viernes, 17 de octubre de 2014

El mar de la vida y yo


- "¡Quédate donde estás y no continúes caminando!" - me grita el mar. Al escucharlo y obedecer lo que dice mi mente racional, el mar se calma por un momento en lugar de aprobación.
- ¿Por qué me prohíbes ahora caminar por estos pilotes de madera? - le pregunto al mar disgustada.
- Porque resbalarías y podrías morir inútilmente en el intento de querer caminar sobre ellos - me dice el mar levantando nuevamente su voz y mientras sus olas vuelven a crecer en fuerza y violencia me dice que yo camine sobre este muelle cuando yo me sienta en armonía conmigo misma porque ahora yo no llegaré, con seguridad,  hasta el final de éste.
- Pero, tú ¿no crees que si yo espero a que tus olas sean pequeñas me resultará muy fácil poder caminar sobre este muelle? - le pregunto casi desafiante.
- ¡Te equivocas! - ruge el mar. 
- ¿Quieres decir que no tendría ningún sentido si ahora camino sobre este muelle?  - le pregunto tratando de entender el significado de sus palabras.
- Exactamente - me responde el mar. El mérito tuyo es caminar en armonía sobre la vida desafiando los obstáculos pero con serenidad y no en tensión y sintiendo miedos innecesarios. Allí radica en obtener el éxito deseado sobre cualquier meta que tú te propongas alcanzar. Escoge una meta, en este momento. Házlo en silencio. No hay necesidad que me des ninguna explicación. 
Yo, sin embargo, abro la boca y sin pensarlo dos veces le digo:
- Curar mi enfermedad, la que llevo en ....
- ¡Sh...! - me dice el mar interrumpiéndome y continúa hablando - Sea tu enfermedad física o mental está en ti sobrellevarla lo mejor que puedas. Y si tú me necesitas, yo sólo te puedo ayudar si yo también estoy sereno. Si estoy agitado como ahora no puedo serte de ninguna ayuda. ¿Me entiendes?
- Sí, tienes razón - le contesto. Esperaré a que tú también te calmes para convertir juntos cada paso mío en una meta y cada meta mía en un paso seguro y firme sobre cualquier obstáculo que se me ponga delante mío. 
- Con esta respuesta tuya te ayudaré a cruzar el muelle - me dice el mar ya más sereno. Sus olas grandes se hacen pequeñas mientras mi espíritu, de naturaleza inquieta y agitada, se va tranquilizando. Después de aprender esta lección, le digo al mar que ahora sí estoy lista para este reto.


MARISOL

 

Imagen sacada de Bing


martes, 14 de octubre de 2014

Draco, mi amigo el dragón

 

Érase una vez un dragón que había nacido con cuernos y alas pero sin aliento de fuego. Sus padres como todos los demás dragones, sí podían botar llamaradas de fuego y quemar todo a su paso si les daba la gana. Pero Draco como no podía hacer lo mismo era visto con malos ojos. Todos se burlaban de él. Lo consideraban un dragón inútil e inservible.

Draco, con el pasar del tiempo, aprendió  a abrirse paso por la vida sin su aliento de fuego. Él no quería ser un dragón malévolo como los demás dragones, más bien se destacó por ser amable. Y, por tal motivo, los demás dragones lo miraban despectivamente. Pero como Draco no guardaba maldad en su alma, aprendió a vivir solo. Los demás dragones lo trataban como a un enfermo porque no botaba fuego como todos ellos. Hasta sus padres se llegaron a avergonzar de él.

Pues bien, un buen un día llegó Dahak, un dragón de tres cabezas y seis ojos. Era el terror de todos los dragones porque no sólo era muy malévolo, sino porque tenía la fuerza de tres dragones juntos. ¡Ay! ninguno de los dragones se atrevía a acercársele, pero Draco sí lo hizo. Y al ver esto, los demás dragones se quedaron boquiabiertos.

- ¿Por qué no me temes?  - le preguntó Dahak a Draco.
- Porque tú estás tan solo como yo - le respondió Draco sin demostrar ninguna duda en sus palabras.
- Díme, ¿te duele la soledad? - le preguntó Dahak.
- No siempre. Hay momentos donde la disfruto, pero cuando siempre estoy solo, me da tristeza. Por este motivo me he acercado a ti - le respondió Draco. ¿Quieres que seamos amigos?
Dahak asintió con sus tres cabezas. La soledad le estaba quemando últimamente en el alma. Por fin, contaba con un buen amigo como Draco. No permitiría que nadie se burlara de él nunca más. Además, ya era hora de contar con un buen amigo.


Cuenta la leyenda que los demás dragones al ver que ambos se habían hecho buenos amigos, se avergonzaron de haber sido crueles con Draco. Y empezaron a tratarlo con respeto aunque su aliento no fuera de fuego, pero el de Dahak, sí. 

Dahak tuvo la capacidad de reconocer, usando sus seis ojos, desde un principio que Draco representaba el poder de la bondad y sabiduría. Un poder mucho más poderoso que tan sólo tener un aliento de fuego y guardar maldad en el corazón.


MARISOL




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martes, 7 de octubre de 2014

Entre las estrellas ...



- ¿Qué es lo que buscas con tantas ansias? - le pregunta la luna curiosa a Tania.
- Busco al Amor desde hace tiempo, pero no lo encuentro por ninguna parte.
- ¿Y por qué lo buscas aquí arriba y no abajo donde tú te encuentras? - le pregunta la luna. 
- Es que acá abajo él ya no vive cerca de mí - le responde Tania apenada. Y yo no sé dónde se encuentra. Por este motivo lo busco con mi telescopio. Quizás él se encuentra escondido detrás de alguna estrella.   ¿Lo has visto?
La luna sonríe, luego le contesta:
- En realidad el Amor no existe, Tania.
- ¡¿Cómo?! - grita Tania espantada. Ella no puede creer lo que le responde la luna.
- El Amor, me repito, no existe - responde la luna risueña - Mira, por más que tú lo busques, nunca darás con su paradero. Es inútil todo esfuerzo tuyo. Más bien, entretente en admirar las estrellas. Ja, ja, ja. 
- ¿Te estás burlando de mí? - le pregunta Tania bastante molesta.
- No, en absoluto - le responde la luna y luego agrega diciendo que el amor en sí no existe, pero lo que sí existe son las pruebas de amor. ¿Me entiendes ahora?
Tania se queda mirando a la luna en silencio. Luego de un rato le pregunta a la luna que cuál es la prueba de amor más importante.
La luna le contesta:
- Si tú lo amas a él de verdad, entonces déjalo vivir libremente. No lo sigas buscando. Él regresará a ti llegado su momento.
Tania se siente sorprendida que la luna le haya leído los pensamientos. Después de dejar su telescopio de lado, se despide de ella rápidamente. Ha descubierto su secreto. La luna le ha prometido no contárselo a nadie.

