viernes, 18 de mayo de 2018

Degustando las palabras




Mis palabras se fueron colocando, una a una, en fila delante mío. Unas me miraban por primera vez de manera tímida u osada, otras abrían la boca para repetirse tercamente y retumbar alegremente o tristemente en los oídos de otros y también en los míos. Y "last but not least" habían esas otras palabras mías que sólo querían aparecer por última vez entre las líneas de mis cuadernos porque deseaban solamente cerrar capítulos en mi vida, esa vida, que por momentos, me parece una mala película como esa película que ves y olvidas rápidamente porque no te gustó o porque simplemente no la entendiste del todo porque te quedaste dormido (a).

¡Ay, Dios! La verdad que mis palabras no sólo me recordaron de seguirle sonriendo a la vida a pesar de todo, ese todo que por quererlo todo, todo lo ha perdido aunque yo diga lo contrario. Pero, ¿qué he perdido yo en el camino de mi vida?  le pregunté a mis queridas palabras aunque yo no tuviera el deseo de hurgar más entre mis tres tiempos para definir la persona que ahora soy porque hablar de la persona que fuí o seré es sólo perder el tiempo, ese tiempo que me recuerda que no hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo para hacer lo que quería o debía hacer.

- Todos cambiamos para bien o para mal - me dijeron a coro mis palabras con tono autoritario camuflado en una sonrisa que hizo temblar a mi alma, ese alma que deja ver mi realidad aunque yo pretenda, por momentos, querer romper con las reglas del juego en que me encuentro jugando casi de manera impuesta desde hace dos años. O, acaso ¿es más tiempo? Y ¡qué importa! porque aunque el tiempo físico nos sea extraño por uno u otro motivo, el tiempo interior radica, más que todo, en nosotros mismos aunque tú no me creas ni mis queridas palabras tampoco.

- ¡Nooooo! ¡Te entendemos, mejor de lo que te imaginas! - gritaron febrilmente mis queridas palabras.
- ¿De veras? - les pregunté de manera dubitativa.

Probablemente ya no hay nada más que me perturbe porque mis palabras saben interpretar de buena manera el valor que yo a éstas les doy. Pues bien, cuando yo terminaba de decir esta frase mis palabras se me quedaron mirando con la boca abierta. ¿No será que yo guardo secretos que mis palabras no deben pronunciar para no dañar mi vida? Tal vez... sin embargo, mis palabras son conscientes que ellas no me dejarán nunca de lado ni tampoco se olvidarán de mí, de ningún modo. Todo lo contrario. Ellas se encuentran a mi lado para lanzarse junto conmigo al vacío para solamente llenarlo de amor, ese amor que ha aprendido a dar sin esperar nada a cambio porque, sin temor a equivocarme puedo decir que a mis palabras y a mí nos da bastante satisfacción saber que al amor le basta sólo con el amor porque éste es la única fuerza y la única verdad que motiva a que mis palabras sigan existiendo dentro de mí aunque tú creas que mis palabras se las lleva el viento porque no muestran sabiduría alguna. 

Pues ¿sabes, querido lector? Lo único que yo pretendo de manera sincera y desinteresada es poderte acariciar con mis palabras. Nada más. Es así como al decir esta última frase, mis palabras sonrieron agradecidas de saber que ellas y yo formamos, finalmente, una sola unidad  porque en la unidad radica la variedad, esa variedad que se convierte en la ley suprema del universo, ese universo donde yo existo junto a mis queridas palabras mientras las degusto, las paladeo y me deleito en ellas porque me muestran los diferentes sabores como dulce y amargo que nos ofrece la vida.


MARiSOL





jueves, 3 de mayo de 2018

Todo se transforma



¿Será cierto que todo se transforma? Helena piensa que sí. Si transformamos las cosas, podemos transformar nuestros mundos y si es para bien, mejor.  Quizás el verdadero heroísmo de cada uno de nosotros está en transformar nuestros deseos en realidad y nuestras ideas en hechos. Fácil no siempre es, pero si cambiamos, nos transformamos no sólo físicamente, sino también a nivel de pensamiento o de conducta.

Helena sabía que era hora de cambiar. Ella estaba aprendiendo a no vivir del qué dirán o de la aprobación de otros. No quería hacerse dependiente de nada ni de nadie.  Helena había aprendido que el término transformar es de origen latino: "transformare". El sufijo "trans" significa "a través", "más allá de" o "de un lado a otro" y "formare" significa "cambiar de forma". 

¡Ay! si bien este verbo no sólo es infinitivo, también es un verbo transitivo y un verbo pronominal. Pero si a ti, querido lector, te crea estrés el no saber lo que es un verbo transitivo o pronominal, entonces es el momento de cambiar para tomar el idioma español más en serio, porque éste es aniquilado de manera constante a través de las redes sociales, sobre todo, cuando se le resta la importancia de saberlo dominar de manera correcta.  La verdad que Helena ignora por qué mucha gente acentúa el "ti". Es falso hacerlo. El acento aprócrifo se da, más bien, en "mí" para diferenciarlo del "mi" y en "sí" del "si".

Bien, transformemos lo que se puede cambiar y lo que no, pues no es más nuestro asunto. Así piensa Helena como yo porque lo que no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud. Y, sin embargo, Helena, no desea que la debilidad de actitud se vuelva en debilidad de carácter porque las pequeñas acciones de cada día es la que hacen o deshacen el carácter de cada uno de nosotros.  Y tal vez sea el resultado que la fuerza del carácter (sea el tuyo o el mío) a menudo sea no más que la debilidad de sentimientos.

Tal vez mejor no pensar  en sentimientos porque son nuestros pensamientos más importantes así los contradigan pero es lo que éstos hacen que todo se transforme. ¿Y sabes por qué?, porque los grandes pensamientos nacen del corazón. Algo habrá de verdad cuando todo el amor pertenece a los pensamientos. La verdad que pensar como sabios, no es tan importante, Más importante es hablar como la gente sencilla pero sin perder la mira en que todo se transforma si así lo deseamos así sea para mejorar nuestros errores gramaticales. Esto es lo que, por el momento, yo te puedo dar.



MARiSOL 

miércoles, 25 de abril de 2018

Premoniciones



Mientras toda premonición suele entenderse como la facultad de conocer algo con antelación a que suceda, Doña Clotilde se pregunta si esta capacidad suya se debe a la posibilidad de deducción o inducción o simplemente se debe sólo a sus locas ideas vestidas no sólo de falsas ilusiones, sino de recuerdos nostálgicos que le sonríen de manera forzada al futuro, a ese futuro que ya dejó de ser lo que ella se imaginó, sobre todo, cuando se le está acabando el tiempo, no sólo porque el tiempo ella lo malgastó, sino porque ahora el tiempo la malgasta a ella, sobre todo, cuando no cuenta con dinero propio para gastar a manos llenas. 

