martes, 21 de febrero de 2017

Aplaudiendo a la Felicidad




"Aunque mis preocupaciones o penas me dejen, por momentos, paralizada y sin fuerzas de seguir, quiero ser feliz. Acaso ¿es un pecado decir que yo quiero, a toda costa, ser feliz? Más bien creo que es un deber el que tengo conmigo misma. Y aunque no me sienta feliz todos los días, me resisto a ir por la vida con la cabeza gacha. Y, más bien, aplaudo, hasta que me duelan las manos, para animarme a seguir caminando por la vida con una sonrisa en los labios aunque a otros no les guste".

Esto es lo que Antonia pensaba mientras observaba como mucha gente caminaba sin sonreír a su lado. ¿Tendrían realmente motivos para estar todos así o es sólo una mala costumbre esto de mostrarse serio cuando uno se encuentra caminando en la calle? Ingenua ella no es en pensar que, lamentablemente, hay calles peligrosas en cualquier lugar del mundo. Pero ella no quiere pensar en peligros, sino en nuestra actitud de positivismo hacia la vida.

Hoy día, creo yo, que Antonia debe aplaudirse a sí misma por haber sonreído, pero no para darse fuerza para ser feliz, sino por haber sonreído a toda aquella persona desconocida que pasó a su lado aunque ella no tenga, por el momento, motivos para levantar en dirección al cielo la comisura de sus labios. Ella bien sabe que no se trata de ausentar la preocupación o el dolor de nuestras vidas, sino se trata de saber vivir con ellos nos guste o no. 

Además, creo yo, que tampoco se debe esperar por una felicidad demasiado grande porque esto es un gran error; es un obstáculo para nuestra propia felicidad porque ésta no se encuentra en ningún futuro. Más bien, se encuentra acá y pasa todos los días al lado nuestro. Y sólo está en nuestras manos aplaudir fuerte para vencer nuestras preocupaciones o tristezas para que la felicidad se acerque a nosotros y así nos acompañe, más a menudo, en nuestro camino de vida ahora y siempre sin disminuir la felicidad de los otros. 

Después que terminé de escribir estas palabras, Antonia me sonrió. Y tú, querido lector, ¿quieres que te aplauda por haber sonreído hoy día? Sólo necesitas quince músculos para sonreír mientras cuarenta músculos son necesarios de usar para arrugar la frente. Soy de la opinión que si somos capaces de sonreír aún en momentos difíciles, es porque poseemos la sabiduría de la vida. Yo, por el momento, me encuentro muy lejos de haber alcanzado este nivel. Soy principiante, pero deseo ser una buena alumna igual como Antonia.


MARiSOL


 


Imagen sacada de Bing

viernes, 17 de febrero de 2017

Bajo las farolas


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Mientras la soledad se pasea bajo las farolas de mi ciudad, su sombra se proyecta mucho más grande de lo que realmente es. Mientras unos le temen a la soledad, otros la buscan a propósito porque ella es igual de silenciosa que la luz. Es así como bajo las farolas, la soledad me pide que no le tema ni a su sombra ni a la mía propia. Al preguntarle por qué, ella me contestó lo siguiente:
- Mira, lo que tú llamas sombra no es más que la luz que tú no ves por fuera porque la luz que sí te permite verte por dentro no está vestida de ninguna sombra. Por este motivo estoy acá para recordarte que yo, la soledad,  soy necesaria para tu crecimiento personal. Soy la que le da forma a tu espíritu, la que te hace meditar, la que te lleva a la fuerza hasta el fondo de tu alma para que intentes saber quién realmente eres tú.
- Pero, ¡a mí tú no me gustas! - le hice saber disgustada.
La soledad, después de regalarme su sonrisa, me dijo con voz muy segura:
- Tú bien sabes que la soledad, en este caso, la tuya, es y siempre será una experiencia inevitable que te acompañará, muchas veces, en el camino de tu vida. Hay momentos que yo, la soledad, soy la mejor compañía que cualquier ruido ensordecedor de voces vacías de contenido. Esas voces que sólo están allí para rellenar de manera superficial tu soledad.
- Pero a mí me gusta verme rodeada de gente amiga - le dije sin estar muy segura de mis palabras.
- Tienes que reconocer que lo que me estás diciendo no es del todo cierto. No siempre puedes estar rodeada de gente; siempre habrán momentos donde estarás sólo contigo misma - me dijo la soledad y luego continuó hablando - Tu desconfianza hacia mí te vuelve más solitaria y así nunca podrás sentir la sed de la verdad ... esa verdad que puede esconderse tras cualquier sombra pero que no podrá extinguirse hasta que tú no te conozcas del todo bien.
- ¡Explícate más claro que no te entiendo! - le grité un tanto molesta. ¿Por qué la soledad se empeña en que yo me conozca bien?
La soledad me hizo saber que si bien el ser humano es un ser social, ella me ayuda a estar no sólo en contacto conmigo misma, sino a desarrollar una sensibilidad que me ayude a conectarme también con Dios porque Él es esa luz que me guía para que mi espíritu sea capaz de vencer las malas influencias a las que estoy expuesta porque lamentablemente no todo lo que me rodea me influye de manera positiva. La soledad me hizo saber también que yo no debo volverme un producto de otros, sino ser yo ser mi propio producto para entregárselo a otros con dedicación y cariño sin sombras competitivas o vestidas de envidia o maldad de por medio.

Me doy cuenta que si bien estamos rodeados de padres, hijos, hermanos, primos, tíos y amigos ... hasta enemigos, la soledad está allí para ayudarnos a comprender el motivo del por qué estamos aquí. Ninguno de nosotros estamos en la Tierra para crecer bajo sombras, sino bajo la luz de la verdad ... esa verdad que nos ayuda a crecer para así poder crecer de manera positiva no sólo en el amor, sino para expresar nuestros talentos y virtudes para así compartirlos con otros porque si nos quedamos sólo mirando a nuestros sueños y no los hacemos realidad, terminaremos siendo sólo sombras. 

La soledad me sonrió complacida. Ella, en este momento, está a mi lado, para ayudarme a a evolucionar como ser humano hasta haber aprendido a saltar sobre mi propia sombra para evitar de arrojársela a otros con violencia u odio, porque al final, se la arrojaría a la cara de Dios.
 