Tania no sabe todavía que esta noche cuando ella logre quedarse, por fin, dormida, él, su gran amor, regresará para tomarla en sus brazos, aunque sea por un par de minutos, porque en esta noche de insomnio él la está buscando entre las estrellas. 
 
MARISOL 





Imagen sacada de Bing



jueves, 2 de octubre de 2014

La voz del viento

Es el viento quien me habla. Sólo yo lo escucho. Nadie más. ¿O acaso es sólo mi imaginación quién me hace creer que el viento tiene voz?
- ¡No me extrañes!  - me dice el viento con voz firme.
- ¿Por qué me lo prohibes? - le pregunto desconcertada.
- Porque yo no puedo darte lo que tú más deseas. Es imposible lo nuestro - grita el viento molesto. 
- Pero, ¿por qué?  - le pregunto intrigada de su extraña respuesta.
- Mira, querida Celia, yo estoy más cerca tuyo de lo que tú te puedes imaginar - me contesta el viento y continúa hablándome - No importa el lugar donde tú te encuentres, yo llego siempre a ti ya sea como brisa ligera o viento huracanado. No importa cual sea el disfraz que yo me ponga. Lo que cuenta es que tú no tienes motivos ni para extrañarme ni para sentirte triste porque yo siempre estoy a tu lado.
- Y tú, entonces, ¿por qué me sigues? - le pregunto desafiante - pero, ¿condicionas nuestro amor?
El viento, por un momento, se queda sin respiración y luego me dice con voz seria - Si te sigo a todas partes es porque tú eres el aire que yo necesito para respirar porque te amo más de lo que tú te puedas imaginar aunque nuestro amor sea imposible. 

Celia baja la mirada. No sabe qué más decir. Quizás el viento tiene razón. Ella siente que el viento le sacude el alma mientras regresa en silencio caminando por la orilla de su vida. 

Y mientras yo observo, desde mi ventana del instituto meteorológico ubicado en un faro, como Celia camina pensativa, yo sé que mañana ella tendrá motivos para sonreir porque no se sentirá sola. Mañana habrá mucho viento todo el día.

MARISOL





Pintura de Susan Harrison Tustain.
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domingo, 28 de septiembre de 2014

La isla de Amalia


Érase una vez una niña llamada Amalia que vivía en una isla junto con su mejor amiga, una gatita llamada Siracusa. 

- ¿Podrías imaginarte salir de acá? - le preguntó  Siracusa mientras ambas se encontraban contemplando el mar.
- No, no pienso dar nunca ese paso - le respondió Amalia a su gatita.
- ¿Y si yo te acompañara? - le preguntó tímidamente Siracusa mientras le movía la colita y se arrimaba a ella como buscando su protección.
- Tampoco, de ninguna manera - le respondió Amalia. Su voz sonaba tranquila pero seria.
- Pero, ¿por qué no quieres salir de esta isla? ¿No te da curiosidad de ver más allá del horizonte de tu propia vida? - le preguntó Siracusa mientras trataba de mirar directamente hacia el alma de su querida amiga Amalia.
- Esta isla me da lo que yo necesito - le contestó Amalia. Y acá es donde yo me quiero siempre quedar. Es más, si yo abandonara esta isla, tú dejarías de existir, querida Siracusa.
- ¡¿Qué?! No te entiendo - le respondió la gatita completamente desconcertada. 
- Mira, querida amiga - le dijo Amalia. Tú sólo eres un personaje inventado por mí. Y esta isla, dónde tú y yo nos encontramos es mi imaginación.
Y mientras Siracusa la miraba con los ojos muy abiertos, Amalia le terminó de decir:
- Tú crees que tú y yo vivimos solas en esta isla, ¿verdad?
Siracusa no podía hablar. ¿Es que acaso ella no existía de verdad?
- Tú no ves mi realidad, Siracusa. Fea no es del todo, pero no es perfecta como a mí me gustaría que fuera. Y acá en esta isla tú sólo conoces serenidad y alegría a mi lado.
- ¿Quiere decir que si yo te pidiera entrar en tu realidad, yo dejaría de existir? - le preguntó Siracusa tristemente.
- Así es, querida amiga. Dejaríamos de hablar tú y yo. No podríamos comunicarnos. Sólo acá podemos hacerlo. Esta isla no sólo es mi refugio, sino que acá  yo te doy vida.
Siracusa bajó la mirada y luego alzando su carita triste le dijo:
- Entonces, quiero dejar de vivir.
- ¡¿Por qué?! - le preguntó sorprendida Amalia.
Siracusa siguió hablando:
- Yo quiero conocer la realidad y no sólo vivir en una fantasía a tu lado. Sé que el precio es alto, pero me arriesgo. Prefiero morir porque quiero pensar que renaceré en el cuerpo de una gatita de verdad.
Amalia se sintió intranquila. Siracusa le pedía algo que nunca se le hubiera ocurrido pensar ... Dejar el mundo de la fantasía por el mundo de la realidad. Normalmente la mayoría de las personas daríamos todo por dejar nuestra realidad y vivir en una maravillosa fantasía. Amalia sintió vergüenza, porque ella no quería abandonar su isla. Aquí ella era feliz. Fuera de ella, no.
- Entonces, dejaré de hablar contigo - le respondió molesta Siracusa. Llegará el momento que me suplirás por otro animalito. Y yo moriré con la esperanza de renacer, algún día, en la realidad. Allí donde realmente yo quiero vivir te guste o no.

