miércoles, 26 de mayo de 2010

En el fondo de su corazón

Roberto nuevamente no puede dormir; se encuentra nervioso y deprimido.  Él sabe que cuando se siente así es porque piensa en Carmen. A pesar que relojes y calendarios van marcando el tiempo, ella sigue aún viviendo en el fondo de su corazón. Por más que él quiera olvidarla, no puede. Si bien hace más de 20 años que Roberto cortó su relación con Carmen (por otra mujer) se dió cuenta -muy tarde- que se había equivocado.  Aún le duele todo el cuerpo y el alma cuando piensa no sólo en el gran error cometido, sino en lo mucho que  extraña a Carmen. Ninguna mujer lo amó a él como ella lo hizo. Ninguna. Esta es su condena. Roberto sufre porque descubrió lo que es el verdadero amor.

¿Y qué pasa con Carmen? Ella volvió a hacer su vida después de esconder los besos de Roberto en el fondo de su corazón, derramar un océano de lágrimas y de estar al borde de la locura. Y si bien a Carmen, por momentos, le duele también el cuerpo y el alma, sabe que por mucho que ella extrañe a Roberto, el río de la vida sigue su curso. Y ella se deja llevar por éste sin protestar. En este río ella puede nadar; en el río de Roberto ella casi se ahogó.

Y mientras Roberto -un solitario divorciado- se deja acariciar su pelo canoso por una mujer joven, a miles de kilómetros de distancia Carmen  -mientras se deja acariciar sus cincuenta primaveras por su esposo- se pregunta  si la vida ya le habrá enseñado a Roberto el arte de  amar o si él sigue siendo tan egoísta como antes y espera solamente a que lo quieran. ¡Quién sabe!

Al escuchar esta canción tengo que pensar en Roberto y Carmen. Quizás sea cierto que tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.
Marisol



Vida Loca
Porque tú me faltas
quiero darle al alma
el consuelo que le falta
porque el pensamiento
no le gane al tiempo
y sentirlo que me mata.

Aunque estés adentro
y este sentimiento
se me antoje eterno
esta lejanía
duele cada día
porque no te tengo.
No tengo tu boca,
no tengo tus ganas.
Y por más que intento
ya no entiendo nada.

De esta vida loca, loca, loca
con su loca realidad
que se ha vuelto loca, loca, loca
por buscar otro lugar
pero le provoca
este sufrimiento
y no me abandona
porque a mí me toca
esta vida loca.....

lunes, 24 de mayo de 2010

V.I.P.*

(Cuento de la vida real)

Como todos los años fuí al "Carnaval de las Culturas del Mundo" que se realiza en Kreuzberg, Berlín. Este año se ha realizado desde el 21 hasta el 24 de mayo. En este carnaval se mezclan diferentes aromas, sabores, colores de diversos países del mundo. Un carnaval lleno de alegría y fraternidad entre unos y otros. Hay música repartida en cuatro escenarios grandes donde uno puede disfrutar durante estos días de distintos grupos y bailar al aire libre si uno quiere. También hay oportunidad de comer diversos platos y comprar artesanía variada como en esta foto del año pasado donde yo estoy al lado de una jirafa de madera gigante colocada delante de un puesto de artesanía africano.


Este año para el 15. "Carnaval de las Culturas" fuí con mi  esposo el sábado por la tarde a este distrito. Comimos churros españoles, tomamos café peruano y disfrutamos de un grupo latinoamericano entre otras cosas. Y ayer domingo  fuimos nuevamente a Kreuzberg para ver el desfile del carnaval.

Para llegar hasta allí había que tomar dos trenes. Y al hacer cambio en la estación de metro "Yorckstrasse" nos encontramos de casualidad con Maria Antonia, una buena amiga. Ella también iba al al desfile del carnaval y nos contó que, por primera vez, estaba invitada para estar en tribuna. Después que esto ella nos comentó, nos invitó a que estuviéramos con ella disfrutando de este espectáculo.
-Tengo derecho a una persona invitada- dijo Maria Antonia.
-Pero somos dos - le comenté. Al menos que digas que yo soy tu hija y que mi esposo es tu yerno. Me reí.
Al llegar a la puerta de control de la tribuna, nos dejaron pasar sin ningún problema a los tres. Y no nos hicieron ninguna pregunta.

Ya dentro de este lugar me sentí una v.i.p. porque allí regalaban agua, jugos, vino "prosecco" y unas grandes roscas saladas llamadas "Brezel". Y "last but not least" teníamos servicio de atención y también baño. ¡De lujo!

Lo que me gustó mucho fué que cada comparsa de cerca de 100 se paraba  unos minutos en frente de nuestra tribuna para bailar y cantar. Por primera vez me quedé desde el principio hasta el final de este espectáculo y ¡cómo lo disfruté! Nunca hubiera imaginado salir de casa y vivir esta situación. Si me parece tan increíble que el destino nos tuviera -a mi esposo y a mí- una grata sorpresa y con la linda compañía de Maria Antonia.

http://dwwxpa.blu.livefilestore.com/y1pQ0ZTtGQPeCgMZg4l1jhn_mItRDcNTejUtHE03ijJRDTd-DkTUVCsS6rKzmKvHI80XhLVU66dINKe2pFP7mzvauVfLUKXJRah/CIMG2232.JPGPor cierto, ella cautivó muchos corazones -hasta de los bailarines de las comparsas- al verla a ella bailar al compás de cualquier tipo de música desde tribuna. Quedarse sentados era imposible. Había momentos donde el cuerpo y el alma también me pidieron bailar y disfrutar con alegría de varias horas inolvidables.


Y para que te hagas una idea de lo vivido te dejo este vídeo grabado por mí... ¡desde tribuna!

