miércoles, 18 de enero de 2017

Mi lámpara maravillosa

Decorar foto con lampara de genio

En mi historia no trato de Aladino, un joven pobre de una ciudad del Medio Oriente, que es reclutado por un brujo malvado, quien se hace pasar por hermano de su fallecido padre para que le ayude a recuperar una lámpara (no sólo de aceite, sino maravillosa) de una cueva mágica que apresa a quien entra en ella. Ni tampoco quiero contarte que después de que el brujo intentara traicionarle, Aladino se quedó con la lámpara y descubrió que podía invocar a un genio que estaba obligado a servir toda persona que poseyera esta lámpara maravillosa ni tampoco me interesa en contarte que con su ayuda, Aladino se hizo rico y poderoso y se casó con la princesa  Badrulbudur. Tampoco te quiero contar que este brujo regresó para recuperar la lámpara maravillosa y, de paso, engañó a la esposa de Aladino, quien, en verdad, ignoraba la importancia de esta lámpara. Y menos me importa en hacerte saber que Aladino no sólo descubriría que existía un genio menor que lo ayudaría a invocar con un anillo, que le había prestado el brujo. Demás está decir que, al final, este anillo ayudó a Aladino a recuperar no sólo a su esposa, sino también a la lámpara, porque engañó al brujo malvado.

Mi historia es distinta ... trata de un hombre cualquiera (no importa de qué país sea) que invoca a una lámpara maravillosa, que un amigo se la regaló, para que no se le aparezca nunca y por ningún motivo la mujer de sus sueños no sólo porque ella lo quiere desde hace muchos años, sino porque él no es el hombre que ella cree que era. Este hombre no es ningún príncipe azul ... sólo es un hombre que le gusta vivir en soledad cuando deja de trabajar.

Bien, este hombre me ha dicho que él dejó de ser romántico porque no tiene más tiempo para el amor. Sólo trabaja. Me pregunto: Pero, ¿todo para qué? ¡Vaya! Yo que soy su genio, de esta otra lámpara maravillosa, podría hacerle cumplir más de un deseo en el campo del amor. Pero si él no quiere, ni modo. Lo único que él quiere es que yo le ayude en sus negocios, que se concreten para seguir amasando dinero. Su única satisfacción.

La lámpara maravillosa, un tanto tristona, me dijo:
- Lo que pasa que los pensamientos, sueños y palabras de este hombre tiene un poder magnético bastante negativo en el campo del amor. Como ha sufrido más de una decepción, por tal motivo, no desea a ninguna mujer a su lado de manera permanente, sólo esporádica. Él prefiere vivir así ya que en su trabajo es todo lo contrario. Casi siempre tiene éxito.

Yo, quedándome pensativa y sin poder contener mi descontento le digo a mi lámpara maravillosa (en la que vivo), que es una lástima que este hombre haya perdido todo tipo de esperanza en el amor. Pienso que este hombre tiene miedo que yo, como buena genio, le haga aparecer a la mujer de sus sueños porque él no sabría qué hacer con ella. En el fondo, él prefiere recordarla y seguir viviendo como siempre en soledad porque la soledad, como tal, le dá la fuerza para alejarlo de los peligros porque sabe que la mujer de sus sueños es mitad bruja y mitad ángel. Es curioso, porque este hombre en los negocios no le teme a nada y a nadie.

Bien, querido lector, si yo fuera tu genio, ¿qué deseos quisieras que yo te hiciera realidad? 


MARiSOL










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lunes, 16 de enero de 2017

La transacción


 

Mientras veo como los labios de Eliana tiemblan y sus ojos parecen aves inquietas que no logran encontrar un lugar donde hacer su nido porque son incapaces de traicionar a su corazón y al de su gran amor, Federico (aunque en el pecho de ella lata un huracán de pasiones ocultas), observo como él se opone tajantemente a los vientos violentos porque el mal que causa se puede volver permanente. Y sufrir no quiere. Ella tampoco, que yo sepa.

Yo tengo la impresión, aunque suene paradójico, que entre placeres y temores a Federico le queda todavía un rincón para desear lo prohibido: El amor de Eliana. Quizás ella deba seguir bailando como una marioneta solitaria al compás de los deseos de Federico aunque una inmensa distancia los separe. La verdad que ambos se encuentran en un laberinto de pasiones esclavizantes. Pero mientras la cordura de ella se deslice a los pies de la locura de él, ellos dos seguirán avanzando a tientas mientras a lo lejos un horizonte colmado de sueños irrealizables se hace presente desde hace tiempo. Y mientras Eliana le exige una explicación a la vida y Federico va interpretando las señales de su cuerpo desnudo (el de ella), que lo llama a gritos desde su realidad, yo siento que algo en mí se resiste a creer que ellos dos realmente existan. ¿Serán sólo fantasmas de mi fantasía? No, porque la realidad es la que aprieta nuestras manos, sobre todo, a mí, que soy la Renuncia.

Finalmente cuando mi memoria se emancipa del tiempo, el amor mira a Eliana y a Federico mientras hace con ellos una transacción insólita. Discutir no vale, por ningún motivo. Y mientras mi mano se despide de lo que se fue y ya no es, yo compruebo una vez más que he estado durmiendo despierta para debilitar así a mis demonios tempestuosos pero, de ningún modo, del significado del verdadero amor porque éste es la cosa más fuerte que existe porque en el amor nadie manda, sólo se obedece. Y es que el que obedece a ese noble sentimiento es porque quiere ayudar(se), sobre todo, cuando existen distancias de por medio. Eliana y Federico saben de lo que yo aquí hablo. Renunciar al otro por amor es un acto de verdadero amor.

 
MARiSOL


 
 

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jueves, 12 de enero de 2017

El capitán Suárez




Sandro Morales (nombre ficticio para no dar  a conocer su verdadera identidad) había alcanzado la cima de su propia montaña personal. Lo tenía todo: trajes caros, autos, caballos y muchas otras cosas más. Él, a sus sesenta años, tenía también una empresa de exportación e importación de diversos productos y una cadena de restaurantes repartida en distintos países. Y, sin embargo, en este momento, él se preguntaba ¿todo para qué? Detrás suyo tenía un divorcio a sus espaldas, un hijo, que poco veía porque vivía en otro país, y lo que más le apenaba es que no tenía una novia estable, sólo amantes que conocía en sus innumerables viajes. Y mientras Sandro estaba hundido en estos pensamientos, él sobrevolaba el Océano Atlántico en un jet que había alquilado; había salido de Madrid rumbo a Río de Janeiro. En esta ciudad él tenía que hablar con la empresa constructora que había contratado para levantar un hotel de lujo; luego de tres días regresaría a Madrid. Le consolaba el hecho que él, en esta ciudad, contaba con un par de amigos que lo habían invitado a una fiesta en un club de moda. Aunque, en el fondo, siempre era lo mismo ... quedarse vacío por dentro ante tanta superficialidad y doble moral mientras la cocaína y el sexo descontrolado rodaban de mano en mano.

Pues bien, este jet Sandro lo había alquilado porque se lo podía permitir. Las únicas personas que volaban junto con él eran el piloto, copiloto y una aeromoza. Quizás en un par de años podía no sólo contar con jet propio, sino con esta misma tripulación. Lo pensaría. La idea le gustaba. Con dinero, todo se podía comprar.

