miércoles, 30 de agosto de 2017

La cueva del olvido


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Érase una vez una cueva donde uno podía entrar para olvidar todos los pesares y problemas que a uno le aquejaban. La condición para vivir tranquilamente y sin sobresaltos en esa cueva era quedarse a vivir allí para siempre. El que entraba a ésta tenía prohibido de salir hacia el mundo en el cual tú y yo vivimos. Por cierto, esta cueva era gigante pues contaba no sólo con un lago grande, un río, diversos tipos de árboles y muchas plantas y flores, sino que la gente que alí vivía contaba con bonitas casitas de madera comfortables. La temperatura era siempre la misma, de 25 C°. La cueva no era oscura pues contaba con su propia luz. Pero no era luz eléctrica, era una luz no de este mundo.

Pues bien, Rosaura al enterarse de esta cueva tan especial decidió vender todo lo que tenía para dejar su vida de lado. Estaba no solo cansada de su trabajo, sino de los problemas con los que se enfrentaba todos los días como intrigas, envidias, odios, desinterés, desamor y una larga lista de etcéteras lastimeros.  Ella, que siempre había sido una mujer de éxito como empresaria, se dió cuenta que quería cambiar su vida del todo y de manera radical. Dinero tenía para llegar a ese lugar mágico. Por razones de seguridad no te puedo decir dónde queda exactamente esta cueva para evitar que todo el mundo quiera entrar a ésta.

Es así que cuando Rosaura llegó acompañada de un guía hasta la cueva, después de despedirse de él, entró feliz a esta cueva porque las personas que allí vivían, que eran unas mil personas, mantenían una sonrisa en los labios mañana, tarde y noche. Al principio a Rosaura le gustó muchísimo vivir así, sin estrés y siempre de buen humor. Pero un día, se cansó porque se dió cuenta que extrañaba su vida antigua. ¿Cómo era posible? Pues, porque en esa cueva estaba estrictamente prohibido enamorarse, pelearse y procrearse. Conversar estaba limitado, sólo dos veces al día se podía hablar y no en grupo, sino con una sola persona por día. La cueva del olvido exigía silencio ante todo. Los celulares, computadoras, televisores y radios quedaban prohibidos. Sólo había un cine para todos donde se mostraban generalmente películas sobre la madre naturaleza una vez al mes. Los libros quedaban prohibidos, la música, sea de cualquier tipo, también.   La mayoría de las personas que habitaban esta cueva se encargaban de limpiarla, de recoger y cosechar frutas y legumbres, de amasar pan, de preparar platos veganos. Animales no existían, sólo unos pocos pájaros que cantaban. Fumar y tomar alcohol no tenían cabida en esta cueva. Lo que estaba bien visto era la meditación en estado contemplativo.

¡Ay! La pobre Rosaura aburrida de tanta felicidad impuesta, pidió salir de la cueva. Pero al serle negada su petición y no teniendo forma de poderse escapar de ésta porque la entrada no sólo estaba siempre vigilada, sino toda la cueva, tomó la decisión, entonces, de olvidarse de ella misma. Es así como Rosaura, lentamente, se esforzó, en inventarse su propio mundo porque rechazaba las normas sociales establecidas. Ella se había dado cuenta que ser cuerdo en esa cueva era una locura porque tanta felicidad impuesta lo consideraba poco real. Es así, como Rosaura terminó volviéndose loca, pero no de alegría, sino de pura desesperación por haber botado por la borda su vida real. Pues sí, ella terminó muriendo lentamente de hastío por permitir al olvido que la enterrara en vida. La Cueva del Olvido sonrió. Otra víctima ingenua se quedó dentro de ella mientras le brindaba su compañía en silencio.

Y tú, querido lector, ¿dejarías todo por vivir así? Pues yo no, prefiero no sólo no olvidarme de la  vida que yo llevo, sino acordarme siempre  de  quién soy, de dónde vengo, de lo que hago aunque esto implique vivir lastimada y estar, algunas veces, desbordada de problemas y me pelee con más de uno. La verdad que yo no me meto ni pagada (¿ni tú tampoco?) a la cueva del olvido.


MARiSOL 


 


viernes, 18 de agosto de 2017

Cambio de roles



Bien se sabe que en español la luna es femenina por usar el artículo "La" y como toda mujer, la luna es cambiante. Pero no me refiero precisamente por dejarse ver con su cara no iluminada de Novilunio o Luna Nueva o que una semana más tarde deje ver media cara iluminada  de Cuarto Creciente, o que otra semana más tarde deje ver toda su cara iluminada de Luna Llena para que, finalmente, una semana más tarde, se haga llamar Cuarto Menguante. Pues bien, yo, más bien, me refiero a que la luna como toda mujer tiene su ciclo menstrual repartido en cuatro fases, las cuales son: pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación. Esto hace que, nosotras, las mujeres, seamos cambiantes como la canción italiana tan conocida: "La Donna è mobile" y, más aún, cuando entramos a la menopausia. Pero, ¿qué pasa cuando se nos quita, por fuerza mayor, los estrógenos, debido a un cáncer de mama de tipo hormonal? ¿Dejo de ser luna? La verdad que ya esto me tiene sin cuidado.

Bien, ahora me concentro en el Sol. En español se usa no sólo el artículo masculino "El", sino que el Sol ha sido adorado (más que la Luna) por toda casi toda la humanidad desde la existencia de nuestra especie. También ha sido temido, pero yo no le temo porque el Sol forma parte de mí desde que tengo uso de razón, desde que mis padres me bautizaron como María Soledad aunque todos me conozcan como Marisol. 

(Entremos, pues, al cuento aunque éste esté cargado, esta vez, más de realidad que de fantasía)

Cuando Marisol se puso a estudiar alemán en su país de origen, hace mil lunas atrás, aprendió que en alemán la Luna no es femenina, sino  que tiene rostro masculino. Al enterarse Marisol que la luna no es femenina en este idioma, ésta le sacó la lengua, de manera irreverente, mientras le hacía ver que el artículo masculino "Der" (El) se escribe ante su nombre "Mond" (Luna). La consternación de Marisol fue más grande aún cuando se enteró que el Sol, llamado "Sonne", usa el artículo femenino "Die" (La). O sea la traducción literal del alemán al español es: La Sol, El Luna.

¡Uf! Se rompieron los esquemas. La Luna dejaba de ser femenina y el Sol masculino cuando hablaba en alemán. Si bien, al principio le hizo gracia, luego con el tiempo, ya viviendo en Alemania, los roles de la Luna como del Sol la pusieron en un dilema a Marisol. El tiempo hizo que viera ella a estos dos astros con otros ojos. Si bien en español conservan su sexo cada uno como los aprendió, en alemán ya no le afecta el cambio de roles porque para ella la Luna sigue representando a la Mujer y el Sol al Hombre. O, mejor aún, todos tenemos algo de mujer y hombre en nuestros nombres, en la mirada, en nuestra forma de amar, de vivir, de ser. Somos Luna y Sol. Podríamos hasta hacernos llamar Luna Sol (nombre femenino) o Sol Luna (nombre masculino), ¿no crees?

Y para terminar ... a estas alturas de la vida de Marisol vivir sin estrógenos en su cuerpo debido a un tratamiento antihormonal, no la hace menos luna, porque ella, más bien, le saca brillo a su nombre para seguir iluminando su camino aún cuando la Luna Llena la siga haciendo suspirar, por ser una romántica empedernida, pero ya no tanto del Amor, en sí, sino, más bien, de la Vida porque ésta es la constante sorpresa de saber de que yo existo al igual que tú y que el sol y la luna.   

