Estar fuera de mi patria no significa que yo esté ajena a lo que suceda en el país que me vió nacer. Ese país que tuvo la oportunidad no sólo de ser mi cuna, sino que supo abrigarme y de cobijarme llegado su momento. Sin embargo, no pudo retenerme porque volé a otras latitudes con la esperanza de olvidar el terrorismo sanguinario que costó la vida a miles de peruanos... Han pasado ya muchos años que me encuentro viviendo en otro continente, en un país con otro idioma, con otras costumbres y con otra cultura. ¿Fuí cobarde al abandonar la tierra en que me vió nacer? Seguramente ya que otros se quedaron, por fuerza mayor, a tu lado y yo no. En todo caso, tú, querido Perú, seguirás viviendo en mi corazón por siempre jamás. ¿Y sabes por qué? Pues, porque eres un país vestido de ricos aromas, de hermosos paisajes, bellas costumbres, linda música y porque en tu suelo soberano viven amigos y parientes míos.
Como no puedo agregar nada nuevo a la situación actual en la que se encuentra mi querido Perú sólo doy a conocer este vídeo musical que habla de lo hermoso que eres. Esta linda canción me hace recordar que tú eres mejor de lo que nos imaginamos. Por ello brindo por ti aún en tiempos difíciles como éste. Pues bien, sin mayores explicaciones dejo que este sentimiento mío se haga presente para recordarme que la vida es maravillosa aunque nos duela vivir con el alma partida en dos. Más de uno sabrá a lo que me refiero, sobre todo, cuando leo las noticias actuales.
Vivir solo de recuerdos no puedo por más que los recuerdos pueblen no sólo nuestra soledad, sino que la hagan más profunda, quizá porque el recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.
Bien, así tú quieras olvidarme y puedas vivir sin mí, querido Perú, yo te digo desde ya que tú no me eres indiferente ahora más que nunca.
¿En qué momento Juan dejó de ser Juan? Según él es que fue por un trauma infantil porque sus padres no le supieron brindar apoyo y amor. Es tanto su odio hacia ellos dos que, con el pasar del tiempo, Juan se ha transformado en un narcisista aunque él no lo quiera reconocer ni ante el espejo de su alma ni ante los demás. Y es que sus cambios de humor son constantes, es egocéntrico con cierto grado de inmadurez, no le gusta asumir, por ningún motivo, sus errores, más bien le echa la culpa de todo lo que le pasa no sólo a sus padres, sino hasta a la misma vida. Es más, no siente empatía por nadie y usa a la gente para su conveniencia aparte de sentir envidia y desconfianza. Sé que Juan sabe cómo llevar la conversación teniendo el don comunicativo de confundir y de hacer que uno se sienta culpable. La verdad es que es una lástima que su inteligencia sea su mayor obstáculo porque por saberse inteligente piensa que los demás no lo son. No es de extrañar que gente amiga y hasta parientes se terminen alejando de él por ser Juan una persona tóxica, sobre todo, al mirar él con desdén o con ira a los demás para encubrir su baja autoestima vestida de fragilidad aunque él mismo no lo quiera reconocer. Lo más lamentable es que Juan se enoja y ofende con facilidad, porque es vulnerable a la crítica más leve. O sea él tiene dificultad para regular sus emociones y su conducta. También tiene grandes problemas para enfrentar la ansiedad, el estrés y adaptarse a los cambios, se siente con regularidad deprimido y tiene sentimientos secretos, que no dejan ver, su inseguridad y vergüenza.
Y pensar que Juan de niño y joven fue una persona de buenos sentimientos; pero cuando el rencor y el odio lo comenzaron a dominar, su alma se enfermó convirtiéndose en un alma prepotente, envidiosa, malhumorada, vengativa y también apática. Seguramente, Juan sufre mucho por llevar una máscara ante los demás para que no vean cuán vacía de amor está su alma.
Juan, ante sus padres, se muestra déspota, inaccesible y arrogante. Él se olvidó que fue un niño y joven noble de sentimientos, un tanto inseguro e ingenuo, pero también valiente a los desafíos. Pero hoy en día ya no es así. Juan no se cansa de echarle la culpa de sus miedos e inseguridades a sus padres, a quienes ve como sus más grandes enemigos porque según él no le han brindado protección y amor necesario como para desarrollarse de manera normal ante la vida. La verdad que conozco bien a los padres de Juan. Erika trató de ser una buena madre aunque fuera, por momentos, demasiado sobreprotectora; negligente o malvada, nunca lo fue; Gonzalo, su esposo, es una persona pragmática, racional, un tanto dominante pero de buen corazón. Pero de ellos no quiero hablar, sino de Juan. Él está convencido que sus padres nunca fueron ni lo suficientemente cariñosos con él ni se interesaron ni se preocuparon por él. Pero, allí radica el quiebre emocional porque cómo entender, entonces, que César, el hermano de Juan (dos años menor que él), sí tenga una buena relación con sus padres.
¿Qué hacer para poder ayudar a Juan? Ante este trastorno de la personalidad sólo un especialista de la mente puede realmente ayudarlo, pero si Juan sólo levanta murallas alrededor suyo nunca habrá una mejoría. Lo único que él consigue es sentirse más solo porque no todos estamos dispuestos a escuchar siempre sus mismos lamentos e insultos. Juan tiene que darse cuenta, en caso hasta ahora no lo desee aceptar pero sí lo entienda, que él como dueño de su propia vida, tiene que buscar con ayuda profesional la mejor forma de sacarlo de esta oscuridad en la que su alma se encuentra atrapada. Y es que la oscuridad no puede a nadie sacarnos de la oscuridad. Sólo la luz de la sabiduría vestida de perdón puede realmente hacerlo. Y es que el odio no puede sacarnos del odio. Sólo el amor. Y es que el amor no existe como tal, sino, más bien, las pruebas de amor. Y la mejor prueba de amor es empezando a amarse a uno mismo de manera genuinamente sana para ser capaz de amar a su prójimo porque la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque si bien en un principio los pensamientos pertenecen al amor, al final todo el amor pertenece a los pensamientos. Y todo lo que somos es el resultado no sólo de lo que pensamos, sino de lo que sentimos. Es más, decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, es saber concordar nuestras palabras con nuestra mente, sobre todo, con una mente abierta y generosa para saberla llenar con cosas valiosas que nos alimenten el alma.
Finalmente quiero decir que así como Juan hay otros seres humanos que se niegan a ver la realidad, la suya propia, pero también existen aquellas personas con trastornos de la personalidad (sea genético, producido por un trauma o por consumo de drogas alucinógenas) que sí desean dejarse ayudar para poder salir de la oscuridad en la que se encuentran. Ojalá que Juan, a quien creo conocer bien, sepa esforzarse sinceramente en liberar a su mente de malos pensamientos que cual prisión tiene atrapada, desde hace tiempo, a su hermosa y valiosa alma de niño... esa alma cual gran tesoro, que debe saber defender, porque es por lo que vive, siente y piensa.
En este cuento juego con la letra "i" lo más que puedo
Idara Iozelli (60) italiana millonaria, quien vive en la Isla de Ischia, idealizó a Iman Izadi (60) ¿de Irán? Pues bien, Idara tuvo un idilio increíblemente íntimo e intenso por internet con este impresentable. Se comunicaban imparablemente en inglés. It is incredible! Isn't? Idara nunca se imaginó que su ídolo tenía innumerables identidades y era un impostor invencible. Este insensible, indiferente e insolente estafador, de imbécil no tenía nada. Iman era, más bien, implacable, impredecible, imperturbable e inmutable ante sus ingenuas, inmaduras, indefensas e insatisfechas víctimas como Idara. El inmutable, impávido, imponente e inquebrantable de Iman, si bien había tenido una infancia indigna e infeliz invadida de intranquilidades, incomodidades e inconformismos inigualables, hacía uso de su ilimitada e infinita imaginación con sus innumerables víctimas. Iman tenía una impresionante influencia sobre ellas y sobre Idara, igualmente.