MARiSOL




sábado, 11 de febrero de 2017

El ruido del silencio

 
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Quiero que sepas que, dentro de un momento, empezaré a guardar silencio por un par de horas. Voy a desconectar mi teléfono celular. No voy a prender ni la radio ni el televisor ni tampoco prenderé la computadora.
- ¿Y por qué? - me preguntó curioso un pajarito cantor que se me apareció de improviso y al que recibí con cariño porque él es mi "alter ego".
Yo le hice saber que quiero comprobar si es cierto que el silencio es el ruido más fuerte de todos los ruidos. 
- Pues, yo no creo que sea verdad lo que tú piensas - me refutó el pajarito cantor mientras me miraba hasta el fondo de mi alma.
Luego de sonrojarme nuevamente el pajarito cantor siguió hablándome y me hizo saber que él considera que mi silencio es un arma de doble filo.
Y al yo decirle que no lo entendía, el pajarito cantor me explicó que si tengo la intención de mantenerme callada por unas horas, él no cree que no es tan solo para comprobar si mi silencio es el más fuerte de todos los ruidos. Hay algo más ...
- Tienes razón. Te he mentido - le respondí avergonzada.
- En realidad, tú, a través del silencio, quieres estar sumida en tus pensamientos para verte mejor. ¿No es cierto? - me preguntó el pajarito cantor.
- , has acertado - respondí sonrojada.
- Esta clase de silencio es el que me gusta más - dijo mi pajarito cantor - puesto que es como una especie de oración donde nos comunicamos con nosotros mismos para hacer un balance de nuestros propios pensamientos, de lo que decimos o dejamos de decir, de lo que hacemos o dejamos de hacer. Además, ¿no será que no es el silencio, sino tu corazón el que está lleno de ruidos tristes que suenan a gotas saladas cuando caen al pie de tus preocupaciones? - me preguntó el pajarito cantor mientras examinaba mi alma.
Bajé la mirada. El pajarito cantor había leído mis pensamientos. Las palabras sobraban. No había necesidad de contarle a mi "alter ego" los motivos que tengo para guardar silencio. Pero antes que yo deje de hablar, el pajarito cantor me hizo recordar que la vida, a pesar de todo, es bella y merece seguir no sólo hablando por y para ella, sino también a través de ella. Lo tendré presente cuando rompa con mi silencio. 


 Marisol






 
 

jueves, 2 de febrero de 2017

Haciendo cábalas





Entre el deseo de otorgar y el deseo de recibir puede haber un gran abismo. En mí está acortar la brecha que las separa. Entender la vida quiero. Esa vida que cobra sentido cuando nos relacionamos unos con otros de manera sincera. Y es que la doctrina cabalística sostiene que el universo funciona según principios que, si son entendidos y aceptados por el ser humano, logran mejorar la vida y permiten alcanzar la plenitud. Pero son tan pocos los que pueden alcanzarla. ¡Ay, ni tú ni yo lo hemos logrado! No sé si yo consiga lo que quiero, pues, por momentos, mi amuleto deja de funcionar. Será porque entre mis cálculos superticiosos, conjeturas y suposiciones tú, por el momento, ya no te encuentras presente, y menos, aunque me avergüence reconocerlo, entre mis intrigas o tramas. ¡Ay! La decisión de separarme de ti,  para rehacer mi mundo interno, creo que es la correcta. Es que en este viaje de descubrimientos quiero conectarme con el Creador, y sin intermediarios de por medio, para que mi compás interno me lleve por el camino correcto a seguir aunque me obligue, de por vida, a vivir sin ti. ¡Ay! Samuel, te extraño, pero porque te quiero y me quiero, te dejo por el bien de los dos ...

Mientras Regina se encontraba echada en la tina tomando un baño caliente, estaba no sólo haciendo cábalas, o mejor dicho, haciendo cálculos o especulando con posibilidades o causas mientras pensaba en Samuel. Ella se había separado de él por diversos motivos. Muchas veces los motivos sobran cuando se rompe una relación a expensas que nuestro corazón quede hecho trizas. 

Yo sé que Regina no se siente bien, pero ella se ha separado de Samuel porque él no puede darle lo que ella desea. El dinero no es importante para ella. Es más que eso ... En el fondo, el reflejo de él ya no le convence. Había sido una idea ingenua de ella en querer pensar que Samuel era el hombre ideal. Sé también que Regina se ha separado de él para no reprocharle el fraude al cual ella se había expuesto durante sus dos años de relación.  Ella necesita tiempo para repensar si el fraude es renegociable o no. Durante este tiempo Regina, mujer joven de 23 años, había sido su amante secreta. Y ella ya no quiere vivir detrás de la máscara. Samuel, hombre de 45 años, ha estado acostumbrado a ir a venir a sus anchas; cuando él llegaba de sus viajes de negocios, buscaba a Regina y luego él desaparecía por semanas sin decir nada (demás no está decir que Samuel tiene cuatro hijos y está divorciado dos veces, pero si está casado nuevamente lo ignoro). Es así como Regina ha decidido arrancarse la máscara que ella ha llevado puesta durante este tiempo. Si bien mi amiga no quiere mentirse más así misma, sinceramente yo espero que ella conozca a otro hombre, más joven, y que la ame sin esconderse de nadie, mientras ella trata de entender (como yo también) la sabiduría de la Cábala. 


MARISOL






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Y acá este vídeo que no tiene que ver con cábalas, pero sí con la tina y un amor ...





Pintura de Frida Kahlo sacada de Bing

lunes, 30 de enero de 2017

Entre la victoria y el fracaso

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Mientras la victoria extiende sus brazos abiertos al mundo entero porque nuevamente hace alarde de sus capacidades tanto físicas como intelectuales, el fracaso se muerde la lengua para no decirle más de lo que realmente piensa. Y mientras él baja su cabeza cabizbajo por esta nueva derrota piensa que la victoria, por naturaleza, no sólo es insolente, sino también arrogante.

No recuerdo quien dijo que mientras la victoria tiene muchos padres (pues todos se arriman a ella por conveniencia), el fracaso es huérfano. ¡Ay! yo creo que, en el fondo, tanto la victoria como el fracaso son dos impostores, pues hay que darles cara con la misma serenidad y, aunque no lo creas, también con una buena porción de desdén porque nadie ni es vencedor o perdedor en esta vida. Son experiencias, al fin y al cabo, las que hacemos. Y mientras yo pienso ésto, la victoria y el fracaso me miran de manera nada aprobatoria y entre beligerantes cuchicheos ambos quieren marcar sus diferencias ante mí, pero no se atreven ninguno de los dos a darme la cara. ¡Ja! ¿Acaso no se dan cuenta que mientras la victoria jamás es definitiva, el fracaso nunca es definitivo?

Te preguntarás quién soy yo.... la dignidad. Déjame decirte, querido lector, que tanto en la victoria como en el fracaso el nivel de dignidad debe ser siempre más alto que el miedo. Y aunque parezca contradictorio, en mi opinión, hay fracasos (o derrotas) que tienen más dignidad que cualquier victoria, sobre todo, cuando la victoria ha sido lograda por violencia. Lo que ante mis ojos hace que ésta sea sólo un mero fracaso. Al final, puede ser mucho más importante un fracaso bien peleado a una victoria ganada sin mayor esfuerzo o haciendo trampa. ¿No crees?
MARiSOL
 
