¿De qué color está vestido el futuro? se pregunta Ana María. Sinceramente pienso que ella no trata de describirlo, sólo de prevenirlo aunque ella me haya pedido, querido lector, que te pregunte: ¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto? La verdad que no sé qué contestar porque pienso que cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto.
Ana María suspira porque, por el momento, el color del futuro no luce ni esperanzador ni alegre ni irreverente. Tal vez porque el futuro está oculto detrás de todos nosotros que lo hacemos. Pareciera como si éste se encontrara en una dimensión diferente y jugara a las escondidas con todos nosotros.
La verdad es que yo pienso diferente. Ana María al mirarme molesta, yo le digo (como el destino que soy) que mientras yo baraje las cartas, tanto ella como tú, querido lector, serán los que jugarán. Y les advierto que deben jugar limpio para no culpar a otros de sus errores. Pero al decir esto último, Ana María me dice muy molesta que no siente el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa. Tengo que admitir que ella tiene razón porque en asuntos internacionales, la paz es un período de trampas entre dos luchas.
¡Ay! El futuro no realizado es como una rama seca que queda atrapada sólo en el pasado... en ese pasado del cual ya deberíamos haber aprendido a valorar mejor la vida porque quien no la valora, no la merece, pues, la mayor parte de los hombres no hacen otra cosa que existir. Esta vez, si bien Ana María me da la razón, ella con un buena dosis de optimismo sabe que las ramas de todo árbol, pasado el invierno o la época de oscuridad en la que se encuentra la humanidad, reverdecerán y florecerán.
No quiero afligir a Ana María más de la cuenta. Mientras ella me mira en silencio, sus ojos me preguntan si acaso no será cierto que el futuro pertenece a quienes crean en la belleza de sus sueños. ¿O será que el futuro es tan sólo una página en blanco?, ¿o será, quizás, una fe de erratas?
- ¡No sé qué es mejor! - grita Ana María bastante afligida aunque trate de que su voluntad y esperanza sean optimistas porque, lamentablemente, su conocimiento es pesimista. Y es que un pesimista es un optimista con experiencia porque como dice un dicho bastante conocido por todos: "Más sabe el diablo por viejo que por diablo".
Mientras trato de calmarla le hago saber que, más bien, no piense demasiado en el futuro porque éste llega muy pronto. Sin embargo, Ana María sabe perfectamente que al reconocer las señales o indicios de lo que ha de suceder, ella hará lo posible de vestir su futuro, hasta su último suspiro, con el mejor color de todos, con el color del amor porque éste es el verdadero color que la humanidad necesita para vivir sin enfrentamientos, sin contratiempos y sin conflictos bélicos. Y es que vivir en armonía con los demás nos da la paz interior que necesitamos para ser realmente felices. Y aunque esto suene a utopía, Ana María quiere pensar que no es demasiado tarde para construir una, del color que tú desees, querido lector, que nos permita, en un futuro cercano, compartir la tierra entre todos como ésta realmente se merece.
La vida es posible pese a todo hasta cuando pretendemos mantener a raya al horror, a la tristeza, a la inseguridad y a la soledad. Y así la vida, por momentos, nos parezca muy traicionera, tenemos que ingeniarnos para ser felices, pero no buscando la felicidad fuera de nosotros como si fuéramos caracoles que caminamos en busca de nuestras casas o buscáramos nuestros lentes cuando los tenemos sobre la nariz. Más bien, hay que pintarla tercamente de un intenso y creciente color verde para desafiar a cualquier viento gélido que nos quiera morder sin clemencia nuestra alma ... esa alma que tiene ilusiones como el pájaro tiene alas ya que eso es lo que lo sostiene.
¡Ay! Una vida sin ilusiones es estéril como un desierto. Y así las ilusiones no las podamos comer, sí que nos alimentan espiritualmente. Sin embargo, cuando las vamos perdiendo en el camino de la vida, mientras vamos madurando y no sólo envejeciendo, nos damos cuenta que necesitamos tener otras ilusiones. Será porque la esperanza es como un árbol en flor y también frondosamente verde que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones así éstas sean sólo ilusiones perdidas.
Y es que algo que he aprendido es que nuestra experiencia (aquella que nunca es un fracaso porque siempre nos demuestra algo) se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque saber mucho da ocasión de dudar más. Será porque la duda es la madre del descubrimiento porque para investigar la verdad es preciso dudar, así sea de todo. Quizá porque la duda es más apasionante que solamente creer ya que creer todo a pie juntillas resulta ser tan monótono como el color gris. Y es que la falta de cromatismo nos vincula al aburrimiento, apatía, falta de ambición, falta de fuerza y capacidad de lucha. Por este motivo, pinto mi vida de colores. Pues bien, la pinto con uno de mis colores favoritos, el verde, no sólo por simbolizar bienestar, felicidad y salud, sino por conectarnos con la estabilidad y la armonía, y porque lo asociamos con el renacimiento, la sanación y la protección.
El color Verde me mira agradecido por preferirlo ahora. Y es que este color es uno de los colores que domina en la naturaleza (junto con el color azul). Cuando pienso en el color Verde Esperanza imagino no sólo montañas, valles, bosques, selvas, pinos, cedros, robles, castaños, eucaliptos, palmeras, cáctus, etc. Pienso también en ranas, saltamontes, orugas, loros, iguanas o en la boa esmeralda. Con el color Verde me invade una sensación de tranquilidad y paz. Es más, estar en contacto con las plantas y árboles nos ayuda a aliviarnos del estrés. Demás está decir que el verde predomina en numerosas hierbas aromáticas y curativas que previenen y curan enfermedades.
Definitivamente, en este momento, el color verde me gusta mucho aunque algunos se pongan verdes de envidia al asociar este color al liderazgo, a los pensadores estratégicos, a personas independientes y tercas al basar sus decisiones en hechos, además de ser conciliadores y pacifistas. Sí, es el Verde Esperanza con el que deberíamos pintar a la humanidad entera, sobre todo, sosteniendo un trébol de cuatro hojas entre nuestras manos. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad. Y son: Amor, Fe, Suerte y nuestra querida Esperanza.
Antes de terminar, te hago saber que a esta última me aferro porque así el mundo se acabara mañana, plantaría un árbol. ¿Y tú, querido lector? El árbol no sólo significa vida. También es la conexión entre el cielo y la Tierra, entre lo divino y lo humano. Allí donde no entra en juego no sólo el color Verde Esperanza, sino, más bien, la Divina Esperanza o Esperanza Divina porque ésta es como un faro, p.e., en la música, al ofrecernos consuelo y fortaleza en momentos de incertidumbre. Recurro a ella porque expresa fe y optimismo al igual que mi querido Verde Esperanza.
Apartarnos
de la realidad (muchas veces altiva, voraz, enigmática y hasta calculadora)
no podemos aunque quisiéramos. Sólo por momentos lo logramos sea
p.e. trabajando o entreteniéndonos con nuestros pasatiempos. Somos como
héroes caídos tratando de hacer un alto ante la realidad no sólo por
sentirnos huérfanos de toda felicidad, sino por esa sensación de derrota
incrustada en nuestras almas por ver a una fuerza mayor, tan oscura como la noche, moviendo los hilos del
mundo. Es como un gigantesco titiritero que nos mueve a su antojo
provocando desórdenes en todo el mundo en la ilusión de que luego podrá
frenarlos o encauzarlos según sus deseos. Mas, ¿dónde quedaron nuestros
deseos? Quizá no existan como tal porque la vida no está hecha de
deseos, sino más bien de los actos de cada uno de nosotros. Debe ser
cierta esta idea porque cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo
que desea, pues acaba uno por no saber incluso lo que uno quiere. ¿Y
qué es lo que tú quieres, querido lector? Me atrevo a decir que la
primera palabra que sale de tus labios es PAZ.
Sinceramente,
yo abogo, más bien, por la palabra: RAZÓN por ser la facultad del ser
humano de pensar, reflexionar para llegar a una conclusión o formar
juicios de una determinada situación. Y, sin embargo, es triste ver cómo
nos jactamos de ser animales racionales, pero, ¿razonables? Mmm....