*Very Important Person
 Marisol



viernes, 21 de mayo de 2010

La cita


http://www.seekyledraw.com/archives/painting-redcurtain2.jpg

Sandro había conocido a Verónica en una fiesta de disfraces organizada por una discoteca de moda de la ciudad. Él había venido vestido de cazador y ella de monja. Si bien Verónica -una muchacha joven, soltera y guapa- le contó a Sandro que estudiaba psicología pero que ahora estaba gozando de sus vacaciones, también le comentó que en sus ratos libres trabajaba por ejemplo, cuidando niños,  limpiando, etc., pero ella no le había comentado que... Él, Sandro, divorciado (sin hijos) y manager de una empresa de ingenieros  le  contó a Verónica que  él  viajaba regularmente para supervisar diversas obras en construcción tanto dentro como fuera del país. Y también le comentó que gozaba de unos días de descanso, pero no le dijo que...

Un buen día Sandro con ganas de tener compañía llamó a Verónica a su teléfono de casa puesto que ella le había dicho que no tenía teléfono celular. Raro, ¿no? Bueno, pues, Sandro la invitó a cenar y a bailar. Fue una noche simpática, pero no como se la había imaginado Sandro. Verónica ni le invitó a que subiera a su departamento -después que él la dejara en casa- ni ella aceptó en pasar la noche con él en su departamento. No. Verónica no era mujer para una noche, sino para muchas noches.
Antes de despedirse Verónica le preguntó a Sandro: 
- ¿Cuál es tu apellido?
Sandro sonriendo, le dió un beso en la mano y le contestó:
- Te lo diré la próxima vez que nos veamos. Sonrió feliz. Se subió a su auto y se fué silbando.

A los pocos días Sandro llamó a Verónica, pero no la encontró. Durante dos semanas la llamó a diversas horas pero solamente escuchaba su voz en el contestador automático diciendo: "¡Hola! Deja tu mensaje después de la señal. Gracias." ¿Qué pasaba? ¿Por qué ella no le devolvía las llamadas? De pronto, Verónica se habría ido a visitar a sus padres por unos días. Ella le había contado a él que sus padres vivían en otra ciudad. Quizás ella tuvo que salir de emergencia. ¡Ay! ¡Qué ganas de ver a esa muchacha de nuevo!

Sandro cansado de no poder ubicar a Verónica y con ganas de compañía femenina llamó una tarde a "Madame Butterfly" (una agencia dedicada a dar en alquiler mujeres finas y cultas a hombres con dinero. Elegancia y discreción son dos palabras importantes para esta agencia).
- Buenas tardes. Necesito compañía - dijo Sandro. No era la primera vez que marcaba este número telefónico. La telefonista reconoció la voz de Sandro.
- Cómo la quiere esta vez, señor Varelli.
Sandro pensó en Verónica. Quería una mujer parecida a ella.
- ¿Solamente para esta noche, señor Varelli? - le preguntó la telefonista.
- Sí, esta vez solamente por una noche. Tengo mucho trabajo por el momento, pero necesito un poco de distracción. Me gustaría que ella trajera puesto un vestido rojo. Quiero encontrarla en mi restaurante preferido a las 8 p.m. Yo traeré una rosa de ese color. Esa será la clave para que ella me reconozca como su cliente.
- Ya tomé nota, señor Varelli. Lo llamaré a más tardar en una hora para reconfirmar su pedido.
- Bien, gracias. Ahora tengo que salir, pero como usted tiene mi número de celular, me puede ubicar sin problemas. Se despidieron cordialmente.
A la media hora la telefonista lo llamó. Sandro tendría la mujer que quería para esa noche.

A las 8 p.m. llegó Sandro a su restaurante. Allí estaba sentada Verónica con un elegante vestido rojo. Se miraron. Sandro le entregó la rosa roja y le dejó un billete grande sobre la mesa. Sandro se había quedado sin voz, sin boca, sin palabras y con un corazón vacío.
Antes de salir del restaurante se volteó para mirar a Verónica una última vez.

Verónica con la rosa entre las manos salió lentamente del restaurante. Por primera vez ella sintió vergüenza de ser quien era... Llamó a la agencia "Madame Butterfly" para contar lo sucedido y se tomó unos días de descanso. Ella, en realidad, estaba cansada porque esa misma tarde ella había llegado de viaje del extranjero. Mientras el chofer de su cliente -un millonario norteamericano- la llevaba en una limusina a su departamento, ella había recibido a su teléfono celular la llamada de su agencia. Verónica trabajaba como una "escort-girl"* cuando podía porque le permitía de esta manera pagar su  lindo departamento,  auto deportivo, ropa fina, buena comida, etc, etc. ¡Ah! y podía también pagarse sus estudios. Y como ella necesitaba dinero, pues, aceptó a este nuevo cliente sin ningún problema sin pensar que se trataría de Sandro y que se enteraría por su agencia de  su apellido.  


¿Y qué pasó con Sandro? se dió cuenta que aquella linda muchacha que conoció en la fiesta de disfraces de monja no tenía nada. Ahora más que nunca Sandro iría de cacería hasta dar con la mujer de sus sueños.


* chica-escolta

Marisol

Imagen sacada de:

jueves, 20 de mayo de 2010

¡Adiós Kiki!

Un cuento de la vida real


Kiki llegó no solamente a jugar conmigo, sino a tocarme las puertas del corazón en un día de primavera. Nunca antes yo había visto a este animal en el jardín. Pocos días, después de preguntar a una vecina si conocía a la gatita, me contó que era la gata de los von Vanderbilt*. Ellos la habían encontrado -cuando aún era bien pequeñita- el invierno pasado a las afueras de la ciudad  tirada en la calle y casi moribunda. Después de subirla a su auto llevaron a esa gatita al médico y la salvaron así de una fuerte pulmonía.

En el momento que el clima mejoró Kiki empezó a descubrir su jardín y el de los vecinos. Le gustaba no sólo cazar ratones, sino dejarse acariciar por los vecinos.  Cada vez que Kiki me veía en el jardín, llegaba a mi lado y se echaba a mis pies. Le gustaba que la engriera y jugara con ella.  

Hace un momento atrás mi hijo mayor me llamó por teléfono para avisarme que mientras él se dirigía en bicicleta a su gimnasio vió en la pista muerta a una gata igual a Kiki. Después que mi hijo colgó el teléfono, yo salí a comprobar si se trataba del mismo animal. Sí, era Kiki. Su cuerpo estaba aún caliente. Alguien la había colocado cerca a la vereda para que ningún otro auto la pisara más.

