martes, 10 de marzo de 2015

Concurso de belleza


Érase una vez un caballo, tan negro como la noche, que tenía de mejor amigo a  un cuervo, también igualmente negro como la noche. Ambos se encontraban conversando cuando yo llegué de puntillas a observarlos para escuchar su conversación.
- Hoy día me siento triste - le dijo el cuervo mientras lo miraba con la cabeza gacha.
- ¿Por qué? - le preguntó el caballo de color azabache.
- Pues, porque hace un rato me he enterado que mi significado simbólico es negativo, triste y poco halagüeño. Y se me imputa de ser un animal solitario y muy entrometido en los asuntos de los hombres. Se supone que yo presagio enfermedades y  actuó además como aviso de la muerte. Pero, no es cierto. Tú me conoces - le dijo compungidamente el cuervo a su amigo équido y luego agregó que a las personas que escuchó hablar sobre él finalmente dijeron: ¡Ay, pero que feo es este cuervo!
El caballo, después de contemplarlo un ratito le dijo de manera cariñosa:
- Yo veo en ti no sólo a un buen amigo, sino que  además eres muy inteligente y sabes volar con destreza y elegancia.
-  Pero, ¡no dejo de ser feo! - le refutó el cuervo. Tú, en cambio eres perfecto. Todo mundo te admira por tu belleza. Además, tú a parte de ser un animal noble, engrandeces al hombre, porque le confieres más fuerza, más poder, más gallardía y ...
- ¡Alto! No sigas hablando - le interrumpió el caballo. No te compares conmigo. Es dañino. Lo que cuenta es la belleza interior ... ésa que no todos pueden ver.
- Sí, todo me parece estupendo lo que dices. Pero yo no dejo de ser un animal feo - dijo resignado el cuervo.
- Mira, ¡sácate esa idea tonta de la cabeza! Tú para mí eres bello porque tienes un alma buena. Y tu amistad la valoro más de lo que te puedes imaginar - le hizo saber el caballo.
El cuervo lo miró, pero no se sentía convencido de las palabras de su amigo. Al entender su mirada, el caballo le dijo de manera enérgica:
- ¡Colócate encima de mi cabeza! 
- ¿Por qué? - le preguntó desconcertado el cuervo.
- Alguna vez yo escuché a mi amo decir esta frase de Víctor Hugo: La belleza es la frente; el amor, la corona.
El cuervo sonrió agradecido. Entendió el mensaje. Más que ser bello, era más importante ser el representante del amor. Y, sí, ¡quería a su amigo equino con toda el alma! 
Desde ese momento, cada vez que el cuervo y el caballo se encuentran, el cuervo casi siempre se posa sobre la cabeza de su amigo para embellecerlo aún más con su corona de plumas.  
Y yo cuando los veo juntos admiro la belleza de su sincera amistad.

MARiSOL

Una bella canción sobre la amistad

 

lunes, 9 de marzo de 2015

Los anillos de Júpiter




En esta noche sin luna pero vestida con estrellas, la estrella que más destaca es Júpiter. ¡Cómo brilla! Me imagino que sabrás que los anillos que rodean a este planeta son un sistema de anillos planetarios. Es el tercer sistema de anillos descubierto en el Sistema Solar, después de Saturno y de Urano. Los cuatro anillos de Júpiter, que se componen básicamente de polvo, son: Anillo Halo, Anillo Principal, Anillo difuso de Amaltea y Anillo difuso de Tebe. Bueno, como información es suficiente. Más bien, te quiero contar lo que le sucedió, hace un rato atrás, a Estela mientras nadaba desnuda de noche en la piscina del sauna a donde suele ir regularmente. Pues bien, mientras Estela se encontraba sola nadando en la piscina sintió que alguien la observaba ... era Júpiter. Él le habló:
- Te regalo todos mis anillos a cambio que tú vengas a vivir conmigo. Me siento solo.
Estela sorprendida  porque Júpiter le dirigiera la palabra le contestó:
- No los quiero, gracias. Yo no uso anillos.
- ¿Ni siquiera usas uno? - le preguntó Júpiter consternado.  A la mayoría de las mujeres les gusta no sólo los anillos, sino los collares, las pulseras, los broches y los aretes. En fin, las joyas. Y si son realmente bien finas y caras, mejor.
- Si bien yo tengo varios anillos y todo lo demás que tú has mencionado, raramente me los pongo.
- Entonces, me equivoqué contigo - le dijo Júpiter. A mí me gustan las mujeres que se arreglan de manera elegante, que usan sus joyas, ¿sabes? No me sirves. Contigo yo no me luciría.
- No me importa lo que pienses de mí - le respondió Estela. Así tus anillos fueran de platino, oro o plata, igualmente no me interesaría vivir a tu lado. Contigo no sería feliz.
- Eres grosera conmigo - le hizo saber Júpiter. ¿Qué se había creído esta mujer?
- Además, sólo cuentas con cuatro anillos. Saturno y Urano cuentan con más anillos que tú - le dijo Estela con ganas de fastidiarlo.
Júpiter comenzó a odiarla y le dijo:
- Mira, yo soy más importante que tú. Yo destaco por mi tamaño. Soy más grande que el Sol y brillo más que otras estrellas. Y tú, Estela, no brillas nada así te pongas un montón de joyas encima. ¡Ja!
- Recuerda que sólo destacas de noche. De día eres invisible al ojo humano - le recordó Estela. 
- ¡Cállate! - gritó Júpiter irritado. Sus anillos temblaban también de indignación. Por suerte, una nube espesa, atenta al diálogo, impidió que este planeta le siguiera gritando a Estela.
Es así como Estela salió de la piscina rápidamente y se fué a meter al sauna para desintoxicar no sólo su cuerpo, sino desintoxicarse también de la conversación sostenida con este astro arrogante. La próxima vez que lo vea le hará saber que el respeto y el amor ni se compran ni se venden, sino que se ganan con anillos o sin anillos de por medio.


MARiSOL


 


Imagen sacada de Bing

viernes, 6 de marzo de 2015

Humo negro

 
- ¿En qué rincón del mundo te has escondido? - me pregunta la noche un tanto enervada.
Guardo silencio. No rompo el pacto hecho conmigo mismo.
- ¿Dónde estás? - grita la noche. ¡Tu silencio me ofende! ¡Sé valiente y sal de tu escondite!  
Mientras mis labios siguen sellados, mi boca no pronuncia palabra alguna. ¡Ay! Ya nada es como antes cuando yo quería a la noche con todo mi corazón. He sido víctima de sus caprichos, de sus engaños y de su cinismo. La noche es sólo un humo negro que ha cubierto no sólo mis pensamientos ... ¡Ay! ya no puedo pronunciar esas tres palabras, que todos conocemos, porque la noche las ha pisoteado por no darle la importancia que cada una se merece. Mi garganta se ha quedado seca, sedienta de ese sentimiento puro, auténtico y genuino que todos conocemos, pero que no todos saben pronunciarlo. Mi nombre en boca de todos, pero ¿quiénes realmente me conocen? Quiero volver a sentirme tal como era antes y no como soy ahora. Ya no me puedo dar abiertamente, ahora me he vuelto reservado y no quiero. Una coraza cubre lo mejor de mí. El tiempo me ayudará a liberarme de ésta.