MARiSOL






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viernes, 11 de agosto de 2017

La llave del amor



Hace unos días atrás Lucía encontró una llave enterrada bajo las arenas del olvido (ese olvido que resulta ser mucho más largo que el mismo amor, quizá porque el amor es un ardiente olvido de todo). Pues bien, en el momento preciso que ella levantó esa llave, le temblaron no sólo las manos, sino que su duro corazón se ablandó como por encanto. 
En caso no sepas, esa llave no es una llave cualquiera. Es, aunque no lo creas, la llave del amor, la única que pudo abrir la cerradura del alma oxidada de Lucía.  Y es que Lucía había sido desde siempre una mujer amargada y frustrada. Era como si la vida hubiera sido sólo un desierto árido donde ella se encontraba bajo un sol implacabale que le quemó no sólo los pensamientos, sino también los buenos sentimientos que aún anidaban en ella, pero que no los quería aceptar para no dejar ver su debilidad y miedo ante la vida.

Es así que cuando Lucía tenía entre sus manos a la llave del amor, ésta le dijo con voz firme:
- Tú necesitas más de mí que yo de ti.
Al escuchar Lucía esta frase corta pero contundente, comenzó a llorar porque ella se dió cuenta que no sólo era una anciana vestida de sueños rotos que habían reventado a los pies de su vida por distintos motivos que no pienso mencionar, sino un ser que se había destacado por su dureza y soberbia ante los demás para ocultar a la niña herida que la habitaba desde siempre. 

La llave del amor si bien sabía no sólo que a Lucía le había llegado el momento de reconocer sus errores porque nunca es tarde para ser mejor ser humano, también sabía que no estaba allí para abrir el corazón de Lucía no sólo ante el mundo, sino, más que todo, ante ella misma.  ¿Y sabes por qué? porque quien no se sabe amarse a sí mismo, no puede amar los demás. Y acá hago un énfasis en el verbo "amar" y no "querer" ya que muchos confundimos estos dos verbos. Por este motivo nuestras bocas se llenan de falsos "te quiero" y "te amo". La diferencia radica en que mientras el verbo "querer" es apegarse a las personas desde nuestras necesidades (por este motivo cuando alguien no nos corresponde como deseamos, no sólo nos sentimos decepcionados, sino que sufrimos por ello), el verbo "amar" se destaca porque nos enseña a entregarnos no sólo de manera desinteresada, sino sin pedir nada a cambio. Y es que dar amor no agota el amor. Es todo lo contrario. Por este motivo la mejor manera de devolver amor es abriendo nuestros corazones.

Querido lector, te preguntarás ¿por qué yo sé todo esto? pues porque yo soy la cerradura oxidada del alma de Lucía que reclamaba en silencio, desde hacía años, la llave que pudiera abrirme para dejar de lado los pensamientos y sentimientos negativos ... aquéllos que aniquilan en vida a todo ser humano y lo terminan enterrando en las arenas del olvido.  Es así como Lucía espantada de sí misma no quería ser olvidada por todos, sino ser recordada con amor. Ella se dió cuenta que aún no era tarde para abrir la cerradura de su alma oxidada con la llave del amor.



MARiSOL






martes, 18 de julio de 2017

El ángel de la oscuridad


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El ángel de la oscuridad no se deja ver todos los días. Pero hoy día ha hecho una excepción porque quiere dirigirse a alguien en especial.... a ti, querido lector. Quiere hacerte saber que él no se hace presente por mí, sino por ti. Y es que tiene mucho que decirte. Pues, la verdad, que a mí la oscuridad no me asusta. Si bien prefiero la luz del día, la oscuridad es también mi aliada para combatir los avatares que nos trae la vida, para reflexionar sobre nuestros errores o sobre nuestras pequeñas victorias. Si he de ser sincera en más de una oportunidad he encendido la luz para no ver mi propia oscuridad ... allí donde el ángel de la oscuridad bate sus alas para recordarnos que toda persona honesta no le debe temer a la luz de la oscuridad. 

Y mientras la noche ya reina en mi mundo, yo me pregunto: ¿Eres honesto contigo mismo(a)? ¿o vives sólo de apariencias? Quiero pensar que yo soy honesta conmigo misma. ¿Y tú? La verdad te la dejo en tus manos, en las mías hay la evidencia que vivimos diaramente en la oscuridad ... hasta en las tinieblas, quizá sin objeto y sin fin. ¿No será por qué guardamos una oscura esperanza al fin y al cabo? Esa esperanza que es inseparable del temor mientras en la adversidad el ángel de la oscuridad nos salva para seguir batiendo nuestras alas de la esperanza contra viento y marea; será porque así como el temor y la esperanza nacen juntos, también juntos mueren. 

Quizá nosotros debemos seguir su ejemplo ... vivir y morir dentro de nuestra propia oscuridad para reinvidicarnos ante la luz de la vida nuestros errores, fallos, incongruencias, fracasos y debilidades. Nobody is perfect! Pues, sí, nadie es perfecto y el ángel de la oscuridad viene a recordarnos que aunque nunca seamos seres perfectos, debemos atravesar nuestra propia oscuridad, aunque ésta, por momentos, no nos deje ver la realidad real que nos rodea mas con el tiempo lleguemos a entender de qué se trata la vida ... esa vida que por ser tan nuestra hacemos que nuestra propia existencia no sea más que un cortocircuito de luz entre tu eternidad de vida y la mía ... esa eternidad vestida de oscuridad que nos ayuda a ver, en las adversidades, la luz, será porque en plena oscuridad nuestra conciencia trabaja más activamente que en plena luz y nuestro ángel de la oscuridad no tiene necesidad de repetirse porque ya todo lo que acá digo, lo sabemos de memoria. 

Pues bien, en esta noche bato yo mis alas para tocar tu corazón, querido lector, mientras la oscuridad nos envuelve en su abrazo para recordarnos que la oscuridad no es eterna. Mañana será otro día y si tú tienes las ansias de ver la vida en su toda su dimensión, pues tendrás suficiente luz, pero si así no lo quieres porque piensas diferente a mí, vivirás sólo en plena oscuridad ... allí donde hasta el mismo ángel de la oscuridad no quiere vivir para siempre.


MARiSOL




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sábado, 8 de julio de 2017

El sol que salió de su tumba

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Érase una vez un hermoso sol que fue obligado a morir lentamente en vida. Fue la oscuridad la que, en un momento de rabia descontrolada y ayudada por los sentimientos negativos tan conocidos como la ira, la tristeza, la hostilidad, la desesperanza, la culpa y los celos, le cayeron al sol de sorpresa, lo maniataron y lo escondieron de la vista del mundo por largo tiempo. 

La oscuridad era de la opinión que sólo ella era la que debía reinar sobre el mundo entero porque le hartaba que el sol fuera la fuente de inspiración para la felicidad, el humor, la alegría, el amor, la gratitud y la esperanza. El gran problema de la oscuridad era que no soportaba ver a gente positiva siempre sonriendo y mostrando su sol interior para alegría de ellos mismo y de los demás. Por este motivo quería que todas las personas positivas se convirtieran, por fuerza mayor, en personas negativas para vivir así en plena oscuridad mañana, tarde y noche. Allí donde ella gobierna con mano dura.

Sin embargo, esta noche la oscuridad no ha podido dormir pensando en el sol. ¿Ya habrá muerto?. Esta noche la oscuridad tiene sentimientos de culpa, porque ha encendido varias veces la luz para no ver su propia oscuridad. Todo parece indicar que la oscuridad se ha quedado pensativa desde que yo, acompañada de otro sentimiento neutro llamado Sorpresa no sólo le fuimos a tocar la puerta de su casa, hace unas horas atrás, sino que le hicimos saber que el mundo no podía seguir sólo en sus manos. Aparte, abogamos, con voz decidida y argumentos sólidos, por la libertad del sol porque ese sol  es el que ayuda a los seres humanos a no ver solamente sombras.  Hasta las mismas sombras eran de la opinión que ya era hora de sacar al sol de su tumba porque de lo contrario, al final, la oscuridad se quedaría sin nadie. Los seres humanos morirían de frío, sobre todo, en sus corazones. 