Y mientras yo estaba allí arrodillada al lado de esta gatita, varios automovilistas pararon. Yo les pedí que siguieran... Una señora  bajó de su auto para regalarme una bolsa. Si bien le agradecí el gesto, le  dije que no era necesario. Un señor bajó para preguntarme en qué me podía ayudar. Le pedí que se quedara al lado de Kiki mientras iba en busca de sus dueños.

Al tocar el timbre de mis vecinos solamente la sra. von Vanderbilt se encontraba en casa. Ella me abrió la puerta sonriendo. Al pedirle  a ella que saliera conmigo a la calle y al ver mi rostro, supo que algo no estaba bien... No sólo la ayudé a recoger a Kiki, sino a secar sus lágrimas.

Y mientras escribo estas líneas, recuerdo no sólo los momentos compartidos, con este simpático y cariñoso animalito, sino que tengo la necesidad de compartir contigo esta pena para soportarla mejor. ¡Adiós, querida Kiki!

* nombre cambiado

Marisol 

Si quieres ver una entrada mía 
dedicada a Kiki -del 23 de abril- puedes verla en:

martes, 18 de mayo de 2010

La locomotora de mi vida

- "Aquí estoy de nuevo. Soy como una locomotora con dos piernas. Ya no quiero ir a toda velocidad como si estuviera huyendo de mi misma o de alguien.... acaso ¿del mismo diablo? Ahora regreso con paso más calmado y pisando fuerte. Y si bien la historia de mi propio destino no la puedo cambiar, escribiendo mis historias, por lo menos si  la puedo endulzar."

Mónica sabe que hay algo que la impulsa a seguir. Ella no quiere levantar un muro alrededor suyo. Todo lo contrario, la mejor manera de derribarlo es escribiendo como a ella le gusta hacer en sus ratos libres.

¿Hasta cuándo? La pregunta vuela en el aire o acaso ¿rueda como una piedra?  Lo importante es que la locomotora de Mónica no solamente se ha puesto en movimiento de nuevo, sino que ella siente que va en la dirección correcta. Y esto es lo que cuenta por el momento.

Marisol


Aquí te presento a Peter Fox -un cantante y compositor alemán
de música hip hop, funk, reaggae y pop.
Esta canción pertenece al álbum "Stadtaffe" (Ciudad de los monos)
*********
Inspirándome en esta estrofa de la canción 
del vídeo escribí este mini-cuento.

Idioma alemán:
Irgendwas hält mich auf Trab und manchmal hab ich es satt,
es trifft mich Tag und Nacht der Teufel an, der nach mir schnappt
Die Welt muss sich drehen, nichts kann so bleiben
ich renn durch mein leben, wie ne Lok auf zwei Beinen
Ein Hund kann nicht krähen, ein Fisch kann nicht schreien,
und ich kann nicht stehen bleiben, ich bin n rollender Stein.

La traducción  al español dice así:
Algo me impulsa a seguir aunque a veces me canse.
El diablo me da el encuentro día y noche. Me quiere agarrar. 
El mundo debe seguir girando, nada lo detiene.
Corro a través de mi vida como una locomotora con dos piernas
Un perro no puede cantar como un gallo, un pez no puede gritar
y yo no puedo quedarme parado; soy como una piedra rodante.

domingo, 16 de mayo de 2010

El sentido de la vida



Sergio Spiegelmann es un multimillonario que tiene una  empresa petrolera y una empresa de exportación e importación. Es tanto el dinero que él obtiene  día a día que sus dos hijos, Enrique y Sandro, no necesitan trabajar. A él no le hace nada feliz saber que ambos muchachos cuentan con más de 20 años y solamente ellos se dedican a ir de fiesta en fiesta, a rodearse de mujeres que los admiren y a viajar solos o acompañados. Hmmm... tampoco es feliz con su esposa Carola. Ella se dedica a viajar por el mundo comprando muebles antiguos, le fascina ir a la peluquería, al masajista y.... En fin, su familia se dedica a gastar su dinero a manos llenas. Esto a él, si bien no le importa, más bien ahora sí se pregunta por el sentido de la vida y de la suya propia.

"¿Y esto es todo? ¿Trabajar hasta el cansancio y no ser feliz del todo y, más encima, tener una familia de parásitos que solamente viven a mis expensas?"
Definitivamente Sergio, un hombre sesentón, canoso y un poco obeso, se siente insatisfecho con su vida. Por un momento le gustaría retroceder el tiempo. Su padre, ingeniero químico, no fué millonario, pero a él y a su hermano Guillermo nunca les faltó nada. Tuvieron no sólo una buena educación (asistieron a los mejores colegios y universidades), sino que su padre les enseñó no sólo a luchar, sino a ser personas de bien.   Es más, su madre -también fallecida- les inculcó su amor por el prójimo y respeto hacia los demás. Sí, le sirvió de mucho, pero en esta vida  lamentablemente hay que también mostrar otra cara... una cara que sus padres nunca verían. Por momentos Sergio se avergonzaba de ser como era... bueno en el fondo, pero duro hacia afuera. En el mundo de los negocios hay que ser así. Pero algo tenía que cambiar...

Cuando Sergio, por momentos, sentía que le faltaba el aire, se iba por unos días solo a su refugio -una casa situada frente al mar- caminaba por la playa o escuchaba música clásica. Y solamente se relacionaba con su cocinera, la señora de la limpieza y su jardinero. Gente sencilla, pero fiel a sus principios.  A través de ellos se conectaba con la realidad de otras personas que no fueran como él. A través de su personal sentía que las palabras de sus padres adquirían nuevamente fuerza en su corazón... un corazón que buscaba cariño  (su esposa ya no lo quería, sólo lo necesitaba) en los brazos de prostitutas... de alto nivel y no de la calle. Pero en fondo, era lo mismo: amor prestado. ¡Qué vacío se sentía!   

