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sábado, 11 de abril de 2026

Respeto gatuno

Había una vez un gato llamado Findus que vivía en una bonita granja al borde de un bosque. Era un gato de pelaje suave y color gris, ojos verdes curiosos y una cola que parecía tener vida propia. Pero había algo muy importante que todos debían saber: a Findus no le gustaban ciertos apodos. No le gustaba que le llamaran ni  “Don Bigotes Torcidos” ni tampoco que le dijeran "Barrilito sin Fondo”. Esos nombres no sólo lo hacían fruncir el ceño, sino que lo ponía muy triste y, en casos extremos, se escondía en un bosque cercano durante horas.

Todo empezó cuando el gallo de la granja decidió que era divertido ponerle sobrenombres.
—¡Buenos días, Don Bigotes Torcidos! —cacareaba mientras se burlaba de él.
Al principio, Findus suspiraba resignado. 
—Me llamo Findus —respondía con paciencia, aunque por dentro hervía.
Luego las gallinas, que cada vez que lo veían comer (y Findus comía bastante), gritaban riéndose:
—¡Ahí viene Barrilito sin Fondo! ¡Jajaja!
Findus se detenía, miraba su plato y murmuraba:
—No es que coma mucho… es que aprecio la buena comida.
Un día, cansado de todo esto, decidió hacer algo al respecto. Se subió a un muro alto del gallinero y disgustado anunció:
—A partir de hoy, solo responderé a mi nombre: Findus. Ni más, ni menos.
El gallo lo miró sorprendido.
Las gallinas se miraron entre sí muy sorprendidas.
—¿Y si se me olvida? —preguntó el gallo.
—Entonces —dijo Findus, levantando la barbilla— no te contestaré y, además, no compartiré ni contigo ni tampoco con las gallinas mis historias.

Y es que Findus tenía las mejores historias: aventuras imaginarias sobre peces gigantes, siestas bajo soles dorados y misterios nocturnos en el bosque. Y como ni el gallo ni las gallinas ni tampoco los patos, caballos, vacas, ovejas y cerdos querían perderse eso, 
desde ese día, poco a poco, todos los animales comenzaron a llamarlo por su verdadero nombre. Al principio se equivocaban, pero Findus era paciente (la mayoría del tiempo). Y cuando por fin lo lograban, él sonreía satisfecho.
Una tarde, mientras el sol se escondía, una de las gallinas se acercó y le dijo:
—Buenas noches, Findus.
El gato cerró los ojos, feliz, y respondió:
—Buenas noches.

Y por primera vez en mucho tiempo, Findus no tuvo que esconderse más en el bosque. Ya no había motivo alguno. Por fin, se había ganado el respeto de todos los animales de la granja. 

                     MARiSOL
 
 

lunes, 1 de junio de 2015

Mi Abecedario de Cuentos

Dejo en esta entrada todos los cuentos recopilados de "mi abecedario de cuentos" donde incluyo todos los enlaces para que cada uno de ellos logre ser leído. Aquí empiezo con el primer cuento donde trato de jugar lo más que puedo con la letra A. Hago lo mismo con los demás cuentos.

Cuento con la letra "A" 

Agonía de Amor

http://cortona.tuscantreasures.net/big_piscina_internal.jpg



Al llegar el alba a Ana ya ni le arde su alma acongojada ni araña su almohada de algodón azul para ahogar sus amargos alaridos, ahora nuestra amiga se acomoda en su asiento de su ancho escritorio y abandonando apatías, le escribe, acertadamente y aplomadamente, una carta a su (aún) novio, Antonio.



Antonio:
Si bien fuiste autor de alabanzas (¿auténticamente amorosas?), ya ni aleteo ni ansiosa ni angustiada ni afligida como ave herida.  Ni me asustan ni agobian más tus ácidas injurias ni me arrastro a ningún  abismo de abatimientos. ¡Ay! amarga fue la agonía de nuestro amor ya ausente. Este adiós ya no me  hace añicos porque tu actitud ante mí no sólo me asquea, sino que ha anulado mis ansias de ti.

Un amuleto me está ayudando a ahuyentar angustias... ésas que, a veces, me asaltan.  Algo más ... así seas dueño de una amplia casa con una alberca de azulejos artísticos y unas admirables alfombras, ¡ah! y tus ancestros sean de alta alcurnia, ya no te amo como antes.


Atraparme y aislarme no podrás. Ahora y nunca. Aprenderás a no ahogarme más con tus acusaciones.Tus amenazas alteradas ya no me asustan. Ni me agobian ni me asfixian más tus absurdos celos. Y aunque te añore y me acuerde de ti, alcanzaré a abrazarme a la alegría de un atractivo ángel acróbata para aprender a afrontar las actuales adversidades y así acabar alumbrando mi propio albúr.

Adiós,
Ana
 Marisol

He tratado de jugar lo más que he podido con la letra "A"

jueves, 8 de abril de 2010

Agonía de Amor

Dejo en esta entrada todos los cuentos recopilados de "mi abecedario de cuentos" donde incluyo los enlaces para que cada uno de ellos logre ser leído. 

Cuento con la letra "A" 

Agonía de Amor

http://cortona.tuscantreasures.net/big_piscina_internal.jpg



Al llegar el alba a Ana ya ni le arde su alma acongojada ni araña su almohada de algodón azul para ahogar sus amargos alaridos, ahora nuestra amiga se acomoda en su asiento de su ancho escritorio y abandonando apatías, le escribe, acertadamente y aplomadamente, una carta a su (aún) novio, Antonio.