Y mientras la noche me busca, yo sigo silencioso mirándolo desde mi mundo ... ese mundo donde no existe ningún humo negro que castigue a mis ojos. Acaso, ¿pretende la noche que yo me quede ciego del todo? ¡No! Mi grito ella no lo puede escuchar; sólo yo, porque si abro la boca su humo negro me hará toser. No quiero que ella descubra mi escondite. Me doy cuenta que la noche está rabiosa conmigo porque ella no me puede encontrar. Me atrevo a decir que ella me odia, en este momento. Pero yo no puedo odiarla aunque quisiera. Sólo estoy herido y defraudado.

La noche, sin estrellas ni luna que la vistan, se ha vuelto espesa como un humo negro. Ella siente que se asfixia sin mí. Pero no morirá porque ella es eterna. Y ¿yo? También. Si tú eres capaz de pronunciar esas tres palabras que forman una bella frase, entonces, sabrás quién soy. Pero... shhh.... no le digas a la noche dónde yo me encuentro. Pero, díme, ¿sabes quién soy yo y dónde realmente vivo?
- No - le contesto desconcertada y en voz bien baja para que la noche no nos pille conversando.
- Soy el Amor y vivo en tu corazón.
La miro con los ojos bien abiertos. Ahora entiendo. La noche cuando aprenda a amarse a sí misma, será capaz no sólo de amar a los demás, sino que se dará cuenta que en el verdadero amor ni manda nadie ni nada se exige. El verdadero amor no es otra cosa que el deseo sincero de ayudar al otro para que sea quien quiere ser.


MARiSOL

Y acá te dejo la canción ganadora que representará a Alemania 
en Eurovision Song Contest 2015 en mayo, en Viena.  



Aquí dejo el enlace  de la letra de esta canción:
Ann-Sophie-Black-Smoke

martes, 3 de marzo de 2015

El renacer de Narciso




Yo no te quiero contar de Narciso, de aquel joven conocido por su gran belleza, quien es mencionado en la mitología griega. Más bien, te quiero hacer saber que el mes de Marzo es el mes de Narciso. Esta flor que brota a finales de invierno (en el hemisferio norte), con su brillante color amarillo, personifica el renacer a la vida o un nuevo comienzo. 

Veo que Narciso me sonríe agradecido porque le gusta el papel que representa no sólo ante las demás flores del año, sino ante ti, ante mí y ante toda aquella persona que busque su compañía. Antes que él estuvo Clavel, flor de Enero, quien representa el orgullo, la belleza, la admiración y la gratitud, bastante ocupada. Lo mismo Iris, flor de Febrero, quien simboliza la fé, el valor y la sabiduría. 

Las demás flores esperan pacientemente su turno para acompañarnos en nuestro caminar por este año que ya empezó.  Te las presento:
Margarita, mes de Abril, quien no sólo personifica la alegría e inocencia juvenil es también la esencia misma de la Primavera. Luego, Lirio, quien también se hace llamar Azucena y representa el candor, la majestuosidad y la pureza viste al mes de Mayo . Y cuando llegue Junio, nos hará saber que su flor es la Rosa, quien es símbolo de amor y pasión. Luego Delfinium o Espuelas de caballero, se hará presente en Julio. Esta flor simboliza un corazón abierto y un ardiente afecto. ¡Ah! Agosto nos presentará a Gladiolo, quien representa la fuerza e integridad moral. Si bien sus flores cautivan por su belleza, también significan engreimiento. Y cuando a Septiembre le toque su turno traerá en sus brazos a Aster, a quien se le atribuyen poderes mágicos y se le considera un talismán de amor y símbolo de elegancia. Y cuando este mes se despida llegará Octubre con una brillante y colorida Caléndula de grandes flores anaranjadas quien representa afecto y gracia. Luego le daremos la bienvenida a Noviembre con su hermoso Crisantemo; símbolo del sol, que significa optimismo y felicidad. Al llegar el último mes del año, Poinsetia, quien simboliza la alegría y felicidad, es la que se encargará de hacer más hermosas las celebraciones navideñas.

Como verás, todas las flores tienen un hermoso significado. Pero ahora yo me abrazo a Narciso para que me transmita su energía positiva, sobre todo, cuando la vida nos reta al cambio. Y es que la vida es un constante proceso ... nacemos, morimos y renacemos. Y aunque las crisis nos atemoricen y nadie nos pueda librar del dolor, éstos nos sirven no sólo para cerrar un capítulo de nuestro vida, sino para renacer abriendo otro capítulo en este nuevo año de vida. 

¡Querido Narciso, Marzo y yo te damos la bienvenida!

MARiSOL






La foto es mía

domingo, 1 de marzo de 2015

Ojo de huracán


No sé si sepas que el ojo de un ciclón tropical tiene entre 30 y 65 kilómetros de diámetro y suele encontrarse, normalmente, en el centro geométrico de la tormenta. Pero hay ciclones en donde su ojo puede llegar a tener más de 300 kilómetros como también pueden tener sólo 3 kilómetros de diámetro. Bien, si dejamos los diámetros de lado, y nos concentramos sólo en el ojo, a éste se le llama ojo claro cuando está despejado o contiene sólo algunas nubes bajas y se le llama ojo lleno cuando contiene nubes bajas y medias o cuando está cubierto por muchas nubes densas. 

Pero yo no quiero hablar sobre este tipo de ojo de huracán. Más bien, de aquel otro ojo que nos observa, que nos hace ver en silencio de nuestros errores, de nuestras necedades,  de nuestros malos humores, de nuestros malos pensamientos, de nuestras malas acciones ... todo eso que no nos hace mejores personas, sino todo lo contrario. 

¿No será que el ojo del huracán nos quiere hacer recordar que tenemos, en el fondo de nosotros, un alma noble, blanca, transparente e ingenua? Pienso que así es. Este ojo nos escruta con su mirada para prevenirnos de los sentimientos negativos que se encuentran rondando dentro de nosotros y que, al final, amenaza con arrasar con todo lo bueno que tenemos. No hay que permitir que nuestros sentimientos negativos alcancen el mismo nivel de diámetro que el ojo de nuestro huracán interno. No permitamos destruirnos a nosotros mismos o a los demás. Al final, siempre llegan a quedar escombros en el alma. Y no precisamente hablo de un conjunto de restos de ladrillos, hormigón, acero, hierro, madera o vidrios. ¡Ay! ¡Cuán difícil es volver a rescatar de los escombros a la confianza y al respeto! Sobre todo, cuando nuestro huracán ha arrasado con los buenos recuerdos, dejando sólo los malos a la vista de todos. Y lo que es peor, expuestos ante nuestra conciencia. Y es que todos la tenemos, querramos o no. La conciencia está allí silenciosa mirándonos, retándonos para desechar no sólo lo malo que llevamos por dentro, sino para reconstruirnos por dentro. Unos lo consiguen. Otros, no. 