Sergio suspiró cansado. Lo tenía todo, dinero, familia, cuatro casas y cinco departamentos en distintos países y muchos éxitos, pero no era feliz. El precio a pagar era muy alto y por primera vez en su vida pensó en que ya era hora que Enrique y Sandro se dejaran de tonterías. Era hora que estudiaran -lo que quisieran- pero que lo hicieran. De lo contrario, les cortaría el dinero como quien cierra el grifo de un caño. ¿Y si se divorciara de su esposa Nelly? Ella nunca cambiaría ni sus hábitos ni a su amante. Sergio estaba ansioso de conocer a una mujer con valores morales bien sólidos. A él no le importaba si ella no trabajaba, pero si le gustaría que se dedicara a obras sociales. Sergio tenía la necesidad de repartir mejor su dinero... un dinero que ayudara a gente necesitada. Sergio no solamente quería hacer donaciones; quería algo más...

El dinero en cantidades exorbitantes si bien cambia a las personas, Sergio quería  que sus hijos entendieran -de una vez por todas- que en la vida lo importante no es tener, sino ser.  Allí radica la esencia de la vida. Su esposa también tenía mucho que aprender. Y con esta idea antes de salir de su refugio llamó a su abogado.

Marisol


*********

Tengo un primo escritor que se llama
Sergio Bambarén
y él tiene algo importante que agregar
con respecto a este tema.



jueves, 29 de abril de 2010

En busca de una pausa


"Mis letras se sienten cansadas de navegar en este océano de sentimientos e historias inventadas por mí. Cuando ellas mismas me pidan regresar, entonces, me sentaré a escribir más cuentos."

Mientras mi mente se deja mecer por unas olas imaginarias al compás de la música relajante de un excelente guitarrista, mis queridas musas  cantan: "Es hora de descansar, Marisol".




Hago una pausa por un tiempo.
Gracias por haberme leído hasta ahora.
Escribiré mis comentarios en sus blogs lo más pronto posible.
Les dejo desde ya muchos saludos berlineses.

viernes, 23 de abril de 2010

Volando alto

Hemos aprendido a volar como los pájaros,
a nadar como los peces; 
pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.
Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.


[balloons-1.jpg]

-He llegado hasta aquí para no ver, aunque sea por un par de  horas, lo que hay allá abajo. Así me encuentro yo hablando en voz alta. Pero parece que esto a nadie le importa; sólo a mí. Quisiera volar siempre. 

De pronto, al quedarme callada escucho que  alguien me dice: 
-¡Oye! aprende a vivir de realidades concretas. No te empeñes sólo en volar.

Quisiera saber quien me ha dicho esto, pero en este mar de globos y con la neblina reinante no sé de donde llega esa voz. Creo que tiene razón.... Pero es que tengo una pena y una desilusión que me acompañan desde hace un tiempo. Me muerdo los labios para no llorar.  

De pronto, la misma voz rompe el silencio para decirme: 
-¡Arriba ese ánimo!
No sé si sentir miedo. ¿Quién me ha leído el pensamiento?
- ¿Quién eres? - grito un poco asustada.
- No me temas. Soy tu ángel guardián. Estoy acá para proteger tu vuelo.
 -¿Dónde estás? -vuelvo a gritar.
- A tu lado, querida. Todo el tiempo. Te escucho perfectamente. 
Ahora sí ya no hay duda alguna. Tengo un ángel. No sé si reir, sólo le sonrío.
-Necesito un buen consejo. Quiero paz en mi alma.
El ángel me abraza fuerte. Me regala todo su amor y después me dice:
- Sobre tu camino de vida te encontrarás con personas que no son transparentes. No te hagas dependiente de éstas. Estas personas son como nubes pasajeras de color gris. Mientras más lejos de ti se encuentren, mejor.  Dedica, más bien, tu tiempo y tus energías hacia aquellas personas que se muestran tal cual son contigo y que, sobre todo, te quieren bien y te regalan su luz para alumbrar tu camino de vida.

Al pisar tierra y bajarme del globo me siento ligera como un ángel mientras canto alegre una canción. Sí, tengo muchos motivos para ser feliz. No hay nubes grises en el cielo. El sol ha salido y me sonríe complacido de mi cambio de actitud: pensar en positivo.

Marisol



La imagen de los globos fué sacada de internet.

martes, 20 de abril de 2010

La nostalgia de Soledad

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
Joaquín Sabina (1949), cantautor y poeta español.


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"Llegaste muy tarde a tocar las puertas de mi corazón. He decidido dejar tu imagen en el fondo de mi alma. Allí donde sólo yo te puedo ver y nadie más. Regreso a mi punto de partida. A vivir sin ti."

Soledad ya no quería seguir soñando despierta.
"Quiero vivir de realidades y no de nostalgias. Pero, ¿por qué no puedo dejar -de una vez por todas- esa nostalgia a la vera de mi camino? Quiero ponerme a salvo y no sé cómo."

Desde lo alto del cielo una voz sin rostro la escuchó atentamente y le dijo:
"La nostalgia ya no es lo que era. Deja volar en libertad a ese recuerdo emotivo ¡Suéltalo ya! Y tú sigue tu camino sin mirar atrás, Soledad, porque de lo contrario vivirás paralizada como una estatua de sal. Más bien, abre tu alma a tu presente... a lo que te rodea. La vida aún es bella sin él. No lo olvides. Él ya no tiene más cabida en tu vida... como antes. Aprende a vivir sin él."

Soledad corrió y corrió sin mirar atrás. Se alejó del abismo porque si se quedaba al pie de éste por largo tiempo terminaría la nostalgia  arrastrándole hacia él y terminaría ella ahogándose en el mar de esos recuerdos... 


Marisol



Imagen sacada de internet

jueves, 8 de abril de 2010

Agonía de Amor

Dejo en esta entrada todos los cuentos recopilados de "mi abecedario de cuentos" donde incluyo los enlaces para que cada uno de ellos logre ser leído. 

Cuento con la letra "A" 

Agonía de Amor

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Al llegar el alba a Ana ya ni le arde su alma acongojada ni araña su almohada de algodón azul para ahogar sus amargos alaridos, ahora nuestra amiga se acomoda en su asiento de su ancho escritorio y abandonando apatías, le escribe, acertadamente y aplomadamente, una carta a su (aún) novio, Antonio.



