Esta catarata de palabras mías las acompaño con vídeos, generalmente, musicales.
martes, 3 de noviembre de 2020
La contraseña
sábado, 31 de octubre de 2020
El despertar de Vicenta
Desde hace un par de semanas que Vicenta se encuentra realizando un viaje, pero no se trata de un viaje de turismo, sino más bien es un viaje experimental hacia la esencia de su ser, ésa que le permitirá descubrir quién es y qué es ella realmente. Antes, cuando alguien le preguntaba quién era, ella contestaba automáticamente: Me llamo Vicenta Calderón, soy boliviana, vivo en Estados Unidos, soy física nuclear, estoy ya jubilada desde hace un año. Soy viuda desde hace cuatro años, tengo dos hijas y tres nietos. Vivo en California en una bonita casa frente al mar, cuento con dos caballos y un auto deportivo. ¿Y tú?
Pues bien, yo como la consciencia de Vicenta te hago saber que sólo cuando uno da ese tipo de respuesta es porque uno se identifica solamente con su "Ego" pues éste es sólo una falsa identidad que ha sido creada por nuestra mente. Lamentablemente nosotros pensamos que somos una mezcla de deseos, aspiraciones, preocupaciones, estudios, trabajos, posesiones y un largo etcétera. Pero pensar así es falso porque es nuestro "yo egótico" el que habla por nosotros. Hoy en día hay muchos egos inflados, sobre todo, desde que las plataformas sociales llegaron de puntillas a nuestras vidas. Pero esta es otra historia digna de ser contada algún otro día...
Bien, estaba hablando de Vicenta y es que se está dando cuenta que ella es mucho más que un ego inflado. Te explico: Vicenta influeciada por sus padres y por la misma sociedad aprendió a estudiar duro y parejo, a hacer una carrera, a tener amigos, a conseguir trabajos bien remunerados, a fundar una familia, a comprarse una casa, a tener un auto último modelo, etc, etc. Y todo esto para llegar a ser alguien en la vida. Es decir, ella pensó que ser una persona de éxito ante los ojos de los demás le daría la felicidad. Pero nada más lejos de la verdad. Es cierto que Vicenta más de una vez hubiera querido abrazar al mundo entero por sentirse plena y realizada, pero ella conoce igual que tú, querido lector, que hay momentos donde uno puede llegar a sentirse perdido, incomprendido, enfadado con uno mismo. ¿Y sabes por qué? Pues, por no saber quién eres. ¿Te has puesto a pensar que nosotros no somos ni pensamientos ni emociones? ¡Ja! Ahora yo como la consciencia de Vicenta te reto a que trates de entenderme porque ella lo está logrando poco a poco. ¡Ay, cuántos momentos de sufrimiento, desesperación, incomprensión y falta de sentido por los que pasó durante mucho tiempo a pesar de tenerlo todo! Claro que es maravilloso tener todo lo que uno desea pero ¡ojo! sin descuidar nuestro mundo interior donde allí tu mente no tiene acceso alguno.
¿Te has puesto a pensar que la vida es como un torbellino donde vamos de prisa o, algunas veces, sin ningún tipo de aliciente porque nos sentimos cansados de tantas cosas como ahora por estar expuestos a esta pandemia? Pero aún así Vicenta sabe que justamente ahora que todos nos encontramos viviendo tiempos difíciles es hora de reconectarnos con nuestro Ser, con nuestra esencia. Ese inmenso potencial que tenemos dentro debemos recuperarlo. ¿Te has puesto a pensar que la mente es solo una herramienta necesaria para poder actuar en este mundo pero no representa necesariamente lo que somos? Difícil pero no imposible de entender. Vicenta se está dando cuenta que ella es algo tan grande e infinito (como tú) que no se puede definir de manera puramente conceptual.
El mundo vestido de mucho ruido (no me refiero al ruido de los autos, de máquinas, aviones, música estridente, gritos, bocinazos, etc) donde el miedo y los condicionamientos mentales, dirigidos en parte por el internet, es el que nos impide sentir nuestra verdadera esencia. Y es que el ruido más potente es el que produce nuestra mente impidiéndonos darnos cuenta que somos semillas de luz conectadas con el universo. Vicenta me mira con ojos benévolos y me pide hacerte saber que en todos nosotros existe un poder muy grande que ha quedado silenciado por el ruido, sobre todo, de nuestras mentes perturbadas, por momentos, sea por malos sentimientos o malos pensamientos.