Pero yo te quiero contar de Erika. Ella como cazadora de huracanes y quien pertenece al Escuadrón Nr. 35 del Centro de Meteorología de las Fuerzas Armadas de su país, se encuentra, en este momento volando dentro del ojo del huracán. Ella cumple con su misión. Sabe que no puede ni correr ni esconderse de sí misma ante esta peligrosa tarea, pues, ella sabe que en esa tranquilidad atmosférica, donde no hay nubes, ni lluvias ni vientos, donde aparentemente su mundo interno está en equilibrio y su cielo está claro, alrededor del ojo se encuentra la pared del ojo, que es la parte más violenta del huracán ... allí donde los vientos son más fuertes y violentos ... esos vientos vestidos de sentimientos negativos que nos pueden destruir no sólo por fuera, sino también por dentro. Pero Erika no desea ser víctima del huracán. Ella quiere aportar valiosa información no sólo grabándolo y fotografiándolo para conocerlo mejor, sino ella está allí, en su avión, lejos de la Tierra para dejar de lado sus sentimientos negativos que, por momentos, la asaltan. 

Erika atraída por el fenómeno del huracán, arriesga su vida por ir tras él ... por ese huracán que le hace ver que la vida vale la pena ser vivida, a pesar de lo peligrosa que pueda ser. Ella sabe que si tiene la conciencia en paz y domina sus miedos, no se sentirá observada por el ojo del huracán, sino todo lo contrario. Ella será la que lo tenga en la mira para escrutarlo a fondo ... allí donde, quizás, Dios se encuentre observándola. 


MARiSOL







Imagen sacada de Bing


El perfume de la rosa




Érase una vez una rosa que nació para nunca morir. Esta rosa no sólo sigue existiendo desde tiempos inmemorables, sino que ella no sólo ha vivido en distintos lugares, sino que ha ido de mano en mano. Hasta el día de hoy ella cambia de dueño, de barrrio, de ciudad, de país ... hasta de continente.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo hubo una princesa que se enamoró de un  hombre al cual ella quiso tener por esposo. Pero sus padres, reyes importantes, dieron la orden que se lo llevaran muy lejos para evitar que él  raptara a su hija, la princesa. Es así como se lo arrancaron de su vida para casarla con otro ... con un príncipe tan importante o más que ella. Tuvieron tres hijos y vivieron mucho tiempo felices. Sin embargo, la princesa guardaba un secreto ... antes de la deportación de su gran amor, él le regaló una rosa rojo intenso (símbolo de amor para toda la vida) para que ella así lo recordara para siempre. Pues bien, lo que la princesa nunca pudo imaginar es que esta rosa, a pesar de haber sido cortada, nunca moriría. Lo único que necesitaba era agua fresca para que su belleza y perfume la acompañaran y la ayudaran a vivir con alegría. La princesa aprendió a vivir sin su gran amor; se dedicó de lleno a los suyos mientras el perfume de la rosa la cubrió con su amor hasta el final de sus días.

Hace pocos días que a mis manos ha llegado esta rosa; alguien desconocido la colocó (cuidadosamente bien empacada) en la puerta de mi casa y dejó una nota que decía:  Te has hecho merecedora a esta rosa especial porque veo que la necesitas. Ante todo, colócola en agua y que no le de mucho el sol. Luego, háblale  y verás que esta rosa te responderá. Mas, cuando tú sientas que puedes vivir ya sin ella, suéltala y entrégasela a alguien que creas que la necesite. Escribe el mismo mensaje y no rompas la cadena. Y, por favor, no te quedes con ella ni la tires a la basura.  Esta rosa tiene una misión que cumplir. Lo entenderás dentro de unos días. Verás el efecto que tendrá en tu vida de ahora en adelante.

Efectivamente, cada vez que yo le hablaba a la rosa, ella me respondía, más que con su belleza, con su perfume... un perfume, nunca antes olido por mí. Cuando comencé a entender su lenguaje, caí en cuenta que esta rosa no olía a rosa. Era más que eso. Olía a amor. Si bien al perfume de la rosa no lo podía ver, sí lo podía sentir. Es así como un sentimiento de paz cubrió mi alma. Este perfume no sólo rompía con la barrera del tiempo y de la distancia, sino que el ser querido, al cual yo extrañaba me hacía ver que tenía que seguir viviendo sin rabias ni penas para sentir no sólo su perfume, sino el perfume, más importante de todos, el que nos regala la vida.

Es así como después de copiar el mensaje, empaqué la rosa cuidadosamente y se la dejé en la puerta de una vecina que, hace pocos días, ha quedado viuda. Estoy segura que ella también se dará cuenta que el perfume de la rosa, que es, en realidad, el sentimiento del amor, es la mejor medicina para curar nuestras rabias y penas porque a través de éste podemos encontrar en la felicidad del otro nuestra propia felicidad.

MARiSOL




 

sábado, 28 de febrero de 2015

El espejo de la verdad


Mientras el espejo me devuelve mi imagen interna (aquella que nadie puede ver, sólo yo), yo le hago saber, en un pacto sin sello ni tinta de por medio, que yo soy más que una idea. Y mientras peino mi larga cabellera, trato de darle forma a mis palabras. Esas palabras que son, al fin y al cabo, el conjunto de rasgos acústicos de mis ideas. Pero algo no está bien ...
- ¿Será que disfrazo mis pensamientos? - le pregunto al espejo.
El espejo, después de mirarme largamente, me responde:
- Podrás engañarme, si así lo deseas, pero al final, lo único que sucede es que sólo tú te engañas a ti misma.
- Quizás sólo trato de agradarte - le digo mientras me sigo peinando  mi larga cabellera.
- Yo pienso que, en lugar de sólo arreglarte el cabello delante mío, deberías aprender a arreglar tu corazón - me sugiere el espejo. Tú eres el reflejo de lo que sientes. Y tu corazón me está mirando con tristeza aunque tú le sonrías a medio mundo.
Dejo de peinarme abruptamente. Me miro. Efectivamente el espejo tiene razón. Es un dolor agudo el que empiezo a sentir. Y mientras me toco el pecho (en el lugar donde late mi corazón), una ironía color roja, como el color de mi cabello, es escupida por el espejo. 
La ironía al caer a mis pies, se para y me dice:
- Yo soy esa tristeza que llevas dentro,  esa que no puede llorar pero que sonríe. ¿Quieres que me convierta en una tristeza prolongada o prefieres que yo enferme a tu espíritu a partir de este momento? 
Ahora yo soy la que se para frente al espejo. Me doy cuenta que el espejo me está retando al cambio. Y sin decir una palabra más salgo en busca de la primera peluquería cercana. 

Al salir de la peluquería, después de haberme hecho cortar el cabello largo por uno corto, el pájaro de la tristeza, si bien sobrevoló sobre mi cabeza, no quiso hacer su nido sobre mi cabellera al ver que mis ideas se dejan ver bien claras.  Por fin, ellas ya no llevan más ninguna irónica máscara.

Ya estando en casa al mirarme en el espejo sonreí porque éste me estaba devolviendo la imagen interna que yo deseaba tener desde hacía largo tiempo. 

