sábado, 2 de abril de 2022

Una revolución necesaria

 


Las necesidades humanas están enemistadas unas con otras y es que todas ellas han sido, a la fuerza, designadas por jerarquías en una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow (1908 - 1970) en su obra "Una teoría sobre la motivación humana". Pues bien, este psicólogo estadounidense se hizo conocer por su psicología humanista la cual se caracterizó por apoyarse en concepciones del ser humano de profundas raíces filosóficas, sobre todo, en los procesos de búsqueda de autorrealización.

Pues bien, todas las necesidades humanas, que son muchas, se encuentran viviendo en diferentes niveles dentro de la pirámide de Maslow. Te preguntarás, querido lector, de qué trata esta pirámide. Pues es una teoría de motivación que trata de explicar qué es lo que impulsa la conducta humana. Como verás esta pirámide consta de cinco niveles que están ordenados jerárquicamente según las necesidades humanas que atraviesan todas las personas. Bien, ahora ¿cuáles son estas necesidades? Te las presento:

El primer nivel está habitado por las necesidades fisiológicas, en el segundo nivel se encuentran las necesidades de seguridad, en el tercer nivel están las necesidades de afiliación o sociales, en el cuarto nivel viven las necesidades de estima o reconocimiento y finalmente en el quinto nivel las necesidades de autorrealización.

Bien, ahora empieza este cuentito...  Todas estas necesidades viven no sólo en distintos niveles sino que por pertenecer a una determinada jerarquía no pueden juntarse unas con las otras. Y todo porque las necesidades que atañen a todo individuo se encuentran organizadas de las más urgentes a las que lo son menos. O sea, si consideramos que las necesidades del quinto nivel son más importantes que las de los otros niveles, qué dirías tú, ¿querido lector? ¿Podrías atreverte a gritar a los cuatro vientos que te encuentras plenamente realizado? Por lo pronto, todas las necesidades se han autodeclarado super importantes. Todas y cada una de ellas están alborotadas y se niegan a seguir viviendo dentro de la pirámide de Maslow. Te preguntarás ¿por qué? Pues porque muchos de los conceptos y categorías descritos en la pirámide de necesidades de Maslow son demasiado ambiguos para ser examinados científicamente. Y es que la noción de autorrealización es demasiado abstracta, sobre todo, en estos días ... 

Es así como todas las necesidades se han cuestionado la secuencia que Maslow propuso en su teoría ya que se puede demostrar que no hace falta tener cubiertas las necesidades  básicas para perseguir objetivos relacionados con las necesidades superiores. Pero, ¿qué pasa cuando las necesidades básicas sí son importantes y muchos de nosotros nos contentamos con tenerlas satisfechas?

Esta revolución tenía que darse porque todas las necesidades cuestionan la investigación de Maslow porque él se basó en una muestra muy pequeña de indiviuos.

- ¡Maslow no nos representa! - gritaban todas necesidades mientras escapaban de su cautiverio y salían en tropel de la pirámide. Te preguntarás por qué, querido lector. Y es que una de las necesidades (no quizo dar ni su nombre ni mencionar de qué nivel se había escapado) me dijo al micrófono (soy reportera) con voz fuerte y segura es que unas de las críticas a la metodología aplicada por Maslow es que él eligió a personas que consideraba autorrealizadas después de leer sobre ellas o hablar con ellas. Es más, las personas a las que Maslow entrevistó para su pirámide de necesidades no representan a la mayoría de la población humana; sólo se basó su estudio en personas excepcionales como Albert Einstein, por ejemplo. 

Bien, he de hacerte saber que ni tú ni yo podemos compararnos con este genio de la Física ni tampoco a mí me interesa y, ¿a ti?  Pienso que a muchos nos interesa vivir en equilibrio aunque nuestras vidas sean imperfectas porque la felicidad no es activa sino, más bien, contemplativa. Y mientras te hago saber esto, las necesidades me rodean porque todas ellas tienen algo que decir, más que todo, presentar sus quejas. Pero yo te digo, querido lector, que mi intención no es quejarme sino, más bien, llamarte a la reflexión porque  cada cual posee el secreto de su propia felicidad y para ello hay que conocerse bien a uno mismo, claro está, y saber qué se quiere. Pero lamentablemte son millones de personas que ni siquiera están en condiciones de poder atrapar la felicidad entre sus manos por estar expuestos, p.e. a estar desempleados, a pasar hambruna, a  vivir guerras y un largo etcétera de situaciones desagradables. 

Antes de terminar, te dejo, querido lector, una pregunta: ¿qué diferencia hay entre un rólex y un reloj sencillo? Acaso, ¿piensas que para ser feliz hay que tener un reloj de marca? Pues, no, ¿verdad? Porque uno puede tener éxito pero no estar del todo satisfecho y tener la constante sensación de que nos falta algo para alcanzar la felicidad plena sintiéndose no autorrealizado. Tal vez ha llegado el momento de que cada uno de nosotros arme su propia pirámide y tome conciencia de las necesidades que desearía tener cubiertas. Por lo pronto, la más importante para mí (no sé cuál sea la tuya) es la de Seguridad... Será porque hoy más que nunca me doy cuenta que muchos políticos se preocupan más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su propio país. Será porque todos los políticos no solamente saben que en una revolución, como en una novela, la parte más difícil de inventar es el final, sino que cuanto más tiempo dura una disputa, más lejos nos hallamos del final... ese final perfecto que nos invita a desear que en todo el mundo pudieran vivir en armonía todas nuestras necesidades humanas.


MARiSOL


jueves, 31 de marzo de 2022

CARPE DIEM

 

Lo Impredecible no soporta a la Incertidumbre porque ésta tiene una mala reputación. Pero, ¿realmente es cierto? Pues, lo Impredecible sabe que la Incertidumbre nos provoca mucho estrés y ansiedad. Sin embargo, la Incertidumbre se defiende argumentando que no sólo ella es una mentalidad crítica cada vez que termina tu rutina o la mía sino que tener incertidumbre es inesperadamente lo que uno debe tener en un momento de volatibilidad y desafíos complejos. Es así como antes que lo Impredecible la contradijera, la Incertidumbre siguió hablando y le hizo saber que no la viera sólo como una amenaza sino, más bien, como un desafío. Y como lo Impredecible se quedó pensando en esta respuesta comienza ahora él a entender que la Incertidumbre no significa que uno esté paralizado ni tampoco que uno esté renunciando a un problema. Es más, lo Impredecible se da cuenta que la Incertidumbre nos ayuda a ver qué tan estrechamente pensamos bien para sacar conclusiones correctas.

Pues bien, lo Impredecible después de disculparse con la Incertidumbre le preguntó por la opinión que tenía de él a lo que ella le contestó que no sólo le tenía temor a él por no poder ser ni pronosticado ni vaticinado o anticipado sino porque sus efectos suelen ser desconocidos.

- ¿Crees que yo tengo un comportamiento errático o evidencias una falta de coherencia en mi accionar? - le preguntó lo Impredecible a la Incertidumbre. Acaso, ¿no crees que yo pueda tener una cualidad positiva? Piensa que la vida, en general, es impredecible y que hace que ésta se vuelva más interesante.

- ¡Sí, es cierto lo que dices! - exclamó la Incertidumbre y luego le hizo ver que también existen los sucesos negativos, ésos que nos golpean y nos obligan a tomar decisiones para las que no estábamos preparados.

- Pero no te olvides - le hizo hincapié lo Impredecible- que si conseguimos recordar la posibilidad que nos sucedan cosas positivas, entonces, podremos hacerles frente con más fuerza para poder soportar el dolor que nos causa. 