Bien, Sandro, luego después, se levantó de su asiento y se dirigió a la cabina del piloto. El copiloto, le cedió su asiento porque quería hacer una pausa y descansar un rato. Es así como Sandro tomó asiento al lado del piloto, el capitán Suárez. Él, quien estaba acostumbrado a llevar por el mundo a sus clientes, vió  que el señor Morales estaba triste.
Al tomar asiento Sandro en el asiento del copiloto, el capitán le dijo:
- Señor Morales, dígame qué es lo que ve.  
- Veo un cielo despejado - contestó él.
- Este cielo - le dijo el capitán Suárez - es su mente. Sin su inteligencia cognitiva no hubiera podido llegar hasta donde ha llegado y Usted ha llegado muy lejos, pero, ¿qué hay de su inteligencia emocional?
- Me cuesta amar. Por este motivo trabajo mucho para no pensar en ello - respondió Sandro tímidamente.
- Bien - dijo el piloto - Dejemos este punto para el final de nuestra conversacion. Sigamos,  ¿qué más ve?
- El sol - dijo Sandro mientras miraba al capitán un tanto sorprendido por la conversación que se estaba dando.
- Ese sol, al cual no vemos constantemente las veinticuatro horas del día es su sol interno, es el que alumbra su camino aun en épocas oscuras. Y recuerde que tiene por aliada a la luna para ayudarle a ver, ¿no cree Usted?
- Pues, creo que sí - dijo Sandro.
- ¿Qué más ve? - volvió a preguntar el piloto.
- El mar - respondió Sandro.
- Este mar no sólo es un mar, es el mar de la vida - le dijo el capitán Suárez - Recuerde que el mar es igualmente de profundo en la calma como cuando está bravo. Además, ¿no le parece fascinante que nuestras lágrimas sepan a mar?
- Sí, es verdad - dijo Sandro sorprendido de pensar cuándo había sido la última vez que había llorado. Había sido tiempo ya ... y por una mujer. Esa mujer inalcanzable que se encontraba a miles de kilómteros de distancia que lo quería pero que sabía que, por diversos motivos, no podían unir sus vidas.
- Bien, ¿qué más ve? - le volvió a preguntar el piloto.
- Afuera no veo nada más - contestó Sandro.
- No es cierto - dijo el piloto - Nos falta tocar el punto más delicado de todos, el cielo de los sentimientos. ¿Qué es lo que ve?
- Nada - contestó Sandro inquieto. ¿Por qué le hacía el capitán Suárez esta pregunta?
- Esto no es cierto - le respondió el capitán- Piense. Su mente es aguda. No hay prisa. Reflexione.
Sandro, después de un par de minutos de estar en silencio, le dijo que sentía dolor y soledad, y para no sentirlos trabajaba mucho. Y mientras Sandro hablaba, el piloto le puso una mano sobre un hombro y le dijo que él conocía el dolor, no sólo físico, sino del alma, y la soledad, también la conocía, pero ya no la temía más. Él no dándole tiempo a que Sandro abriera su boca para decir algo, le hizo saber que él había quedado viudo hacía un año y no pudiendo cambiar el rumbo de su historia personal, seguía vivo, no sólo por sus dos hijos en edad escolar, quienes vivían con su madre (la abuela de sus hijos), sino por él mismo porque había aprendido a nadar en el mar de la vida. 
- Entonces, señor Suárez, usted es un náufrago - le dijo Sandro sorprendido de sus propias palabras.
- Es verdad - él le contestó sonriendo - pero la esperanza ha hecho que yo agitara mis brazos en medio de las aguas, aún cuando no podía ver tierra por ningún lado. Y ¿qué más ve, señor Morales?
Luego de un par de minutos Sasndro le respondió:
- No veo tierra a la vista, por el momento.
- Pero, la veremos - le aseguró el capitán sonriendo - porque la esperanza es lo último que se pierde. No trabaje solamente, señor Morales, abra su corazón a la vida, a la que tiene delante de Usted.  Y no siga llorando más por esa mujer aunque ella lo merezca y lo respete, pero que la vida los ha colocado por distintos caminos. Sandro quedó sin habla. Este capitán veía más allá de cualquier cielo despejado o con nubes...

Luego de decir estas palabras, entró el copiloto y Sandro salió de la cabina. La corta pero intensa conversación que había tenido con el capitán Suárez lo había dejado pensativo. Sonrió agradecido. Sabía que se volverían a encontrar para poder seguir conversando con el capitán Suárez porque él le había enseñado que es mejor viajar por la vida lleno de esperanza que sólo llegar a la meta propuesta, porque en el fondo, no hay ninguna meta, sino que, al final nos encontramos sólo de viaje. Había llegado el momento de aligerar su equipaje de tanta pena. Y en este viaje lo había conseguido gracias al capitán de vuelo.
MARiSOL



miércoles, 11 de enero de 2017

La herencia


 


Todos sabemos que la Caja de Pandora no sólo es un artefacto de la mitología griega, sino que nace del mito de la creación de Pandora, quien fue la primera mujer creada por Hefesto (el dios del fuego y la forja, así como también de los herreros, artesanos de los metales y la metalurgia) por orden de Zeus (el padre de los dioses y los hombres). Pues bien, la "caja" fue, en realidad, una tinaja ovalada que fue dada a Pandora. Esta caja contenía todos los males del mundo y al abrirla salieron liberados menos el espíritu de la esperanza que se había quedado en el fondo. Hoy en día, abrir la "caja de Pandora" significa crear una acción en apariencia pequeña o inofensiva pero que puede ocasionar graves daños.

Bien, ahora he de contarte un cuento que tiene que ver algo, poco o mucho con este mito. Se trata del baúl de mi abuela Regina. Este baúl estuvo guardado en el desván de su enorme casa por mucho tiempo. Es más, mi abuela le tuvo prohibido el acceso a Rosa, su empleada y a mí, su nieta, de entrar al desván y menos de abrir el baúl. Ella nunca me explicó sus motivos. Sólo supe por Rosa, que era mejor no entrar a esa habitación, ubicada en el tercer piso de la casa. 

Bien, al morir mi abuela ya nadie podía impedirme entrar al desván. Sólo Rosa era la que se oponía vehementemente a que yo abriera tanto la puerta del desván como el baúl porque se negaba rotundamente a entregarme la llaves. Sin embargo, a las dos semanas que muriera mi abuela, vine a quedarme una semana en su casa, la cual yo había heredado. Tenía que tomar decisiones importantes con respecto a la casa donde yo había pasado mi niñez y juventud. Al estar frente a ésta, toqué a la puerta; me recibió Rosa. 
Después de abrazarnos ella me dijo:
- Señora Julia, no sólo ha heredado Usted esta casa, sino también el baúl del desván, pero nunca se le ocurra abrirlo, por favor, por ningún motivo. 
- Pero, algún día tendré que hacerlo, Rosa - le contesté - Además, he pensado vender esta casa ya que es muy grande para mí; y yo que ya no vivo en esta ciudad, sino en otra junto con mi esposo e hijos, no tiene sentido en seguirla manteniendo si ya nadie más vive en ésta, sólo tú.
Rosa con ojos suplicantes me dijo que no tenía a dónde ir, que ya a sus setenta años de edad no podría conseguir trabajo como empleada. Rosa había no sólo limpiado esa casa, sino que también había sido la confidente de mi abuela Regina. Me extraña que mi abuela no la hubiera hecho a ella heredera de esta casa. Lo único que Rosa heredó fué un sueldo mensual hasta el día de su muerte y yo tenía que ayudarla a conseguirle un departamento para que no se quedara en la calle. He de mencionar que Rosa había sido como una madre para mí puesto que yo nunca conocí a la mía, sólo por fotos cuando era muy joven; siempre mi abuela me dijo que Tania, su hija, había muerto en el parto y mi padre no soportando quedarse sólo conmigo y sin su esposa, se fue de casa dejándome a cargo de mi abuela, ya viuda y de Rosa, la empleada.