La verdad que Doña Clotilde ya no sabe qué pretende al observar desde otro ángulo a su propia realidad. "Mejor no saberlo todo con gran exactitud" - se dice a sí misma por simple cobardía. Pero, ¿es mejor sacar a la luz sus lamentos, exabruptos e irritaciones acumulados de manera desordenada en la inmensidad de su dolor mientras mis premoniciones se cumplen a pie juntillas? ¡Ay! este dolor, sin embargo, no guarda rencor alguno en mi alma (¿y en el de Doña Clotilde?), quiza porque el dolor siempre cumple lo que promete aunque ella ni yo así no lo desemos ni ahora ni nunca. Mas si yo empezara a hablar ... ¡Dios! tu propia integridad está en juego, querida Clotilde. No quiero verte ni perdida ni desamparada, mas estas premoniciones mías se hacen presentes una y otra vez. Son como deudas pendientes que se encuentran más en contacto con el hemisferio derecho de tu cerebro, ése que rige lo simbólico, intuitivo y creativo de tu alma. ¿No será que tu alma anda perdida y por este motivo, ya no tienes como antes más facilidad de conectarte con tu realidad invisible y no tangible? ¿Quién desvaría? ¿Tú o yo? Doña Clotilde no sabe qué responder mientras cuenta sus arrugas una a una en el espejo de su baño. De tanto ella mirarse (no por dentro, lamentablemente) no puede a mí verme y por esta razón mi voz se desvanece en sus oídos casi vacíos no haciendo caso a lo que yo le vengo diciendo desde hace tiempo. 

Yo pienso que, a veces, es difícil ponerle palabras a eso que uno intuye, quedando como una vaga sensación que sólo después, toma sentido a la luz de los acontecimientos que están por venir en el porvenir o en nuestro actual presente, sobre todo, cuando uno duerme, ocurren fenómenos relacionados con aspectos desconocidos, que de algún modo nos facilitan la entrada a otras realidades o estados. Pero, ¿será cierto que la mayoría de premoniciones están interconectadas con los sueños? ¿Será cierto que el lenguaje de los mismos está sujeto a un código personal que es metafórico y complicado de interpretar? Muchas veces no sé si se trata de un sueño corriente o de algo que va a suceder. En todo caso, Doña Clotilde ignoró mis señales. Lo que no me queda claro si es que fue de una manera premeditada o premonitoria. Pues, desde hace años un augurio o un vaticinio jugaba a ser una advertencia ... esa advertencia vestida de muchas monedas que tintineaban sin ton ni son y que pondría las barbas en remojo a cualquier mortal cuando vé que éstas se van reduciendo día a día. ¿Y qué hizo Doña Clotilde? Hizo lo que quizo con su vida sin hacer caso de mis premoniciones y, más bien, le cedió las riendas a su propia irresponsabilidad, que al final la inmovilizó y paralizó de miedo por más que ella a los otros les eche la culpa de la situación en la que se encuentra desde hace tiempo. 

Mi sentido común me dice que la pose forzada ante los otros de Doña Clotilde es lo que no le permite salir de su ensimismamiento. Aún así, mi voz guarda un canto a la compasión por más que yo sepa que debe haber un cambio radical en la vida de Doña Clotilde por el bien de ella misma y de todos aquellos que la conocemos. En especial, yo, puesto que soy su conciencia, esa conciencia que le sirve, por momentos, de almohada. Sólo espero que, tú, Clotilde, tomes conciencia de la realidad en la que te encuentras; sólo así habrás despertado a la vida sin premoniciones o con ellas de por medio. 

MARiSOL 


 

miércoles, 11 de abril de 2018

Pompa de jabón

Cuento de la vida real


Con paso vacilante caminas, hoy día, a mi lado y en silencio, mi querida pompa de jabón. Siempre temiste que hasta un simple soplo o sonido te destruyera en mil pedazos. Y así fue, al final de tus días. Y yo, en este momento, no puedo dejar de invertir unos segundos interminables y no sin cierto sosiego para simular alguien quien no soy ante ti, mi querida pompa de jabón. Y es que tú tenías miedo de explotar en cualquier momento.

Cuando pienso en ti, siento una punzada en el corazón. Es como si fuera un sinsentido que me apretara la garganta con absoluta firmeza una y otra vez. Tal vez existe en alguna parte de mi mente la posibilidad factible de nada ... esa nada que resulta demasiada llamativa mientras se intensifica mi vulnerabilidad a flor de piel bajo una triste perspectiva. Aquélla que sabe que tú, mi querida pompa de jabón en cualquier momento dejarás de existir. Ya lo has hecho desde que ya no te encuentras más en este mundo desde hace pocos días, sino en otro ...

Y mientras salimos ambas retratadas en unas pocas fotografías, ellas nunca quisieron saber de nefastas consecuencias. Y es que la idea de desaparecer del todo me asusta un poco. Quizá mis inquietudes no han tenido tiempo para reubicar los innumerables recuerdos compartidos contigo, querida pompa de jabón. Y mientras tú me preguntas con timidez desde tu mundo invisible si yo quiero comunicarme medianamente en una larga conversación con esos recuerdos de colores vestidos de un sentimiento auténtico llamado Amor, te digo que sí porque este sentimiento es fuente inagotable de reflexiones tan profundas como la misma eternidad, tan altas como el cielo infinito y tan grandiosas como el universo... ese universo que se convierte en caos cuando uno pierde, sin querer o a propósito, la fe y termina de reventar cual pompa de jabón ante los pies de nuestras vidas  como tú lo has hecho ante mi vida.

¡Ay! Querida Jolanta te recordaré siempre. Cual pompa de jabón frágil, única y vestida de sueños e ilusiones como la vida misma, tú reventaste ante mí, hace pocos días, y ante todos los que te quisimos. Yo aquí quedo triste con un ramo hermoso de flores que mañana depositaré en tu tumba mientras siento tu voz y tu risa a mi lado en este momento mientras te dedico estas palabras como señal de mi inmenso cariño y respeto hacia tu memoria.


MARiSOL


domingo, 8 de abril de 2018

Las malas lenguas

 



Las malas lenguas están totalmente alborotadas. Éstas se han reúnido una vez más no sólo para hacer intercambios verbales con cierta crueldad vengativa mientras inventan chismes, sino que éstas se entretienen no sólo en lanzar municiones a diestra y siniesta, sino que se dedican a criticar y hablar mal de otras personas (podrías ser tú, querido lector o yo). ¡Ay! Pero cuando sus argumentos no son consistentes, las malas lenguas se vuelven en personajes patéticos ante mis ojos y me imagino que ante los tuyos también. ¿O no? Al menos que tú dejes que la rabia te consuma y tu sed de venganza crezca minuto a minuto por culpa de ellas. En mi caso no es aí.

En el fondo, las malas lenguas sólo se dedican a descargar sus frustraciones y carencias en otras personas (seas tú o yo) porque nos quieren destruir a como dé lugar. ¡Ay! Las malas lenguas no lo pueden evitar; sus insultos no dejan de ser totalmente aberrantes; por no decir que ellas son bastante insensatas e inmaduras. Para ser sincera ellas son campeonas en soltar bufidos ruidosos carentes de toda cordura y de verdadera dignidad. La verdad que no vale la pena ni responderles. Yo te pregunto si tú eres capaz de quedarte mudo o muda como yo ¿o te da por gritar e insultarlas?