Tal vez, excluir la razón como no admitir más que la razón sea una gran
equivocación aunque la verdad si no chocamos contra la razón, nunca
llegaremos a nada, a ningún lado así ésta obre con lentitud. ¿Y sabes
por qué, querido lector? porque la razón necesita no solo de la fé para
salvarse y salvarnos, sino es necesaria también para sopesar las
probalidades en la balanza de nuestros deseos así como llegar a
comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
En mi modesta opinión pienso
que la razón se compone de dos verdades: la que hay que decir y la que
hay que callar porque todo lo racional es real y todo lo real es
racional. Y si la razón va de la mano del corazón, mejor, porque el corazón tiene razones que la razón ignora. Por este motivo hay momentos donde los hilos del mundo tiemblan, aunque sea por pocos instantes, porque las manos del titiritero son las que realmente tiemblan, dudan.... Y es que mientras la razón se hace adulta y vieja, el corazón permanece siempre niño porque desea conservar su inocencia... esa inocencia, que muchos piensan que es un lujo que uno no se puede permitir porque la realidad te despierta a bofetadas.
- ¡Ay! Pero nosotros, cual títeres, tenemos alma - le grito enervada al titiritero - Es más, podría ayudarte a encontrar tu propia alma, si quisieras. Pero, el titiritero me ignora porque sabe que los títeres como yo podemos hacerle hacer cosas a él que ni siquiera se le habían ocurrido hacer. Y es que los títeres tienen su propio carácter y personalidad más allá del que mueve los hilos. Por este motivo debemos hacernos la pregunta: ¿Quién manipula a quién? En la vida pasa lo mismo. Muy pocas veces tenemos consciencia de saber qué parte de nosotros está manipulando nuestras palabras, emociones, pensamientos, etc.
Si bien me doy cuenta que muy por encima de mi cabeza hay un manipulador moviendo los hilos no sólo de mi vida, sino de la tuya también, ¿cómo hacer para sentirnos libres de tanta presión emocional, miedo ante las guerras que bailan sin ton ni son y nos obligan a tomar partido y terminamos peléandonos unos con otros? Por un momento, me imagino trepando por los hilos y matando al titiritero para poder ser libre. Sin embargo, la idea la descarto por ser vengativa. Pero, ¿cómo romper estos hilos que nos mueven? Y es que siempre aparecen nuevas manos invisibles dispuestas a tejer nuevos hilos.
Realmente somos seres frágiles por vivir en un mundo que no siempre controlamos. Lo mejor es esforzarnos en controlar nuestra propia vida así como el titiritero trata de controlar a sus títeres. Quizá hay que aprender a escuchar los signos o señales que nos da la vida y estar preparados para lo que venga (sea lo que sea) y la mejor manera es viviendo en el aquí y ahora, en el presente, mientras como los niños nos emocionamos frente a un títere porque nos reconocemos en él. Será porque la infancia tiene algo de sagrado.
El titiritero me mira con odio como un perro rabioso. Y por más que él mueva sus hilos y zarandee de un lado a otro mi alma, lucharé desde mi trinchera pero sin lamentarme porque de nada sirve lamentarnos de los tiempos en los que vivimos. Pero, ¿cómo? Tal vez intentando comprender que no soy un personaje de tragedia aunque en el camino sea audaz intentándolo todo mas no consiguiéndolo todo. Mejor así, porque quien todo lo quiere, todo lo pierde. Lo único que queda es el amor porque es todo lo que realmente existe y porque el amor lo toma no sólo todo, sino que todo lo da por más que el titiritero se esfuerce como un necio en seguir moviendo los hilos del mundo así no sepamos realmente quién es el titiritero, mas intuimos quién está detrás y es aquella persona (o grupo de personas) que tiene la fuerza y poder necesarios para totalizar a las personas.
Pero, ¿quién diablos mueve los hilos del mundo de forma directa sin salir a escena? Sólo vemos a grandes grupos de poder, cual unidades administrativas y cual coaliciones secretas, que mueven los hilos en su lucha por la hegemonía global. Su manipulación no tiene límites y está orientada a la formación y redirección de la voluntad colectiva de las distintas sociedades que tiene nuestro mundo. Su manipulación va más allá de toda explicación asistida de la razón porque lo único que quiere es que la realidad se esconda tras la apariencia. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque la apariencia es la que se impone como la verdad oficial mientras se oculta la verdadera verdad al que nosotros, los títeres, no podemos tener acceso por ningún motivo. Y por este motivo, debemos rebelarnos porque la insurrección es el acceso de furor de la verdad. Y mientras pienso esto último que acá escribo, nosotros, los títeres, sabemos que, a veces, la insurrección puede volverse resurrección para podernos liberar de los hilos que nos mueven y mueven a nuestro mundo porque es obvio que el mundo se está yendo al carajo y la única oportunidad posible es que intentemos prevenir que sea así.
El titiritero ya no me mira con rabia, sino que suelta una carcajada, pero su risa no es contagiosa. Todo lo contrario, da miedo. Y mientras él se ríe, y nosotros tratamos de descifrar quién es el titiritero, él pacientemente sigue moviendo como le dá la gana los hilos del mundo, y de paso, a nosotros también.
Iris sabe que los recuerdos son como sombras fieles que van de la mano de su memoria, ese paraíso donde ni ella, ni tú ni yo podemos ser expulsados. ¡Ay! los recuerdos son como equilibristas actuando entre brisas y tempestades sobre un inmenso escenario de dementes. Será por este motivo que al nacer lloramos por saber a dónde venimos. Llegamos a un mundo que podría ser mejor y más bello y, sin embargo, nos encontramos, por fuerza mayor, en un territorio impenetrable y hostil donde el amor queda fuera así él le muestre el trasero al mismísimo poder... a ese poder carente de moral pero que se deja llevar para pasar a la embriaquez, al exceso ante nuestros atónitos ojos y atentas orejas.
¿Será que el amor está de vacaciones o, acaso, está fuera de combate? se pregunta Iris. El amor sabe que aunque desafíe al poder, sobre todo, cuando todos quieren ser amos y ninguno dueño de sí mismo, también sabe lamentablemente que no todas las guerras tienen el cielo de su parte porque quien al cielo escupe, en la cara le cae y, finalmente, tarde o temprano cae de rodillas nuestra alma, sobre todo, cuando ciertos pensamientos nuestros se convierten en plegarias sea cual fuere la actividad que realicen nuestros cuerpos.
En este momento, Iris de la mano de sus recuerdos, recorre, cual gran equilibrista, sus tres tiempos por considerar al pasado con respeto y el presente con desconfianza, sobre todo, cuando se pretende asegurar nuestro esperado porvenir. Pero, ¿qué está por venir? Más bien, Iris no desea hacerse esta pregunta indiscreta. Desaría más bien conocer la respuesta. Aunque ¡ojo! si ésta fuera blanda, quebraría, para alegría de todos, a la ira en mil pedazos. Mas una contestación dura excitaría al furor. Su cólera exaltada no tendría límites porque se vengaría de todos nosotros, cual espectadores ante una pésima obra de teatro. Iris sabe que ni las pifias ni las protestas servirían de nada porque no ser nada y no amar nada, es lo mismo, al fin y al cabo.
Quizá deba Iris abandonarse a un sopor profundo y benéfico para despertar en otro mundo donde no se vista tan sólo de tristes sucesos. Ella busca un lugar de reposo que la cobije de tanta incertidumbre por no saber qué cantidad pueda ella seguir soportando mientras siente cómo ella se tambalea por no saber a qué agarrarse para seguir hacia adelante. Y es que delante suyo está el escenario. Sobre éste hay un velorio puesto en escena donde si bien no existen realmente ni muertos ni deudos, sin embargo, las notas necrológicas alrededor del mundo podrían ser incontables. Éstas poblarían el universo como estrellas. ¡Ay! si conociéramos el verdadero fondo del sentido de la vida tendríamos compasión hasta de ellas. Iris se pregunta si algún día encontrará la suya. Si fuera así estaría yo en primera fila para felicitarla porque ella insiste en hacerme saber que nació con una estrella pintada en su alma y no nació estrellada.
Y tú, querido lector, ¿estarías en primera fila para aplaudir no sólo a tu alma, sino también para aplaudir al destino del mundo? Y es que el mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque el mundo no es un espectáculo, es, más bien un campo de batalla. Iris me mira y me pregunta si yo soy capaz de resistir a tanto dolor o si prefiero abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Mi respuesta es que cada uno de nosotros lucha, a su manera, para ser feliz en el gran teatro de la vida.
Como a Iris no le convenció mi respuesta del todo, me dijo que mientras los débiles no luchan, los más fuertes luchan quizá una hora, pero los que aún son fuertes, luchan un par de años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida, pero no para abrirse a codazos o haciendo daño a otros cueste lo que cueste, sino la mejor lucha es combatir lo peor de cada uno de nosotros, nuestros vicios, malos pensamientos y malas intenciones. Sólo así estaría ella en primera fila para aplaudirnos no sólo a mí, sino también a ti, querido lector.