Imagen sacada de Bing

jueves, 26 de enero de 2017

Mi amigo Sanam



- ¿Te puedo pedir un favor Sanam? - le preguntó Valeria a su amigo el delfín. Sólo en él podía ella confiar porque sabía que él no se burlaría de su pregunta.
- ¿En qué te puedo ayudar querida amiga? - le respondió Sanam sonriendo. Le alegraba de volverla a ver después de mucho tiempo.
- Quiero que me ayudes a perder la memoria - le pidió suplicante Valeria.
- ¿Por qué quieres tú perder la memoria? - le preguntó serio Sanam.  Tú sabes bien que la memoria es el centinela de tu cerebro, quien se encarga de vigilarlo y de observarlo. ¡Explícame, por favor, la razón que tienes para pedirme este favor!
- Porque no quiero sufrir con los recuerdos que me persiguen - le dijo en un hilo de voz Valeria. 
- ¿Son buenos o malos? - le preguntó Sanam. 
- Son una mezcla de los dos. Es que cuando los toco, me duele la memoria. ¡Me explota la cabeza de tanto pensar! - le respondió Valeria.
- Pero tú bien sabes que el que sufre es porque tiene memoria. Es ley de vida - le dijo su amigo el delfín.
- Pero, con tus poderes mágicos me los puedes quitar - le rogó Valeria.
- Tú quieres ser expulsada de tu propio paraíso, ¿no es cierto? - le dijo serio Sanam.
- ¡Yo no vivo en ningún paraíso! - gritó Valeria. Y tú bien sabes a lo que me refiero, Sanam.
- Mira, amiga, tu memoria es el único paraíso del que nadie te puede expulsar. En realidad, tu problema radica en que tú no quieres que parte de tu pasado vuelva a ser revivido en  la memoria de tu corazón, ¿verdad?
- Así es, por este motivo quiero que me quites la memoria. Valeria se sentía segura de sus palabras.
- Si hago lo que me pides, te quitaré también tu identidad. Dejarás de ser tú. Serás un papel en blanco y tu vida no será fácil no sólo para ti, sino para tus seres queridos. Realmente me niego a hacerte este favor. ¿Y sabes por qué? - le dijo Sanam también muy serio.
- ¿Por qué? Valeria comenzó a sentirse insegura. Las dudas se le estaban metiendo en cada poro de su piel.
- Porque aunque quieras dejar de ser tú, también harás experiencias buenas y malas cuando seas otra persona. Y sin tu memoria actual  te olvidarás de quién soy yo y ya no podrás recurrir a mí nunca más ni siquiera para pedirme consejo como antes. ¿Expones nuestra amistad y la de tus seres queridos a tu cobarde egoísmo?
Valeria tragó saliva. Sanam tenía razón. Se reconciliaría con todos sus recuerdos para sobrellevar su pasado y vivir mejor su presente.
Sanam, antes de despedirse, le dijo a Valeria que los recuerdos buenos y malos forman parte de la memoria (tanto del cerebro como del corazón). Además, también le dijo que ya era hora que ella aprendiera a asumir responsabilidad sobre su memoria, porque sin memoria ella (Valeria) solamente se encuentra viviendo, pero no existiendo como debe ser. Y es que tanto el gozo como el sufrimiento, las dos caras de la vida, son parte de la existencia de todo ser humano. 
Valeria se dió cuenta que Sanam tenía mucha razón. Así que ella antes de despedirse le pidió a su amigo, el delfín mágico, que le diera un beso. En este beso, él le daba todo el valor y cariño (Sanam significa cariñoso; procede Arabia Saudita y Turquía) que ella necesitaba para seguir existiendo porque sería un crimen morir en vida antes de tiempo y menos sin memoria.

 Marisol

miércoles, 25 de enero de 2017

El espejo roto




A Myriam se le ha roto, hace un rato atrás, un espejo grande ovalado  que tenía en su dormitorio. Se le cayó a los pies mientras ella se estaba maquillando. Por suerte, ella no se ha hecho daño, pero el espejo, sí.

Bueno, pues, Myriam se llevó tal susto que pegó un grito, sobretodo al escuchar al espejo llorar, después de haber caído al suelo. Al ver como su espejo lloraba desconsoladamente, ella le preguntó por los motivos de su pena a lo cual él le hizo saber que porque el peso de su pena es tan grande, el clavo no lo pudo sostener más. A lo cual Myriam le preguntó a su espejo si el clavo tuvo culpa por no haber podido sostenerle no su peso, pero sí las penas.


- No, él no tiene culpa de nada. Él trató lo más que pudo en no dejarme caer, pero él no pudo detener la caída y ya ves, ahora yo estoy roto ... como  mis sueños - dijo triste el espejo.
- ¡Cómo puedes tú tener sueños si sólo los puede tener la persona que se ve en ti! - le respondió agitada Myriam. La respuesta parecía un disparo a quemarropa. Rápido y preciso, directo al corazón, pero no al del espejo, sino al de ella misma.
El espejo al entender la respuesta de Myriam le dijo, ya sin llorar, que no sólo ella tenía razón, sino que el motivo de haberse caído y quebrado en mil pedazos era porque el corazón de ella está cargado de tanta pena, que, por este motivo, él no pudo sostener el peso de ésta. 
- O sea que ni el clavo ni tú tienen culpa que tú te hayas roto, sino que, al final, soy yo la que te ha hecho daño - dijo Myriam abriendo sus ojos de manera desmesurada. Comenzó a sudar.
- Indirectamente, sí - le contestó el espejo. Pero no temas, está bien así, que yo me haya roto.
- No te entiendo - le dijo Myriam.
- Mientras tú sigas cargando con penas innecesarias en tu corazón - le explicó el espejo - no habrá espejo alguno que las pueda sostener por mucho tiempo.
- ¿Por este motivo te has roto? - le preguntó Myriam con la voz quebrada.
- Sí, eran tantas tus penas que has acumulado durante muchos años que,  por este motivo, me caí y me rompí - le respondió el espejo - y ahora espero que la mayoría de tus penas reflejadas en mí se hayan muerto del todo.  ¿Me entiendes? Tienes que cambiar de actitud y aligerar tu carga. Sé más positiva. No te dejes envolver sólo de penas. No te dejes ahogar sólo en ellas. La vida tiene dos caras. Y no le quites el espacio, que se merecen, a tus alegrías. Cambia no sólo para ayudarte a ti misma, sino también a los demás. No te estoy pidiendo que vivas riendo mañana, tarde y noche, pero sí, sonríele a la vida. ¿De acuerdo?
Myriam asintió con la cabeza, casi avergonzada, y luego, le preguntó qué hacer con él. 
El espejo, serenamente, le dijo que si ella quería realmente vivir sin penas (o hasta preocupaciones) innecesarias, tenía que botarlo a la basura, deshacerse de él, porque él (el espejo) se encontraba "contaminado".  Y, si ella lo echaba a la basura, sólo así podrían sus tristezas (las de Myriam) realmente morir porque ella, con sus propias manos, las mataría. 
- ¿Y que pasará contigo? - le preguntó Myriam.
- No te preocupes por mí. Yo soy sólo un espejo, pero mi voz seguirá viviendo en ti, porque quien te ha hablado es la voz de tu conciencia.

MARiSOL







Imagen sacada de Bing

Aquí dejo la letra en inglés
de esta canción de Michael Jackson

"Man in the mirror" 

I'm gonna make a change,
For once in my life
It's gonna feel real good,
Gonna make a difference
Gonna make it right...

As I, turn up the collar on my
Favorite winter coat
This wind is blowin' my mind
I see the kids in the street,
With not enough to eat
Who am I, to be blind?
Pretending not to see their needs
A summer's disregard,
A broken bottle top
And a one man's soul
They follow each other on
The wind ya' know
'Cause they got nowhere to go
That's why I want you to know

I'm starting with the Man In The Mirror
I'm asking him to change his ways
And no message could have
Been any clearer
If you wanna make the world
A better place
(If you wanna make the
World a better place)
Take a look at yourself, and
Then make a change
(Take a look at yourself, and
Then make a change)
(Na na na, na na na, na na, na nah)

I've been a victim of a selfish kind of love
It's time that I realize
That there are some with no
Home, not a nickel to loan
Could it be really me,
Pretending that they're not alone?