Integridad no tenía Iman, pero sí, indiscutiblemente, mucha inteligencia. Invitaba a sus incautas e inocentes víctimas a ilusionarse con él; las iluminaba con su imborrable imagen de hombre ilustre e importante. Las impactaba con sus insólitas intenciones e irreales ideas románticas y, luego después, les quitaba inmensas cantidades de dinero. Para Idara no sólo fue inaudito, intolerable e impensable lo sucedido, sino que le resultaba incómodo e inconcebible que Iman se hubiera comportado inadacuadamente con ella. Tanto Idara como igualmente la PDDII (Policía de Investigaciones Italiana) como Interpol, quien también intervino, fueron incapaces de dar con el incierto, indeterminado e inaveriguable paradero de Iman Izadi. Acaso, ¿Iman no es innato de Irán? ¡Qué tal incógnita!
Idara había sido incapaz de seguir su instinto. Más bien, se dejó intoxicar por Iman. Indudablemente que Idara tuvo el imperioso, intenso e impulsivo deseo de insultarlo y enviarlo al infierno. De nada sirvió. Si Idara hubiera sido incrédula, hubiera interpretado mejor las malas intenciones de Iman y se hubiera mantenido incólume, impersuasible e impávida ante sus incoherentes, pero incansables e incesantes indicaciones, Idara no se sentiría incómoda e indispuesta en admitir que irremediablemente no sólo había perdido una inmensa suma de dinero (ya irrecuperable), sino que había invertido su tiempo irracionalmente al enamorarse ingenuamente e inútilmente de Iman.
En este impactante intermezzo de infinitas interrogantes, Idara intenta en no implicarse más con hombres como Iman por su propio interés económico. De lo contrario sería una idiotez y una insensatez impensables si Idara cometiera el mismo errror. Sería imperdonable, intolerable e incompresible. Si bien, las incalmables, inquietas, incansables e ¿intachables? PDII e Interpol ya interrogaron a Idara, Iman parece mantenerse invisiblemente escondido en la India, Inglaterra, Irak, Irán o Irlanda. Pero yo, Ingrid Iozelli, hermana de Idara, pienso que Iman vive invisible en una de las 17.000 islas o islotes de la increíble nación de Indonesia. ¡Toda una intriga!
Por suerte, los inquietos agentes de la PDII y de Interpol no están inmóviles y siguen investigando intensamente e incansablemente, a nivel internacional, insólitos casos de ilegales fraudes como el de Iman hecho a Idara y como otros infinitos casos más realizados en nuestro inmenso mundo, muchas veces, inmundo por tanta insoportable inmoralidad.
¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Preguntas tras preguntas que dan pie a otras preguntas más que abarcan la totalidad de la realidad y merecen ser cuestionadas por ti, por mí, por todos. ¿No será que hay que darle un sentido a la vida por el mismo hecho de carecer de sentido? ¿Y si no estoy llevando la vida que quiero? ¿O será que la vida por no tener ningún sentido es una buena razón para vivir? ¿Y si esto que hago no me corresponde en realidad? ¿Será que la pregunta "¿Cuál es el sentido de mi vida?" es la más grande y la más profunda de todas?
Pues bien, el Sentido de la Vida me pidió que callara por un momento. Y él, quien puede leer mis pensamientos, me dijo muy serio:
- Tú mejor que nadie sabe qué significa el sentido de la vida con pandemia o sin ella. ¡Alégrate por ello! Tú bien sabes que la mejor manera de darle sentido a tu vida es intentando servir al prójimo ... ese prójimo próximo revestido de solidaridad familiar. Y tú, Carmencita, lo estás haciendo desde hace ya tiempo y en silencio. Sólo pocas personas saben lo que te mueve a seguir adelante y no te cuestionan qué es lo que haces, y sobre todo, para qué haces lo que haces.
- Pero quisiera poderles ayudar más y, sin embargo, no puedo. Siento además que las fuerzas me fallan. Quizás allí radique esa constante insatisfacción vital que me cuestiona qué es lo que me pasa realmente - le hice saber al Sentido de la Vida quien me observaba con esa tranquilidad pasmosa que lo caracteriza.
- Carmencita, debo hacerte recordar que las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, sino, más bien, se multiplican. Mira, tú no te dedicas a contar cuentos llenos de pura palabrería, sino que tú actúas haciendo realidad lo que piensas y sientes. Además, has aprendido que la vida significa ir hacia adelante y no dar marcha atrás. Te has dado cuenta que la vida, en realidad, es como una calle de un solo sentido donde tú manejas tu vida con un propósito y con un objetivo muy claro y sin proclamarlo a los cuatro vientos.
- ¡Ay! quizá no digo nada públicamente porque, por momentos, me siento en un laberinto del cual no puedo salir porque me veo no sólo olvidando las causas y razones de mi propia existencia, sino que no estoy dispuesta a recoger ni tempestades, ni huracanes porque trato que mi mar interno se encuentre tranquilo y no revuelto ni turbado - le respondí a modo de queja.
- ¡Ay, Carmencita! El sentido de la vida no es más que el acto de vivir en uno mismo. Lo importante es saber cómo uno experimenta sus horas, sus días, sus meses y sus años. Por suerte, tú no eres una persona hedonista que sólo obtiene satisfacción a través de una constante y permanente autogratificación. Además, recuerda que si actúas a pesar del miedo, el resultado aunque no sea perfecto lo has visto llegar porque tu coraje, valentía y tu dosis de fe y confianza ha movido montañas, sobre todo, al dejar tu zona de confort por fuerza mayor aunque las personas a las cuales tú ayudas no reconozcan, del todo, tu esfuerzo físico y emocional que dejas a la vera de tu camino de vida. Y así cojees y avances poco, no olvides que te acercas a la meta porque la única meta es vivir ayudando a los demás, sobre todo, si alcanzas el éxito convirtiendo cada paso tuyo en una meta y cada meta en un paso por dar con decisión y alegría (así esta última se te escape de las manos, por momentos, y regresa a ti sacándote una gran sonrisa, así ésta sea sólo una sonrisa triste).
El Sentido de la Vida le volvía a dar sentido a mi vida. Me hacía reflexionar sobre el tipo de motivación que tengo. Me hacía ver la diferencia que hay entre una motivación extrínseca e intrínseca. Mientras la primera es externa a uno y a la actividad que uno realiza, la segunda procede del interior de uno siendo la más importante porque no espera ninguna recompensa exterior. Me explico: la recompensa interior es como las raíces de un árbol que no piden ninguna recompensa por hacer que sus ramas den flores y/ o frutos.
Y "last but not least", en realidad no importa lo que esperamos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros porque si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida... esa vida que ríe y llora con cada uno de nosotros; esa vida que no es significado, sino que es, más bien, deseo porque actúa como nuestra fuerza motriz... esa fuerza motriz revestida de amor, mejor dicho, de pruebas de amor. Y es que la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor, ese gran milagro que le da sentido a la vida porque el amor jamás reclama, sino que da siempre sin pedir nada a cambio. Lo importante es encontrarle un sentido a nuestra vida, un propósito, una misión porque es el fin último y más elevado de todo ser humano. ¿No crees, querido lector?