Pues bien, la primera noche que me quedé a dormir en casa de mi abuela, ya fallecida, dormí en el segundo piso. Como a las once de la noche, sentí unos golpes que venían del tercer piso. Antes, cuando viví en esta casa, yo tenía mi dormitorio en el primer piso, entre el dormitorio de mi abuela y el de Rosa. Pero ahora, yo dormía en otro dormitorio, porque el mío había sido transformado en biblioteca. Bien, sigo... como los golpes venían del tercer piso ... del desván, me armé de valor y subí. Pero como no pude entrar ya que la puerta estaba cerrada con un candado muy grande y pesado, fuí corriendo a despertar a Rosa, quien tenía su dormitorio en el primer piso, para que me diera la llave del desván. Al despertarse, gritó: 
- ¡Tiene que salir de esta casa, lo más pronto posible, señora Julia!
Yo, desconcertada, le dije que no lo haría hasta haber abierto la puerta del desván. Al ver una llave pesada y grande, que imaginé que era del candado de la puerta, y ver otra más pequeña y maciza, que imaginé que era la del baúl, colocadas sobre la mesita de noche de Rosa, las agarré y salí rápidamente corriendo al tercer piso. Y yo como soy menor que Rosa (tengo cuarenta años y corro todos los días para mantenerme delgada), pude llegar al desván mucho antes que ella.
Rosa que ya no tenía la fuerza de antes, me siguió con la respiración entrecortada gritando: 
- No abra la puerta. ¡Noooooooo!
Después de entrar al desván, prendí la luz, y, luego, ví que el único mueble que había en esa habitación era un baúl muy grande que se encontraba en un rincón. Y ya cuando yo estaba dispuesta a abrirlo y sentir una voz masculina que gritaba: "Julia, ¡sácame de aquí. Soy tu padre!", me quedé paralizada del susto. No entendía nada. ¿Qué pasaba? En ese momento entró agitada Rosa; me quitó la llave del baúl y me dijo muy nerviosa:
- Lo que yo no quería que pasara ni tampoco su abuela ya ha sucedido. Tengo que decirle la verdad, señora Julia. No puede Usted abrir ese baúl porque allí adentro está su padre y él es un asesino; él mató a su esposa, su madre.
Y mientras yo me quedaba sin aliento, Rosa continuó hablando:
- En un arrebato de rabia al enterarse su padre que su madre tenía un amante, la mató en esta habitación y yo, al escuchar los gritos y los disparos, le avisé a su abuela Regina. Ella, sin pensarlo dos veces, agarró una escopeta que había pertenecido a su esposo. Y ya estando en el desván, escuché como su abuela le ordenaba a su yerno, que metiera a su hija, ya muerta, con cuidado dentro del baúl,  y luego que él se me metiera también dentro de éste. Él no soportando la idea se suicidó. Su abuela cerró, luego, el baúl. Yo nunca la delaté. Me había hecho su cómplice. Usted tenía dos años de edad cuando sus padres murieron. Es así como entre su abuela y yo la criamos. Usted era la alegría de esta casa entre el jardín, primer y segundo piso. El tercer piso quedó en el olvido y los golpes cesaron por largo tiempo, pues allí ya nadie subía. Sin embargo, más de una vez su abuela pensó en deshacerse del baúl, pero el riesgo que descubrieran los cadáveres era tan grande que decidió dejarlo en el mismo lugar. Además, que ella al ser interrogada por la policía, siempre decía lo mismo, que su hija había abandonado el país con su amante; de su padre decía que como él no tenía ni hermanos ni padres, pues no había forma de saber nada de su desaparición. Amigos no tenía. Y como su abuela era una persona muy conocida, seria, fina y adinerada, la policía nunca sospechó de ella. ¿Qué motivos podría ella tener para que su hija y yerno desaparecieran del todo? Es más, ella no quería ir a parar a la cárcel, para poderle dar a Usted, señora Julia, un buen futuro.
Yo, después de escuchar a Rosa, le dije con voz fría, como la de mi abuela: 
- Menuda herencia la recibida. Tengo que hacer sacar este baúl de esta casa antes de venderla.
Al terminar de decir esta frase, mi padre seguía gritando que quería salir mientras, que la voz de mi madre, en voz alta me decía: Julia, ¡házle caso a Rosa! No abras nunca este baúl, ya que el mal espíritu de tu padre si se escapa les puede hacer daño a las dos. Retrocedí asustada. Rosa me abrazó y salimos en silencio del desván después de haber apagado la luz. Luego después me fuí a dormir al dormitorio de Rosa ya que sola yo no quería estar. No pudimos dormir bien porque como a las cuatro de la mañana se desató una tormenta muy fuerte con rayos y truenos. Daba la impresión que la tormenta se desarrollaba encima de la casa. De pronto, ví como un rayo no sólo se estrellaba contra un árbol gigante que teníamos en el jardín, sino que parte de éste se desplomaba encima del techo del desván. Después de darme cuenta de lo sucedido, salí corriendo al tercer piso. No sólo parte del techo estaba roto; sino que el baúl ardía. Y cuando yo me disponía a llamar a los bomberos mientras me dirigía corriendo al primer piso y llamando a gritos a Rosa, en la escalera me encontré con el alma de mi abuela que me dijo que yo saliera cuanto antes de la  casa junto con Rosa, porque ella se encargaría de hacer quemar toda la casa para que así no quedara ningún resto del baúl tampoco. Luego me dijo que la casa estaba asegurada contra incendios. 

Al final, el espíritu de la esperanza había ganado. Será porque la esperanza y el temor son inseparables. Luego de escuchar a mi abuela, nos despedimos. Después le dije a Rosa con voz firme que empacara lo necesario porque yo haría lo mismo. Nos fuimos a un hotel en mi auto, lejos de la casa. Por suerte no había ninguna otra casa cerca a ésta ya que se encontraba ubicada a las afueras de la ciudad, cercana a una playa muy poco frecuentada.

La casa se quemó por completo, el seguro contra incendios me sirvió; con el dinero le compré un departamento a Rosa en la ciudad donde yo vivo para que ella esté cerca de mi familia.  Sin embargo, hicimos las dos el pacto de no decir nada sobre lo sucedido porque nadie nos creería. Es así, como al final,  Rosa como yo, en la adversidad, fuimos salvadas por la esperanza, salida de manera simbólica del espíritu valiente de mi abuela.


MARiSOL 


 

Imagen sacada de Bing

lunes, 9 de enero de 2017

Historia de amor


Todo se deja ver y entender en su verdadera dimensión detrás del velo de estrellas. Si bien Andrés sigue buscando a la mujer de sus sueños, Marta ya no lo ama como antes... cuando ese antes era ser más justo que ser generoso. Bien, ella sólo desea que él deje de ser el lobo que sale de noche a buscarla en la oscuridad de su simple imaginación. 

Ponerme triste no puedo porque ésta dejó de ser una historia de amor desde mucho tiempo atrás. ¿Y sabes por qué? Pues, la respuesta la tengo en la punta de la lengua... Marta no quiere un velo de estrellas que brille sólo por fuera y no por dentro. Ella no es mala, sino que Andrés no es la pareja que ella quiere de por vida. Más bien, ella prefiere renunciar a él porque ella lo único que desea es ser feliz aunque ame  algo prodigioso e irreal. 

Sin embargo yo ya no sé en qué creer ... mientras el amor viene y va, se sigue definiendo la línea que traza el destino entre tú y yo porque te quiero más que la realidad misma. Miedo no debes temerme porque tú piensas igual que yo. Dejemos, pues, vivir nuestra imaginación sin ataduras porque allí es donde nuestras almas se encuentran para amarse hasta la eternidad. 