Pues bien, yo sé que Siracusa murió y renació. Ella vive en una isla, pero en una isla de verdad. Si bien su realidad no es perfecta, ella no está sola. Siracusa tiene muchos amigos gatunos que la ayudan a salir adelante en la vida. Siracusa tiene sus patitas bien puestas sobre tierra, puesto que ella sabe muy bien que la fantasía, cuando la necesita, le da nueva energía para caminar con paso seguro sobre su realidad. 

¿Y a tí querido lector te gustaría vivir solamente en la isla de Amalia o te gustaría apostar por la vida real como Siracusa?


MARISOL





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lunes, 22 de septiembre de 2014

El tiempo y yo


Es el tiempo quien me me escoge para bailar con él. Me dejo llevar. Nadie ni nada puede impedir que bailemos para así poder unir el pasado con el futuro pues en este presente me encuentro en un sueño del cual no quiero despertar. Hoy día, no. Lo haré recién mañana.

El salón es grande. Espejos nos rodean y un vals se deja escuchar una y otra vez. Es un vals precioso. Nunca antes lo había escuchado. Acaso, ¿lo canta mi alma? ¿O es la tuya? 

¡Ay! Hoy día no quiero despertar para no ver que tú a mi lado no te encuentras. El tiempo me sostiene en sus brazos para no caer en el vacío del olvido. Olvidarte no puedo aunque el amor sea un ardiente de todo. Pero, ¿qué es todo? ¿Tú o la felicidad? Quizás sea cierto que quien todo lo quiere, al final todo lo pierde porque el mayor obstáculo de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy. 

Pero el tiempo viendo lo triste que me siento, deja de bailar abruptamente conmigo. Está arrepentido de hacerme sufrir. Y yo al verle a los ojos me suelto de sus brazos y cuando quiero abandonar el salón y salir corriendo, me detiene alguien rápidamente y me pide sonriendo amablemente bailar conmigo. Acepto. Reconozco quien me habla. Es la vida. La mía.

MARISOL 





jueves, 18 de septiembre de 2014

La solución perfecta

Érase una vez un hombre vanidoso llamado Luis. No importaba donde se encontrara tenía que tener un espejo a mano, grande o chico. Le gustaba mirarse y maravillarse de lo guapo que era aún siendo ya un hombre de setenta años. 

Un buen día encontrándose Luis frente al espejo del baño, un espejo mágico, por cierto, se dijo en voz alta:
- Me gustaría que mi esposa se viera más joven, que tuviera veinte años menos que yo porque a pesar de tener setenta años como yo, tiene más arrugas que yo. ¡Cómo me gustaría que ella se viera más  atractiva, más linda, más ... !
- ¡Basta! - gritó el espejo. Pensé que tú  querías a tu esposa y que la aceptabas tal cual es, pero veo que no es así.
- ¡Házmela más joven!  - pidió suplicante Luis. Es que su belleza se ha marchitado y la mía no.
- Acaso, ¿no cuenta para ti la belleza interior de tu esposa?  - le preguntó molesto el espejo.
- Sí, claro - replicó Luis. Pero más linda se verá si la haces más joven para ser la envidia de todas nuestras amistades.
- Bien - dijo el espejo. La volveré más joven siempre y cuando ella así lo desee. Se lo preguntaré. Llámala y dile que venga acá para hablar con ella.
- Lo haré inmediatamente - respondió Luis ansioso y luego gritó -  ¡Caarlaaaaaa! ¡Vén rápido al baño!
Su esposa llegó asustada preguntándole a Luis que qué sucedía, por qué tanto alboroto. 
El espejo fue el que tomó la palabra y le dijo:
- ¡Hola Carla!  Tu esposo me pide hacerte más joven porque tú te ves muy arrugada y porque así a él ya no le gustas.
Carla se quedó petrificada y luego de un par de minutos habló:
- Bien, pero con una condición - dijo ella muy seria.
- ¿Cuál? - preguntó el espejo también serio.
- Que tú y yo nos quedemos a solas y que Luis se vaya a darle una vuelta al perro mientras haces mi transformación.
Luis aceptó encantado. Salió corriendo a buscar al perro. Al regreso su esposa se vería más joven.
Es así como el espejo y Carla se quedaron a solas. Conversaron largo. Intercambiaron ideas. Pues bien, cuando regresó Luis, después de casi una hora, al entrar a casa vió que su mujer sí se veía guapa, pero cambio radical no había.
- Pero, ¡el espejo no ha hecho nada contigo! - gritó indignado Luis. Estaba furioso. 
- ¡Mírate en el espejo! - le respondió fríamente Carla. Y tendrás la respuesta.
Al mirarse Luis en el espejo gritó.:
- ¡Nooo! ¡¿Pero qué ha hecho el espejo conmigo?!
- Como tú querías que tu esposa se viera veinte años más joven que tú - le respondió gritando desde el baño alegremente el espejo y luego continuó hablando en voz alta que retumbaba en toda la casa - y ella no quería que le quitara ninguna arruga, pues, decidimos entre ella y yo que la solución perfecta sería aumentarte a ti la edad. Ahora tú te ves como de noventa. Genial idea, ¿verdad? Así tu esposa se ve veinte años más joven que tú. ¡Ja!

MARISOL



martes, 9 de septiembre de 2014

El gato y el pez del tiempo



Érase una vez un gatito que quería ser inmortal. Quería vivir para siempre; nunca morir. Él no se contentaba solamente con tener siete vidas como dicen por ahí. Psst, pero ninguna seguridad hay que esto sea cierto. A mí no me consta.

