miércoles, 7 de diciembre de 2016

La estrella de Navidad


 


La estrella, que acabo de colocar sobre mi árbol navideño, no quiere, por ningún motivo, estar posada sobre éste.
- Pero, ¿por qué? - le pregunté completamente anonadada de su protesta.
- Pues, porque el árbol que has comprado es bien feo. Y como no me gusta nada, no quiero yo lucirme con él. Me da mucha vergüenza - me contestó cortante la estrella.
- Mira, tengo motivos para no haber comprado un árbol mucho más caro.Trata de entenderme, por favor - le dije.
- Pues, yo presento mi queja: En primer lugar, porque él no está a mi altura y en segundo lugar  porque siempre tú has comprado árboles caros y grandes. Tú bien sabes que yo no sólo represento a la estrella de Belén, sino que juego un papel importante y misterioso en la celebración del nacimiento de Jesús. Así que merezco otro árbol y no éste pequeño y nada frondoso - me dijo usando una voz déspota y tirana la estrella. Mientras ella había estado hablando, escuché que el árbol sollozaba. Y yo no podía reprimir las lágrimas.
- Pues, ¿sabes qué te digo? - le dije rabiosa a la estrella - En este preciso momento voy a salir a comprar otra estrella. Una que realmente tome en serio su papel, aunque no sea tan bonita como tú; lo único que me demuestras es que te sientes como una estrella de Hollywood, una diva huachafona y nada más. Al terminar de hablar sofocada y molesta como yo estaba, liberé al árbol de semejante estrella  antipática.
- ¡Pero, ¿a dónde me llevas? - gritó histérica la estrella. ¿No me vas a colocar en la caja con los demás adornos navideños que este año no has querido usar?
- Tengo una mejor idea. En lugar de meterte en esa caja, pues allí no estarías sola y, además, el sótano está abrigado, te voy, más bien, a sacar al jardín y te voy a colocar sobre un pino todavía chico que tengo allí.
- ¡Nooooooo! No quiero sentir frío - gritó la estrella. Además, en ese rincón del jardín donde está ese pino, del cual hablas, está solo y abandonado y se encuentra cerca de los basureros.
- Pues, yo no creo que el frío de afuera sea más frío que el tuyo, sobre todo, el que sale de tu alma. 

Cuando regresé a casa, mi árbol estaba muy contento cuando le enseñé la nueva estrella que había comprado. Por suerte, no sólo ella resultó ser más hermosa y simpática que la anterior, sino que, por suerte, no me resultó cara. La verdad que no estoy en condiciones de gastar más dinero del necesario porque desde hace un par de meses que me encuentro desempleada.  Por este motivo, no deseo perder mi propia estrella interior ... aquélla que alumbra mi camino de vida.


MARiSOL



Te dejo este vídeo animado.
La canción es linda.




Imagen sacada de Bing

sábado, 3 de diciembre de 2016

La cara oculta de la Luna


Todos sabemos que la cara oculta de la Luna es, en realidad, la parte no observable de este astro desde la Tierra ya que sólo miramos siempre la misma cara y no la otra. También sabemos que sólo vemos la misma cara de la Luna ya que ésta rota sobre sí misma mientras gira alrededor de la Tierra. Lo que quiere decir que vemos sólo la misma cara porque su período de rotación es igual al de traslación. Sin embargo, ya se le conoce esa otra cara desde que la sonda soviética Lunik 3 la fotografió el 10 de octubre de 1959 por primera vez. Esta cara está mucho más accidentada que la cara visible. Los científicos dicen que porque este lado de la Luna está expuesto más a la caída de meteoritos. Pero, ¡quién sabe!

Bien, en realidad lo que yo deseo es contarles un pequeño cuento entre la Luna y un faro. Empiezo con un diálogo:
 
- Si bien esta noche tú luces radiantemente hermosa me gustaría saber ¿qué escondes detrás de tu parte oculta? - le preguntó el faro curioso a la luna llena.
- Tu pregunta es demasiado directa y me perturba. Sin embargo, tu piropo sí te lo agradezco - le respond la Luna con voz seria.
- Acaso, ¿no me consideras tu amigo? - le preguntó el faro sorprendido.
- Recién te estoy conociendo. Y si te confío mis secretos me hago tu esclava - contestó la Luna de manera tajante. Ella no estaba dispuesta a hablar más de la cuenta. Se había vuelto desconfiada desde que otro faro la traicionó desde que éste le conociera su otra cara.
- ¿Acaso a un buen amigo no se le cuentan secretos? - le preguntó el faro un tanto contrariado.
- ¿Y quién me garantiza que tú eres un buen amigo? - le contestó la luna con otra pregunta.
El faro la mi aturdido mientras le regalaba su luz y le dijo:
- Tu desconfianza está vestida de mucha soledad. Además, me ofendes.
La luna pensó en ese momento: ¿Y si este faro fuera diferente al otro? 
La duda volaba alrededor de ellos dos.
El faro rompió el silencio y le hizo saber que mientras ella no confíara en él, estaba de más ser amigos. Y terminó diciendo:
- No solamente me pareces infeliz, sino injusta también. No me das ninguna oportunidad para probarte que soy un buen amigo.
- ¿No puedes ser tolerante conmigo? - le preguntó la luna.
- No -respond el faro. ¿Cómo puedo yo ser tolerante contigo cuando tú eres intolerante conmigo y me juzgas de manera equivocada? 
La luna se quedó muda de la sorpresa. Y luego de un buen rato ella le dijo:
- Tienes razón. Dáme tiempo para cambiar mi forma de pensar. ¿Te parece? La decepción sufrida ha sido tan grande que me resulta difícil abrirme hacia ti.
- Muy bien. Le daré una oportunidad a nuestra amistad. Iré a paso lento - le contestó el faro. 
La luna tenía temor de hacerse conocer del todo. pero en la amistad no deben haber secretos.  ¿O acaso, ella se equivocaba?

¿Tú que opinas, querido lector? Yo creo que la Luna debe aprender a no sospechar de una buena y verdadera amistad porque una de las alegrías que nos proporciona ésta es saber en quien confiar, sobre todo cuando hay respeto y cariño de por medio. 