Créeme que lo mejor es ignorarlas. No sé si yo esté errada de pensar así pero pienso que mi silencio siente que se va a quedar sin pudor si cae en ser vulgar y chabacana. Yo prefiero no ponerme a discutir con las malas lenguas, no porque me crea superior. ¡No, nada que ver! Más bien me paro en seco y emprendo la retirada. Y no por cobardía, sino por sentido común porque éste me pide tener un poco de razón y compasión ya que si me pongo a hablar pestes sin ton ni son sobre otros (los conozca o no) como si esos otros fueran unos apestados, es bastante lamentable, ¿no lo crees?

Yo soy de la opinión que me sentiría pobre espiritualmente porque si yo sólo abriera la boca para injuriar a esas otras personas conocidas o desconocidas, la que terminaría realmente apestando soy yo porque ese veneno vendría de las mismas entrañas de mi alma enferma. Y de nada vale tener un alma llena de odio y rencor puesto que si bien es cierto que un cuerpo sano es algo bueno, un alma sana es más lo que toda persona, en su sano juicio, puede desear. ¿Y sabes por qué? Porque cuando hacemos nuestro cielo interno algo hermoso, las malas lenguas quedan fuera de éste ya que no allí tienen cabida alguna porque no pueden volar en éste. Por este motivo, dejemos a las malas lenguas volar por otros parajes que no sean los nuestros.

No sé cuántas malas lenguas me observan milimétricamente en este momento. ¡Qué importa! Lo más importante es no dejarse envolver por ellas, ¿no crees? Pues dejarse envenenar el alma y hacerse dependientes de ellas no es nada saludable. ¿Sabes? No me importa si nadie me entiende y tú tampoco pero buscar excusas no quiero. Simplemente deseo que me dejen en paz de hincharme con injurias, chismes y malas vibras. Me rebelo a envenenar mi alma y no por ser ingenua, sino porque quiero liberar mi alma de tanto bla, bla, bla barato y de bajo calibre.

Las malas lenguas se me quedan mirando. ¿Que debo hacer? ¿Actuar como ellas? ¡No, no puedo! Podré estar molesta con ellas pero prefiero tener otro lenguaje ya que caer en toda clase de desbarres y dislates o acogerme a una manera simplista o carecer de eficaz énfasis retórico sería lamentable. Las malas lenguas piensan así aunque yo misma no lo crea del todo quizá porque el mal uso de las buenas palabras nos muestran la ausencia de lógica con matices de una infeliz ignorancia cuando se trata no sólo de faltas de ortografía no sólo sobre el papel, sino sobre nuestra propia inteligencia cognitiva.
Las malas lenguas me miran nuevamente con rabia porque ellas saben que podemos pecar de arrogantes. Pero bien saben ellas que es todo lo contrario como yo pienso. En un momento de arrebato me gritan a coro:
- ¡Es el internet que por su pereza intelectual y cultural ha hecho perder un mejor lenguaje entre tú y yo!

¡Ay! así ellas escriban bien o no, prefiero no caer yo en el error de tener que tener que corregirlas ortográficamente, sino, más bien, prefiero que no piensen mal de mí aunque yo ya no tenga más ganas de hacerme cómplice de las malas lenguas porque ellas me hacen perder el verdadero significado de las palabras: Barbarismos, desbarres, redundancias, sinsentidos y demás barrabasadas. ¿O acaso tú sabes lo que estas significan? Las malas lenguas dicen que sí aunque yo diga lo contrario.


MARiSOL

martes, 9 de enero de 2018

La novia del mar

 


Llegó ella de puntillas y en silencio a besarle los recuerdos inolvidables del mar ... ese mar de sentimientos profundos, anclados en la memoria, de la novia del mar.
El mar dejándose besar por ella le recuerda que tampoco él se olvida de ella. No importa que la distancia los separe porque ambos bien saben que ninguno de los dos ha extraviado la ruta que los une ... esa ruta donde cada uno de ellos ha contraído un compromiso con la vida ... esa vida que les obliga a aceptar la diferencia entre el rumbo y la meta. Ambos saben hacia adónde van aunque sus caminos de vida sean totalmente distintos porque los dos han abandonado todo lazo de dependencia.
¡Ay! El amor que se tienen se nutre no sólo de recuerdos porque la novia del mar ha aprendido a no confundirse con el mar desde tiempos inmemoriales. Él hace lo mismo pues ambos saben que tanto ella como él no están en este mundo para ni satisfacer los deseos ni del uno ni del otro ni tampoco para llenarse de falsas expectativas.
Luego después de besar la novia del mar a su querido mar se fue sin mirar hacia atrás. Ellos sabían que se volverían a ver algún día. Por lo pronto, la novia del mar se lleva al mar en su corazón... ese corazón que no sabe ni de distancias ni de ningún tiempo impuesto por tiempos idos.


MARiSOL

miércoles, 18 de octubre de 2017

Todo pasa



Rocío se encuentra, en este momento, en el ojo del huracán donde no aúlla el viento, porque ella sabe que tanta quietud es inquietante, sobre todo, cuando sabe que ésta saldrá de su escondite, tarde o temprano, para arrojarla al suelo mientras le provoca un miedo que se le colará entre la piel y sus huesos, pero no en su alma... ese alma que tiene un sello divino: ¡el amor! porque por él es que vivimos, sentimos y pensamos aunque nuestros pensamientos vengan retorcidos por tanta influencia venida de afuera que la convierte en un alma desordenado cargado de culpas, iras, penas y, sobre todo, temores.

Como veo tan inquieta a Rocío, le digo:
- ¡Ey! mi reina! ¡Tranquila! que todo pasa. No te olvides que yo no soy sólo inmortal, sino grande y noble.Y tú bien sabes por qué.
Rocío me mira incrédula. En este momento no sabe ella qué pensar. Me pide que guarde silencio. Y mientras yo callo, ella me dice:
- Mi futuro lo veo incierto. Le temo. Me siento débil de no poderlo alcanzar como yo quisiera.
Entiendo cómo ella se siente y después de abrazarla le digo que no piense obsesivamente en su futuro y que, más bien, se concentre en su presente. Ese presente que se le presenta como un reto demasiado grande, pero que ella logrará achicarlo venciendo su temor ante lo desconocido aunque éste tenga una forma y cuerpo inacceptables. Luego le digo:
- Rocío, no te encierres en tus miedos, ¡sal de tu escondite! y enfrenta al huracán de emociones encontradas que te embarga y mira tu presente como una oportunidad para volverte más valiente de lo que realmente eres, porque recuerda que el miedo o temor, en realidad, no existe aunque la realidad nos haga ver lo contrario.
- No puedo entender tus palabras - me dice Rocío apesadumbrada.
Y yo mirándola con infinita ternura le digo:
- No te olvides que la esperanza y el temor van de la mano mientras bailan con la vida. Aunque parezca mentira son inseparables.
A lo que Rocío me pregunta:
- Entonces, no hay temor sin esperanza ni esperanza sin temor. ¿Es esto lo que me quieres decir?
- ¡Así es mi reina! - le contesto mientras le coloco con mucho cariño su corona de reina desde el fondo de mi alma.