Es así como la oscuridad se apiadó del sol y ella misma lo fue a sacar de su tumba después de haberme llamado por teléfono para decirme que la Sorpresa y yo lo ayudáramos en esta misión. ¿Seguiría el sol con vida? Pues, querido lector, para no alargar más este cuento, te hago saber, que si bien el sol estaba débil y casi desfalleciente, al liberarlo la oscuridad se disculpó con él y le hizo saber que, de ahora en adelante, no lo vería nunca más como rival o enemigo, sino como aliado ya que ambos se necesitan para así ayudar a los seres humanos a vivir en equilibrio entre la luz y oscuridad de sus pensamientos ... allí donde yo también ocupo un lugar importante. Te preguntarás quién soy yo. Aparte de ser amiga del sol y una conocida lejana de la oscuridad, te hago saber que yo me llamo Compasión ... la mejor virtud de estos dos reyes: El Sol (o luz del día) y la Oscuridad.

Para terminar ... en tus manos está, querido lector escoger entre la luz y la oscuridad pues para todos aquellos que queremos ver la vida en toda su dimensión, siempre habrá suficiente luz mientras que para todos aquellos que tienen una opuesta disposición, sea por fuerza mayor o hasta por libre elección, siempre habrá bastante oscuridad.

Mientras a la oscuridad yo la veo con ojos compasivos porque ella me gusta para meditar, empiezo ahora mi día con un sol en mis pupilas y mucha luz en mi corazón. 


MARiSOL









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martes, 4 de julio de 2017

Mi sueño roto


Tengo un sueño roto que lo único que hace es quejarse mañana, tarde y noche. Me tiene ya bastante mortificada. ¿Hasta cuándo va a seguir dándome la lata? Pues bien, he decidido hablar hoy día con este sueño roto porque estoy decidida a no dejarme más manipular por él. Buscaré una solución para sacarlo de mi vida de una vez por todas. Ya basta con sus gimoteos y sus lamentos sangrientos que inundan mi alma hasta ahogarla de pura pena... esa pena que vive sin esperanza y sin pasión porque se empeña en mantener a mi alma completamente en desorden. 
Pues bien, armándome de valor llegué a una esquina de mi memoria para hablar con mi sueño roto. Procuré no acercarme mucho a él para no cortarme ni la lengua ni las manos de mi corazón. Me mantuve a una distancia prudente; lo suficiente como para que me escuchara claramente. Cuando llegué a su lado, allí estaba mi sueño roto sin una sonrisa en su rostro. Estaba expectante y muy serio.

_ Vengo decidida a que salgas de mi vida - le dije  aunque mi voz no sonora del todo fuerte.  Era casi un susurro.

El sueño roto, después de mirarme con cierto desdén, comenzó a temblar no de miedo, sino de rabia mientras exclamaba: 
- ¡No es posible! ¡Yo soy mas fuerte que tú! 

- Es cierto que me he dejado manipular por ti por mucho tiempo - le hice saber y luego continué hablando - Pero ha llegado el momento de sacarte de mi vida porque me he dado cuenta de algo importante.

- ¿De qué? - preguntó a gritos mi sueño roto. Estaba indignado que yo lo desafiara. No le convenía para nada, pues no tenía a donde ir. ¿No sería mejor que mi sueño roto se escondiese y escabullese más adentro de mi corazón que en lugar de estar en una esquina de mi memoria a la vista de todos?

- ¡Házme el favor de escucharme sin interrupciones! - le dije un tanto molesta. No pienso repetirme. Es ahora que voy a hablar bien claro contigo para que tú andes buscando a otra persona, si quieres, y a mi me dejes en paz, de una vez por todas.

- Veremos que tienes tú que decirme - entre risitas sórdidas me miraba mi sueño roto. Decididamente él no me temía. 

- Mira, por más que tú te empeñes en quitarme mis ganas de vivir, no pienso seguir más aferrada a ti. Tu me haces daño.  No pretendo vivir toda la vida atrapada entre tus esquirlas de vidrios cortantes. 

- Veo que no me dices nada - rió maliciosamente mi sueño roto. No veo que puedas contra mí. Ja ja ja ja.

Era cierto. Yo no estaba diciendo nada importante. Mis palabras como que se negaban a sostenerse de pie. Se tambaleaban no sólo ante mi sueño roto, sino ante mí misma, ante mi propia dignidad. Me daba cuenta del por qué  y era porque yo me mantenía a una distancia prudente. Mi reaccion era tímida, insegura. Mmmmm.... Armándome de valor aunque un miedo me cortara la respiración, agarré del cuello a mi sueño roto, lo zarandeé mientras sentía como la sangre me hervía de la indignación y la veía correr a los pies de mis palabras. Con voz decidida le hice saber que yo no tenía ya más ganas de retenerlo. Me tenía harta de saberlo allí dentro mío porque él no concordaba más con mi realidad. Pero por más que yo me peleaba con mi sueño roto, el ejercía un poder muy grande sobre mí. Me podía mantener paralizada.

Al escucharme la realidad, salió en defensa mía y se plantó entre mi sueño roto y yo. Y mientras ella no le tenía miedo a nada y menos ni a mi sueño roto, gritó con voz más enérgica que la mía:
- ¡¡¡Fuera de aquí, sueño roto!!!!

Por primera vez ví que mi sueño roto retrocedía del susto. Una cosa era meterse conmigo y otra con la realidad porque bien sabía mi sueño roto que la realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece por nada del mundo. Y menos de mi lado, ahora que yo tenía a la realidad de aliada mía. Es así como mi sueño roto dió un paso hacia atrás y resignado me ordenó, de una manera educada, a que yo cerrara mis ojos. Como su voz no me amenazaba más, antes de cerrarlos le pregunté la razón para hacerlo.  

- No quiero que tú veas como yo salgo de tu vida - me hizo saber mi sueño roto. Pero antes de salir de mí, él se dió una vuelta por mi alma de arriba a abajo.

¡Ay! que dolor! Yo pude sentir como todo mi cuerpo temblaba, mis músculos se tensaban, mi respiración se entrecortaba. La sensación de morir duró un par de segundos; cuando abrí los ojos, mi sueño roto ya no se encontraba más a mi lado. Sólo había dejado sus esquirlas de sangre a los pies de mi realidad. 
Es así como la realidad tomándome de la mano me pidió que juntas barriéramos las esquirlas y las echáramos a la basura del olvido... ¿allí donde los amores antiguos mueren de hastío? No. Simplemente donde esos amores antiguos ya no tienen mas cabida en la realidad de mi presente. Mi pasado y futuro sonrieron agradecidos. A partir de ahora yo viviría bien despierta dándole la cara a mi realidad. Y aunque ésta no fuera perfecta, es la única que tengo. Vivo, amo, siento sin ningún sueño roto que pretenda dejarme sólo soñando entre penas, frustraciones y desconsuelos. 

Y tú, querido lector, ¿deseas que yo te regale mi sueño roto o prefieres querer esforzarte en ser feliz como yo? Y mientras mi pregunta flota entre tú y yo, mi sueño roto como tantos otros, tarde o temprano, terminan capitulando ante la realidad de la vida. Brindemos, pues, por la vida, pero en copas enteras para no cortarnos más nuestra querida alma en mil pedazos. 


MARiSOL

 


miércoles, 28 de junio de 2017

Entusiasmo




Bárbara, cual mi ángel guardián, sabe que mientras los errores cometidos por mí misma o por otros que me hayan hecho, merezcan ser perdonados, una voz interna (la mía propia) me recordará que solamente se puede ir liberando cargas para hacernos más livianos cuando aspiramos en convertirnos en  seres en progreso que merecen amor y compasión divina. 

Es así como Bárbara me recuerda también que yo no sólo estoy conectada contigo, querido lector, sino que ambos formamos parte de un todo ... ese todo donde sus brazos estrechan los míos para darme apoyo cuando más lo necesito, porque los brazos de Bárbara son aquéllos que abrazan al mundo entero en nombre de esa energía espiritual que viaja a través del universo entre tú y yo. 