Y, sin embargo como ocurre con la Luna, todos nosotros tenemos una cara oculta, mejor dicho, una cara oscura porque normalmente, la mayoría de nosotros, ofrecemos una buena cara, sobre todo,  en público. Queremos ser lo más agradables posible. Claro, es humano comportarnos así porque, en el fondo, queremos ser aceptados, apreciados, comprendidos por los demás. Pero ese lado brillante suele ser engañoso. Nadie es completamnete perfecto ya que en la vida de todos hay no sólo problemas, sino también carencias, fracasos, errores y hasta arrepentimientos sin dejar de lado un poco de locura o mal genio.

Es por este motivo que el faro debe ser cuidadoso y no ir tan rápido en querer conocer la otra cara de la Luna. ¡Qué sabemos lo que ella esconde detrás de esa cara oscuramente oculta! Aún no sabemos si el faro estará dispuesto a ser su amigo cuando le conozca esa otra cara. Por este motivo la Luna se muestra reservada. Y como, en realidad, yo no la conozco no sé qué secretos ella guardará. Pero la puedo comprender porque yo también guardo los míos propios. Y no te los pienso decir por temor a que me juzgues mal, querido lector. 

Al terminar de escribir estas palabras, la luna llena me sonríe amablemente mientras el faro me mira pensativo. Quizá aún él no ha aprendido a no poner condición alguna en la amistad. O acepta a la Luna del todo, con sus dos caras o la deja de lado. Lo mismo pasa con el amor. Me pregunto si el faro sería capaz de aceptarme a mí también después de alumbrarme con su potente luz el fondo de mi alma ... allí donde viven mis demonios y ángeles no siempre en armonía.


Marisol



sábado, 19 de noviembre de 2016

Entre recuerdos y olvidos

Bildergebnis für mujer escribiendo laptop

Hace un rato atrás mientras me encontraba sentada delante de mi laptop, de pronto, de mi cerebro, salieron en bloque y se colocaron en fila india delante de mi escritorio, miles (por no decir, millones) de recuerdos. También salieron en bloque los olvidos aunque la fila no era muy larga. Pues  bien, de esta fila, se hizo a un lado, un olvido y después de dar un paso hacia adelante y colocarse delante de mi escritorio, mientras me miraba con sus ojos tristes, me preguntó:
- ¿Por qué me has olvidado? Yo no quiero pertenecer al bloque de los olvidos. Yo quiero ser, más bien, uno de tus más lindos recuerdos. Su voz tenía un ligero reproche aunque no me la alzó en ningún momento.
Yo, un tanto desconcertada por su pregunta le respondí:
- Para ser sincera, si te coloco en mi bloque de recuerdos, en lugar de sentir alegría, voy a sentir pena. Y no quiero.
- Pero, ¿por qué? - me preguntó intrigado este olvido.
Mi respuesta no se hizo esperar y mientras me levantaba de mi silla, me arrodillaba ante él, le dije al oído, porque no quería que ni los recuerdos ni los olvidos me escucharan:
-  Recordar es fácil, pero querer olvidar, no, sobre todo, cuando el amor es una ardiente llama que se quiere olvidar de todo. 
Después de decirle estas palabras, mi querido olvido se puso a llorar y para que nadie lo viera, salió corriendo de la biblioteca y se escondió de la vista de todos, pero no de mí.   

Después de un rato, al ver que este olvido no aparecía, me levanté de mi escritorio y al encontrarlo escondido detrás de un sillón, me pidió en susurros que lo dejara vivir conmigo, que no me molestaría para nada. Tanta fue la pena que sentí al ver el fondo de su mirada, llena de infinita tristeza, que decidí dejarlo estar a mi lado. Y como yo era la única que lo podía ver, su presencia no incomodaría ni a mi esposo, quien vivía junto conmigo, ni a mis hijos ni a mis amistades cuando llegaran de visita. 

Es así que cuando pedí tanto a los recuerdos y a los olvidos que volvieran a desaparecer de mi vista mientras mantenía escondido a mi querido olvido, todos ellos se rebelaron y se negaron a hacerme caso mientras gritaban enardecidos:
- El pequeño olvido llorón también tiene que presentarse a su fila. ¡O nos vamos todos o ninguno!
Al ver que yo estaba en problemas, le pedí a mi querido olvido que no podía quedarse a vivir conmigo. Y como él se negaba a dejarme, vinieron dos olvidos grandes y fuertes y lo colocaron a la fuerza en su fila mientras lo mantenían sujeto de ambos brazos. 

Yo, con mucha pena, cerré los ojos, mientras todos los recuerdos y olvidos se metían a mi cerebro. Cómo lo hicieron, es difícil de explicar. Lo único que te puedo decir, querido lector, que antes que todos desaparecieran de mi vista, el querido olvido me pidió que no quería estar confinado sólo en mi cerebro. Al escuchar mi corazón sus palabras, le dijo que le daría alojamiento. Por suerte, tanto los recuerdos como los olvidos no pusieron ninguna objeción. Lo importante era que no se quedara a vivir conmigo.

Pues bien,  he de mencionar que desde que este olvido vive en mi corazón, vive contento porque se ha dado cuenta que cuando el amor es corto, el olvido resulta ser muy largo. Por fin, él entendió que lo único que yo he estado haciendo, desde hace muchos años, es no recordarlo, sino olvidarlo, justamente porque no lo he dejado de querer. Si bien se dice que nosotras, las mujeres, como yo, vivimos sólo de recuerdos y los hombres de olvidos, yo me atrevo a decir que esta teoría no es verdadera del todo, porque cuando uno ama de verdad, prefiere no recordar siempre a la persona amada  porque el verdadero amor supone también saber renunciar ante la propia comodidad personal de querer sólo recordar(lo).


MARiSOL







La tierra del olvido
Carlos Vives

Como la luna que alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como la tierra a la lluvia
Como el mar espera al rio
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Como naufragan mis miedos
Si navego tu mirada
Como alertas mis sentidos
Con tu voz enamorada
Con tu sonrisa de niña
Como me mueves el alma
Como me robas la calma

Tu tienes la llave de mi corazon
Yo te quiero
Mas que mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)

Como la luna alumbra
Por la noche los caminos
Como las hojas al viento
Como el sol que espanta el frio
Como la tierra a la lluvia
Como el mar que espera al rio
Asi espero tu regreso
A la tierra del olvido

Tu tienes la llave de mi corazon
Yo te quiero
Mas que a mi vida porque sin tu amor
Yo me muero (bis)
Yo me muero (4 bis) 


Un hermosa canción dedicada a Colombia

martes, 15 de noviembre de 2016

Pescando deseos


Si bien no estoy segura desde cuándo se usa la costumbre de pedir un deseo cuando uno ve una estrella fugaz,  lo único que sí sé es que en latín hay tres términos para decir estrella y son: Stella, Astrum y Sidus o Sideris. Pues bien, cada palabra tiene un significado. La primera significa una estrella aislada, la segunda es cualquier cuerpo celeste y la tercera está relacionada con una constelación de estrellas que forman una figura. 