El mundo entero está atrapado entre las garras de Doña Ansiedad y Don Miedo. Por más que todos tratamos de llamarnos al orden y seguir con nuestras vidas, no podemos realmente ya que están truncadas por la pandemia. Ambos se han apoderado de nuestras almas... esas almas que cuando son grandes tienen voluntades pero cuando se sienten débiles tan sólo están vestidos de deseos. Pero ¡ojo! si te alimentas sólo de deseos reprimidos, al final terminas pudriéndote. Y hoy en día, ni tú ni nadie así lo desea. ¿No es cierto? Y sin embargo... ¿Qué hacer para combatir a Doña Ansiedad y a Don Miedo? La solución exacta no la tengo, pero sí tengo a una aliada, un poco difícil de entender, pero si te esfuerzas, realmente la entenderás mejor que yo ...
Ante todo, debemos saber quién es Doña Ansiedad. Pues bien, ella proviene del latín "anxietas" y es un estado de angustia o aflicción que puede sufrir una persona sin necesidad de existir motivo alguno para tener una preocupación o estrés que conlleve a la pérdida de control o sensación de no tener solución al problema presentado. Sin embargo, motivos hay y es por culpa de esta incertidumbre en la que nos encontramos todos viviendo desde hace un año. No sabemos ya para dónde mirar y a quién creer. Unos dicen que esta pandemia tiene para rato, otros dicen que no. Unos dicen que las vacunas, por un lado, sí son efectivas, otros aseguran que no saben cuanto tiempo de efectividad tienen, sumado a un largo etcétera de muchos otros problemas como falta de mascarillas, respiradores, vacunas, etc.
¡Ay! si dirigimos nuestra mirada a Don Miedo, él sólo nos hace saber que no es sólo un estado emocional que surge en respuesta de la consciencia ante una situación de eventual peligro, sino que también es un sentimiento de desconfianza de que pueda ocurrir algo malo. Por este motivo, todos nos encontramos a la defensiva para asegurar nuestra supervivencia ante el peligro de contraer no sólo el Covid-19, sino de estar expuestos a sus mutaciones que se están dejando ver en distintos países.
¡Ay! no es justo vivir así entre Doña Angustia y Don Miedo. Ni tú ni nadie los quiere a nuestro lado como amigos. Todo lo contrario. Más bien, queremos tener de aliada a Doña Espiritualidad. Pero, ¿por qué? Pues, porque ella es definida como la conciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta materialmente y que está ligada a algo superior a todos los seres vivos. Es más, ella es un valor positivo y superior puesto que es una cualidad que determina en la mayoría de los casos, un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan al desarrollo individual de cada uno de nosotros.
Sin embargo, mi alma está llena de dudas. Y ¿sabes por qué? pues, porque si comienzas con certezas, terminarás, finalmente, con dudas; pero si aceptas a empezar con dudas, llegarás a terminar con certezas. ¿Una gran verdad? Sí, porque la certeza es la conciencia no sólo de saber que conocemos la verdad, sino que se refiere al estado de conocimiento según el cual estamos conscientes de que poseemos la verdad, sobre todo, cuando la base de la certeza es un conocimiento racional de la realidad que va de la mano de la confianza cuando se maneja la información exacta. Pero, ¿desde cuándo? Mmmm....
Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación nos confunden. Nos lanzan descaradamente a los brazos de Doña Ansiedad y de Don Miedo. ¡Es hora de despertar! Te preguntarás ¿por qué? Porque sólo tu visión se volverá clara cuando puedas mirar en tu propio corazón, ya que quien mira hacia afuera duerme y quien mira hacia adentro, despierta.
- Todo un reto, ¿verdad? - nos dice Doña Espiritualidad. Ella nos hace ver que es un estado de gracia que cada uno de nosotros obtenemos dentro de nuestros corazones y que debemos encontrar por nosotros mismos para no permanecer dormidos y paralizados ante Doña Ansiedad y Don Miedo.
Y mientras Doña Espiritualidad termina de hablar, Doña Ansiedad y Don Miedo la ven con rabia porque ambos saben que, finalmente, es ella quien tiene la última palabra ya que Doña Espiritualidad no sólo determina un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan a nuestro desarrollo individual, sino que también es un valor positivo y superior a ellos dos, sin lugar a dudas, sobre todo en estos tiempos de gran zozobra. Y es que la palabra "zozobra" hace referencia a la acción y efecto de zozobrar que puede ser utilizado para denotar la acción que realizamos, tú y yo, al momento de alterar nuestro estado psicológico por causa de la pandemia. Y a su vez para hacer ver el efecto que podemos estar sufriendo en el que nos encontramos bajo el estado de ansiedad o miedo que se nos ha impuesto a la fuerza.
Doña Espiritualidad mueve su cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación. Yo también. Y tú, querido lector, haces lo mismo. Será, porque ambos nos estamos dando cuenta que la vida moderna ha descuidado la espiritualidad y no podemos seguir pensando sólo en las necesidades físicas y materiales. ¡Ay! esta maldita pandemia, por más ansiedad y miedo que nos cause, nos está ayudando a una búsqueda del sentido de la vida que trasciende de lo mundano. O acaso, ¿me equivoco?
Todos sabemos que en nuestras vidas nos podemos sentir, en menor o mayor escala, inseguros. Pero, ¿qué pasa en estos momentos? Pues que nadie puede sentirse seguro al cien por ciento. Esta pandemia nos tiene en vilo, nos tiene temblando para bien o para mal desde hace varios meses.
Doña Inseguridad ha venido para volvernos vulnerables, para hacernos sentir inestables amenazando, de este modo, nuestra autoestima. Esa autoestima que nos ayuda a hacer visible nuestro propio universo mientras tratamos de aceptarnos, de ser auténticos y de ser verdaderos. Pero, en este momento, de nada nos sirve sentirnos valiosos. El que diga que lo que yo digo, es una gran mentira, está engañándose así mismo. Lo único que deseamos es no perder nuestra salud a manos de un bicho intransigentemente mutante.
¡Ay! esta vulnerabilidad nos produce una sensación de malestar, de nerviosismo y hasta de ansiedad. Y es que en los momentos de ansiedad, no vale de nada razonar. Dejamos que otros lo hagan por nosotros. Sea por comodidad, por cobardía o simplemente porque ya no damos más. Y, ¿sabes por qué? Porque a todos los narcisistas ya no los estimula más sus conductas compesatorias. Han caducado, finalmente, mientras siguen durmiendo no de noche, pero sí de día. Ellos no han despertado o no quieren despertar ante la cruda realidad. Tal vez, porque la realidad es un eterno insatisfecho.
Doña Inseguridad se ha propuesto enfrentarnos ante el espejo de nuestras almas mientras ella nos hace ver la dificultad para escoger entre diferentes opciones para conseguir un objetivo determinado que, lamentablemente, por el momento no existe. Se ha evaporado; ha desaparecido.
La verdad que la maldita duda constante nos hace ver que lo que hemos hecho o dicho de manera acertada o no, no vale, hoy en día, para nada. Curioso, ¿verdad? Pienso que nos estamos moviendo en aguas movedizas desde que empezó el 2021. Me explico haciéndote esta pregunta: ¿Cómo podemos comenzar algo nuevo con todo el ayer que llevamos a cuestas? ¡Cuánta inseguridad nos rodea, más que nunca!