MARiSOL




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jueves, 26 de febrero de 2015

Los pensamientos de Rodin


Al detenerse Mónica ante El Pensador del escultor francés  y padre de la escultura moderna, François-Auguste-René Rodin, recordó no sólo que originalmente esta pieza fue llamada El poeta, sino que El Pensador, en su origen, buscaba representar a Dante frente a "Las Puertas del Infierno" ya que formaba parte de una comisión del Museo de las Artes Decorativas de París para crear un inmenso portal basado en "La Divina Comedia de Dante". 

Ya cuando Mónica estaba por alejarse de esta famosa escultura, después de haberla contemplado por largo rato, El Pensador la llamó:
- ¡Ey! ¡tú! ¡No te vayas, por favor!
Mónica desconcertada se lo quedó mirando boquiabierta. La escultura tenía vida y le hablaba.
- ¡Libérame de mis pensamientos! - gritó El Pensador. Su voz rasgaba el silencio del alma intranquila de Mónica. ¡No quiero pensar más! Quiero apagar la luz centelleante de éstos porque me están dejando ciego de tanto pensar y pensar en lo mismo. 
- No te entiendo - dijo Mónica. ¿A qué te refieres? ¡Explícate mejor!
El Pensador la vió con ojos vacíos de alegría mientras con voz trémula le dijo que no le hacía bien tener pensamientos obsesivos porque éstos lo estaban matando en vida. Sentía que se encontraba a las puertas del infierno y no quería encontrarse allí, sino todo lo contrario quería alcanzar el cielo ... allí donde se puede pensar con claridad y donde los pensamientos vestidos de colores negativos no tienen cabida.
Mónica tragó saliva. El tema le sonaba conocido. Acaso, ¿El Pensador era su propia voz?
Todo parece indicar que así es. Y mientras yo escucho hablar a los pensamientos de Mónica, pienso que ha llegado el momento de alimentar mi propio espíritu con grandes pensamientos y dejar a las obsesiones dormir para siempre mientras les busco un rincón tranquilo para que me dejen vivir en paz. Hago un pacto con El Pensador a espaldas de Mónica, quizás porque mis pensamientos se han convertido en plegarias, piden por ti, por mí. Y por Mónica, ¿no?
Es que Mónica soy yo. Nosotras sabemos muy bien que no hay peor enemigo que nos pueda hacer más daño que nuestros propios pensamientos, sobre todo, aquellos que llevan el sello de la oscuridad en nuestras pupilas.
El Pensador nos mira y nos pregunta:
- ¿Por qué todos piensan igual y nadie piensa mucho?
Mónica no sabe qué contestar. Está callada. 
Yo vacilo y le digo insegura:
- Quizás porque nuestros pensamientos más importantes son los que se contraponen con nuestros sentimientos. ¿No crees?
- ¡Qué respuesta más extraña! - exclama El Pensador.
Mónica nos mira, a El Pensador y a mí, y luego dice calmadamente:
- Quizás es más interesante pensar que saber. ¿No les parece?
Ahora yo me quedo callada. ¿Quién está usando las palabras no para disfrazar los pensamientos, sino los sentimientos?
Mónica no quiere ser cobarde ni yo tampoco. Ella ni yo podemos renunciar a pensar; seríamos unas idiotas, si no lo hiciéramos. Pero, ¿y qué pasa con las obsesiones? ¿Son buenas o malas? ¿No será que el pensamiento humano es lo que las hace aparecer así?
No sé. Lo único que yo sí sé (y Mónica también) es que si vivo sin pensar, no podría vivir a plenitud aunque mis obsesiones me lleven a no ser coherente del todo, porque las coherencias tontas, son, al fin y al cabo, la obsesión de las mentes despreciables. Pero, ¿hasta qué punto lo somos todos un poco o mucho?
El Pensador concentra su atención en mí y me escruta con su mirada. ¡Cómo me entiende! Él sabe muy bien que los sentimientos obsesivos y la idealización de una persona no nos lleva a ninguna parte. O mejor dicho, nos lleva a las Puertas del Infierno ... allí donde la locura nos enseña los dientes y nos muerde en el alma.
Poco a poco, El Pensador toma conciencia que debe liberarse de las ideas fijas; sobre todo, de aquellas que lo consumen,  paralizan y lastiman, para que sus pensamientos le vuelvan a sonreir a la vida. 
Mónica y yo pensamos de la misma manera mientras contemplamos en silencio a esta estatua antes de alejarnos de ésta.
Y mientras nos despedimos de El Pensador, Rodin ha logrado su propósito, de ponernos a pensar aunque no queramos, porque, al fin y al cabo, nosotros, somos el resultado de lo que pensamos.

MARiSOL




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jueves, 19 de febrero de 2015

El regalo de Napoleón

Cuento de la vida real con una pizca de 10% de fantasía  :-)




Hace ya  unos años atrás cuando me encontraba junto con mi esposo visitando el mausoleo de Napoleón, que es una cripta circular, situado bajo la gran cúpula de la  iglesia de Los Inválidos de París (después de Versalles, el palacio de Los Inválidos es la obra de mayor envergadura iniciada durante el reinado de Luis XIV, el Rey Sol), donde acoge desde 1861 los restos mortales de Napoleón Bonaparte en un impresionante sarcófago el cual contiene seis féretros sucesivos (el más interior es de una lámina de acero recubierta de estaño, el segundo de caoba, el tercero y el cuarto de plomo, el quinto de madera de ébano y el último de roble), me encontré una boina negra (la que te presento en la foto).

Cuando yo la encontré dudé primero si en llevármela o no, pero como no ví que nadie la reclamara me la puse. Me quedaba perfecta. Cuando mi esposo, quien estaba a unos cuantos metros lejos de mí admirando el sarcófago, advirtió que yo no tenía puesta mi gorra, sino una boina, me miró desconcertado.
Luego, cuando él quizo saber dónde yo la había encontrado,  yo le dije sin pensarlo dos veces:
- Por acá cerca. Como Napoleón me pidió que le hiciera el favor de recoger la boina porque a él no le gustaba tenerla allí casi  a sus pies, yo le hice caso. Y él agregó diciéndome que me la podía quedar como souvenir.
Cuando mi esposo me dijo que dejara la boina donde la había encontrado, yo sonriendo le contesté:
- ¡No pienso desobedecer por ningún motivo las órdenes dadas por el Gran Corso!
- ¡No sólo estás chiflada, sino que eres una ladrona! - me refutó mi esposo enojado.
- Yo no lo veo así - le dije un tanto molesta. Como mi esposo me estaba resultando antipático, en ese momento, le dije para que me dejara tranquila que no sólo estaba emocionada de encontrarme ante la tumba de Napoleón, sino que además lo encontraba un hombre muy inteligente y carismático porque escribió historia en la Historia Universal por su gran talento estratégico militar aunque hubiera perdido su última guerra, la de Waterloo.
A lo que mi esposo me contestó:
- A ti nunca te han gustado los hombres bajos.
- Pero con Napoleón hubiera hecho una excepción, cariño - le dije suspirando (intencionalmente) y él resignado con mi respuesta me sugirió de salir del mausoleo para seguir conociendo otros lugares.
A lo que yo le contesté:
- ¡Sí, mi General! ¡Salgamos a conquistar París! 
Mi esposo me sonrió. ¡Ah! una sensación de triunfo se dejó ver coronada sobre mi boina de fieltro.