Bien, me pregunto que sería de mí si yo me pusiera a pescar estrellas y cada una de ellas me hiciera realidad mis deseos, me pregunto si mi mundo dejaría de ser imperfecto. Mas no sé si tanta perfección me haría feliz del todo. Así me encontraba yo pensando esta idea cuando llegué a un puente mágico; para mi sorpresa ví a mucha gente pescando estrellas. Todos, de alguna manera, querían hacer realidad sus deseos, unos más grandes que otros.

Como yo no tenía una caña de pescar, retrocedí y regresé al centro de la ciudad a comprarme una, pero para mi sorpresa ya no quedaba ninguna. Así que resignada regresé al puente mágico a ver como otros hacían realidad sus más caros deseos mientras yo sólo los observaba. Sin embargo, después de un rato se me acercó un anciano y me dijo que él tampoco tenía una caña de pescar, pero me animó a que tratara de pescar con mis dos manos por lo menos una. Pues, bien, en el momento que atrapé una estrella pequeña, no me dolió tanto como cuando pesqué una estrella grande. No sólo tenía que hacer un esfuerzo por sostenerlas, sino que las manos me quemaban.

No contenta con lo que estaba haciendo me quejé diciéndole al anciano que no me parecía justo que otros las pudieran pescar sin quemarse las manos y encima poder hacer realidad sus deseos a lo que el anciano me contestó:
- La diferencia entre tú y los demás es que los otros no luchan por sus deseos, es como si fueran al supermercado y pidieran un kilo de naranjas, por ejemplo. Tú, en cambio, estás luchando por hacer realidad tus deseos. El hecho que te quemes las manos es porque estás realmente haciendo lo indecible por hacer realidad tus deseos.
- Pero, siento que me abandonan las fuerzas porque siento mucho dolor - le contesté al anciano entre lágrimas.
- Que no decaiga tu ánimo, que no te abandonen las fuerzas - me dijo el anciano y luego siguió hablando - Yo te puedo dar un ungüento contra las quemaduras. Puedes seguir pescando estrellas hasta completar todos tus deseos haciéndolos realidad.
Yo, la verdad, que sentía tanto dolor en las manos (realmente me quemaban y tenía grandes ampollas en ellas y mis dedos estaban hinchados y en carne viva) que desistí de seguir pidiendo deseos. Después de contemplar mis manos, miré al anciano y él me dijo que lo disculpara pero que me había tendido una trampa.
- ¿Cómo? ¡No entiendo nada! - le dije desconcertada.
- En el fondo, lo que yo quería - me dijo dulcemente el anciano - era que tú no abandonaras tu deseo de lucha. Sobre todo, cuando se trata de luchar contra una parte de sí mismo. Esto hace que sólo uno así se convierta en un verdadero ser humano cuando uno supera todos estos combates que la vida nos trae sin estar pidiendo sólo deseos. Cuando uno aprende a luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza y sabes salir adelante, entonces perteneces al club de los más fuertes porque sólo ellos saben luchar no una hora o un año, sino toda una vida sin estar cómodamente pescando deseos. Lo importante es ir a por ellos con tu propio esfuerzo. Luego de decirme todo esto, desapareció el anciano entre las estrellas y mis manos dejaron de dolerme. Sabía que mi lugar no era quedarme sólo en este puente. Tenía que seguir caminando con la vida sin quedarme paralizada solamente en un lugar pescando deseos.


MARiSOL






miércoles, 2 de noviembre de 2016

El Otoño y yo




Nuevamente el Otoño ha llegado a mi lado para regalarme un poco de su  dulce melancolía, la cual no estoy segura de querer aceptar. Y cuando él también me quiso regalar sus recuerdos, le dije nuevamente indecisa que yo no sabía si los quería porque existen unos recuerdos que son dolorosos y otros que son agradables. Cuando le pregunté si yo podía escoger, el Otoño me gritó desafiante que yo soy una cobarde.
Al responderle, un tanto enfadada, que no entendía por qué me decía esto, el Otoño me hizo saber que si yo no quería ni un poco de melancolía ni tampoco recuerdos, entonces, ¿qué pretendía yo? Acaso, ¿ir por la vida sin Otoño?
Al no saber qué contestarle, él me interrumpió diciéndome:
-  Tú sabes que en esta época del año los árboles pierden primero su color verde, luego cambian de color sus hojas y finalmente la energía que antes se concentraba en éstas se recoge hacia las raíces para mantenerse durante los meses fríos.
- Lo sé - le respondí tan seca como una hoja otoñal  - pero es que ...
- ¿Qué? - me retó el Otoño enervado. 
- ¡Déjame hablar! - exclamé - ¡Y no me interrumpas!
- Bien, entonces te escucho - me respondió el Otoño -  Soy todo oídos.
- Pues, para mí el Otoño  representa la vejez en sentido figurado.
- Entonces ¿tú me temes? - me preguntó el Otoño. 
- Sí,  porque me recuerdas que soy igual de frágil que una hoja cuando se seca y cae al suelo.
- Tú te sientes hoja porque quieres - me respondió desafiante el Otoño. Tú podrías escoger ser árbol, si quisieras. Si aprendes a concentrar tu energía positiva en la raíces de tu alma, puedes mantenerte fuerte durante los meses fríos para evitar que tu alma se congele de tristeza.  
- Aunque quiera ser árbol, nunca lo seré - le respondí un poco molesta. No viviré eternamente. Los árboles pueden vivir cientos o miles de años como el árbol viviente más viejo del mundo, una pícea, que se cree nació hace 9 mil 950 años, durante la era glacial y se encuentra en Suecia. Si bien la parte visible del árbol tiene 600 años, su raíz ha estado viva por casi 10 mil años.
- Pienso que tú naciste no para ser hoja, sino para ser árbol, ¿sabes? - me hizo saber el Otoño. Y si bien es cierto que tú no vivirás ni cientos ni miles de años, tú sí puedes  ser fuerte como un árbol hasta el último mes de tu vida, si así lo deseas, sobre todo, al desafiar a los grandes y pequeños problemas que la vida nos trae. Es solo una cuestión de actitud - me contestó serio el Otoño.
- Esta respuesta tuya ahora sí me convence - le respondí y luego de despedirme de él, seguí mi camino con paso firme mientras pisaba las muchas hojas caídas de mi vida. 

