jueves, 28 de enero de 2016

Sembrando recuerdos



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"Me he sembrado recuerdos en el alma. 
Y no sé a dónde ir con ellos.
El viento me lleva siempre en una sola dirección...
hacia ti, querido ausente"

Rocío estaba escribiendo un poema en su mente mientras conducía por un camino que la llevaba quién sabe a dónde... A ella le gustaba escribir poemas de amor desde hacía dos años. Era una forma de sentirse viva para no enloquecer. O, acaso ¿ya lo estaba?  No buscaba ni fama ni fortuna, sólo paz en el alma... La muerte de Gustavo la había dejado destrozada. Tenía una cicatriz sin cerrar desde hacía más de dos años. Rocío le escribía a él, a su gran amor, al que partió para siempre sin su permiso.

Pues bien, este poema fué el último de Rocío porque su muerte fué instantánea. No hubo testigos para contar lo que realmente sucedió. La policía la encontró en un auto empotrado contra un árbol, al pie de un terreno de cultivo usado para sembrar trigo. Casualmente fué el mismo lugar donde Gustavo había perdido el control sobre su auto por querer esquivar a un zorro y se había estrellado contra el mismo árbol muriendo de manera instantánea; lo mismo pasó con Rocío. ¿Tuvo ella que esquivar también a un zorro? No sé sabe; quizás lo que ella hizo fue llegar de la manera más rápida donde su amado porque quería reunirse con él para siempre.
 
Pero, ¿qué había pasado realmente? Pues que Rocío se había escapado unas horas atrás de un sanatorio para enfermos mentales. Se había robado el auto de una buena amiga que la había ido a visitar. En un descuido en que Irma, su amiga, se había ido al baño, porque se sentía mal del estómago, Rocío le robó las llaves del auto, su  abrigo, sombrero y sus anteojos negros. Salió del sanatorio sin llamar la atención. Ya afuera encontró sin dificultad el auto de su amiga. Lo conocía bien. Y como Rocío sabía manejar, no tuvo problemas para salir rápidamente del aparcamiento del sanatorio.

La gente del lugar cuenta que desde hace dos meses, después del trágico accidente de Rocío, más de una vez se ha visto de madrugada a una mujer de pelo largo y desnuda caminando por sus sembríos recitando en voz alta poemas de amor. En otras oportunidades, se han escuchado también de madrugada risas de un hombre y una mujer que corren alegremente por el campo y juegan a las escondidas.

Yo, hoy en la madrugada de hoy día, mientras regresaba de viaje en auto de otra ciudad que queda de la mía como a 60 kms., al hacer una pausa cerca del mismo árbol y del sembrío porque tenía muchas ganas de orinar, escuché las voces de una mujer y un hombre que se hacían juramentos de amor hasta la eternidad. Miedo no sentí, más bien, una gran alegría me invadió porque supe que mi amiga Rocío había, por fin,  dejado de sufrir al haberse reencontrado con su gran amor. Pero, ¡qué experiencia más bonita la que yo hecho! porque me doy cuenta que Gustavo ha dejado de ser no sólo un recuerdo para Rocío, sino también su gran ausente.
 
Y yo aquí, al contarte esta historia, querido lector, me encuentro sembrando hermosos recuerdos de ellos dos.




MARiSOL

 






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domingo, 24 de enero de 2016

Lluvia de estrellas


Esta noche las estrellas están jugando a las escondidas conmigo. Quizás deba viajar hacia ellas para que me digan qué es lo que yo tengo que hacer y ... Pero, antes que terminara yo de pensar en voz alta, un ángel me interrumpió haciéndome saber que nadie puede decirme qué es lo que yo tengo que hacer cuando yo ya he decidido qué destino quiero tener. Al darme cuente de cuánta razón tenía el ángel, él continuó hablando y también me hizo saber que por los pasos que yo estoy dando, ya he trazado mi camino de vida al menos que yo esté dispuesta a cambiar de actitud porque, al fin y al cabo, yo soy el producto de mi actos, de lo que yo hago conmigo misma y con los demás. Al final, no son las cosas las que cambian, sino somos nosotros los que cambiamos si queremos cambiar. 

El ángel sonrió y luego me hizo saber que yo no puedo ser esclava ni de mis temores ni de mis inseguridades, si tengo la posibilidad de cambiar lo que debo cambiar; nunca es tarde para ello. Las palabras del ángel me removieron el piso, y para no perder el equilibrio, el ángel me envió una lluvia de estrellas que formaron a mis pies el siguiente pensamiento para que yo me sostuviera en él:

"Si no puedes cambiar la situación que te produce temor o inseguridad, entonces, escoge la actitud con la cual quieras afrontarlos. No solamente esta actitud vive dormida en el fondo de tu corazón y sólo está a la espera que tú la despiertes, sino que en tu corazón brilla la estrella de tu destino que guiará siempre al capitán de tu propia alma contra viento y marea porque tu alma existe para recordarte que hay un mejor manera de vivir, sentir y pensar si quieres".