Por cierto, la boina la sigo usando. Hoy día cuando me la puse, antes de salir a la calle, al mirarme al espejo sonreí  al recordar mi batalla ganada en París.

MARiSOL



Foto mía


Deshojando margaritas




¿Me quiere?, ¿No me quiere?, ¿Mucho?, ¿Poquito?, ¿Nada?, ¿Me quiere? .......

Nancy, una chiquilla de 14 años, se puso a deshojar margaritas mientras en voz alta hacía las clásicas preguntas que muchos de nosotros conocemos. Si bien no se sabe con exactitud el orígen de esta costumbre; sin duda la hemos practicado en algún momento de nuestra juventud para tratar de saber si el enamorado(a) nos quería o no. 

Esta flor se usa porque sus pétalos son fáciles de desprender. No siempre el número de sus pétalos son pares o impares, por lo que hace que la respuesta a nuestra pregunta sea siempre un enigma.

Unos dicen que deshojar margaritas fue una costumbre oriental. Se decía que  cuando un enamorado(a) agarraba un pétalo fresco de una margarita y lo introducía en su bolsillo durante 24 horas y luego, al final, el pétalo seguía fresco, entonces, significaba que en los asuntos del amor le iría muy bien. Pero si el pétalo de la margarita se marchitaba, debía buscar otro amor ya que las cosas no presagiaban buen futuro. Esta costumbre pasó a Europa y, sobre todo, a España, Francia y Portugal con la variante de que la margarita se deshojaba y a cada pétalo que se le arrancaba se decía: "Me quiere", "No me quiere", hasta llegar al último pétalo. Pero yo conozco la otra versión ya mencionada al principio de mi cuento. Bien entro en él ...

Nancy no podía creer que del ramo de margaritas que había comprado prácticamente todas las flores tenían un resultado negativo. Esto significaba que Pablo no la quería. ¡No podía ser! Tan rabiosa estaba que agarró la última margarita que quedaba todavía intacta y cuando ya estaba lista para empezar a deshojarla, la flor gritó furiosa:
- ¡Alto! Antes que me arranques mis pétalos como una necia, quiero decirte algo.
Nancy se quedó boquiabierta. Sus manos temblaban.
- ¡Qué desperdicio el haber comprado un hermoso ramo de margaritas de surtidos colores para alegrar no sólo tu dormitorio, sino tu estado de ánimo, en este triste día invernal, y haberlo maltratado de la manera que lo has hecho! ¿Qué sentido tiene haber deshojado pétalo por pétalo a todas mis amigas?
- Yo guardo la esperanza que contigo la respuesta que yo deseo escuchar sea diferente y con tu último pétalo me salga que Pablo sí me quiere - le dijo algo enervada Nancy.
- Sigo pensando que eres una necia - la desafió la margarita de color naranja - ¿No te das cuenta que es sólo un juego que no tiene ningún sentido? Si tanto quieres saber si tu compañero de clase, Pablo, te quiere, habla con él. O espera a que él de el primer paso. No cambia en nada la situación si me deshojas. Más bien, hagamos un trato.
- ¿Qué clase de trato? - preguntó escéptica Nancy.
- Mira,  como margarita represento la inocencia y mi color naranja combina la energía del rojo y la alegría del amarillo. Mi color expresa entusiasmo, creatividad, felicidad, atracción,  determinación,  éxito,  ánimo y estímulo. Pero, lo que yo te propongo es que me dejes viva hasta el fin de semana y si Pablo hasta esa fecha no te ha dicho que quiere ser tu enamorado, me deshojas - dijo la margarita. Su voz sonaba seria.
- Bien - respondió Nancy. Así que ella buscó un vaso y colocó allí a la margarita. La flor pudo observar con tristeza cuando Nancy se puso a barrer a sus amigas. 

******

El fin de semana llegó. El viernes pasó, lo mismo el sábado y el domingo en la tarde Nancy agarró a la margarita naranja y la deshojó pétalo por pétalo. Estóica fue la flor; ni gritó ni lloró. Al final, salió "No me quiere" igual que como con las otras margaritas. Nancy no lo podía creer. El resultado era catastrófico para ella.

Nancy ya estaba por sumirse en una profunda tristeza cuando sonó su celular. Era Pablo para preguntarle si había podido resolver la tarea de Matemáticas y, de paso, para  preguntarle si quería, al día siguiente, después del colegio, tomar juntos chocolate con churros en la cafetería cercana al colegio.

Cuando Nancy colgó tuvo que pensar en lo que la margarita naranja le había dicho. Y mientras veía como afuera nevaba, se dió cuenta que le hubiera gustado tener no sólo a la margarita naranja, sino a todo el ramo de flores en su dormitorio. Si supiera Pablo lo que ella había hecho... ¡Qué vergüenza! ¡Nunca más deshojaría margaritas!

MARiSOL

 



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martes, 17 de febrero de 2015

El caballo blanco


Desde hace una semana que a Rebeca se le aparece un caballo blanco cuando ella sale a pasear a la playa que tiene cerca de su casa. Se ha dado cuenta que sólo ella lo ve porque ayer, cuando una pareja de ancianos, vecinos suyos, que salieron también como ella a caminar al lado del mar,  la saludaron cordialmente, no vieron al caballo blanco que se encontraba parado al lado de ella.