MARISOL

 


Imagen sacada de bing

lunes, 24 de octubre de 2016

La lucha del Avatar


 

En el idioma español sabemos que la palabra Avatar significa vicisitud. Pero, ¿sabías que esta palabra tiene un término hindú, el cual se refiere a la encarnación terrestre de un dios? Pues bien, Avatar también se usa en internet como en otras tecnologías modernas de comunicación. Es una representación gráfica, generalmente humana, que se asocia a un usuario para su identificación. Los avatares pueden ser dibujos tridimensionales, fotografías o dibujos artísticos.  

Pues bien, tengo un amigo al que no le gusta dar a conocer su verdadero nombre en internet, y por este motivo él usa un Avatar,  sobre todo, en foros de discusión. Mi amigo está preocupado porque su Avatar, llamado Sunil,  quiere salirse del internet a toda costa. Sunil desea conocer el mundo real y lucha por su independencia desde hace ya tiempo. Hay momentos donde no importando si es de noche o de día él da fuertes golpes sobre la pantalla del ordenador y le pide a gritos, a mi amigo, salir del mundo cibernético. 

Todos nosotros sabemos que éste es un mundo donde si bien uno puede tener acceso a diferentes fuentes de información y aprender más cosas y donde uno se puede divertir también, este mundo cibernético también puede estar lleno no solamente de contenido sangriento, siniestro o macabro, sino también de muchas feas mentiras para engañar a gente inocente no importando su edad, raza o sexo. 

Por este motivo y otros más, Sunil quiere ser un hombre de carne y hueso y no sólo un Avatar usado por mi amigo, quien como ya dije, no le gusta dar a conocer su verdadera identidad. ¡Ay! Sunil me da lástima porque, aparentemente, no hay manera que él pueda realmente escaparse del mundo cibernético. Atrapado está en éste. Y no puede creer cuando mi amigo le dice que el mundo real no es mucho mejor que el cibernético. En el fondo, habitan en ambos mundos, los mismos valores: buenos y malos.

Lo que más pena me da es que mi amigo me ha dicho que piensa hacerlo desaparecer a Sunil y buscarse un nuevo Avatar. Lo llamará "Raj", que en sánscrito significa "rey o príncipe". Y la figura ya la encontró en internet, es la cara de un rey imaginario; es una pintura.

- Me gusta más el nombre de Sunil - le dije - porque significa en sánscrito "azul". Es mi color favorito. ¡Ay, no te cambies de nombre!

Al escuchar mis palabras, Sunil comenzó a dar fuertes golpes en la pantalla. Pero como la decisión ya la había tomado mi amigo, pues, en un dos por tres, cambió de nombre y de Avatar y luego después, apagó la computadora para no escuchar más los gritos de Sunil.  La lucha del Avatar había terminado ... Esto es lo que yo creía. 

Hace unos pocos días atrás, Sunil, se metió cual virus en mi computadora. Me ha dicho que si yo no lo libero del mundo cibernético, me destruirá todos mis escritos, fotos y documentos que tengo almacenados en mi computadora. ¿Qué hago? Mi amigo perdió todo lo que tenía almacenado en su computadora. Sunil resultó ser más peligroso  de lo que yo me imaginaba.

Como mi amigo y yo somos expertos en el ámbito de la programación de computadoras y celulares, Sunil nos ha pedido que inventemos un aparato tecnológico que sirva de puerta entre el mundo cibernético y el real para dejarlo salir. Pero antes de dar ese paso tenemos que asegurarnos que las intenciones que él tiene son buenas. Por el momento, difícil de comprobar porque no sabemos si Sunil habla por sí solo o hay otros más Avatares detrás de él. 

Yo diría que la lucha de este Avatar recién empieza. ¿Habrán otros igual que él que quieran salir del mundo cibernético a toda costa? ¿Qué es lo que realmente quieren? Pues este mundo ya está de cabeza ... Acaso, ¿ quieren poner orden o crear más caos del que ya existe?  

MARISOL



"Avatar" también es el nombre de una película estadounidense.




miércoles, 19 de octubre de 2016

El castillo de Callaghan





Se sabe que en las zonas rurales de Inglaterra existen un promedio de 1400 castillos....algunos de ellos están embrujados como p.e. el castillo de 'Chillinghan'-construído en el siglo XIII- situado en Northumberland, al norte del país, cerca a la frontera con Escocia. Se dice que este castillo es el más embrujado de todos porque en éste habitan muchos fantasmas; uno de los más famosos es el llamado "Muchacho triste" porque sus gritos de agonía se escuchan a través de un pasaje interior del castillo.  Luego, está el castillo de 'Old Wardour' construído en el siglo XIV en Wiltshire, al sudoeste del país, conocido como el más romántico de Inglaterra. Pero, acaso ¿es romántico porque el fantasma de Lady Blanche Arundell camina cada atardecer desde el castillo hasta el lago? Podría ser... Lo único que sé es que en el siglo XVII durante la Guerra Civil inglesa ella fué ejecutada. Y esta imagen de romántica no tiene nada. 

Ahora bien... en este cuento mío escribo sobre un castillo  que se encuentra en Cumbria, en la zona noroeste de Inglaterra. Para tu información... Cumbria limita con los condados de Northumberland, Durham, North Yorkshire, Lanchshire y las zonas administrativas escocesas de Dumfries and Roxbourgh, Ettick y Lauderdale. Cumbria no sólo se destaca por contar con 16 lagos, sino también por contar con las montañas más altas de Inglaterra y por sus espectaculares puestas de sol. Una zona ideal para vigorizar los sentidos, relajarse y descansar del mundanal ruido.