- Quizás debas estar tú más atenta a tus pensamientos, palabras y acciones así sean éstos negativos o positivos, para que puedas estar en capacidad de aceptarlos, entenderlos y de ser necesario, hasta de perdonarlos para tu propio crecimiento espiritual - me susurra al oído Bárbara. 

Su voz me inunda el alma ... esa alma que me habita no sólo para vivir, sino también para sentir y pensar. Bárbara me pide nuevamente que le preste más atención a sus palabras. Y es que lo más importante para poder recorrer el camino de la espiritualidad es que tanto nuestra intención como nuestra fuerza de voluntad, y sobre todo, nuestro entusiasmo, se deben mantener inquebrantables aunque, a veces, la vida nos ofrezca retos que nos quieran alejar de dicho camino. 

"Momentos de debilidad puedo tener como tú, querido lector, pero mi progreso espiritual no lo voy a detener. No es fácil, pero sí, milagroso porque hay dos maneras de vivir la vida: haciendo de cuenta, por un lado, como si nada fuera un milagro y, por el otro lado, como si todo fuera un milagro". 

Y mientras yo hablo en voz alta para reforzar mis palabras gracias a la sabiduría de mi ángel guardián, Bárbara sabe perfectamente que el mejor signo de salud espiritual es la capacidad del entusiasmo ... ese entusiasmo que no permite que solamente  se nos arrugue el alma por más que los años transcurridos nos arruguen no sólo nuestra piel, sino la piel de los desengaños ... ésos que caminan detrás de nuestro querido entusiasmo ... maravilloso motor que nos impulsa a seguir adelante volando alto como mi querido ángel guardián. 




MARISOL 






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lunes, 29 de mayo de 2017

Coraza divina


 
Lola sabe que hay momentos donde le gustaría tener una coraza divina para protegerse de burlas,  envidias, hipocrecías, falsedades, críticas nocivas y chismes. A Lola la entiendo porque yo también quisiera hacer uso de esa coraza cuando me encuentro ante una persona con mala vibra. Cuando me encuentro ante ella evito mostrar mis verdaderos sentimientos, emociones, miedos, inseguridades y limitaciones para que no se me critique con saña. Sin embargo, he de aprender que, ser vulnerable no significa ser débil. 

Aunque parezca mentira sólo alguien realmente fuerte puede permitirse mostrar su vulnerabilidad. ¿Será que es un signo de sabiduría? Pienso que sí aunque Lola, mi "alter ego" me mire desconcertada. Ella no sabe qué pensar. Le parece impensable mostrarse vulnerable. Malas experiencias ha hecho; yo también. Sin embargo, si admitiéramos nuestra vulnerabilidad sería un acto de fortaleza, carácter y valentía, ¿no crees?  

Lola, tú sabes bien que nosotras somos seres humanos y no máquinas perfectas, que tenemos puntos débiles y cometemos errores. Pero, ¡tenemos que ser fuertes! Pero no para ocultarnos detrás de una coraza, sino para aprender que ni lo sabemos todo ni lo podemos todo. Somos seres imperfectos. Lola me mira largamente sin saber a ciencia cierta si aprobar mis pensamientos o no. Y mientras ella está, tímidamente, dispuesta a tolerar los defectos de los demás mientras no le hagan daño, yo estoy dispuesta a lanzarme a lo desconocido sin coraza de por medio. Pero, entre tú y yo, querido lector, te hago saber que mientras yo no me sienta del todo segura, mi coraza divina la tendré a mano para mí y también para Lola, mi "alter ego". 

¿Quieres tú que te consiga una coraza divina o puedes prescindir de ésta? Lola y yo estamos aprendiendo lentamente que la coraza (por más divina que ésta sea) impide que nosotras podamos centrarnos en desarrollar un nivel de confianza en nosotras mismas lo suficientemente potente para expresar abiertamente nuestros puntos de vista u opiniones. En realidad, no hay necesidad de mostramos  invulnerables ante los demás ni tampoco ser duras con nosotras mismas. Ha llegado el momento de aprender a perder el miedo a equivocarnos. Lola, por más que se sienta desprotegida (y yo también), hemos de aprender a desprendernos de nuestra coraza divina.


MARiSOL


* Coraza divina es el título de una canción 
de Daddy Yankee que me gusta mucho




Coraza Divina
Daddy Yankee

Aquí no hay miedo; lo dejamos en la gaveta
Aqui no hay miedo; lo dejamos en la gaveta

En Puerto Rico nace un niño un 3 de febrero
hijo de una fajona y un padre bien callejero
de pequeño soñaba con ser pelotero
pero una bala destruyó su sueño verdadero
En Villa Kennedy se une con dj playero
desde la calle revolucionan al mundo entero

La maldad se percata que fue el niño elegido
bendecido y su misión es verlo destruído

Ja, ja, ja pero,  ¿tú sabes qué?

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal agüero
Voy pa' lante con mi 3 guerreros
Esos pensamientos que no te fallen
porque yo ando protegido en la calle
y aunque se avecinen tiempos severos
voy pa' lante con mis 3 guerreros

Alabado sea el señor yeah!
Tengo coraza divina, pa
Y alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa

Y tírenme con odio, tírenme con balas
tírenme con chismes en primera plana
tírenme con rimas yo nunca me achanto
préndanme las velas
pídanle a sus santos

Lograron que sólo me ría
de cuando acá la humildad camina con la cobardía
y aunque se me vire el mundo en contra
con Dios estando a mi lado me da y me sobra
Yo lo siento aunque no lo pueda ver
En la prueba derrama su poder
La victoria yo la obtengo por fe
Bienaventurado dice la palabra quien nunca le ha visto y le cree

¿Me oiste pa?
No te hagas el sordo
¿Me oiste pa?
Deje esa envidia y camine ya
Tú y toda tu maldad no me logran tocar
Aquí no hay miedo tírenme más

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal aguero
Voy pa' lante con mi 3 guerreros

Esos pensamientos que no te fallen
porque yo ando protegido en la calle
y aunque se avecinen tiempos severos
voy pa' lante con mis 3 guerreros

Y alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa
Alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa

Aqui no hay miedo lo dejamos en la gaveta
Yo uso la coraza  y`vestimenta
La tormenta, a veces azota de forma violenta
pero ando con el que nadie inventa
"el varon de la cruz" y nadie me amedrenta

Le aviso a todos mis opresores
que yo tengo ángeles protectores
Los celestiales defensores,
son mis veladores,
los que los meten mano a mis perseguidores

No esperes bien hablando brutalidades
Quien siembra vientos, recoge tempestades
Si a ti te dieron la mano y la espalda
Hablas de tu hermano
Verás que tarde o temprano
te va a llevar tu propia maldad
Te va a llevar tarde o temprano
Te va a llevar cógelo a chiste
Ya lo verás

Te va a llevar, pa' la tumba fria
Te va a llevar cuando menos lo esperes
Te va a llevar tu vas a ver
Yo lo verás

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal aguero
Voy pa' lante con mis 3 guerreros
Esos pensamientos que no te fallen
Porque yo ando protegido en la calle
Y aunque se avecinen tiempos severos
Voy pa' lante con mis 3 guerreros

Y alabado sea el "señor" yeah!
Tengo coraza divina pa
Y alabado sea el "señor" yeah!
Tengo coraza divina pa

Contra la hipocresía y la falsedad "CORAZA DIVINA"
Contra la traición "CORAZA DIVINA"
Usa la armadura de los 3 guerreros

PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO... AMÉN


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sábado, 27 de mayo de 2017

La memoria



Anoche soñé que mi memoria corría escaleras abajo. Y mientras yo corría detrás de ella gritando que me esperara, que no me abandonara, mi memoria (el centinela de mi cerebro) abrió rápidamente la puerta de mi casa y sin mirar atrás salió escapando de mí.