Vicenta no envidia a todas aquellas personas que logran elevar su espíritu, por ejemplo, a través de la meditación o del yoga, porque ella lo logra a través de la lectura o de la escritura. En un par de oportunidades ella ha estado cerca de lo mágico y divino y sin estar ni borracha ni drogada. En esas dos veces Vicenta experimentó una paz inmensa, una sensación de libertad insospechada cuando se dió cuenta que el sentido de la vida va de la mano con el sentido de la identidad pero no visto ni desde el exterior ni desde el deseo tener cosas sino desde el interior de uno... de ese mundo interno que pide ser despertado para abrirse más allá de lo que ven nuestros ojos, de lo que dice nuestras mentes. Por este motivo, yo como la consciencia de Vicenta te invito a que empieces (si aún no lo has hecho) a dar tus primeros pasos hacia tu nivel de consciencia y te abras a la posibilidad de que tú, querido lector, eres algo más de lo que opina tu mente. En estos tiempos de incertidumbre, de miedo y de muchas dudas harías bien en escuchar más a tu alma para recuperar tu poder interior. Y si no sabes lo que significa este poder te lo hago saber. Es nada menos que el amor... allí donde la sensación de plenitud, paz y libertad son indescriptibles, esas sensaciones donde no se ven con los ojos sino con el alma, aquella por la que vivimos, sentimos y pensamos.
MARISOL
sábado, 27 de junio de 2020
La caracola y el mar
Imagen sacada de bing
sábado, 2 de mayo de 2020
Los doce del chat
- Mamá, ¿Te sabes los nombres de todos los apóstoles?
Quisiera pensar que no solamente todas mis dudas y temores encuentran respuesta en ti, señor Jesucristo, sino que todas mis lágrimas y dolor encuentran también consuelo en ti. A veces, no sé qué pensar. ¿Eres sólo un invento? Aunque, prácticamente todos los historiadores de la Antigüedad afirmaron que tú fuiste un predicador y líder religioso judío del siglo I, yo siento que mi fe en ti tambalea una y otra vez. Y ahora más que nunca.
Por un momento, me imaginé escribiéndole un e-mail a uno de los apóstoles para que a su vez le reenviara mi carta electrónica a Jesucristo rogándole que se comunicara con Dios Padre para que ambos hicieran pronto el milagro para aliviar a tantísima gente que se encuentra en peor situación que yo. Quién sabe qué me hubiera respondido Jesucristo pero me puedo imaginar que él me hubiera dicho que no le pidiera milagros si yo no creía firmemente en Él. Después de secarme las lágrimas me propuse aprenderme de memoria los nombre de los doce apóstoles en cuanto llegara a casa de regreso y, ¿sabes por qué? porque no sólo cuento con tiempo para hacerlo, sino porque me doy cuenta que esta crisis mundial es tan grande y tangible que nos hace sentir a todos impotentes. Cuando más débiles nos sentimos es cuando más fácil reconocemos nuestra necesidad de orar. Quizá porque la oración es la forma en que demostramos nuestra creencia y confianza en que Dios no tiene sólo el mundo entero en sus manos, sino que su hijo Jesucristo nos recuerda que la oración no debe ser nunca el último recurso del pueblo de Dios; por el contrario, debe ser nuestro primer punto de acción hacia el cambio, para volver a ser efectivamente más humanos unos con otros.
domingo, 19 de abril de 2020
Por los cerros de Úbeda
Juan está con ganas de evadir esta situación incómoda y violenta que le oprime el pecho desde hace más de tres semanas. Eludirlo es lo que más él desea. No sé si tú también, querido lector, pero yo deseo hacer lo mismo que Juan. Deseo al igual que él salirme por la tangente, irme por las ramas o irme por los cerros de Úbeda para no hacer frente a esta realidad.