Mientras voy anotando concienzudamente en mi mente las Maravillas del Mundo, veo cómo éstas se multiplican al azar, quizá por ser éste el seudónimo de Dios al no querer poner su firma. Y es que Él sabe que en este mundo moderno en el que vivimos ya no hay sólo siete Maravillas, sino muchas más... Empecemos a nombrarlas: La gran Muralla (China), Petra (Jordania), Cristo Redentor (Brasil), Machu Picchu (Perú), Chichén Itzá (México), Coliseo Romano (Italia), Taj Mahal (India), Pirámides de Giza (Egipto), Jardines Colgantes de Babilonia (Irak), Templo de Artemisa (Turquía), Coloso de Rodos (Grecia), Faro de Alejandría (Egipto), Isla de Pascua (Chile), Cataratas del Iguazú (Brasil y Argentina), Las Torres Petronas (Malasia), Ópera de Sidney (Australia), Torre Eiffel (Francia), Guerreros de Terracota (China), Estatua de la Libertad (EEUU), Burj Khalifa (Emiratos Árabes Unidos), Puente de las Manos (Vietnam), La Sagrada Familia (Espana) y un larguísimo, por no decir un infinito, etcétera.
Hermoso sería si la humanidad (cansada de soportar tanta realidad violenta) cimentara una genuina amistad con el mundo (creado por manos divinas) para ser recreado no sólo en nuestra imaginación así tengamos la facilidad de sacar de la nada un mundo increíble y maravilloso como algunas de las maravillas nombradas. Me imagino por ser más importante la imaginación que la lógica ya que ésta es buena para razonar pero mala para vivir.
Buenos amigos deberíamos ser y tratarnos de manera poética para evitar que todas las maravillas del mundo estén expuestas no sólo a tanta basura, suciedad y contaminación ambiental ... Mi idea no es desproporcionada, sobre todo, cuando veo como muchos de nosotros estamos secos por dentro y no estamos dispuestos a reconocer al milagro, sobre todo, cuando constatamos que hay dos maneras de vivir la vida. Una como si nada fuera un milagro y la otra como si todo fuera un milagro.
Definitivamente el mundo reclama clemencia porque desea preservar no sólo estas maravillas, sino otras más donde se incluyen maravillosas obras literarias, musicales, científicas, tecnológicas, etc. Sólo pueden seguir siendo creadas por el ser humano si desea también conservarlas y quererlas. Esto es lo que deberíamos hacer la mayoría aunque una minoría esté empeñada en la tarea de destruirlas abusando de su inteligencia de manera equivocada y diabólica.
Es así como a lo lejos a Machu-Picchu (una de las siete Maravillas del Mundo Moderno desde 2007) lo escucho llorar mientras entre lágrimas me dice que las obras del hombre superan a cada uno de nosotros, incluso aunque se trate de un genio. Es más, me recalca que hay algo sobrehumano en la capacidad de creación del ser humano cuando se deja llevar por buenos sentimientos. Es como si hubiera algo de sobrehumano en el hombre cuando la voluntad y la pericia van de la mano para crear obras maravillosas.
Después de escuchar a Machu-Picchu y darle la razón, debería yo hacerme la pregunta: ¿De dónde procede la inteligencia? Pues, pensar que la propia inteligencia procede de uno mismo es negar a nuestro Creador. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque las maravillas del hombre son, al fin y al cabo, espejo de las maravillas de Dios. Es como un gran espejo mágico donde toda la creación pura y cristalina del ser humano se refleja sin interrupciones cuando desea ser sublime porque lo sublime es un bien común, un bien, mejor dicho, un tesoro para toda la humanidad.
Elisa piensa que tan descabellada no es la idea de recordar con gusto una serie de errores cometidos, a lo largo y ancho de su vida, como consecuencia de falsas decisiones tomadas en su momento. Tal vez, por un lado, ella se equivocó por temor a equivocarse en su afán de ser feliz y por el otro, cada vez que ella cometía un error le parecía descubrir una verdad desconocida. Y es que, en el fondo, querido lector, los errores poseen su propio valor. ¿Y sabes por qué? Porque el verdadero valor consiste en saber admitir lo ocurrido mientras en voz alta Elisa se dice así misma: "A lo hecho, pecho".
¿Será cierto que los errores más pequeños son siempre los mejores? Elisa sabe que resultan más fáciles de admitirlos rápidamente. Me imagino que cuando los errores son más grandes, cuestan mucho darles la cara o enfrentarse a ellos sin vacilar y sin pestañear. Los errores, finalmente, son como las deudas compradas a crédito de tu vida, de la mía o de la de Elisa y que se encuentran registradas en gruesos cuadernos de contabilidad de tapas negras para llevar así un registro ordenado de todos ellos.
¿Más qué le dice el Destino de Elisa? ¿Qué opina ese destino mientras baraja las cartas que nosotros jugamos? Él le aconseja a ella que no vea su vida en ruinas por más que otros le digan que la vida es un montón de insignificantes e irónica ruinas. Ni siquiera hay que dignarse a darles un recibimiento dentro de la mirada (tuya, mía o de Elisa) así un gesto de asombro cabalgue desbocado haciendo caer a los errores, uno a uno, a nuestro paso. Tambalear no quiero ni tú tampoco, me imagino, sobre todo, al darnos cuenta que mientras más grande y extensa que todas las esperanzas sea la cadena de errores, nadie puede ser libre cuando uno se ríe de ésta.
Si bien, querido lector, tú sabes que es común cometer errores, lo importante es corregirlos y no obstinarnos en ellos. ¿Y sabes por qué? Pues, porque la obstinación es el otro nombre de la estupidez. Y si ésta insiste mucho, peor aún. Sin embargo, Elisa no sabe qué es mejor, si reconocer a tiempo sus errores o cometerlos, como casi todo el mundo, pero sin que nadie la vea. ¿Será cierto que la verdad en un tiempo es error en otro?
El Destino al ver a Elisa vacilar le recuerda que no sólo es la propia simplicidad del asunto lo que nos lleva a cometer errores, sino que los grandes errores son armas que acaban siempre por dispararse contra nosotros mismos. ¡Ay, a lo hecho pecho! porque si cerramos la puerta a todos los errores cometidos por nosotros, también seremos testigos que se quedará fuera la verdad, aquélla que descansa tranquilamente mientras se agitan los errores, ya sea por nuestra ligereza o ignorancia, sobre el camino de nuestras vidas.
Por suerte, Elisa está, poco a poco, entendiendo que mientras la verdad permanece, los errores pasan con el tiempo, pero no para olvidarlos, sino para aprender de ellos porque la vida es un contínuo aprendizaje. Pues, lo que hoy son errores, mañana serán experiencias.
El Destino no estaba bromeando; hablaba en serio cuando me encontró mirándome hacia adentro ... en ese lugar donde sólo él y yo nos podemos encontrar a escondidas como dos buenos amantes. Después de abrazarnos me miró a los pies y me dijo, que mis mejores huellas, hasta ahora, son aquellas que han dejado marcas de alegría y esperanza en el corazón de otros. No sé si el tuyo se dé por enterado y le dé la razón al Destino, al mío, en especial. Pero, en caso tus pisadas sean igual de reales que las huellas de tus sueños, entonces, me podrás entender, o mejor dicho, podrás descifrar, sin querer o a propósito, las huellas dejadas de tu existencia sobre el camino recorrido no sólo de tu vida, sino de la de otros. Esos otros que figuran como padres, hermanos, amigos, vecinos, colegas y un largo etcétera de seres humanos que se hacen presentes en nuestros caminos de vida desde nuestro primer llanto hasta nuestro último suspiro.
Pues bien, Iris se miró a los pies; se les veía agotados de haber caminado miles de kilómetros desde el mismo día que aprendió a dar sus primeros pasos. Esos pasos, primero, inseguros, y luego, que con el tiempo comenzaron a transformarse en huellas decididas y fuertes, pero también, algunas veces, tímidas, y cuando las fuerzas le fallaban sus huellas se veían borrosas. Sé también que cuando las huellas de Iris se vuelven retraídas o desconfiadas, no radica precisamente en los zapatos que ella usa, sino, más bien, en las huellas dejadas por otros en su corazón. Y es que a Iris no le gusta que la traten mal. Ni a ella ni a nadie de nosotros.
