lunes, 16 de noviembre de 2015

La dama de la justicia

 

Mientras una tensa hostilidad, teñida de rojo, vuelve a fluir, esta vez, sobre el río Sena en la capital del "savoir vivre", Jacqueline  simula normalidad mientras le pide  a la dama de la justicia que tenga la fuerza para terminar con tanta locura ... ésa que anda suelta no sólo en tierras francesas ...

Desde que a partir de la noche del viernes 13 de noviembre lo impensable se volvió a presentar en distintos puntos de esa ciudad, la dama de la justicia sabe que ahora más que nunca tiene no sólo que defender los valores de la sociedad francesa, de la cual Jacqueline forma parte, sino también garantizar que los crímenes perpetuados sean castigados con todo rigor y con la pena que se merece todo acto terrorista de acuerdo a la ley vigente.

Y mientras Jacqueline no quiere sentirse encadenada emocionalmente a combates encarnizados contra lo impensable, la dama de la justicia (aquella que porta en una mano una balanza que simboliza el juicio que determinará y que pondrá a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas presentados, en la otra mano porta una espada que simboliza a la justicia que castigará con mano dura a los culpables y los ojos vendados representan a esa justicia que no mira a las personas ni por su nacionalidad, ni sexo, ni religión, sino que hace ver que la justicia es igual para todos), le dijo:
- Aunque yo sepa normalmente cómo actuar, últimamente me estoy quedando realmente ciega ante tanto horror que se comete no sólo en París, sino en distintas ciudades del mundo. Pero, escucha, Jacqueline, tienes que seguirte sosteniendo en los valores propios de igualdad, libertad, equidad y respeto para que tu mundo interno no tambalee.  Estos valores tienes que defenderlos lo mejor que puedas, pero no odiando, sino dando amor así tú en el intento perezcas.
Jacqueline quiere decir algo, interrumpirla, hacerla callar ya que su alma está llena de sentimientos confusos. No quiere odiar, y, sin embargo ...
La dama de la justicia leyendo los pensamientos de Jacqueline continuó hablando:
- Aunque en mi nombre se maten a seres inocentes, se lleven a cabo guerras sangrientas, se corrompan jueces, abogados, policías ... hasta presidentes en todas partes del mundo, algo me impulsa a seguir acá. Créeme que  hay momentos en que quisiera dejar a los seres humanos a su libre albedrío y largarme de este mundo, que cada vez anda más de cabeza, pero ni puedo ni debo. ¿Qué sería del mundo sin mí? Los seres humanos vivirían sólo en la oscuridad, en una caverna sin conocimientos. Créeme, Jacqueline, que toda persona se hace justa en la medida en que tiene conocimiento. Lo que quiere decir que quien tiene más conocimiento puede ser más justo aunque no siempre sea así. Pero aunque el mundo esté enfermo de tanta locura, existen gobernantes que tienen amplios conocimientos y que saben gobernar para realmente hacer justicia. Lamentablemente quedan pocos, pero por esa minoría tengo el deber de seguir a su lado y a tu lado también. Después de decirle estas palabras a Jacqueline la dama de la justicia, la abrazó fuerte, le secó sus lágrimas. Se despidieron.

Cuando Jacqueline despertó, el sueño la había impactado tanto, que en lugar de sentir miedo, se levantó con el puño en alto y en voz alta se dijo a sí misma: ¡Por tí, dama de la justicia, seguiré viviendo! Y mientras Jacqueline se encuentra rumbo a su trabajo (es enfermera en un hospital y está viajando en estos minutos en metro a su trabajo) piensa en las palabras de la dama de la justicia.  

Ojalá que el sueño de Jacqueline se cumpla para que la dama de la justicia la siga defendiendo no solamente a ella, sino a todos aquellos (yo me incluyo también) que no quieren vivir con miedo ante tanta irracionalidad porque, por lo menos, en su querido país, la justicia no anda cojeando del todo, como en otras partes, ¿o me equivoco? 

¡Ay! si la dama de la justicia le fallara a Jacqueline, por diversos motivos, nos queda todavía la justicia divina de la cual nadie se escapa. Pero yo me pregunto dónde ella se encontraba esa noche ... en París, en ningún caso.


MARiSOL







 
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domingo, 8 de noviembre de 2015

Hojas doradas

https://rinconesenelmundo.files.wordpress.com/2014/04/otoc3b1o-dorado.jpg?w=474

En este día otoñal la vida me hace ver que así como la naturaleza no permanece estática, nosotros tampoco.  Y es que a través de las estaciones del año nos damos cuenta que no sólo nacemos, sino que maduramos, envejecemos y morimos. Cada estación tiene un comienzo y un final. Pues sí, este Otoño se está despidiendo de a poquitos con cada día que pasa para darle la bienvenida en pocas semanas al Invierno ... en esta parte del mundo donde me encuentro.
La vida me hace saber que por más que ya no hayan tantas flores ni tampoco hojas en los árboles como antes, quedan las ramas. Y esto no debe entristecerme, de ninguna manera. ¿Y sabes por qué querido lector? porque la naturaleza no se destruye a sí misma, sino que se transforma. ¡Ay! la vida me hace saber también que el Otoño nos pide de no dejar tiradas nuestras hojas por el camino, sino de revisarlas una a una para ver qué debemos transformar en nuestro mundo interno. Estoy todavía a tiempo de prepararme para mi cambio espiritual antes que llegue el Invierno porque por ser la estación más oscura y fría del año, necesito de mi sol interno para poder ver con claridad qué es lo que debo cambiar. Las hojas doradas del Otoño me sonríen aprobando este pensamiento mío.

El Otoño pide la palabra para hablarme:
- Yo soy aquella estación que se encuentra acá para enseñarte a hacer un balance de tu vida. Y mientras la Vida lo mira complacida, el Otoño continúa hablándome - Es hora que hagas un balance de tu vida para que así le puedas hacer frente con entusiasmo al frío Invierno. Mira, si eres honesta contigo misma y estás dispuesta a cambiar lo que quieres cambiar en ti, entonces no le temas a la oscuridad, que ya está a puertas de llegar, porque tu luz interna te sabrá alumbrar no sólo tu camino de vida, sino tus pensamientos siempre y cuando los hayas renovado y tú te sientas satisfecha contigo misma.

Me doy cuenta que el Otoño tiene razón en lo que me dice. Pero todavía siento que hay algo que me impide avanzar para ser la persona que yo quiero ser. Debo pensar seriamente en lo que quiero despedir de mí, lo que quiero dejar morir para que surja algo distinto en mí como un nuevo pensamiento, un nuevo propósito .... Sí, he de rediseñar mis ideas. No es fácil. También me estoy dando cuenta que debo soltar personas, cosas y hasta ideas para seguir avanzando en mi camino de vida. Indudablemente que la vida no es fácil vivirla no sólo en armonía, sintonía y sincronía con todas las personas que conozco, sino también conmigo misma. Por este motivo el Otoño me pide que no sólo revise, sino que revalúe mis hojas (doradas y no doradas) de vida. En ello estoy. 