Si bien yo también me veía saliendo a la calle para darle el alcance, no  encontré a mi memoria por ninguna parte. Desolada de haberla perdido me puse a llorar mientras yo me preguntaba cómo podría vivir sin memoria de ahora en adelante. 

Como mi pena era sincera, mi memoria se me acercó (se había escondido detrás de unos arbustos cercanos) y me dijo que ella no quería seguir siendo el espejo donde yo veía a mis seres ausentes. 
- ¡Pero yo te necesito! - grité desesperada.
- ¿Por qué te soy indispensable? - me retó la memoria sin alzar la voz. La veía preocupada por mí. 
Entre lágrimas le hice saber que mi pasado está escrito en ella y aunque, por momentos, me cause dolor recordar ciertas cosas, no quiero prescindir de ella, por ningún motivo. 
Y antes que mi memoria abriera la boca le dije que ella me resultaba importante.
- ¿Por qué? - preguntó ella curiosa.
- Pues, porque tú, querida memoria, estás vestida de recuerdos buenos y malos. Y mis recuerdos no sólo pueblan mi soledad, sino que al contrario, la hacen más profunda para ayudar a mi imaginación a seguir escribiendo mis vivencias y mis sentires.  

Después de haber conversado con mi memoria, desperté agradecida de saber que ella no se había escapado a ninguna parte, sino que se había despertado a mi lado. Es así, como por un momento, me puse a recordar caras, aromas, sabores y, sobre todo, palabras (dichas por otros o por mí para bien o para mal) antes de empezar mi día. 

Y ahora ya bien despierta deseo que mi memoria, ese bien precioso que todavía tengo, nunca me abandone cuando llegue, algún día, a la tercera edad. Espero que mi memoria nunca entre en decadencia ni en mi capacidad congnoscitiva ni en la memoria de mi corazón porque esta última me ayuda a eliminar los malos recuerdos y a magnificar los buenos para poder sobrellevar así mi pasado ... ese pasado que siempre está presente, quizá porque mi pasado no sólo es el prólogo de mi propia historia de vida, sino que a través de mi memoria puedo seguir escribiendo, la historia de mi futuro mientras mi imaginación le da la mano a mi querida memoria.

Y mientras yo sigo abrazada a mi almohada imaginando a mi memoria a mi lado, ella, te hace saber querido lector, que en realidad "la memoria" como tal no existe porque cuando recordamos un hecho o un acontecimiento que nos pasó, por ejemplo, participan muchas redes de células interconectadas. Y a medida que envejecemos, estas conexiones se vuelven más complejas creando dificultades para recordar lo que deseamos recordar. Por este motivo no podemos decir que nos quedemos "sin memoria" sólo en el caso que uno la pierda por accidente hasta lograrla reactivar.

¡Ay, querida memoria!, agradecida estoy de hasta poderme de acordar de lo que quisiera olvidar ... olvidarte. Quizá porque tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre. Sonrío. También mi memoria.



MARiSOL








viernes, 19 de mayo de 2017

Las alas del ángel



Mientras mi corazón tiene la edad de aquello que amo, mi alma es aquello por lo que vivo, siento y pienso. Ambos van de la mano, son inseparables desde que me llegaron a conocer. Y mientras yo hago este comentario, los dos me miran aprobando mis palabras. Ambos son importantes para mí porque mientras mi corazón es como un niño que espera lo que desea, mi alma es como un pájaro con alas porque son mis ilusiones las que me sostienen para seguir volando en dirección a ti. 

Pues bien, como tanto mi corazón como mi alma saben que yo soy infinito, que seguiré existiendo más allá de la vida misma, me regalan esa sonrisa que vuela hacia ti, querido lector. Sí, no me mires extrañado. Ya te haré saber quién soy, pero, por el momento, te hago saber que mientras mi corazón es el que te habla con reloj en mano, mi alma te habla sin tiempo de por medio, porque yo soy eterno. ¿Y sabes por qué? Porque yo soy una fuente inagotable de reflexiones tan profundas como la eternidad misma, tan altas como el cielo infinito y tan grandiosas como el propio misterio del universo.

Bien, ahora te haré saber quién soy. Yo soy ese ser inmaterial o espiritual que Dios tiene señalado para protegerte. ¡Pónme el nombre que tú quieras! pero yo soy tu ángel de la guarda o tu ángel custodio.  Siempre estoy allí, a tu lado, aunque no me veas. Si bien me mantengo silencioso, estoy a tus servicios para protegerte, para envolverte con mis alas sin importar la religión que tú profeces, sea que ésta pertenezca al cristianismo, judaísmo, al islamismo o la que sea ...

Ahora que ya sabes quién soy, he de agregar que soy ese ser creado de luz, dedicado al servicio de Dios y mis tareas son: haberte introducido alma en tu cuerpo de recién nacido, recoger tu  alma cuando mueras, registrar determinados hechos de tu vida o para servirte de mensajero divino cuando sea necesario.

Y mientras yo ya me presenté ante ti, querido lector, el ángel caído (expulsado del cielo por desobedecer y rebelarse contra los mandatos de Dios) me miró envidioso porque se ha quedado sin alas. Se las arrancaron, hace mucho tiempo ya, entre varios ángeles para que nunca más pueda llegar a acercarse a Dios. 

Desde que el ángel caído se quedó en la Tierra haciendo de las suyas, tengo la enorme tarea (igual que otros seres de luz) de combatirlo porque él tiene la capacidad de reproducirse con su maldad por todas partes ... allí donde tú te encuentras. Por este motivo, te protejo con mi amor porque sólo mi amor es capaz de poderte sacar el odio de tu corazón que el ángel caído te ofrece, por momentos, a través de tu corta o larga vida. Por esta razón, te pido que te mantengas siempre abrazado a mí para que mis alas cubran tu corazón ... tu alma.

Antes de morir, Ana María le pidió a su ángel guardián que viniera por ella para no permitir nunca más que el ángel caído la llevara por el camino equivocado ... ese camino vestido de sombras vestidas de odio y rencor. Es así, como antes que Ana María dejara de respirar, se arrepintió de haber sido mala con mucha gente amiga y hasta con su propia familia. Su sincero arrepentimiento hizo que yo bajara del cielo para llevármela envuelta no sólo  por mis alas, sino con mi luz eterna.

MARiSOL







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sábado, 13 de mayo de 2017

Cazando mariposas




Hay una zona imprecisa vestida de fragancias y colores donde el soñar y el despertar se dan la mano mientras Margarita se pregunta si no sería mejorar eliminar estos dos verbos de su vocabulario para instaurar sólo el verbo "dormir" para así no sentir lo que su corazón siente, día a día, en silencio... ese silencio que nunca la traiciona porque aunque éste sea el ruido más fuerte de todos los ruidos, allí éste se encuentra siempre a la espera de Margarita para ayudarla a que ella sea capaz de sostenerse entre sus sueños y el despertar de la realidad en la que se encuentra viviendo desde hace mucho tiempo. 

Y es que, a veces, Margarita hace un tremendo esfuerzo para seguir atrapando sueños, como quien caza mariposas, mientras la vida la empuja, sin ninguna ceremonia, a seguir manteniéndose despierta ante las señales que, por momentos, sus sueños, le envían mientras le tocan la puerta a su realidad. Y aunque ella sepa que el aura de sus sueños la quieran envolver engañosamente, ella muy bien sabe que, por fuerza mayor, tiene que desprenderse del aura de sus sueños (no son muchos, sólo unos cuantos), porque ella ha aprendido que la realidad es algo indesmentible, algo que sigue existiendo y no desaparece aunque pretendamos querer ver la vida sólo de color rosa.