Un buen día mientras el gato miraba el cielo estrellado de una noche de verano cálida, las estrellas comenzaron a bailar alrededor de él mientras se disfrazaban de peces. Es así como una de las estrellas se le acercó al leerle los pensamientos al gato y le dijo:
- Tu deseo lo puedo hacer realidad pero con una condición.
- Díme cuál es - le dijo el gato sorprendido e inquieto.
- Que te disfraces como pez igual que yo.
El gato luego de meditar la idea aceptó. Pero en cuanto se puso el disfraz, se dió cuenta que ya no se lo podía sacar. ¿Qué pasaba? ¡¡¡¡ Socorro !!!!!
- ¡Miauuuu! Yo no te dije que quería dejar de ser gato - gritó el gato desesperadamente.
- Y tú no me preguntaste si el disfraz se te quedaba pegado a tu cuerpo - rió el pez. Además, no eres un  pez cualquiera, sino un pez del tiempo.
- ¿Qué debo entender? - preguntó angustiado el gato.
- Pues, que de ahora en adelante nadarás entre el pasado, presente y futuro, te deslizarás por todo el Universo y vendrás a la Tierra a llevarte las almas de los que mueren a tiempo o a destiempo, manejarás las manecillas del reloj como te dé la gana. Ésta será tu tarea por cumplir como pez del tiempo.

Bueno pues, el gato en cuestión no sólo viviría eternamente, sino que tendría una función importante por cumplir. Y como su vida como gato ya no le satisface para nada, la idea de transformarse en pez del tiempo le está empezando a gustar. Pero quién sabe si con el tiempo se aburra de jugar este papel.  Mmmm ... creo que es un gato inconforme. Acaso ¿no lo somos todos un poco? A mí personalmente la idea de poderme desplazar de un tiempo a otro me parece fascinante, pero prefiero vivir en el aquí y ahora con mi reloj en mano aunque no esté conforme del todo con la vida que llevo y sin tener que saber necesariamente la hora que me toque abandonar la Tierra. 


MARISOL

Mira a este gato acariciando a unos peces



lunes, 8 de septiembre de 2014

El acuario

 


Mi hijo Roberto de seis años tiene un acuario en su dormitorio. Se siente atraído por los peces, los corales y por el fondo del mar. De adulto será biólogo marino, me repite una y otra vez. Pues bien, el acuario es grande. Entre su padre y yo se lo instalamos hace pocos días atrás. Roberto escogió los peces. No son muchos, pero los cuida con cariño. Mientras les da de comer, les habla.
- Ustedes tienen mucha suerte. Siempre reciben alimento. Nada les falta. Tienen un acuario limpio y grande. Realmente son peces afortunados. ¡Quién sabe que sería de ustedes si vivieran en el fondo del mar! Quizás morirían por contaminación o serían comidos por un pez mucho más grande.
Los peces lo miran en silencio. No hay reproche en sus miradas. No conocen otro mundo, sólo éste, el del acuario.
- En el fondo, son peces felices, mamá. ¿Sabes?
- Mmmm ¿no lo serían más si vivieran en libertad? - le pregunto a mi hijo.
- Yo no creo que la libertad exista como tal - me responde mi hijo. 
- ¿Por qué crees esto? - le pregunto consternada.
- Porque yo creo que lo que sí existe es la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres, mamá. Y como mis peces no conocen lo que es la libertad, entonces no necesitan buscarla. ¿Y tú?
La respuesta de mi hijo me deja sin habla, sólo lo miro igual como uno de sus peces.
Mi hijo luego riéndose me dice que como yo soy Piscis igual que él, tenemos que ser felices igual como los peces de su acuario.
- ¿Y tu papá es feliz? - le pregunto curiosa de su respuesta.
- Por supuesto - me dice mi hijo. Aunque papá tenga otro signo zodiacal, él es feliz de tenernos en su acuario de vida.
- ¿La vida es para ti como un acuario? - le pregunto a mi hijo.
- Sí, nosotros somos como los peces  porque nadamos en el mar de la vida. Y el mar es el acuario más grande que existe, que yo sepa, mamá.

MARISOL



miércoles, 3 de septiembre de 2014

El gato y la luna





Érase una vez un gato que vivía enamorado de la luna. Un buen día se atrevió a preguntarle a la luna por qué ella vivía tantan lejos de él.
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le dijo la luna mientras lo miraba largamente.
El gato suspirando le preguntó a la luna si algún día él, el gato, podría llegar a tocarla.
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le respondió la luna mientras seguía mirando al gato.
El gato le hizo saber que todo parecía indicar que las preguntas sobraban entre ellos dos. La voz del gato guardaba un reproche.
- Entre tú y yo no existen ni preguntas ni respuestas, solamente una distancia insondable - le dijo la luna seriamente al gato.
El gato intrigado con la respuesta de la luna le preguntó si no podían conversar, a lo que la luna le dijo que sí podían conversar, pero que era mejor por el momento no hacerlo. Ella tenía sus motivos.
- ¿Por qué?  - le preguntó irritado el gato.
- Quiero evitar que nos hagamos promesas falsas - le respondió la luna. Ella estaba bien seria.
- ¿Por qué? - preguntó el gato impacientemente.
- Porque  yo no quiero prometerte demasiado y tú te quedes esperando demasiado o viceversa - le respondió la luna.
- Tú quieres evitar lo inevitable, ¿verdad? - La voz del gato sonaba tensa.
- Así es. No quiero enamorarme de ti - le contestó la luna al gato.
- O acaso, ¿ya lo estás? - le preguntó inquieto el gato a la luna. 
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le respondió la luna. Sus ojos denotaban tristeza.

Y mientras el gato se bajó cabizbajo del árbol, se juró a sí mismo no hacerle más preguntas a la luna. ¿Para qué? Si las respuestas que él escuchaba no eran las que él quería recibir.

Y mientras el gato regresaba a su casa, la luna en silencio lo miró amorosamente. Y yo que soy la distancia sé que los pensamientos del gato son besados, en este momento, en silencio por la luna porque ella quiere ayudar al gato a que algún día logre verla a ella, a la luna, con otros ojos.  Sólo así podrán el gato y la luna conversar algún día ... sin ese amor imposible entre ellos dos tan grande como la distancia que los separa.