¡Ay! por más que sepamos que la inseguridad es una reacción emocional que supone una falta de seguridad y de confianza acompañada de malestar y tensión que se presenta en diversas situaciones, normalmente asociada a situaciones de ámbito social y en la toma de decisiones, hoy en día no hay terapia que nos ayude a superar ni nuestros miedos irracionales ni nuestros pensamientos negativos mientras no cambie esta realidad impuesta a la fuerza que sigue existiendo y no desaparece por más que queramos. ¡Qué gran pesadilla!
Doña Inseguridad nos reta no a cambiar la situación en la que nos encontramos viviendo, sino, más bien, a enfrentarnos de cambiar nosotros mismos. Y es que cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar porque el cambio es ley de vida. Indudablemente que no somos las mismas personas que el año pasado, ¿verdad?
¿Quién se atreve a decir que el cambio prepara el camino para la revolución? Y no hablo de una revolución violenta, sino, más bien, pacífica y permanente como el amor, el goce fundamental de la vida. Pero, si bien, Doña Inseguridad me deja hablar todo lo que quiera, ella muy bien sabe lo que nos espera.
Ahora, yo te pregunto a ti, querido lector, ¿sabes que en una revolución, al igual como en una novela, la parte más difícil es la de inventar el final? Si bien doña Inseguridad se ríe de mí, yo soy de la opinión que hay que tener fe porque el tiempo no sólo es el mejor autor, sino porque siempre encuentra un final feliz aunque te suene, querido lector, cursi, ridículo o ingenuo. Y, ¿sabes por qué? Porque así bien no creamos en los políticos (hasta ahora no han encontrado una solución perfecta a los problemas del mundo), por lo menos, nosotros con nuestras buenas obras, podemos demostrar nuestra fe no a través de nuestras creencias religiosas, sino del valor protagónico que ésta les da a nuestras vidas y a la de los demás. Pienso que es la única manera de mantener, aunque sea un poco. a raya a Doña Inseguridad.
¿Qué se trae Dios entre manos? Entre contratiempos, desgracias y fastidios Él escribe siempre derecho sobre nuestros renglones torcidos de vida. Esta gran verdad si bien es lapidaria, nos hace ver que lo que aparentemente parece difícil, al cabo de un tiempo llegamos a entender, desde otra perspectiva, que ya no lo es tanto. Es decir, los problemas que teníamos hace un tiempo atrás no son los mismos que los de ahora. Aprendemos a relativarlos o quizás a sobrellevarlos de mejor manera.
Así piensa Bertha. Ella está convencida que cada paso que da, es un salto al vacío. ¿O acaso es un salto de fe? Sea como sea ella sabe no sólo lidiar con sus dudas y sus emociones, sino que arrastra sus pies hacia el borde del precipicio así sienta mucho temor. Parece una salida muy fea y, sin embargo aunque todo plan falle, sabemos que nuestra fe será nuestra mejor red para sostenernos ante las adversidades cuando vayamos en picada. Bertha inconscientemente sabe que Dios estará allí para escribir derecho sobre sus líneas torcidas, imperfectas e impuras de vida.
Si bien Bertha ha cometido muchos errores, ella está consciente que todos pertenecemos a un plan divino aunque nuestras mentalidades finitas no lo entiendan del todo. La verdad que los duros golpes que ha enfrentado Bertha a través de los años la han ayudado a fortalecerse interiormente aunque ella no pueda demostrar su plena confianza en Dios. Allí donde se encuentran esos renglones torcidos. Y es que Dios quiere ayudarla a que ella escriba mejor la historia de su vida, de manera derecha, en línea recta. Y mientras Bertha se mira hacia adentro para enfrentarse a su destino, ella sabe que no hay más destino que el que nos hacemos a mano sobre los renglones torcidos de nuestras vidas.
Bertha sabe que las cosas buenas y malas obran a su favor, sobre todo, dependiendo del lugar donde se encuentre no sólo su corazón, sino también su confianza porque todo tiene un propósito. Y por más que ella tome decisiones equivocadas, Dios estará allí para enderezar su camino porque ella ha degustado el amargo sabor de haber sido herida, de haber sido humillada y también defraudada. Así como Bertha ha conocido el amor, también no le es desconocido el desprecio. Conoce tan bien a la humildad como al envanecimiento. Bertha ha reído no sólo a carcajadas, sino que también ha llorado creando pequeños o grandes mares dentro de su alma.
Pues bien, Bertha sabe que toda desgracia se transforma en una oportunidad, sobre todo, cuando uno está dispuesto a cambiar de actitud. Y es que lo que comienza chueco, puede terminar derecho. Pero para ello hay que invertir no sólo energía física, sino también una energía aún más grande, el de la fe. Ésa que es la creencia de una persona en relación con algo o alguien. Y como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. Pues sí, la palabra Fe significa lealtad y fidelidad. Bertha comienza a entender que la fe es definida como fundamento en una creencia o una convicción que admite lo absoluto mientras que la razón es fundamento en la evidencia ya que la evidencia es la más decisiva demostración. Aquélla que se demuestra y no se proclama.
Antes de terminar, querido lector, te hago saber que lo que Bertha ha aprendido es que cuando veamos alguna situación difícil, por ejemplo, como una enfermedad, un conflicto, una deuda o una depresión lo que podríamos llamar "renglones torcidos", Dios, que es amor y representa también a la salud, felicidad o prosperidad es el que nos ayuda siempre a escribir derecho aunque sea de manera lenta. Si bien Bertha, por un largo tiempo, ignoraba lo que significaba "Dios escribe derecho sobre renglones torcidos", hoy en día ella ya comprende que todas las cosas que le han sucedido la han ayudado para su bien. Y mientras Bertha sigue en pie a pesar de todas las decisiones equivocadas que tomó, también ella toma conciencia que la vida le enseñó a levantarse y a caminar con paso firme y derecho sobre las líneas o renglones torcidos de su vida. Esa vida que no es sólo de cada uno de nosotros, sino que es la de todos.
Se están peleando Quizás y Quizá. Y todo porque ambos adverbios de duda que sugieren la oportunidad de que aquello que menciona sea verdadero o de que acontezca, se disputan, en este momento, el primer lugar en importancia ante La Real Academia Española.
Es así como la R.A.E. les pidió a los dos que se calmaran, que no discutieran más. Quizás y Quizá lo miraron furibundos. Quizás, queriendo callar tanto a la R.A.E como a Quizá, comenzó a cantar a todo pulmón:
"Siempre que te pregunto
Qué, Cuándo, Cómo y Dónde
Tú siempre me respondes
Quizás, Quizás, Quizás..."
- ¡Basta! No me robes protagonismo - gritó alterado Quizá. Y mientras echaba chispas se le salían las lágrimas de impotencia.
- Pero, ¿qué te crees tú? - le increpó Quizás. Para tu información me hice famoso mundialmente con la canción que lleva mi nombre compuesta por el compositor cubano Osvaldo Farrés en 1947.
- Pues bien, - dijo la Real Academia Española - escucháme bien, Quizás. Es hora que te enteres que Quizá es mucho más antiguo que tú. Viene de la locución quiçab que significa ¿Quién sabe? y apareció en el "Poema del Mio Cid" en el siglo XII. Es más, recién hasta el siglo XVI se encontró un testimonio escrito donde aparecías tú en escena.
Quizás ¡ay! no estaba nada contento con esta respuesta. Acaso, ¿no era más importante que Quizá? ¡Qué va! Ambos lo son porque para tu información, querido lector, Quizás se escribe cuando la palabra que sigue empieza con vocal. Por ejemplo: Quizás eres muy terco a mi parecer. Y Quizá se escribe cuado la palabra a continuación empieza con consonante. Por ejemplo: Quizá comamos a las dos de la tarde.