¿Y tú que piensas, querido lector? ¿No piensas que estamos viviendo una época llena de muchas incertidumbres y que nos vemos expuestos a situaciones impredecibles, sobre todo, aquellas que ni siquiera nos hubiéramos imaginado vivirlas? Pero así la misma vida nos desafíe, en estos momentos, a no poder pensar, por fuerza mayor, en un mejor futuro, vivamos lo mejor que podamos nuestro presente no sólo porque es brevísimo sino porque éste vive entre la ilusión y la añoranza de un mundo mejor y aquí no hay cupo ni para lo impredecible ni para la incertidumbre. ¡CARPE DIEM!

 

MARiSOL 

 

 


domingo, 20 de marzo de 2022

Al garete

 

- ¿Qué quieren? ¿Cara o sello? - le gritó el Cielo a los miles de soldados que se encontraban en sus trincheras esperando el momento indicado para atacar a su enemigo. Ellos desconcertados no entendían la pregunta que retumbaba en sus oídos. Ésta se había dejado escuchar como un poderoso relámpago. Temor sentían los soldados ante esta pregunta porque parecía guardar una amenaza o acaso, ¿una solución al conflicto? Bueno fuera porque muchos se encontraban cansados y querían regresar a sus hogares, al lado de los suyos.

En vista que casi nadie se atrevía a decidirse por una cosa o por la otra, más que todo por miedo, el Cielo los retó haciéndoles saber que los que deseaban escoger "Cara"  tenían que tomar conciencia que no sólo la cara es el espejo del alma, sino que quien al Cielo escupe, en la cara le cae. Es más, también el Cielo les hizo saber que es triste ver que el hombre es como la luna porque tiene una cara oscura que a nadie enseña. 

Después  de decir esto, los soldados se pusieron muy inquietos. ¿Qué quería el Cielo de todos ellos?, ¿por qué no les hablaba de una manera más sencilla o más fácil como para poderlo entender del todo? Muchos de los soldados retaron al Cielo blandiendo sus armas y le preguntaron que qué pasaba si escogían "Sello". Pues, la respuesta del Cielo no se hizo esperar y les dijo a todos ellos que los pueblos son como una cera blanda y que todos dependen de la mano que les imprime el sello. Seguidamente el Cielo con voz muy seria exclamó: - ¡Ay, hombres ilusos, acaso no se dan cuenta que el alma humana sólo vive, de su incesante esfuerzo, por marcarse en todo, como sello imperial? 

Nuevamente, después de que el Cielo hablara de manera encriptada, prácticamente los soldados, tanto de un lado como del otro, se quedaron pensativos. El Cielo aunque pudiera hablar en todos los idiomas, su mensaje era muy difícil de entender. Y es así como varios soldados, tanto de un bando como del otro, se amotinaron maldiciendo al Cielo. Pero éste impertérrito les contestó con voz soberana: -¡Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender! Es más, sólo durante  los tiempos difíciles es donde las personas llegan a entender lo difícil que es ser dueño de sus sentimientos y pensamientos.  

Al terminar el Cielo de decir esta última frase y caer en un profundo mutismo mientras observaba a los soldados, éstos comenzaron a sentir que sus cabezas les explotaban. El Cielo había mandado clara la señal: "Era hora de ponerse a pensar en el otro, en hacer compromisos, en sentir empatía o en ponerse en los zapatos del otro porque no sólo todo nuestro conocimiento tiene su principio en los sentimientos, sino que mientras las teorías, las doctrinas o los sistemas se explican, los sentimientos se sienten ... Y es aquí donde el Cielo te pregunta a ti, querido lector, qué sientes tú en este momento. ¿Miedo, dolor, impotencia, rabia o una gran indiferencia porque el mundo entero está "al garete"? 

¡Ay! es que yo (ni soy el Cielo ni soy soldado) como la conciencia del mundo te hago saber como también a los soldados (si fueran sólo de plomo, sería mejor) que esta locución adverbial significa "a la deriva". Puede usarse como sinónimo de estar extraviado, sin rumbo, sin plan definido, fracasado o malogrado. También puede usarse coloquialmente para manifestar desagrado, disgusto o repulsión. Por este motivo, te hago saber, querido lector, que una guerra nuclear no es la solución para evitar que el mundo entero esté al garete. Todo lo contrario,  nuestras almas se convertirían en embarcaciones que se quedaron a merced de las corrientes y de los vientos del tiempo porque cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo.

MARiSOL


 Imagen: "Al garete" de Ulises Bretaña Hevia (artista cubano, 1957)

sábado, 19 de febrero de 2022

Propósitos de vida

 
¿Será cierto que el infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras? - piensa Angélica mientras nuevamente trata de seguir caminando con paso firme por el camino de su propia vida en este nuevo año de vida. Ese camino marcado por miles de sacrificios y preocupaciones que comenzaron, hace muchos años, con un paso que muchos no ven, pero sí sólo pocos. Ese camino, escogido por Angélica, es el que nos invita siempre a la reflexión. Y es que la reflexión es el camino hacia la inmortalidad mientras que la falta de ésta, nos convierte sólo en seres vacíos, sin alma.
 
Angélica ha aprendido que es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues así ella cojee y sienta que avanza poco, sabe que, tarde o temprano, a la meta se acercará. Es más, ella  sabe que si de verdad vale la pena hacer algo, entonces, vale la pena hacerlo a toda costa porque uno de los secretos profundos de la vida que le ha enseñado a ella es que lo único que merece la pena hacer es lo que hacemos no sólo para nosotros mismos, sino también por los demás. Lo importante es actuar con convicción y amor y no sólo hablar ya que, finalmente, las buenas acciones son las que cuentan. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque una de las ventajas de las buenas acciones es la de elevar el alma y disponerla a hacer otras mejores.  Y en ello está Angélica desde hace tiempo. 

El mar de la vida sabe cómo luce actualmente el alma de Angélica. Y él como buen consejero le hace ver que siga adelante, a pesar del inmenso cansancio que ella siente, por momentos. Son ya tantas veces que Angélica se ha caído y se ha levantado (con o sin ayuda) que ella piensa que los retos existen por algo. ¿Y sabes por qué? Es muy sencillo. Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos. ¿No será que todos tenemos una misión que cumplir en este mundo más allá de toda vanagloria de éxitos y de aplausos adquiridos?
 
Pues sí, querido lector, dejemos tranquila a Angélica que ella se esfuerza por ir por el camino correcto. Es ahora tu turno que tú mismo te hagas las preguntas: ¿Qué hago yo aquí?, ¿cuál es el sentido de mi vida?, ¿cuál es mi camino a seguir?, ¿cuál es mi verdadero propósito a seguir?  Son preguntas inquietantes que incomodan a unos y perturban a otros. ¿No es cierto?  Pues tratamos de no vernos por dentro por tener miedo de fracasar en el intento de encontrar las respuestas adecuadas.
 
Yo te hago saber que Angélica no necesita irse de viaje  como p.e. a la India como para encontrarse a sí misma. Huir no es la solución. Más bien, ella sabe que creando un impacto positivo en su propio mundo personal, sirviendo a los demás desde su corazón, siendo fiel en sus convicciones (ideas religiosas, éticas o políticas), viviendo en el aquí y ahora y poniendo sus talentos y habilidades al servicio de la vida, puede ser capaz de convertirse en la mejor versión de sí misma. Sólo así podría Angélica pensar en salir de viaje nuevamente sin ninguna inquietud en el alma.
 