MARiSOL




sábado, 7 de enero de 2017

La sonrisa de Aleti

 

Aleti tiene una personalidad tranquila, paciente y amable. Ella no sólo es sensible a los sentimientos de los demás animales del mar, sino que responde con simpatía y tacto al sufrimiento de todos ellos, hasta al de Squalus, un tiburón, que es el temor de focas, delfines, pingüinos y otros peces parecidos o distintos a Aleti. 
Hace pocos días Aleti se encontró a Squalus en el mar de la vida, después de mucho tiempo de no verlo. 
- ¡Hola! ¿Qué te trae por acá? - le preguntó sonriendo la pecesito color rosa.
- Vengo a buscar comida. Veo que acá hay muchos peces que se ven apetitosos - le respondió de manera seca y cortante el tiburón. Los peces que se encontraban por allí nadando, se fueron asustados. La voz del tiburón sonaba amenazante.
Aleti ignoró el tono de voz, pero no la información recibida. Y luego le preguntó a Squalus si ella debía mantenerse mejor alejada de él.
- ¡No, por favor!  Te necesito - le respondió Squalus, en cuanto vió que ningún animal del mar se encontraba cerca de ellos, pues él no quería que nadie más escuchara esta conversación.
- Me gustaría que me explicaras el por qué - le dijo Aleti curiosa.
- La verdad es que no he llegado sólo hasta acá porque tenga hambre, sino porque he venido a buscarte para que me ayudes a recuperar mi sonrisa, pues, ella se me ha escapado desde hace unos pocos días atrás y no la encuentro por ninguna parte - le dijo triste Squalus.
- ¡Es una misión difícil la que me das! - exclamó Aleti y luego le preguntó que qué sucedería con ella si no podía cumplir con su pedido.
- Por lo menos, quiero saber que lo intentaste  - le contestó el tiburón, y acto seguido le dijo que no temiera, que él no se la comería si ella no lograba devolverle su sonrisa. Luego de decir esto, se despidieron.

Ya cuando Aleti se encontraba sola, vió que la sonrisa del tiburón, salía tímidamente de una cueva cercana y se acercó a ella para decirle que no quería ser más la sonrisa del tiburón.
- Mira, - le dijo Aleti bien seria - tú no puedes abandonar a Squalus. Él te necesita para soportar la vida que le ha tocado vivir.
- ¿Y tú crees que si él sonriera más, los animales del mar dejarían de temerle? - le preguntó la sonrisa bastante escéptica.
- No lo creo. Squalus nació como tiburón y le toca comportarse como tal, te guste o no. Es la ley de la vida, pero si él deja de sonreir, la vida se le hará insoportable. Se volverá más violento y temerario, ¿no crees?  - le dijo Aleti. Y luego de decir esto, a la pecesita se le ocurrió besar a la sonrisa del tiburón de manera espontánea. Después de hacerlo, la sonrisa de Aleti salió rápidamente a buscar a Squalus mientras la sonrisa del tiburón se metió agradecida y feliz en el alma de la pecesita rosada.

Cuando el tiburón se dió cuenta que podía volver a sonreir, fué a buscar a Aleti. Al ver que la sonrisa de la pecesita era la de él, comprendió que se había dado un intercambio. Ella le había regalado lo mejor de sí misma en señal de su amistad. Pocos días después, Aleti murió, porque la sonrisa del tiburón, que vivió dentro de ella, estaba envenenada. Al enterarse Squalus de lo sucedido, lloró amargamente. Si bien él había perdido a una buena amiga, parte de ella viviría en él. Squalus ya sentía que se había vuelto más tranquilo, paciente y amable con los demás animales del mar ... hasta para devorar a sus víctimas aprendió a tener más tacto con ellas para evitarles un sufrimiento innecesario. Al ver que la personalidad de Squalus había cambiado para bien, la sonrisa de Aleti agradecida sonrió desde el fondo del alma del tiburón.

MARiSOL



Aquí dejo una canción infantil. Trata de un pez que le gustaba mentir cuando asustaba a sus amigos gritando Tiburón
 
 


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jueves, 29 de diciembre de 2016

Un nuevo año




En todo nuevo año se concentran muchas expectativas, nuevos sueños, nuevas metas, pero, la verdad, que muchas veces, no todo podemos hacerlo realidad. Y la verdad que no lo digo amargada. Todo lo contrario, lo digo con la conciencia de saber de lo que hablo. Al hacer el balance del 2016 me doy cuenta que es mejor vivir el día a día sin pensar mucho en lo que está por venir porque lo que viene  no viene como uno siempre quiere. Así que mejor prefiero vivir con la alegría de seguir viviendo con todo lo bueno y malo que la vida me brinda. Quizás ella no está para brindarnos nada, sino, más bien, para retarnos a aceptarla cómo ésta se nos presenta. 

Mónica sabía que  tiene motivos para estar agradecida con la vida aunque ésta no sea tan benevolente con ella desde hace unos meses. Y es que el año que está por dejar su trono para entregárselo al 2017, no la ha tratado bien del todo. Más bien, la ha retado hasta la desesperación. Entrar en detalles no quiere Mónica porque si abre la boca un profundo abismo se colocaría entre ella y mis lectores. Es mejor ver a la vida con ojos benevolentes a pesar de todo ...

¿Y tú, querido lector, estás esperando a que la vida te quiera o tú, más bien, la quieres bien aunque ella, por momentos, te defraude? Escuchar tu respuesta no quiero. Más bien te deseo un Feliz Año 2017. Y aunque suenen huecas mis palabras, créeme que éstas son sinceras. Espero que hagas realidad lo que tengas que hacer realidad y cambies lo que tengas que cambiar. También espero que sigas adelante aunque la vida nos resulte, algunas veces, difícil de vivirla. 

Lo cierto es que la vida es un verdadero milagro que hay que celebrar por todo lo alto. ¿No crees? Yo lo pienso hacer aunque, por el momento, muchas ganas no tenga, pero como tengo un compromiso con ella, lo haré contra viento y marea. Y aunque parezca contradictorio he de agregar que me alegro cómo la vida me reta porque me siento viva aunque, por momentos piense que ésta parece, más bien, una película mal montada.

Quiero creer que el nuevo año, que está por empezar, será más feliz que el anterior. Así lo deseo para yo poder seguir viviendo porque la felicidad no está en sólo vivir, sino en saber vivir poco a poco.


 MARiSOL









miércoles, 7 de diciembre de 2016

La estrella de Navidad


 


La estrella, que acabo de colocar sobre mi árbol navideño, no quiere, por ningún motivo, estar posada sobre éste.
- Pero, ¿por qué? - le pregunté completamente anonadada de su protesta.
- Pues, porque el árbol que has comprado es bien feo. Y como no me gusta nada, no quiero yo lucirme con él. Me da mucha vergüenza - me contestó cortante la estrella.
- Mira, tengo motivos para no haber comprado un árbol mucho más caro.Trata de entenderme, por favor - le dije.
- Pues, yo presento mi queja: En primer lugar, porque él no está a mi altura y en segundo lugar  porque siempre tú has comprado árboles caros y grandes. Tú bien sabes que yo no sólo represento a la estrella de Belén, sino que juego un papel importante y misterioso en la celebración del nacimiento de Jesús. Así que merezco otro árbol y no éste pequeño y nada frondoso - me dijo usando una voz déspota y tirana la estrella. Mientras ella había estado hablando, escuché que el árbol sollozaba. Y yo no podía reprimir las lágrimas.
- Pues, ¿sabes qué te digo? - le dije rabiosa a la estrella - En este preciso momento voy a salir a comprar otra estrella. Una que realmente tome en serio su papel, aunque no sea tan bonita como tú; lo único que me demuestras es que te sientes como una estrella de Hollywood, una diva huachafona y nada más. Al terminar de hablar sofocada y molesta como yo estaba, liberé al árbol de semejante estrella  antipática.
- ¡Pero, ¿a dónde me llevas? - gritó histérica la estrella. ¿No me vas a colocar en la caja con los demás adornos navideños que este año no has querido usar?
- Tengo una mejor idea. En lugar de meterte en esa caja, pues allí no estarías sola y, además, el sótano está abrigado, te voy, más bien, a sacar al jardín y te voy a colocar sobre un pino todavía chico que tengo allí.
- ¡Nooooooo! No quiero sentir frío - gritó la estrella. Además, en ese rincón del jardín donde está ese pino, del cual hablas, está solo y abandonado y se encuentra cerca de los basureros.
- Pues, yo no creo que el frío de afuera sea más frío que el tuyo, sobre todo, el que sale de tu alma. 