MARISOL 


Aquí dejo un vídeo con otra historia entre un gato y la luna 


viernes, 29 de agosto de 2014

El ABC

- ¡Ayúdame a leer! - le pide Jorge a Daniela, su amiguita de barrio y compañera de clase. Ella pacientemente le ayuda a Jorge a comprender el mundo de las letras: A de Abeto, B de Bota, C de Conejo, D de Dedo, E de Elefante .... etc...

Demás está decir que Jorge aprendió a leer correctamente y también a escribir. Es más, él  le agarró tanto cariño a las letras que se metió de lleno en ese mundo cuando entró a la Universidad. Es un renombrado catedrático  de Literatura Española en una universidad alemana. Divorciado dos veces de alemanas, con tres hijos y nuevamente casado desde hace tres años con una simpática italiana, conocida arquitecta tanto en su país como en Alemania. Jorge no sabe si es feliz, pero lo intenta.

Un día, después de muchos años se encontró Jorge a Daniela en una cafetería de su pueblo en unas vacaciones que él hizo solo a su país, hace pocas semanas atrás (su esposa no lo pudo acompañar por motivos de trabajo). Pues bien, cuando él entraba para tomarse un café, se topó con Daniela cuando ella salía con un par de amigas conversando animadamente de la misma cafetería. Cuando Jorge la vió, después de treinta años de no tener contacto alguno, su corazón dió un brinco de alegría. Ambos se reconocieron inmediatamente. El corazón de Daniela brincaba también loco de contento.

- ¿Te acuerdas cuando me ayudabas a leer el Abecedario? - le preguntó Jorge a Daniela mientras la miraba atentamente. 
- Sí. Eras un niño muy inteligente y curioso - le respondió Daniela. Las amigas rieron alegremente.
- ¿Qué es de tu vida? - le preguntó Jorge.
- Estoy casada con un buen hombre. Es matemático. Tengo dos hijos ya adultos aparte de trabajar como profesora de Inglés e Historia en una escuela de secundaria a pocas cuadras de este café. Y ahora yo estoy regresando con estas dos colegas mías al colegio. Aprovechamos una pausa larga que teníamos para almorzar juntas acá. 
- Pues, quiero que sepas, después de tantos años, que yo sabía ya leer el Abecedario y te engañé - le dijo Jorge rojo como un tomate. 
Daniela rió nerviosa y le preguntó por qué le hacía esta confesión tan tardía. A lo que Jorge le contestó:
- Yo sólo quería estar a tu lado. Me gustaba tu paciencia, tu voz, tus abrazos y tus manos cuando tocaban las mías cuando nos sentábamos juntos para leer el Abecedario.
Daniela volvió a reir nerviosa, pero no le dijo que él había sido su primer amor y que más de una vez ella se preguntaba qué sería de la vida de Jorge.   Se miraron largamente. Ya no había más que decir. La vida seguía, cada uno en su camino. Y el tiempo no se le podía hacer retroceder. Se despidieron cordialmente con un abrazo y deseándose todo lo mejor del mundo.

Jorge mientras miraba como Elena se alejaba, él comenzó a musitar: A de Amor, B de Beso, C de Corazón, D de Daniela, E de enamorado ...
¡Qué difícil resulta, muchas veces, poder entender el Abecedario del Amor! ¿verdad?




La primera foto  es mía. Tomada en Grecia.
La segunda es de bing 


martes, 19 de agosto de 2014

Un sueño de leyenda



Anoche mi amiga Carlota soñó que se encontraba en un laberinto; en ese laberinto se encontraba ella asustada porque la perseguía un toro enfurecido; en su sueño ella se veía corriendo desesperada para que ese toro no la atrapara. Y cuando ya el toro con cuerpo de hombre y cabeza de toro la iba a alcanzar para matarla, ella despertó sobresaltada.

Después que Carlota terminara de contarme su mal sueño, le pregunté yo a ella si conocía la leyenda del Minotauro. No. Carlota no sabía nada. Así que le hice saber que el toro que ella había visto en su sueño era un Minotauro, un monstruo  con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Y me puse a contarle "grosso modo" esta leyenda griega que dice así:

El Minotauro fue hijo de Pasífae y del Toro de Creta. Pasífae fue la diosa Luna, llamada también Perseis y el Toro de Creta es el que Poseidón, el dios del mar, lo hizo salir de sus profundidades cuando el rey Minos, dios semilegendario de Creta y esposo de Pasífae, prometió ofrecer un sacrificio al dios Poseidón; pero como Minos encontró tan hermoso al toro, en lugar de sacrificarlo, sacrificó a otro y al Toro de Creta lo incorporó a sus rebaños como semental. Y cuando el dios Poseidón se dió cuenta del engaño hizo que la reina Pasífae se enamorara de ese animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro. 

- ¡Qué terrible! - exclamó Carlota y luego me preguntó si Pasifae y Minos tuvieron hijos. A lo que yo le conté que tuvieron seis hijos: Androgeo, Catero, Deucalión, Ariadna, Fedra y Glauco. Pero al dios Poseidón no le importó que tuvieran ellos hijos. Él estaba tan molesto con Minos por haberle mentido, que por este motivo lo castigó al entregar a su esposa Pasifae al Toro de Creta para procrear juntos un Minotauro.

Carlota mirándome con sus grandes ojos verdes me preguntó luego qué pasó con el Minotauro, a lo que yo le respondí que éste fué encerrado en un laberinto que fue diseñado por un artesano griego llamado Dédalo para que nunca se pudiera escapar. Es así como la leyenda cuenta que por mucho tiempo  hombres y mujeres fueron llevados a este laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia hasta que él murió en manos del héroe Teseo. 

Cuando Carlota me preguntó que significado tendría su sueño y yo contestarle que no tenía la menor idea, ella me dijo que, en todo caso, había sido un sueño de leyenda. Y  después de haber conversado largo ambas de otras cosas más, me despedí de mi amiga deseándole buen viaje y una buena estadía de vacaciones de verano en Grecia.
Carlota riendo alegremente me dijo que disfrutaría de su estadía en ese país y que evitaría encontrarse con algún Minotauro que se le quisiera cruzar en su laberinto de vida, perdón, camino de vida ... 