Es así como el personaje principal de mi cuento, el multimillonario norteamericano George Callaghan -con ascendientes escoceces- se compró a finales del 2012 un castillo del siglo XVIII construído en un islote sobre un inmenso lago. Uno de los motivos por los cuales él se compró este castillo era porque sólo de día se puede llegar a éste al atravezar un largo muelle que está conectado a tierra firme, porque de noche no se puede... Es parte del embrujo que envuelve a este castillo inglés.

Pero, vayamos por partes... ¿por qué sólo se puede llegar de día al castillo? Se dice que porque cuando las aguas del lago suben -a medida que oscurece- cubren  el muelle  aislando al islote y al castillo, por completo, de tierra firme.  Cuando se enteró George Callaghan de este detalle -y de otro más- decidió comprar el castillo. No sólo lo hizo remodelar y sanear (recién a principios de octubre del 2014  estuvo listo), sino que compró muebles finos en varias tiendas de antigüedades europeas.  ¡Ah! y compró también un piano de cola aunque él no supiera tocarlo. Ahora bien, el día de la inauguración -a finales de noviembre de ese año - rebautizó al castillo con el nombre de 'Callaghan´s Castle' en lugar de llevar el antiguo nombre 'Collinwood´s Castle'.

Nuestro multimillonario norteamericano hubiera podido hacer traer a todos sus amigos de Nueva York -donde él tiene un penthouse- y de otras ciudades norteamericanas y europeas, si hubiera querido, pero sólo invitó a un delicioso brunch -amenizado por un  grupo de jazz traído especialmente para esta ocasión de su país- a los obreros ingleses -que habían tomado parte en la renovación de su castillo- junto con sus familias, a los decoradores y a las autoridades locales más cercanas a su castillo. Si bien George Callaghan no contaba ni con hijos ni con familia alguna, contaba con muchísimo dinero  -producto de su empresa inmobiliaria, en Nueva York, de su empresa de telecomunicaciones  en California y otra de petróleo en Dallas- como para montar esa bonita y exclusiva fiesta de inauguración en su nueva propiedad en el extranjero.

Bien, cuando George Callaghan se enteró que el castillo no sólo se encontraba deshabitado desde hacía muchos años, sino que nadie lo había querido ni alquilar ni comprar desde que dentro de éste ocurriera un crimen pasional, a principios del siglo XX, lloró... casi agradecido. El destino quiso que él llegara a comprar ese castillo. Y como no habían herederos que reclamaran el inmueble, mejor aún.

Se cuenta que Lady Mary Collinwood murió asesinada una noche de luna llena por su esposo, Lord George Collinwood,  cuando la pilló "inflagranti" con Thomas, el jardinero del castillo. Se dice que en noches de luna llena si uno se para al otro lado del muelle se puede ver -con largavistas- a Lady Mary, vestida toda de blanco, sentada a un piano de cola  tocando canciones tristes de amor.

Sé -por fuentes fidedignas- que al multimillonario norteamericano George Callaghan es el único que sabe convivir con el fantasma de Lady Mary Collinwood... Pero como su cocinera, jardinero, chófer y dos señoras de la limpieza no soportan la presencia de ningún fantasma, ellos viven, más bien, en una casa que queda cerca al muelle. Llegada la noche prefieren estar fuera del castillo.

George Callaghan no le teme al fantasma de Lady Mary Collinwood; todo lo contrario... será porque su esposa inglesa, Nancy, también fué asesinada, pero hace cuatro años atrás. En el verano del 2012 cuando se encontraba ella de vacaciones en Miami después de haber dado un recital de piano en Nueva York. La policía dijo que el asesino de su esposa había sido Charles, su chófer y amante porque se le encontró muerto al lado de la señora Collinwood. Se piensa que fue un crimen pasional ya que Charles, desesperado por el crimen cometido por él mismo, se había suicidado tirándose un disparo a la cabeza. Pero las malas lenguas dicen que el verdadero asesino fue el multimillonario George Callaghan ya que el se encontraba también en Miami. Según él, por motivos de trabajo. Bien, este caso fue cerrado rápidamente. ¡Quién sabe si George Callaghan compró a policías, jueces y abogados para afirmar su inocencia ante la prensa, porque teniendo mucho dinero todo es posible! 

Yo como su guardaespaldas, callo. En todo caso, sé, querido lector, que mi jefe o patrón, cuando se encuentra agotado se toma unos días de descanso y llega -de donde sea- a aislarse a su castillo, a su refugio sagrado,  para olvidar sus tantas horas invertidas de trabajo y para convivir mejor no sólo con sus horas de insomnio que lo acompañan desde hace cuatro años, sino para convivir también en armonía con el fantasma de Lady Mary Collinwood porque ella, al piano, es la única que  puede tranquilizar la (mala) conciencia del señor Callaghan.


Marisol

domingo, 16 de octubre de 2016

El silencio de la eternidad




- ¡Cambio el silencio de la eternidad por el ruido de la vida! - dijo gritando un vendedor de sueños mientras yo pasaba cerca de él dentro de un mercado, donde yo me encontraba haciendo la compra de la semana. Al yo escuchar lo que el vendedor decía y repetía una y otra vez, pensé que yo deseaba todo lo contrario para mí, quizás porque yo tengo una eternidad reclusa en mi alma. Y es que el silencio de la eternidad es el que me ayuda a tratar de encontrar la esencia de mi alma a través de mi espacio de tiempo porque el tiempo, si yo no me equivoco, forma parte también del silencio de la eternidad. Y es que el tiempo, tan silencioso o más que la eternidad, nos observa de atrás para adelante y viceversa.   ¿Será, acaso, porque el Tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad como dice Platón? En todo caso, una imagen silenciosa, que no habla, que sólo nos observa mientras nosotros hacemos nuestros deberes mal que bien mientras vamos moviéndonos en una sola dirección ... hacia la eternidad, porque allí es donde dejaremos de trabajar. Creo que comienzo a entender al vendedor de sueños, pero ante mis dudas me acerco a él.
-  ¿Me puede Usted explicar por qué prefiere el ruido de la vida antes que al silencio de la eternidad?
- Pues, porque no me gusta verme por dentro, - me respondió el vendedor de sueños - y además, porque el silencio de la eternidad se mueve a través de un camino misterioso que nos lleva hacia nuestro mundo interior ... allí donde se juntan nuestro presente, pasado y futuro. Y, la verdad que, mi mundo interior no me gusta para nada porque yo no soy una persona buena. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré.
- Y entonces, ¿cómo puede Usted vender sueños? - le pregunté desconcertada.
- Porque no importa de qué manos sean vendidos los sueños - me respondió tajante el vendedor - Para ti lo que cuenta es que tus sueños yo los haga realidad, ¿verdad? ¿Quieres uno? ¿Qué sueño deseas? Pero, ¡primero me pagas! Yo no los regalo.
Su respuesta fué tan dura que me sonó como a un ruido de algo pesado que caía ante mis ojos. En ese momento entendí que el silencio de la eternidad se detenía ante mi mundo interior para hacerme saber que yo no tengo necesidad de comprarle sueños a ese vendedor ni a nadie porque yo soy una soñadora práctica que va por la vida sin hacer mucho ruido, porque dentro de mi alma dejo vivir en paz no sólo al silencio de la eternidad, sino a ti, tambén, querido lector. 