viernes, 17 de abril de 2020
Irse por la tangente
Rosa sabe muy bien que "irse por la tangente" es una metáfora inspirada en el mundo de la geometría que explica que una recta tangente tiene sólo un punto común con una curva. Es decir que ambas se tocan en un solo punto al cual se le llama punto tangencial o punto de tangente. Bien, por este motivo Rosa también sabe que "irse por la tangente" o "salirse por la tangente" se refiere a la actitud que uno tiene de eludir responder a una pregunta comprometida. Rosa sabe que si ella da a alguien una respuesta que no se corresponde con lo que se le cuestiona, entonces normalmente es de manera intencionada porque se trata de una pregunta comprometida. Igualmente, si Rosa cambia de tema en mitad de una conversación o discurso para referirse a cuestiones que no guardan relación con el objeto de la discusión, ella bien sabe que se está yendo por la tangente. Y es que ésta es una expresión que se emplea mayormente en el lenguaje discursivo y político. Rosa también sabe que este sentido es negativo cuando implica buscar una salida sin afrontar el problema en sí. Sin embargo, Rosa me hace saber que esta expresión posee también un sentido positivo y afirmativo cuando caracteriza a la transfinitud de todo ser humano y a su capacidad para superar límites y desplazar fronteras, transformando el ser de las cosas y su propio ser. Increíble, ¿verdad? Pues bien, Rosa sabe que "irse o salirse por la tangente" es una expresión luminosa de la infinitud que la alienta con profundidad, rigor y originalidad, pues es aquella que la caracteriza. Es así como Rosa no sólo une sus letras con las tuyas entre la ciencia y la filosofía, sino que me hace saber que si la transfinitud humana se asemeja a la tangente de una curva, entonces cada ecuación hecha de la tangente posee valores propios en cada punto de la curva o será que sólo la tangente, si bien participa y se une a cada punto de la curva, no se deja encerrar en ella ni es ella misma una curva de estructura finita.
viernes, 20 de marzo de 2020
La chispa de la vida
- ¡Déjame tranquila! - me retó la chispa de la vida. ¡Déjame en paz!
Yo ni corta ni perezoza le pregunté sin pensármelo dos veces:
- ¿Cuál es tu pasión?
- ¡Y yo que sé! - me contestó entre rabiosa y triste. Como que a la chispa de la vida se le había malogrado su motor interno, ése que no sólo le daba sentido a su existencia sino que la impulsaba a que los sueños no se quedaran solo como sueños.
Yo sin perder tiempo le pregunté a la chispa de la vida que para qué vivía. Ella aunque sabía que la pregunta era imprescindible no pudo decir absolutamente nada quizá porque ella esperaba algo muy profundo y trascendental que sucediera, de una vez por todas, con la humanidad.
Antes que la chispa de la vida me diera una respuesta procedente sólo de su mente y no de su corazón yo le dije que imaginara y visualizara todo aquello que la pudiera hacer feliz.
- Pues, no sé - me respondió desganada la chispa de la vida - en este momento me siento desbordada por culpa del Coronavirus .
Como su respuesta no me dejó satisfecha le hice ver que se pusiera en marcha, que diera el primer paso porque todo camino se hace al andar. No hay que quedarse paralizado porque el que tiene un por qué para vivir casi siempre encuentra un cómo para salir adelante para así poder diseñar la vida que uno desea. En este caso poderla rediseñar. Lo importante es producir los cambios necesarios que nos lleven a conectar con nuestras ilusiones.
- ¡Sermones no quiero! - gritó molesta la chispa de la vida. ¿No te das cuenta que estamos todos inmersos en una gran pesadilla?
- Mira, yo creo que como te has llenado de problemas, limitaciones y carencias, que por cierto están sólo en tu mente, no te sientes bien ni contigo misma ni con el resto del mundo. Estás amargada y deprimida. Deberías practicar el autoconocimiento para que así tus sueños se hagan realidad. ¡Qué esperas para poner el corazón para inspirarte y abandonas tu mente y sigues el vibrar de eso grande que está destinado para ti aunque no sepas con certeza de la meta .. - no terminé de hablar porque la chispa de la vida me interrumpió
- ¡Cállate de una vez por todas! ¿No te das cuenta que, por un lado, muchísima gente esta muriendo actualmente en todo el mundo y, por el otro lado, se nos viene una recesión espantosa? Muchísima gente no sólo está muriendo, sino que otros muchos perderán sus empleos, empresas cerrarán. El escenario lo encuentro dantesco. Por este motivo, te pido que no me vengas con pura palabrería barata. El precio que está pagando la humanidad es muy grande. No soporto ver tanto sufrimiento ...
Esta vez yo interrumpí a la chispa de la vida y le hice ver que un gran estímulo es poder viajar, conversar con buenos amigos, hacer alguna actividad simpática, buscar la compañía de gente buena de corazón, como para hacerse la vida más agradable.
- ¡Cállate, por favor! Hoy en día no se puede hacer todo esto que me dices por la cuarentena. Sólo por internet y no es lo mismo, ¿no te parece?