Te preguntarás quién soy yo. Pues, soy el alma de Rocío. Esa realidad que esconde nuestro cuerpo humano, porque éste es sólo apariencia ya que lo más importante viene dentro. El cuerpo es la envoltura del alma... nuestro mejor regalo ante la vida misma porque el alma, después de verter sus lágrimas de sangre, nos ayuda a levantarnos y a seguir hacia adelante, porque yo soy ese incesante esfuerzo que se destaca en todo para otorgarle a Rocío el sello divino de valiente.

Y tú, mi querido lector, ten bien presente en este tu presente (el punto que se encuentra entre la ilusión y la añoranza) que todo pasa. Así que para no convertirte en estatua de sal, totalmente paralizado por tus temores, levántate, camina aunque tu camino sea largo y doloroso y piensa que todo pasa menos el amor... aquél que nos sostiene para seguirle sonriendo a la vida porque, en el fondo, son las relaciones con las personas, sobre todo, positivas, lo que da sentido a la vida ... esa constante sorpresa que nos hace saber que todavía existimos bajo la mirada atenta de ningún ojo de huracán, sino de Dios, porque él es Amor. ¿Y sabes por qué? Porque mientras Dios es la plenitud del universo, el amor es la plenitud del alma de todo ser humano, ése que nunca pasa ...


MARiSOL


Dejo no sólo este simpático vídeo,
sino la letra de esta bonita canción
de Juan Luis Guerra





Todo pasa

Tú me preguntas como nace el horizonte
¿Cómo cabalga un pensamiento por el río?
¿Cuál es el vientre que dió a luz al polo norte?
Temblando de frío
¿Cómo se ordeña la mañana en primavera?
¿Cómo se afinan los bemoles del rocío?
Y entre preguntas y preguntas nos llegó la tarde
Y esta respuesta te dí...

Todo pasa, la ciruela pasa
El fruto la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Por más que te afanes te digo
Todo pasa, la harina y la masa
El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

¿Cuál es el tono de una hormiga enamorada?
¿Cómo se peinan los cabellos de los lirios?
¿Quién pinta el labio de la luna
cuando está de fiesta bailando contigo?
¿Cuál es el diccionario de las aceitunas?
¿Cómo se nace por segunda vez cariño?
Y entre preguntas y preguntas al llegar la noche
Esta respuesta te di...

Todo pasa, la ciruela pasa
La uva, la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Con todos sus panes, te digo
Todo pasa, lah arina y la masa
  El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

El viento del mar y las nubes de sal y de plata
El tiempo que va circulando en un viejo reloj
La cuna que duerme el silencio
El oro con su resplandor
El sueño del hielo, la escarcha, la osa mayor
Yo te digo...

Todo pasa, la ciruela pasa
El fruto la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Por mas que te afanes te digo
Todo pasa, la harina y la masa
El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Aunque se muevan los mares
Y se tambaleen los ríos
Y la tierra se quebrante bajo el sol
Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Aunque pasen las montañas
Y se muden los caminos
Nadie podra separarme de mi Dios
Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Lo único que nunca pasa es el amor
Yo te digo...
Lo único que nunca pasa es el amor  


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Imagen sacada de Bing

domingo, 15 de octubre de 2017

Los cinco puntos de encajes




Si bien Elsa no sabía que punto de encaje usar para hacerse un vestido, un sombrero y guantes y luego un mantel para la mesa de su sala, ella no sólo era hábil con sus manos, sino que era muy creativa. Mucha gente amiga le había sugerido que hiciera de su pasatiempo un negocio, pero Elsa amaba su trabajo de farmacéutica y sólo en sus ratos libres se ponía a tejer, unas veces, y otras a bordar. Ella sabía muy bien por qué. Si bien le fascinaba tejer y bordar, algunas veces, le resultaba extenuante ... Ya sabrás por qué.

Pues bien, Elsa antes de empezar a tejer a ganchillo (empezaría primero con su vestido), los cuatro puntos de encaje hicieron nuevamente su aparición cual grandes "divas". Siempre era lo mismo; se peleaban entre sí porque cada uno de ellos no sólo quería destacar más que los otros, sino porque ellos querían estar en manos de la bella Elsa de manera exclusiva. 

Es así como el punto de Venecia empezó con su discurso de siempre:
- ¡Elsa, ténme presente en primer lugar! Tú bien sabes yo me hice conocer en los mercados de Europa desde hace siglos; aparte yo soy el que más influencia he tenido en los talleres europeos.

Y mientras Elsa asentía pacientemente, el punto de Malinas, agitado se hizo también escuchar diciendo que él floreció en Malinas, en la provincia de Amberes, región de Flandes. Por este motivo, también era conocido como el punto de Flandes. Se distinguía por sus mallas de orificios redondos o hexagonales y por sus flores y hojas naturales que se bordean con un hilo más grueso pero sin relieve y ...

- ¡Calláte! - gritó el punto de Alenzón. Elsa tuvo que intervenir, como siempre, y poner orden en la conversación un tanto violenta que se estaba dando. Ella le pidió a este punto que hablara, pero de manera comedida.

Como no tenía otra opción, el punto de Alenzón, conteniendo su rabia, dijo con falsa voz que él también era conocido como el punto de Francia. 

Después que el punto de Alenzón dijera estas palabras, el punto de Venecia intervino disgustado interrumpiéndole:
- ¡Yo soy más antiguo que tú porque recién desde el siglo XII tú me ha venido imitando al trabajar los encajes en diversas poblaciones de Francia, sobre todo, en Alenzón (Alençon)!

- ¡Calma, por favor! - intervino Elsa ante estos puntos de encaje un tanto caprichosos y engreídos.

El punto de Alenzón conteniendo su rabia, hizo un esfuerzo por hablar tranquilo haciéndole saber al punto de Venecia que existe una pequeña diferencia entre los dos porque él procuraba siempre en dar más precisión y naturalidad al dibujo. Con estas palabras el punto de Alenzón hizo callar del todo al punto de Venecia.

Cuando Elsa pensaba que ya reinaba tranquilidad en su departamento, salió a relucir el punto Colbert. Este punto de encaje no sólo se destacaba por ser llamado así en memoria del ministro de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert, porque favoreció la industria del encaje en Francia desde 1661, sino porque también tuvo un gran desarrollo en Alenzón y otras ciudades francesas. Aparte que se caracteriza, hasta el día de hoy, por el gran relieve de sus dibujos. 

Elsa asintió. No había más que agregar. El punto de Alenzón tenía razón.
Y cuando Elsa respiraba más tranquila, hizo su aparición en escena el punto de Bruselas:
- ¡Déjense de tanta palabrería! - dijo con voz firme este punto de encaje. ¡Elsa, tómame a mí entre tus manos! Tú bien sabes que yo me caracterizo no sólo por la finura del hilo que procede de un lino especial, sino porque tiendo a la naturalidad en las figuras y motivos vegetales. ¡Yo soy el más lindo de todos! 

Elsa, cansada de toda esta conversación, les dijo que si seguían así de majaderos, no volvería ella a tomarlos a ninguno de ellos entre sus manos. Después, de un silencio y de ver las caras consternadas de los cuatro puntos de encaje, ella  sintiendo compasión por cada uno de ellos les dijo que a todos tomaría en cuenta, pero ¡ojo! nada de rivalidades. Además, Elsa les hizo saber que sin los hilos (de seda o lino) los cuatro puntos de encaje no podían lucirse. Por suerte, entre la seda y el lino no hay rivalidades. Al decidirse Elsa en usar lino y no seda porque ésta le resulta muy cara, los cuatro puntos de encaje aceptaron el trato que les proponía Elsa un tanto avergonzados del papelón que habían hecho ... como siempre.

