espero que ella siga mostrándose desnuda ante mí como siempre y que nunca se oculte de mis ojos, que la siguen a todas partes porque en mi soledad no sólo tengo sed de ella, sino que quiero tocar su piel con su sabor agridulce para hacerla mía no sólo ahora, sino siempre. Y para estar más cerca de ella y consolarla, me saqué la ropa. Al quedar desnudo igual que la verdad, nadé hacia ella. La verdad sin oponer resistencia a mis caricias, permitió que yo también le secara sus lágrimas con mis besos. Yo sé que si accedo a ella, a la verdad, sólo será a través del amor que siento por ella. Y ella sabe que yo no le miento. Confía en mí. Espero yo nunca serle infiel con la mentira aunque ella sea más hermosa que mi verdad. 


MARiSOL







Imagen sacada de Bing