- Te entiendo - le contesté. Justamente en momentos difíciles, cuando la misma vida nos reta a ser fuertes, es cuando debemos ser creativos y empáticos para no perder la chispa de la vida, aquella que nos sostiene para seguir en vida porque la vida de un amigo o pariente es la nuestra así como la verdadera vida (buena o mala) de cada uno es la de todos. Al final, todos somos uno. Y este gran reto le debe de servir de aliciente a la humanidad para no sólo superar la pandemia del Coronavirus, sino para superarse a sí mismos como verdaderos buenos seres humanos porque desde que existe la humanidad en la Tierra ella ha dado muestras de también ser terriblemente dañina y egoísta. Sólo espero que esta enfermedad que mantiene en vilo a todo el mundo ayude a tomar conciencia del sentido de la vida.
Después de escucharme la chispa de la vida me preguntó que qué significaba para mí el sentido de la vida a lo que yo le hice ver que el sentido de la vida está en hallar un propósito, en saber asumir una responsabilidad para con nosotros mismos y para con los demás. Es así que teniendo en claro los "por qué" podremos hacer frente a todos los "cómo". Aunque esta época sea muy difícil para la humanidad, ella está en la obligación moral y espiritual a generar grandes cambios para crear una realidad más noble. Es lo que yo más deseo desde hace mucho tiempo porque lo que veo desgraciadamente es que los seres humanos son buenos para volver a cometer los mismos errores una y otra vez. Son necios por antonomasia. No todos pero muchos.
La chispa de la vida se quedó callada porque ya no tenía más fuerzas para contradecir a la Fe. Y es que todo el que ha nacido de Dios vence al mundo y es porque la victoria que vence al mundo es la fe, esa fe que mueve montañas. La chispa de la vida tendría que escalar, por lo menos una montaña o quizás otras más, antes de llegar a la cima para poderle gritar al mundo que aunque la realidad se muestre cruel, la vida creada por Dios es bella ... allí donde radica el verdadero sentido de la vida.
jueves, 30 de enero de 2020
El sueño de Raquel
Una angustia, cual menesterosa cotidianeidad, ha llegado a adherirse tercamente a los pensamientos del corazón de Raquel. Y es que por más que ella hace esfuerzos para serenarse la verdad que ella siente que la angustia la está haciendo trastabillar como pidiéndole que se derrumbe, que pierda el equilibrio de una vez por todas. Qué feo, ¿verdad? Pero equivocadamente y de manera tangencial el corazón de Raquel se aferra a su razón (esa razón que nos pide no estar gobernado solamente por los malos hábitos e imposibles deseos).
Es así como la razón de manera enérgica le pidió al corazón de Raquel que se aferrara cual clavo ardiendo a ella y no de manera parcial, sino en su totalidad. Por su bien. ¿Será porque al luchar contra la angustia, la serenidad queda de lado? ¿O será que la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia? Un poco de ambas, creo yo. Y es que la angustia cuando nos coloca sólo ante la nada, nos dejamos envolver por ésta porque la nada es un infinito de la cual venimos y donde allá volveremos tarde o temprano. ¿Será que la nada es sólo un absurdo o es acaso una gran certeza? La nada es algo que no se puede concebir y, sin embargo, es. ¡Ay! al igual que la angustia.
- Sí, así es - dijo la angustia. ¡Soy tu congoja, Raquel! Soy ese estado afectivo que te causa cierto malestar psicológico y que te causa igualmente taquicardia o te hace temblar de miedo. Soy tu reacción ante el peligro o ante lo desconocido, unas veces de manera realista y otras de manera neurótica. ¡Jajajaja!
Cuando el corazón de Raquel escuchó la palabras de la angustia, se sintió asustada y por esta razón ella se aferró a la razón con fuerza.
Es así como la razón le pidió al vapuleado corazón de Raquel que dejara de lado al miedo, tristeza, nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio y ansiedad.
- ¡Tan fácil no es! - gritó el corazón de Raquel.
- Lo sé, pero no es imposible - le hizo saber la razón de Raquel.
- ¡Así es! - contesté sin poderme contener de intervenir.
- ¿Y tú quién eres? - Me preguntó Raquel mientras su corazón y razón me observaban bastante sorprendidos.
Y tú, querido lector, te preguntarás quien soy, ¿verdad?