Antes ya de terminar, te hago saber querido lector, que los cuatro puntos de encaje, después de esta conversación, decidieron respetarse unos a otros aún siendo rivales, y aprendieron a no verse nunca más como enemigos entre ellos. Habían, por fin, entendido que de la rivalidad nociva no puede salir, de las manos de Elsa, nada hermoso.

MARiSOL


miércoles, 4 de octubre de 2017

EL hilo y yo



 

Mientras yo busco un hilo adecuado del cual tirar para seguir adelante, me pregunto no sólo si con ese hilo escogido por mí, puedo coser no solamente mis sueños y deseos, sino también si yo soy capaz de descoser mis miedos e incertudimbres. ¡Ay! ¿Será que la historia de mi vida está tirada por hilos imaginarios? No sé. Lo único que sí sé es que en la realidad actual que me toca vivir, tengo que ponerle más empeño ya no tanto en coser, sino, más bien, en descoser problemas porque la vida es, aunque uno no quiera, una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que solamente desaparecen con la muerte (tan inevitable como la vida misma).

¡Ay! y mientras, unas veces, yo coso mi historia de vida, de manera precisa y otras, de manera apurada, prefiero, de ahora en adelante, darle más importancia a la calidad de hilo que deseo tener entre las manos para poder coser mi historia de vida mejor que antes. Quedarme paralizada, ni quiero ni puedo. Prefiero seguir avanzando con mi hilo (de decisiones por tomar) entre los dedos. 

Y si bien por el hilo se saca el ovillo, yo sigo cosiendo tercamente entre mi presente, pasado y futuro porque creo firmemente que la vida no es simplemente un significado, sino, más bien, un deseo que pende finalmente de un hilo, el más importante de todos, llamado: fuerza interior.  


MARiSOL





Imagen sacada de Bing
 

sábado, 30 de septiembre de 2017

Los pájaros de la tristeza


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Mientras Adela despertaba a la vida otro día más, dejó que su corazón le hablara. Es así, al ver el corazón lo que le sucedía a su querida amiga le aconsejó, con su voz melodiosa, que, hoy día, no permita que los pájaros de la tristeza hagan su nido sobre su hermosa cabellera color canela porque se encuentran sobrevolando su casa desde hace rato.

- No puedo evitar que estos pájaros vuelen sobre mí. Hoy día me siento muy triste por diversos motivos. Tú sabes cuáles son - le contestó Adela a su corazón.

El corazón sabiendo que Adela tenía razón, le dijo que, por ningún motivo, deje que estos pájaros se posen sobre su cabeza porque al hacer su nido sobre ésta, es muy difícil sacárselos a ellos de encima. 

- ¿Y que sucede si me coloco un sombrero o una gorra antes de irme ahora a trabajar? - le preguntó Adela a su corazón.

- Esto carece de importancia porque los pájaros de la tristeza a picotazos te los sacarían y ésto sí que es muy doloroso. ¿No crees?

- ¿Y qué sucede si yo tuviera el pelo corto o estuviera calva? Los pájaros de la tristeza, ¿me dejarían tranquila? - le preguntó Adela a su corazón.

Pues bien, el corazón de nuestra amiga, le hizo saber que esto también carece de importancia puesto que estos pájaros son astutos. Mientras unos clavan sus uñas largas en la cabeza de su víctima, otros van en busca de pelos humanos o de animales, ramas, hojas, etc. para así poder construir el nido. Lo más terrible es que éste no se le puede sacar así no más; sólo hay una única forma de poderlo hacer sin que a uno le cause dolor. Pero para que te enteres, querido lector, sigue leyendo ...

Y mientras Adela no quería imaginarse lo que le podía suceder, su corazón le hizo saber que la mejor estrategia para no permitir que los pájaros de la tristeza se posen sobre su cabeza, cuando ella salga a la calle, es colocarse, más bien, una sonrisa en los labios aunque ésta sea una sonrisa triste porque más triste es no saber sonreir. Adela, después de escucharlo, le regaló una sonrisa aunque más se pareciera a una mueca.


- ¡Bravo! - gritó feliz el corazón. Ahora sí estás lista para salir a la calle. No sólo mantendrás a raya a los pájaros de la tristeza, sino que recuerda que la tristeza, aunque esté siempre justificada, la mayoría de las veces, es sólo pereza y ...

- ¿¿¿¿Cómo????? ¡No te entiendo! - exclamó sorprendida Adela. ¿Qué tiene que ver la tristeza con la pereza?

El corazón de nuestra amiga le dijo, finalmente, que nada necesita menos esfuerzo que estar triste. También le dijo que escogiera entre resistir mucho más los dolores agudos que las uñas largas de los pájaros de la tristeza producen sobre la cabeza de uno o vivir con una tristeza prolongada. Es como escoger entre la peste y el cólera, ¿no crees?

Adela sorprendida por esta revelación y reto, se puso su mejor sonrisa para espantar a los pájaros de la tristeza, quienes al verla se alejaron dejándola a ella en paz mientras iban en busca de una nueva presa.

Y mientras algunas situaciones yo, al igual que Adela, no podamos cambiar y pensemos que nuestro destino nos está jugando una mala pasada, vuelvo a sonreir como ella mientras también siento como mi corazón salta contento dentro de mi pecho. 

¡Adiós, pájaros de la tristeza!



MARiSOL







miércoles, 30 de agosto de 2017

La cueva del olvido


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Érase una vez una cueva donde uno podía entrar para olvidar todos los pesares y problemas que a uno le aquejaban. La condición para vivir tranquilamente y sin sobresaltos en esa cueva era quedarse a vivir allí para siempre. El que entraba a ésta tenía prohibido de salir hacia el mundo en el cual tú y yo vivimos. Por cierto, esta cueva era gigante pues contaba no sólo con un lago grande, un río, diversos tipos de árboles y muchas plantas y flores, sino que la gente que alí vivía contaba con bonitas casitas de madera comfortables. La temperatura era siempre la misma, de 25 C°. La cueva no era oscura pues contaba con su propia luz. Pero no era luz eléctrica, era una luz no de este mundo.

Pues bien, Rosaura al enterarse de esta cueva tan especial decidió vender todo lo que tenía para dejar su vida de lado. Estaba no solo cansada de su trabajo, sino de los problemas con los que se enfrentaba todos los días como intrigas, envidias, odios, desinterés, desamor y una larga lista de etcéteras lastimeros.  Ella, que siempre había sido una mujer de éxito como empresaria, se dió cuenta que quería cambiar su vida del todo y de manera radical. Dinero tenía para llegar a ese lugar mágico. Por razones de seguridad no te puedo decir dónde queda exactamente esta cueva para evitar que todo el mundo quiera entrar a ésta.