MARiSOL
 
 
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jueves, 5 de noviembre de 2015

Solamente tú




Este cuento trata de tres vecinas mías: Rebeca, Emilia y Antonia y alguien más.... Pero todo a su debido tiempo... Pues bien, empiezo con mi cuento.

Mientras Rebeca se despierta sola (está divorciada desde hace cuatro meses) piensa en lo que podría haber sido de su vida si le hubiera perdonado las infidelidades a Andreas ...... Sin embargo, la realidad la empuja y obliga a no pensar en lo que pudo ser, sino en lo que es desde que descubrió que no siempre hay amores ni perfectos ni eternos. Si bien ella sabe que quiso mucho a su ex- esposo, hoy, mientras ella se despereza, le habla en sus pensamientos: "Solamente tú .... solamente tú pudiste hacerme daño como ningún otro hombre lo ha hecho conmigo. Gracias a ti me he vuelto bien desconfiada, pero ...". Rebeca no pudo continuar pensando porque a pocas puertas de su dormitorio su hijito de tres años la está llamando para que lo ayude a vestirse.

Y mientras Rebeca está ocupada con su hijo Carlitos, a un par de casas de ella, Humberto le pega encolerizado a Emilia, su mujer, porque no le ha salido bien su plato preferido: huevos revueltos con tocino. Humberto no sólo botó el plato al suelo, sino que agarró a Emilia del pelo y la arrastró por el suelo mientras le gritaba: "Solamente tú puedes hacerme pasar rabias. Eres una inútil. Solamente tú puedes provocarme con tu ineptitud como cocinera. No sabes hacer nada bien ¡Te odio!" Por suerte, no tienen hijos. Desde que Humberto ha quedado desempleado como plomero, desde hace cinco meses, él se ha acostumbrado a maltratar no sólo psíquicamente, sino, físicamente, a su esposa (Emilia trabaja limpiando casas, pero hoy no podrá salir a trabajar después de la menuda paliza que le ha dado su esposo). ¡Ay! siento a lo lejos que un auto patrulla se acerca. Seguramente algún vecino dió la voz de alarma una vez más. Yo no sé que espera Emilia para abandonar a su esposo. Ella no merece ser ni golpeada con sus insultos ni menos ser atacada físicamente. Pero ella no puede dejar a su esposo, sobre todo, si él está en el paro. ¡Ay! más bien me muerdo la lengua ... Sólo deseo que Emilia tenga la fuerza para no sólo denunciarlo, sino para dejarlo para que ella recupere su amor propio.

En el mismo barrio, en un motel de dos estrellas, Antonia, se encuentra entre los brazos de su amante Pedro. Y mientras se aman con pasión, él le dice: "Solamente tú eres la mujer que quiero; estoy dispuesto a dejar a mi esposa; haz tú lo mismo con el tuyo. ¡Déjalo, por favor, cuando yo consiga un departamento para los dos!". Sin embargo, Antonia no quiere dejar a Francisco, su esposo, porque él le ofrece más comodidades que Pedro. Y mientras Antonia escucha a su amante con atención, ella piensa: "Solamente tú me satisfaces sexualmente, pero no me convienes económicamente. Tendré que dejarte porque siento que me puedo enamorar de ti y no quiero. He de pensar con la cabeza. Además, tengo dos hijos en edad escolar. Por ahora me dejo amar por ti. Sé que soy egoísta, pero solamente tú me puede hacer ver las estrellas. Buscaré el momento indicado para hablar contigo porque tú me quieres sólo en exclusiva pero sin hijos. Y yo a ellos no renuncio ni se los dejo sólo en manos de mi esposo, que aunque él sea muy bueno con ellos y conmigo también aunque sea un cero en la cama, yo no me separo ni de él ni de mis hijos, por nada del mundo. Y menos de mi status quo".

Es así como este adverbio sumado al pronombre personal guardan distintos significados .... Y para mí también. Pues bien, me presento: Soy la fantasía de Marta. Aprovecho para hacerte saber que ni Rebeca ni Emilia ni Antonia realmente existen Pero podrían ser personajes de la vida real. Y mientras yo te digo ésto, Marta me susurra dulcemente: "Solamente tú ... solamente tú eres mi mejor amiga, pero también mi peor enemiga cuando te aislo de mi razón. Por suerte, no siempre es así. Soy feliz saber que te tengo. Te quiero, mi querida Fantasía".




 Si quieres cantar esta linda canción, aquí te dejo la letra:

Solamente tú
Pablo Alborán


Regálame tu risa,
enseñame a soñar
con sólo una caricia
me pierdo en este mar.
Regálame tu estrella,
la que ilumina esta noche,
llena de paz y de armonía,
y te entregaré mi vida
Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas sólo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
tú, y tú, y tú..
Enseña tus heridas y así las curarás
que sepa el mundo entero
que tu voz guarda un secreto
No menciones tu nombre que en el firmamento
se mueren de celos
tus ojos son destellos
tu garganta es un misterio
Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas sólo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
tú, y tú, y tú..
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
tú, y tú, y tú...
No menciones tu nombre que en el firmamento
se mueren de celos
tus ojos son destellos
tu garganta es un misterio
Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas sólo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú..
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú.. 


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martes, 3 de noviembre de 2015

Contra el olvido



Mientras una sucesión de acontecimientos pasados va desfilando una vez más ante la vista de Camila, sus pies van pisando adoquines pero no aquellos de latón que se encuentran repartidos en distintos puntos de Europa y de su vecindad. ¡Ay! cuatro pequeñas placas rectangulares de latón no sólo viven presentes desde hace 20 años cerca de la casa de  Camila, ubicada en Berlín, sino en 1100 ciudades repartidas entre Alemania, Polonia, Bélgica, Holanda, Francia, Noruega, Croacia, República Checa y Hungría. En total son 46.000 piedras, talladas por el artista berlinés Gunter Demnig, colocadas en las aceras delante de casas en las que las víctimas del nazismo tuvieron su última residencia, sean éstas judíos, gitanos, homosexuales, perseguidos políticos, Testigos de Jehová y muertos por eutanasia.

Estos adoquines de latón no pueden ser pisados con descaro, rabia o indiferencia, todo lo contrario, más bien, hay que detenerse ante éstos  porque representan a seres perseguidos y normalmente exterminados por el régimen nazi. Y Camila, hoy día, se ha detenido un minuto ante estos cuatro adoquines de latón guardando silencio... ese silencio que le quiebra la voz. No hay palabras para describir lo que siente cada vez que se inclina ante estas historias de vida que cayeron  en manos del régimen nacionalsocialista. Tres de ellos sobrevivieron y huyeron a los EEUU pero uno no tuvo la misma suerte, si bien huyó primero a Francia, luego fue deportado a Polonia al horrible campo de concentración de "Auschwitz". 