- Soy la Fe - les hice saber a ellos dos y a ti también. Aprovecho para informarles que yo provengo del latín "fides" que significa "lealtad" o "fidelidad".
Y mientras el corazón de Raquel me sonreía porque la lealtad tiene un corazón tranquilo, la razón de Raquel me preguntó incrédulo:
- ¿Eres perseverante? Te pregunto esto porque la perserverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto, ¿sabes?
- ¡Claro que sí! Te entiendo. Y es que no sólo las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia y porque de mí depende que Raquel avance en su camino de vida. Pero, ¡ojo! apoyada también en ustedes dos así ella no camine con pasos seguros y lo haga algo coja.
Sin embargo, la razón alzando una ceja me dijo:
- Mira guapa, que yo sepa tú eres también conocida como la expresión: "de mala fe" porque tú haces o dices las cosas con malicia, con engaño o alevosía. Y esto a mí no me gusta nada.
- Lo sé - le contesté a la razón - pero no te olvides que también yo también puedo actuar de buena fe.
- ¡Sí! - gritó feliz el corazón de Raquel - Es verdad, porque como buena fe tú representas el criterio de conducta al cual se debe ajustar Raquel de acuerdo con los parámetros de un comportamiento recto y honesto.
Después de haber escuchado tanto al corazón como a la razón de Raquel les hice saber que lo primero por comprender es que yo, la fe, soy un valor protagónico en la vida de Raquel y no solo en relación con sus creencias religiosas, sino que ella debe aprender a tener confianza en algo o alguien a través mío.
Es así como la angustia, dejando de lado al corazón y razón de Raquel, miró dentro de mis ojos para aferrarse a mí porque sabe que ella (la angustia) es lamentablemente un duro sentimiento que no siempre puede ser fácilmente explicado y que tiene que ver con temores, miedos, tristezas, dolores o sufrimientos. Y Raquel lo que menos desea es que la angustia se convierta en un sufrimiento crónico. Su corazón y razón abogan porque yo, la Fe, la sostenga porque la angustia es esa sensación negativa que implica un determinado nivel de sufrimiento para toda persona que la vive como ella.
Pues bien, yo como la Fe les hago saber que, en realidad, no se trata de creer absolutamente en los demás, sino de creer, sobre todo, en uno mismo, de aprender a escuchar esa voz interna que nos insta a tomar esos caminos abiertos por los locos que más tarde serán recorridos por los sabios porque todos los hombres, Raquel y tú, querido lector, somos sabios: unos antes, otros, después. ¿Y sabes por qué? porque los sueños y la angustia nos unen. Y es que aunque te parezca mentira el soñarse en estado de angustia suele ser consecuencia de insistentes deseos y esperanzas lícitas y lógicas. Por este motivo, este sueño anuncia que pronto Raquel tendrá éxito en sus pretensiones o aspiraciones color esperanza. Así yo lo espero sinceramente y sin ninguna angustia de por medio.
miércoles, 22 de enero de 2020
Doña Cortesía y Doña Educación
Y es que si sumamos la educación con la cortesía creamos amor: amor por los conocimientos adquiridos, amor por nuestros semejantes, amor por los animales, amor por la naturaleza, amor por nuestra Tierra y por el universo, amor por todo aquello que entendemos y hasta por lo que todavía no logramos entender.
Que no te quepa duda alguna, querido lector, que si te mantienes como amigo de Doña Educación y de Doña Cortesía durante toda tu vida, te garantizo que te sentirás mejor ser humano para poder así salvar a otro ser humano que necesite de ti. Y es que así como la educación me parece que es la forma más alta de buscar a Dios, me parecería una falta de cortesía decir que Dios no existe.
domingo, 19 de enero de 2020
Doña Herejía y yo
viernes, 17 de enero de 2020
El canto de Inés
No hay más argumentos convincentes en la vida de Inés para rearmar como antes su estampa familiar. La verdad que escasamente prometedor es el desenlace que se viene venir en la trama de parte de su historia de vida. Y mientras yo mantengo la calma, ella busca sosiego en mi silencio para soportar la idea de lo que se evaporó, de lo que ya no es ...
Inés ha aprendido no solamente que los problemas dejan de serlo si no tienen solución, sino también ha aprendido que todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo. Y éste sólo desaparece cuando hay amor. Lamentablemente no todos saben reconocer al amor porque le tienen miedo. ¡Ay! Así como el amor ahuyenta el miedo, el miedo ahuyenta también al amor. Lo expulsa y no sólo a éste, sino que también expulsa a la inteligencia, a la bondad y a todo pensamiento bueno vestido de belleza y verdad. Al final, cuando queda sólo una desesperación muda, el miedo sepulta la propia humanidad de uno. Y como Inés no desea esto para ella, ella se resiste a ahogarse sólo en problemas.