Sin embargo, hoy día Margarita, aunque sean las nueve de la mañana, quiere seguir aferrada tercamente a su almohada para seguir llamando a su querido ausente entre sueños aunque la realidad con su pesada solidez la quiera sacar de su cama para recordarle que ya es tarde y que hay que levantarse. Pero, ¿tarde por qué o para quién? se preguntó Margarita mientras se frotaba los ojos ... allí donde se mezclan su alma de niña con su cuerpo de mujer ya mayor. ¿Tener sesenta años es ser ya vieja?

Margarita agradecida que yo, el silencio, no le hiciera ningún reproche, se volvió a abrazar a su almohada mientras ella imaginariamente seguía cazando mariposas ... esas mariposas multicolores que le recuerdan que, aunque la vida sea, por momentos, difícil, hay que sostenerse en sueños, quizá porque la vida es mucho más pequeña que los mismos sueños. Es así, como Margarita se imaginaba que si lograba cazar exitosamente a sus mariposas (sus sueños), sus sueños, uno a uno, se harían realidad, quizá algún día ... quizá aunque ella esté equivocada y yo en lo cierto.

Pues bien, dejaré que Margarita siga en su cama por un rato más. Y cuando yo crea conveniente, le haré saber a ella que tiene que levantarse y despertar a la realidad de la vida, le guste o no. Y aunque yo, el silencio, no me encuentre físicamente a su lado (yo no sólo soy ese silencio, que tú bien conoces, querido lector, sino el gran ausente de Margarita quien le pide que siga viviendo al igual que yo aunque nos extrañemos con todo el corazón), este corazón, que por partida doble, seguirá también cazando mariposas en esa zona imprecisa de fragancias y colores, en ese mundo donde los seres despiertos no tienen más que un solo mundo mientras que los seres dormidos tienen cada uno su propio mundo ... allí donde Margarita y yo nos encontramos viviendo la vida que no llevamos en conjunto pero que, por separado,  seguimos cazando mariposas.

Después de un rato, el silencio de Margarita le dijo al oído:
- ¡Despierta, mi amor, para que tú sigas viviendo por los dos!

Al escuchar estas palabras, Margarita se despertó, se levantó rápidamente y le sonrió a la vida mientras cazaba imaginariamente mariposas mientras se dirigía al baño para duchar a su cuerpo desnudo de mujer madura con alma de niña, esa alma que espera lo que desea, aunque su mente sea adulta y vieja igual que la de su silencio. 

Es así, como Margarita dejó la red de lado en una esquina de su baño y se metió bajo la ducha para dejarse mojar (con agua agua caliente primero y finalmente con agua fría) por la realidad en la que le toca vivir aunque su gran ausente ya no la vuelva a tocar físicamente, sino sólo con el corazón mientras los recuerdos, que le saben a él, vuelen alrededor de ella como mariposas. 

MARiSOL
 



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lunes, 1 de mayo de 2017

La rendición


Hoy día se me cruzó en mi camino, en una calle de la vida, la rendición. Luego de mirarme, me preguntó amigablemente si yo también la quiero evitar. Mmm... como yo no quería ser antipático, le dije que me perdonara pero como para mí ella es un poco fatalista, por este motivo, no tengo ganas de hacer amistad íntima con ella porque de lo contario yo, quien soy el progreso, no haría ningún esfuerzo por mejorar o cambiar las cosas, sobre todo las cosas o situaciones que me molestan o incomodan.

- Pero, te equivocas. Yo no soy fatalista como muchos piensan de mí - me corrigió la rendición y luego seguidamente me hizo saber que si bien ella puede tener una connotación negativa que implica incapacidad de poder responder a las pruebas que nos pone la vida, tampoco ella significa derrota, letargo o renuncia como muchos piensan.
Si bien lo que me dice no me convence del todo, me gusta su tono de voz. Es cálido y habla con elegancia. Decido seguirla escuchando. Tengo la impresión que algo revelador me dirá. Y mientras yo la miro como esperando a que ella me siga hablando, la rendición toma la palabra y me hzo saber que, en realidad, ella es diferente a lo que yo pienso.
- Esto haz de explicármelo mejor porque como el progreso que soy, yo te veo con otros ojos. No te desprecio, pero prefiero mantenerme alejado de ti porque te considero pusilámine, temerosa, dubitativa y con falta de coraje. Y esto a mí no me sirve de nada, sobre todo, porque yo represento a la imagen de desarrollo, de una mejora o de un avance. ¿Entiendes? Mi voz guardaba un dejo de arrogancia.
La rendición, a pesar de no sentirse entendida, siguió hablando:
- Hace un momento te dije que yo no soy lo que tú crees, que soy diferente. En realidad, yo ni soporto pasivamente cualquier situación que se me presente y no hago nada al respecto, ni tampoco dejo de hacer planes porque mi positivismo no lo dejo de lado.
- ¿Eh? No te compares conmigo - le dije un poco fastidiado a la rendición.
- No tengo ninguna intención de compararme contigo. Lo que pasa que es que, como la rendición que soy, yo cedo y no me opongo al flujo de la vida. ¿Me entiendes?
 - Mmmm ... Explícate mejor, por favor - le dije un tanto curioso. 
La rendición animada por mi curiosidad me hizo saber que muchos no entienden que el flujo de la vida es el ahora, el presente. Y lo mejor es saberlo aceptar incondicionalmente, tal como viene sin ningún tipo de reparos. Muchos no se dan cuenta que lo mejor es renunciar a la resistencia interna, porque resistirse internamente es decir "no" a lo que es, sobre todo, cuando uno mezcla su juicio mental con los sentimientos negativos. El dolor, frustración y sufrimiento hacen nido entre las demandas y la expectativas, muchas veces rígidas, de la mente.
- Pero, es normal sentirse así cuando las cosas van mal, cuando uno no consigue lo que quiere ¿no te parece?  - le espeté secamente.
- Pues, te equivocas - dijo la rendición y continuó hablando - Cuando las cosas van mal, lo mejor es rendirse, pero para eliminar, de esta manera, el dolor, frustración o hasta sufrimiento. Mira, si uno acepta el momento presente,  con sus reveces, porque normalmente no todas las cosas salen como uno quiere, entonces, lo mejor es aceptar sin poner resistencia al ahora. Esto no significa que hay que dejar de emprender acciones  para llegar al éxito deseado. La rendición pertenece al momento presente y luego uno debe continuar emprendiendo el camino deseado o cambiar de ruta, de ser necesario.
Después de un ratito, comencé a entender. Así que le dije a la rendición que la había confundido con la resignación. Craso error de mi parte. Ahora me doy cuenta que la rendición es sólo momentánea mientras que la resignación no tiene tiempo de caducación, puede ser eterna. Al darme cuenta que la rendición era mejor que la resignación le ofrecí mi amistad.
MARiSOL 
 