Después de entender este hermoso pensamiento, las estrellas me levantaron en vilo y me llevaron donde el ángel. Al llegar a su lado, ya él no me habló más; todo estaba dicho. Solamente él me tomó en sus brazos. Una sensación de paz me cubrió toda ... Al despertar de este hermoso sueño, escribí este pensamiento aprendido en un papel para no olvidarme nunca de éste y tratar de ponerlo en práctica lo más pronto posible para mirar con mejores ojos a mi destino porque éste no reina sobre mí sin la complicidad no sólo de mi propio instinto, sino de mi buena voluntad para sonreirle a la vida a pesar de todo.


MARiSOL










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viernes, 22 de enero de 2016

El beso de la luna llena



Cuando siento una necesidad imperiosa de religión, mis palabras vuelan hacia mi querida luna llena. Necesito no sólo hablar con ella, sino también de su compañía y "last but not least" también de sus consejos porque con ella puedo encender la luz que me ayuda a evitar ver mi propia oscuridad. 

Es así como le digo a mi querida luna llena que necesito reconectarme con mi alma ... esa alma que se llena sólo con eternidad cuando necesito estar en paz conmigo misma. Y para lograrlo quiero tomar conciencia de quién soy con su ayuda. 

La luna llena al ver que me dirijo a ella me pregunta sonriendo si yo estoy a la búsqueda de mi propia piedra filosofal. Al ella recibir mi respuesta afirmativa, se da cuenta que yo necesito de su sabiduría porque yo estoy cansada de no encontrar respuestas. La luna al escucharme decir ésto, me hace saber que las respuestas pueden ser mucho más indiscretas que las preguntas. ¿Cuál, es en realidad, mi problema? Pues, en realidad, es no saber quién yo soy realmente, le hago saber.

La luna llena me queda mirando y luego me dice que yo, en el fondo, estoy destrozando mi vida tratando de buscar respuestas que jamás voy a encontrar. Más bien, me pide que me relaje, que aspire hondo y que bote todo lo que me perturba.

Comienzo el proceso... después de varios minutos le pregunto a la luna:
- ¿Cómo hago para caminar por la vida sin dolor?
- Es imposible lo que me pides - me responde la luna y continúa - Tú tienes que aprender a integrar el dolor y sufrimiento como parte inseparable de tu crecimiento personal.
- Pero, es que vivir sufriendo no es vida. Mi voz siente un gran cansancio, quizás porque no he aprendido hasta la fecha a vivir plenamente.
- Veo que has perdido la orientación. - me dijo la luna llena y luego de hacer una pausa, volvió a hablar - Estás yendo por un camino que no te lleva a ninguna parte.  
- ¿Y qué hago para regresar al camino correcto? 
- Es sencillo. Si logras recordar de dónde vienes y  para qué  estás aquí,  encontrarás tu camino - me respond la luna y luego me dijo - Pero no te olvides que los obstáculos que te impiden avanzar son parte del desafío para fortalecer tu espíritu y si logras vencerlos, podrás encontrarte a ti misma.
- Pero, ¡esta prueba me puede tomar toda una vida!  
- Y, ¿qué importa? - me respond la luna llena. Lo importante es que estás en tu camino porque deseas  encontrar a tu propio Dios interno para alcanzar así la total plenitud. Y estar consciente de ésto, ya es un gran triunfo personal. Así que ¡ánimo y adelante, caminante! 

Finalmente, la luna llena antes de despedirse de mí, me dió un beso tierno en la mitad de mi corazón. Yo me fuí a dormir agradecida de contar con su amistad y sabiduría para poder seguir caminando a su lado no sólo esta noche en mis sueños, sino para siempre intentar de seguir por el camino correcto de mi vida ... el de la paz interior.