Antonio:
Si bien fuiste autor de alabanzas (¿auténticamente amorosas?), ya ni aleteo ni ansiosa ni angustiada ni afligida como ave herida.  Ni me asustan ni agobian más tus ácidas injurias ni me arrastro a ningún  abismo de abatimientos. ¡Ay! amarga fue la agonía de nuestro amor ya ausente. Este adiós ya no me  hace añicos porque tu actitud ante mí no sólo me asquea, sino que ha anulado mis ansias de ti.

Un amuleto me está ayudando a ahuyentar angustias... ésas que, a veces, me asaltan.  Algo más ... así seas dueño de una amplia casa con una alberca de azulejos artísticos y unas admirables alfombras, ¡ah! y tus ancestros sean de alta alcurnia, ya no te amo como antes.


Atraparme y aislarme no podrás. Ahora y nunca. Aprenderás a no ahogarme más con tus acusaciones.Tus amenazas alteradas ya no me asustan. Ni me agobian ni me asfixian más tus absurdos celos. Y aunque te añore y me acuerde de ti, alcanzaré a abrazarme a la alegría de un atractivo ángel acróbata para aprender a afrontar las actuales adversidades y así acabar alumbrando mi propio albur.

Adiós,
Ana
 Marisol



lunes, 17 de agosto de 2009

Hazar-oyak shab *


El califa Shahriar no queriendo ser el hazmerreír de nadie y harto de haber sido herido hondamente en su honor por la horrible traición de su mujer, quería una esposa cada día para hacerla matar cuando el halo del sol naciente se asomara para vengar así su humillación. Tres mil mujeres habían ya muerto antes de conocer a la hermosa Sheherezade. ¡Hombre! ¡Qué tal hereje!  Hay que tener sangre de horchata, tener muchos hígados y mucha hiel para dar esta horripilante orden. ¡Huyuyuy!

Este horroroso designio lo quebró la hija del Gran Visir, Sheherezade,  al casarse con el califa Shahriar. Ella sabía que su hobby de contar historias era su mejor arma de defensa. Decidida no se dejó ni hundir en una horrenda desesperación ni huyó haciéndose humo ni se puso de hinojos ante su hombre de hierro aunque a ella se le helara de miedo la sangre y sintiera hormigueo e hipara.  Sheherezade quería ser como un hada que hacía milagros. ¡Hala!

Durante mil noches el hábito de hilvanar historias con otras se volvió un huésped de honor en la boca de Sheherezade. Era una heroína con habilidad histriónica. En la intimidad de su habitación, después de haber hecho, la primera vez, el amor con Shahriar, le pidió despedirse con una historia de su hermana Dinarzade. Shahriar aceptó. Y al escucharla también él, quedó hechizado e hipnotizado  como Sheherezade hablaba y hablaba ... Hábilmente, antes que llegara el alba, Sheherazade interrumpió la historia (sea de héroes hidalgos y sus hazañas, de hechos de sangre o historias de amor) ante su hermana Dinarzade y ante Shahriar. Luego, le hizo ella hincapié a su hombre hedonista y hosco que si la dejaba con vida un día más se la terminaría de contar. ¡Hala! Así durante mil noches contó historias ... Es para rendirle un homenaje a Sheherezade, ¿no crees? Ella sentó un hito dentro del hárem de Shahriar. Más hombría tuvo ella que el huevón del califa.

Al regalarle Sheherezade un heredero a su esposo, el califa Shahriar se sintió halagado por tener un hijo. Henchido de orgullo por habitar un hogar honrado y sin hipocrecías, se volvió más humano, más humilde e indultó a Sheherezade desde lo más hondo de su alma. En Shahriar ya ni habitó más hastío ni le hirvió más la sangre de rabia como una hoguera, ni sintió más hartazgo ni hostilidad ni fué más hiriente con las mujeres de su harém ni menos con su hermosa Sheherezade.

*******
No sólo te he contado esta historia, sino que te quiero hacer saber que hace pocas horas leí en "El Heraldo" que Hortensia Haddad, una Hispanista conocida, ha sido asesinada por su esposo Humberto Holguín, un Historiador de renombre. Ambos de Huelva. He leído que él con un hacha la mató y luego después él se hizo harakiri. Hallaron muertos al matrimonio Holguín Haddad en su habitación alquilada en el hotel "Sheherezade", en Huesca.

Te he contado esta horrible noticia porque casualmente el hotel "Sheherezade" queda cerca de la heladería donde ahora me encuentro. Pero el hambre de comer helados se me ha ido después de haber leído esta horrorosa noticia hace pocas horas. 

Marisol 



Vocabulario

hereje: desvergonzado
hiel: fig. cólera
tener muchos hígados: fig. tener pocos escrúpulos
hormigueo: desazón física o moral
hipar: gimotear
hala!  Interjección con que se da prisa, infunde aliento o llama a alguien; también denota sorpresa o contrariedad
hombría:  conjunto de cualidades morales que ensalzan a un hombre



He tratado de jugar con la letra "H" 



* "Las Mil y Una Noches"  هزار و یک شب (en árabe) es una recopilación de cuentos árabes del Oriente Medio medieval. El núcleo de estas historias está basado en el antiguo libro persa de "Los Mil Mitos". El compilador y traductor de estas historias al idioma árabe es el cuentista Abu abd-Allah Muhammed del Ghashigan en el siglo IX. La historia principal es la de Sheherezade, agregada en el siglo IV. La primera traduccción -hecha al francés- fue en 1704 y causó impacto en Occidente en el siglo XIX, época en que las expediciones geográficas y de culturas exóticas estaban en todo su apogeo.







Imagen sacada de Bing