Quizás éste es el momento de vernos a los pies para saber concretamente si éstos nos piden hacer un alto en el camino de nuestras vidas. Y si nuestros pies nos piden también mirar hacia atrás para ver con claridad el color de huellas que nosotros hemos dejado y seguimos dejando no solamente en el corazón de otros, sino en el nuestro también, entonces hay que tomarlos muy en serio. ¿Y sabes por qué? porque las huellas del hombre sobre el hombre son eternas y porque no hay ningún destino que se haya cruzado impunemente con el nuestro. Nuestras historias de vida se mezclan por uno u otro motivo haciendo que nuestras huellas se rocen, se abracen, se besen, se odien o se amen entre ellas. ¡Ay, cuánto camino ha recorrido Iris! Y es que la vida de ella como la de cada uno de nosotros es, en realidad, un camino, hacia nosotros mismos. Es ese camino que se convierte en ensayo o quizás en boceto. En todo caso ese camino, marcado de millones de huellas, nos lleva a elevarnos, a superarnos mientras aprendemos a reconocer nuestros logros y derrotas aunque estas últimas tengan más dignidad que la misma victoria. Esa victoria que, por momentos, es insolente y arrogante. Pero este es otro tema... Antes de terminar, lo único que deseo es dejar mis huellas en tu corazón, querido lector. Es más, he de decirte que Iris nunca se ha dado por vencida (se lo tiene prohibido) ni ahora ni nunca. Ella prefiere cojear por su camino de vida que avanzar a grandes pasos fuera de él. No sé, si tú también, querido lector, desees hacer lo mismo que Iris. Yo, en todo caso, me uno a ella en un abrazo por ser ella mi Alter Ego, sobre todo, cuando sé que el Destino nos ha pedido a las dos que no miremos nunca de dónde venimos, sino a dónde vamos. Él nos ha pedido también que inventemos nuestro camino de vida. Y es que sólo unos pocos encuentran su camino, otros no lo reconocen cuando lo encuentran o lo que es peor, otros ni siquiera quieren encontrarlo. Y terminan sin dejar ninguna huella ni en su propia vida ni en la de otros. Y tú, querido lector, ¿cuál es la huella que deseas dejar antes de despedirte de este mundo?
- ¿Será cierto que la belleza, como el dolor, hace sufrir? - le preguntó el girasol a su amigo de plumaje iridiscente.
- No lo sé. Podría ser, sobre todo, cuando la belleza es la otra forma de la verdad - le respondió el colibrí mientras su aleteo era de ochenta veces por segundo (increíble, ¿verdad?).
Pues bien, el girasol le hizo ver al colibrí que cuando la verdad levanta tormentas contra sí es cuando desparraman su semilla a los cuatro vientos.
- Mas recuerda - agregó el colibrí - que no hay viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige o, peor aún, a qué abismo se dirige. Por este motivo estoy a tu lado porque el mundo me da miedo, así como está. Pareciera que las grandes potencias juegan frenéticamente al juego de mesa "Nadie sabe para quién trabaja". Y, lo que es peor, todos ellos son malos jugadores por mentirosos y tramposos y porque no les gusta ni perder en sus guerras geopolíticas o en sus guerras "proxy" (se trata de un tipo de guerra que se produce cuando dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos en vez de enfrentarse en lugar de enfrentarse directamente en las hostilidades) ni tampoco les gusta perder poder ni dinero cueste lo que cueste así sea también vidas humanas. Y cuando uno o varios de ellos pierden, pierden los papeles montando normalmente en cólera.
El girasol suspirando le dijo a su amigo:
- ¡Ay! La cólera es una ráfaga de viento que apaga la lámpara de la inteligencia. Esa inteligencia capaz de examinarse a sí misma, capaz de hablar con autoridad cuando dirige su propia vida, capaz en cambiar lo que se debe cambiar, capaz de ayudarnos a vivir en paz y armonía.
El colibrí tristemente le hizo ver al girasol que la mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella.
Querido lector, ¿qué te gustaría ser?, ¿girasol o colibrí? Por si no sabes, mientras el girasol es un símbolo de fe y esperanza, de amor, fidelidad, lealtad y admiración, de felicidad, vitalidad, fuerza, positivismo y buena vibra, y simboliza también el crecimiento espiritual y el desarrollo de la relación con Dios, el colibrí representa alegría, sanación y adaptabilidad. Cuando un colibrí se acerca a una persona o la mira es porque esta persona necesita sanar y liberarse de energías negativas. Por eso, cuando observes una de estas aves deja que te recuerde tu perseverancia, resistencia, fuerza, tenacidad y todas las cosas que has superado en tu vida.
Y para terminar... mientras los girasoles son plantas importantes que incluso han inspirado a artistas como Van Gogh (una de las peculiaridades de esta especie es que tienen la capacidad de seguir la ruta del sol, o sea, giran en busca de la luz solar), los colibríes, para algunos pueblos, representan los espíritus de seres queridos que han fallecido y que permanecen en tu corazón y llegan a visitarte con un mensaje de nueva energía y para demostrarte que se encuentran bien. Son símbolo de buena suerte o buen augurio.
¡Ay, querido lector! Si todos fuésemos unas veces girasol y otras, colibrí o picaflor, este mundo sería más bello, sobre todo, si vivimos en un mundo lleno de grandes incertidumbres. Pero, antes de despedirme, tanto el girasol como el colibrí me hicieron saber que la inteligencia tanto tuya como mía se mide por la cantidad de incertidumbres que somos capaz de soportar.
¡Carajo! Aquí ya no hay diplomacia. Lo vimos con el violento asalto a la embajada mexicana en Quito el pasado 5 de abril cuando la policía ecuatoriana entró a la mala en la sede diplomática mexicana bajo órdenes del presidente Daniel Noboa, maltrató al personal diplomático y se llevó por la fuerza al exvicepresidente Jorge Glas.
Lo increíble es que el presidente estadounidense condenó lo sucedido después de ver la grabación donde muestra a una docena de policías armados hasta los dientes saltando los muros de la embajada, derribando la puerta de acceso, apuntando con sus armas largas a los funcionarios mexicanos y sacando a rastras a Glas. Lamentablemente el uso de la fuerza no es el mecanismo adecuado, diríamos todos. Mmm... no todos, incluyendo a Biden también. Si me sigues leyendo, podrás entender mejor a lo que me refiero...
Mientras EEUU condena lo sucedido en la embajada mexicana en Ecuador, por otro lado, le grita a Irán: "¡No te metas con mi niño!" y, de paso, se compromete de manera activa en apoyar militarmente a Israel después que éste bombardeara el 1 de abril la residencia del embajador iraní en Damasco, Siria, dejando un saldo mortal de siete personas, entre ellas dos altos cargos militares del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Pues bien, ahora en represalia Irán, ayer sábado lanzó un ataque aéreo con 100 drones suicidas sumados también a misiles balísticos (99% de los drones y misiles fueron interceptados) en varios lugares de Israel. Esta fue su respuesta momentánea (¿habrá más ataques? pienso que sí).
La verdad que ya no se entiende el significado de la palabra Diplomacia, sobre todo, cuando durante años tanto Irán como Israel están enfrentados desde 1979 cuando la llamada Revolución Islámica desató un conflicto entre ambas naciones. Ésta es la principal fuente de inestabilidad política en Medio Oriente. ¡Ay! Estamos al borde de un conflicto regional a gran escala. Actualmente Israel ya está en alerta máxima, sobre todo, cuando Irán ha prometido venganza porque el líder supremo de este país, Ali Jamenei, ha jurado que castigará duramente a Israel.
Pues bien, como que la diplomacia dejó de ser importante o
lo que es peor, a propósito, carece ya de valor y se volvió
inexistente. Desapareció o se hundió en las profundidades del mar...
allí donde hay gas frente a la costa de Gaza. Por si no sabes, querido lector, frente a la costa de Gaza yace sumergido el
yacimiento Gaza Marine. Éste fue descubierto en 1999 y fue explotado un
poco en 2000 por British Gas y luego por Gazprom (empresa rusa que
abarca el 15% de producción de gas a nivel mundial).