Rebeca ha pensado que hoy día irá a visitar a una vecina suya, la señora Gabor, quien sólo pocas personas saben lo especial que es ella. Es vidente, pero ella no lee las cartas del Tarot. No. Ella ve con el alma el alma de otras personas. Es así como Rebeca al tocar a la puerta de su vecina, inmediatamente ella la hizo entrar y le hizo saber que la esperaba ya que ayer había visto también al caballo blanco cuando salió a pasear a la playa. Le hizo saber que a prudente distancia había observado como ese animal besó la frente de ella, de Rebeca, y luego como se alejó galopando hacia el mar hasta desaparecer por completo.
- Usted, señora Gabor, también lo ha visto - dijo con voz temblorosa Rebeca.
- Sí - le respondió la anciana y luego le dijo que ella sintió que había un nexo amoroso entre ese animal y ella (Rebeca) pero para  poder saber más, ella necesitaba estar cerca del caballo.
- Podríamos salir juntas a caminar -  sugirió Rebeca.
- ¡Excelente idea! - dijo la anciana y luego le preguntó a Rebeca si el caballo le había dicho o hecho algo más fuera de besarla en la frente.
- Pues, sí - respondió Rebeca y le hizo saber que el primer día cuando se le apareció el caballo blanco con una de sus patas delanteras había dibujado un corazón en la arena y, en los demás días, sólo le había besado la frente y luego desaparecía. 
- Algo quiero saber - le dijo la anciana. ¿Este caballo se te ha aparecido a la misma hora? 
- Sí, a las 8 de la mañana cuando salgo a caminar por media hora antes de irme a trabajar -  le respondió Rebeca.
- Mañana me vienes a buscar  un poco antes de esa hora. Y ven toda vestida de blanco, lo mismo haré yo - respondió la anciana.
- ¿Por qué? - preguntó Rebeca curiosa.
- Mañana lo sabrás. Abrígate bien porque tendremos un poco de frío y nubes pero sin lluvia - repondió la señora Gabor y luego se despidieron.  
Pasaron las horas ... 
Cuando ya se encontraban la vidente y Rebeca caminando a la orilla del mar, ambas vieron como el caballo blanco salía de las profundidades del mar y se acercaba hacia ellas. 
En cuanto el animal estuvo delante de ellas, fué la anciana quien se puso entre Rebeca y el caballo y al animal le dijo:
- Tu mirada delata mucha tristeza. ¡Déjame tocarte! Sólo así podré leer tus pensamientos.
El caballo se acercó más. Y sin poner ninguna resistencia se dejó acariciar por la señora Gabor. Luego, después de un rato, ella tocando el pecho del animal, le dijo a Rebeca:
- No es ningún espíritu el que tienes delante tuyo. Este animal se ha escapado de los sueños de la persona que te extraña y añora. Su amor es auténtico. Es más que seguro que esta persona vive en otro continente y ahora allá es de madrugada. 
Al escuchar lo que la anciana vidente le dijo a Rebeca, el caballo dió un par de pasos para atrás y relinchó mientras movía la cabeza de arriba hacia abajo en señal de aprobación.
Rebeca, después de escuchar a su vecina y ver la reacción del animal, se acercó a éste y lo abrazó. Al oído ella le pidió que regresara al sueño de donde había salido para hacerle saber a Vicente que ella no se había olvidado de él y que le deseaba todo lo mejor aunque sus caminos de vida fueran completamente diferentes.
Cuando terminó de hablar Rebeca y ver junto con su vecina como se alejaba el caballo blanco en dirección al mar, el vestido de lana de Rebeca se tiñó de rojo y su larga chaqueta blanca también mientras que la chompa, pantalón y poncho de la señora Gabor se tiñeron de negro.
Al quedarse ya las dos solas, la anciana tomó la palabra y le dijo:
- Rebeca, él no te quiere, te ama. No lo olvides nunca. Sus motivos tiene para no volver a ti, por el momento, pero ¡qué hermoso es saber que alguien te piense siempre y que en sus sueños pueda encontrarse contigo para demostrarte su amor!
- ¿Y por qué las vestimentas de Usted son  negras y no se han teñido de rojo como las mías? - le preguntó Rebeca a su vecina.
-  Porque él me ha hecho entender que tiene muchos problemas y que ni tú ni yo lo podemos ayudar. Por este motivo él no te quiere involucrar en ellos porque la magia entre ustedes dos se terminaría rompiendo en mil pedazos al caer sobre el suelo de la realidad - contestó la señora Gabor. 
- ¿Y por qué Vicente se presenta como un caballo y no como una gaviota, por ejemplo? - preguntó Rebeca curiosa.
- Seguramente él se identifica más con la figura del caballo porque representa poder, nobleza, fuerza, coraje, trabajo y libertad mientras la gaviota transmite sólo la sensación de libertad cuando se pierde sobre el horizonte marino, o porque representa a la compañera habitual  de los que se inspiran a orillas  de la playa. Y Vicente no es un compañero habitual, Rebeca. Justamente él le teme a la cotidianidad ... - respondió la señora Gabor. Más no quería hablar sobre él.
- ¿Por qué se ha hecho presente Vicente ahora y no antes? - preguntó Rebeca desconcertada.
La señora Gabor sonriendo le dijo:
- Pues, porque desde hace un par de meses que vives junto con tu esposo frente al mar. Antes viviste con él y tus cuatro hijos, por muchos años, en pleno centro de la ciudad. Un lugar no propicio para esta clase de encuentros. Luego ella se despidió y regresó a su casa.
Rebeca continuó caminando ... Durante dos días más se le apareció el caballo blanco y luego ya no más. Pero no se puso triste porque su vecina vidente le dijo que el caballo blanco regresaría a la misma playa en poco tiempo.

*******
Sé por mi madre que, por el momento, Vicente ha cambiado de continente; está en el nuestro, y se levanta a la misma hora o más temprano que mi amiga Rebeca. A ella yo le he sugerido que se haga un tatuaje de una cabeza de caballo  en un brazo, pero ella no quiere. Más bien, ella ha colgado un pequeño pero hermoso cuadro de un caballo blanco corriendo a la orilla del mar en su oficina.
Antes de terminar, quiero presentarme. Soy Irma,  abogada como Rebeca. Trabajamos juntas en un estudio grande de abogados, y por mí ella se enteró de la venta de la casa, donde ahora ella vive con su esposo. Si bien Rebeca sabe que yo soy hija de su vecina vidente, no sabe y menos su esposo, porque él no cree ni en poderes mágicos ni en cartas del Tarot, que yo soy vidente igual que mi madre. En realidad, somos más que videntes.... Bien, pero no quiero irme por las ramas ... Mi madre me ha comentado ayer por teléfono que el caballo blanco vendrá, cuando sea el momento indicado, a encontrarse personalmente con Rebeca, pero vendrá con su vestimenta de ser humano ...  esa vestimenta que llevamos todos puesta desde que nacemos. Unos, con esta vestimenta encuentran la respuesta de quiénes son y por qué viven, otros no aunque ésta sea de oro. Pero a mí esto me tiene sin cuidado. Yo, por mi lado, sé lo que quiero: seguir trabajando como abogada y disfrutar de mi vida de soltera. Y de Rebeca te puedo contar que  está jugando con la idea de no trabajar más como abogada, sino de dedicarse a pintar cuadros y venderlos. No lo hace nada mal. Pero yo no quiero hablar del sentido de la vida de ninguna de las dos, sino, más bien, quiero contarte, querido lector, que a mí lo que más me ha  impresionado, después de haber hablado con mi madre, es la fuerza del amor existente entre Vicente y Rebeca después de más de tres décadas sin verse. Estos dos corazones tienen poderosas razones que tanto mi madre como yo logramos comprender porque entendemos su lenguaje... ese lenguaje que no entiende ni de distancias ni de tiempos. Ese lenguaje, del amor constante y puro, habla por sí solo a través de la figura del caballo blanco de Vicente y del cuadro pintado por Rebeca.


MARiSOL 

 


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domingo, 15 de febrero de 2015

El viaje de Jorge

 

Unos dicen que Jorge ya nunca más volverá, otros, que en cualquier momento regresa cuando él haya superado su dolor. Yo, la verdad, que no sé qué pensar; creo que mi amigo Jorge se ha ido muy lejos .... a ese lugar donde ni tú ni yo aún no hemos logrado llegar porque no queremos; pero ¡quién sabe! si nos esforzamos un poco podemos darle allí el encuentro. La verdad que yo no sé si realmente quiera dar este paso y mi razón me diga que la condición mía sería tener billete de ida y vuelta.  

A la larga, cada uno es dueño de su propio destino y Jorge ha decidido que no sólo el viaje que ha realizado es el último, sino que él no quiere que nadie le dé el alcance, allí donde él se encuentra, por más que su familia y amigos deseemos lo contrario.