A willow deeply scarred,
Somebody's broken heart
And a washed - out dream
(Washed - out dream)
They follow the pattern of
The wind, ya' see
Cause they got no place to be
That's why I'm starting with me
(Starting with me!)

I'm starting with the Man In The Mirror
(Ooh!)
I'm asking him to change his ways
(Ooh!)
And no message could have
Been any clearer
If you wanna make the world
A better place
(If you wanna make the
World a better place)
Take a look at yourself and
Then make a change
(Take a look at yourself and
Then make a change)

I'm starting with the Man In The Mirror
(Ooh!)
I'm asking him to change his ways
(Change his ways - ooh!)
And no message could've
Been any clearer
If you wanna make the world
A better place
(If you wanna make the
World a better place)
Take a look at yourself and
Then make that...
(Take a look at yourself and
Then make that...)
Change!

I'm starting with the Man In The Mirror,
(Man In The Mirror - oh yeah!)
I'm asking him to change
His ways
(Better change!)
No message could have
Been any clearer
(If you wanna make the
World a better place)
(Take a look at yourself and
Then make the change)
(You gotta get it right, while
You got the time)
('Cause when you close your heart)
You can't close your... your mind!
(Then you close your... mind!)
That man, that man, that
Man, that man
With that Man In The Mirror
(Man In The Mirror, oh yeah!)
That man, that man, that man
I'm asking him to change his ways
(Better change!)
You know... that man
No message could have
Been any clearer
If you wanna make the world
A better place
(If you wanna make the
World a better place)
Take a look at yourself and
Then make a change
(Take a look at yourself and
Then make a change)
Hoo! Hoo! Hoo! Hoo! Hoo!
Na na na, na na na, na na, na nah
(Oh yeah!)
Gonna feel real good now!
Yeah yeah! Yeah yeah!
Yeah yeah!
Na na na, na na na, na na, na nah
(Ooooh...)
Oh no, no no...
I'm gonna make a change
It's gonna feel real good!
Come on!
(Change...)
Just lift yourself
You know
You've got to stop it.
Yourself!
(Yeah! - make that change!)
I've got to make that change,
Today!
Hoo!
(Man In The Mirror)
You got to
You got to not let yourself...
Brother...
Hoo!
(Yeah! - make that change!)
You know - I've got to get
That man, that man...
(Man In The Mirror)
You've got to
You've got to move! Come
On! Come on!
You got to...
Stand up! Stand up!
Stand up!
(Yeah - make that change)
Stand up and lift
Yourself, now!
(Man In The Mirror)
Hoo! Hoo! Hoo!
Aaow!
(Yeah - make that change)
Gonna make that change...
Come on!
(Man In The Mirror)
You know it!
You know it!
You know it!
You know...
(Change...)
Make that change



martes, 24 de enero de 2017

El color de las huellas



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El Destino no estaba bromeando; hablaba en serio cuando me encontró mirándome hacia adentro ... en ese lugar donde sólo él y yo nos podemos encontrar a escondidas como dos buenos amantes. Después de abrazarnos me miró a los pies y me dijo, que mis mejores huellas que he dejado, hasta ahora, son las que han quedado sonriendo de corazón a corazón. No sé si el tuyo se dé por enterado y le dé la razón al Destino, al mío, en especial. Pero, en caso tus pisadas sean igual de reales que las huellas de tus sueños, entonces, me podrás entender, o mejor dicho, podrás descifrar, sin querer o a propósito, las huellas dejadas de tu existencia sobre el camino recorrido de tu vida.

Inés se miró a los pies; se les veía agotados de haber caminado miles de miles de kilómetros desde el mismo día que aprendió a dar sus primeros pasos. Esos pasos, primero, inseguros, y luego, que con el tiempo comenzaron a transformarse en huellas decididas y fuertes, pero también, algunas veces, tímidas, sobre todo, cuando las fuerzas le fallaban y las huellas se veían borrosas. Sé también que cuando las huellas de Inés se vuelven retraídas o desconfiadas, no radica precisamente en los zapatos que ella usa, sino, más bien, en las huellas dejadas por otros en su corazón. No le gusta a Inés que la traten mal. Ni a ella ni a cualquiera, creo yo. Y menos a ti, me imagino.

Quizás es el momento de vernos a los pies para saber concretamente si éstos nos piden hacer un alto en el camino de nuestras vidas y/o nos piden también mirar hacia atrás para ver con claridad el color de huellas que nosotros hemos dejado y seguimos dejando no solamente en el corazón de otros, sino en el nuestro también.


MARiSOL






Letra de "Huellas" 

Mujer ingrata tu traición
Dejo huellas en mi corazón
Y ya que todo parece normal
Sigues mintiéndole al corazón
Por eso ponle mucha atención
Dame un beso y no vuelvas más
Y ya que todo parece normal
Sigue tu propio camino

Cuidado, vas a ver
Que no se juega con vida ajena mujer
Cuidado, puede ser
Que por las noches sueñes conmigo

Coro: Llevo tres días sin dormir
Hago de todo para olvidar
Creo que no podré soportar
La condena de una traición
Misericordia dame la luz
Dame un camino en la caridad
Y ya que todo parece normal
Dime adiós y no vuelvas más
Cuidado, vas a ver
Que no se juega con alma ajena mujer
Cuidado, puede ser
Que por las noches sueñes conmigo

Hermana ingrata tu traición
Dejo marcas en mi corazón
Y aunque parezca todo normal
Sigues mintiéndole al corazón
Por eso ponle mucha atención
Dame un beso y no vuelvas más
Y ya que todo parece normal
Sigue tu propio camino

Cuidado, vas a ver
Que no se juega con vida ajena mujer
Cuidado, puede ser
Que por las noches sueñes conmigo mujer

Uoh! Uoooh! Uuuuuhh!

Salve Santo Antonio
Uuuuuuuuuh!
Santo Antonio casamentero
Oooooh!
Viene bajando el “Pelourînho” y lo quiero ver
Día 2 de febrero, día 2 de febrero
Dia de fiesta en el mar

Coro: Llevo tres días sin dormir
Hago de todo para olvidar
Creo que no podré soportar
La condena de una traición
Misericordia dame la luz
Dame un camino en la caridad
Y ya que todo parece normal
Dime adiós y no vuelvas más
Cuidado, vas a ver
Que no se juega con alma ajena mujer
Cuidado, puede ser
Que por las noches sueñes conmigo
Uoh! Uoh! Uoh! Uoh!
Uooooooooh! Eo eoo!
Uooooooooh! (x5)

sábado, 21 de enero de 2017

Con los brazos extendidos


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Quiero contarte de una mujer llamada Elena que va por la vida con los brazos extendidos pero no para tratar de atrapar la felicidad a como de lugar, sino, todo lo contrario, más bien, para entregarla a toda aquella persona que la necesite o no la necesite del todo pero que sea receptiva a las señales positivas que uno emite como ella. Pero, ¿por qué estamos siempre a la espera de recibir algo sea un regalo, una recompensa, un premio o una palabra amable, pero siempre esperando? 