¿Sabías que ninguna de las dos empresas pudieron continuar con sus exploraciones debido a la oposición a esas perforaciones por parte del gobierno de Isarael ya que su Marina de Guerra controla las aguas costeras de la franja de Gaza? Pues bien, mientras por un lado Israel defiende sus yacimientos de Leviatán y Tamar, ubicados al centro y norte costero de su territorio y cuya explotación gestiona Netanyahu desde hace años, pero que, hoy en día, tienen sus plataformas cerradas por razones de seguridad para no ser atacadas por los cohetes de Hamás, por el otro lado Israel no quiere que Palestina se beneficie con estos yacimientos de gas porque de los royalties obtenidos sea tanto de Gaza Marine como de Gazprom puede inanciar el terrorismo.
Pero, ¿no es acaso terrorismo matar a miles de personas inocentes (30,000 gazatíes) en Gaza? Aquí la diplomacia fracasó en toda regla. Nadie consiguió parar a Israel y exigirle a negociar la paz con Hamás. Todos sabemos que el 7 de octubre de 2023 hubo un sorpresivo y horroroso ataque por parte del grupo militante palestino Hamás contra el sur de Israel matando a 1,200 personas y tomando a 420 personas como rehenes. La duda que flota en el aire es si Netanyahu sabía de este ataque y dejó que sucediera para justificar su entrada a Gaza (40 kms. de largo por 10 kms. de ancho y considerada por religiosos como Tierra Santa) para evitar así que Palestina siga dividida, por un lado Cisjordania gobernado por Fatah y Gaza por Hamás. Mi sospecha es si Netanyahu quiere apoderarse de toda la Franja de Gaza so pretexto no sólo de deshacerse de Hamás y, de paso, de apoderarse de los yacimientos de gas. Otra duda queda flotando en el aire. Lo que sí me queda claro es que así maten a todos los terroristas de Hamás, el odio será mucho mayor y los terroristas del Medio Oriente sean religiosos o nacionalistas seguirán existiendo tanto en Irán, Siria, Líbano, Afganistán, Yémen, Irak, etc. por siempre jamás. Aquí nuevamente la diplomacia deja de existir. Se vuelve inexistente.
Y para terminar, mientras Israel cuenta con aliados como Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Bárein, Irán cuenta con el apoyo de varios países del Oriente Próximo, Rusia, China y Corea del Norte. Mmm.... esto recién empieza. Espero equivocarme. Pero, ¿qué debo pensar cuando el medio inglés, The Guardian, verifica que aviones de combate tanto estadounidenses como ingleses ayudaron mucho a detener el curso de los drones y misiles lanzados por Irán y no solo fue el Domo de Hierro de Israel?
Querido lector, la mesa está servida pero sin diplomáticos a la vista. ¿Y sabes por qué? Pues, porque mientras la diplomacia te saca de un problema, el buen tacto te hubiera evitado meterte. O lo que es peor, la diplomacia es la política vestida sólo en traje de etiqueta. ¿Y sabes por qué? Porque los Estados (con sus multinaciones), para la diplomacia, no son los pueblos en realidad, sino los reyes que los dirigen o los esclavizan. Pero sinceramente pienso que el hombre es el rey de los animales porque su brutalidad supera a la de éstos. Acaso, ¿no se dan cuenta que un verdadero rey o gobernante no es el que lleva cetro, sino el que saber mandar? Y todo parece indicar que aquí el único rey de reyes está decepcionado de la humanidad porque jugamos de manera torpe e inpensada a ser dioses. En lugar de esto, deberíamos procurar ser mejores diplomáticos.
Mientras mi
mente se asemeja a esa masa flotante que sobresale de la superficie del
mar, en realidad, esconde sumergido bajo el agua la mayor parte del
mismo siendo diez veces más tangibles mis percepciones, emociones,
pensamientos y recuerdos, sobre todo, cuando se encuentran presentes en
todo momento, pues, encima de la línea de flotación de mis palabras
cuento sólo un poquito, mas bajo ellas late mucho más igual como la
belleza intrauterina de todo iceberg ... allí donde realmente hay mucha
más información de la que aún no somos conscientes. ¿Será
porque la punta hace referencia al conocimiento consciente y la parte
escondida (aquella que no vemos y queda cubierta de agua), es el
inconsciente? Quizá ....
¿O,
acaso, mientras la punta nos muestra sólo las apariencias, en la parte
escondida se agazapan nuestros disparates y necedades? Mas si fuera al
revés, ¿cómo sería? Quizá no habrían más escándalos de corrupción ni
negocios turbios porque cuando éstos se destapan se sabe con certeza que
tras los mismos hay una trama mucho más importante y compleja.
Piensa,
querido lector, que tu vida es como un iceberg porque cada uno de
nosotros tenemos partes que están ocultas a la vista y no todos conocen
ya sea para bien o para mal. ¡Ay! Lo mismo pasa con el internet. Es
decir, al igual que un iceberg flotante en el océano, sólo vemos una
pequeña porción de lo que realmente lo compone: Web Normal, Deep Web y
Dark Web. Para tu información, querido lector, mientras el internet
nació en plena Guerra Fría, en los años 60 de manos de DARPA (Agencia
Americana para la investigación de proyectos avanzados de Defensa), la
WWW o World Wide Web nació en 1989 de manos del físico e informático británico Tim Berners-Lee en
el laboratorio de investigación nuclear llamado CERN, ubicado en
Suiza).
Pues
bien, la Web Normal o Superficial es por la que, normalmente, navegamos
todos sea por Google, Bing, etc. o cuando aquí me lees, o chateas por
Messenger o ves vídeos por YouTube, por ejemplo. ¿Sabías que es sólo un
5% de toda la World Wide Web que existe?
¿Sabías
que la Deep Web o Web Profunda no sólo es aquella donde hace falta un
acceso especial para llegar a determinados datos que están expuestos de
manera pública, sino que se estima que es entre 500 y 5000 veces más
grande que el Internet Superficial?
¿Sabías que la Dark Web es una parte de la Deep Web? Pues, ésta
todavía está mucho más oculta y es mucho más difícil acceder a ésta a no ser
que uno use tecnología creada por investigadores militares en los años
90 para permitir que la agencias de inteligencia se enviaran datos e
informes usando internet de manera anónima sin que los usuarios pudieran
a uno rastrearlo. Hoy en día se ha transformado en un sitio ideal para
actividades ilícitas o ilegales de todo calibre que abarca de un 90% a 95% de contenido que
nunca veremos a través de la web que usamos a diario.
Finalmente, sólo me queda decirte, querido lector, que así los icebergs sean tabulares (con forma de meseta) o no, son masas de hielo gigantes y muy duras. Así como éstos son un peligro para las embarcaciones que navegan por los océanos, no olvides que en el mar de la vida los icebergs si bien flotan no sobreviven mucho tiempo debido al calentamiento global porque se derriten y terminan desapareciendo al igual que nuestros problemas. Así que busca dentro tuyo la solución de todos éstos hasta aquellos que creas más exteriores como los que se dejan ver sólo en la punta de tu propio iceberg, mejor dicho, de tu conciencia.
¿En qué momento dijo Mafalda: "Paren el mundo que me quiero bajar"? Pues, en ninguno. Para tu información, querido lector, Quino (Joaquín Salvador Lavado Tejón) se encargó de aclarar que su personaje nunca dijo esta frase, sobre todo, porque lo único que ella quiere es que el mundo mejore. Así que esta frase es sólo un mito urbano. Más bien, Quino (1932-2020) hizo que a través de él Mafalda no sólo hiciera críticas tenaces a la injusticia social, sino también hizo agudas observaciones de la vida cotidiana.
Sin embargo, en 1966 se estrenó la película "Stop the world, I want to get off" (una comedia musical británica de Philip Saville). Es una historia ambientada en un circo y su personaje Littlechap cada vez que sucedía algo insatisfactorio, gritaba: "¡Paren el mundo!" mientras él se dirigía a la audiencia. Pues bien, yo me dirijo a ti, querido lector, porque no pienso que sólo yo quiero que se pare el mundo así como está. Aunque es bien sabido que siempre, desde que existe la humanidad sobre la faz de la Tierra, han habido y siguen aún habiendo, muchísimos conflictos bélicos a menor o mayor escala alrededor de todo el mundo. La verdad que la humanidad es tonta de capirote para desear la guerra y no la paz, pues, en la paz son los hijos los que llevan a sus padres a la tumba y en la guerra son los padres quienes llevan a sus hijos a la tumba.
¿Será cierto que el mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten? La verdad que ya no sé qué pensar. Para mí, el mundo se está convirtiendo en una caverna como la de Platón puesto que, finalmente, miramos imágenes creyendo que son la realidad que nos pintan otros. O mejor dicho, que nos dictan otros.