Pues bien, a esto se le llama: superación. Pero no me refiero a derrotar a alguien, a dejar atrás una adversidad o a trascender un límite, sino, más bien, me refiero a la idea de superación que se usa para nombrar a lo que uno hace cuando consigue realizar con esfuerzo y dedicación algo mejor que antes, cuando uno logra sortear valientemente una dificultad o cuando uno alcanza una meta, aunque sea de refilón, luego de enfrentar diversos desafíos. Lo importante es mantenerse en movimiento y no quedarse estático o paralizado pensando que otra persona será la que te resuelva tus problemas o te haga saber cuáles son tus propósitos de vida a seguir. Darte un empujón no está mal, pero está en ti el cambio mientras aprendes a saber identificar tus propósitos de vida que forman parte de tu identidad. Y es que lo más increíble es que nadie puede ser esclavo de su identidad porque cuando surge la posibilidad de cambio, hay que cambiar para poder evolucionar como ser humano. Y esto bien lo sabe tanto Angélica como yo, el mar de la vida, tu servidor, querido lector.
 
MARiSOL 
 

jueves, 20 de enero de 2022

Presagio

¡Cómo poder olvidar al mal presagio que se hizo presente en mi vida! Fue, hace ya tiempo en invierno, en una noche fría estrellada y con luna llena estando bajo la Cruz del Sur. Fue como si lo hubiera estado esperando a que apareciera en mi vida. Prácticamente le dí permiso a que se mantuviera a mi lado. Pues bien, este presagio se encogió de hombros resignado mientras sus argumentos trataban de convencerme que la herencia familiar recibida no era su culpa. Me lo había anunciado en sueños y también en ese momento de insomnio. Un escalofrío me recorrió el cuerpo de arriba a abajo. Fue como un latigazo. Y mientras yo hacía malabares para no caer a un abismo plagado de dudas, este presagio (conocido también como augurio o vaticinio de algo positivo o negativo a acontecer en el futuro, basándose en ciertas señales) se encargó de perturbar mi paz anhelada. Mis días de descanso y despreocupación desaparecieron como por encanto. Se borraron de mi radar de vida de un solo plumazo. Fue llegando a casa de regreso, después de largas horas de vuelo, que tomé la decisión de dejarme llevar por mis ideas inculcadas por ese presagio que conocí a miles de kilómetros de mi vida cotidiana.

- ¡Perdóname! - me dijo muy triste el presagio y luego continuó hablando - Tú sabías que yo me haría presente para desordenarte tu futuro, ¿No es cierto?

- Sí, claro. Yo intuía que me vería en esta situación tarde o temprano. Pero tomo conciencia que mi futuro sigue abierto, ¿sabes?

- ¡No te entiendo! - exclamó el presagio. Estaba consternado.

- Pues, a decir verdad, todos somos responsables de lo que el futuro nos depara. Por este motivo, mi deber no es profetizar el mal, sino más bien luchar por superarme para que mi mundo sea mejor y el de los míos igualmente. 

- O sea, ¿no me guardas ningún rencor? - preguntó curioso el presagio.

Mi respuesta no se dejó esperar. Le hice saber que, gracias a su ayuda no pedida, tomé una decisión de la cual no me arrepiento aunque, por momentos, haya que convivir con las dos caras de la medalla, con los claros y oscuros de la vida, con los golpes duros a los que, por momentos, nos enfrentamos.

En todo caso, con el tiempo, le dije que él, cual presagio, no era tan malo como yo me lo había imaginado porque algo de bueno he sacado de las experiencias hechas y de mis decisiones tomadas.  Es más, le hice saber que él como presagio (cual fenómeno que se cree para adivinar el futuro, y que normalmente hace referencia al advenimiento de un cambio), puede ser mi amigo porque el cambio es la única cosa inmutable. Y por lo tanto, no hay que temerle a los cambios ya que toda la vida es un cambio. Es ley de vida. 

El presagio sonriendo me dijo que, al fin y al cabo, todos cambiamos. Y también era de la opinión que no hay peor cosa que el miedo al cambio. Muy cierto. Si bien yo superé ese miedo cuando el mal presagio volaba alrededor mío, hoy en día, ningún presagio puede derrotarme. No hay ninguna señal, sea buena o mala, que me anuncie un suceso y me detenga o paralice. Lo que ha de suceder, sucederá. 

Después de escucharme con atención el presagio me preguntó si normalmente suceden las cosas que yo presiento. Pues, sí. Recuerdo que dos adivinas (por separado y en países y épocas distintas) me dijeron que yo era era una persona que podía hacer predicciones. Pero no quiero irme por la tangente porque no quiero quitarle protagonismo al presagio que tengo delante mío. Aunque, a decir verdad, este presagio es mi "alter ego" porque él está en estrecha relación  con las señales, sensaciones e intuiciones que yo siento y con la interpretación que yo les doy al anticiparme a mi futuro y es que toda aquella persona que construya su futuro, tiene derecho a juzgar su pasado... ese pasado con el que se forma el porvenir por venir con un buen o mal presagio.

MARiSOL

 

domingo, 9 de enero de 2022

A punto de caramelo

 

 
 
Las decisiones que uno toma a lo largo de nuestras vidas, primero, las ponemos a punto de caramelo antes de tomarlas del todo. Algunas veces, nuestras decisiones son equivocadas y otras sí son acertadas. Y aquí radica el meollo del asunto. No se puede ir por la vida lamentándonos de las decisiones tomadas, si éstas fueron buenas o no. Lo que hoy puede ser bueno para ti o para mí, mañana ya no lo es. Es así como siempre nos encontramos poniendo a punto de caramelo nuestras vidas con la intención de mejorarlas o de enrumbarlas por el camino indicado así, al final, nos equivoquemos.

Pues sí, Gloria se encuentra a punto de tomar una decisión. La tiene a punto de caramelo. Lo que no sabe es cuándo dar el paso. En realidad, ella sabeque este deseo suyo no lo puede hacer realidad, porque no sólo la afectaría a ella, sino a otras personas queridas también. Es así como sólo ella se pone a soñar imaginando lo que podría suceder si pusiera a punto de caramelo ese determinado deseo que se debe quedar sólo como deseo y nada más.

Gloria, desde hace tiempo, sabe que es mejor poner a punto de caramelo lo que sí se puede hacer realidad y lo que no, descartar la idea de cuajo, cortarla de raíz, para no vivir amargada.

Por lo pronto, le hago saber a Gloria que mi salida del hospital está ya a punto de caramelo. Y yo, en cuanto esté ya fuera de éste, pondré todo de mi parte para seguir haciéndome la vida dulcemente agradable a pesar de todo...

 

MARiSOL 

 

domingo, 14 de noviembre de 2021

¡Prohibido olvidar!