Elena se está dando cuenta que lo mejor es ir con los brazos extendidos por la vida, pero no para estar a la espera de recibir algo, sino, más bien, por el gusto de dar porque, al final, lo importante no es hacerse dependiente de lo que otros nos den, sino de lo que la vida nos entrega, así sean éstos retos los que ella nos pone en nuestro camino porque es con ella con la que hay que hacer compromisos y no con los demás. ¡Pero qué difícil es pensar así! - se dice a sí misma Elena mientras ella me extiende sus brazos abiertos y me regala una sonrisa porque siente que yo la entiendo. 
- Aquellos a los que les gustaría verme triste o acongojada,  no saben lo que es realmente dar - me dice Elena y luego continúa hablando - La mayoría de las personas que conozcco da para recibir aplausos, reconocimientos o adulaciones. Pero, ¿qué pasa cuando uno da hasta que nos duela por haber dado tanto y sin esperar recibir nada a cambio? 

Y mientras Elena camina con los brazos extendidos hacia mí yo sé que dar amor y alegría es el mejor premio no tan sólo para todos aquellos que lo reciben, sino para toda aquella persona que sabe darlo como Elena. No sé si me entiendas, querido lector, pero yo como la Vida que soy te puedo decir que yo siento una gran simpatía, respeto y cariño por Elena no sólo porque recibo de ella siempre sus brazos extendidos hacia mí, sino porque ella me da su corazón y también porque nunca me ha dado la espalda ni ha renegado de mí en ningún momento. Que otros (no todos, por suerte) le den la espalda a Elena, esto ella lo sabe, pero no sufre por ello ni le roba tampoco el sueño. Elena dará tercamente siempre lo mejor de sí misma, porque yo, la Vida, sé no sólo que dar es recibir, sino que es más que eso ... es la manera de dar lo que vale más que sólo el mero hecho de aplicar este verbo llamado: Dar.

MARiSOL


Aquí un bonito mensaje de lo que es DAR ... 
 


Imagen sacada de Bing

miércoles, 18 de enero de 2017

Mi lámpara maravillosa

Decorar foto con lampara de genio

En mi historia no trato de Aladino, un joven pobre de una ciudad del Medio Oriente, que es reclutado por un brujo malvado, quien se hace pasar por hermano de su fallecido padre para que le ayude a recuperar una lámpara (no sólo de aceite, sino maravillosa) de una cueva mágica que apresa a quien entra en ella. Ni tampoco quiero contarte que después de que el brujo intentara traicionarle, Aladino se quedó con la lámpara y descubrió que podía invocar a un genio que estaba obligado a servir toda persona que poseyera esta lámpara maravillosa ni tampoco me interesa en contarte que con su ayuda, Aladino se hizo rico y poderoso y se casó con la princesa  Badrulbudur. Tampoco te quiero contar que este brujo regresó para recuperar la lámpara maravillosa y, de paso, engañó a la esposa de Aladino, quien, en verdad, ignoraba la importancia de esta lámpara. Y menos me importa en hacerte saber que Aladino no sólo descubriría que existía un genio menor que lo ayudaría a invocar con un anillo, que le había prestado el brujo. Demás está decir que, al final, este anillo ayudó a Aladino a recuperar no sólo a su esposa, sino también a la lámpara, porque engañó al brujo malvado.

Mi historia es distinta ... trata de un hombre cualquiera (no importa de qué país sea) que invoca a una lámpara maravillosa, que un amigo se la regaló, para que no se le aparezca nunca y por ningún motivo la mujer de sus sueños no sólo porque ella lo quiere desde hace muchos años, sino porque él no es el hombre que ella cree que era. Este hombre no es ningún príncipe azul ... sólo es un hombre que le gusta vivir en soledad cuando deja de trabajar.

Bien, este hombre me ha dicho que él dejó de ser romántico porque no tiene más tiempo para el amor. Sólo trabaja. Me pregunto: Pero, ¿todo para qué? ¡Vaya! Yo que soy su genio, de esta otra lámpara maravillosa, podría hacerle cumplir más de un deseo en el campo del amor. Pero si él no quiere, ni modo. Lo único que él quiere es que yo le ayude en sus negocios, que se concreten para seguir amasando dinero. Su única satisfacción.

La lámpara maravillosa, un tanto tristona, me dijo:
- Lo que pasa que los pensamientos, sueños y palabras de este hombre tiene un poder magnético bastante negativo en el campo del amor. Como ha sufrido más de una decepción, por tal motivo, no desea a ninguna mujer a su lado de manera permanente, sólo esporádica. Él prefiere vivir así ya que en su trabajo es todo lo contrario. Casi siempre tiene éxito.

Yo, quedándome pensativa y sin poder contener mi descontento le digo a mi lámpara maravillosa (en la que vivo), que es una lástima que este hombre haya perdido todo tipo de esperanza en el amor. Pienso que este hombre tiene miedo que yo, como buena genio, le haga aparecer a la mujer de sus sueños porque él no sabría qué hacer con ella. En el fondo, él prefiere recordarla y seguir viviendo como siempre en soledad porque la soledad, como tal, le dá la fuerza para alejarlo de los peligros porque sabe que la mujer de sus sueños es mitad bruja y mitad ángel. Es curioso, porque este hombre en los negocios no le teme a nada y a nadie.

Bien, querido lector, si yo fuera tu genio, ¿qué deseos quisieras que yo te hiciera realidad? 


MARiSOL










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lunes, 16 de enero de 2017

La transacción


 

Mientras veo como los labios de Eliana tiemblan y sus ojos parecen aves inquietas que no logran encontrar un lugar donde hacer su nido porque son incapaces de traicionar a su corazón y al de su gran amor, Federico (aunque en el pecho de ella lata un huracán de pasiones ocultas), observo como él se opone tajantemente a los vientos violentos porque el mal que causa se puede volver permanente. Y sufrir no quiere. Ella tampoco, que yo sepa.

Yo tengo la impresión, aunque suene paradójico, que entre placeres y temores a Federico le queda todavía un rincón para desear lo prohibido: El amor de Eliana. Quizás ella deba seguir bailando como una marioneta solitaria al compás de los deseos de Federico aunque una inmensa distancia los separe. La verdad que ambos se encuentran en un laberinto de pasiones esclavizantes. Pero mientras la cordura de ella se deslice a los pies de la locura de él, ellos dos seguirán avanzando a tientas mientras a lo lejos un horizonte colmado de sueños irrealizables se hace presente desde hace tiempo. Y mientras Eliana le exige una explicación a la vida y Federico va interpretando las señales de su cuerpo desnudo (el de ella), que lo llama a gritos desde su realidad, yo siento que algo en mí se resiste a creer que ellos dos realmente existan. ¿Serán sólo fantasmas de mi fantasía? No, porque la realidad es la que aprieta nuestras manos, sobre todo, a mí, que soy la Renuncia.

Finalmente cuando mi memoria se emancipa del tiempo, el amor mira a Eliana y a Federico mientras hace con ellos una transacción insólita. Discutir no vale, por ningún motivo. Y mientras mi mano se despide de lo que se fue y ya no es, yo compruebo una vez más que he estado durmiendo despierta para debilitar así a mis demonios tempestuosos pero, de ningún modo, del significado del verdadero amor porque éste es la cosa más fuerte que existe porque en el amor nadie manda, sólo se obedece. Y es que el que obedece a ese noble sentimiento es porque quiere ayudar(se), sobre todo, cuando existen distancias de por medio. Eliana y Federico saben de lo que yo aquí hablo. Renunciar al otro por amor es un acto de verdadero amor.