Cuando la Real Academia Española les hizo ver que no debían entrar en competencia porque ambos adverbios de duda son igualmente válidos e intercambiables en todos los contextos, Quizás y Quizá se quedaron tan pensativos que decidieron hacer las paces. Te preguntarás por qué. Pues bien, porque ambos están intrigados con los que nos depara a todos nosotros el 2021. Así es, los dos adverbios de duda quieren saber a ciencia cierta qué es lo qué se trae entre manos el nuevo año porque el 2020 ha sido muy malo para toda la humanidad. Es más, la humanidad entera no quiere vivir más de suposiciones, sino de hechos concretos. Queremos saber cuándo podremos vivir con normalidad ya que Quizás y Quizá no nos sirven de nada. Y es que todos percibimos el drama de nuestro propio fin. Así no se puede vivir de manera normal ya que estamos todos para tendernos, más bien, en una camilla y dejarnos curar por un psicólogo o para atiborramos de antidepresivos. Quizá no todos, pero sí muchos. Si sumamos la nueva cepa del Covid-19, nos preguntamos, entonces, ¿qué pasará?
Quizás y Quizá han hecho las paces porque se dan cuenta que, en este momento, ni el uno ni el otro les sirve a la humanidad... esa humanidad que no puede soportar mucha realidad porque la realidad ha superado a nuestra fantasía. En todo caso, contribuimos a la protección de la humanidad si no nos resignamos. Lamentablemente hay muchos seres humanos que confunden paciencia con resignación. La diferencia radica en que la paciencia es una actitud positiva y la resignación es todo lo contrario. Y es que la resignación no es más que un estado sentimental en donde el ser humano se muestra en adaptación pasiva frente a los problemas que se le avecinan. Piensa que es producto de una "mala suerte".
Querido lector, ¿quieres vivir sólo de suposiciones y dejarte llevar por la resignación? La verdad que yo no quiero abrazarme ni a Quizás ni a Quizá. Más bien, prefiero que la esperanza nos dé este 2021 la mano a todos porque cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza. ¿Y sabes por qué? Porque la unión hace la fuerza. Hay miles de virólogos, médicos, científicos de todas partes del mundo que desean exterminar esta cruel enfermedad o poderla manejar de mejor manera con las vacunas.
Confiemos en que saldremos de esta pandemia dentro del 2021 porque Quizás y Quizá no saben qué hacer. Más bien, la esperanza misma sí sabe qué hacer. Es más, constituye una dicha aunque sus fracasos por frecuentes que sean, son menos horribles que su propia extinción. Y recuerda, querido lector, que la esperanza y el temor son inseparables. No hay esperanza sin temor y no hay temor sin esperanza.
Dejemos de lado a Quizás y Quizá y seamos más amigos de la Esperanza... ese estado de fe y ánimo optimista. Es un asidero moral que nos sirve para no caer en el desaliento. Saldremos adelante aunque Quizás y Quizá se interpongan en nuestros caminos de vida. Si bien es cierto, aún hay mucho camino por recorrer pero no por ello debemos resignarnos a pensar que 2021 será igual o peor que 2020. Y mientras en nuestras manos está en seguir siendo guerreros de la esperanza todo lo que sea necesario, Quizás y Quizá no ponen en duda mis mejores deseos para todos ustedes, queridos lectores, no sólo de fin de año, sino de este Año Nuevo que se abre paso, sin lugar a dudas. Y con la esperanza que de esta zozobra e inseguridad saldremos fortalecidos por amor a todos aquellos seres queridos que nos dejaron, víctimas del Covid-19.
"¡Ay, Dios! mi fe anda de viaje desde hace un tiempo atrás y por más que yo la llamo, ella no viene a mí. O acaso, ¿vino cuando yo andaba distraída y no la ví? ¿Por qué será que me siento así tan llena de dudas que me perturban? Luz necesito, en este preciso momento, para dejar esta oscuridad que me rodea. Derrama tu luz sobre mí para poder quitar las piedras que veo delante de mi camino que se encuentra en tinieblas desde hace varios meses".
Con estos pensamientos se durmió Iris. Y al despertarse lo hizo sobresaltada. Aún era de madrugada y la noche estaba en completa oscuridad. Esa oscuridad que no puede sacarnos de la oscuridad porque solo la luz puede hacerlo. Pero es que hay noches donde Iris enciende la luz para no ver su propia oscuridad en el fondo de su alma. Esa oscuridad que, desde hace ya tiempo, la hatomado entre sus brazos y baila con ella por más que ella no quiera. Y es que la oscuridad obliga a Iris a bailar a su lado rápidamente. El vértigo que ella siente le da ganas de llorar y gritar a la misma vez. Y es quelas preocupaciones, vestidas de oscuridad, han hecho nido en su mente. Si bien las preocupaciones acaban por comerse unas a otras y con el tiempo desaparecen, Iris está llegando al límite de sus fuerzas.
Contarte sobre las preocupaciones que aquejan a Iris, no viene al caso. Sería sólo saciar tu curiosidad. Esa curiosidad que es insubordinación en su forma más pura. En realidad, lo que ella desea es que en su corazón se cuele un rayo de luz. Esa luz de esperanza que nos acompaña, sobre todo, en época de Navidad. Todo se viste de luz, las calles iluminadas con sus luces navideñas que las decoran de manera mágica, sin dejar de mencionar a las luces que decoran los árboles navideños. ¡Ay! es que el significado de las luces navideñas (sean velas o luz eléctrica) está relacionado con el nacimiento de Jesucristo ya que simboliza la llegada de la luz a un mundo vestido de tinieblas que necesita de su salvación.
En esta parte del globo terráqueo, en el hemisferio norte, Diciembre es el mes más oscuro del año con los días más cortos. Y por este motivo, se suelen prender velas para darle calidez a los hogares. Es así, como cuatro semanas antes de la llegada de Navidad, se usan también cuatro velas en la corona de Adviento, uno de los símbolos de Navidad.
¿Sabías que cada vela tiene un color y un significado diferente? La primera vela en ser encendida es morada donde estaríamos mostrando nuestro arrepentimiento y solicitando el perdón. Y mientras Iris enciende la primera vela de adviento dice esta oración:
Enciendo, Señor, esta luz, como aquella que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento quiero levantarme para esperarte preparada, para recibirte con alegría. Muchas sombras me envuelven. Muchos halagos me adormecen. Quiero estar despierta y vigilante porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!
Pero, si Iris no hubiera podido comprar una vela morada, sino una vela amarilla, ésta última la hubiera podido usar también el primer domingo de Adviento. La vela amarilla confirma nuestra fe en Cristo Nuestro Señor. Y la oración sería la misma.
Al llegar el segundo domingo de Adviento, Iris prendió una vela verde que significa esperanza que al igual que las ramas de la corona representan la vida eterna. Y si ella no hubiera podido conseguir una vela color verde, la hubiera podido sustituir por una vela color azul celeste que significa aceptar la justicia de Dios. Ese segundo domingo Iris dijo la siguiente oración:
Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Yo, como un símbolo, enciendo estas dos velas. El viejo tronco está brotando y se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor!, ¡Ven Salvador!
Luego, al hacerse presente el tercer domingo de Adviento, Iris prendió una vela rosada para así simbolizar la alegría que sentimos por la llegada de Cristo. Y mientras ella encendía las tres velas, y se concentraba en la última de color rosado, dijo esta otra oración:
En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero, Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que caliente. ¡Ven Señor, a salvarnos, envuélvemos en tu luz, caliéntanos en tu amor!