Ciertamente que el mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la fantasía. Sin embargo, la película "Oppenheimer" basada en hechos reales, nos da a entender que la bomba atómica sí existe y que el mundo se va derechito al infierno, por no decir, al carajo, y lo único posible es que intentemos prevenir que sea así. Pero, ¿realmente podríamos? Tarea difícil porque no se puede construir un mundo mejor sin mejorar a las personas, sobre todo, a los que gobiernan nuestro planeta desde distintos países.
¡Ay! Cuando yo tenía veinte años, creía haber resuelto el enigma del mundo, a los treinta reflexionaba sobre él y a partir de los cuarenta descubrí que es insoluble. Y por tal motivo y desde entonces construyo mi propio mundo. Tal vez porque éste nace en nosotros mismos. Trato que en mi mundo crezcan flores y no sólo espinas. Quizá porque llevo en mi mundo que florece todos los mundos que han fracasado y siguen fracasando hasta la actualidad. Me sobrepongo ante las noticias ya que me sobrecogen. Siento, por momentos, que me ahogo. Sobrevivo lo mejor que puedo. Soy egoísta al crear mi propio mundo. Lo desafío de esta manera. Quizás es mi optimismo el que encara al futuro así éste esté desde ya hecho pedazos.
Pero, ¿será cierto que intento, desafío, persisto, persevero y soy fiel a mí misma? Mmm... peleo a mi manera a brazo partido con mi destino. O acaso, ¿con el destino de la humanidad? Hoy, más que nunca, me identifico con Mafalda. Ella no quiere, dejar este mundo, pero sí mejorarlo alzando su voz.
Como no es nada nuevo lo que acá digo, por un momento, desearía ser sólo un personaje de ficción, como Mafalda. Me gustaría existir sólo sobre el papel y como el papel lo aguanta todo, pues, igual como ella me gustaría hacerte muchas preguntas, querido lector, así te irriten o te causen malestar. Y es que esta pequeña rebelde (lo único que tengo yo es la estatura mas no su sabiduría) se cuestiona los temas universales y comparte sus reflexiones sobre este mundo que está enfermo.
Finalmente, la pregunta que Mafalda siempre se hace es ¿por qué los hombres están siempre en guerra? Por este motivo, ella hace cuanto puede por socorrerlo con sus discursos a favor de la paz mundial. Y tu discurso, querido lector, ¿cuál es?
Ring, Ring, Ring.... La llamada parecía urgente. ¿No sería acaso una llamada de atención o era, tal vez, una señal que el universo me enviaba? Yo diría que eran ambas en una sola. Contesté.
- ¡Alo! ¿Quién habla? - le pregunté desconcertada a una caracola que encontré, sin querer (¿o fue a propósito?) en una playa perdida entre mis recuerdos.
- Soy yo, tu alma de niña - me respondió la caracola y continuó hablando - Vengo de muy lejos, de un pasado ya inexistente, pero que sigue viviendo, aunque no quieras, en la memoria de tu corazón. Hoy regreso a ti para recordarte de donde vienes y hacia donde te debes dirigir para reencontrarte contigo misma y para que no te olvides nunca de tus raíces, de la tierra que te vió nacer. Podrás hacer pausas y/o paréntesis en tu vida, donde quieras que te encuentres, pero a mi siempre regresarás. ¿Y sabes por qué? Porque soy yo quien te ayuda, finalmente, a reafirmarte en tus deseos, a saber quien eres realmente y también a reconciliarte con tu pasado para hacer más bella tu vida.
En este preciso momento quisiera hablarle a la caracola pero no puedo. Y es que siento un gran cansancio. ¡Ay! Mi lengua no solo está trabada, sino que tengo un nudo en la garganta. Por suerte, mis ojos están ahora sin lluvia. Será por el cansancio que no sólo siento en el cuerpo...
Mientras la caracola me mira, me dice que mi cansancio se debe al peso de las impresiones vividas. Han sido tantas, tan hermosas y hasta mágicas que por este motivo debo primero procesarlas. No sé si sea necesario porque las fotos hablan por sí solas. Todas ellas me sonríen con mucho cariño.
Despierto asombrada que mi sueño no fue un sueño. Constato que la realidad superó a mi fantasía. Y cuando soy consciente de esto, soy feliz.
Hoy día no sólo he sido testigo de un robo... Voy por partes. Hoy por la mañana fuí en autobús a una calle llamada Schloßstrasse (la calle del castillo) que está ubicada en el distrito de Steglitz-Zehlendorf, al sur-oeste de Berlín. Esta calle es bien concurrida ya que hay muchos tiendas de ropa, cafeterías, restaurantes, farmacias, librerías, centros comerciales, etc.
Mi intención era comprarme un poco de ropa y lo conseguí. Luego después entré a una zapatería (por cierto, la Schloßstrasse es la calle con mayor número de zapaterías en todo Alemania). Pero antes de entrar a esta tienda, ví que un hombre bajo, moreno y muy delgado y con cara de yonqui estaba parado al lado de la puerta de entrada (también de salida). A su lado habían dos bolsas grandes con ropa. Lo que deduje que era una persona sin techo. En el momento que yo iba a entrar a la zapatería ví que este hombre había intentado sacar por un costado del sensor grande de alarma, ubicado al pie de la puerta,. una maleta grande azul de viaje. Como me le quedé mirando fijamente, él desistió de hacer su fechoría.
Al no encontrar zapatos que me gustaran decidí irme de allí. Cuando ya me disponía a salir de la tienda ví que este hombre seguía parado al lado de la puerta. Al ver este hombre que yo dejaba la tienda y le daba la espalda, aprovechó para robarse en un santiamén la maleta. Lo que el ladrón no se esperaba era que yo me volteara en el preciso momento en que se robaba la maleta de 78€.
Cuál sería mi sorpresa que yo al ver el robo retrocedí los 20 metros aproximadamente que me separaban del ladrón. Él, con sus dos bolsas en una mano y agarrando bien firme con la otra la maleta, vino caminando de lo más tranquilo en dirección mía. Si él se hubiera esperado un par de minutos más yo no lo hubiera visto robar, pero como él no se pudo aguantar, se expuso a que yo lo viera.
Pues bien, viendo que en la calle había gente, en una fracción de segundo pensé: "No estoy sola y alguien me ayudará de ser necesario. Pero no. En cuanto me le tiré encima, mejor dicho, le quité la maleta, aquí empezó la parte más fea... forcejeamos. No me tiró al piso de milagro, pero en el momento que me quiso dar un puñete en la cara mientras yo gritaba rabiosa: ¡Ey, has robado esta maleta! y él lo negaba y me miraba con un odio visceral en su mirada, fue cuando me arrancó con fuerza la maleta de mis manos.
Lo que más me duele fue la indiferencia de la gente; no puedo creer que los transeúntes no hayan sabido entender la situación, sobre todo, si estuvimos forcejeando por un minuto más o menos y los dos nos gritábamos. Después de quitarme, finalmente, la maleta, el ladrón se fue caminando tranquilamente calle abajo. Y mientras él se alejaba, yo entré rápidamente a la zapatería para avisarles que les acababan de robar una maleta. La otra sorpresa mía fue la reacción de los dos empleados que estaban en la caja atendiendo al público. Uno era un hombre alto y joven, el otro, una mujer también alta y joven. Pues, yo esperaba que cualquiera de los dos jóvenes dejara todo tirado y saliera disparado de la tienda en vista que hubiera podido alcanzar al ladrón y hubiera podido recuperar la maleta. Pero, no, ninguno reaccionó como yo me imaginé. Esta reacción pasiva no me la esperaba. Mientras el joven vendedor estaba mudo, la joven empleada sólo alcanzó a decirme: "¿Por qué no nos avisó antes?". Mi respuesta en voz alta para que todos me escucharan fue: "El ladrón se encuentra a un par de metros de esta tienda con una maleta suya y se va caminando como si nada porque sabe lo fácil que es robar acá en Alemania". Silencio total.
Al salir de la zapatería, se me acercó el vigilante (un wachimán moreno, alto y fornido) de otra tienda colindante y me preguntó lo que había pasado. Me lo quedé mirando; moví la cabeza incrédula de sus palabras. Solo atiné a decirle que si él me hubiera ayudado a quitarle la maleta al ladrón, éste se hubiera tenido que rendir.
Finalmente te pregunto, querido lector, tú qué hubieras hecho. ¿Me hubieras ayudado?
Entre
el presente y el pasado, el futuro queda navegando solitario, sin
brújula y sin timón. Quizá porque no sabe a dónde ir en estos días
intensos de malos presagios. Sigo observando atónita cuán cambiada está
la humanidad. La veo cansada de todo hasta de lo que más disfruta.