 
MARiSOL


 
 

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jueves, 12 de enero de 2017

El capitán Suárez




Sandro Morales (nombre ficticio para no dar  a conocer su verdadera identidad) había alcanzado la cima de su propia montaña personal. Lo tenía todo: trajes caros, autos, caballos y muchas otras cosas más. Él, a sus sesenta años, tenía también una empresa de exportación e importación de diversos productos y una cadena de restaurantes repartida en distintos países. Y, sin embargo, en este momento, él se preguntaba ¿todo para qué? Detrás suyo tenía un divorcio a sus espaldas, un hijo, que poco veía porque vivía en otro país, y lo que más le apenaba es que no tenía una novia estable, sólo amantes que conocía en sus innumerables viajes. Y mientras Sandro estaba hundido en estos pensamientos, él sobrevolaba el Océano Atlántico en un jet que había alquilado; había salido de Madrid rumbo a Río de Janeiro. En esta ciudad él tenía que hablar con la empresa constructora que había contratado para levantar un hotel de lujo; luego de tres días regresaría a Madrid. Le consolaba el hecho que él, en esta ciudad, contaba con un par de amigos que lo habían invitado a una fiesta en un club de moda. Aunque, en el fondo, siempre era lo mismo ... quedarse vacío por dentro ante tanta superficialidad y doble moral mientras la cocaína y el sexo descontrolado rodaban de mano en mano.

Pues bien, este jet Sandro lo había alquilado porque se lo podía permitir. Las únicas personas que volaban junto con él eran el piloto, copiloto y una aeromoza. Quizás en un par de años podía no sólo contar con jet propio, sino con esta misma tripulación. Lo pensaría. La idea le gustaba. Con dinero, todo se podía comprar.

Bien, Sandro, luego después, se levantó de su asiento y se dirigió a la cabina del piloto. El copiloto, le cedió su asiento porque quería hacer una pausa y descansar un rato. Es así como Sandro tomó asiento al lado del piloto, el capitán Suárez. Él, quien estaba acostumbrado a llevar por el mundo a sus clientes, vió  que el señor Morales estaba triste.
Al tomar asiento Sandro en el asiento del copiloto, el capitán le dijo:
- Señor Morales, dígame qué es lo que ve.  
- Veo un cielo despejado - contestó él.
- Este cielo - le dijo el capitán Suárez - es su mente. Sin su inteligencia cognitiva no hubiera podido llegar hasta donde ha llegado y Usted ha llegado muy lejos, pero, ¿qué hay de su inteligencia emocional?
- Me cuesta amar. Por este motivo trabajo mucho para no pensar en ello - respondió Sandro tímidamente.
- Bien - dijo el piloto - Dejemos este punto para el final de nuestra conversacion. Sigamos,  ¿qué más ve?
- El sol - dijo Sandro mientras miraba al capitán un tanto sorprendido por la conversación que se estaba dando.
- Ese sol, al cual no vemos constantemente las veinticuatro horas del día es su sol interno, es el que alumbra su camino aun en épocas oscuras. Y recuerde que tiene por aliada a la luna para ayudarle a ver, ¿no cree Usted?
- Pues, creo que sí - dijo Sandro.
- ¿Qué más ve? - volvió a preguntar el piloto.
- El mar - respondió Sandro.
- Este mar no sólo es un mar, es el mar de la vida - le dijo el capitán Suárez - Recuerde que el mar es igualmente de profundo en la calma como cuando está bravo. Además, ¿no le parece fascinante que nuestras lágrimas sepan a mar?
- Sí, es verdad - dijo Sandro sorprendido de pensar cuándo había sido la última vez que había llorado. Había sido tiempo ya ... y por una mujer. Esa mujer inalcanzable que se encontraba a miles de kilómteros de distancia que lo quería pero que sabía que, por diversos motivos, no podían unir sus vidas.
- Bien, ¿qué más ve? - le volvió a preguntar el piloto.
- Afuera no veo nada más - contestó Sandro.
- No es cierto - dijo el piloto - Nos falta tocar el punto más delicado de todos, el cielo de los sentimientos. ¿Qué es lo que ve?
- Nada - contestó Sandro inquieto. ¿Por qué le hacía el capitán Suárez esta pregunta?
- Esto no es cierto - le respondió el capitán- Piense. Su mente es aguda. No hay prisa. Reflexione.
Sandro, después de un par de minutos de estar en silencio, le dijo que sentía dolor y soledad, y para no sentirlos trabajaba mucho. Y mientras Sandro hablaba, el piloto le puso una mano sobre un hombro y le dijo que él conocía el dolor, no sólo físico, sino del alma, y la soledad, también la conocía, pero ya no la temía más. Él no dándole tiempo a que Sandro abriera su boca para decir algo, le hizo saber que él había quedado viudo hacía un año y no pudiendo cambiar el rumbo de su historia personal, seguía vivo, no sólo por sus dos hijos en edad escolar, quienes vivían con su madre (la abuela de sus hijos), sino por él mismo porque había aprendido a nadar en el mar de la vida. 
- Entonces, señor Suárez, usted es un náufrago - le dijo Sandro sorprendido de sus propias palabras.
- Es verdad - él le contestó sonriendo - pero la esperanza ha hecho que yo agitara mis brazos en medio de las aguas, aún cuando no podía ver tierra por ningún lado. Y ¿qué más ve, señor Morales?
Luego de un par de minutos Sasndro le respondió:
- No veo tierra a la vista, por el momento.
- Pero, la veremos - le aseguró el capitán sonriendo - porque la esperanza es lo último que se pierde. No trabaje solamente, señor Morales, abra su corazón a la vida, a la que tiene delante de Usted.  Y no siga llorando más por esa mujer aunque ella lo merezca y lo respete, pero que la vida los ha colocado por distintos caminos. Sandro quedó sin habla. Este capitán veía más allá de cualquier cielo despejado o con nubes...

Luego de decir estas palabras, entró el copiloto y Sandro salió de la cabina. La corta pero intensa conversación que había tenido con el capitán Suárez lo había dejado pensativo. Sonrió agradecido. Sabía que se volverían a encontrar para poder seguir conversando con el capitán Suárez porque él le había enseñado que es mejor viajar por la vida lleno de esperanza que sólo llegar a la meta propuesta, porque en el fondo, no hay ninguna meta, sino que, al final nos encontramos sólo de viaje. Había llegado el momento de aligerar su equipaje de tanta pena. Y en este viaje lo había conseguido gracias al capitán de vuelo.
MARiSOL



miércoles, 11 de enero de 2017

La herencia


 


Todos sabemos que la Caja de Pandora no sólo es un artefacto de la mitología griega, sino que nace del mito de la creación de Pandora, quien fue la primera mujer creada por Hefesto (el dios del fuego y la forja, así como también de los herreros, artesanos de los metales y la metalurgia) por orden de Zeus (el padre de los dioses y los hombres). Pues bien, la "caja" fue, en realidad, una tinaja ovalada que fue dada a Pandora. Esta caja contenía todos los males del mundo y al abrirla salieron liberados menos el espíritu de la esperanza que se había quedado en el fondo. Hoy en día, abrir la "caja de Pandora" significa crear una acción en apariencia pequeña o inofensiva pero que puede ocasionar graves daños.