Es así que cuando llegó el cuarto domingo de Adviento, Iris encendió no sólo las tres velas anteriores, sino que también la cuarta, una vela roja, para confirmar nuestro amor incondicional a Dios Nuestro Señor y él a nosotros. Y aunque la fe de Iris estuviera tambaleante, aún así ella recitó esta oración:
La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad, ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe. Nos unimos a la Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
Antes de terminar con este cuento, te hago saber, querido lector, que el 25 de Diciembre, Iris encenderá también otra vela, de color blanco, colocada en el centro de la corona. Con esta vela, que representa la pureza, estaríamos representando la llegada y presencia de Jesucristo, al que estaríamos dándole la bienvenida. Por este motivo, aunque cada uno de nosotros viva con problemas por resolver y tengamos todos una gran preocupación en común desde hace varios meses, aún así Iris se ha prometido a sí misma que celebrará su Navidad lo mejor que pueda. Ház lo mismo tú también, querido lector. A pesar del miedo al Coronavirus y de la pandemia, ahora más que nunca no debemos olvidar el verdadero sentido de la Navidad.
Crisis mientras conversaba con Miedo le preguntó por qué le tenía tanto miedo. Él le hizo saber que ella como el cambio negativo, como la situación complicada, difícil e inestable que es, prefiere tenerla de lejos. Crisis mirándole fijamente a los ojos, le preguntó a Miedo si conocía sus otros nombres y mientras él le decía que no, ella se los dió a conocer, mejor dicho le hizo conocer sus otros sinónimos que son: Adversidad, Ruptura, Problema y Desorden. Después de escucharla, Miedo le preguntó a ella si conocía los otros nombres de él, a lo que ella se los mencionó con voz clara y sonora. Y le dijo que a él se le conoce también como Pavor, Inquietud, Ansiedad, Temor, Horror, Espanto, Apocamiento, Desengaño y Amenaza.
- ¿Y por qué tú me conoces mejor que yo a ti? - le preguntó tímidamente Miedo a Crisis.
- Pues, porque en las grandes crisis, no hay que tener miedo.
- No logro entenderte - le refutó Miedo.
- Mira, a mí no debes temerme, sino de lo que hay que tener miedo es de tu propio miedo.
- O sea, ¿que yo soy el problema? - preguntó un tanto preocupado Miedo.
- Efectivamente - le respondió Crisis. No había ni arrogancia ni desprecio de su parte hacia él. Lo que más deseaba era que él la conociera mejor. ¿Sabes? En esta vida el hombre muere varias veces. ¿Y sabes por qué? Como Miedo no sabía qué contestar, Crisis siguió hablando y le hizo saber que las varias muertes vividas por el hombre es para que después pueda volver a nacer, es decir, pueda renacer. Las crisis, aunque le cause temor, le ayuda ir cerrando círculos de una etapa e ir abriendo otra nueva.
Miedo, después de escuchar a Crisis le preguntó si era cierto que en las grandes crisis, el corazón o bien se rompe o se curte.
- Mira, si el hombre se deja envolver sólo por el miedo, pues se le rompe el corazón, pero si él se sobrepone al miedo y salta sobre su propia sombra, entonces se le curte. Es una forma de saber superar a toda crisis por más difícil que ésta sea.
Miedo pensativo le preguntó si, entonces, un corazón curtido es malo.
- ¡Noooooo! Un corazón curtido es aquél que está fortalecido después de haber afrontado determinados problemas y haberlos podido superar. Sin embargo, existe una crisis mundial, a nivel sanitario y económico, desde hace varios meses, que está generando mucho miedo en todas partes. Son muy pocos países que se salvan de la pandemia manteniéndola bajo control e igualmente tienen una economía sanamente activa. Seguramente que en estos pocos países no sólo han sabido manejar de manera asertiva el miedo, sino que sus habitantes han sabido colaborar de manera ejemplar para salir adelante todos unidos de la pandemia.
- Pero, tan malo no soy para que me tengan tanto miedo en la mayoría de los países - protestó Miedo.
- Si bien eres una emoción desagradable también eres saludable, necesario y adaptativo. Sin embargo, si el hombre siente un miedo intenso y extremo, entonces, lo lleva a un bloqueo emocional que, en muchas ocasiones, lo paraliza. El miedo le anula la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones o alternativas que le ayuden a estar mejor para evitar que se sienta intranquilo y sienta ansiedad, sobre todo si está en cuarentena.
- Entonces, ¿qué se puede hacer para que la humanidad entera pueda manejar mejor su miedo en esta época de pandemia con una enfermedad tan cruel en esta época tan difícil que nos toca vivir? - preguntó Miedo.
Crisis, sin dudarlo, le hizo saber que uno tiene que comenzar por cuidarse a sí mismo no sólo guardando las distancias necesarias y usando mascarilla, sino también sabiendo identificar los pensamientos que generan malestar y tematizarlos con las personas amigas o familiares. También es importante saber reconocer las emociones y aceptarlas, pero no dejarse atrapar sólo por el miedo. Y para ello, lo mejor es evitar las redes que son alarmistas y evitar sobreinformarse. No dejar de rezar, meditar, estar en silencio, conectarse con uno mismo, saber agradecer, leer un buen libro, realizar algo de ejercicio, comunicarse con las personas que quieres y saber cómo están y cómo lidian con sus propias emociones.
- Y ¿qué pasa con los que pierden sus trabajos? - le preguntó Miedo retando a Crisis.
- Es un tema difícil de enfrentar porque toda crisis económica se caracteriza por afectar, de manera general, el nivel de vida de las personas ya sea con caídas en el consumo y la producción y originado un alto índice de desempleo, recortes salariales, disminución de poder adquisitivo, disminución del poder adquisitivo, recortes a subsidios, incremento de impuestos, devaluación de la moneda, escasez de capitales y elevadas tasas de interés.
- ¿Y te parece poco? - preguntó asombrado Miedo y luego le dijo a Crisis que todo lo que había explicado sobre lo que producía una crisis económica era para sentir mucho miedo y acto seguido le hizo otra pregunta: ¿Dónde está el camino para salir de una crisis?
Crisis tranquilamente le respondió que no hay camino, sino que, más bien, el camino se hace caminando. Lo importante es emprender la marcha, aunque sea dando pequeños pasos, mirando dónde estamos y a quiénes podemos recurrir para que nos ayuden de ser necesario. Nunca falta una mano amiga o la de un familiar que está allí para regalar luz porque la caminata se hace en comunidad mientras uno en cuerpo y alma mantiene viva la llama de la esperanza aunque uno se sienta como un combatiente derrotado.
- Y, ¿qué pasa con la pandemia? - le preguntó Miedo a Crisis. Luego le hizo saber que millones de seres humanos están asustados. Nadie quiere morir ni tú tampoco, querido lector. Y, sin embargo, muchísima gente ha fallecido por el Coronavirus. ¿Qué se puede hacer para no sentir miedo? Es un trauma global. Este golpe emocional que genera un perjuicio persistente en el incosciente desde hace varios meses es horrible de soportar.
- Es cierto - dijo Crisis y continuó hablando- Sin embargo, el internet y las redes sociales generan más miedo del necesario contribuyendo a que los seres humanos se sientan pasmados frente a esta enfermedad que se ha presentado de manera inesperada. Lo que se saca de todo este problema sanitario es que todos los gobiernos del mundo deben darle más importancia al área de la salud invirtiendo mucho más dinero para estar preparados a otra pandemia.
- ¿Qué? ¿Otra pandemia? - gritó Miedo asustado.