Teresa sabe que no puede olvidar cuán importante es: no culpar solamente a los demás por los errores cometidos, saber cambiar de opinión, buscar soluciones a los problemas, despojarse de falsa cortesía, saber aceptar o tolerar las ideas adversas, hacer una pausa para no dejar de mirarse por dentro, disfrutar de las tertulias espontáneas, saber recordar también los días felices, no pedir siempre explicaciones, no revolver maniáticamente las mismas páginas de vida una y otra vez, no querer ser empática con los demás, no cerrar los ojos ante la realidad, saber diferenciar las risas tristes de los silencios alegres, ser agradecida con la vida, renovar las ideas porque éstas estimulan la mente, tener un propósito de vida, no renunciar a curar las heridas, saber reconocer que la felicidad es un viaje mas no un destino, ser honesta y sincera consigo misma, saber que siempre hay un nuevo punto de partida, no dejarse enredar entre los hilos vestidos sólo de  fantasía, saber perdonar, juntar correctamente las piezas de los pensamientos, no dejar su dignidad de lado, hacerle frente a lo inevitable o a situaciones incómodas, no perder el sentido común, no rodearse de personas oscuramente sórdidas, saber celebrar la vida,  aceptar los retos sin temor, no perder tiempo en sentirse superior a los demás, dejar iluminar su sol interno en sus pupilas cuando sea necesario, ser consciente en el efecto de las palabras, no poner en duda el sentido de la vida, saberse poner nuevamente de pie, no autocompadecerse rompiendo con rabia las hojas de su calendario de vida, aceptar las rutinas con responsabilidad, no perder esa energía llamada voluntad, desafiar con aplomo las adversidades, mitigar toda desazón, dar sólo pasos erráticos, vivir en oscuridad, no tener un firme propósito de poner fin a tanto desatino, persistir sólo en el balanceo de las decisiones y no tomarlas como debe ser, hacer digerible lo complejo con responsabilidad, no aferrarse a clavos ardientes porque hacen daño, no ser sólo una descreída y desconfiada todo el tiempo porque desgasta y arruga su alma, sufrir sólo de inútiles angustias, etc, etc. Una lista que podría ser interminable, ¿verdad, querido lector? Teresa sabe con claridad, en este momento, lo que quiere y lo que no le gusta. 

En este momento Teresa toma conciencia que cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de  un solo momento: el momento en que ella sabe quién es. Y es que la identidad de cada uno de nosotros no son los antepasados que hayamos tenido, no es el nombre que tengamos, el lugar donde hayamos nacido,  ni la fecha en que vinimos a este mundo. Pues bien, la identidad de Teresa, tuya o mía consiste, simplemente en ser. Como todos bien sabemos el ser no puede ser negado por nadie. Y lo más importante, querido lector, es que nadie puede ser esclavo de su identidad porque cuando surge una oportunidad o posibilidad de cambio para mejorar, hay que cambiar. 

Voy más allá, después de haber conversado con Teresa. Estamos de acuerdo que la globalización está provocando un obsesivo afán de identidad. Todo esto hace que haya muchos enfretamientos entre unos y otros y lo que es peor, con uno mismo. Al final, nuestras mentes se mundializan mientras nuestros corazones se localizan. No perdamos, pues, nuestro tiempo, en querer ser o en aparentar quienes no somos y sabernos aceptar tal cual somos con la voluntad de cambiar lo que debemos cambiar, cuando sea necesario, para poder fluir en concordancia con la vida que Dios nos ha regalado ya que Él nos ha prohibido olvidar que la vida de un amigo o pariente, es la nuestra, como la verdadera vida es la de todos y sin olvidar nuestra propia identidad.

 MARiSOL 

 

jueves, 19 de agosto de 2021

Rojo y blanco

 

 

Estar fuera de mi patria no significa  que yo esté ajena a lo que suceda en el país que me vió nacer.  Ese país que tuvo la oportunidad no sólo de ser mi cuna, sino que supo abrigarme y de cobijarme llegado su momento. Sin embargo, no pudo retenerme porque volé a otras latitudes con la esperanza de olvidar el terrorismo sanguinario que costó la vida a miles de peruanos... Han pasado ya muchos años que me encuentro viviendo en otro continente, en un país con otro idioma, con otras costumbres y con otra cultura. ¿Fuí cobarde  al abandonar la tierra en  que me vió nacer? Seguramente ya que otros se quedaron, por fuerza mayor, a tu lado y yo no. En todo caso, tú, querido Perú, seguirás viviendo en mi corazón por siempre jamás. ¿Y sabes por qué? Pues, porque eres un país vestido de ricos aromas, de hermosos paisajes, bellas costumbres, linda música y porque en tu suelo soberano viven amigos y parientes míos. 

Como no puedo agregar nada nuevo a la situación actual en la que se encuentra mi querido Perú sólo doy a conocer este vídeo musical que habla de lo hermoso que eres. Esta linda canción  me hace recordar que tú eres mejor de lo que nos imaginamos. Por ello brindo por ti aún en tiempos difíciles como éste. Pues bien, sin mayores explicaciones dejo que este sentimiento mío se haga presente para recordarme que la vida es maravillosa aunque nos duela vivir con el alma partida en dos. Más de uno sabrá a lo que me refiero, sobre todo, cuando leo las noticias actuales. 

Vivir solo de recuerdos no puedo por más que los recuerdos pueblen no sólo nuestra soledad, sino que la hagan más profunda, quizá porque el recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.

Bien, así tú quieras olvidarme y puedas vivir sin mí, querido Perú, yo te digo desde ya que tú no me eres indiferente ahora más que nunca.

MARiSOL 

 

martes, 17 de agosto de 2021

La soledad de Narciso


¿En qué momento Juan dejó de ser Juan? Según él es que fue por un trauma infantil porque sus padres no le supieron brindar apoyo y amor. Es tanto su odio hacia ellos dos que, con el pasar del tiempo, Juan se ha transformado en un narcisista aunque él no lo quiera reconocer ni ante el espejo de su alma ni ante los demás. Y es que sus cambios de humor son constantes, es egocéntrico con cierto grado de inmadurez, no le gusta asumir, por ningún motivo, sus errores, más bien le echa la culpa de todo lo que le pasa no sólo a sus padres, sino hasta a la misma vida. Es más, no siente empatía por nadie y usa a la gente para su conveniencia aparte de sentir envidia y desconfianza. Sé que Juan sabe cómo llevar la conversación teniendo el don comunicativo de confundir y de hacer que uno se sienta culpable. La verdad es que es una lástima que su inteligencia sea su mayor obstáculo porque por saberse inteligente piensa que los demás no lo son. No es de extrañar que gente amiga y hasta parientes se terminen alejando de él por ser Juan una persona tóxica, sobre todo, al mirar él con desdén o con ira a los demás para encubrir su baja autoestima vestida de fragilidad aunque él mismo no lo quiera reconocer. Lo más lamentable es que Juan se enoja y ofende con facilidad, porque es vulnerable a la crítica más leve. O sea él tiene dificultad para regular sus emociones y su conducta. También tiene grandes problemas para enfrentar la ansiedad, el estrés y adaptarse a los cambios, se siente con regularidad deprimido y tiene sentimientos secretos, que no dejan ver, su inseguridad y vergüenza.

Y pensar que Juan de niño y joven fue una persona de buenos sentimientos; pero cuando el rencor y el odio lo comenzaron a dominar, su alma se enfermó convirtiéndose en un alma prepotente, envidiosa, malhumorada, vengativa y también apática. Seguramente, Juan sufre mucho por llevar una máscara ante los demás para que no vean cuán vacía de amor está su alma.

Juan, ante sus padres, se muestra déspota, inaccesible y arrogante.  Él se olvidó que fue un niño y joven noble de sentimientos, un tanto inseguro e ingenuo, pero también valiente a los desafíos. Pero hoy en día ya  no es así. Juan no se cansa de echarle la culpa de sus miedos e inseguridades a sus padres, a quienes ve como sus más grandes enemigos porque según él no le han brindado protección y amor necesario como para desarrollarse de manera normal ante la vida. La verdad que conozco bien a los padres de Juan. Erika trató de ser una buena madre aunque fuera, por momentos, demasiado  sobreprotectora; negligente o malvada, nunca lo fue; Gonzalo, su esposo, es una persona pragmática, racional, un tanto dominante pero de buen corazón. Pero de ellos no quiero hablar, sino de Juan. Él está convencido que sus padres nunca fueron ni lo suficientemente cariñosos con él ni se interesaron ni se  preocuparon por él. Pero, allí radica el quiebre emocional porque cómo entender, entonces, que César, el hermano de Juan (dos años menor que él), sí tenga una buena relación con sus padres.