Inés se niega a ser una persona pesimista que sólo ve problemas en cada respuesta. Ella prefiere ser optimista: encontrar una respuesta para cada problema. Inés se siente, por momentos, como un pájaro porque trata no sólo de volar alto para poder observar bien el horizonte de su vida, sino porque ella ha aprendido que todo pájaro no canta porque tenga una respuesta, sino que canta porque tiene una canción, así esta canción no te guste a ti, querido lector. Y la canción que yo le canto a Inés al oído, sí que le gusta. ¿Y sabes por qué? Pues porque yo soy su conciencia. Soy su mejor libro moral, soy la voz de su alma, soy su mejor juez. Yo soy aquella que vale por mil testigos. Soy esa pequeña chispa de fuego que ella mantiene viva dentro de su pecho. Soy la facultad humana que la ayuda no sólo a ella, sino a ti también, para decidir acciones y para hacerla responsable de las consecuencias de acuerdo a la concepción del bien y del mal. Y es que en esta vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias. ¿Y sabes por qué? porque la consecuencia es aquello que supone el resultado o el efecto de algo previo. Inés sabe muy bien como yo que existe una correspondencia entre la consecuencia y el hecho que la genera. Yo sé que todas las acciones que realice Inés tendrán algún tipo de consecuencias tarde o temprano.
Y, sin embargo, aunque Inés ni yo queramos, existen tres tipos de consecuencias imprevistas, aquellas la de resultados no esperados. En caso no sepas, te las menciono: Las imprevistas y negativas, las imprevistas y positivas conocidas como serendipia o chiripa (hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual) y las perversas que son aquellas contrarias al resultado esperado.
Como Inés ya no está por la labor de verse luchando entre el negativismo y la perversidad, yo la apoyo a que se mantenga tranquila ya que como su conciencia la estoy ayudando a que enfrente la realidad que le toca vivir de modo claro mientras ella va tomando las decisiones adecuadas llegado su momento. La verdad que en cualquier momento de tomar una decisión lo mejor o ideal es hacer lo correcto, luego si no hay de otra, lo incorrecto porque nadie es perfecto. Inés sabe muy bien que lo peor es no hacer nada ya que de ser así yo me quedaría sin argumento alguno ante ti, querido lector, e Inés se quedaría sin poderle seguir cantando a la vida.
martes, 14 de enero de 2020
Alma de niña
Alma sabía que en la trastienda de sus pensamientos podía hablar con los brazos alzados al cielo, ese cielo con cara de alma caritativa que, desde que nació, la observaba con cariño pero silenciosamente. Alma no sólo se preguntaba si la caridad como única virtud precisa de la injusticia porque es bastante difícil no ser injusto con lo que uno ama.
¡Ay! Alma se sentía harta de andar por caminos vestidos de iniquidad o de gran injusticia mientras sentía que atravesaba un gran desierto intransitable. Y para no derrumbar su equilibrio emocional mientras percibía con el rabillo del ojo de su vida las responsabilidades y obligaciones adquiridas, ella trataba de hacer digerible lo complejo, lo difícil de entender. Será porque el entendimiento es fuente de vida y la fuente de vida es, al fin y al cabo, nuestro querido corazón. Y es que los que de corazón se quieren sólo con él se pueden hablar.
jueves, 2 de enero de 2020
El trono dorado
viernes, 27 de diciembre de 2019
¡Feliz Año Nuevo!
Si bien este año aún no termina, éste tiene que rendirse ante el adiós ya premeditado que se avecina, pues, sabe que debe cederle el puesto al nuevo año que le sigue. Si bien el 2020 espera impaciente para entrar en nuestras vidas, mi amiga Rocío no sabe exactamente si tiene ganas de recibirlo o no. Pues bien, con una expresión entre indecisa y ambigua, ella abre un poco la puerta del tiempo para ver lo que le espera. La verdad que ella no sabe si temerle o no a este nuevo año que está avanzando no sólo de puntillas, sino que avanza hacia ella con paso seguro de manera inevitable, porque el 2019 - según Rocío - no se portó del todo bien con ella.