- Mejor sería que conocieras a un hombre como Teseo, un mítico rey de Atenas y uno de los personajes principales de William Shakespeare de su comedia "Sueño de una noche de verano" - le dije mientras me despedía de mi amiga Carlota.

MARISOL 

 


Imagen sacada de bing

lunes, 11 de agosto de 2014

Bailando en la calle



Fernando nunca se imaginó imitar a Joe, un hombre que baila y camina al mismo tiempo por las calles de Nueva York desde hace ya tiempo. 

Así que cada vez que Fernando se encuentra de viaje por sus innumerables negocios que tiene en Shangai, Tokio, Nueva York, Amsterdam, Dubai y Mumbai, enciende su mp3 con la música grabada que le gusta y, como nadie lo conoce, él camina y baila a su manera para despejar las preocupaciones, penas y demás sentimientos negativos que, muchas veces, lo asaltan. 

¡Ay! Es que el mundo de los negocios ha convertido a Fernando, desde hace mucho tiempo, en una persona dura, de mano férrea.  Pero como su cuerpo pide movimiento porque se la pasa sentado mucho tiempo entre aviones, conferencias, cenas y computadoras, pues su cuerpo le ha pedido bailar con la vida, y Fernando le ha hecho caso y ha decidido imitar al iniciador de la corriente de baile llamada "Dance Walk" para no sólo bajar así también un poco de peso, sino darle a su corazón, un poco de alegría de vivir. Porque vivir para trabajar no lo es todo, ¿verdad?  

¡Qué alegría! que los pies, brazos y cadera de Fernando, que empezaron tímidamente a moverse, se sientan no sólo agradecidos a Joe, sino que se sientan más ágiles cuando Fernando los pone en movimiento musical aunque su jefe se empeñe en seguir trabajando como un energúmeno de peso mayor. Pero nadie es perfecto, ¿verdad?

Y tú, querido lector, ¿te atreverías a imitar a Joe? Esta corriente de "dance walk" se ha hecho conocida desde 2012 y sigue moviéndose por el mundo. 

MARISOL


sábado, 2 de agosto de 2014

Amor platónico



El mar y el sol se aman pero sólo a la distancia. Imposible es que ellos dos se toquen. Y, sin embargo, cuando llega el atardecer pareciera que el sol se hunde dentro del mar, que lo posee. Y cuando llega el amanecer pareciera que el sol recién soltara lentamente al mar de un largo abrazo mientras se despide hasta su regreso.

Pues bien, quizás sea mejor que quede este amor sólo como un amor platónico entre los dos, porque el sol dejaría al mar sin agua y moriría, pero no precisamente de pena, sino que dejaría del todo de existir. Y nosotros, de paso, también.

¡Ay! El mar se siente triste porque me ha dicho que no tiene la fuerza para apagar el fuego que consume al sol, sobre todo, cuando presiente que hay momentos donde éste no quisiera arder, sobre todo, cuando las penas lo queman por dentro. ¡Si supiera el sol cuánto el mar lo ama! Desde lejos lo contempla y suspira. El sol lo sabe y calla. También suspira.

Y yo suspiro aliviada de saberlos separados uno del otro para yo poder seguir viviendo en el mar de la vida con mi sol interior lleno de mucha luz.

MARISOL





Imagen sacada de Google

viernes, 1 de agosto de 2014

Mi pájaro de fuego




Érase vez un pájaro que tenía tanto frío por el frío que hacía que buscó desesperademnte un lugar donde guarecerse porque sentía que se congelaba. Es así como él llegó a a dar con una chimenea de una casa. De ésta salía humo. Adentro gente reía y disfrutaba del calor del hogar por la chimenea prendida. 

El pájaro solitario, moribundo y casi congelado decidió hacer algo valiente, entrar a la chimenea aunque no pudiera ver nada por el humo que salía.  No tenía nada que perder. Arriesgarse a entrar era una acción peligrosa. Si no lo hacía, moriría congelado. La temperatura era de - 20C°. Y aún no llegaba la noche ...

Es así, como el pájaro se posó sobre la entrada de  la chimenea y cerrando los ojos voló en picada. Para sorpresa suya él pudo esquivar el fuego de los leños encendidos y entró a la sala de la casa donde estaba mucha gente reúnida. Al percatarse todos del pájaro, quisieron atraparlo. El gato y perro, que dormían en un rincón, se despertaron y lo comenzaron a perseguir. Todos tenían la misión de sacarlo de casa a como diera lugar. Abrieron la puerta para que saliera por ésta. Pero el pájaro no queriendo regresar al frío, voló en dirección a la chimenea para dejar que su alma saliera vestida de fuego.

Cada vez que veo un pájaro moribundo y con frío lo dejo entrar en el garaje de mi casa. Allí siempre tengo comida, agua y rincones abrigados. No voy a poder olvidar la escena vivida en la sala de mis padres. El pájaro de fuego se quedó viviendo en el fondo de mi alma para que nunca ella se me congele ante el frío de los demás.