Pues bien,  estos adoquines de látón de 10 x 10 centímetros, llamados en alemán "Stolpersteine" (palabra que designa una piedra en el camino que puede hacer tropezar al caminante) pretenden no sólo darle nombre a las víctimas, día de nacimiento,  año y lugar de deportación y la información disponible sobre el destino de cada víctima, sino la intención de su creador es que hay inclinarse ante éstas como muestras de respeto. Y esto es lo que hace Camila cada vez que pasa por esta calle no importa si lleva prisa. Un minuto es recuperable, pero la vida de estos seres, no. Ella sabe que el propósito de este monumento exhortatorio es la de conmemorar el destino de aquellos seres humanos que fueron, sobre todo, deportados y asesinados por los nacionalsocialistas.

Una vez más, Camila no sólo siente sus voces y gritos desgarradores dentro de sus corazón, sino ese inmenso silencio que la cubre cuando toma conciencia del todo el terror y horror del cual el ser humano es capaz de crear. Ella sabe que Gunter Demnig no sólo pretende que el caminante, al percibir el resalte en el camino, se detenga y se incline para leer lo que en la placa está escrito, sino que les devuelva su dignidad perdida. Hoy día, Camila ha cumplido, una vez más, el deseo de este artista. Yo también.


MARiSOL





Como información te hago saber que son tantos los adoquines que Demnig tiene por producir que le ha pedido ayuda al escultor berlinés Michael Friedrich. Cada adoquín cuesta (con su instalación) 120€

martes, 27 de octubre de 2015

Sur o el vuelo de las cigüeñas

Todos sabemos que los puntos cardinales principales son cuatro: Norte, Sur, Este y Oeste con sus respectivos: Noreste, Noroeste, Sudeste, Sudoeste, etc... Bien todos ellos forman parte de cualquier brújula ... ese instrumento inventado en China que sirve de orientación y que tiene una aguja imantada para señalar el norte magnético de la Tierra. Bien dejo de lado esta corta explicación para contarles este cuento:

Se trata de Shaira (significa "Poetisa"), una mujer casi sesentona que desde hace tiempo vive en un punto cardinal que no es el suyo, porque el Sur es el punto cardinal donde habita su corazón. En ese Sur ella nació y creció y al cumplir los veinticuatro años partió en vuelo sin retorno por motivos personales. Fue un exilio impuesto por ella misma y por lo que su destino le tenía deparado. Sin embargo, nadie contó (ni Muriel tampoco) que el Sur la extrañaría con tal fuerza que se escaparía de una brújula suya dejada en su país de origen, Namibia, para ir a su encuentro... allí donde ella vive desde hace años en la parte noreste del continente europeo. Pero lo que no se imaginó el Sur es que el frío no terminaría de gustarle. Lo intentó, pero no pudo por más que el departamento de Muriel tuviera una excelente calefacción.

Hoy día el Sur al escuchar que volaban cientos (¿o acaso miles?) de aves migratorias sabía que había llegado la hora de partir.  Esas aves migratorias, no eran ni gansos ni flamencos, eran hermosas y elegantes cigüeñas que, seguramente, venían desde Noruega, Suecia o Dinamarca, y se encontraban volando en dirección Sur ... hacia el continente africano. Normalmente, se sabe, que estas aves llegan a lugares cálidos como al norte del continente africano después de recorrer miles de kilómetros. Salen huyendo del invierno que ya, lentamente, se acerca para cubrir con su frío todo a su paso en continente europeo. 

Si bien Muriel no le teme al invierno del noreste alemán, su Sur, sí.  Por este motivo, cada vez que las aves migratorias vuelan sobre el hogar de Muriel, ella abre un cajón que tiene en su escritorio, saca su brújula porque sabe que es hora que su querido punto cardinal parta donde quiere estar ... Hasta ahora él ha regresado a principios de Primavera y se ha quedado hasta mediados del Otoño. Nunca le ha fallado a Muriel y es que ella no sabría vivir sin su Sur de por vida. Esperarlo, si puede, pero no tenerlo más a su lado, sería un suicidio programado. 

Es así, llegado el momento de la partida, Muriel abrió el cajón de su escritorio y sacó una brújula, comprada en un viaje hecho a Suiza, luego  abrió la puerta del balcón para ver como su querido sur convertido, esta vez, en una cigüeña, le daba un beso y salía volando prometiéndole su regreso. Muriel sabe que mientras su Sur regrese a ella nunca le faltará la patria que ella dejó a sus espaldas. 

Para tu información el querido punto cardinal de Muriel sólo hará parada en el norte del continente africano porque su destino es llegar más al Sur ...

 MARiSOL



Aquí dejo esta música moderna de Namibia




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viernes, 23 de octubre de 2015

Hakuna Matata



"Hakuna Matata" es una expresión del idioma africano Suahiili que se usa en países como Tanzania, Sansíbar y Kenia y significa algo así como: "No te preocupes, sé feliz". Esta expresión que se utiliza con gran frecuencia significa que de todo está bien y sin problemas, para contestar, sobre todo, a preguntas. La palabra "Hakuna" significa "No hay" y "Matata" significa "Problemas".

Bien soy testigo de una conversación sostenida entre una anciana de  80 años y su nieta de 20 años.
Todos sabemos que vivir sin problemas es una utopía - le dijo Eliana a su nieta Sabrina. Eliana es una mujer viuda ya curtida por los años, pero con una salud de hierro, que sólo se la pasa renegando y lamentándose por cualquier problema sea grande o pequeño que se le presente. 
- Es cierto - le respondió su nieta y luego acto seguido se mandó un discurso donde le quitó el aliento a Eliana - Mira abuelita, los problemas son, al fin y al cabo, oportunidades para demostrar lo que se sabe. Sólo plantéandonos los menos problemas posibles es la única manera de poderlos resolver sin angustiarnos. Es más, Sabrina le hizo saber a su abuela que los problemas no duran para siempre. Éstos se agotan sólo con la muerte.
Eliana se daba cuenta que su nieta tenía razón. La venda se le comenzó a caer, lentamente, de sus ojos cuando se empezó a dar cuenta que se había pasado gran parte de su vida gastando tiempo y energías en hablar de sus problemas en lugar de afrontarlos sin hacer tanta alharaca como otras personas amigas suyas lo habían hecho o seguían haciendo. Es que a Eliana siempre le ha gustado llamar la atención, ser el centro de atracción. Pero termina aburriendo con sus discursos negativos a sus oyentes, lo mismo a su nieta.
- Deberías levantarte diciéndote a ti misma "Hakuna Matata" o "Carpe Diem" mientras te miras al espejo - le dijo Sabrina a su abuela y luego siguió hablando - Enfrentándonos a los problemas es la mejor manera de resolver nuestros problemas. ¿No crees?
- Suena fácil como lo dices - replicó Eliana y luego le dijo un tanto molesta - Todos los problemas tienen la misma razón, Sabrina, ¡el miedo! El miedo a tomar una decisión equivocada, por ejemplo.
- Abuela, en el fondo, no hay decisiones mal tomadas, sólo hay decisiones tomadas, nada más. No te dejes llevar por lo que la gente piense de ti - le hizo saber su nieta. Se daba cuenta que su abuela sería un poco excéntrica y egocéntrica, pero tonta no era.
Después de escuchar pacientemenete a su nieta, Eliana le dijo para acabar con esta conversación -  Quizás deba aprender, ya que nunca es tarde, a inclinarme a pensar de manera positiva para evitarme más problemas de los que ya tengo. Pero ahora, hablemos de otros temas ya que éste me está dando dolor de cabeza.
Sabrina se daba cuenta que su abuela siempre había sido tan pesimista que ella misma era la parte central de sus problemas. Por suerte, Sabrina estaba feliz de haber aprendido que sólo se encuentra una respuesta a cada problema siendo una persona optimista. Sabrina vivía lo mejor que podía en el día y, sobre todo, teniendo una mente carente de prejuicios aunque fuera inválida por un accidente automovilístico, sucedido, ya hace varios años atrás. Su inmovilidad no le quitaría su alegría de vivir. Su cerebro funcionaba y contaba con una fantástica silla de ruedas, aparte que manejaba auto cuando iba a la universidad. Sabrina estudiaba Leyes.