¿Qué hacer para poder ayudar a Juan? Ante este trastorno de la personalidad sólo un especialista de la mente puede realmente ayudarlo, pero si Juan sólo levanta murallas alrededor suyo nunca habrá una mejoría. Lo único que él consigue es sentirse más solo porque no todos estamos dispuestos a escuchar siempre sus mismos lamentos e insultos. Juan tiene que darse cuenta, en caso hasta ahora no lo desee aceptar pero sí lo entienda, que él como dueño de su propia vida, tiene que buscar con ayuda profesional la mejor forma de sacarlo de esta oscuridad en la que su alma se encuentra atrapada. Y es que la oscuridad no puede a nadie sacarnos de la oscuridad. Sólo la luz de la sabiduría vestida de perdón puede realmente hacerlo. Y es que el odio no puede sacarnos del odio. Sólo el amor.  Y es que el amor no existe como tal, sino, más bien, las pruebas de amor. Y la mejor prueba de amor es empezando a amarse a uno mismo de manera genuinamente sana para ser capaz de amar a su prójimo porque la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque si bien en un principio los pensamientos pertenecen al amor, al final todo el amor pertenece a los pensamientos. Y todo lo que somos es el resultado no sólo de lo que pensamos, sino de lo que sentimos. Es más, decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, es saber concordar nuestras palabras con nuestra mente, sobre todo, con una mente abierta y generosa para saberla llenar con cosas valiosas que nos alimenten el alma. 

Finalmente quiero decir que así como Juan hay otros seres humanos que se niegan a ver la realidad, la suya propia, pero también existen aquellas personas con trastornos de la personalidad (sea genético, producido por un trauma o por consumo de drogas alucinógenas) que sí desean dejarse ayudar para poder salir de la oscuridad en la que se encuentran. Ojalá que Juan, a quien creo conocer bien, sepa esforzarse sinceramente en liberar a su mente de malos pensamientos que cual prisión tiene atrapada, desde hace tiempo, a su hermosa y valiosa alma de niño... esa alma cual gran tesoro, que debe saber defender, porque es por lo que vive, siente y piensa.


MARiSOL

 

lunes, 28 de junio de 2021

Idara e Iman

 En este cuento juego con la letra "i" lo más que puedo

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Idara Iozelli (60) italiana millonaria, quien vive en la Isla de Ischia, idealizó a Iman Izadi (60) ¿de Irán? Pues bien, Idara tuvo un idilio increíblemente íntimo e intenso por internet con este impresentable. Se comunicaban imparablemente en inglés. It is incredible! Isn't? Idara nunca se imaginó que su ídolo tenía innumerables identidades y era un impostor invencible. Este insensible, indiferente e insolente estafador, de imbécil no tenía nada. Iman era, más bien, implacable, impredecible, imperturbable e inmutable ante sus ingenuas, inmaduras, indefensas e insatisfechas víctimas como Idara. El inmutable, impávido, imponente e inquebrantable de Iman, si bien había tenido una infancia indigna e infeliz invadida de intranquilidades, incomodidades e inconformismos inigualables, hacía uso de su ilimitada e infinita imaginación con sus innumerables víctimas. Iman tenía una impresionante influencia sobre ellas  y sobre Idara, igualmente.

Integridad no tenía Iman, pero sí, indiscutiblemente, mucha inteligencia. Invitaba a sus incautas e inocentes víctimas a ilusionarse con él; las iluminaba con su imborrable imagen de hombre ilustre e importante. Las impactaba con sus insólitas intenciones e irreales ideas románticas y, luego después, les quitaba inmensas cantidades de dinero. Para Idara no sólo fue inaudito, intolerable e impensable lo sucedido, sino que le resultaba incómodo e inconcebible que Iman se hubiera comportado inadacuadamente con ella. Tanto Idara como igualmente la PDDII (Policía de Investigaciones Italiana) como Interpol, quien también intervino, fueron incapaces de dar con el incierto, indeterminado e inaveriguable paradero de Iman Izadi. Acaso, ¿Iman no es innato de Irán? ¡Qué tal incógnita!

Idara había sido incapaz de seguir su instinto. Más bien, se dejó intoxicar por Iman. Indudablemente que Idara tuvo el imperioso, intenso e impulsivo deseo de insultarlo y enviarlo al infierno. De nada sirvió. Si Idara hubiera sido incrédula, hubiera interpretado mejor las malas intenciones de Iman y se hubiera mantenido incólume, impersuasible e impávida ante sus incoherentes, pero incansables e incesantes indicaciones, Idara no se sentiría incómoda e indispuesta en admitir que irremediablemente no sólo había perdido una inmensa suma de dinero (ya irrecuperable), sino que había invertido su tiempo irracionalmente al enamorarse ingenuamente e inútilmente de Iman.

En este impactante intermezzo de infinitas interrogantes, Idara intenta en no implicarse más con hombres como Iman por su propio interés económico. De lo contrario sería una idiotez y una insensatez impensables si Idara cometiera el mismo errror. Sería imperdonable, intolerable e incompresible. Si bien, las incalmables, inquietas, incansables e ¿intachables? PDII e Interpol ya interrogaron a Idara, Iman parece mantenerse invisiblemente escondido en la India, Inglaterra, Irak, Irán o Irlanda. Pero yo, Ingrid Iozelli, hermana de Idara, pienso que Iman vive invisible en una de las 17.000 islas o islotes de la increíble nación de Indonesia. ¡Toda una intriga! 

Por suerte, los inquietos agentes de la PDII y de Interpol no están inmóviles y siguen investigando intensamente e incansablemente, a nivel internacional, insólitos casos de ilegales fraudes como el de Iman hecho a Idara y como otros infinitos casos más realizados en nuestro inmenso mundo, muchas veces, inmundo por tanta insoportable inmoralidad. 


MARiSOL

 


miércoles, 14 de abril de 2021

El Sentido de la Vida

 
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¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Preguntas tras preguntas que dan pie a otras preguntas más que abarcan la totalidad de la realidad y merecen ser cuestionadas por ti, por mí, por todos.  ¿No será que hay que darle un sentido a la vida por el mismo hecho de carecer de sentido? ¿Y si no estoy llevando la vida que quiero? ¿O será que la vida por no tener ningún sentido es una buena razón para vivir? ¿Y si esto que hago no me corresponde en realidad? ¿Será que la pregunta "¿Cuál es el sentido de mi vida?" es la más grande y la más profunda de todas?
 
Pues bien, el Sentido de la Vida me pidió  que callara por un momento. Y él, quien puede leer mis pensamientos, me dijo muy serio:
- Tú mejor que nadie sabe qué significa el sentido de la vida con pandemia o sin ella. ¡Alégrate por ello! Tú bien sabes que la mejor manera de darle sentido a tu vida es intentando servir al prójimo ... ese prójimo próximo revestido de solidaridad familiar. Y tú, Carmencita, lo estás haciendo desde hace ya tiempo y en silencio. Sólo pocas personas saben lo que te mueve a seguir adelante y no te cuestionan qué es lo que haces, y sobre todo, para qué haces lo que haces. 
 