MARISOL



Imagen sacada de bing

jueves, 31 de julio de 2014

La Gran Muralla

Julio es un niño de diez años bastante inteligente. Él se encuentra en este momento dando un exámen oral de Geografía en su colegio, ubicado en Lugo, Galicia. El tema escogido por Julio es el de la Gran Muralla China. Su profesor de Geografía, el señor Morales, quien es bastante antipático, le preguntó primero por el largo de la muralla.
- Ésta tiene más de 21,000 kms - le respondió Julio sonriendo. 
El profesor no contento le pidió la cifra exacta.
- 21,196 kms, profesor, pero sólo se conserva un 30% de ésta - respondió Julio. Su sonrisa no era desafiante. Todavía no lo era.
- ¿Con qué países colinda esta muralla? - le preguntó a manera de reto el profesor de Julio.
- Desde la frontera con Corea, al borde del río Yalu, hasta el desierto de Gobi, a lo largo de un arco que delinea aproximadamente el borde sur de Mongolia Interior, señor Morales - le respondió Julio seguro de sí mismo
- A ver si sabes cómo se le llama a la muralla en chino. El profesor piensa que esta pregunta es difícil, pero Julio se la contestó. 
- Se le conoce como "Cháng Chéng".
- ¿Y sabes su significado en español? - le preguntó el profesor esperando que Julio no supiera qué decir.
- "Larga Fortaleza" - contestó Julio tranquilo.
- ¿Desde cuándo es Patrimonio de la Humanidad y quién la declaró como tal? - le preguntó el profesor. A ver si Julio sabe la respuesta.
- Desde 1987 y fué la Unesco, profesor.
-  ¿Cuándo fué construída la Gran Muralla China? - le preguntó desafiante el profesor.
- Fue construída en el siglo V a.C. y reconstruída en el siglo XVI.
- ¿Por qué? - le preguntó el profesor. Seguro que el Sabelotodo de la clase no sabe el verdadero motivo de la reconstrucción. 
- Pues, fué construída la Gran Muralla para proteger la frontera norte del  Imperio chino, durante las sucesivas dinastías imperiales, de los innumerables ataques de los nómadas Xiongnu de Mongolia y Manchuria - la respuesta ahora sí es desafiante. El tono de voz le ha cambiado a Julio.
- Me imagino que sabrás que tamaño tiene esta construcción, ¿verdad Julito? - le preguntó de manera sarcástica el sr. Morales.
- En primer lugar no me llame Julito. En segundo lugar le puedo responder su pregunta sin ningún problema. La muralla mide de 6 a 7 metros de altura y de ancho de 4 a 5 metros. Es más, durante la dinastía Ming fue custodiada por más de un millón de guerreros ... ¡como Usted, profesor! - le respondió Julio ahora sí desafiante.
- ¡¡¿Qué?!! - gritó el señor Morales. ¡Que falta de respeto es ésta! ¡Exigo una explicación!
- ¿Qué culpa tengo yo de ser un niño inteligente? Es un don que tengo y el cual yo valoro, pero Usted no, profesor - le dijo seriamente Julio y continuó hablando - Es una lástima que Usted custodie una muralla muy alta entre mi inteligencia y la suya. Pero ¿sabe algo más? Su inteligencia emocional no es más alta que la mía. Aquí yo lo gano, le guste o no.
- ¡No me hables de esta manera, muchacho insolente! - le gritó el profesor delante de toda la clase. ¡Te voy a reprobar este exámen por grosero! ¡Ya verás!

En el momento que el señor Morales gritaba el director del colegio entró molesto exigiéndole al profesor de Geografía que se disculpara ante Julio y ante toda la clase por su mal comportamiento porque de lo contrario lo expulsaba del colegio. Él no iba a permitir que se levantara una muralla de envidias, odio y antipatías en su querido colegio. Julio sonrió agradecido no sólo por obtener una buena nota, sino por obtener, por fin, el respeto de toda su clase. Ésta se quedó impactada por la última respuesta dada de Julio ante su profesor y también por la intervención valiente del director. 


Y, tú querido lector, ¿sabías que la Gran Muralla China está hermanada con la Muralla Romana de Lugo, también designada Patrimonio de la Humanidad?


MARISOL


jueves, 24 de julio de 2014

La cuenta bancaria


Hoy día Gladys siente una gran satisfacción al ver que su cuenta bancaria está bien llena de ceros. Atrás queda la época donde ella tenía deudas porque el dinero no le alcanzaba para poderse comprar ropa y zapatos de boutiques. Pero no pienses que Gladys es una mujer superficial, con sus veintitres años está ya casi lista con sus estudios de Arquitectura. Pero una cosa es ser una persona estudiosa y otra querer lucir bien ante la sociedad, sobre todo, si sabemos que ella es una mujer no sólo muy guapa, sino inteligente y ambiciosa, sobre todo, porque tiene el propósito de llegar a tener su propia oficina de arquitectos. Y cuando ésta le dé mucho dinero, entonces se dedicará sólo a este trabajo y no al otro, que por el momento, tiene.   

Pues bien, Gladys es una "sugarbaby" desde hace un año atrás. Cuando me lo contó las venas se me congelaron del susto. Pero ella me aseguró que se cuidaba mucho y hasta ahora no le había pasado nada a pesar de haber conocido a uno que otro hombre raro. Pero como ella nunca se había visto en peligro, ella me ha animado, más de una vez, a seguirle los pasos, pero yo no puedo, por más que me he informado sobre este tema en el internet.

Gladys me ha contado que no necesariamente un "sugardaddy" es un hombre muy mayor; también hay hombres jóvenes empresarios que por algún motivo no quieren casarse y prefieren tener una "sugarbaby" a su lado ya sea para salir de viaje, a una fiesta o sólo para que lo acompañen en sus horas de soledad para que les endulcen la vida agitada que llevan.

No me importa si soy una tonta, una ingenua o una mujer enamorada del amor. Sea como sea, prefiero ir por el mundo pensando no sólo en poseer bienes materiales. Si bien yo estoy también casi lista con mis estudios, pero no de Aquitectura, sino de Teatro, trabajo como camarera en un restaurante de lujo dos veces a la semana desde las 7 pm hasta la 1 a.m. y una vez  a la semana doy clases de español, por la tarde, a cuatro alumnos de manera privada. No gano mal. Puedo pagar mi departamento, mi seguro médico, mi vestimenta (bonita es, pero no de marca), alimentarme bien y salir, una vez al año, de viaje ¡Qué más quiero! ¡Ah! y lo más importante es que cuento con buenos amigos, una simpática familia y un novio muy bueno (trabaja como abogado en un bufete de renombre) que quiere casarse conmigo. Y como yo estoy muy enamorada de él, para mí él es mi "sugardaddy" y no uno de los de mi amiga Gladys.