Es así que cuando Rosaura llegó acompañada de un guía hasta la cueva, después de despedirse de él, entró feliz a esta cueva porque las personas que allí vivían, que eran unas mil personas, mantenían una sonrisa en los labios mañana, tarde y noche. Al principio a Rosaura le gustó muchísimo vivir así, sin estrés y siempre de buen humor. Pero un día, se cansó porque se dió cuenta que extrañaba su vida antigua. ¿Cómo era posible? Pues, porque en esa cueva estaba estrictamente prohibido enamorarse, pelearse y procrearse. Conversar estaba limitado, sólo dos veces al día se podía hablar y no en grupo, sino con una sola persona por día. La cueva del olvido exigía silencio ante todo. Los celulares, computadoras, televisores y radios quedaban prohibidos. Sólo había un cine para todos donde se mostraban generalmente películas sobre la madre naturaleza una vez al mes. Los libros quedaban prohibidos, la música, sea de cualquier tipo, también.   La mayoría de las personas que habitaban esta cueva se encargaban de limpiarla, de recoger y cosechar frutas y legumbres, de amasar pan, de preparar platos veganos. Animales no existían, sólo unos pocos pájaros que cantaban. Fumar y tomar alcohol no tenían cabida en esta cueva. Lo que estaba bien visto era la meditación en estado contemplativo.

¡Ay! La pobre Rosaura aburrida de tanta felicidad impuesta, pidió salir de la cueva. Pero al serle negada su petición y no teniendo forma de poderse escapar de ésta porque la entrada no sólo estaba siempre vigilada, sino toda la cueva, tomó la decisión, entonces, de olvidarse de ella misma. Es así como Rosaura, lentamente, se esforzó, en inventarse su propio mundo porque rechazaba las normas sociales establecidas. Ella se había dado cuenta que ser cuerdo en esa cueva era una locura porque tanta felicidad impuesta lo consideraba poco real. Es así, como Rosaura terminó volviéndose loca, pero no de alegría, sino de pura desesperación por haber botado por la borda su vida real. Pues sí, ella terminó muriendo lentamente de hastío por permitir al olvido que la enterrara en vida. La Cueva del Olvido sonrió. Otra víctima ingenua se quedó dentro de ella mientras le brindaba su compañía en silencio.

Y tú, querido lector, ¿dejarías todo por vivir así? Pues yo no, prefiero no sólo no olvidarme de la  vida que yo llevo, sino acordarme siempre  de  quién soy, de dónde vengo, de lo que hago aunque esto implique vivir lastimada y estar, algunas veces, desbordada de problemas y me pelee con más de uno. La verdad que yo no me meto ni pagada (¿ni tú tampoco?) a la cueva del olvido.


MARiSOL 


 


viernes, 18 de agosto de 2017

Cambio de roles



Bien se sabe que en español la luna es femenina por usar el artículo "La" y como toda mujer, la luna es cambiante. Pero no me refiero precisamente por dejarse ver con su cara no iluminada de Novilunio o Luna Nueva o que una semana más tarde deje ver media cara iluminada  de Cuarto Creciente, o que otra semana más tarde deje ver toda su cara iluminada de Luna Llena para que, finalmente, una semana más tarde, se haga llamar Cuarto Menguante. Pues bien, yo, más bien, me refiero a que la luna como toda mujer tiene su ciclo menstrual repartido en cuatro fases, las cuales son: pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación. Esto hace que, nosotras, las mujeres, seamos cambiantes como la canción italiana tan conocida: "La Donna è mobile" y, más aún, cuando entramos a la menopausia. Pero, ¿qué pasa cuando se nos quita, por fuerza mayor, los estrógenos, debido a un cáncer de mama de tipo hormonal? ¿Dejo de ser luna? La verdad que ya esto me tiene sin cuidado.

Bien, ahora me concentro en el Sol. En español se usa no sólo el artículo masculino "El", sino que el Sol ha sido adorado (más que la Luna) por toda casi toda la humanidad desde la existencia de nuestra especie. También ha sido temido, pero yo no le temo porque el Sol forma parte de mí desde que tengo uso de razón, desde que mis padres me bautizaron como María Soledad aunque todos me conozcan como Marisol. 

(Entremos, pues, al cuento aunque éste esté cargado, esta vez, más de realidad que de fantasía)

Cuando Marisol se puso a estudiar alemán en su país de origen, hace mil lunas atrás, aprendió que en alemán la Luna no es femenina, sino  que tiene rostro masculino. Al enterarse Marisol que la luna no es femenina en este idioma, ésta le sacó la lengua, de manera irreverente, mientras le hacía ver que el artículo masculino "Der" (El) se escribe ante su nombre "Mond" (Luna). La consternación de Marisol fue más grande aún cuando se enteró que el Sol, llamado "Sonne", usa el artículo femenino "Die" (La). O sea la traducción literal del alemán al español es: La Sol, El Luna.

¡Uf! Se rompieron los esquemas. La Luna dejaba de ser femenina y el Sol masculino cuando hablaba en alemán. Si bien, al principio le hizo gracia, luego con el tiempo, ya viviendo en Alemania, los roles de la Luna como del Sol la pusieron en un dilema a Marisol. El tiempo hizo que viera ella a estos dos astros con otros ojos. Si bien en español conservan su sexo cada uno como los aprendió, en alemán ya no le afecta el cambio de roles porque para ella la Luna sigue representando a la Mujer y el Sol al Hombre. O, mejor aún, todos tenemos algo de mujer y hombre en nuestros nombres, en la mirada, en nuestra forma de amar, de vivir, de ser. Somos Luna y Sol. Podríamos hasta hacernos llamar Luna Sol (nombre femenino) o Sol Luna (nombre masculino), ¿no crees?

Y para terminar ... a estas alturas de la vida de Marisol vivir sin estrógenos en su cuerpo debido a un tratamiento antihormonal, no la hace menos luna, porque ella, más bien, le saca brillo a su nombre para seguir iluminando su camino aún cuando la Luna Llena la siga haciendo suspirar, por ser una romántica empedernida, pero ya no tanto del Amor, en sí, sino, más bien, de la Vida porque ésta es la constante sorpresa de saber de que yo existo al igual que tú y que el sol y la luna.   

MARiSOL






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viernes, 11 de agosto de 2017

La llave del amor



Hace unos días atrás Lucía encontró una llave enterrada bajo las arenas del olvido (ese olvido que resulta ser mucho más largo que el mismo amor, quizá porque el amor es un ardiente olvido de todo). Pues bien, en el momento preciso que ella levantó esa llave, le temblaron no sólo las manos, sino que su duro corazón se ablandó como por encanto. 
En caso no sepas, esa llave no es una llave cualquiera. Es, aunque no lo creas, la llave del amor, la única que pudo abrir la cerradura del alma oxidada de Lucía.  Y es que Lucía había sido desde siempre una mujer amargada y frustrada. Era como si la vida hubiera sido sólo un desierto árido donde ella se encontraba bajo un sol implacabale que le quemó no sólo los pensamientos, sino también los buenos sentimientos que aún anidaban en ella, pero que no los quería aceptar para no dejar ver su debilidad y miedo ante la vida.