Me pregunto si Jorge será capaz, algún día, de reconocer la tristeza que le rodea, porque si así fuera, entonces él podría ser capaz de identificar sus flaquezas y su incapacidad de razonar correctamente. Pero, ¿qué pasaría si Jorge decidió, a propósito, volverse loco para no tener que sufrir?

Pues bien, pienso que muchos de nosotros nos hemos encontrado, más de una vez, en la frontera entre la locura y cordura. Cuando entre estos dos países limítrofes podemos entrar y salir sin  ninguna dificultad, no hay problema. Pero Jorge ni puede ni quiere. ¿No será que su locura es más sublime que su propia inteligencia? Pero yo esta pregunta no se la puedo hacer no sólo porque él se encuentre muy lejos de mí, sino porque está muy ocupado en no reincorporarse a la realidad ya que él vive feliz dentro de su fantasía. Y su propósito es de quedarse en ella para siempre porque allí su esposa se encuentra ya que en el mundo real ella no está más entre nosotros. El viaje que ella hizo, hace un año atrás, es distinto al viaje que ha hecho su esposo, mejor dicho, su viudo. Creo que es mejor no forzar el regreso de Jorge a la realidad, sobre todo, cuando ésta le duele mucho.


MARiSOL







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miércoles, 11 de febrero de 2015

La maleta viajera

 

Cuando uno sale de viaje escoge la maleta que ha de llevar. Si uno tiene planes de estar fuera muchos días, la maleta será grande y si uno tiene planes de encontrarse fuera de casa sólo unos pocos días, la maleta será chica.

Rosalba, hoy día, se encuentra muy lejos de casa con su maleta de turista, esa maleta que pide ser alimentada, pero sólo un poco, con regalos y souvenirs para su familia y amigos. Si bien para todos ellos tendrá un detallito para llevar, Rosalba no piensa comprarse nada al menos que vea algo que realmente le guste y esté al alcance de su bolsillo. Realmente Rosalba ya no le da más importancia a las pertenencias, a lo material. Y es que un viaje significa más que ir de compras ...

Su maleta al leerle la mente sonrió porque ella sabe que con Rosalba no pesará más de 23 kilos. Su amiga viajera, si bien, al salir de su país se llevó lo indispensable, al regreso llegará con un poco más de peso, pero no excesivo. Llegará, más bien, cargada de eso otro que no tiene peso, pero que sí pesa en la balanza de los recuerdos ... esos recuerdos que nos hacen disfrutar de la vida por partida doble, que nos hacen sentir nuestra soledad más profunda, más intensa, que nos perfuman el alma cuando rememoramos lo vivido en cada viaje, sobre todo, si se trata de agradables momentos vividos ya sea a solas o en compañía. Es más, Rosalba sabe, desde hace tiempo, que los viajes no son lo que vemos, sino lo que somos, quiénes somos. Y es que en cada viaje nos descubrimos y redescubrimos parte de nuestra personalidad. Nos ayuda a superar miedos, nos enseña a ser tolerantes, nos educa, sobre todo, porque no se trata de conocer un nuevo país, sino se trata de entender a su pueblo aunque no entendamos su idioma y costumbres.

La maleta no tiene necesidad de hacerle saber a Rosalba que cada viaje es una nueva vida; ella bien sabe que en cada viaje nacemos y crecemos, pero, también se muere, al dejar el país visitado, sobre todo, cuando no sabemos si lo volveremos a visitar de nuevo aunque los recuerdos y experiencias hechas queden viviendo por siempre dentro de nosotros ... hasta el último día. Por este motivo, Rosalba disfruta de su viaje porque sabe que la vida es sólo un momento y, al final, no hay maleta que llevemos hacia ese otro país (más allá de todo océano y de todo cielo) que nos sirva, porque allí llegaremos con lo que tenemos puesto: con nuestro espíritu.


MARiSOL
 



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viernes, 6 de febrero de 2015

Jugando con mi destino


Al destino lo veo como una pelota de fútbol que va rodando dentro de mis tres tiempos para hacerme saber que él no reina sobre mi mundo sin la complicidad secreta de mi instinto y voluntad. Es más, mi destino me pide que aprenda a no suplicar, sino que aprenda, más bien, a actuar y a hacer mis propios milagros sin esperar ni recompensas ni  aplausos. También me hace ver que yo nunca mire de dónde yo vengo, sino que tenga la mirada bien apuntada hacia adónde yo voy; sobre todo, con la meta de rodar como él, como una pelota de fútbol. Esto me lo dice con la mejor intención de hacerme saber que yo no soy dueña de mi destino, pero que si juego con entusiasmo, fe y alegría puedo hacer muchos goles en mi vida.

Alicia sabe que si bien ella no sabe jugar al fútbol, sí entiende este juego y también le gusta ver un buen partido. Ella me ha hecho ver que no quiere olvidar su propio juego de vida porque sobre la cancha de ésta está haciendo rodar su propia pelota desde hace muchos años. Unas veces bien, otras regular y otras mal. Pero su pelota sigue rodando. Y esto es lo que cuenta.

Después de escuchar a Alicia, lo único que le digo es que yo la apoyo y que cuando ella me necesite estaré en el estadio de su vida alentándola para que ella siga avanzando sin mirar hacia atrás, sino hacia adelante, hacia el arco ... hacia ese arco donde habitan sus mejores sentimientos para tratar de ser feliz aunque pierda, algunas veces, su propio partido de fútbol. Por suerte, sólo algunas veces. ¡Goool!

MARiSOL



 



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lunes, 2 de febrero de 2015

El canto de las grúas

 


Desde hace tres meses que al frente de mi casa se están construyendo cuatro edificios de tres pisos cada uno; en el areal donde se les están levantando hay dos grúas gigantes que empiezan a ser manejadas desde las 6 a.m. hasta las 6 p.m. Lo curioso de estas dos máquinas es que en cuanto las ponen a funcionar se ponen a cantar. Cantan tres veces al día: temprano por la mañana, al mediodía y pocos minutos antes que las apaguen. Estas dos grúas se encargan de animar  no sólo  a los obreros  de esta contrucción ... Hasta ahora nadie del barrio se ha quejado porque tienen buenas voces, unas veces, canta una, luego la otra, o sino a dúo. Normalmente son canciones alemanas, ya que estas grúas son "made in Germany", pero también hay canciones turcas y polacas dentro de su amplio repertorio, porque estas son las nacionalidades de los obreros que allí trabajan, a parte de los obreros alemanes. No sé si algún otro vecino mío extrañe la presencia de estas grúas cuando ya no estén más allí, pero yo sí porque no sólo he aprendido a través de ellas nuevas canciones, sino como anciana inválida que soy y a la que le gusta mucho cantar, me brindan mucha alegría estas dos grúas. Por suerte ellas dos se quedarán tres meses más hasta cuando se terminen de construir los edificios vecinos.