MARISOL 



 

viernes, 18 de julio de 2014

El oso de Olga


Olga es una niña que se niega a crecer porque el mundo de los adultos no le gusta, sobre todo, cuando escucha como sus padres comentan las noticias del periódico, de la televisión o radio. Olga piensa que si se hace adulto sólo va a estar expuesta a la maldad que se da en casi todas partes. Por este motivo Olga no quiere crecer. Ella quiere que su cuerpo se siga quedando de niña y su mente también. Pero su oso de peluche sabe que no será así.Y para darle ánimo le dice:
- El mundo de los adultos tiene dos caras, el bueno y el malo. Y tú tienes que aprender a vivir con ello. Pero no vivas con miedo; más bien piensa en  hacer de tu vida un ejemplo para los demás - le dijo su amigo, el oso de peluche.
- Por el momento, quiero disfrutar de mi infancia - le contestó Olga. 
- Eres privilegiada. Otros niños como tú tienen que trabajar desde temprana edad, por ejemplo, para ayudar a sus padres - le dijo el oso y luego continuó hablándole a Olga - Ahora mientras tú eres niña no tienes necesidad de adquirir responsabilidades, pero a medida que vayas creciendo vas a a tener que aprender a asumirlas.
- ¿Y si yo no quiero? - le preguntó Olga.
- Yo no creo que tus padres quieran criarte como una incapaz que no sabe enfrentar por sí misma las dificultades que te  puede traer la vida y tampoco creo que ellos acepten tener siempre que resolver tus problemas. 
- No me hace gracia lo que dices - le dijo Olga a su oso de peluche.
- Te guste o no, con el tiempo aprenderás a hacerte responsable de tu vida. Aprenderás a enfrentarte a la realidad del mundo de los adultos. 
Olga miró a su oso largamente. No dijo nada más. Ella no quiere pensar en el futuro, más bien, ella quiere seguir disfrutando de su presente.

Mientras su oso de peluche sabe muy bien que si bien el crecer es un tránsito doloroso y difícil, yo, como su madre, sé que Olga no sólo abandonará su cómoda inocencia, sino que ella abandonará también a su oso de peluche, dejándolo sentado en alguna esquina de su niñez.


MARISOL 


 

 

Imagen sacada de Google
 

miércoles, 4 de junio de 2014

Lluvia de letras





- Mi imaginación es como una gran nube negra cargada de muchas letras que cuando se descarga caen éstas sobre papeles en blanco - le dijo Mónica a su amiga Rosa.
- Me gusta ver como la lluvia de letras le da vida a tus personajes y a sus historias - le comentó Rosa a Mónica. Yo tanta imaginación no tengo como tú.
- Pero cuando no hay nubes en mi cielo, como ahora, no puedo escribir ningún cuento - le respondió Mónica un tanto acongojada. 
- Esperaré por ti y por tu lluvia de letras - le dijo Rosa dándole  ánimos a su amiga.
- Eres buena conmigo -  le contestó Mónica. Así que cuando escuches llover, mantente atenta porque sabrás que mi imaginación regresará, tarde o temprano, para mojarte el alma con mi lluvia de letras.

Por el momento como no hay nubes en el cielo, la lluvia de letras hará una pausa.

MARISOL




Obra de la ilustradora española Gemma Aguasca.
http://www.gemmagas.com/ 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Mi abanico

 


Mónica y Lucía son buenas amigas. Mientras caminaban juntas en dirección del restaurante donde quieren almorzar, se pararon un momento delante de una tienda de abanicos.
- ¡Son preciosos! - exclamó Lucía y luego agregó diciendo que se quiere comprar uno ya que siente calor.
- ¿Sabías que los abanicos son originarios de China? - le comentó Mónica a su amiga.
- No tenía la menor idea - le respondió Lucía.

Cuando Mónica y Lucía entraron a la tienda la vendedora les ofreció una cantidad muy variada de abanicos de todos los tamaños y colores.  
Y mientras la vendedora les mostraba diversos abanicos les contó que existe un lenguaje de abanicos.
Mónica y Lucía sorprendidas, le pidieron a la vendedora que les explicara.
- Bien - dijo la vendedora - cuando las damas europeas del siglo XIX y principios del XX iban a los bailes y no querían que nadie las vieran coqueteando con sus pretendientes, se comunicaban con sus abanicos.  
- Pero, ¿cómo? - preguntó Mónica curiosa.
- En realidad - dijo la vendedora -  existieron diferentes lenguajes del abanico. Todos ellos tenían una regla común, la de colocar el abanico en cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de las cuatro. De esta manera representaban las letras del alfabeto.
- ¡Qué difícil! - exclamó Lucía. 
La vendedora les contó que hay otras formas de comunicarse con el abanico y les explicó lo siguiente:

  •  Cuando se le mueve con la mano izquierda significa: Nos observan.
  •  Cuando se le mantiene en la oreja izquierda significa: ¡Déjame en paz!
  •  Cuando se le desliza sobre la frente significa: Has cambiado.
  •  Cuando se le arroja con la mano significa: Te odio.
  •  Cuando se le desliza sobre la mejilla significa: Te quiero.
  •  Cuando se le mueve con la mano derecha significa: Quiero a otro. 
  •  Cuando se le tiene cerrado significa: ¿Me quieres?
  •  Cuando se le apoya en los labios significa: ¡Bésame!  
  •  Cuando se le abre con la mano izquierda significa: ¡Ven y habla conmigo!
  •  Cuando se abanica despacio significa: Estoy casada.
La vendedora iba a seguir continuando con más ejemplos cuando Lucía la interrumpió para decirle que quería comprar un abanico. Mónica también se animó a comprarse otro. Sus motivos tenía.

Ya afuera de la tienda Lucía le preguntó a su amiga, mientras se abanicaban, si se acordaba de todo lo que  que les había explicado la vendedora. Mónica le dijo que si bien encontraba interesante ese lenguaje, lo único que quería era poder abanicarse porque sentía mucho calor. Lucía se rió cual cómplice y le dijo que habría que preguntarle a la vendedora cómo mover el abanico para decir: Tengo la menopausia. 



MARISOL 

 



Imagen sacada de bing