Y yo que soy ese costal cargado de problemas pienso que Sabrina tiene razón y no estaría nada mal que Eliana cambiase de actitud. Nunca es tarde para hacerlo. "Hakuna Matata".



MARiSOL





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martes, 20 de octubre de 2015

La Tierra del Olvido



En la Tierra del Olvido vive un candado solitario de colores palpitantes. Bien pues, hace pocos minutos que una llave ha sido capaz de entrar a ver los más íntimos secretos de ese candado solitario, que por momentos, se siente el rey del universo o simplemente se siente una bestia porque rechaza vivir en sociedad (aunque él sepa comportarse bien cuando le conviene y regrese a vivir a la sociedad cuando le toca hacerse presente). Y mientras la llave se mordía  la lengua para no decirle al candado lo que veía en él, una armonía de imperfecciones guardó un solemne silencio mientras delineaba el fondo de sus miradas ... allí donde habita el lenguaje de nuestras almas. 

¡Ay! ya nada me sorprende y es que en la Tierra del Olvido no existimos realmente, sólo nuestros sueños que vamos dejando dentro de espejos rotos mientras tratamos de vernos por dentro ... 
allí donde nuestras almas saben al 100%  quiénes realmente somos. 

- ¿Sabes? Creo tener la ruta que me lleva hacia tu alma ... allí donde tú te encuentras observando al mundo con decepción y hartazgo - le dijo finalmente la llave al candado solitario y luego continuó diciéndole - Dejemos los defectos del mundo y los tuyos también de lado, para admirar sólo la sonrisa de la vida y la tuya también porque éstas embellecen todo lo bueno que existe en ti, en mí, en todos que ya no es poco. ¿No crees? 

El candado no supo qué decir. Estaba muy sorprendido que la llave le hablara sin alzarle la voz y que lo tratara con cariño. 

- Y aunque yo no esté segura si eres quien creo que eres - continuó hablando la llave - en el fondo, siento ternura y una honda pena por ti porque yo no he llegado de lejos sólo para criticarte, sino para tratar de entenderte, porque recuerda que yo me guío por un sentimiento de bondad y no para retarte o entrar en conflicto contigo; sólo deseo sacarte de esta tierra árida. 

Y mientras una lánguida indolencia pulverizaba la energía del corazón, él se la quedó mirando más con admiración que con envidia a la llave, porque ella sabía expresarse mejor que él. Luego de un momento, el candado le dijo a la llave:
- Sé que has venido de muy lejos para recordarme que los amores se mueren de hastío si uno se queda permanentemente viviendo en la Tierra del Olvido porque, al final, el olvido los enterrará, tarde o temprano.  Agradezco tu intención de salvarme, pero tú ni nadie puede hacerlo, sólo yo aunque, por el momento, piense que no hay nada más por cosechar, sólo remordimientos inextinguibles, miedos y traumas que debo elaborar y verdades que debo callar para no delatar mi verdadera identidad.

Ahora es la llave la que se lo quedó mirando en silencio y luego le dijo:
- Aunque nuestro destinos sean diferentes, tú y yo sabemos a ciencia cierta que sin amistad y amor no se puede vivir. Cuando me necesites, búscame. Tú sabes donde encontrarme. A ti no regreso más porque en este desierto siento que puedo dejar de ser la que soy y no quiero. Amo demasiado la vida como para dejarme enterrar en vida como tú lo haces. 
En cuanto la llave terminó de decirle lo que pensaba, abrazó al candado y partió a su mundo ... allí donde el amor es  un ardiente corazón palpitante que es capaz de olvidar todo lo malo. El candado mientras veía partir a la llave, supo que algún día la buscaría porque la llave era la única que había podido abrirse paso no sólo en la Tierra del Olvido, sino que había podido entrar en su oxidado corazón para recordarle lo hermosa que es la vida.

MARiSOL
 
 Te dejo la letra de esta hermosa canción:


La Tierra del Olvido
Autor: Carlos Vives

 Como la luna que alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como la tierra a la lluvia
Como el mar espera al río
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Como naufragan mis miedos
Si navego tu mirada
Como alertas mis sentidos
Con tu voz enamorada
Con tu sonrisa de niña
Como me mueves el alma
Como me robas la calma

Tú tienes la llave de mi corazón
Yo te quiero
Más que a mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)

Como la luna alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como el sol que espanta el frío
Como la tierra a la lluvia
Como el mar que espera al río
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Tú tienes la llave de mi corazón
Yo te quiero
Más que a mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)
Yo me muero (4 bis)

  

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viernes, 16 de octubre de 2015