Antonio:
Si bien fuiste autor de alabanzas (¿auténticamente amorosas?), ya ni aleteo ni ansiosa ni angustiada ni afligida como ave herida.  Ni me asustan ni agobian más tus ácidas injurias ni me arrastro a ningún  abismo de abatimientos. ¡Ay! amarga fue la agonía de nuestro amor ya ausente. Este adiós ya no me  hace añicos porque tu actitud ante mí no sólo me asquea, sino que ha anulado mis ansias de ti.

Un amuleto me está ayudando a ahuyentar angustias... ésas que, a veces, me asaltan.  Algo más ... así seas dueño de una amplia casa con una alberca de azulejos artísticos y unas admirables alfombras, ¡ah! y tus ancestros sean de alta alcurnia, ya no te amo como antes.


Atraparme y aislarme no podrás. Ahora y nunca. Aprenderás a no ahogarme más con tus acusaciones.Tus amenazas alteradas ya no me asustan. Ni me agobian ni me asfixian más tus absurdos celos. Y aunque te añore y me acuerde de ti, alcanzaré a abrazarme a la alegría de un atractivo ángel acróbata para aprender a afrontar las actuales adversidades y así acabar alumbrando mi propio albur.

Adiós,
Ana
 Marisol



jueves, 18 de marzo de 2010

Mi Estrella Polar

 

- Estrella Polar, te he perdido nuevamente. ¿Dónde te encuentras? Mis  palabras y sentimientos se han quedado desorientados y desconcertados. Mi voz suena triste.

Y mientras mi brújula se ha quedado sin Septentrión* y me veo diciendo en voz alta: "He perdido el norte"* una estrella sin nombre me susurra desde el cielo:
- "Tu Estrella Polar quizás necesita de silencio ¿No crees?
 - Pero, ¿qué motivos tiene mi Estrella Polar para guardar silencio y esconderse de mí? le pregunto casi gritando.
- ¡No me alces la voz que no estoy sorda! 
- Perdona. ¿No será que Estrella Polar se encuentra enferma?
- Sí, puede ser - me responde Estrella Sin Nombre. Más bien deja que  tu querida estrella vuelva a dejarse ver cuando así lo desee.
- ¡Qué egoísta! Pero si yo no la puedo ver, entonces tampoco nadie la puede ver.
- Hmmm. No es así- me responde Estrella Sin Nombre. Sólo tú no la puedes ver. Otros, sí.
- Me hace daño su silencio. Siento decepción. Estoy a punto de llorar y no quiero. ¿Qué le he hecho?
- Nada. Pero es que.... La estrella empieza a toser. Está nerviosa. Ella sabe algo que yo no sé.
- ¿Qué sucede? Quiero saber la verdad. Siento que ella me oculta algo...
- Habla más bien con Cruz del Sur, por favor.
- ¿Por qué?
-Porque ella es muy amiga de Estrella Polar. Y ella te puede informar de su paradero.
- Pero para hablar con Cruz del Sur tengo que viajar al hemisferio sur. Y ahora no puedo. Me queda muy lejos.
- Entonces, tendrás que tener paciencia.  Y después de decirme esta frase, calló y desapareció de mi vista. 

Intranquila me quedo con esta conversación. No puedo dormir. Desde que no la veo, sufro de insomnio. Al día siguiente voy al banco, saco todos mis ahorros y me voy en avión al hemisferio sur. No importa a qué país. Lo importante es poder hablar personalmente con Cruz del Sur.

Al hacerse de noche la veo allí brillante y preciosa. Deja ver nítidamente sus cuatro luces que la adornan. Después de contemplarla, le pregunto tímidamente:
- ¿Qué sabes de Estrella Polar?
- Te esperaba. Mucho no te puedo decir. Has debido tener paciencia como te aconsejó Estrella Sin Nombre.
- Pero, es que... Siento impaciencia.
- Mira, lamento que hayas hecho un viaje tan largo para hablar conmigo. Pero  Estrella Sin Nombre desconocía algo importante...
La interrumpo preguntándole:
- ¿Qué cosa es? Siento mi voz nerviosa.
- Hay momentos donde es mejor callar sobre lo que no se puede hablar. Además, yo le hecho una promesa a Estrella Polar. Más no te puedo contar.

Como no puedo soportar tanto misterio y silencio, comienzo a llorar desconsoladamente.
La Cruz del Sur apiandóndose de mí me termina diciendo:
- Estrella Polar quisiera que tú también fueras una estrella.
- ¿Por qué? No entiendo. Me tiembla la voz.
- Para tenerte cerca y regalarte todo su amor. La Cruz del Sur ha roto su promesa. Se muerde los labios.
Siento que el corazón me estalla en mil pedazos. Me cubro el rostro con mis manos y dejo correr nuevamente mis lágrimas por largo rato. ¿Qué hacer?

La Cruz del Sur leyendo mis pensamientos envía a una Estrella Fugaz. Al verla  pasar encima mío le pido un deseo. Mi deseo se cumple. Y en un abrir y cerrar de ojos me veo al lado de mi Estrella Polar. Nos fundimos en un abrazo eterno.

Marisol

*Septentrión deriva etimológicamente del latín septentrĭo, -ōnis. Esta palabra se usa para referirse al norte. Los romanos llamaban Septentrium (siete bueyes) a las siete estrellas que conforman la constelación conocida como "El Carro". Antiguamente se creía que siete bueyes  tiraban de la esfera celeste, haciéndola girar sobre el eje que pasa por la Estrella Polar

*Esta expresión tiene origen en los navegantes del siglo XVI. Cada vez que se acercaban al Ecuador y veían que la Estrella Polar se ocultaba por debajo del mar, causaba una desorientación total a los pilotos de los barcos (Resumen hecho de información sacada de Wikipedia).

domingo, 14 de marzo de 2010

Dulce Primavera


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"Es hora que la ciudad despierte de su sueño invernal". Myriam no era la única que pensaba así. La necesidad de que los campos se vistieran de verde, los árboles florecieran y las flores comenzaran a despedir sus perfumes era el deseo de tantos y el de ella también. El invierno no sólo había sido muy frío ... El corazón de Myriam pedía que la Primavera se hiciera presente de una vez por todas para...