MARISOL






Imagen sacada de Bing


sábado, 1 de octubre de 2016

¡Ay, Pinocho!


No voy a contar la historia, ya conocida, de la marioneta de madera, llamada Pinocho, que fue tallada por el carpintero Geppetto y luego cobró vida y se convirtió en un niño de carne y hueso. Ni tampoco voy a contar de sus aventuras ni a hablar de la relación de padre e hijo que tuvieron ni de las lecciones aprendidas por Pinocho para dejar de ser mentiroso.

Ante todo, analicemos la palabra "mentira". ¿Qué significa?  Según los diccionarios, la mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad en forma parcial o total. Pues bien, una mentira puede ser desde una falsedad genuina, una verdad selectiva hasta exagerar una verdad, sobre todo, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. 

"A propo" mentiras, no hay que olvidar que a Pinocho le crecía la nariz cada vez que mentía, ¿lo recuerdas? Te imaginas, ¿qué sucedería si por cada mentira dicha nos creciera la nariz? ¡Ay! Tendríamos que ir al cirujano plástico miles de veces, en el transcurso de nuestras vidas, para que nos la operaran. 

Y mientras me imaginaba que pasaría con mi nariz, puesto que ésta oculta muchas mentiras, Pinocho, no como marioneta, sino como niño, salió, repentinamente y sin aviso, del cuento "Las aventuras de Pinocho" (escrito por el autor florentino Carlo Collodi, alias Carlo Lorenzini, 1826 - 1890), que tengo en un estante de libros en mi biblioteca, para hacerme una pregunta que me asustó:
- Te has puesto a pensar, ¿qué pasaría si por cada mentira tuya te creciera la nariz pero no tuvieras dinero para ir al cirujano plástico para que te la achicara?

- ¡Ay, Dios! - grité y continué hablando agitadamente - La  imagen la encuentro tan grotesca porque me vería mirando hacia el suelo sin poder levantar la cabeza por el peso de mentiras llevadas a cuestas sobre mi nariz.

- ¿Podrías imaginarte vivir así?  - me preguntó Pinocho y luego me dijo que si yo seguía mintiendo (a mis padres, amigos, colegas de trabajo y un largo etcétera de personas conocidas como desconocidas) terminaría por deformar mi cuerpo ya que mi nariz no sólo me haría caminar muy encorvada, sino que yo terminaría usando mi nariz como un bastón.  

- ¡Qué difícil sería vivir así! - exclamé. 

- Mira, amiga - me dijo serio Pinocho - la mayoría de las personas como tú mienten ya sea por agradar, por no herir, por cobardía al no querer dar explicaciones largas, también mienten por vergüenza, o porque cegados por un optimismo irracional, les resulta placentero mentir. 

- ¡Ayúdame, Pinocho a no mentir más! - le supliqué de manera muy sincera.

Pinocho, después de escucharme, me hizo saber que quién le había ayudado a no mentir más fué su "alter ego" Pepe Grillo. Y luego de decir ésto, Pepe Grillo, como buena conciencia, salió también del cuento (ya mencionado) y me dijo que con las mentiras blancas se podían hacer una excepción. Pinocho también estaba de acuerdo. Yo suspiré aliviada. Luego ambos me dijeron que hay que aprender, algunas veces, a ser valiente al decir la verdad porque mentir es de cobardes.

Y mientras yo los escuchaba a ambos hablar, me toqué la nariz mientras Pepe Grillo y Pinocho se complacían en ver que ésta no me la harían crecer porque yo me había propuesto en decir la verdad ahora y siempre. 

Y tú, querido lector,  ¿qué papel juegan las mentiras en tu vida?


MARiSOL



Dejo este simpático vídeo con buen ritmo cubano. 
"Gente de Zona" canta "Pinocho"





Imagen sacada de Bing

sábado, 24 de septiembre de 2016

La mirada del reloj




 
Tengo una amiga llamada Tamara. Ella me ha comentado que, desde que heredó un reloj antiguo de su abuela Belén, le da la impresión que éste aunque no tenga ojos y el tiempo transcurra de manera uniforme y certera, se dedica a observarla. Es como si este reloj quisiera saber con exactitud en qué Tamara dedica su tiempo. Tan curiosa quedé con este comentario de mi amiga que, en un momento en que ella se fué al baño y me dejó sola, aproveché para observar de cerca a este reloj ya que casualmente me encontraba yo visitando a mi amiga.

En el momento en que me acerqué para observar bien a este reloj, éste me habló diciéndome:
- Me pregunto si tú, Victoria, malgastas tu tiempo o el tiempo te malgasta a ti.

Al escuchar no sólo hablar a este reloj, sino la frase dicha, retrocedí un poco asustada haciéndola saber que me explicara mejor lo que me quería decir.

El reloj, muy serio, me hizo saber que muchos hombres siempre tratan de matar el tiempo, pero que, al fin y al cabo, los acaba por matar. Y por este motivo quería saber si yo hacía buen uso de mi tiempo.

Yo, haciendo acopio de mucha paciencia, le dije que ya sólo el hecho de tomar conciencia del tiempo me causaba mucho estrés y agotamiento no sólo corporal, sino también emocional.

El reloj me pidió una mejor explicación.