sábado, 29 de abril de 2017

La ilusión del tiempo



Mientras la felicidad y la infelicidad se peleaban entre ellas porque ambas afirmaban que ellas son como el agua y el aceite, la ilusión del tiempo les dijo con voz enérgica, que las dos, en el fondo, son la misma cosa. 
- ¡No! - gritó la felicidad en son de protesta. Pero, ¡qué negativa que eres al decir esto!
- ¡Estás chiflada, loca de remate! - gritó histérica la infelicidad a la ilusión del tiempo.
La ilusión del tiempo tranquilamente siguió hablando sin perder la compostura y les hizo saber que ella sólo reconoce la verdadera naturaleza de las cosas. Es más, le hizo saber también que la negatividad es totalmente antinatural porque sólo fortalece los "egos" de los seres humanos.
Y mientras la felicidad e infelicidad se miraban entre ellas sin entender lo que la ilusión  del tiempo les trataba de hacer entender, ella siguió hablando:
- Bien, me repito, yo no soy negativa al  hacer esta afirmación. Más bien, lo que más deseo es que los seres humanos no se pasen el resto de sus vidas persiguiendo sólo una ilusión. 
- ¡No te entiendo! - gritaron fastidiadas y al unísomo la felicidad y la infelicidad. 
- Miren chicas - dijo la ilusión del tiempo - Si bien es normal que los seres humanos aprecien las cosas y/o situaciones tanto bellas como también placenteras, esto no signfica que hay que buscar en ellas una identidad, una realización  o un sentido de permanencia porque no lo pueden dar. Al final, los seres humanos terminan frustrados y sufren por ello.
- ¡Sigo sin entenderte! -gritó contrariada la felicidad.
- ¡Yo también! - gritó aún más molesta la infelicidad.
- Es muy sencillo - adujo la ilusión del tiempo. Lo que sucede es que la mayoría de los seres humanos buscan su felicidad a través de las cosas. Se dejan influir por la industria publicitaria y por el consumismo. Si los seres humanos pensaran de otro modo, más espiritualmente, no entrarías tú, infelicidad, en acción, porque todo lo externo es pasajero, satisface de manera temporal y también, muchas veces, de manera superficial. Por este motivo, los seres humanos se frustran, como ya dije, y también se decepcionan cuando se les escapa la felicidad de las manos.
- ¡Esto a mí no me importa! - gritó la infelicidad en son de victoria. Por este motivo es que existo.  ¡Jajajaja!
- Tú a mí me degradas al hacerme saber que yo soy sólo pasajera. ¡Yo soy más importante que la infelicidad! - exclamó  la felicidad.
- Pues, te equivocas - insistió la ilusión del tiempo. ¿Sabes?  Los seres humanos deben de entender que todo lo externo no sólo causa satisfacciones temporales, sino que también produce dolor porque los seres humanos se hacen dependientes de éstas. La verdad es  que la alegría o felicidad no tiene causa; ésta debe surgir desde dentro para así poder obtener la paz interior. Es más, mucha gente no se da cuenta que hagan lo que hagan, posean o logren en sus vidas, esto no significa que sean superiores o mejores que otros y ...
La felicidad harta de tanto sermón, interrumpió a la ilusión del tiempo y le preguntó si a los seres humanos les quedaba algo por lo que mereciera la pena luchar o era mejor que no intentaran nada para ser felices.
- Buena observación la tuya - le dijo la ilusión del tiempo. Sin embargo, ¿sabes? Todo lo que surge, se desvanece. Lo mejor para los seres humanos es aprender a que todo es impermanente, todo cambia: Puedo uno tener ahora mucho dinero y mañana, nada. O seguir amasando dinero, pero sentirse solitario o sufrir de una enfermedad incurable. Y así como estos dos ejemplos, hay miles más de otros que podría enumerar.
La infelicidad se quedó boquiabierta. Empezaba a entender. Tímidamente dió un ejemplo a modo de pregunta:
- ¿Puede un país entrar en guerra con otro, luego lograr la paz ansiada y después de un tiempo volver a estar en guerra sea por las mismas razones o por otras?
La ilusión asintió. Su ejemplo era correcto.
Y mientras la felicidad se esforzaba por entender a la ilusión del tiempo, preguntó si era mejor para los seres humanos aceptar su momento presente ya sea éste bueno o malo.
- ¡Así es! - le respondió sonriente la ilusión del tiempo. Aunque suene paradójico e incomprensible cuando desaparece la dependencia interna de la forma, uno puede vivir más relajado. Es decir, si el momento presente es muy lindo, disfrutarlo a tope pero sabiendo que éste en algún momento terminará; lo mismo pasa cuando hay problemas difíciles de resolver, el tiempo pone las cosas en su sitio. Así como todo empieza, también tiene un final.

Después  que terminaron de conversar la felicidad, la infelicidad y la ilusión del tiempo, yo (el momento presente) quien me había mantenido callado todo el tiempo para dejarlas hablar a ellas tres, les hice saber que así todo el mundo se derrumbara, no hay que desesperarse, lo importante es, aunque uno no sea feliz del todo, estar en paz con uno mismo y para lograr obtenerla hay que poner mucha voluntad en ello para que ésta permanezca de manera permanente dentro de uno. Y es que para poder ayudar a otros en la búsqueda de la paz, uno tiene que estar en paz consigo mismo dejando de lado el miedo, la avaricia, la envidia, el odio y nuestro maldito orgullo. Pero, ¡qué difícil tarea de cumplir! ¿No es cierto, querido lector?

MARiSOL 


 


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miércoles, 26 de abril de 2017

La trascendencia de Helena

 


Helena salió a pasear en una noche clara de luna llena mientras hacía equilibrio sobre su propia vida y le echaba una mirada al cielo pintado de estrellas. Hacía un rato atrás que había visto en televisión un documental de astronomía que le había impresionado mucho ya que en éste se mostraban a los telescopios más potentes de la Tierra; hasta la fecha se han conseguido detectar mil millones de galaxias. ¡Increíble!

A Helena lo que  más le impresiona no es tan sólo imaginar la cantidad astronómica de galaxias existentes en el universo, sino es, más bien, la imponente infinitud del espacio mismo, su profundidad y quietud lo que hace que éste se muestre en toda su magnificencia. Y, sin embargo, es un gran vacío. 
- No hay palabras para describirlo usando sólo nuestra mente - piensa ella. 
Y mientras Helena alza la mirada al cielo estrellado, se pregunta si no será que ese gran vacío con su millones de galaxias es, en realidad, el cuerpo de Dios y esa quietud no se manifiesta tan sólo en el universo, sino, más bien, dentro de cada uno de nosotros porque éste se muestra inmenso en su profundidad más no en su extensión.  

¡Ay! ¿no será que el tiempo y el espacio son sólo una ilusión? Helena mientras hace un esfuerzo por no caer al vacío de sus inseguridades, dudas y preguntas, piensa que el tiempo es la infinitud y el espacio la eternidad que se muestran dentro de uno. ¿No será que aquí se encuentra el quid del asunto? Y mientras Helena sigue haciendo equilibrio trata, no de manera racional, sino, más bien, usando su corazón abierto al mundo,  de entender que el espacio es  no sólo un reino inmóvil y muy profundo, sino que también el tiempo es la conciencia del eterno ahora.

Yo, por mi lado, trato de entender a Helena. Siento que ella no sólo hace equilibrio sobre su propio mundo, sino que se encuentra a un nivel que yo no logro alcanzarla ni siquiera con mi vasta imaginación. Y mientras termino de escribir este cuento, el tiempo y el espacio  se ríen de mí, mas no de Helena,  porque me dan a entender que ellos no son importantes, sino me hacen saber que propósito de nuestro mundo, no está sólo en el mundo mismo, sino en su trascendencia ... esa trascendencia que está más allá del mundo natural.

Desde su trapecio Helena me sonríe porque empiezo a entender, quizá porque por un segundo he salido de mis propios límites mentales. Quizás algún día logre trascender porque lo trascendente está asociado a lo inmortal y a lo esencial. La verdad que me encuentro a años luz de mi propia iluminación  y del esplendor luminoso de la luz incolora del vacío porque pongo resistencia a pensar en lo que, para mí resulta ser inentendible, por el momento. 

Y mientras yo ya no quiero escribir más de este tema, Helena sigue haciendo equilibrio. Ella mientras se balancea cuidadosamente y en silencio absoluto se da cuenta que ella se encuentra más cerca que yo de abrir, poquito a poco, el portal a otra dimensión (¿dónde Dios se encuentra?), sobre todo, cuando ella se esfuerza de aquietar su mente porque sólo hay ruido dentro de ésta. 
- Mejor dejar de pensar y más bien sentir - se dice a sí misma Helena mientras su corazón sonríe complacido. 
Tal vez, deba hacer lo mismo que ella para poder atravesar mis propios límites mientras hago equilibrio, por el momento, para no caer al vacío de mis dudas, inquietudes y preguntas.