Es así que cuando Lucía tenía entre sus manos a la llave del amor, ésta le dijo con voz firme:
- Tú necesitas más de mí que yo de ti.
Al escuchar Lucía esta frase corta pero contundente, comenzó a llorar porque ella se dió cuenta que no sólo era una anciana vestida de sueños rotos que habían reventado a los pies de su vida por distintos motivos que no pienso mencionar, sino un ser que se había destacado por su dureza y soberbia ante los demás para ocultar a la niña herida que la habitaba desde siempre. 

La llave del amor si bien sabía no sólo que a Lucía le había llegado el momento de reconocer sus errores porque nunca es tarde para ser mejor ser humano, también sabía que no estaba allí para abrir el corazón de Lucía no sólo ante el mundo, sino, más que todo, ante ella misma.  ¿Y sabes por qué? porque quien no se sabe amarse a sí mismo, no puede amar los demás. Y acá hago un énfasis en el verbo "amar" y no "querer" ya que muchos confundimos estos dos verbos. Por este motivo nuestras bocas se llenan de falsos "te quiero" y "te amo". La diferencia radica en que mientras el verbo "querer" es apegarse a las personas desde nuestras necesidades (por este motivo cuando alguien no nos corresponde como deseamos, no sólo nos sentimos decepcionados, sino que sufrimos por ello), el verbo "amar" se destaca porque nos enseña a entregarnos no sólo de manera desinteresada, sino sin pedir nada a cambio. Y es que dar amor no agota el amor. Es todo lo contrario. Por este motivo la mejor manera de devolver amor es abriendo nuestros corazones.

Querido lector, te preguntarás ¿por qué yo sé todo esto? pues porque yo soy la cerradura oxidada del alma de Lucía que reclamaba en silencio, desde hacía años, la llave que pudiera abrirme para dejar de lado los pensamientos y sentimientos negativos ... aquéllos que aniquilan en vida a todo ser humano y lo terminan enterrando en las arenas del olvido.  Es así como Lucía espantada de sí misma no quería ser olvidada por todos, sino ser recordada con amor. Ella se dió cuenta que aún no era tarde para abrir la cerradura de su alma oxidada con la llave del amor.



MARiSOL






martes, 18 de julio de 2017

El ángel de la oscuridad


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El ángel de la oscuridad no se deja ver todos los días. Pero hoy día ha hecho una excepción porque quiere dirigirse a alguien en especial.... a ti, querido lector. Quiere hacerte saber que él no se hace presente por mí, sino por ti. Y es que tiene mucho que decirte. Pues, la verdad, que a mí la oscuridad no me asusta. Si bien prefiero la luz del día, la oscuridad es también mi aliada para combatir los avatares que nos trae la vida, para reflexionar sobre nuestros errores o sobre nuestras pequeñas victorias. Si he de ser sincera en más de una oportunidad he encendido la luz para no ver mi propia oscuridad ... allí donde el ángel de la oscuridad bate sus alas para recordarnos que toda persona honesta no le debe temer a la luz de la oscuridad. 

Y mientras la noche ya reina en mi mundo, yo me pregunto: ¿Eres honesto contigo mismo(a)? ¿o vives sólo de apariencias? Quiero pensar que yo soy honesta conmigo misma. ¿Y tú? La verdad te la dejo en tus manos, en las mías hay la evidencia que vivimos diaramente en la oscuridad ... hasta en las tinieblas, quizá sin objeto y sin fin. ¿No será por qué guardamos una oscura esperanza al fin y al cabo? Esa esperanza que es inseparable del temor mientras en la adversidad el ángel de la oscuridad nos salva para seguir batiendo nuestras alas de la esperanza contra viento y marea; será porque así como el temor y la esperanza nacen juntos, también juntos mueren. 

Quizá nosotros debemos seguir su ejemplo ... vivir y morir dentro de nuestra propia oscuridad para reinvidicarnos ante la luz de la vida nuestros errores, fallos, incongruencias, fracasos y debilidades. Nobody is perfect! Pues, sí, nadie es perfecto y el ángel de la oscuridad viene a recordarnos que aunque nunca seamos seres perfectos, debemos atravesar nuestra propia oscuridad, aunque ésta, por momentos, no nos deje ver la realidad real que nos rodea mas con el tiempo lleguemos a entender de qué se trata la vida ... esa vida que por ser tan nuestra hacemos que nuestra propia existencia no sea más que un cortocircuito de luz entre tu eternidad de vida y la mía ... esa eternidad vestida de oscuridad que nos ayuda a ver, en las adversidades, la luz, será porque en plena oscuridad nuestra conciencia trabaja más activamente que en plena luz y nuestro ángel de la oscuridad no tiene necesidad de repetirse porque ya todo lo que acá digo, lo sabemos de memoria. 

Pues bien, en esta noche bato yo mis alas para tocar tu corazón, querido lector, mientras la oscuridad nos envuelve en su abrazo para recordarnos que la oscuridad no es eterna. Mañana será otro día y si tú tienes las ansias de ver la vida en su toda su dimensión, pues tendrás suficiente luz, pero si así no lo quieres porque piensas diferente a mí, vivirás sólo en plena oscuridad ... allí donde hasta el mismo ángel de la oscuridad no quiere vivir para siempre.


MARiSOL




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sábado, 8 de julio de 2017

El sol que salió de su tumba

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Érase una vez un hermoso sol que fue obligado a morir lentamente en vida. Fue la oscuridad la que, en un momento de rabia descontrolada y ayudada por los sentimientos negativos tan conocidos como la ira, la tristeza, la hostilidad, la desesperanza, la culpa y los celos, le cayeron al sol de sorpresa, lo maniataron y lo escondieron de la vista del mundo por largo tiempo. 

La oscuridad era de la opinión que sólo ella era la que debía reinar sobre el mundo entero porque le hartaba que el sol fuera la fuente de inspiración para la felicidad, el humor, la alegría, el amor, la gratitud y la esperanza. El gran problema de la oscuridad era que no soportaba ver a gente positiva siempre sonriendo y mostrando su sol interior para alegría de ellos mismo y de los demás. Por este motivo quería que todas las personas positivas se convirtieran, por fuerza mayor, en personas negativas para vivir así en plena oscuridad mañana, tarde y noche. Allí donde ella gobierna con mano dura.

Sin embargo, esta noche la oscuridad no ha podido dormir pensando en el sol. ¿Ya habrá muerto?. Esta noche la oscuridad tiene sentimientos de culpa, porque ha encendido varias veces la luz para no ver su propia oscuridad. Todo parece indicar que la oscuridad se ha quedado pensativa desde que yo, acompañada de otro sentimiento neutro llamado Sorpresa no sólo le fuimos a tocar la puerta de su casa, hace unas horas atrás, sino que le hicimos saber que el mundo no podía seguir sólo en sus manos. Aparte, abogamos, con voz decidida y argumentos sólidos, por la libertad del sol porque ese sol  es el que ayuda a los seres humanos a no ver solamente sombras.  Hasta las mismas sombras eran de la opinión que ya era hora de sacar al sol de su tumba porque de lo contrario, al final, la oscuridad se quedaría sin nadie. Los seres humanos morirían de frío, sobre todo, en sus corazones. 