- No creo que sea de tu incumbencia si yo sé como aprovechar de mi tiempo o no - le contesté un tanto enojada y luego continué hablando - Tú no eres nadie para decirme qué debo hacer con mi tiempo. Es una gran mentira eso que el tiempo es oro. Para mí el oro no tiene ninguna validez. El tiempo para mí es más que eso, es vida.

- O sea, ¿a ti no te importa perder tu tiempo? - me preguntó el reloj de Tamara.

- Así es - le respondí desafiante - Es más, yo no quiero ser solamente una persona ocupada que no sabe qué hacer con su tiempo libre. No hay cosa más bonita que tener tiempo para perderme en él a solas o acompañada. Disfrutar de él sin tenerlo siempre en cuenta.

El reloj, un tanto disgustado, tuvo que aceptar que yo tenía razón.

Luego, seguidamente, yo le hice saber que el problema que veía es que no necesariamente es que sea el tiempo el que nos falte, sino que somos nosotros los que le hacemos falta a él.

El reloj, al mirarme desconcertado, le dije dando por terminada nuestra charla:
- Al fin y al cabo lo único que nos pertenece, desde que nacemos, es nuestro tiempo de vida. ¿No te parece? porque no hay nada más insensato que acortar nuestro tiempo de vida pensando sólo en problemas o penas.

El reloj se quedó tan pasmado con lo que le dije, que dejó de funcionar.

Al regresar Tamara del baño y ver que el péndulo del reloj no se movía, le quiso dar cuerda. Pero, al pedirle a mi amiga que no lo hiciera mientras yo me encontrara de visita, se sorprendió. Al preguntarme el motivo, yo le dije:
- El péndulo del reloj me pone nerviosa porque me hace sentir que el tiempo es físico con su interminable tic - tac, tic - tac.

Tamara, desconcertada, me preguntó a qué exactamente me refería, a lo que yo le contesté:
- Para mí el tiempo está en nosotros mismos.

Desde que yo le dí esa respuesta, Tamara no ha vuelto a hacer funcionar al reloj que yo sepa. Lo tiene, más bien, como adorno. Le basta con el reloj pulsera que ella usa porque no hace ningún ruido. Ella se dió cuenta que desde que el reloj de su abuela ya no le marca más su tiempo, ya no tiene ella sólo la sensación que éste la observa, sino que su corazón ya no late más de manera desacompasada al pensar en Eduardo, un ex-novio, que vivió, por largo tiempo, atado al péndulo de su memoria mientras él se movía entre su mente y corazón.

La verdad que yo me alegro que Tamara se haya dado cuenta de no perder más su tiempo sólo pensando en él, porque su recuerdo terminaría por matarla en vida. Y como la muerte es, el final de nuestro tiempo, lo mejor que podemos hacer (lo mismo Tamara) es saberlo llenar de momentos agradables para que la muerte no nos cause miedo si nos damos cuenta que no hemos sabido vivir. Y para terminar, quiero agregar que soy de la opinión que el tiempo de mi amiga Tamara está madurado porque ahora ella no se pregunta más, como antes, por qué y para qué vive.

Belén, la abuela de Tamara, al escuchar mis pensamientos, sonrió (desde algún punto del universo), porque la mirada de su reloj había cumplido con su cometido, el de ayudar a su nieta a mirarse mejor por dentro porque su tiempo interior es el que le recuerda cómo ella quiere vivir.


Y tú, querido lector, ¿cómo quieres usar tu tiempo hoy día?



MARiSOL



jueves, 22 de septiembre de 2016

El ladrón del aire




Ernesto no es sólo un exitoso hombre de negocios, sino que se ha especializado en robar sistemáticamente el alma al aire no importando en qué punto de este mundo él se encuentre. Me explico: Desde hace tiempo que él suspira por un viejo amor llamado Carola. Cada vez que Ernesto se acuerda de ella, no importando ni el país ni ciudad donde él se encuentre (viaja mucho), inspira, todas las veces que sea necesario, grandes bocanadas de aire llenando así no sólo sus pulmones.... 

¡Ay! cada vez que Ernesto se acuerda que Carola no vive a su lado, él siente que le falta la respiración. Por este motivo al tomar aire él se imagina que Carola se encuentra dentro de él con su infinito amor para poder seguir viviendo. Ernesto sabe, mejor que nadie, que Carola le hace falta hasta el día de hoy para completar su existencia. Y es que por más que Ernesto tenga casas aquí y allá, autos último modelo y una billetera bastante llena, él siente que le falta lo más importante: el amor de Carola. 

Para tu información, querido lector, Ernesto no está loco. Es más que eso ... él está loco de amor. Cuando entre suspiro y suspiro él se acuerda del error cometido (de haber dejado a Carola por otra, se desespera), siente que le falta el aire.  

El aire al ver nuevamente la tristeza de él, le dijo tiernamente:
- No importa cuán lejos tú te encuentres de Carola, recuerda que tanto tú como ella respiran el mismo aire. Así será hasta el último suspiro. No lo olvides. ¡Ah! quiero hacerte saber que Carola, en este preciso momento, está pensando en ti.
Ernesto, después de escuchar al aire, sintió que sus pulmones estaban por estallar. 
- Amigo, - le dijo el aire - ¡relájate! antes que te subas al avión. 
Es así como Ernesto comenzó a respirar más tranquilo mientras tomaba asiento en "business class" ya que, esta vez, podía sentir con gran fuerza que Carola se encontraba dentro de su alma no importando si a ella la sentía como a una hermosa fantasía o como a un efímero sueño. 

Luego después cuando el avión ya se encontraba suspendido en el aire y éste lo rozaba suavemente, las manos de Ernesto rozaban una vaso de whisky; su contenido se lo bebería lentamente mientras en el fondo de su vaso flotaba la sonrisa de Carola que lo acompañaría no sólo en este viaje, sino hasta el último viaje de todos cuando el aire no sólo roce su piel de hombre ya mayor, sino cuando su alma y el de Carola se eleven por separado, algún día, para reunirse finalmente más allá de cualquier aire terrenal.  