- Pues, podría pasar - respondió Crisis. El hombre no debe permitir que el miedo reine sobre su vida porque el miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Y es que todo corazón que esté lleno de miedo, al final está vacío de esperanza ... esa esperanza que empieza a ser una fuerza cuando todo es desesperado. Además, no te olvides que aunque la esperanza se vea frustrada, la esperanza constituye una dicha. Y los fracasos son, al fin y al cabo, menos horribles que su extinsión. No te olvides que cuando falta la esperanza, el alma del hombre se anquilosa y extenúa. ¡Ah! Quiero que tengas presente que en la adversidad como esta pandemia la humanidad es salvada por la esperanza porque la esperanza es como el sol que no sólo nos alumbra los sueños y arroja todas las pesadillas detrás de nosotros. Ténlo bien presente.
- ¿Quiere decir que la esperanza es un riesgo que hay que correr queramos o no? - preguntó timidamente Miedo.
- Así es, querido Miedo - le dijo con ternura Crisis y terminó diciéndole que sin riesgo no se puede hacer nada grande y memorable. La humanidad está tratando de buscar soluciones. Y aunque cometa fallas, estoy convencida que sabrá superar esta crisis aunque sienta miedo. Y como la esperanza es lo último que se pierde, entonces, hay que pensar que no hay crisis que se le resista.
Es así como Miedo logró entender a Crisis y se hicieron amigos.
Tengo de visita en mi casa a los verbos SER, HACER y TENER. Hicieron cita conmigo porque buscan mi consejo ya que entre ellos tres andan peleados porque no se soportan. Es así que yo dejé que ellos hablaran. El verbo "hacer" tomó la palabra y me dijo que él es el más importante de los tres porque él es uno de los verbos que más variedad de significados puede adoptar según el contexto en el que aparezca ya sea porque a él se le puede utilizar con un significado pleno, claro y primario, cuando significa crear, fabricar o producir algo. O también se siente súper importante porque nosotros podemos también hacer veinticinco usos diferentes de él, del verbo "hacer" Como por ejemplo: hacer el tonto, hacer trampa, hacer caso, hacer el ridículo, hacer historia, hacer sitio, hacer el bien o el mal, hacer años, hacer cosquillas, etc, etc. O sea, el verbo "hacer" es uno de los verbos en español con más significados.
Después de escuchar sus argumentos TENER comenzó a hablar. Y alzando la voz nos hizo saber a todos que él es muy importante porque significa pertenencia de algo a alguien. Él expresa la posesión de algo en un sentido material o figurativo, aplicado a todos los sentidos. Nos hizo igualmente saber que en todas las sociedades se le usa mucho en todos los aspectos de la vida. Además que él cual verbo "tener" en sentido material se refiere a la posesión de cosas especialmente referidas en términos de propiedad privada como por ejemplo; tener un auto, tener un perro, tener una casa, tener un celular, etc. Aparte que el verbo "tener" usado en sentido material pero en términos de conceptos más complejos que involucran relaciones con otros es usado, por ejemplo, cuando se tiene un trabajo, en las cuales involucran relaciones económicas y laborales con terceros. También el verbo "tener" puede referirse a la posesión inmaterial de una habilidad, cualidad o sentimiento. Por ejemplo cuando se habla de alguien que tiene personalidad significa que da a conocer su opinión y no es pasado a llevar por los otros, tener salud significa la ausencia de enfermedades, tener amor significa que hay personas cercanas que se importan con la persona, tener experiencia profesional significa que una persona ha trabajado en el área de sus estudios y así un largo etcétera de ejemplos se podrían seguir nombrando. Luego de terminar de hablar miró a SER.
SER bajando la mirada dijo que no era tan importante porque como verbo es usado sólo como una afirmación, para afirmar un atributo, para indicar las horas, para introducir una función, capacidad o uso, para introducir una posesión o pertenencia, como sinónimo de acontecer o suceder y para afirmar la pertenencia a un país, un lugar, una región, una comunidad, una empresa, etc. A lo que yo le dije que él es más que un verbo. TENER y HACER me miraron rabiosos. Pero yo continué explicándole a SER que en comparación de sus amigos, él posee un "alma" ya que un ser es un individuo, es decir, un ser humano, una criatura, que es un ser vivo o una entidad que es un ser supremo. Además, que en el aspecto más filosófico, "ser" es lo que llamamos la esencia o la naturaleza de algo que ya por sí misma es un tema profundo muy discutido y estudiado por filósofos, escritores, psicólogos y pensadores. O sea que en términos generales el ser es todo lo que tiene vida pero la cuestión radica en el peso e importancia que se le da a cada vida. SER me miraba asombrado. Y no era para menos ya que la importancia del cuestionamiento del ser ha generado innumerables estudios, obras y debates a lo largo del tiempo como el famoso monólogo de la obra "Hamlet" de William Shakespeare donde hace inmortal su famosa frase: "Ser o no ser, ésa es la cuestión".
TENER y HACER echaban chispas por todos lados. Ellos querían saber quién era el más importante para mí. Y yo como no iba a permitir que en mi casa hubierta pleito, les dije, más bien, que se alegraran de tener a SER de amigo. ¿Por qué? fué el grito unísono que salió de sus gargantas. Mi respuesta no se dejó esperar y les hice saber que los tres eran importantes porque, en el fondo, se necesitan unos a otros. Me explico: Siempre en la vida hay un orden de secuencia que es ser - hacer- tener. Es decir, primero somos, después hacemos y luego tenemos. Desgraciadamente hay muchas personas que alteran el orden cuando dicen, por ejemplo: "cuando tenga ya haré yo lo que sea necesario".
Mientras SER sonreía complacido con lo que escuchaba, HACER y TENER sudaban agitados. Yo estaba dándoles a conocer de manera sutil que yo veía en primer lugar a SER, en segundo lugar a HACER y en tercer lugar a TENER. Como seguían estos dos últimos protestando les recalqué que primero uno debe descubrir quién es para poder hacer y así permitirse tener la clase de vida que uno desea. Y aunque yo sé que es difícil, muchas veces, no es imposible. En realidad, este trabajo interno es un proceso de transformación. Y como en todo proceso de transformación, si bien las transiciones son duras, luego viene el bienestar. Lo que quiere decir que durante dichas transiciones trabajas en tu Ser, querido lector, lo que, tarde o temprano, se reflejará en tu Hacer. Y al final, como resultado, vendrá el bienestar, o sea el Tener.
Esta vez no hubo protesta alguna. HACER y TENER se quedaron mudos mientras SER estaba emocionado hasta las lágrimas. Ellos tres tomaron conciencia que, efectivamente, se necesitan porque logran conformar no sólo un círculo virtuoso que se retroalimenta, sino que conforman igualmente un espiral evolutivo ascendente que se realiza en numerosos ciclos que se retroalimentan mientras transcurre la vida. Es decir, cada ciclo evolutivo representa una nueva versión de uno mismo. Lo que significa que mientras tú expandas tu conciencia, trabajes en tu Ser para transformar tus creencias, pensamientos, valores, principios, y expandas tu conciencia (SER), actues con inspiración y perseverancia (HACER) y disfrutes desde la gratitud (TENER), entonces sabrás quién eres, querido lector.
Si bien el invento del internet es casi mágico, de mágico no tiene nada porque una noticia falsa o verdadera pueden cambiar nuestra existencia. Pues bien, Sara piensa que internet no es ni bueno ni malo porque a través de éste se propagan noticias medias ciertas que, al final, nos crean confusión a parte de crearnos adicción debido al inadecuado uso de la tecnología digital. Y ¡ojo! para todas aquellas personas que carecen de una conciencia bien formada o no han desarrollado adecuadamente la prudencia, justicia, fortaleza y templanza, el internet puede llegar a ser un arma de doble filo. Me explico: la verdad que no pongo en tela de juicio que estas tecnologías de comunicación, información y entretenimiento no sólo permitan desarrollar y potenciar algunas capacidades del ser humano, pero lamentablemente también se han magnificado bastantes riesgos como la de crear no sólo confusión, sino la de quitar importancia a hechos tan graves como el ciberbullying, la estafa, la pedofilia, el hackeo, etc. La verdad es que todos ellos tienen efectos nocivos.