Hojas de Otoño

Érase una vez una niña, llamada Andreína, a la que le gustaba caminar sobre las hojas de Otoño. Pero hoy día como estaba molesta con una amiguita de colegio porque le había roto, sin querer, un lápiz bien bonito, Andreína enojada pisó con fuerza y con rabia las hojas, desprendidas de un árbol muy grande, en el jardín de su casa. Y mientras las hojas gimoteaban porque no les gustaban ser pisoteadas de esa manera, Andreína vió como una hoja se levantaba del suelo y se puso a volar alrededor suyo  y le dijo en nombre de todas las demás hojas: 
- No quiero que nos pises. Tu rabia no sólo no nos gusta, sino que nos hace daño. No la soportamos.
- Pero, a mí me gusta caminar sobre ustedes, las hojas de otoño, porque me encanta escuchar el crujido que ustedes hacen esté yo molesta o no - replicó Andreína.
- Bien. Pero tu rabia la dejas sentir en todas nosotras - le espetó la hoja con voz firme. ¿Por qué te desquitas con nosotras?
- ¡Aj! Pero sí sólo son hojas, ¡nada más! - dijo malhumorada Andreína.
- ¿Te parezco insignificante? - le preguntó la hoja mientras bailaba, supendida en el aire, alrededor de la niña.
- Sí - le respondió Andreína con voz irónica.
- Pues, no permitiré que me pises porque tu altanería me duele - le contestó la hoja, tan roja como el amor. ¡Qué arrogante eres! Las otras hojas le daban la razón.
- Pero si eres sólo una hoja cualquiera - le dijo Andreína mientras tenía ganas de pisarla para que se callara de una vez por todas.
- Ante tus ojos seré una hoja cualquiera, pero ante la madre Naturaleza, no. Es más, por más que tú te afanes de pisarnos a todas con rabia, nunca podrás mancillarnos, aunque tu rabia nos duela, porque somos parte de ese milagro que se llama Naturaleza. 
Andreína quedó muda ante la hoja danzante.  Se daba cuenta que a las hojas de Otoño se les debe un respeto aunque las pisemos. En cuanto  la niña entendió el mensaje y se disculpó con la hoja, ésta se posó en sus manos. Miedo no sentía. La niña no la trituraría entre sus manos. Más bien,  Andreína la acarició y sopló para que ella siguiera danzando en el aire. 
De repente, se dejó caer al suelo la hoja y le ordenó a la niña:
- ¡Ahora písame como a las demás hojas! 
Andreína la pisó con cuidado. Tenía miedo de hacerle daño. Después de hacerlo la hoja le dijo:
- Si me respetas porque sientes sólo miedo, no es nada bueno. Pero si me respetas porque tu corazón está lleno de bondad, entonces no podrás lastimarme ni a mí ni a las demás hojas cuando nos pises, porque lo que más nos duele no son tus pisadas, sino tu rabia. Andreína antes de entrar a su casa, se dió cuenta que el único símbolo de superioridad (del hombre con la naturaleza) es la bondad. Esto no es sólo la mejor demostración de poderío ante la Madre Naturaleza, sino que la rabia es sólo demostración de debilidad. 

Andreína como no quería ser débil hablaría con su amiguita de colegio para que le repusiera su lápiz por otro, parecido al de ella.  Además, las hojas de Otoño no merecían ser tratadas con desprecio ni con rabia por algo que no tenían culpa. Andreína se había dado cuenta que sólo podía ser feliz si solamente en su corazón existía el bien (símbolo de la bondad), no tanto para encontrarlo sólo en los demás, sino, sobre todo, en ella misma. Las hojas de Otoño aplaudieron esta nueva actitud de Andreína.

MARiSOL






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jueves, 8 de octubre de 2015

"¡No soy un lobo feroz!"

http://www.patronesamigurumi.org/admin/uploads/patrones/imgPrincipal/Caperucita-Roja-y-el-lobo-principal.jpg 

Todos conocemos la versión de los hermanos Grimm del cuento "Caperucita Roja", pero pocos saben que originalmente este cuento de hadas de transmisión oral (difundido en la Europa medioval) fue escrito originalmente por el francés Charles Perrault. Este cuento titulado "Le Petit Chaperon rouge" fue incluído en un volumen de cuentos para niños en 1679. Luego los hermanos alemanes Wilhelm y Jacob Grimm reescribieron este cuento llamándolo "Rotkäppchen" con una versión más inocente que todos conocemos y le agregaron un final feliz. 

Bien, quiero hacerte saber que en ambos cuentos el mensaje era de que los niños no hablaran con personas desconocidas para no exponerse a peligros innecesarios, lo cual, en el fondo, no me parece nada mal ya que a los niños hay que prepararlos para la vida, sobre todo, cuando rondan seres malos que desean hacerles daño.

Pues bien, quiero hacerte saber, querido lector, que anoche el lobo, molesto con estos autores, se salió del famoso cuento, de un ejemplar antiguo que guardo entre otros libros de cuentos infantiles que tengo colocados en fila en un anaquel de mi biblioteca. Si bien el lobo me hizo saber que se han hecho muchas readaptaciones de este cuento ya sea colocándoles un tono humorístico y hasta erótico o también burlándose del lobo describiéndolo como un lobo asustado ante una caperucita insinuante, él sentó su protesta ante mí y me dijo:
-  Quisiera yo reescribir el cuento de "Caperucita Roja y el lobo feroz", pero como no me dejan, he optado por escaparme. Es que han deformado mi verdadera imagen por completo estos autores. ¿Quién ha dicho que yo como lobo soy malo? ¿Por qué tengo que ser yo el que se coma a la abuela de caperucita y también a la niña y luego el leñador me abre mi panza las rescata a ellas vivas y a mí me coloca piedras? Además, no entiendo por qué si soy tan malo no ataqué en el mismo bosque a caperucita en lugar de meterme en la cama de su abuela después de habérmela comido y luego comerme también a su nieta.  Y por si no fuera poco ¿por qué la madre de caperucita la mandó sola por el bosque en lugar de acompañarla? ¡Ay! estoy harto de ser el malo de este cuento.

El lobo como vió que yo no le tenía miedo, sino que atentamente lo escuchaba me pidió que yo fuera su caperucita. Pero como yo le contesté que yo ya no era una niña y mi inocencia se me había extraviado hace mucho tiempo, el lobo se transformó rápidamente en un hombre, por cierto muy atractivo y simpático,  y me devoró por completo de pies a cabeza mientras una chispa de pasión se encendía entre los dos habiendo podido incendiar todo el bosque.

Por cierto, al abrir, hace un rato atrás, el libro del cuento de caperucita, ví que todos los personajes: la misma caperucita roja, la abuela y el leñador buscaban al lobo por todo el bosque. Y cuando se dieron cuenta que yo los observaba supieron a donde se había escapado el lobo. Y mientras yo con violencia cerraba el libro, lo metía en un baúl y le ponía un candado pesado para que no me quitaran a mi querido lobo, él aulló de felicidad. Yo también. Y mientras disfrutábamos de tenernos el uno al otro repasamos juntos el diálogo que a él tanto le disgustaba repetir, pero ahora ya no (por motivos obvios, claro esta):
C - ¡Qué ojos más grandes tienes!
L - ¡Para verte mejor!
C - ¡Qué orejas más grandes tienes!
L - ¡Para oírte mejor!
C - ¡Qué manos más grandes tienes!
L - ¡Para abrazarte mejor!
C - ¡Qué nariz más grande tienes!
L - ¡Para olerte mejor!
C - ¡Y qué dientes más grandes tienes!.
L - ¡Para comerte mejor!

MARiSOL 


El final de este cuento termina diferente. En este vídeo el lobo huyó en lugar que el leñador le abriera la panza y le pusiera piedras después de haber rescatado a la abuela y a caperucita roja.
 



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miércoles, 23 de septiembre de 2015

El verdadero saber


Arturo no sólo domina el arte de hacer preguntas razonablemente, sino que sabe también escuchar con atención a toda aquella persona que quiera hablar con él. Demás está decir que él sabe responder serenamente a las preguntas hechas no importando cuán inteligentes éstas sean y también él tiene el don de saber callar, sobre todo, cuando no tiene nada que decir.