Cuando regresé a casa, mi árbol estaba muy contento cuando le enseñé la nueva estrella que había comprado. Por suerte, no sólo ella resultó ser más hermosa y simpática que la anterior, sino que, por suerte, no me resultó cara. La verdad que no estoy en condiciones de gastar más dinero del necesario porque desde hace un par de meses que me encuentro desempleada.  Por este motivo, no deseo perder mi propia estrella interior ... aquélla que alumbra mi camino de vida.


MARiSOL



Te dejo este vídeo animado.
La canción es linda.




Imagen sacada de Bing

sábado, 3 de diciembre de 2016

La cara oculta de la Luna


Todos sabemos que la cara oculta de la Luna es, en realidad, la parte no observable de este astro desde la Tierra ya que sólo miramos siempre la misma cara y no la otra. También sabemos que sólo vemos la misma cara de la Luna ya que ésta rota sobre sí misma mientras gira alrededor de la Tierra. Lo que quiere decir que vemos sólo la misma cara porque su período de rotación es igual al de traslación. Sin embargo, ya se le conoce esa otra cara desde que la sonda soviética Lunik 3 la fotografió el 10 de octubre de 1959 por primera vez. Esta cara está mucho más accidentada que la cara visible. Los científicos dicen que porque este lado de la Luna está expuesto más a la caída de meteoritos. Pero, ¡quién sabe!

Bien, en realidad lo que yo deseo es contarles un pequeño cuento entre la Luna y un faro. Empiezo con un diálogo:
 
- Si bien esta noche tú luces radiantemente hermosa me gustaría saber ¿qué escondes detrás de tu parte oculta? - le preguntó el faro curioso a la luna llena.
- Tu pregunta es demasiado directa y me perturba. Sin embargo, tu piropo sí te lo agradezco - le respond la Luna con voz seria.
- Acaso, ¿no me consideras tu amigo? - le preguntó el faro sorprendido.
- Recién te estoy conociendo. Y si te confío mis secretos me hago tu esclava - contestó la Luna de manera tajante. Ella no estaba dispuesta a hablar más de la cuenta. Se había vuelto desconfiada desde que otro faro la traicionó desde que éste le conociera su otra cara.
- ¿Acaso a un buen amigo no se le cuentan secretos? - le preguntó el faro un tanto contrariado.
- ¿Y quién me garantiza que tú eres un buen amigo? - le contestó la luna con otra pregunta.
El faro la mi aturdido mientras le regalaba su luz y le dijo:
- Tu desconfianza está vestida de mucha soledad. Además, me ofendes.
La luna pensó en ese momento: ¿Y si este faro fuera diferente al otro? 
La duda volaba alrededor de ellos dos.
El faro rompió el silencio y le hizo saber que mientras ella no confíara en él, estaba de más ser amigos. Y terminó diciendo:
- No solamente me pareces infeliz, sino injusta también. No me das ninguna oportunidad para probarte que soy un buen amigo.
- ¿No puedes ser tolerante conmigo? - le preguntó la luna.
- No -respond el faro. ¿Cómo puedo yo ser tolerante contigo cuando tú eres intolerante conmigo y me juzgas de manera equivocada? 
La luna se quedó muda de la sorpresa. Y luego de un buen rato ella le dijo:
- Tienes razón. Dáme tiempo para cambiar mi forma de pensar. ¿Te parece? La decepción sufrida ha sido tan grande que me resulta difícil abrirme hacia ti.
- Muy bien. Le daré una oportunidad a nuestra amistad. Iré a paso lento - le contestó el faro. 
La luna tenía temor de hacerse conocer del todo. pero en la amistad no deben haber secretos.  ¿O acaso, ella se equivocaba?

¿Tú que opinas, querido lector? Yo creo que la Luna debe aprender a no sospechar de una buena y verdadera amistad porque una de las alegrías que nos proporciona ésta es saber en quien confiar, sobre todo cuando hay respeto y cariño de por medio. 

Y, sin embargo como ocurre con la Luna, todos nosotros tenemos una cara oculta, mejor dicho, una cara oscura porque normalmente, la mayoría de nosotros, ofrecemos una buena cara, sobre todo,  en público. Queremos ser lo más agradables posible. Claro, es humano comportarnos así porque, en el fondo, queremos ser aceptados, apreciados, comprendidos por los demás. Pero ese lado brillante suele ser engañoso. Nadie es completamnete perfecto ya que en la vida de todos hay no sólo problemas, sino también carencias, fracasos, errores y hasta arrepentimientos sin dejar de lado un poco de locura o mal genio.

Es por este motivo que el faro debe ser cuidadoso y no ir tan rápido en querer conocer la otra cara de la Luna. ¡Qué sabemos lo que ella esconde detrás de esa cara oscuramente oculta! Aún no sabemos si el faro estará dispuesto a ser su amigo cuando le conozca esa otra cara. Por este motivo la Luna se muestra reservada. Y como, en realidad, yo no la conozco no sé qué secretos ella guardará. Pero la puedo comprender porque yo también guardo los míos propios. Y no te los pienso decir por temor a que me juzgues mal, querido lector. 

Al terminar de escribir estas palabras, la luna llena me sonríe amablemente mientras el faro me mira pensativo. Quizá aún él no ha aprendido a no poner condición alguna en la amistad. O acepta a la Luna del todo, con sus dos caras o la deja de lado. Lo mismo pasa con el amor. Me pregunto si el faro sería capaz de aceptarme a mí también después de alumbrarme con su potente luz el fondo de mi alma ... allí donde viven mis demonios y ángeles no siempre en armonía.


Marisol



sábado, 19 de noviembre de 2016

Entre recuerdos y olvidos

Bildergebnis für mujer escribiendo laptop

Hace un rato atrás mientras me encontraba sentada delante de mi laptop, de pronto, de mi cerebro, salieron en bloque y se colocaron en fila india delante de mi escritorio, miles (por no decir, millones) de recuerdos. También salieron en bloque los olvidos aunque la fila no era muy larga. Pues  bien, de esta fila, se hizo a un lado, un olvido y después de dar un paso hacia adelante y colocarse delante de mi escritorio, mientras me miraba con sus ojos tristes, me preguntó:
- ¿Por qué me has olvidado? Yo no quiero pertenecer al bloque de los olvidos. Yo quiero ser, más bien, uno de tus más lindos recuerdos. Su voz tenía un ligero reproche aunque no me la alzó en ningún momento.
Yo, un tanto desconcertada por su pregunta le respondí:
- Para ser sincera, si te coloco en mi bloque de recuerdos, en lugar de sentir alegría, voy a sentir pena. Y no quiero.
- Pero, ¿por qué? - me preguntó intrigado este olvido.
Mi respuesta no se hizo esperar y mientras me levantaba de mi silla, me arrodillaba ante él, le dije al oído, porque no quería que ni los recuerdos ni los olvidos me escucharan:
-  Recordar es fácil, pero querer olvidar, no, sobre todo, cuando el amor es una ardiente llama que se quiere olvidar de todo. 
Después de decirle estas palabras, mi querido olvido se puso a llorar y para que nadie lo viera, salió corriendo de la biblioteca y se escondió de la vista de todos, pero no de mí.   

