sábado, 14 de marzo de 2026

Doña Venganza y Don Odio



 
En un pueblo olvidado entre altas montañas vivían dos vecinos muy peculiares: Doña Venganza y Don Odio. Nadie sabía exactamente cuándo habían llegado, pero todos sabían que cuando uno aparecía, el otro no tardaba en hacerlo también.

Doña Venganza era elegante y paciente. Siempre caminaba despacio, con una sonrisa fría, esperando el momento perfecto para “devolver” cualquier ofensa. Decía con orgullo:
—La justicia tarda, pero yo nunca olvido.

Don Odio, en cambio, era impulsivo y ruidoso. Sus pasos eran pesados y su voz fuerte. Donde él pasaba, las discusiones crecían como fuego en un campo seco.
—¡No hay que esperar! —gritaba—. ¡Hay que responder con más fuerza!
 
Un día discutieron frente a todo el pueblo.
—¡Sin mí, tú no existirías! —gritó Don Odio—. Yo enciendo el corazón de la gente.
—Puede ser —respondió con calma Doña Venganza —, pero yo soy quien hace que el fuego nunca se apague. Y luego se rió.

Mientras ellos dos discutían, las personas del pueblo comenzaron a pelearse entre ellas. Viejos amigos dejaron de hablarse, muchas familias se separaron por cualquier pequeña ofensa dejándola crecer hasta convertirla en algo enorme e imparable. Pues bien, entre la multitud había una niña que observaba todo en silencio. 
 
Cuando vio que el pueblo estaba casi destruido por las peleas, se acercó a los dos.
—Tengo una pregunta —dijo la niña con voz suave.
—¿Cuál? —preguntaron ambos.
—Si ustedes dos ganan, al final ¿quién pierde?
Doña Venganza y Don Odio se miraron y constataron que las casas estaban cerradas, los amigos estaban distanciados, y la tristeza reinaba en todas partes.
Entonces la niña respondió sola:
—Ustedes dos se han dado cuenta que perdemos todos. No hay ganadores.
Don Odio bajó la cabeza por primera vez. Doña Venganza guardó silencio. Y ese día, por primera vez en muchos años, ambos se marcharon del pueblo aunque sabían que siempre podrían regresar si alguien volvía a invitarlos a su corazón.

Querido lector, ¿cuál es la Moraleja de este cuento? Pues, cuando el odio y la venganza prometen justicia o satisfacción, al final sólo dejan destrucción. Es así que quien aprende a perdonar, es capaz de romper el círculo vicioso para terminar devolviendo la paz.

                       MARISOL 
  

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