- Pero quisiera poderles ayudar más y, sin embargo, no puedo. Siento además que las fuerzas me fallan. Quizás allí radique esa constante insatisfacción vital que me cuestiona qué es lo que me pasa realmente - le hice saber al Sentido de la Vida quien me observaba con esa tranquilidad pasmosa que lo caracteriza.
 
- Carmencita, debo hacerte recordar que las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, sino, más bien, se multiplican. Mira, tú no te dedicas a contar cuentos llenos de pura palabrería, sino que tú actúas haciendo realidad lo que piensas y sientes. Además, has aprendido que la vida significa ir hacia adelante y no dar marcha atrás. Te has dado cuenta que la vida, en realidad, es como una calle de un solo sentido  donde tú manejas tu vida con un propósito y con un objetivo muy claro y sin proclamarlo a los cuatro vientos.
 
- ¡Ay! quizá no digo nada públicamente porque, por momentos, me siento en un laberinto del cual no puedo salir porque me veo no sólo olvidando las causas y razones de mi propia existencia, sino que no estoy dispuesta a recoger ni tempestades, ni huracanes porque trato que mi mar interno se encuentre tranquilo y no revuelto ni turbado - le respondí a modo de queja.
 
- ¡Ay, Carmencita! El sentido de la vida no es más que el acto de vivir en uno mismo. Lo importante es saber cómo uno experimenta sus horas, sus días, sus meses y sus años. Por suerte,  tú no eres una persona hedonista que sólo obtiene satisfacción a través de una constante y permanente autogratificación. Además, recuerda que si actúas a pesar del miedo, el resultado aunque no sea perfecto lo has visto llegar porque tu coraje, valentía y tu dosis de fe y confianza ha movido montañas, sobre todo, al dejar tu zona de confort por fuerza mayor aunque las personas a las cuales tú ayudas no reconozcan, del todo, tu esfuerzo físico y emocional que dejas a la vera de tu camino de vida. Y así cojees y avances poco, no olvides que te acercas a la meta porque la única meta es vivir ayudando a los demás, sobre todo, si alcanzas el éxito convirtiendo cada paso tuyo en una meta y cada meta en un paso por dar con decisión y alegría (así esta última se te escape de las manos, por momentos, y regresa a ti sacándote una gran sonrisa, así ésta sea sólo una sonrisa triste).

El Sentido de la Vida le volvía a dar sentido a mi vida. Me hacía reflexionar sobre el tipo de motivación que tengo. Me hacía ver la diferencia que hay entre una motivación extrínseca e intrínseca. Mientras la primera es externa a uno y a la actividad que uno realiza, la segunda procede del interior de uno siendo la más importante porque no espera ninguna recompensa exterior. Me explico: la recompensa interior es como las raíces de un árbol que no piden ninguna recompensa por hacer que sus ramas den flores y/ o frutos.
 
Y "last but not least", en realidad no importa lo que esperamos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros porque si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida... esa vida que ríe y llora con cada uno de nosotros; esa vida que no es significado, sino que es, más bien, deseo porque actúa como nuestra fuerza motriz... esa fuerza motriz revestida de amor, mejor dicho, de pruebas de amor. Y es que la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor, ese gran milagro que le da sentido a la vida porque el amor jamás reclama, sino que da siempre sin pedir nada a cambio. Lo importante es encontrarle un sentido a nuestra vida, un propósito, una misión porque es el fin último y más elevado de todo ser humano. ¿No crees, querido lector?

MARiSOL
 




sábado, 6 de febrero de 2021

Doña Ansiedad y Don Miedo

 

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El mundo entero está atrapado entre las garras de Doña Ansiedad y Don Miedo. Por más que todos tratamos de llamarnos al orden y  seguir con nuestras vidas, no podemos realmente ya que están truncadas por la pandemia. Ambos se han apoderado de nuestras almas... esas almas que cuando son grandes tienen voluntades pero cuando se sienten débiles tan sólo están vestidos de deseos. Pero ¡ojo! si te alimentas sólo de deseos reprimidos, al final terminas pudriéndote. Y hoy en día, ni tú ni nadie así lo desea. ¿No es cierto? Y sin embargo... ¿Qué hacer para combatir a Doña Ansiedad y a Don Miedo? La solución exacta no la tengo, pero sí tengo a una aliada, un poco difícil de entender, pero si te esfuerzas, realmente la entenderás mejor que yo ...

Ante todo, debemos saber quién es Doña Ansiedad.  Pues bien, ella proviene del latín "anxietas" y es un estado de angustia o aflicción que puede sufrir una persona sin necesidad de existir motivo alguno para tener una preocupación o estrés que conlleve a la pérdida de control o sensación de no tener solución al problema presentado. Sin embargo, motivos hay y es por culpa de esta incertidumbre en la que nos encontramos todos viviendo desde hace un año. No sabemos ya para dónde mirar y a quién creer. Unos dicen que esta pandemia tiene para rato, otros dicen que no. Unos dicen que las vacunas, por un lado, sí son efectivas, otros aseguran que no saben cuanto tiempo de efectividad tienen, sumado a un largo etcétera de muchos otros problemas como falta de mascarillas, respiradores, vacunas, etc. 

¡Ay! si dirigimos nuestra mirada a Don Miedo, él sólo nos hace saber que no es sólo un estado emocional que surge en respuesta de la consciencia ante una situación de eventual peligro, sino que también es un sentimiento de desconfianza de que pueda ocurrir algo malo. Por este motivo, todos nos encontramos a la defensiva para asegurar nuestra supervivencia ante el peligro de contraer no sólo el Covid-19, sino de estar expuestos a sus mutaciones que se están dejando ver en distintos países.  

¡Ay! no es justo vivir así entre Doña Angustia y Don Miedo. Ni tú ni nadie los quiere a nuestro lado como amigos. Todo lo contrario. Más bien, queremos tener de aliada a Doña Espiritualidad. Pero, ¿por qué? Pues, porque ella es definida como la conciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta materialmente y que está ligada a algo superior a todos los seres vivos. Es más, ella es un valor positivo y superior puesto que es una cualidad que determina en la mayoría de los casos, un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan al desarrollo individual de cada uno de nosotros.

Sin embargo, mi alma está llena de dudas. Y ¿sabes por qué? pues, porque si comienzas con certezas, terminarás, finalmente, con dudas; pero si aceptas a empezar con dudas, llegarás a terminar con certezas. ¿Una gran verdad? Sí, porque la certeza es la conciencia no sólo de saber que conocemos la verdad, sino que se refiere al estado de conocimiento según el cual estamos conscientes de que poseemos la verdad, sobre todo, cuando la base de la certeza es un conocimiento racional de la realidad que va de la mano de la confianza cuando se maneja la información exacta. Pero, ¿desde cuándo? Mmmm....

Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación nos confunden. Nos lanzan descaradamente a los brazos de Doña Ansiedad y de Don Miedo. ¡Es hora de despertar! Te preguntarás ¿por qué? Porque sólo tu visión se volverá clara cuando puedas mirar en tu propio corazón, ya que quien mira hacia afuera duerme y quien mira hacia adentro, despierta. 

- Todo un reto, ¿verdad?   - nos dice Doña Espiritualidad. Ella nos hace ver  que es un estado de gracia que cada uno de nosotros obtenemos dentro de nuestros corazones y que debemos encontrar por nosotros mismos para no permanecer dormidos y paralizados ante Doña Ansiedad y Don Miedo.