Después de un rato, al ver que este olvido no aparecía, me levanté de mi escritorio y al encontrarlo escondido detrás de un sillón, me pidió en susurros que lo dejara vivir conmigo, que no me molestaría para nada. Tanta fue la pena que sentí al ver el fondo de su mirada, llena de infinita tristeza, que decidí dejarlo estar a mi lado. Y como yo era la única que lo podía ver, su presencia no incomodaría ni a mi esposo, quien vivía junto conmigo, ni a mis hijos ni a mis amistades cuando llegaran de visita. 

Es así que cuando pedí tanto a los recuerdos y a los olvidos que volvieran a desaparecer de mi vista mientras mantenía escondido a mi querido olvido, todos ellos se rebelaron y se negaron a hacerme caso mientras gritaban enardecidos:
- El pequeño olvido llorón también tiene que presentarse a su fila. ¡O nos vamos todos o ninguno!
Al ver que yo estaba en problemas, le pedí a mi querido olvido que no podía quedarse a vivir conmigo. Y como él se negaba a dejarme, vinieron dos olvidos grandes y fuertes y lo colocaron a la fuerza en su fila mientras lo mantenían sujeto de ambos brazos. 

Yo, con mucha pena, cerré los ojos, mientras todos los recuerdos y olvidos se metían a mi cerebro. Cómo lo hicieron, es difícil de explicar. Lo único que te puedo decir, querido lector, que antes que todos desaparecieran de mi vista, el querido olvido me pidió que no quería estar confinado sólo en mi cerebro. Al escuchar mi corazón sus palabras, le dijo que le daría alojamiento. Por suerte, tanto los recuerdos como los olvidos no pusieron ninguna objeción. Lo importante era que no se quedara a vivir conmigo.

Pues bien,  he de mencionar que desde que este olvido vive en mi corazón, vive contento porque se ha dado cuenta que cuando el amor es corto, el olvido resulta ser muy largo. Por fin, él entendió que lo único que yo he estado haciendo, desde hace muchos años, es no recordarlo, sino olvidarlo, justamente porque no lo he dejado de querer. Si bien se dice que nosotras, las mujeres, como yo, vivimos sólo de recuerdos y los hombres de olvidos, yo me atrevo a decir que esta teoría no es verdadera del todo, porque cuando uno ama de verdad, prefiere no recordar siempre a la persona amada  porque el verdadero amor supone también saber renunciar ante la propia comodidad personal de querer sólo recordar(lo).


MARiSOL







La tierra del olvido
Carlos Vives

Como la luna que alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como la tierra a la lluvia
Como el mar espera al rio
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Como naufragan mis miedos
Si navego tu mirada
Como alertas mis sentidos
Con tu voz enamorada
Con tu sonrisa de niña
Como me mueves el alma
Como me robas la calma

Tu tienes la llave de mi corazon
Yo te quiero
Mas que mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)

Como la luna alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como el sol que espanta el frio
Como la tierra a la lluvia
Como el mar que espera al rio
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Tu tienes la llave de mi corazon
Yo te quiero
Mas que a mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)
Yo me muero (4 bis) 


Un hermosa canción dedicada a Colombia

martes, 15 de noviembre de 2016

Pescando deseos


Si bien no estoy segura desde cuándo se usa la costumbre de pedir un deseo cuando uno ve una estrella fugaz,  lo único que sí sé es que en latín hay tres términos para decir estrella y son: Stella, Astrum y Sidus o Sideris. Pues bien, cada palabra tiene un significado. La primera significa una estrella aislada, la segunda es cualquier cuerpo celeste y la tercera está relacionada con una constelación de estrellas que forman una figura. 

Bien, me pregunto que sería de mí si yo me pusiera a pescar estrellas y cada una de ellas me hiciera realidad mis deseos, me pregunto si mi mundo dejaría de ser imperfecto. Mas no sé si tanta perfección me haría feliz del todo. Así me encontraba yo pensando esta idea cuando llegué a un puente mágico; para mi sorpresa ví a mucha gente pescando estrellas. Todos, de alguna manera, querían hacer realidad sus deseos, unos más grandes que otros.

Como yo no tenía una caña de pescar, retrocedí y regresé al centro de la ciudad a comprarme una, pero para mi sorpresa ya no quedaba ninguna. Así que resignada regresé al puente mágico a ver como otros hacían realidad sus más caros deseos mientras yo sólo los observaba. Sin embargo, después de un rato se me acercó un anciano y me dijo que él tampoco tenía una caña de pescar, pero me animó a que tratara de pescar con mis dos manos por lo menos una. Pues, bien, en el momento que atrapé una estrella pequeña, no me dolió tanto como cuando pesqué una estrella grande. No sólo tenía que hacer un esfuerzo por sostenerlas, sino que las manos me quemaban.

No contenta con lo que estaba haciendo me quejé diciéndole al anciano que no me parecía justo que otros las pudieran pescar sin quemarse las manos y encima poder hacer realidad sus deseos a lo que el anciano me contestó:
- La diferencia entre tú y los demás es que los otros no luchan por sus deseos, es como si fueran al supermercado y pidieran un kilo de naranjas, por ejemplo. Tú, en cambio, estás luchando por hacer realidad tus deseos. El hecho que te quemes las manos es porque estás realmente haciendo lo indecible por hacer realidad tus deseos.
- Pero, siento que me abandonan las fuerzas porque siento mucho dolor - le contesté al anciano entre lágrimas.
- Que no decaiga tu ánimo, que no te abandonen las fuerzas - me dijo el anciano y luego siguió hablando - Yo te puedo dar un ungüento contra las quemaduras. Puedes seguir pescando estrellas hasta completar todos tus deseos haciéndolos realidad.
Yo, la verdad, que sentía tanto dolor en las manos (realmente me quemaban y tenía grandes ampollas en ellas y mis dedos estaban hinchados y en carne viva) que desistí de seguir pidiendo deseos. Después de contemplar mis manos, miré al anciano y él me dijo que lo disculpara pero que me había tendido una trampa.
- ¿Cómo? ¡No entiendo nada! - le dije desconcertada.
- En el fondo, lo que yo quería - me dijo dulcemente el anciano - era que tú no abandonaras tu deseo de lucha. Sobre todo, cuando se trata de luchar contra una parte de sí mismo. Esto hace que sólo uno así se convierta en un verdadero ser humano cuando uno supera todos estos combates que la vida nos trae sin estar pidiendo sólo deseos. Cuando uno aprende a luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza y sabes salir adelante, entonces perteneces al club de los más fuertes porque sólo ellos saben luchar no una hora o un año, sino toda una vida sin estar cómodamente pescando deseos. Lo importante es ir a por ellos con tu propio esfuerzo. Luego de decirme todo esto, desapareció el anciano entre las estrellas y mis manos dejaron de dolerme. Sabía que mi lugar no era quedarme sólo en este puente. Tenía que seguir caminando con la vida sin quedarme paralizada solamente en un lugar pescando deseos.