Es así como la oscuridad se apiadó del sol y ella misma lo fue a sacar de su tumba después de haberme llamado por teléfono para decirme que la Sorpresa y yo lo ayudáramos en esta misión. ¿Seguiría el sol con vida? Pues, querido lector, para no alargar más este cuento, te hago saber, que si bien el sol estaba débil y casi desfalleciente, al liberarlo la oscuridad se disculpó con él y le hizo saber que, de ahora en adelante, no lo vería nunca más como rival o enemigo, sino como aliado ya que ambos se necesitan para así ayudar a los seres humanos a vivir en equilibrio entre la luz y oscuridad de sus pensamientos ... allí donde yo también ocupo un lugar importante. Te preguntarás quién soy yo. Aparte de ser amiga del sol y una conocida lejana de la oscuridad, te hago saber que yo me llamo Compasión ... la mejor virtud de estos dos reyes: El Sol (o luz del día) y la Oscuridad.

Para terminar ... en tus manos está, querido lector escoger entre la luz y la oscuridad pues para todos aquellos que queremos ver la vida en toda su dimensión, siempre habrá suficiente luz mientras que para todos aquellos que tienen una opuesta disposición, sea por fuerza mayor o hasta por libre elección, siempre habrá bastante oscuridad.

Mientras a la oscuridad yo la veo con ojos compasivos porque ella me gusta para meditar, empiezo ahora mi día con un sol en mis pupilas y mucha luz en mi corazón. 


MARiSOL









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martes, 4 de julio de 2017

Mi sueño roto


Tengo un sueño roto que lo único que hace es quejarse mañana, tarde y noche. Me tiene ya bastante mortificada. ¿Hasta cuándo va a seguir dándome la lata? Pues bien, he decidido hablar hoy día con este sueño roto porque estoy decidida a no dejarme más manipular por él. Buscaré una solución para sacarlo de mi vida de una vez por todas. Ya basta con sus gimoteos y sus lamentos sangrientos que inundan mi alma hasta ahogarla de pura pena... esa pena que vive sin esperanza y sin pasión porque se empeña en mantener a mi alma completamente en desorden. 
Pues bien, armándome de valor llegué a una esquina de mi memoria para hablar con mi sueño roto. Procuré no acercarme mucho a él para no cortarme ni la lengua ni las manos de mi corazón. Me mantuve a una distancia prudente; lo suficiente como para que me escuchara claramente. Cuando llegué a su lado, allí estaba mi sueño roto sin una sonrisa en su rostro. Estaba expectante y muy serio.

_ Vengo decidida a que salgas de mi vida - le dije  aunque mi voz no sonora del todo fuerte.  Era casi un susurro.

El sueño roto, después de mirarme con cierto desdén, comenzó a temblar no de miedo, sino de rabia mientras exclamaba: 
- ¡No es posible! ¡Yo soy mas fuerte que tú! 

- Es cierto que me he dejado manipular por ti por mucho tiempo - le hice saber y luego continué hablando - Pero ha llegado el momento de sacarte de mi vida porque me he dado cuenta de algo importante.

- ¿De qué? - preguntó a gritos mi sueño roto. Estaba indignado que yo lo desafiara. No le convenía para nada, pues no tenía a donde ir. ¿No sería mejor que mi sueño roto se escondiese y escabullese más adentro de mi corazón que en lugar de estar en una esquina de mi memoria a la vista de todos?

- ¡Házme el favor de escucharme sin interrupciones! - le dije un tanto molesta. No pienso repetirme. Es ahora que voy a hablar bien claro contigo para que tú andes buscando a otra persona, si quieres, y a mi me dejes en paz, de una vez por todas.

- Veremos que tienes tú que decirme - entre risitas sórdidas me miraba mi sueño roto. Decididamente él no me temía. 

- Mira, por más que tú te empeñes en quitarme mis ganas de vivir, no pienso seguir más aferrada a ti. Tu me haces daño.  No pretendo vivir toda la vida atrapada entre tus esquirlas de vidrios cortantes. 

- Veo que no me dices nada - rió maliciosamente mi sueño roto. No veo que puedas contra mí. Ja ja ja ja.

Era cierto. Yo no estaba diciendo nada importante. Mis palabras como que se negaban a sostenerse de pie. Se tambaleaban no sólo ante mi sueño roto, sino ante mí misma, ante mi propia dignidad. Me daba cuenta del por qué  y era porque yo me mantenía a una distancia prudente. Mi reaccion era tímida, insegura. Mmmmm.... Armándome de valor aunque un miedo me cortara la respiración, agarré del cuello a mi sueño roto, lo zarandeé mientras sentía como la sangre me hervía de la indignación y la veía correr a los pies de mis palabras. Con voz decidida le hice saber que yo no tenía ya más ganas de retenerlo. Me tenía harta de saberlo allí dentro mío porque él no concordaba más con mi realidad. Pero por más que yo me peleaba con mi sueño roto, el ejercía un poder muy grande sobre mí. Me podía mantener paralizada.

Al escucharme la realidad, salió en defensa mía y se plantó entre mi sueño roto y yo. Y mientras ella no le tenía miedo a nada y menos ni a mi sueño roto, gritó con voz más enérgica que la mía:
- ¡¡¡Fuera de aquí, sueño roto!!!!

Por primera vez ví que mi sueño roto retrocedía del susto. Una cosa era meterse conmigo y otra con la realidad porque bien sabía mi sueño roto que la realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece por nada del mundo. Y menos de mi lado, ahora que yo tenía a la realidad de aliada mía. Es así como mi sueño roto dió un paso hacia atrás y resignado me ordenó, de una manera educada, a que yo cerrara mis ojos. Como su voz no me amenazaba más, antes de cerrarlos le pregunté la razón para hacerlo.  

- No quiero que tú veas como yo salgo de tu vida - me hizo saber mi sueño roto. Pero antes de salir de mí, él se dió una vuelta por mi alma de arriba a abajo.

¡Ay! que dolor! Yo pude sentir como todo mi cuerpo temblaba, mis músculos se tensaban, mi respiración se entrecortaba. La sensación de morir duró un par de segundos; cuando abrí los ojos, mi sueño roto ya no se encontraba más a mi lado. Sólo había dejado sus esquirlas de sangre a los pies de mi realidad. 
Es así como la realidad tomándome de la mano me pidió que juntas barriéramos las esquirlas y las echáramos a la basura del olvido... ¿allí donde los amores antiguos mueren de hastío? No. Simplemente donde esos amores antiguos ya no tienen mas cabida en la realidad de mi presente. Mi pasado y futuro sonrieron agradecidos. A partir de ahora yo viviría bien despierta dándole la cara a mi realidad. Y aunque ésta no fuera perfecta, es la única que tengo. Vivo, amo, siento sin ningún sueño roto que pretenda dejarme sólo soñando entre penas, frustraciones y desconsuelos. 

Y tú, querido lector, ¿deseas que yo te regale mi sueño roto o prefieres querer esforzarte en ser feliz como yo? Y mientras mi pregunta flota entre tú y yo, mi sueño roto como tantos otros, tarde o temprano, terminan capitulando ante la realidad de la vida. Brindemos, pues, por la vida, pero en copas enteras para no cortarnos más nuestra querida alma en mil pedazos. 


MARiSOL