Bien, ahora he de contarte un cuento que tiene que ver algo, poco o mucho con este mito. Se trata del baúl de mi abuela Regina. Este baúl estuvo guardado en el desván de su enorme casa por mucho tiempo. Es más, mi abuela le tuvo prohibido el acceso a Rosa, su empleada y a mí, su nieta, de entrar al desván y menos de abrir el baúl. Ella nunca me explicó sus motivos. Sólo supe por Rosa, que era mejor no entrar a esa habitación, ubicada en el tercer piso de la casa. 

Bien, al morir mi abuela ya nadie podía impedirme entrar al desván. Sólo Rosa era la que se oponía vehementemente a que yo abriera tanto la puerta del desván como el baúl porque se negaba rotundamente a entregarme la llaves. Sin embargo, a las dos semanas que muriera mi abuela, vine a quedarme una semana en su casa, la cual yo había heredado. Tenía que tomar decisiones importantes con respecto a la casa donde yo había pasado mi niñez y juventud. Al estar frente a ésta, toqué a la puerta; me recibió Rosa. 
Después de abrazarnos ella me dijo:
- Señora Julia, no sólo ha heredado Usted esta casa, sino también el baúl del desván, pero nunca se le ocurra abrirlo, por favor, por ningún motivo. 
- Pero, algún día tendré que hacerlo, Rosa - le contesté - Además, he pensado vender esta casa ya que es muy grande para mí; y yo que ya no vivo en esta ciudad, sino en otra junto con mi esposo e hijos, no tiene sentido en seguirla manteniendo si ya nadie más vive en ésta, sólo tú.
Rosa con ojos suplicantes me dijo que no tenía a dónde ir, que ya a sus setenta años de edad no podría conseguir trabajo como empleada. Rosa había no sólo limpiado esa casa, sino que también había sido la confidente de mi abuela Regina. Me extraña que mi abuela no la hubiera hecho a ella heredera de esta casa. Lo único que Rosa heredó fué un sueldo mensual hasta el día de su muerte y yo tenía que ayudarla a conseguirle un departamento para que no se quedara en la calle. He de mencionar que Rosa había sido como una madre para mí puesto que yo nunca conocí a la mía, sólo por fotos cuando era muy joven; siempre mi abuela me dijo que Tania, su hija, había muerto en el parto y mi padre no soportando quedarse sólo conmigo y sin su esposa, se fue de casa dejándome a cargo de mi abuela, ya viuda y de Rosa, la empleada.

Pues bien, la primera noche que me quedé a dormir en casa de mi abuela, ya fallecida, dormí en el segundo piso. Como a las once de la noche, sentí unos golpes que venían del tercer piso. Antes, cuando viví en esta casa, yo tenía mi dormitorio en el primer piso, entre el dormitorio de mi abuela y el de Rosa. Pero ahora, yo dormía en otro dormitorio, porque el mío había sido transformado en biblioteca. Bien, sigo... como los golpes venían del tercer piso ... del desván, me armé de valor y subí. Pero como no pude entrar ya que la puerta estaba cerrada con un candado muy grande y pesado, fuí corriendo a despertar a Rosa, quien tenía su dormitorio en el primer piso, para que me diera la llave del desván. Al despertarse, gritó: 
- ¡Tiene que salir de esta casa, lo más pronto posible, señora Julia!
Yo, desconcertada, le dije que no lo haría hasta haber abierto la puerta del desván. Al ver una llave pesada y grande, que imaginé que era del candado de la puerta, y ver otra más pequeña y maciza, que imaginé que era la del baúl, colocadas sobre la mesita de noche de Rosa, las agarré y salí rápidamente corriendo al tercer piso. Y yo como soy menor que Rosa (tengo cuarenta años y corro todos los días para mantenerme delgada), pude llegar al desván mucho antes que ella.
Rosa que ya no tenía la fuerza de antes, me siguió con la respiración entrecortada gritando: 
- No abra la puerta. ¡Noooooooo!
Después de entrar al desván, prendí la luz, y, luego, ví que el único mueble que había en esa habitación era un baúl muy grande que se encontraba en un rincón. Y ya cuando yo estaba dispuesta a abrirlo y sentir una voz masculina que gritaba: "Julia, ¡sácame de aquí. Soy tu padre!", me quedé paralizada del susto. No entendía nada. ¿Qué pasaba? En ese momento entró agitada Rosa; me quitó la llave del baúl y me dijo muy nerviosa:
- Lo que yo no quería que pasara ni tampoco su abuela ya ha sucedido. Tengo que decirle la verdad, señora Julia. No puede Usted abrir ese baúl porque allí adentro está su padre y él es un asesino; él mató a su esposa, su madre.
Y mientras yo me quedaba sin aliento, Rosa continuó hablando:
- En un arrebato de rabia al enterarse su padre que su madre tenía un amante, la mató en esta habitación y yo, al escuchar los gritos y los disparos, le avisé a su abuela Regina. Ella, sin pensarlo dos veces, agarró una escopeta que había pertenecido a su esposo. Y ya estando en el desván, escuché como su abuela le ordenaba a su yerno, que metiera a su hija, ya muerta, con cuidado dentro del baúl,  y luego que él se me metiera también dentro de éste. Él no soportando la idea se suicidó. Su abuela cerró, luego, el baúl. Yo nunca la delaté. Me había hecho su cómplice. Usted tenía dos años de edad cuando sus padres murieron. Es así como entre su abuela y yo la criamos. Usted era la alegría de esta casa entre el jardín, primer y segundo piso. El tercer piso quedó en el olvido y los golpes cesaron por largo tiempo, pues allí ya nadie subía. Sin embargo, más de una vez su abuela pensó en deshacerse del baúl, pero el riesgo que descubrieran los cadáveres era tan grande que decidió dejarlo en el mismo lugar. Además, que ella al ser interrogada por la policía, siempre decía lo mismo, que su hija había abandonado el país con su amante; de su padre decía que como él no tenía ni hermanos ni padres, pues no había forma de saber nada de su desaparición. Amigos no tenía. Y como su abuela era una persona muy conocida, seria, fina y adinerada, la policía nunca sospechó de ella. ¿Qué motivos podría ella tener para que su hija y yerno desaparecieran del todo? Es más, ella no quería ir a parar a la cárcel, para poderle dar a Usted, señora Julia, un buen futuro.
Yo, después de escuchar a Rosa, le dije con voz fría, como la de mi abuela: 
- Menuda herencia la recibida. Tengo que hacer sacar este baúl de esta casa antes de venderla.
Al terminar de decir esta frase, mi padre seguía gritando que quería salir mientras, que la voz de mi madre, en voz alta me decía: Julia, ¡házle caso a Rosa! No abras nunca este baúl, ya que el mal espíritu de tu padre si se escapa les puede hacer daño a las dos. Retrocedí asustada. Rosa me abrazó y salimos en silencio del desván después de haber apagado la luz. Luego después me fuí a dormir al dormitorio de Rosa ya que sola yo no quería estar. No pudimos dormir bien porque como a las cuatro de la mañana se desató una tormenta muy fuerte con rayos y truenos. Daba la impresión que la tormenta se desarrollaba encima de la casa. De pronto, ví como un rayo no sólo se estrellaba contra un árbol gigante que teníamos en el jardín, sino que parte de éste se desplomaba encima del techo del desván. Después de darme cuenta de lo sucedido, salí corriendo al tercer piso. No sólo parte del techo estaba roto; sino que el baúl ardía. Y cuando yo me disponía a llamar a los bomberos mientras me dirigía corriendo al primer piso y llamando a gritos a Rosa, en la escalera me encontré con el alma de mi abuela que me dijo que yo saliera cuanto antes de la  casa junto con Rosa, porque ella se encargaría de hacer quemar toda la casa para que así no quedara ningún resto del baúl tampoco. Luego me dijo que la casa estaba asegurada contra incendios. 