MARiSOL






miércoles, 2 de noviembre de 2016

El Otoño y yo




Nuevamente el Otoño ha llegado a mi lado para regalarme un poco de su  dulce melancolía, la cual no estoy segura de querer aceptar. Y cuando él también me quiso regalar sus recuerdos, le dije nuevamente indecisa que yo no sabía si los quería porque existen unos recuerdos que son dolorosos y otros que son agradables. Cuando le pregunté si yo podía escoger, el Otoño me gritó desafiante que yo soy una cobarde.
Al responderle, un tanto enfadada, que no entendía por qué me decía esto, el Otoño me hizo saber que si yo no quería ni un poco de melancolía ni tampoco recuerdos, entonces, ¿qué pretendía yo? Acaso, ¿ir por la vida sin Otoño?
Al no saber qué contestarle, él me interrumpió diciéndome:
-  Tú sabes que en esta época del año los árboles pierden primero su color verde, luego cambian de color sus hojas y finalmente la energía que antes se concentraba en éstas se recoge hacia las raíces para mantenerse durante los meses fríos.
- Lo sé - le respondí tan seca como una hoja otoñal  - pero es que ...
- ¿Qué? - me retó el Otoño enervado. 
- ¡Déjame hablar! - exclamé - ¡Y no me interrumpas!
- Bien, entonces te escucho - me respondió el Otoño -  Soy todo oídos.
- Pues, para mí el Otoño  representa la vejez en sentido figurado.
- Entonces ¿tú me temes? - me preguntó el Otoño. 
- Sí,  porque me recuerdas que soy igual de frágil que una hoja cuando se seca y cae al suelo.
- Tú te sientes hoja porque quieres - me respondió desafiante el Otoño. Tú podrías escoger ser árbol, si quisieras. Si aprendes a concentrar tu energía positiva en la raíces de tu alma, puedes mantenerte fuerte durante los meses fríos para evitar que tu alma se congele de tristeza.  
- Aunque quiera ser árbol, nunca lo seré - le respondí un poco molesta. No viviré eternamente. Los árboles pueden vivir cientos o miles de años como el árbol viviente más viejo del mundo, una pícea, que se cree nació hace 9 mil 950 años, durante la era glacial y se encuentra en Suecia. Si bien la parte visible del árbol tiene 600 años, su raíz ha estado viva por casi 10 mil años.
- Pienso que tú naciste no para ser hoja, sino para ser árbol, ¿sabes? - me hizo saber el Otoño. Y si bien es cierto que tú no vivirás ni cientos ni miles de años, tú sí puedes  ser fuerte como un árbol hasta el último mes de tu vida, si así lo deseas, sobre todo, al desafiar a los grandes y pequeños problemas que la vida nos trae. Es solo una cuestión de actitud - me contestó serio el Otoño.
- Esta respuesta tuya ahora sí me convence - le respondí y luego de despedirme de él, seguí mi camino con paso firme mientras pisaba las muchas hojas caídas de mi vida. 

MARISOL

 


Imagen sacada de bing

lunes, 24 de octubre de 2016

La lucha del Avatar


 

En el idioma español sabemos que la palabra Avatar significa vicisitud. Pero, ¿sabías que esta palabra tiene un término hindú, el cual se refiere a la encarnación terrestre de un dios? Pues bien, Avatar también se usa en internet como en otras tecnologías modernas de comunicación. Es una representación gráfica, generalmente humana, que se asocia a un usuario para su identificación. Los avatares pueden ser dibujos tridimensionales, fotografías o dibujos artísticos.  

Pues bien, tengo un amigo al que no le gusta dar a conocer su verdadero nombre en internet, y por este motivo él usa un Avatar,  sobre todo, en foros de discusión. Mi amigo está preocupado porque su Avatar, llamado Sunil,  quiere salirse del internet a toda costa. Sunil desea conocer el mundo real y lucha por su independencia desde hace ya tiempo. Hay momentos donde no importando si es de noche o de día él da fuertes golpes sobre la pantalla del ordenador y le pide a gritos, a mi amigo, salir del mundo cibernético. 

Todos nosotros sabemos que éste es un mundo donde si bien uno puede tener acceso a diferentes fuentes de información y aprender más cosas y donde uno se puede divertir también, este mundo cibernético también puede estar lleno no solamente de contenido sangriento, siniestro o macabro, sino también de muchas feas mentiras para engañar a gente inocente no importando su edad, raza o sexo. 

Por este motivo y otros más, Sunil quiere ser un hombre de carne y hueso y no sólo un Avatar usado por mi amigo, quien como ya dije, no le gusta dar a conocer su verdadera identidad. ¡Ay! Sunil me da lástima porque, aparentemente, no hay manera que él pueda realmente escaparse del mundo cibernético. Atrapado está en éste. Y no puede creer cuando mi amigo le dice que el mundo real no es mucho mejor que el cibernético. En el fondo, habitan en ambos mundos, los mismos valores: buenos y malos.

Lo que más pena me da es que mi amigo me ha dicho que piensa hacerlo desaparecer a Sunil y buscarse un nuevo Avatar. Lo llamará "Raj", que en sánscrito significa "rey o príncipe". Y la figura ya la encontró en internet, es la cara de un rey imaginario; es una pintura.

- Me gusta más el nombre de Sunil - le dije - porque significa en sánscrito "azul". Es mi color favorito. ¡Ay, no te cambies de nombre!

Al escuchar mis palabras, Sunil comenzó a dar fuertes golpes en la pantalla. Pero como la decisión ya la había tomado mi amigo, pues, en un dos por tres, cambió de nombre y de Avatar y luego después, apagó la computadora para no escuchar más los gritos de Sunil.  La lucha del Avatar había terminado ... Esto es lo que yo creía. 

Hace unos pocos días atrás, Sunil, se metió cual virus en mi computadora. Me ha dicho que si yo no lo libero del mundo cibernético, me destruirá todos mis escritos, fotos y documentos que tengo almacenados en mi computadora. ¿Qué hago? Mi amigo perdió todo lo que tenía almacenado en su computadora. Sunil resultó ser más peligroso  de lo que yo me imaginaba.

Como mi amigo y yo somos expertos en el ámbito de la programación de computadoras y celulares, Sunil nos ha pedido que inventemos un aparato tecnológico que sirva de puerta entre el mundo cibernético y el real para dejarlo salir. Pero antes de dar ese paso tenemos que asegurarnos que las intenciones que él tiene son buenas. Por el momento, difícil de comprobar porque no sabemos si Sunil habla por sí solo o hay otros más Avatares detrás de él. 

Yo diría que la lucha de este Avatar recién empieza. ¿Habrán otros igual que él que quieran salir del mundo cibernético a toda costa? ¿Qué es lo que realmente quieren? Pues este mundo ya está de cabeza ... Acaso, ¿ quieren poner orden o crear más caos del que ya existe?  

MARISOL



"Avatar" también es el nombre de una película estadounidense.




miércoles, 19 de octubre de 2016

El castillo de Callaghan





Se sabe que en las zonas rurales de Inglaterra existen un promedio de 1400 castillos....algunos de ellos están embrujados como p.e. el castillo de 'Chillinghan'-construído en el siglo XIII- situado en Northumberland, al norte del país, cerca a la frontera con Escocia. Se dice que este castillo es el más embrujado de todos porque en éste habitan muchos fantasmas; uno de los más famosos es el llamado "Muchacho triste" porque sus gritos de agonía se escuchan a través de un pasaje interior del castillo.  Luego, está el castillo de 'Old Wardour' construído en el siglo XIV en Wiltshire, al sudoeste del país, conocido como el más romántico de Inglaterra. Pero, acaso ¿es romántico porque el fantasma de Lady Blanche Arundell camina cada atardecer desde el castillo hasta el lago? Podría ser... Lo único que sé es que en el siglo XVII durante la Guerra Civil inglesa ella fué ejecutada. Y esta imagen de romántica no tiene nada. 