 Myriam despertó al escuchar la voz de su padre que le decía:
- ¡Hija! por favor levántate. Ya son las 10 de la mañana. Y Tía Elena nos espera a las 12 del día. Tenemos una hora casi de viaje con el autobús.
- Ya me alisto. Dame unos quince minutos. Lo que pasa es que no me siento bien. Creo que me voy a resfríar.
La calefación la tenían apagada por la noche para ahorrar no sólo energía, sino dinero también. El padre de Myriam se sintió culpable por un momento.

Era domingo. Un día donde Myriam y su padre iban a la casa de tía Elena  -hermana de su madre- para almorzar. Como el dinero escaseaba en casa, su tía los apoyaba de esta manera. Y es que Ralph, padre de Myriam, desde que  había perdido el trabajo como mecánico hacía un año apenas le alcanzaba -con el dinero que recibía como desempleado- para pagar el alquiler del departamento y las necesidades básicas del día a día. Y, ¿la madre de Myriam acaso  no trabajaba? Sí, por años se ganó la vida limpiando casas hasta que cayó enferma...

Y mientras Myriam se levantaba y corría al baño -el lugar más frío del departamento- pensó que era hora que la primavera llegara para que después del colegio ella pudiera salir  a trabajar por un par de horas -por las tardes- en la heladería de su barrio. Experiencia ya tenía porque desde que su madre enfermó  en el verano del año pasado, Myriam se vió casi obligada a ganar un poco de dinero. Si bien sus padres no querían, Myriam tocó puertas en los diferentes negocios de su barrio. Y el único que aceptó a que ella trabajara en su heladería fué el señor Bellini.

Así que Myriam se dedicó a vender helados -dos veces a la semana- durante tres meses seguidos. Y tanto le gustaban los helados que en sus ratos libres -cuando no iba al hospital a visitar a su madre- Myriam se iba a la heladería y allí en la cocina de la señora  Bellini -quien la trataba como a una hija porque hijos no tenía- aprendió a hacer helados de vainilla, de chocolate, de fresa, de limón, etc. Su preferido era el de dulce de leche.

Y ahora Myriam esperaba con ansias la primavera porque los señores Bellini  le habían preguntado ayer si quería que -apenas hubiera buen tiempo- ganarse un dinerito -los lunes y viernes por las tardes - y en el verano le ofrecían no sólo que trabajara los fines de semana vendiendo helados, sino que la señora Bellini le preguntó si quería irse con ella por dos semanas a Sicilia. Hablaría con su padre para pedirle permiso puesto que Myriam era menor de edad. Tenía sólo quince primaveras. Ralph no diría que no. Lo que más quería era que su hija fuera feliz.

Si bien una pena grande cubría su hogar, la vida seguía su curso... Sí, era hora que la primavera llegara... Myriam no sólo soñaba con ganar  el suficiente dinero como para comprarse  una nueva chaqueta, dos nuevos pantalones y un par de zapatos, regalarle a su padre una camisa y sus chocolates preferidos, sino también comprarle a su madre un hermoso ramo de flores por el día de su cumpleaños (un día antes de su viaje a Italia) y llevárselo personalmente a su tumba.

Marisol

La imagen la saqué de:
http://www.elfwood.com 

viernes, 5 de marzo de 2010

La piedra de Sofía


Después de mucho tiempo Sofía llegó sola a la playa de sus recuerdos... a esos recuerdos que sabían a él.... Salió temprano de casa. En su auto llevaba una silla plegable, una sombrilla, sus pinceles, papel para pintar en acuarela, una botella grande de agua y varios bocadillos. Después de viajar dos horas desde su ciudad, estacionó el auto cerca de la playa. Al bajar del auto sacó todo lo que traía, luego se quitó los zapatos  para sentir la arena bajo sus pies y caminó en dirección de la orilla. Ya cerca de ésta instaló la sombrilla, desplegó su silla cerca de una piedra grande y sobre ésta puso su canasta. Cuán grande sería su sorpresa al encontrar cerca  de esa piedra otra más pequeña con forma de corazón.  Luego de guardarla en la canasta, se puso a pintar.

Y mientras las horas pasaban, las olas le hicieron recordar tiempos idos... No lloró porque el mar le pidió que no lo hiciera. Quería verla sonreir. Motivos tenía ella para ser feliz. Pero,  ¿por qué Sofía sentía el corazón por momentos muy triste? Si bien contaba con un buen esposo, cuatro hijos, cinco nietos, buenas amistades, dinero y salud, sentía que le faltaba algo... 

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A sus 70 años Sofía pensó que ya era hora de encontrar paz en su alma... Y sintiéndose en deuda con la vida Sofía sacó la piedra-corazón de su canasta y, después de darle un beso, la lanzó al mar... Luego después cuando terminó de pintar su cuadro, caminó un rato por la playa de sus recuerdos. Antes de regresar a casa, llamó a su esposo. Él la esperaría para cenar juntos.  

Hace pocos días cuando me encontraba en mi bote pescando, el mar me contó  que un día después que Sofía estuviera en la playa un hombre ya anciano  llegó allí. Y  él, el mar, al reconocer a ese hombre - después de tantos  años sin verlo- hizo rodar la piedra-corazón hasta  la orilla.

Yo curioso le pregunté al mar:
-Quién era ese hombre?
-Un antiguo amor de Sofía. Se quisieron mucho, pero por diversos motivos la relación se acabó. Que yo sepa él vive en el extranjero.
El mar sabía más, pero no quería dar más información. Lo entendí, sin embargo, le pregunté:
-¿Y qué hizo ese hombre con la piedra?
El mar muy serio me contestó:
-Se la metió al bolsillo. Luego cerró los ojos un momento.
-Y, ¿por qué? Mi curiosidad iba en aumento. 
-Seguramente estaba pensando en Sofía. Dijo el mar en un suspiro. Y calló.

Después de pescar, regresé a casa. Y mientras abrazaba a mi esposa embarazada de ocho meses le dije que si teníamos una niña que se llamara Sofía. Curiosamente mi esposa aceptó después que le conté esta historia.  