Y mientras Doña Espiritualidad termina de hablar, Doña Ansiedad y Don Miedo la ven con rabia porque ambos saben que, finalmente, es ella quien tiene la última palabra ya que Doña Espiritualidad no sólo determina un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan a nuestro desarrollo individual, sino que también es un valor positivo y superior a ellos dos, sin lugar a dudas, sobre todo en estos tiempos de gran zozobra. Y es que la palabra "zozobra" hace referencia a la acción y efecto de zozobrar que puede ser utilizado para denotar la acción que realizamos, tú y yo, al momento de alterar nuestro estado psicológico por causa de la pandemia. Y a su vez para hacer ver el efecto que podemos estar sufriendo en el que nos encontramos bajo el estado de ansiedad o miedo que se nos ha impuesto a la fuerza. 

Doña Espiritualidad mueve su cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación.  Yo también. Y tú, querido lector, haces lo mismo. Será, porque ambos nos estamos dando cuenta que la vida moderna ha descuidado la espiritualidad y no podemos seguir pensando sólo en las necesidades físicas y materiales. ¡Ay! esta maldita pandemia, por más ansiedad y miedo que nos cause, nos está ayudando a una búsqueda del sentido de la vida que trasciende de lo mundano.  O acaso, ¿me equivoco?

 

MARiSOL

 

jueves, 14 de enero de 2021

Doña Inseguridad

 

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Todos sabemos que en nuestras vidas nos podemos sentir, en menor o mayor escala, inseguros. Pero, ¿qué pasa en estos momentos? Pues que nadie puede sentirse seguro al cien por ciento. Esta pandemia nos tiene en vilo, nos tiene temblando para bien o para mal desde hace varios meses. 

Doña Inseguridad ha venido para volvernos vulnerables, para hacernos sentir inestables amenazando, de este modo, nuestra autoestima. Esa autoestima que nos ayuda a hacer visible nuestro propio universo mientras tratamos de aceptarnos, de ser auténticos y de ser verdaderos. Pero, en este momento, de nada nos sirve sentirnos valiosos. El que diga que lo que yo digo, es una gran mentira, está engañándose así mismo. Lo único que deseamos es no perder nuestra salud a manos de un bicho intransigentemente mutante.

¡Ay! esta vulnerabilidad nos produce una sensación de malestar, de nerviosismo y hasta de ansiedad. Y es que en los momentos de ansiedad, no vale de nada razonar. Dejamos que otros lo hagan por nosotros. Sea por comodidad, por cobardía o simplemente porque ya no damos más. Y, ¿sabes por qué? Porque a todos los narcisistas  ya no los estimula más sus conductas compesatorias. Han caducado, finalmente, mientras siguen durmiendo no de noche, pero sí de día. Ellos no han despertado o no quieren despertar ante la cruda realidad. Tal vez, porque la realidad es un eterno insatisfecho.

Doña Inseguridad se ha propuesto enfrentarnos ante el espejo de nuestras almas mientras ella nos hace ver la dificultad para escoger entre diferentes opciones para conseguir un objetivo determinado que, lamentablemente, por el momento no existe. Se ha evaporado; ha desaparecido. 

La verdad que la maldita duda constante nos hace ver que lo que hemos hecho o dicho de manera acertada o no, no vale, hoy en día, para nada. Curioso, ¿verdad? Pienso que nos estamos moviendo en aguas movedizas desde que empezó el 2021. Me explico haciéndote esta pregunta: ¿Cómo podemos comenzar algo nuevo con todo el ayer que llevamos a cuestas? ¡Cuánta inseguridad nos rodea, más que nunca!

¡Ay! por más que sepamos que la inseguridad es una reacción emocional que supone una falta de seguridad y de confianza acompañada de malestar y tensión que se presenta en diversas situaciones, normalmente asociada a situaciones de ámbito social y en la toma de decisiones, hoy en día no hay terapia que nos ayude a superar ni nuestros miedos irracionales ni nuestros pensamientos negativos mientras no cambie esta realidad impuesta a la fuerza que sigue existiendo y no desaparece por más que queramos. ¡Qué gran pesadilla!

Doña Inseguridad nos reta no a cambiar la situación en la que nos encontramos viviendo, sino, más bien, a enfrentarnos de cambiar nosotros mismos. Y es que cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar porque el cambio es ley de vida. Indudablemente que no somos las mismas personas que el año pasado, ¿verdad?

¿Quién se atreve a decir que el cambio prepara el camino para la revolución? Y no hablo de una revolución violenta, sino, más bien, pacífica y permanente como el amor, el goce fundamental de la vida. Pero, si bien, Doña Inseguridad me deja hablar todo lo que quiera, ella muy bien sabe lo que nos espera.

Ahora, yo te pregunto a ti, querido lector, ¿sabes  que en una revolución, al igual como en una novela, la parte más difícil es la de inventar el final? Si bien doña Inseguridad se ríe de mí,  yo soy de la opinión que hay que tener fe porque el tiempo no sólo es el mejor autor, sino porque siempre encuentra un final feliz aunque te suene, querido lector, cursi, ridículo o ingenuo. Y, ¿sabes por qué? Porque así bien no creamos en los políticos (hasta ahora no han encontrado una solución perfecta a los problemas del mundo), por lo menos, nosotros con nuestras buenas obras, podemos demostrar nuestra fe no a través de nuestras creencias religiosas, sino del valor  protagónico que ésta les da a nuestras vidas y a la de los demás. Pienso que es la única manera de mantener, aunque sea un poco. a raya a Doña Inseguridad.

 MARiSOL 

sábado, 9 de enero de 2021

Renglones torcidos

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¿Qué se trae Dios entre manos? Entre contratiempos, desgracias y fastidios Él escribe siempre derecho sobre nuestros renglones torcidos de vida. Esta gran verdad si bien es lapidaria, nos hace ver que lo que aparentemente parece difícil, al cabo de un tiempo llegamos a entender, desde otra perspectiva, que ya no lo es tanto. Es decir, los problemas que teníamos hace un tiempo atrás no son los mismos que los de ahora. Aprendemos a relativarlos o quizás a sobrellevarlos de mejor manera. 

Así piensa Bertha. Ella está convencida que cada paso que da, es un salto al vacío. ¿O acaso es un salto de fe? Sea como sea ella sabe no sólo lidiar con sus dudas y sus emociones, sino que arrastra sus pies hacia el borde del precipicio así sienta mucho temor. Parece una salida muy fea y, sin embargo aunque todo plan falle, sabemos que nuestra fe será nuestra mejor red para sostenernos ante las adversidades cuando vayamos en picada. Bertha inconscientemente sabe que Dios estará allí para escribir derecho sobre sus líneas torcidas, imperfectas e impuras de vida.

Si bien Bertha ha cometido muchos errores, ella está consciente que todos pertenecemos a un plan divino aunque nuestras mentalidades finitas no lo entiendan del todo. La verdad que los duros golpes que ha enfrentado Bertha a través de los años la han ayudado a fortalecerse interiormente aunque ella no pueda demostrar su plena confianza en Dios. Allí donde se encuentran esos renglones torcidos. Y es que Dios quiere ayudarla a que ella escriba mejor la historia de su vida, de manera derecha, en línea recta. Y mientras Bertha se mira hacia adentro para enfrentarse a su destino, ella sabe que no hay más destino que el que nos hacemos a mano sobre los renglones torcidos de nuestras vidas.