MARiSOL



 El alma al aire
Alejandro Sanz

Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire para quererte
Aire para vivir
Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire pa' quererte
Aire pa' vivir
Tengo un alma o la tenía
Y no es bastante
Ya sabes tanto tienes tanto vales
Tengo un alma y desafía
Tus andares es el paisaje donde flota mi fantasía
Me subo a tu cintura
Pero es tan temprano
Los sueños que se cumplen son tan raros
El aire roza las palabras que no saben bien
De tus ojos, tu mirar eh
Por tus andares y tu mirar
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Yo quiero el aire que tiene tu alma
Yo quiero el aire que, que vive en ti
Yo quiero el aire, aire que derramas
Aire pa' quererte
Aire pa' vivir
Tengo miedo a una alma fría ¿cuánto vale?
Comprarle el alma al aire si se descuida
Suave, suave se la quitas
Tus andares
Ay niña ay, ay vete tus andares
Porque no tiene cura la locura de mis labios
Ya nada en esta vida me parece raro
El alma roza despacito el mundo en nuestra piel
En mi vida caminar y de tu vida niña, lo que no se ve
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Y me subo a tu cintura pero es muy temprano
De tus ojos tu mirar
Eh, tus andares niña y tu libertad
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver, no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol (soy como la tierra amor)
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser? (el alma al aire)
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?...
Yo quiero el aire niña, de tus caderas
Tengo tu alma, pa’ quien la quiera
Le he robado el alma al aire
Para dártela en este suspiro
Soy como la tierra o tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?
Le he robado el alma al aire
Para poder llevarte aquí conmigo
Soy como la tierra amor, tu eres el sol
Que no se deja ver no puede ser ¿cómo va a ser?...

martes, 20 de septiembre de 2016

El juego de la vida



- ¿Será cierto que la vida es como el juego de la Rayuela? Marisa le preguntó a su amiga Inés mientras caminaban por un hermoso parque mientras observaban como unos niños jugaban este juego.

- A mí me parece que sí, porque el primer casillero representa la niñez, el segundo representa la juventud y el tercero, la vejez - le respondió Inés y continuó hablando - En el cuarto y el quinto casillero debemos darnos vuelta para mirar el recorrido, el mismo que nos llevará al cielo...

- ¡O al infierno! - le interrumpió Marisa un poco irritada.

- ¿Qué te sucede? - le preguntó Inés sorprendida. ¿Estás molesta conmigo?

- Perdona. No - le respondió Marisa. Es que últimamente siento como si estuviera jugando a la Rayuela como aquel personaje de La Divina Comedia de Dante Alighiere que salió del Purgatorio y quizo alcanzar el Paraíso y tuvo que atravesar una serie de nueve mundos hasta conseguirlo.

- Pero, ¿por qué te sientes así? - le preguntó Inés y luego le dijo a su amiga que dejara de caminar.

Marisa haciendo un alto le dijo a Inés:
- Porque aquel jugador actuó a modo de ficha y debió saltar de casilla en casilla en un solo pie, empujando la piedra que representaba su alma - le contestó Marisa. Luego continuó hablando - Así me siento yo como aquel jugador cuando partió de la Tierra para conseguir el Cielo y tuvo que tener cuidado en no caer en el pozo del Infierno durante su recorrido.

- ¿Te da temor que la piedra se pare sobre una línea? - le preguntó Inés. Luego le dijo que en este juego, en ningún caso, la piedra debe pararse sobre una línea ya que de la Tierra al Cielo no hay fronteras ni zonas de demarcación ni separaciones ni descanso.

Marisa le hizo saber que ella tenía la sensación de encontrarse a pocos metros de distancia del pozo del Infierno y que ni quería caer en el fondo de éste ni tampoco quería seguir jugando más a la Rayuela con su propia vida.

- Mira, no se sabe exactamente quién inventó este juego - le respondió Inés y luego le dijo - pero lo que sí sé es que la vida es, como tú bien lo has dicho, como este juego porque simboliza el comienzo de la vida misma, con sus dificultades y alternativas. Y la muerte juega en nuestra vidas un papel importante. Si bien ninguno de nosotros queremos tomar asiento en la antesala del Purgatorio o del Infierno, todos queremos, más bien, que se nos abra la puerta de par en par del Cielo.

- Y que se nos reciba no sólo con música, sino también con una alfombra roja. Marisa era irónica y soltó una risita nerviosa.

Inés también se río. Y luego ya un poco más seria le dijo a su amiga:
- Si estás cansada de jugar a la Rayuela con tu vida, concéntrate, entonces, en jugar otro juego.

- ¿Cuál? le preguntó curiosa Marisa.

Y mientras Inés saltaba de un casillero imaginario a otro le dijo:
- Un nuevo juego llamado "Encuentra tu propio cielo".

Marisa se la quedó mirando. Si bien, en realidad, este juego no existe, Inés le dió la respuesta acertada porque, al fin y al cabo, el cielo y el infierno viven en nuestro mundo interior hasta el final de nuestros días cuando nos toque cruzar, aunque no queramos, la línea de la muerte.
  


 Marisol


Información:
¿Sabes cuáles otros nombres tiene la Rayuela? Se le conoce también como:
Tejo, Calderón, Pitajuela, Calderón, Cox Cox, Futi, Traquenelo, Telazarranea, Reina Mora, Pata Coja, Infernáculo, Mariola, Luche, Golosa, Juego del diablo, Mundo, etc.

 
  

Rayuela
Gotan Project

Composición: Julio Cortázar, Gotan Project

Rayuela, capítulo siete.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos...
... textos escritos y publicados hace años...
... con cronopios o sin ellos...
... en torno a su mundo de juego, a esa grave ocupación que es jugar cuando se buscan otras puertas.
Un, dos, tres, cuatro:
¡Tierra, Cielo!
Cinco, seis:
¡Paraíso, Infierno!
Siete, ocho, nueve, diez:
Hay que saber mover los pies.
En la rayuela, o en la vida
vos podés elegir un día.
¿Por qué costado, de que lado saltarás?
...otros accesos a lo no cotidiano simplemente para embellecer lo cotidiano, para iluminarlo bruscamente de otra manera.
Sacarlo de sus casillas, definirlo, de nuevo, y mejor.
...me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar.
...exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Un, dos, tres, cuatro:
¡Tierra, Cielo!
Cinco, seis:
¡Paraíso, Infierno!
Siete, ocho, nueve, diez:
Hay que saber mover los pies.
En la rayuela, o en la vida
vos podes elegir un día.
¿Por que costado, de que lado saltarás?
... yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Esta canción está basada en el capítulo 7 de Rayuela del escritor argentino Julio Cortázar.
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Imagen sacada de Bing