Marisol

viernes, 26 de febrero de 2010

Nieve en mi corazón

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Norbert:
Si bien numerosas nostalgias navegan como naves sin timonel nuevamente en esta noche nublada de nubes negras y en mi garganta nace un nudo al pronunciar tu nombre, no pienso negociar contigo de ningún modo.

En su momento pensé, naturalmente, que nada ni nadie nos separaría nunca. Fuí naif como una niña. La noticia dada por nuestra amiga Norma hizo que mis nervios naufragaran. Ahora ya no.  Solamente siento nieve en mi corazón en este momento.

No sé por qué no te odio, Norbert.  ¿Por qué no me dijiste que tienes otra novia? Acaso, Nelly ¿es una ninfa de nácar, de nivel? Yo no fuí lo suficientemente buena para ti, supongo.

Negar mi noble amor por ti, no puedo. Y sin embargo, aunque no quiera, dejaré tu número telefónico sin marcar. No te necesito nunca más. No pienso negociar contigo de ningún modo para narrar de otra manera la novela de mi vida. No es necesario que me contestes,

Nuria


Marisol

He tratado de jugar con la letra "N"



La imagen la he sacado de:

lunes, 22 de febrero de 2010

Una, dos y tres*

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Maricarmen abrió los ojos. Otro día más para el calendario. Otro año más.  Hoy día no quería cuestionarse la vida buscando una verdad. La suya propia. No sólo deseaba pasar un bonito día recibiendo llamadas telefónicas, cartas electrónicas -porque las de correo ya casi ni se dan-, sino que el cuerpo y el alma  lo que más deseaban era que hubiera luz ¡y mucha! aunque fuera sólo por cinco minutos. Y es que el invierno -que había llegado cargado de mucho frío y nieve- la estaba oprimiendo... una lágrima rodó con tal fuerza del rostro de Maricarmen que al caer al suelo hizo un ruido como un estallido de cristales que despertó sin querer al sol.

Es así como el sol se levantó de un salto y rápidamente estiró su largos brazos para apartar las espesas nubes que cubrían Berlín, la ciudad de Maricarmen. Y  con todo su inmenso cariño el rey de los astros no sólo se dejó ver por un largo momento, sino que  le regaló a Maricarmen otra mirada ... una que le sonriera a la vida.

Y es así como ella se levantó decidida a vestir su cumpleaños de una hermosa primavera aunque afuera el invierno le cortara por momentos la respiración. Ya en la cocina mientras  Maricamen se preparaba el desayuno prendió la radio... empezaba una canción que le gustaba mucho. La puso a todo volumen y la empezó a cantar a todo pulmón. Sí, su cumpleaños había empezado mejor que se lo imaginó... aunque las nubes hubieran ya cerrado el paso a su querido sol, amigo benefector de millones de seres que lo necesitaban tanto o más que ella.

El sol antes de retirarse hizo un pacto con las nubes... regresaría en pocas semanas para quedarse por una larga temporada para ayudar a la primavera a parir muchas hermosas flores no sólo en parques y jardines  berlineses, sino también en el jardín de Maricarmen. 

Marisol

Inspirada en esta canción* de Antonio Carmona
escribí este corto cuento que lleva el mismo título.



Una, dos y tres, volver a empezar,
la vida va pasando y todo sigue igual,
que importa lo que pudo ser y no será,
yo sigo aqui tranquilo cantando al compás,
arriba los de siempre juegos del poder,
mentiras que ya suenan como las de ayer
y en medio de este ruido y esta tempestad,
busco una verdad.

Una, dos y tres, volver a empezar,
la vida va pasando y todo sigue igual,
a veces estás lejos otra más allá
y el tiempo va pasando y todo sigue igual,
después de subir alto y volver a caer,
después de tanta noche y tanto amanecer
y en medio de este ruido y esta tempestad....
busco una verdad.

Y el reloj
no se parará por ti,
pasa el mundo y el dolor,
sólo contigo y sin ti.
sale el sol cada mañana es abril,
no te olvides del amor,
no dejes de sonreir.

Una, dos y tres, volver a empezar,
la vida va despacio y todo pasará,
yo sigo despacito sé que llegara
y alguno ve desierto donde sólo hay mar.
Los ojos de los niños sin saber mirar,
hay demasiadas cosas para recordar,
detrás de cada noche hay un amanecer
y algo que aprender.

Con este corazón que me han dado a mí,
intento darte vida y hacerte feliz,
mi gloria es que algún día me digas que sí,
me digas que sí.

Con este corazón que te llama a ti,
me asomo a la ventana que hay en tu jardín,
que sin tu cariño que sería de mí,
que seria de mí.

Y el reloj no se parará por ti,
pasa el mundo y el dolor,
sólo contigo y sin ti.
sale el sol cada mañana es abril,
no te olvides del amor,
no dejes de sonreir.
y el reloj no se parará por ti,
pasa el mundo y el dolor,
sólo contigo y sin ti.
sale el sol cada mañana es abril,
no te olvides del amor,
no dejes de sonreir.
sale el sol cada mañana es abril,
no te olvides del amor,
no dejes de sonreir.

La imagen fué sacada de:

jueves, 18 de febrero de 2010

Otra opinión

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La octogenaria de Olga Ottenberg  viuda de Opperman observa las olas del océano con sus ojerosos ojos.  Es obvio que a sus ochenta y ocho años Olga no pueda obstar que el ocaso llegue a la orilla de su vida otoñal.

Olga antes tiene que resolver algo de manera objetiva.... y aunque su nieto Oscar se oponga a su decisión y se obstine obsecadamente en ofrecerle ocasionalmente obsequios ostentosos, no obtendrá lo que quiere: la herencia total de su "Oma" (de origen alemán,  oriunda como el "Opa" de Osnabrück). La octava parte de los ocho millones de euros será repartida entre sus nietos: Octavio, Ofelia, Olga, Olimpia, Olivia, Olaf, Osvaldo y Oscar y sus hijos: Ornellia y Otto. Y el resto será donado a ONG's. Cumplirá el deseo de su esposo Ottfried (fallecido hace ocho años).