Bertha sabe que las cosas buenas y malas obran a su favor, sobre todo, dependiendo del lugar donde se encuentre no sólo su corazón, sino también su confianza porque todo tiene un propósito. Y por más que ella tome decisiones equivocadas, Dios estará allí para enderezar su camino porque ella ha degustado el amargo sabor de haber sido herida, de haber sido humillada y también defraudada. Así como Bertha ha conocido el amor, también no le es desconocido el desprecio. Conoce tan bien a la humildad como al envanecimiento. Bertha ha reído no sólo a carcajadas, sino que también ha llorado creando pequeños o grandes mares dentro de su alma. 

Pues bien, Bertha sabe que toda desgracia se transforma en una oportunidad, sobre todo, cuando uno está dispuesto a cambiar de actitud. Y es que lo que comienza chueco, puede terminar derecho. Pero para ello hay que invertir no sólo energía física, sino también una energía aún más grande, el de la fe. Ésa que es la creencia de una persona en relación con algo o alguien. Y como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. Pues sí, la palabra Fe significa lealtad y fidelidad. Bertha comienza a entender que la fe es definida como fundamento en una creencia o una convicción que admite lo absoluto mientras que la razón es fundamento en la evidencia ya que la evidencia es la más decisiva demostración. Aquélla que se demuestra y no se proclama.

Antes de terminar, querido lector, te hago saber  que lo que Bertha ha aprendido es que cuando veamos alguna situación difícil, por ejemplo, como una enfermedad, un conflicto, una deuda o una depresión lo que podríamos llamar "renglones torcidos", Dios, que es amor y representa también a la salud, felicidad o prosperidad es el que nos ayuda siempre a escribir derecho aunque sea de manera lenta. Si bien Bertha, por un largo tiempo, ignoraba lo que significaba "Dios escribe derecho sobre renglones torcidos", hoy en día ella ya comprende que todas las cosas que le han sucedido la han ayudado para su bien. Y mientras Bertha sigue en pie a pesar de todas las decisiones equivocadas que tomó, también ella toma conciencia que la vida le enseñó a levantarse y a caminar con paso firme y derecho sobre las líneas o renglones torcidos de su vida. Esa vida que no es sólo de cada uno de nosotros, sino que es la de todos.


MARiSOL

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

¿Quizás o quizá?

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Se están peleando Quizás y Quizá. Y todo porque ambos adverbios de duda que sugieren la oportunidad de que aquello que menciona sea verdadero o de que acontezca, se disputan, en este momento, el primer lugar en importancia ante La Real Academia Española. 

Es así como la R.A.E. les pidió a los dos que se calmaran, que no discutieran más. Quizás y Quizá lo miraron furibundos. Quizás, queriendo callar tanto a la R.A.E como a Quizá, comenzó a cantar a todo pulmón: 

"Siempre que te pregunto

Qué, Cuándo, Cómo y Dónde

Tú siempre me respondes

Quizás, Quizás, Quizás..."

- ¡Basta! No me robes protagonismo - gritó alterado Quizá. Y mientras echaba chispas se le salían las lágrimas de impotencia.

- Pero, ¿qué te crees tú? - le increpó Quizás. Para tu información me hice famoso mundialmente con la canción que lleva mi nombre compuesta por el compositor cubano Osvaldo Farrés en 1947.

- Pues bien, - dijo la Real Academia Española -  escucháme bien, Quizás. Es hora que te enteres que Quizá es mucho más antiguo que tú. Viene de la locución  quiçab  que significa ¿Quién sabe? y apareció en el "Poema del Mio Cid" en el siglo XII. Es más, recién hasta el siglo XVI se encontró un testimonio  escrito donde aparecías tú en escena. 

Quizás ¡ay! no estaba nada contento con esta respuesta. Acaso, ¿no era más importante que Quizá? ¡Qué va! Ambos lo son porque para tu información, querido lector, Quizás se escribe cuando la palabra que sigue empieza con vocal. Por ejemplo: Quizás eres muy terco a mi parecer. Y Quizá se escribe cuado la palabra a continuación empieza con consonante. Por ejemplo: Quizá comamos a las dos de la tarde.

Cuando la Real Academia Española les hizo ver que no debían entrar en competencia porque ambos adverbios de duda son igualmente válidos e intercambiables en todos los contextos, Quizás y Quizá se quedaron tan pensativos que decidieron hacer las paces. Te preguntarás por qué. Pues bien, porque ambos están intrigados con los que nos depara a todos nosotros el 2021. Así es, los dos adverbios de duda quieren saber a ciencia cierta qué es lo qué se trae entre manos  el nuevo año porque el 2020 ha sido muy malo para toda la humanidad. Es más, la humanidad entera no quiere vivir más de suposiciones, sino de hechos concretos. Queremos saber cuándo podremos vivir con normalidad ya que Quizás y Quizá no nos sirven de nada. Y es que todos percibimos el drama de nuestro propio fin. Así no se puede vivir de manera normal ya que estamos todos para tendernos, más bien, en una camilla y dejarnos curar por un psicólogo o para atiborramos de antidepresivos. Quizá no todos, pero sí muchos. Si sumamos la nueva cepa del Covid-19, nos preguntamos, entonces, ¿qué pasará?   

Quizás y Quizá han hecho las paces porque se dan cuenta que, en este momento, ni el uno ni el otro les sirve a la humanidad... esa humanidad que no puede soportar mucha realidad porque la realidad ha superado a nuestra fantasía.  En todo caso, contribuimos a la protección de la humanidad si no nos resignamos. Lamentablemente hay muchos seres humanos que confunden paciencia con resignación. La diferencia radica en que la paciencia es una actitud positiva y la resignación es todo lo contrario. Y es que la resignación no es más que un estado sentimental en donde el ser humano se muestra en adaptación pasiva frente a los problemas que se le avecinan. Piensa que es producto de una "mala suerte".

Querido lector, ¿quieres vivir sólo de suposiciones y dejarte llevar por la resignación? La verdad que yo no quiero abrazarme ni a Quizás ni a Quizá. Más bien, prefiero que la esperanza nos dé este 2021 la mano a todos porque cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza. ¿Y sabes por qué? Porque la unión hace la fuerza. Hay miles de virólogos, médicos, científicos de todas partes del mundo que desean exterminar esta cruel enfermedad o poderla manejar de mejor manera con las vacunas. 

Confiemos en que saldremos de esta pandemia dentro del 2021 porque Quizás y Quizá no saben qué hacer. Más bien, la esperanza misma sí sabe qué hacer. Es más, constituye una dicha aunque sus fracasos por frecuentes que sean, son menos horribles que su propia extinción. Y recuerda, querido lector, que la esperanza y el temor son inseparables. No hay esperanza sin temor y no hay temor sin esperanza. 

Dejemos de lado a Quizás y Quizá y seamos más amigos de la Esperanza... ese estado de fe y ánimo optimista. Es un asidero moral que nos sirve para no caer en el desaliento. Saldremos adelante aunque Quizás y Quizá se interpongan en nuestros caminos de vida. Si bien es cierto, aún hay mucho camino por recorrer pero no por ello debemos resignarnos a pensar que 2021 será igual o peor que 2020. Y mientras en nuestras manos está en seguir siendo guerreros de la esperanza todo lo que sea necesario, Quizás y Quizá no ponen en duda mis mejores deseos para todos ustedes, queridos lectores, no sólo de fin de año, sino de este Año Nuevo que se abre paso, sin lugar a dudas. Y con la esperanza que de esta zozobra e inseguridad saldremos fortalecidos por amor a todos aquellos seres queridos que nos dejaron, víctimas del Covid-19.

 MARiSOL