Al final, el espíritu de la esperanza había ganado. Será porque la esperanza y el temor son inseparables. Luego de escuchar a mi abuela, nos despedimos. Después le dije a Rosa con voz firme que empacara lo necesario porque yo haría lo mismo. Nos fuimos a un hotel en mi auto, lejos de la casa. Por suerte no había ninguna otra casa cerca a ésta ya que se encontraba ubicada a las afueras de la ciudad, cercana a una playa muy poco frecuentada.

La casa se quemó por completo, el seguro contra incendios me sirvió; con el dinero le compré un departamento a Rosa en la ciudad donde yo vivo para que ella esté cerca de mi familia.  Sin embargo, hicimos las dos el pacto de no decir nada sobre lo sucedido porque nadie nos creería. Es así, como al final,  Rosa como yo, en la adversidad, fuimos salvadas por la esperanza, salida de manera simbólica del espíritu valiente de mi abuela.


MARiSOL 


 

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lunes, 9 de enero de 2017

Historia de amor


Todo se deja ver y entender en su verdadera dimensión detrás del velo de estrellas. Si bien Andrés sigue buscando a la mujer de sus sueños, Marta ya no lo ama como antes... cuando ese antes era ser más justo que ser generoso. Bien, ella sólo desea que él deje de ser el lobo que sale de noche a buscarla en la oscuridad de su simple imaginación. 

Ponerme triste no puedo porque ésta dejó de ser una historia de amor desde mucho tiempo atrás. ¿Y sabes por qué? Pues, la respuesta la tengo en la punta de la lengua... Marta no quiere un velo de estrellas que brille sólo por fuera y no por dentro. Ella no es mala, sino que Andrés no es la pareja que ella quiere de por vida. Más bien, ella prefiere renunciar a él porque ella lo único que desea es ser feliz aunque ame  algo prodigioso e irreal. 

Sin embargo yo ya no sé en qué creer ... mientras el amor viene y va, se sigue definiendo la línea que traza el destino entre tú y yo porque te quiero más que la realidad misma. Miedo no debes temerme porque tú piensas igual que yo. Dejemos, pues, vivir nuestra imaginación sin ataduras porque allí es donde nuestras almas se encuentran para amarse hasta la eternidad. 

MARiSOL




sábado, 7 de enero de 2017

La sonrisa de Aleti

 

Aleti tiene una personalidad tranquila, paciente y amable. Ella no sólo es sensible a los sentimientos de los demás animales del mar, sino que responde con simpatía y tacto al sufrimiento de todos ellos, hasta al de Squalus, un tiburón, que es el temor de focas, delfines, pingüinos y otros peces parecidos o distintos a Aleti. 
Hace pocos días Aleti se encontró a Squalus en el mar de la vida, después de mucho tiempo de no verlo. 
- ¡Hola! ¿Qué te trae por acá? - le preguntó sonriendo la pecesito color rosa.
- Vengo a buscar comida. Veo que acá hay muchos peces que se ven apetitosos - le respondió de manera seca y cortante el tiburón. Los peces que se encontraban por allí nadando, se fueron asustados. La voz del tiburón sonaba amenazante.
Aleti ignoró el tono de voz, pero no la información recibida. Y luego le preguntó a Squalus si ella debía mantenerse mejor alejada de él.
- ¡No, por favor!  Te necesito - le respondió Squalus, en cuanto vió que ningún animal del mar se encontraba cerca de ellos, pues él no quería que nadie más escuchara esta conversación.
- Me gustaría que me explicaras el por qué - le dijo Aleti curiosa.
- La verdad es que no he llegado sólo hasta acá porque tenga hambre, sino porque he venido a buscarte para que me ayudes a recuperar mi sonrisa, pues, ella se me ha escapado desde hace unos pocos días atrás y no la encuentro por ninguna parte - le dijo triste Squalus.
- ¡Es una misión difícil la que me das! - exclamó Aleti y luego le preguntó que qué sucedería con ella si no podía cumplir con su pedido.
- Por lo menos, quiero saber que lo intentaste  - le contestó el tiburón, y acto seguido le dijo que no temiera, que él no se la comería si ella no lograba devolverle su sonrisa. Luego de decir esto, se despidieron.

Ya cuando Aleti se encontraba sola, vió que la sonrisa del tiburón, salía tímidamente de una cueva cercana y se acercó a ella para decirle que no quería ser más la sonrisa del tiburón.
- Mira, - le dijo Aleti bien seria - tú no puedes abandonar a Squalus. Él te necesita para soportar la vida que le ha tocado vivir.
- ¿Y tú crees que si él sonriera más, los animales del mar dejarían de temerle? - le preguntó la sonrisa bastante escéptica.
- No lo creo. Squalus nació como tiburón y le toca comportarse como tal, te guste o no. Es la ley de la vida, pero si él deja de sonreir, la vida se le hará insoportable. Se volverá más violento y temerario, ¿no crees?  - le dijo Aleti. Y luego de decir esto, a la pecesita se le ocurrió besar a la sonrisa del tiburón de manera espontánea. Después de hacerlo, la sonrisa de Aleti salió rápidamente a buscar a Squalus mientras la sonrisa del tiburón se metió agradecida y feliz en el alma de la pecesita rosada.

Cuando el tiburón se dió cuenta que podía volver a sonreir, fué a buscar a Aleti. Al ver que la sonrisa de la pecesita era la de él, comprendió que se había dado un intercambio. Ella le había regalado lo mejor de sí misma en señal de su amistad. Pocos días después, Aleti murió, porque la sonrisa del tiburón, que vivió dentro de ella, estaba envenenada. Al enterarse Squalus de lo sucedido, lloró amargamente. Si bien él había perdido a una buena amiga, parte de ella viviría en él. Squalus ya sentía que se había vuelto más tranquilo, paciente y amable con los demás animales del mar ... hasta para devorar a sus víctimas aprendió a tener más tacto con ellas para evitarles un sufrimiento innecesario. Al ver que la personalidad de Squalus había cambiado para bien, la sonrisa de Aleti agradecida sonrió desde el fondo del alma del tiburón.

MARiSOL



Aquí dejo una canción infantil. Trata de un pez que le gustaba mentir cuando asustaba a sus amigos gritando Tiburón
 
 


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