Olga no quiere ser más obediente ante Oscar. No lo odia, pero su amor se oxidó por el ocioso, omiso, oneroso, oportunista, opresor y orgulloso oligarca de su nieto. No le prestará más oídos a sus opiniones ominosas, a sus obsesivas objeciones y osadas órdenes, pues, la ofuscan, oprimen y ofenden. Obviamente Olga es todo lo opuesto a Oscar. ¡Ojo! Ella ocupa su tiempo en ofrecer ayuda  económica en diversos orfanatos y orienta sus obligaciones en organizar obras de caridad. 

Después de orar ante el océano y oxigenar su mente, un optimismo se apodera de Olga y le pide a su chofer Omar que primero la lleve al oculista, el Dr. Orellana, y después a la oficina de Orlando Orejuela, su notario, antes de que oscurezca. 

Olga sabe que Ottfried la está ovacionando desde la otra orilla... ¡Oh!

Marisol


He tratado de jugar con la letra "O"



VOCABULARIO
obstar: impedir
Großmutter: abuela (en alemán). Trato más familiar: Oma
Großvater: abuelo (en alemán). Trato más familiar: Opa
ominoso: abominable
omiso: negligente y descuidado 
oneroso: pesado 
opresor: que oprime a alguno
ovacionar: aplaudir



Imagen sacada de Bing

viernes, 12 de febrero de 2010

Meditando (un plan)

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-Mamá, ¿Le temes a la muerte? -me pregunta mi hijo Sandro de 8 años con sus ojos color miel vestidos de una gran curiosidad. Ha entrado sin tocar la puerta. Ha interrumpido mi momento sagrado de meditación. Indudablemente que esta pregunta lo inquieta a mi querido hijo. Siento un nudo en la garganta. No sé por donde empezar...
-A veces sí, otras no- le respondo un poco nerviosa y continúo - Al final, vamos por la vida caminando hasta llegar a nuestro paradero final querramos o no.
- Te refieres a que vivimos para morir - comenta Sandro; sigue sin sonreir.  Desde hace cuatro meses que ya no sonríe. Y esto me preocupa mucho.

Yo hago un esfuerzo por no darle importancia al tema...¡ay! la muerte. ¿Será por este motivo que trato siempre de relajarme? Pienso en la horrible muerte de Eduardo. Se me encoge el corazón una vez más. Pongo la música a todo volumen para no pensar más en los motivos que tuvo él para abandonarnos de la manera que lo hizo. No quiero llorar más...

Sandro sabe que de mí no obtendrá más respuestas. Me conoce bien.  Antes de dejarme sola me da un beso y a voz en cuello me dice: 
-Te quiero mucho mamá. Nunca lo olvides. 
Yo le sonrío y me pongo a bailar. Giro y giro. Quiero entrar en trance para no pensar...

Al llegar Sandro a su dormitorio abraza a su oso de peluche y le dice al oído: -Panchito, termino de despedirme. Ya estoy listo para llevarte conmigo.  Le daremos  muy pronto la sorpresa a mi papá, ¿de acuerdo?

Mientras Panchito le guiña un ojo en señal de complicidad, Sandro ya tiene un plan... el frasco de pastillas somníferas de su padre y la botella de agua esperan por él. Y por primera vez sonriendo sale Sandro corriendo escaleras arriba... hacia el ático.  Panchito lo acompaña en este viaje sin retorno.

Marisol




Foto sacada de internet

viernes, 22 de enero de 2010

Injusticia

Jugando con la letra "I"



Querida Iris:
Impresionada e impactada quedé con las irrebatibles, irremediables e irrepetibles imágenes vistas. Es increíble saber como iras irracionales cual inmensos incendios invadieron caseríos e idílicos pueblos indígenas infundiendo e irradiando inquietudes, intranquilidades, inestabilidades e impactos impresionantes. Hago lo indecible no sólo para intentar interpretar con inteligencia la inmadurez, ignorancia, idiotez, irresponsabilidad e insensatez de tanto inconformista asesino, sino para entender cómo muchos quedaron inalterables e impasibles e inexpresivos sin interrupción, ante tanta masacre ilógica. 

A los indeseables, implacables, indolentes, insolentes, insufribles, inquietos e impulsivos terroristas no les importó cuando los indefensos indígenas imploraban por su vidas y sus inesperados gritos indelebles no pasaban inadvertidos para nadie. ¡Insoportable e inconcebible idea!

Ni imágenes inmaculadas ni íconos idolatrados ni dioses imaginarios intervinieron en ese infierno incomprensible e inexplicable. ¡Cuántas inocentes identidades quedaron indocumentadas e instantáneamente fueron sepultadas con sus incógnitas ilusiones  bajo la indiferencia ilimitada e innadmisible  de tantos incrédulos ilusos!


En este instante -intermezzo de verdades incómodas- no soy ni inoportuna ni indiscreta ni imprudente ni impertinente al intercambiar contigo estas ideas ni inventadas ni imaginadas por mí. Más bien, estoy intranquila porque cuando a la inteligencia humana  se le instrumentaliza infamemente, se vuelve infinitamente inconfundible, insensible e ilógica. Las ideologías políticas dejan de ser idealistas, sino más bien, inexpresables, indebidas e inextricables,  cuando la igualdad de derechos inmediatamente desaparece ipso facto.

Inmovilizarte no es mi intención, Iris. Sólo me interesa informarte. No quiero influir en tus ideas, sino más bien intercalar ideas. Lo irreconocible tiene una cara y se llama "Yuyanapaq, para recordar". Interesante es, intensa también.

Como una intrusa me inmiscuyo ...  me imagino el horror insultante (inadvertido por tanto tiempo) de los miles de individuos torturados implacablemente.  Indignación es lo que siento. Es inconcebible, inadmisible e imperdonable lo sucedido. Nada fué irreal o incierto. A la intemperie salió lo inaudito. ¡Cuanta injusticia impronunciable!

Imaginarás como me siento ... indignada, irritada e indispuesta,

Irene



Marisol


* Fué una exposición de fotos realizada en Berlín en Octubre 2007 a la cual fuí.


Estas letras mías se las dedico a las 70,000 víctimas del terrorismo ocurrido en Perú de 1980 al 2000