Pues bien, Arturo se encontró, hace un rato atrás, a su nieto, José, sentado frente a un río cercano de la casa de sus padres. Había llegado hasta allí porque quería estar solo para poder tranquilizar su alma. Si bien en casa no tenía mayores problemas con su hermanita menor ni tampoco con sus padres, en el colegio, sí que tenía un gran problema y era el de no tener amigos.

Arturo, al ver a su nieto pensativo, se le acercó y se sentó a su lado para preguntarle qué le pasaba a lo que José le contestó que no sabía qué hacer para ganar amigos en el colegio.
- ¿Por qué crees que ningún niño quiere ser tu amigo? - le preguntó su abuelo mirándole fijamente a los ojos mientras sus palabras salían de su boca de manera tranquila.
- Yo creo que es porque me tienen envidia - respondió su nieto con voz segura. Pero para Arturo la voz de su nieto sonaba muy arrogante.
- Pero, ¿de qué? - le preguntó Arturo a su nieto.
- Pues, porque soy el alumno más inteligente de mi clase, por no decir de todo mi colegio - respondió José con voz altanera.
Arturo, después de guardar silencio por un momento, le recomendó a su nieto que dijera la misma frase pero con otro tono de voz.
- Pero, ¿para qué? - preguntó desafiante el niño.
- No seas necio - le respondió su abuelo. Y luego le pidió nuevamente a su nieto que repitiera la misma frase pero con otro tono de voz. Pero viendo que José no podía, su abuelo le hizo saber lo siguiente:
- No confundas conocimiento con sabiduría.
- Acaso, ¿no es lo mismo? - preguntó José intrigado.
- Pues, pensé que eras más inteligente que yo - rió el anciano. Déjame decirte que el conocimiento es lo que te ayudará, en un futuro, a ganarte la vida, pero la sabiduría es la que nos ayuda a vivir. Y por lo que yo veo, tú no sabes vivir de buena manera.
José lo miró no sólo molesto, sino que empezó a quejarse de cuán desgraciado era al no tener amigos. Sólo su hermanita y sus padres lo podían entender, porque estaban embelezados con su gran inteligencia. Y le consentían cualquier capricho o cambios de humor.
El abuelo le hizo saber que en lugar de lamentarse, lo que tenía que hacer era ponerse a reparar el daño hecho de manera alegre.
- No te entiendo - le dijo el niño.
- Muy sencillo. Escucha con atención lo que te voy a decir: Si te quieres mantener necio, seguirás siendo antipático ante los demás alumnos de tu clase y colegio. Pero si quieres encontrar la sabiduría, entonces cambia de actitud. Deja tu arrogancia de lado y comparte tu conocimiento con los demás, pero sin herir los sentimientos de los demás, sin hacer sentir a nadie menos que tú. Además, una cosa es saber y otra saber enseñar. Yo te pregunto si no quieres difundir luz.
- Acaso, ¿soy una persona oscura? - le preguntó José, un tanto inseguro, a su abuelo materno.
- Sí; tu arrogancia te vuelve una sombra ante los demás. En ti está el querer ser lámpara que emite luz o ser el espejo que la refleja. Tú escoges.
José miró pensativo a su abuelo. Empezaba a entender ... era mejor ser lámpara que sólo un espejo.
Luego su abuelo le dijo que mientras él (José) se sintiera que estaba de vuelta de todo ante los demás, lo único que alcanzaría sería a no ir a ninguna parte con su insana actitud. Es más, no basta tan sólo alcanzar la sabiduría, lo más importante, es saberla usar, pero no en contra de los demás.
José empezaba a darse cuenta de lo errado que había actuado hasta el día de hoy. Ahora entendía por qué no tenía amigos. Tenía que dejar de ser un niño arrogante.
Arturo con voz suave le dijo que todavía estaba a tiempo de llegar a la sabiduría porque sus puertas nuncan permanecen cerradas.
José admitiendo su arrogancia como un gran problema, se dió cuenta que sólo entendiendo el significado de la sabiduría podría obtener la tranquilidad del alma y de paso obtener amigos en su escuela. Y al pensar en estas palabras, se bajó de su pedestal para abrazar a su abuelo.


MARiSOL







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miércoles, 16 de septiembre de 2015

La mariquita de la buena suerte

 


Érase una vez una mariquita que se cansó de ser la mensajera de la buena suerte. Sus motivos tenía ya que casi todo el mundo le pedía y pedía, pero no le daban nada a cambio. Por este motivo esta mariquita estaba viendo la posibilidad de cambiar de mundo porque en el cual ella se encontraba le había dejado de gustar. Mucho egoísmo encontraba por todas partes y esto la tenía más que fastidiada. Se negaba a ser la portadora de la buena suerte. Así de simple. La mariquita se había puesto en huelga de buenas a primeras. Y yo era testigo de su decisión.

Para tu conocimiento, querido lector, te cuento que en Suecia, p.e. la mariquita trae buena suerte con la búsqueda del verdadero amor. En el Asia la consideran mágica. En Bélgica se cree que si una mariquita se posa sobre la mano de una joven, ella se casará dentro de poco tiempo. En Francia se consideraba, hace ya cientos de años atrás, a las mariquitas como insectos de muy buena suerte, sobre todo, con respecto a enfermedades. Si una mariquita aterrizaba cerca de uno, entonces, cualquier enfermedad se la llevaba ella como por arte de magia.

También se les conocía a las mariquitas en la Edad Media como los "escarabajos de Nuestra Señora"  ya que las alas rojas representaban el manto de la Virgen y los puntos negros eran un símbolo de sus alegrías y sus penas.

En fin, podría contarte más leyendas, pero quiero centrarme en nuestra mariquita. es así como después de acercarme  a donde ella se encontraba (por cierto, nuestra amiga se encuentra en mi jardín sobre una margarita con un mini telescopio), le pregunté:
- ¿Qué es lo que estás buscando desde hace tiempo? 
- Un mundo donde la suerte no juegue ningún papel importante - me contestó con voz tranquila la mariquita.
- ¿Y por qué no te quieres quedar en este mundo? - le pregunté.
- Pues, porque yo no puedo vivir sólo haciendo huelga. Quiero vivir sin presiones, sin exigencias. Seguramente más de una mariquita querrá unirse a mi deseo de salir de este mundo.
- Pero, yo veo imposible que puedas cumplir este deseo tuyo - le contesté seria y sin ánimo de burlarme de ella.
La mariquita me miró triste. Sabía que yo, en el fondo, tenía razón.  Al verla así desconsolada le dije:
- Quédate en mi jardín todo el tiempo que quieras. Yo no te pediré nada a cambio. Y cuando arremeta el frío o llueva mucho puedes vivir en mi casa si te apetece.
- ¿En serio? - me preguntó incrédula la mariquita.
- Es cierto que la suerte es como una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera no importando si ésta es buena o mala. Pero más que suerte, hay que tener la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables y no esperar a que tú entres en acción para traer buena suerte.  Yo confío más en el propio esfuerzo o trabajo que en la suerte - le contesté finalizando la conversación.
La mariquita al pensar que realmente yo no quería nada de ella, me sonrió agradecida. 
Lo que yo no le dije era que teniéndole a ella a mi lado, la buena suerte estaría siempre de mi parte. Y ahora la necesitaba más que nunca. Mis motivos tengo ... Sé que soy egoísta. Pero, si yo no le pido nada, la mariquita no se sentirá usada. ¿No crees?