MARiSOL





sábado, 22 de abril de 2017

Voces de embrujo





Érase una vez un niño llamado Juan Diego que andaba descalzo, hambriento, cansado y perdido en un bosque inmenso. Después de caminar sin rumbo, divisó no muy lejos de donde estaba, una casa grande, casi escondida, entre frondosos árboles. Unas luces le indicaron el camino a seguir. Juan Diego al acercarse a la casa y mirar por una  de sus ventanas, vió a muchos niños en un salón vestido de inmensos espejos. Los espejos, en cuestión, hacían que esa habitación se viera más grande de lo que era, y a su vez, se vieran más niños de los que realmente estaban allí jugando. ¿Cuántos había? No lo podía precisar. Lo importante eran las risas. ¡Eran tantas! Y si bien  a él lo llenaban de contento, vió con sorpresa que los niños ni hablaban ni reían, sólo sonreían entre sí . Al percartarse de la presencia de Juan Diego lo hicieron entrar en silencio mientras lo observaban a él detenidamente. Y así como los niños a él lo observaban, Juan Diego se percató que la sala no sólo era grande y espaciosa, sino que, en total, había niños (¡ninguna niña!) y sobre una mesa había diversos manjares y una grabadora... 

De pronto, un hombre grande y fuerte que sólo sonreía, entró a la habitación y mientras él apagaba la grabadora de donde salían las voces y risas infantiles, los niños amarraron al pequeño visitante de brazos y piernas. Luego, el ogro se volteó a mirarlo y con una sonrisa estremecedoramente cínica se le acercó con cuchillo en mano, le obligó a abrir la boca y le cortó la lengua rápidamente.  Después el ogro se la comió y, como por arte de magia, empezó a hablar mientras los niños lo aplaudían. 

Cuando el ogro se disponía ya no hablar sino a cantar, Juan Diego se despertó de su terrible sueño. La pesadilla lo había dejado nervioso. Después de prender la luz se levantó a tomar un poco de agua. Tenía la garganta seca. Aliviado de saber que contaba con voz y lengua se fue nuevamente a la cama. Tenía que descansar ya que faltaban sólo quince horas para la presentación de la ópera "El barbero de Sevilla" en la "Scala" de Milán.

 MARiSOL











 

jueves, 6 de abril de 2017

El espacio y yo




Normalmente solemos prestar atención a las cosas que se encuentran dentro de un espacio, esas cosas que lo ocupan, pero ¿por qué son pocos los que le prestan atención al espacio mismo? Muchos piensan que el espacio es sólo nada porque está vacío.
- ¡Noooooo! - gritó excitado el espacio - Nada más lejos de la verdad. Si dejas de percibirme sólo con tu ojos externos, no podrás verme en toda su verdadera dimensión.
Perpleja quedé. Casi sin voz y en un susurro le pregunté al espacio si él tiene cierta cualidad misteriosa.
Su respuesta no se dejó de escuchar. Retumbó en mi oídos:
- Sí, si tú sólo me percibes con tus sentidos, yo me convierto en un mero objeto de conocimiento. No me mires sólo con tus ojos, como cualquier científico, sino con el corazón.
- ¡No te entiendo del todo! - exclamé un tanto irritada. 
- No me conviertas en algo - me dijo seriamente el espacio. Mira,  ¿por qué, más bien, no me ves con otros ojos?
- Cuando te escucho siento que estoy ciega - le hice saber frustrada de mi ignorancia emocional. ¿De qué diablos me habla el espacio?
- En realidad yo no tengo existencia alguna, pero permito que lo demás si exista dentro de mí - me dijo el espacio. A continuación me hizo saber que normalmente los seres humanos cuando entramos a una habitación nos percatamos de lo que hay en ella como de sus muebles, paredes y ventanas, por ejemplo.
- Pues así yo entiendo el espacio - le respondí.
El espacio se rió graciosamente y luego me dijo que estoy equivocada. Debería aprender a verlo a él, al espacio, de otra manera. Mejor dicho, de sentirlo porque él es un portal que me puede llevar a otra dimensión. Cada centímetro suyo es un milagro vestido de silencio ya que ambos provienen de la nada ... esa nada que no debe producir miedo porque éste distorsiona la visión real del mundo.
- ¿Será porque porque yo  no soy del mundo y sólo estoy en él sin poderlo entender? - le pregunté tímidamente.
El espacio me miró largamente. Si bien yo estoy todavía lejos de llegar al Portal, sí me encuentro en el camino. En ese camino el espacio no es algo, es más bien la expresión de aquello que no está manifestado sólo en palabras o en una simple teoría, el espacio es aquello que vive dentro de ti porque no es extenso sino profundo como el universo mismo.
¿No será que el mundo en el que vivimos, ese gran espacio, no es que sea importante en sí, sino su trascendencia ... aquélla que está vinculada a atravesar algún tipo de límite entre lo físico y lo simbólico?
Comienzo a entender un poco más aunque miedo y resistencia ponga yo de mi parte. Mientras mi nacimiento y muerte son terrenales, algún día accederé a mi propia inmortalidad ... allí donde el espacio se abre espacio entre mi  alma y esa energía llamada Dios.

MARiSOL





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miércoles, 15 de marzo de 2017

El silencio de la eternidad




- ¡Cambio el silencio de la eternidad por el ruido de la vida! - dijo gritando un vendedor de sueños mientras yo pasaba cerca de él dentro de un mercado, donde yo me encontraba haciendo la compra de la semana. Al yo escuchar lo que el vendedor decía y repetía una y otra vez, pensé que yo deseaba todo lo contrario para mí, quizás porque yo tengo una eternidad reclusa en mi alma. Y es que el silencio de la eternidad es el que me ayuda a tratar de encontrar la esencia de mi alma a través de mi espacio de tiempo porque el tiempo, si yo no me equivoco, forma parte también del silencio de la eternidad. Y es que el tiempo, tan silencioso o más que la eternidad, nos observa de atrás para adelante y viceversa.   ¿Será, acaso, porque el Tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad como dice Platón? En todo caso, una imagen silenciosa, que no habla, que sólo nos observa mientras nosotros hacemos nuestros deberes mal que bien mientras vamos moviéndonos en una sola dirección ... hacia la eternidad, porque allí es donde dejaremos de trabajar. Creo que comienzo a entender al vendedor de sueños, pero ante mis dudas me acerco a él.
-  ¿Me puede Usted explicar por qué prefiere el ruido de la vida antes que al silencio de la eternidad?
- Pues, porque no me gusta verme por dentro, - me respondió el vendedor de sueños - y además, porque el silencio de la eternidad se mueve a través de un camino misterioso que nos lleva hacia nuestro mundo interior ... allí donde se juntan nuestro presente, pasado y futuro. Y, la verdad que, mi mundo interior no me gusta para nada porque yo no soy una persona buena. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré.
- Y entonces, ¿cómo puede Usted vender sueños? - le pregunté desconcertada.
- Porque no importa de qué manos sean vendidos los sueños - me respondió tajante el vendedor - Para ti lo que cuenta es que tus sueños yo los haga realidad, ¿verdad? ¿Quieres uno? ¿Qué sueño deseas? Pero, ¡primero me pagas! Yo no los regalo.

Su respuesta fué tan dura que me sonó como a un ruido de algo pesado que caía ante mis ojos. En ese momento entendí que el silencio de la eternidad se detenía ante mi mundo interior para hacerme saber que yo no tengo necesidad de comprarle sueños a ese vendedor ni a nadie porque, en realidad, yo soy una soñadora práctica que va por la vida sin hacer mucho ruido porque dentro de mi alma he aprendido a dejar vivir en paz al silencio de la eternidad porque ciertamente él vendrá por mí, tarde o temprano, aunque yo no quiera, para cubrirme de pies a cabeza con mi propia inmortalidad cuando el último momento de todos mis momentos vividos llegue a mi lado sin necesidad de predicarlo a los cuatro vientos como aquel ruidosamente antipático vendedor de sueños. 

MARISOL






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