Sinceramente, cuando la humanidad cese de lanzar piedras contra sus
espíritus superiores, sobre todo, al más grande de todos, le podré
recién levantar un monumento aunque todo se desmorone a mi alrededor. Y
es que el mundo se está rompiendo en pedazos y no todos queremos darnos
cuenta por temor a tanta realidad. ¿No será que la humanidad no la puede
soportar? Esa realidad que nos hace ver no sólo la inteligencia de las
bestias, sino de la bestialidad de los hombres.
Confieso
que mi fe en la humanidad se me escapó desde hace ya tiempo al verla
tan depredadora, competitiva, violenta y machista. Es incapaz de
gestionar sus propias capacidades. ¡Ay! Qué triste ver cuán brillante
ésta podría ser si no le faltara lo más importante: una
fe inquebrantable en la fuerza oculta del alma humana. Y es que la fe
es querer lo mejor de nosotros mismos, confiar en ello y quererlo de
verdad. Y, sin embargo, ¿qué le pasa a la humanidad? Veo que es el vivo
retrato de un mundo no sólo mentalmente desordenado, sino espiritualmente desgarrado entre el bien y
el mal que va camino hacia su propia autodestrucción, sobre todo, si no
se impone el querer del bien solidario, sino el querer del interés
egoísta. Pareciera que no somos capaces de querer de verdad o de confiar
en lo más profundo y humano que late en nosotros como nuestra
mejor posibilidad. No creo que habrá solución sin un acuerdo global si no llegamos a tener un un sistema eco-socialista, democrático y
planetario porque las revoluciones violentas, mejor dicho, terroristas, nos han demostrado a través
de la historia de su propia inhumanidad.
Pienso
que nosotros como humanidad mientras no asimilemos una sabiduría más humana y
profunda a través de sus tradiciones espirituales, religiosas o laicas
no podrá ni ser realmente sabia ni podrá vivir en paz consigo misma si
no aprende a ser benevolente, a no liberarse de sus apegos y deseos
superficiales y a descubrir que sólo velando por el bienestar de todos
podremos entender mejor las palabras de Dios en el siguiente versículo
de la Biblia: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza y tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de
los cielos, y sobre las bestias, y sobre la tierra y sobre todo animal
que se arrastra sobre la tierra" (Génesis 1:26-27).
Y
es que el reconocer a un poder mayor que el de uno de ninguna manera
nos rebaja sino, todo lo contrario, nos exalta porque si nos damos
cuenta que hemos sido creados a la imagen de Dios, no nos puede resultar
difícil acercarnnos a Él ya que el hecho de que hemos sido creados por
Dios a su imagen y semejanza es lo que nos da un valor profundo a toda
la humanidad. ¿Sabías, querido lector, que esta idea se repite
continuamente a lo largo de toda la Biblia?
Finalmente,
te pregunto, querido lector, si sabes ¿cuál es la virtud que nos hace
semejantes a Dios y estar al alcance de todos? Pues, ¡la Sencillez!
porque ser sencillos es ir derecho hacia Dios, es no hacer nada
sino para su gloria. La Sencillez es la verdadera sabiduría del corazón
porque el idioma de éste es universal y pertenece a toda la humanidad
porque todas las religiones, al fin y al cabo, beben de la misma fuente. ¡Ay! Este mundo
necesita de curación. La humanidad entera necesita de sanación porque el
amor es el remedio más fuerte. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque
el amor divino lo abarca todo y lo une todo, incluso lo opuesto. ¿Será
que ha llegado el momento de percibirnos como hermanos y hemanas y de
trabajar juntos por un futuro mejor digno de ser vivido por todos? Mmmm.... esta
pregunta queda suspendida cual puntos suspensivos sobre el mar de la
vida, hasta nuevo aviso, entre los tres tiempos de nuestra humanidad.
Según La Biblia la nación de Israel será reconstruída y la Tierra será habitada otra vez por el pueblo del convenio (véase Ezequiel 36:10-12, 33-36). La Tierra se tornará muy productiva y llegará a ser como un Jardín de Edén (véase Ezequiel 36:8, 29-30, 34-36). Según la Biblia la última batalla se producirá en Megido, a 80 kilómetros al norte de Jerusalén (ciudad habitada por hebreos, musulmanes y cristianos), cuando llegue el final de los tiempos. Antiguamente existió allí una ciudad importante ya que fue ruta comercial entre Egipto, Europa y Mesopotamia; quedan restos arqueológicos de columnas. Megido queda también a 305 kilómetros de Beirut, Líbano y a 240 kilómetros de Damasco, Siria. ¿Sabías que Megido es desde 2005 Patrimonio de la Humanidad de la Unesco? Pues bien, ¿sabías que en la expresión griega "Har Ma-ge-don", fue tomada del hebreo (Har Megiddo) y transliterada como "Armagedón" por muchos traductores? ¿Sabes lo que significa? Pues, significa "Montaña de Megido" o "Montaña de la reunión de Tropas". Sin embargo, el término "Apocalipsis" es preferible a "Armagedón" cuando uno alude a un conflicto o catástrofe que implica exterminio o una gran devastación.
Para los incrédulos o escépticos esto que acá escribo no es relevante. Y, sin embargo, esta profecía parece que está por cumplirse pronto. ¡Ay! En estos momentos no somos sólo testigos de una terrible guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamás de Palestina, sino que otros países árabes como otros países de diferentes puntos del planeta se están haciendo presentes como los EEUU, por ejemplo. Por el momento, sólo como signo de advertencia, con sus portaaviones, submarinos nucleares, aviones de combate cargados con misiles nucleares y 2,000 soldados listos para un enfrentamiento de gran magnitud para defender a Israel de sus enemigos. Y a Palestina, ¿quién lo defendería? Pues, Rusia, Corea del Norte, Irán y varios países árabes. Y, ¿que pasa con China? Este país asiático que lleva buenas relaciones tanto con Israel como con Palestina alza su voz y quiere convertirse en país mediador porque está en contra de la operación militar del Gobierno de Netanyahu en Gaza, pese a ser uno de sus principales socios comerciales. Pero como nadie sabe para quién uno trabaja, no sabemos qué rol jugará China en todo este conflicto finalmente. Me pregunto, ¿qué hizo Putin en China?, y, ¿qué hizo en Corea del Norte mostrando en silencio, pero de manera demostrativa, sus dos maletines negros portadores de muerte y destrucción? Es acaso, ¿una señal clara a los EEUU en el lenguaje diplómatico? Pienso que sí. En resumidas cuentas le advierte: ¡Conmigo no te metas. Aquí estoy para defender a Palestina!
Por lo que veo, por un lado, la Biblia (conjunto de Escrituras Sagradas formado por el Antiguo y el Nuevo Testamento) hoy en día cobra mucha más fuerza, sobre todo si las bombas nucleares penden de un hilo sobre la humanidad entera. Demás está decir que el Antiguo Testamento es común de judíos y cristianos y el Nuevo Testamento es aceptado solo por los cristianos. Bien, por el otro lado, no quiero dejar de lado al Corán ya que éste como la Biblia tienen en común la referencia y el valor que se les da a sus escritos sagrados respectivamente. Y, ¿sabes por qué? Pues, porque mientras para el Islam es la palabra eterna de Dios hecho libro, para el cristianismo esta palabra es el verbo eterno de Dios hecho hombre.
Pero el hombre no ha aprendido poco o nada de Dios, Yavé, Alá o cualquier otro nombre que tú, querido lector, le quieras dar, ya que muchos de nosotros somos incapaces de saber perdonar y de vaciar nuestros corazones de odio y sed de venganza por más dolorosas y traumáticas que sean las experiencias hechas. Muchos confunden la debilidad de carácter con el perdón. Craso error: Es todo lo contrario, es signo de fortaleza, es admirable y muestra un gran coraje porque hace ver lo mejor que llevas dentro. Y, todo parece indicar, que no hay nada que impida que esta guerra en el Medio Oriente se desate con más furia que la guerra ya existente entre Ucrania y Rusia. Y no olvidemos que otros países se encuentran en guerra desde hace ya tiempo. La lista es extensa: Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana, Nigeria, República Democrática del Congo, Afganistán, Pakistán, Irak, Yemen, Somalia, incluso México debido a la cifra astronómica de víctimas que la violencia de los cárteles de la droga se cobra cada año así ésta no sea considerada como una guerra en el sentido técnico.