Sin embargo, la mariquita no es tonta. Por el momento sólo quiere vivir tranquila porque necesita tanquear nuevas energías para decidir si quiere seguir llevando o no la tan deseada buena suerte por todo el mundo. Es así como la mariquita se quedará viviendo en el jardín y luego en casa de su nueva amiga ya que ella no ha nacido estrellada; más bien, su nueva amiga ha nacido con una estrella. O mejor dicho, la mariquita ha visto que en el corazón de su nueva amiga brilla la estrella de su destino, lo que le facilita a ella (a la mariquita) la tarea de darle buena suerte.

MARiSOL 






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domingo, 13 de septiembre de 2015

Bendita tranquilidad




Una bendita tranquilidad tomó asiento, hace un rato atrás, al lado de Nereida para hacerle saber que llegó la hora de asegurar su paz interior y exterior. Y mientras la sabiduría de la bendita tranquilidad le va hablando suavemente a Nereida, yo tiemblo. A esa clase de tranquilidad no la quiero a mi lado. Por el momento no.

Y mientras la bendita tranquilidad me mira en silencio, yo pienso que el cuerpo de Nereida no es más que una apariencia porque en éste esconde su propia realidad ... esa realidad que es, al fin y al cabo, su alma o acaso, ¿también la mía? Nereida me mira fijamente. Somos dos en una porque ella es mi "alter ego".

- ¿Y qué hay de mi alma? ¿Está tranquila o intranquila? - le pregunto a Nereida.
- Quizás debas tú llenarla con un poco de eternidad porque la eternidad es tranquila - me responde Nereida con voz serena.
- ¡No! - sale un grito de mi garganta. No, no, no.
Nereida sabe que mis preguntas tienen respuestas que sólo la eternidad me las podrá responder llegado su momento. Ahora es muy pronto, pienso yo. Cuando la eternidad venga a tocar la puerta de mi alma, podré entenderla del todo. Allí donde la bendita tranquilidad espera por tí, por mí, por todos.
- ¡Por ahora la quiero tener de lejos! - le digo a Nereida con voz firme. Ella mientras me sonríe, sabe a lo que yo me refiero.

Si bien tanto Nereida como yo buscamos nuestra felicidad en la de los demás, no pretendemos que ésta sea demasiado grande porque de lo contrario no podríamos sentirnos, del todo, tranquilas.

Al darse cuenta la bendita tranquilidad que aún no es el momento para llevarnos a su mundo, nos deja en nuestra realidad, a mi "alter ego" y a mí tranquilas para que ambas podamos desenredar nuestros propios nudos mientras reflexionamos sobre nuestras vidas, sobre la vida misma, y sobre este mundo que de tranquilo no tiene nada. Y aunque esta idea no me guste, procuro mantenerme tranquila mientras de lejos veo como me guiña un ojo (a Nereida también) la bendita tranquilidad.

MARiSOL






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miércoles, 26 de agosto de 2015

La ausencia de Amanda



Mientras Amanda camina por la orilla de una playa sabe que, a pocos metros de ella, va siguiéndole la ausencia ... esa ausencia que no es nada cuando realmente se ama. ¿Será, acaso que la ausencia es una tentación que nos pone a prueba mientras el tiempo observa como la ausencia va reduciendo, de a pocos, las pequeñas pasiones y ve cómo van aumentando las grandes dentro del pecho de Amanda? Y es que su pecho está por reventar de dolor porque ha tomado conciencia que la felicidad y el amor se esconden en el fondo del mar ... en ese mar lleno de dudas y preguntas aunque las respuestas y acertijos los vaya develando, lentamente, a nuestra amiga y ella tenga que inclinarse ante éstos y reconocer que la vida, más de una vez, nos trae sorpresas ... no necesariamente agradables.

La ausencia si bien no deja huellas en la arena, sí las ha dejado bien marcadas en el alma de Amanda. Y es que ella cuando piensa en  Federico, su gran amor, lo hace sin odio porque se ha enterado que él, desde hace poco tiempo, está ausente de este mundo ... vive en el suyo propio donde ni Amanda ni nadie tiene cabida en él. Y, sin embargo, ella siente que Federico la llama, la busca entre sus recuerdos y se aferra a ella como quien se aferra a una tabla de salvación para poder seguir en vida en este mundo aunque él ya no quiera pertenecer a éste.

¡Qué extraña sensación estar segura de lo que siente Amanda! La ausencia es Federico quien camina a su lado a donde quiera que ella vaya. Y así él no esté del todo cuerdo o, por momentos, tenga pérdida pasajera de su propia conciencia, Amanda no es nadie para juzgarlo. Tal vez es hasta mejor estar fuera de este mundo aunque ella prefiera tener los pies bien firmes no sólo sobre la arena, sino sobre la realidad que la rodea así ésta le cause dolor.

Y mientras Amanda camina por la playa pensando en Federico, él le escribe cartas de amor desde su celda ... esa celda que nunca debe ser abierta para que no se escapen ni sus demonios ni sus luchas internas ni sus miedos pero que los soporta con estoicismo a base de tratamiento psiquiátrico y medicamentos. 

Y mientras Federico imagine a Amanda como a su ángel guardián y ella sepa  que la ausencia que la sigue es Federico, yo aquí te digo, querido lector, que la ausencia no se prueba, sino sólo se siente. ¿Y sabes por qué? porque mientras Amanda y Federico los una ese sentimiento de amor de no tenerse el uno al otro, yo sé que la felicidad y el amor no es preciso tenerlos, sino sentirlos dentro del fondo de uno mismo para seguir caminando no sólo a la orilla de cualquier playa, sino de la vida. 



MARiSOL










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domingo, 23 de agosto de 2015

Pensamientos fugitivos

 

Desde mi ventana veo como mis malos pensamientos se alejan de mí. Se han tomado un par de días de vacaciones. Mejor así, para no pensar. Tal vez no deba decirte, querido lector, todo lo que pienso. Pues, son malos pensamientos los que se han ido de paseo.  

Si bien hoy día no quiero actúar como pienso ni tampoco quiero pensar como actúo, no debo olvidarme que mis pensamientos son el resultado de lo que soy. Pero, ¿qué soy? Pues, la dueña de mis propios pensamientos (buenos y malos). ¡Qué difícil es pensar!, ¿verdad? Es el trabajo más difícil que existe, creo yo. ¿Será éste el motivo por el cual no todos queremos practicarlo? Por lo menos, hoy quedo liberada de mis (malos) pensamientos. Hoy día tendré, pues, la excusa de poderme equivocar en juzgar o al hablar. Nadie podrá criticarme de lo que yo diga. ¡Ja!