MARiSOL 





Foto mía


viernes, 30 de enero de 2015

Fidelidad gatuna



Mi vecino turco Ali tiene dos gatos: una gata llamada Sharmili (significa tímida en hindú) y un gato llamado Aliyan (significa el que sube o asciende en árabe). Si bien estos dos gatos son muy diferentes entre sí ya que la gata es cariñosa y el gato es arisco, ambos gatos quieren mucho a mi vecino porque nunca lo han dejado solo cuando él se quedaba en casa. Pero cuando él salía a su negocio (una tienda de muebles antiguos), los gatos, entonces, salían a pasear por el vecindario. Pero en cuanto ellos sentían que ya era la hora de su regreso, se ponían a la puerta a esperar a su dueño y él siempre se alegraba de verlos.

Pues bien, un día el señor Ali, un hombre de 60 años, no regresó más a casa. Murió en su tienda de un infarto cardíaco. Al enterarme yo de esta noticia por una vecina fuí a la casa de mi vecino para ver a sus gatos. Ellos estaban, como siempre,  esperando el regreso de su dueño. Pero al darse ellos cuenta que algo raro pasaba, se pusieron a maullar intranquilos por largo rato. Como me dieron lástima les traje comida y agua y se los dejé en el porche de la casa.

Hoy día, un día después del fallecimiento del señor Ali, una vecina me contó que vió anoche a su espíritu y hablándole a sus gatos; tambien me contó que los vió marchar a los tres juntos. Pero yo no le creí porque esta vecina es un tanto excéntrica y le gusta hablar mucho y no siempre dice la verdad.

Una semana después ...

Asistí no sólo yo al funeral del señor Ali, sino casi todos los vecinos, un par de amigos,  dos sobrinos, que habían trabajado para él y que seguían con el negocio, y otros familiares más. Y cual sería nuestra sorpresa al ver que Shermili y Aliyan se encontraban afuera de la capilla del cementerio esperando ... cuando el ataúd fué depositado en su fosa y luego se le echó tierra encima, ambos gatos empezaron a maullar un rato y luego se echaron sobre la tumba.

Sé que Shermili y Aliyan viven no sólo en el cementerio en casa de uno de los guardianes, a quien le gusta los gatos, sino que nunca nadie los ha visto abandonar el camposanto. La fidelidad de estos dos animales es tan asombrosa que se han ganado el cariño de mucha gente que llega a poner flores sobre las tumbas de sus seres queridos. Si bien la tumba del señor Ali no tiene flores, tiene más que eso ... a sus dos queridos gatos.


MARiSOL




jueves, 29 de enero de 2015

Tulipanes blancos



Sinceridad e Integridad son dos buenas amigas. Ellas han aprendido a no ser serviles, pero a ser humildes. Y es que si no hay humildad, uno como persona se degrada. ¿No crees?
Pues bien, estas dos virtudes han tomado el lado correcto de la vida para no solamente ayudar a otros, sino a nosotros mismos para convertirnos en mejores personas.
Es así, como yo viéndolas reunidas escuché como Sinceridad le decía triste a Integridad mientras colocaba en un jarro unos tulipanes blancos que le había traído su amiga:
- Yo existo, muchas veces, sólo cuando las personas se encuentran a solas. Es decir, consigo mismas, sobre todo, cuando tienen mala conciencia.
- ¿Y qué sucede cuando una persona toca a la puerta de otra?  - le preguntó Integridad curiosa.
- Pues, cuando ves que quien te abre la puerta es Doña Hipocresía con una sonrisa en los labios y luego ves salir corriendo de su casa a la Verdad asqueada de ella, pues te quedas perpleja - le respondió Sinceridad y luego agregó que a ella no le importa poseer la Verdad entre sus manos. Lo que más le importa a ella es conservar su sinceridad emocional dentro de su corazón.
Después de escucharla, Integridad le dijo que ella no se vendería por ningún dinero del mundo ni ahora ni nunca. 
Pero yo que soy la Verdad lo pongo en duda porque la realidad nos ha demostrado, más de una vez, que ni la Sinceridad, ni la Integridad, ni la Verdad, ni hasta la Hipocresía son tan puras e inocentes como los tulipanes blancos ... pero, ¡ojo! también éstos simbolizan el renacimiento, la renovación y la esperanza; lo que quiere decir que, por suerte, sí hay personas en este mundo que verdaderamente son sinceras e íntegras y no venden su alma al diablo. Yo me alegro por ello y porque existan tulipanes blancos.



MARiSOL
 
 

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martes, 27 de enero de 2015

Kiko Koi


Me imagino que sabes que los peces Koi son una especie de carpa originaria de China que se les usa como símbolos japoneses para el tatuaje. Pues bien, yo te voy a contar la historia de Kiko Koi, un pez que sabía nadar río arriba y que al llegar al punto más alto del río, una cascada, allí se convirtió en dragón, pero para que la gente no lo viera vivía escondido detrás de la cascada, en una cueva,  desde hacía muchos años.

Un día mientras Mei Ling se encontraba nadando cerca de la cascada, se atrevió a entrar a la cueva, que se encontraba detrás de ésta. Allí, para sorpresa suya vió a un dragón no muy grande que la miraba asustado. Él le dijo a Mei Ling que él, en realidad, era un pez Koi, pero para poderse convertir nuevamente en pez necesitaba tener un dueño que lo alimentara y lo cuidara. Es así cuando Mei Ling le comentó que ella tiene un restaurante con un estanque muy grande lleno de peces Koi, el dragón le dijo feliz:

- ¡Tú eres mi salvación! Normalmente nosotros, los peces Koi, vivimos de veinte a treinta años, pero hay ejemplares que pueden vivir hasta doscientos años. ¿Te gustaría vivir mucho tiempo?  Como yo soy un símbolo no sólo de la perseverancia ante las adversidades y persistencia, sino también de la longevidad, podría hacer, si me besas, que tú vivieras muchos años más. 

Mei Ling le hizo saber que si bien ya cuenta con sesenta años, no tiene interés de vivir más allá de lo que su destino tiene previsto para ella. Luego ella le comentó que había llegado hasta allí para relajarse porque se encontraba nerviosa y es que desde hace más de tres meses que tiene problemas económicos; desde que ella quedó viuda, su restaurante ha perdido mucha clientela. Es que su esposo era un gran cocinero y el nuevo que tiene no es tan bueno como su esposo. Mei Ling le dijo que necesitaba encontrar otro, sino de lo contrario, le tocará cerrar su restaurante.

Seguidamente Kiko Koi le hizo saber que si ella escogía en lugar de la longevidad, la perseverencia ante las adversidades y persistencia, entonces, podría salvar a su restaurante. Es así como Mei Ling al escuchar al dragón, se acercó a él, lo besó y ¡zas! el dragón se convirtió en pez Koi y saltó con ella al río. Afuera de la cueva, ella tenía un bote y dentro de éste, por suerte, un balde. 

Es así como Kiko Koi se fué con Mei Ling para ayudarla no sólo a salvar su restaurante, sino para salvarse él de la soledad. Ya no estaría más solo y viviría para apoyar a su nueva amiga, quien por cierto su nombre significa "Hermoso" (Mei) y "destellos de piezas de jade" (Ling). Y como dos hermosos destellos de piezas de jade los ojos de Mei Ling brillaron vestidos de esperanza como el mismo color del jade mientras ella remaba agradecida de haber encontrado a este mágico Koi.

MARiSOL



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