Sara sabe que aunque la tachen de tecnófoba, alarmista o reaccionara, ella sabe que tiene que andarse con pies de plomo cuando se mueve entre las aguas nada pacíficas del internet. Claro, que por supuesto, hay lugares donde se respira un aire del bueno, pero también hay aires enrarecidos que se mezclan en este mundo cibernético y terminan metiéndose en tu hogar. Ella ha aprendido a creer más en lo que su conciencia le dicta. Lamentablemente se ha dado cuenta que ni el bueno es tan bueno ni el malo es tan malo. Lo mejor sería que uno pudiera diferenciarlos con claridad, pero el internet se ha encargado de hacernos la tarea más difícil, sobre todo, cuando en las redes sociales nos contactamos con personas que se camuflan con nombres ficticios o nos dicen cosas que no son ciertas del todo.
¡Ay! toda esta tecnología no sólo nos ha acercado unos a otros no importando dónde tú te encuentres, sino que también está afectando la forma de actuar y de pensar de millones de personas a través de todo el exceso de información que no se filtra adecuadamente. Sara se está dando cuenta que si bien hay mucha información, hay también menos conocimiento. Si bien Sara se aisla del internet, por lo menos una vez al día, nos resulta prácticamente imposible vivir sin éste aunque las ráfagas de información que socavan nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento, cobren su precio como el aumento de dopamina en el cerebro que puede ser adictivo. Y es que en su ausencia, el aburrimiento se hace presente. Pues bien, si bien Sara no desea que haya cortes en su creatividad y en el pensamiento profundo, sí se está dando cuenta que su pensamiento se está fraccionando y la falta de concentración persiste ahora más que nunca. Por este motivo tiene racionada su porción de internet al día. Hay otras cosas pendientes por hacer que cobran, poco a poco, más importancia.
¿Qué es lo que quiere Sara? Pues tener la capacidad de controlar, reducir o detener su comportamiento en línea para no verse enfrentada a la depresión o sensación de soledad que, por momentos, la asalta. Pero si bien ella sabe que no se puede imaginar un mundo sin internet, también toma conciencia que los seres humanos hemos sobrevivido sin él durante incontables milenios. Tal vez, precisamente porque la vida es una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir.
Te llamo a la reflexión, querido lector, así como el internet es el experimento más grande de anarquía que tenemos porque éste es un recurso que perjudica a la sociedad ya que la aliena y aísla, también, por otro lado, el internet es positivo porque nos une y nos conecta, quizá con la esperanza que nos prolongue más la vida. Sara me mira en silencio y me hace también saber que la destrucción del internet es inútil porque éste crea un espacio de libertad y desarrollo en el que todos estamos en comunidad. En realidad, el internet no ha cambiado la forma en que hacemos las cosas. Más bien, cambia lo que hacemos con ello. El internet nos expone entre el bien y el mal. Nos reta constantemente a diferenciar las verdades de las mentiras. Nos expone a grandes desiluciones...
Antes de terminar, Sara me hace saber que unas 4.000 millones de personas en todo el mundo son usuarias del internet. Al principio se pensaba que éste podría aportar igualdad y conocimientos a la mayoría de la gente haciendo de este invento un invento muy democrático. Pero también el internet tiene un lado sombrío porque las voces moderadas son ahogadas y los puntos de vista extremistas son amplificados tomando más fuerza para ayudar a expandir el odio, la desinformación y los abusos. Pero aún así, Sara sabe que aunque la cara oscura de la red esté muy presente, también sabe que los aspectos positivos son mayores que los negativos. Es decir, el número de ventajas supera al de los incovenientes. Así como Sara sabe que el papel que tenga la red depende de quién sea la persona que navegue a través de ella y los usos para los que se emplea, también me hace saber que la aparición del internet ha causado hasta la actualidad grandes beneficios a la sociedad y su uso es imprescindible. Si bien Sara no podría prescindir del todo de internet aunque pudiera, sabe que hay que navegar cibernéticamente con responsabilidad y con cuidado, sobre todo en las redes sociales. ¿Y tú, qué piensas?
Todos sabemos que la palabra "monaguillo" proviene de monjes pequeños. En Italia se les llama "chierichetti" o pequeños clérigos y aquí en Alemania se les conoce como "ministrantes". Su nombre deriva del latín "ministrare", es decir, de servir. Pues bien, el papel de los monaguillos es delicado si pensamos que representan una especie de punto de unión entre quienes administran el culto y los fieles reunidos para asistirlo.
En caso no sepas, querido lector, cuáles son las cuatro funciones que desempeñan los monaguillos, te los doy a conocer y son: atender al servicio del altar, ayudar al obispo, al sacerdote, al diácono o hasta al mismo Papa, prestar su servicio en las diversas procesiones, por ejemplo, con la cruz, los cirios, el incensario o el Misal y atender en el ofertorio a la recogida de los dones.
Bien, ahora te quiero contar de un monaguillo muy especial. Si bien no es de carne y hueso, es más bien de fieltro (hecho por mi amiga July a quien fuí a visitar hoy día por cinco horas). Pero, aparte de ser de fieltro, tiene poderes mágicos porque nos sirvió con mucha devoción a mi amiga y a mí. Él nos envolvió con su magia mientras estuvimos reunidas. Él nos hizo ver que la mesa navideña, puesta con mucho cariño por July, era nuestro altar y nosotros éramos las sacerdotisas. Que dicho de paso, deberían las mujeres no sólo ser monjas, sino también poder celebrar misa como lo hacen en la iglesia luterana, p.e. Bien, prosigo... El monaguillo mágico nos ayudó igualmente a cargar la cruz de nuestros problemas mientras nos servía un exquisito vino blanco, que cual agua bendita, él nos ofreció en nuestra íntima misa celebrada por July y yo.
Tanto mi querida amiga como yo quedamos encantadas con el mágico monaguillo de fieltro porque la imagen de él nos recordó que los monaguillos, cual amigos de Jesús, no sólo son jóvenes llenos de entusiasmo y disposición a participar en la vida de la Iglesia aportando su contribución de amor y dedicación, sino que se ponen al servicio de la humanidad. Y en ese momento mágico July y yo éramos la humanidad entera para él. ¡Ah! la presencia del monaguillo mágico reforzó los lazos de amistad entre las dos. Y es que la amistad no es otra cosa que un sumo consentimiento en las cosas divinas y humanas con amor y benevolencia.
Brindo por tu lindo monaguillo, querida July, y por el momento mágico compartido a tu lado. Es así que antes de terminar, el monaguillo nos recordó lo afortunadas que somos por no sólo tenernos, sino por contar con buenas amigas y amigos como ese querido amigo que con su lejana presencia se hizo presente mientras las dos estábamos reunidas celebrando no sólo nuestra propia misa, sino celebrando por la vida. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Porque la vida de un buen amigo, es la nuestra, como la verdadera vida de cada uno de nosotros, no importando cuán lejos estés, es la de todos. Y mientras aquí termino, pienso en el monaguillo de fieltro y en su "malicia" escondida que a July y a mí nos ofreció y nos supo deliciosa. ¡Salud!