Ahora bien... en este cuento mío escribo sobre un castillo  que se encuentra en Cumbria, en la zona noroeste de Inglaterra. Para tu información... Cumbria limita con los condados de Northumberland, Durham, North Yorkshire, Lanchshire y las zonas administrativas escocesas de Dumfries and Roxbourgh, Ettick y Lauderdale. Cumbria no sólo se destaca por contar con 16 lagos, sino también por contar con las montañas más altas de Inglaterra y por sus espectaculares puestas de sol. Una zona ideal para vigorizar los sentidos, relajarse y descansar del mundanal ruido.

Es así como el personaje principal de mi cuento, el multimillonario norteamericano George Callaghan -con ascendientes escoceces- se compró a finales del 2012 un castillo del siglo XVIII construído en un islote sobre un inmenso lago. Uno de los motivos por los cuales él se compró este castillo era porque sólo de día se puede llegar a éste al atravezar un largo muelle que está conectado a tierra firme, porque de noche no se puede... Es parte del embrujo que envuelve a este castillo inglés.

Pero, vayamos por partes... ¿por qué sólo se puede llegar de día al castillo? Se dice que porque cuando las aguas del lago suben -a medida que oscurece- cubren  el muelle  aislando al islote y al castillo, por completo, de tierra firme.  Cuando se enteró George Callaghan de este detalle -y de otro más- decidió comprar el castillo. No sólo lo hizo remodelar y sanear (recién a principios de octubre del 2014  estuvo listo), sino que compró muebles finos en varias tiendas de antigüedades europeas.  ¡Ah! y compró también un piano de cola aunque él no supiera tocarlo. Ahora bien, el día de la inauguración -a finales de noviembre de ese año - rebautizó al castillo con el nombre de 'Callaghan´s Castle' en lugar de llevar el antiguo nombre 'Collinwood´s Castle'.

Nuestro multimillonario norteamericano hubiera podido hacer traer a todos sus amigos de Nueva York -donde él tiene un penthouse- y de otras ciudades norteamericanas y europeas, si hubiera querido, pero sólo invitó a un delicioso brunch -amenizado por un  grupo de jazz traído especialmente para esta ocasión de su país- a los obreros ingleses -que habían tomado parte en la renovación de su castillo- junto con sus familias, a los decoradores y a las autoridades locales más cercanas a su castillo. Si bien George Callaghan no contaba ni con hijos ni con familia alguna, contaba con muchísimo dinero  -producto de su empresa inmobiliaria, en Nueva York, de su empresa de telecomunicaciones  en California y otra de petróleo en Dallas- como para montar esa bonita y exclusiva fiesta de inauguración en su nueva propiedad en el extranjero.

Bien, cuando George Callaghan se enteró que el castillo no sólo se encontraba deshabitado desde hacía muchos años, sino que nadie lo había querido ni alquilar ni comprar desde que dentro de éste ocurriera un crimen pasional, a principios del siglo XX, lloró... casi agradecido. El destino quiso que él llegara a comprar ese castillo. Y como no habían herederos que reclamaran el inmueble, mejor aún.

Se cuenta que Lady Mary Collinwood murió asesinada una noche de luna llena por su esposo, Lord George Collinwood,  cuando la pilló "inflagranti" con Thomas, el jardinero del castillo. Se dice que en noches de luna llena si uno se para al otro lado del muelle se puede ver -con largavistas- a Lady Mary, vestida toda de blanco, sentada a un piano de cola  tocando canciones tristes de amor.

Sé -por fuentes fidedignas- que al multimillonario norteamericano George Callaghan es el único que sabe convivir con el fantasma de Lady Mary Collinwood... Pero como su cocinera, jardinero, chófer y dos señoras de la limpieza no soportan la presencia de ningún fantasma, ellos viven, más bien, en una casa que queda cerca al muelle. Llegada la noche prefieren estar fuera del castillo.

George Callaghan no le teme al fantasma de Lady Mary Collinwood; todo lo contrario... será porque su esposa inglesa, Nancy, también fué asesinada, pero hace cuatro años atrás. En el verano del 2012 cuando se encontraba ella de vacaciones en Miami después de haber dado un recital de piano en Nueva York. La policía dijo que el asesino de su esposa había sido Charles, su chófer y amante porque se le encontró muerto al lado de la señora Collinwood. Se piensa que fue un crimen pasional ya que Charles, desesperado por el crimen cometido por él mismo, se había suicidado tirándose un disparo a la cabeza. Pero las malas lenguas dicen que el verdadero asesino fue el multimillonario George Callaghan ya que el se encontraba también en Miami. Según él, por motivos de trabajo. Bien, este caso fue cerrado rápidamente. ¡Quién sabe si George Callaghan compró a policías, jueces y abogados para afirmar su inocencia ante la prensa, porque teniendo mucho dinero todo es posible! 

Yo como su guardaespaldas, callo. En todo caso, sé, querido lector, que mi jefe o patrón, cuando se encuentra agotado se toma unos días de descanso y llega -de donde sea- a aislarse a su castillo, a su refugio sagrado,  para olvidar sus tantas horas invertidas de trabajo y para convivir mejor no sólo con sus horas de insomnio que lo acompañan desde hace cuatro años, sino para convivir también en armonía con el fantasma de Lady Mary Collinwood porque ella, al piano, es la única que  puede tranquilizar la (mala) conciencia del señor Callaghan.


Marisol

domingo, 16 de octubre de 2016

El silencio de la eternidad




- ¡Cambio el silencio de la eternidad por el ruido de la vida! - dijo gritando un vendedor de sueños mientras yo pasaba cerca de él dentro de un mercado, donde yo me encontraba haciendo la compra de la semana. Al yo escuchar lo que el vendedor decía y repetía una y otra vez, pensé que yo deseaba todo lo contrario para mí, quizás porque yo tengo una eternidad reclusa en mi alma. Y es que el silencio de la eternidad es el que me ayuda a tratar de encontrar la esencia de mi alma a través de mi espacio de tiempo porque el tiempo, si yo no me equivoco, forma parte también del silencio de la eternidad. Y es que el tiempo, tan silencioso o más que la eternidad, nos observa de atrás para adelante y viceversa.   ¿Será, acaso, porque el Tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad como dice Platón? En todo caso, una imagen silenciosa, que no habla, que sólo nos observa mientras nosotros hacemos nuestros deberes mal que bien mientras vamos moviéndonos en una sola dirección ... hacia la eternidad, porque allí es donde dejaremos de trabajar. Creo que comienzo a entender al vendedor de sueños, pero ante mis dudas me acerco a él.
-  ¿Me puede Usted explicar por qué prefiere el ruido de la vida antes que al silencio de la eternidad?
- Pues, porque no me gusta verme por dentro, - me respondió el vendedor de sueños - y además, porque el silencio de la eternidad se mueve a través de un camino misterioso que nos lleva hacia nuestro mundo interior ... allí donde se juntan nuestro presente, pasado y futuro. Y, la verdad que, mi mundo interior no me gusta para nada porque yo no soy una persona buena. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré.
- Y entonces, ¿cómo puede Usted vender sueños? - le pregunté desconcertada.
- Porque no importa de qué manos sean vendidos los sueños - me respondió tajante el vendedor - Para ti lo que cuenta es que tus sueños yo los haga realidad, ¿verdad? ¿Quieres uno? ¿Qué sueño deseas? Pero, ¡primero me pagas! Yo no los regalo.
Su respuesta fué tan dura que me sonó como a un ruido de algo pesado que caía ante mis ojos. En ese momento entendí que el silencio de la eternidad se detenía ante mi mundo interior para hacerme saber que yo no tengo necesidad de comprarle sueños a ese vendedor ni a nadie porque yo soy una soñadora práctica que va por la vida sin hacer mucho ruido, porque dentro de mi alma dejo vivir en paz no sólo al silencio de la eternidad, sino a ti, tambén, querido lector. 

MARISOL






Imagen sacada de Bing