Desde este humilde espacio pido al Dios del Universo que nos ilumine con su infinita luz de amor porque está en nuestras manos ser mejores seres humanos. Por lo menos, yo lo intentaré hasta el final de mis días así trate de negar con todas las fuerzas de mi ser a Armagedón. Imposible negarlo, en estos momentos de mucha tensión, de posibles impulsos equivocados, de infinita rabia, frustración, traumas, dolor, miedo y angustia ante lo inimaginable. Cuando leas o escuches, querido lector, el nombre de Megido en titulares de las noticias sea por internet, televisión o radio, sabrás que será el lugar de batalla final entre las fuerzas del Bien y del Mal. Espero equivocarme aunque quizá, es el momento indicado para que Jesucristo lleve a cabo el plan de Dios. Si bien para unos Jesucristo vendría por primera vez, para otros sería la segunda venida de Cristo y el juicio final. Sea como sea la historia de la humanidad entera está en juego ante este posible Apocalipsis ya casi inminente.
Si algo yo deseo con todo mi corazón es la destrucción del Mal; éste debe desaparecer de la faz de la Tierra para que ésta llegue a ser celestial. Y es que ni con las protestas que se dan en distintos puntos del planeta defendiendo los derechos humanos de la población inocente de Palestina, así como los de Israel no llegarán a buen puerto si éstas están vestidas de odio y vandalismo como, por ejemplo, tratar de quemar la Sinagoga, herir a cientos de policías en Berlín, incendiar autos y pintar las paredes de edificios con las estrellas de David como antes... Es grotesco todo esto que aquí sucede en Alemania, sobre todo, cuando se prohibe hoy día a demostrar a favor de Israel ya que la policía berlinesa quedó espantada con lo sucedido en las calles del distrito de Neukölln hace un par de días atrás a raíz de una manifestación violenta a favor del pueblo de Palestina. *
Quizás es el momento para definir nuevos límites geográficos entre Israel y Palestina como solución aunque lo veo muy difícil, por no decir imposible ya que la Tierra Santa (Jerusalén) queda en Cisjordania, por un lado, y por el otro está la Franja de Gaza ubicada entre Israel, Egipto y el Mar Mediterráneo que cuenta con 360 kilómetros cuadrados y más de dos millones de habitantes. Muchos de ellos huyendo del horror y víctimas no sólo de su propio gobierno, sino también de la gran fuerza militar de Israel que con la que, en cualquier momento, entrará. Dios quiera que no sea así porque esta guerra se extendería a nivel mundial. Pues bien, mientras la Franja de Gaza forma junto con Cisjordania el Estado de Palestina, la gran tragedia de este país árabe es que mientras el grupo terrorista Hamás controla la Franja de Gaza, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), una coalición liderada por Fatah, el partido fundador de Yaser Arafat, es el que gobierna Cisjordania y no es islamista, sino nacionalista. Es así como esta rivalidad entre Hamás y Fatah afecta la causa palestina dificultando la obtención de un Estado propio.
Quizá mis ojos no sean nunca testigos de un milagro vestido de paz entre todos, pero aún así quiero pensar que algún día en la Tierra se podrá vivir sin guerras porque no olvidemos lo que realmente somos: seres divinos hechos a imagen y semejanza de Dios porque cada ser humano ha sido creado por amor. Y es que lo humano está inmerso en lo divino porque el hombre es criatura de Dios, pero ¡ojo! no puede jugar a ser Dios.
Antes de terminar con estos pensamientos míos, ¿sabías que la Torá (libro de la ley mosaica de los judíos) significa "enseñar" en hebreo? La Torá conocida como el Pentateuco es la primera colección de textos de la Biblia hebrea. Es decir, la Torá, escrita por Moisés, se corresponde únicamente con los primeros cinco libros de la Biblia cristiana escrita por varios autores; trata de los orígenes no solo de los israelítas, sino de todo el mundo) y contiene una revelación de Dios. ¿Cuál será? Espero no se haga realidad el gemido de Megido.
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*Al final, el 22.10.2023 se realizó siempre la manifestación de paz para Israel en Berlín. Cerca de 10,000 personas estuvieron delante de la Puerta de Brandenburgo escuchando un discurso del Presidente Frank Walther Steinmeier, del embajador de Israel en Alemania, del Presidente de la Comunidad Judía y de familiares de rehenes alemanes en la Franja de Gaza.
Érase una vez un gato, llamado Toby, que se creía león. Pues sí, su exceso de autoestima o su amor exagerado de sí mismo no tenía límites. Esto hacía que los demás gatos del barrio lo evitaran porque todos se habían dado cuenta que él estaba más pendiente de su propio interés sin tener en cuenta el de los demás gatos. Y es que como el ego de Toby se manifiesta de forma constante y persistente y siempre está exacerbado, lamentablemente la frontera de lo lógico y aceptable para convivir con los demás gatos es imposible.
El gran problema de Toby es que termina aburriendo a los demás gatos del barrio porque no sólo habla de sí mismo, sino que se muestra soberbio ante ellos porque apenas los deja hablar. La verdad que a Toby nadie lo aguanta porque es un sabelotodo ya que siempre cree no sólo tener la razón y saber todas las respuestas, sino que reparte consejos así nadie se los pida ni lo quieran escuchar. Además, Toby quiere ser siempre el centro de atención no dándose cuenta que los demás gatos también son importantes. Lo peor es que cuando él se pone a conversar con sus vecinos, termina interrumpiéndolos. Empático no es. Bueno fuera. También, más de un gato se ha dado cuenta que Toby es envidioso. Y es que hace pocos días atrás un gato más pequeño que Toby y nuevo vecino cuando le contó orgulloso que había cazado varios ratones durante la noche, Toby le dijo de manera arrogante que también había hecho eso varias veces y que no era ninguna gran hazaña porque sólo había cazado cuatro ratones. Y él, el gran Toby de la cuadra, podía cazar muchos más ratones en una sola noche.
Al final, el nuevo gato vecino no sólo se arrepintió de haberle contado sus logros, sino que para sus adentros pensó que Toby era un gato antipático y tóxico porque no sólo necesita ser aplaudido y reconocido por todo lo que hace, sino que necesita de la admiración de los demás gatos. Pero lo que todavía no sabe es que los demás gatos del barrio ya no se juntan con Toby porque es también manipulador. Más de uno cayó en su trampa hace tiempo ya. Pero como hoy en día todos le han puesto su límites o su "estate quieto", Toby, finalmente, se ha quedado solo; nadie lo aguanta porque sólo está centrado en sí mismo.
¿Qué piensas querido lector? ¿Tienes tú también un ego inflado? Por lo pronto, Toby va por mal camino, ¿no crees? Lo mejor es ser humilde (esa gran cualidad que implica el desapego a lo material y la ayuda al prójimo) ya que es una gran virtud a la hora de vivir en sociedad. Y es que si eres humilde, entonces, eres capaz de demostrar modestia dejando de lado el yo para preocuparte por los demás.
Lamentablemente en este mundo hay muchos gatos como Toby (¿Qué diría Sigmund Freud?). La humildad es difícil de encontrar en la actualidad porque vivimos en una sociedad rebosante de egoísmo, donde las personas vivimos preocupadas por lo material, por el éxito, por el dinero y por el poder. Es más, las redes sociales nos ponen a prueba todos los días a nuestro ego. Debemos tener cuidado en dejar de ser humildes. Y es que las redes sociales terminan alimentando nuestro ego hasta el punto de desbordarlo. Me explico: Si bien al principio las redes sociales se crearon con el objetivo de facilitar la comunicación con las demás personas, de conocer a otras y darnos a conocer, pues, la mayoría de éstas se inclina más el darnos a conocer. Lo que quiere decir que son nuestro espejo ya que en ellas mostramos cómo somos o deseamos vernos ante los ojos de los demás. Y su uso inadecuado puede provocar percepciones distorsionadas de nosotros mismos haciendo que nos sintamos no sólo invencibles, sino muy sensibles a cualquier crítica.
En todo caso, ¿hasta qué punto es bueno tener el ego alto? Pues, en cantidades adecuadas, el ego es positivo, sobre todo, porque nos proporciona un nivel saludable de confianza y ambición reduciendo la incertidumbre. Es más, y para terminar, si supiera Toby la diferencia entre el ego y el yo, tendría amigos, ¿no crees? Y es que el Ego es el yo imaginario y el Yo acepta la realidad, lo que es, no se deja engañar por lo que imagina ser.