Es así como Ruth mientras veía como sus pensamientos corrían despreocupadamente cuesta abajo de la calle, los escuchó gritar alegremente:
- La tonta de Ruth no sabe que no regresaremos más a ella. ¡Jajajaja! La hemos burlado. Nos hemos escapado. Y ella no nos podrá atrapar nunca más. ¡Jajajaja! Queremos vivir en el cerebro de otra persona, sobre todo, que no sea transparente como ella.
Al escuchar Ruth a sus propios pensamientos decir estas palabras, entró ella en estado de pánico. ¡No puede ser! ¿Cómo qué me abandonan?
Y mientras ella lloraba desconsoladamente, su corazón le dijo:
- Tranquila mi amiga, deja que esos pensamientos tuyos se alejen de ti porque sólo los grandes pensamientos nacen con el corazón. Y el mío está a tu disposición. Ház uso de ellos. 
- Pero, ¿cómo? - gritó Ruth adolorida.
- No temas, amiga. Quiero que sepas que existen pensamientos que son como plegarias. Y tú me estás pidiendo, en este momento,  que te ayude, ¿no es cierto?
- ¡Sí, por favor! - dijo Ruth temerosa de perder lo más importante que ella tiene: sus pensamientos mientras ella se ponía de rodillas ante su corazón. 
El corazón mirándola benevolente le dijo con suave voz que, a partir de ahora, ella debe pensar más con su inteligenica emocional. Y mientras sus palabras se van moviendo dentro de su corazón, le hacen saber que éstas ni son un fenómeno irreal ni una metáfora porque el centro de la inteligencia se encuentra ubicado en el corazón y no en el cerebro, por si no lo sabes, querido lector.
Ruth sonrió agradecida de no haberse quedado huérfana de pensamientos, porque su corazón enamorará a su cerebro para producir sólo buenos pensamientos.

Como verás, querido lector, el frío intelecto de Ruth no ha ganado la batalla porque se hayan fugado sus malos pensamientos, sino porque la inteligencia del corazón  es la que le ha hecho ver a nuestra amiga que no tiene motivos para quedarse triste. 

¡Afuera, los malos pensamientos! 
¡Qué vivan los buenos pensamientos!

MARiSOL








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martes, 18 de agosto de 2015

El volcán y el mar



Hay un volcán que como siente mucha rabia de no poder tocar al mar, decidió, hace pocos días, explotar para que su lava pudiera llegar hasta  las aguas del mar. En esa lava llevaba guardado todo su amor acumulado desde hace millones de años. Lo que más desea el volcán es que el mar no sólo se fije en él, sino que lo desee con todas sus fuerzas igual que él, el volcán. Acaso, él ¿no es imponente y hermoso, sobre todo, cuando suelta fuego, humo y lava? ¿No siente el mar ni siquiera admiración por él?

¿Y qué pasa con el mar?
- Yo no estoy enamorado del volcán - me respondió el mar; si bien él es imponente y hermoso, y más de una vez, suspiré por él, llegué a la conclusión, con el pasar del tiempo, que no me gusta amarlo de lejos, sólo a la distancia.  Te prefiero a ti ya que a ti te siento más cerca. Me gusta cuando me besas, acaricias.... hasta cuando me desafías.
Yo sonreí agradecido de saber que el mar me ama incondicionalmente no importando mis estados de ánimo.
- Pero no puedes dejar que el volcán siga suspirando por ti - le dije al mar. No me parece bien. Tienes que hablar con él.
- Como él no me escucha, habla, más bien, tú con él - me pidió el mar. Yo asentí en cumplir con su deseo y me fuí a hablar de inmediato con el volcán.

Es así como el aire le hizo saber al volcán que el mar no lo ama. El volcán como no quería renunciar al mar, seguía arrojando más lava. Eran sus señales desesperadas de su amor apasionado.
- No tiene sentido que sigas insistiendo - le dije al volcán. El mar me ama a mí. Debes aceptar esto que acá te digo.
- ¡Nooooooooo! - gritó el volcán adolorido.
- Pero, ¿por qué no puedes dejar de amar al mar? - le pregunté desafiante. Un triángulo amoroso no permitiré que exista entre nosotros. De ninguna manera.
- Si yo renuncio a esta pasión que yo siento, sería como desgarrar a mi corazón ... a ese corazón que vive en mis entrañas. ¡Ay! Lo mataría del dolor - respondió agitado el volcán.
- Pues tendrás que aprender a vivir sin el mar - le hice saber con voz firme. Al mar no lo comparto yo con nadie y menos contigo.
El volcán furioso me dijo que él era más poderoso que yo. A lo que yo le contesté que yo que podía ser desde una suave brisa hasta un viento huracanado. Le hice saber que no permitiría que la rabia de sus celos  me afectara, por ningún motivo.
Pero cuando el volcán comenzó a gritar desesperado:  ¡Te odio! ¡Te odio!, yo no  pudiendo contener mi indignación le hice saber que él no es el único volcán; hay otros más, y sobre todo, existen también volcanes debajo del mar. Y el mar bien que los conoce. Al decirle esto último el volcán dejó abruptamente de escupir lava. Por lo que deduje que mis palabras no se las llevó el viento, porque yo como el viento se las dejé caer en su cráter, una por una, para que entendiera de una vez por todas que el amor ni posee ni quiere ser poseído y a la fuerza, menos.

Si bien el viento no podrá nunca evitar la pasión del volcán, en esta oportunidad, sí lo venció con el poder de sus palabras. Después de haber conversado con el volcán, el viento se fué a hablar con el mar y mirándolo con ternura le dijo:
- Yo creo que más que una pasión es un capricho lo que siente el volcán por ti. Ese capricho suyo durará hasta el final de los tiempos. Me dá un poco de lástima. Al mar también.

Pero lo que ni el mar ni el viento saben es que el volcán malo no es, sólo se siente desesperadamente solo porque nadie lo quiere; el único consuelo que tiene él es que al mirar desde su altura al mar sabe que el mar es tan profundo como él. Quizás es mejor dejar la profundidad en manos de la sabiduría, pues ella sabe que el volcán, en lo profundo de  su alma, tiene un buen corazón y ella siente pena que nadie se enamore del volcán porque todos le temen. No hay peor cosa que temer al amor. Esto me hace pensar que siendo así, entonces, se le teme a la vida. ¡Ay! ¿y qué pasa con aquellos que temen a la vida? 
- Pues, ya están medio muertos - me responde el volcán. 
- Ahora entiendo. ¿Será por este motivo que nadie se te acerca?
- No seas cínica - me responde el volcán. Nadie se acerca a mí, me amen o no, porque se aferran a ti, a la vida.

Dejando al volcán, mar y aire de lado, y dejando ir a la pasión de nuestro lado, sí te puedo decir que son las sanas relaciones amorosas las que le dan, en gran parte, sentido a la vida, a la mía, a la tuya ... amar y hacerse amar es lo que hace de nuestras vidas, que sean más buenas.


MARiSOL







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