MARiSOL







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jueves, 21 de enero de 2016

Probando la amistad



"De mi lista de amistades, ¿cuántas de ellas se han alejado de mi lado o yo de ellas? ¡Uf! Son muchas." Así estaba pensando Magdalena cuando despertó. Había soñado que se encontraba en la casa de sus padres - donde vivió su niñez y parte de su juventud - y que dentro de ésta se encontraban reunidos amigos y amigas de la infancia, de su juventud y esas otras amistades hechas ya como mujer adulta. ¿Qué sería de la vida de todos ellos? Por un momento Magdalena sintió tristeza al recordar los buenos momentos compartidos con todos ellos. Pero, ¿por qué la amistad se echó a perder con muchos de ellos? Simplemente porque con unos la confidencia la corrompió, con otros porque el mucho contacto la consumió, o porque el silencio de la desconfianza la maltrató. En fin, y por tantos otros motivos más... Acaso, ¿no sería porque cuando hay demasiada felicidad de una parte y desgracia por la otra la amistad se echa a perder? Magdalena suspiró. Ella había aprendido - con el pasar del tiempo - que la verdadera amistad no tiene un valor de supervivencia, sino que ésta es una de las cosas más bellas que existen porque le da valor a la supervivencia. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque la amistad vale casi tanto como la propia familia. Sobre todo, porque la verdadera amistad te impide caer a abismo ... a ese abismo que mira dentro de ti. Bien, a decir verdad, no quiero caer en el abismo del desengaño, pero he de agregar que ilusa no soy. Más bien, soy de la opinión que la verdadera amistad es como una obra maestra porque guarda en su corazón una igualdad armoniosa que no depende ni del espacio ni del tiempo mientras el parentesco sin sangre se hace presente y me sonríe de manera benevolente. Quizás porque en realidad es que no hay amigos, sino sólo momentos de amistad. Espero tú, querido lector, me entiendas lo que quiero decir. Y así hayamos cambiado, sólo el respeto conserva la amistad mientras nos perdonamos los pequeños defectos. ¿Qué sería de mí si no existiera la amistad? No podría ser feliz. Sin bondad, complicidad y mutua ternura la amistad dejaría de ser un acuerdo perfecto entre la vida y yo. He aprendido a mostrar mi amistad a la gente que la valora porque ellos son mi patria. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque yo no he nacido en un rinconcito, sino que mi patria es el mundo entero ... allí donde todas mis amistades viven ahora y siempre hasta el final de mis días aunque hayamos cambiado y sigamos cambiando. Lo principal es que seamos un solo corazón que habita en dos almas gemelas o no, pero que nos conduce, al fin y al cabo, al amor ... allí donde no existen fronteras cuando de verdad se quiere, probando la amistad no con palabras, sino con hechos aunque las distancias nos separen. 

MARiSOL









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miércoles, 20 de enero de 2016

El pescador de mentiras

 

Durai Ashoka es un pescador de Shri Lanka. Él no solamente se dedica a pescar peces y venderlos en el mercado de Wennappuwa para poder mantener económicamente a su familia, sino que es el mejor pescador de mentiras del mundo. ¡Como él no hay nadie! Turistas de todas partes del mundo llegan donde el señor Ashoka para pedirle que les diga qué es lo que ve en el fondo de sus propias redes.

Yo soy reportera y he viajado hasta ese país para entrevistar a este famoso pescador. Durai Ashoka habla un poco de inglés. Por lo menos, se deja entender. En todo caso, he contratado a un intérprete que habla cingalés e inglés para que la entrevista se desarrolle sin ningún problema idiomático. La entrevista la hago en el bote del pescador, estando en alta mar. 
- Dígame señor Ashoka, ¿por qué cree Usted que los seres humanos mentimos?
- Por muchas razones, las mentiras piadosas las acepto, pero las que se dicen por miedo o para aparentar lo que no somos o no tenemos o para alcanzar más éxito social o económico, no las tolero - me respond serio el pescador mientras lanzaba su red al agua.
- Y ¿por qué Usted se dedica a parte de pescar peces también a pescar mentiras? - le pregunté intrigada.
- Pues, porque mis padres me enseñaron a decir siempre la verdad aunque ésta duela. Y yo ayudo a la gente a encontrarla. No hay peor cosa que vivir engañando a los demás y engañarse a sí mismos. Es más no soporto a la gente astuta y manipuladora que se dedica a engañar a los otros, sobre todo, que hace uso de artimañas para conseguir lo que quiere cueste lo que cueste. 
- Pero, Usted ¿no cree que hablar siempre con la verdad puede hacer daño? 
- No siempre. Mire, le voy a dar un sencillo ejemplo: si usted tiene un vaso medio llenar de agua, también resulta ser un vaso medio lleno, ¿no es cierto? 

Yo asentí con la cabeza. Era cierto lo que me decía, pero seguro que había algo más que quería decirme este pescador, y así fué. A continuación me dijo que una mentira a medias nunca será una media verdad. Agregó que más dañino son las mentiras porque son como peces envenenados. Ya que si uno los come, uno se muere ... de pena, rabia o decepción. Es más, cuando uno miente (dejando de lado las mentiras piadosas), uno puede llegar muy lejos, pero sin la esperanza de poder volver.
- Dígame señor Ashoka, ¿qué opina Usted de las personas mentirosas? - le hice esta pregunta un poco insegura ya que yo he mentido muchas veces durante el transcurso de mi vida.
- ¡O son cobardes o son desvergonzadas! Es más, hay que tener buena memoria después de haber mentido aunque tarde o temprano la verdad sale a la luz - me respondió el pescador de manera tajante. Y luego me preguntó si yo quería saber qué ve él en el fondo de su red; si ésta le hace saber si yo soy una persona mentirosa o no.

- ¡No! - mi voz soltó un grito inesperado. Me dí cuenta, en ese momento, que yo no quería que él viera lo que  yo tengo guardado mi alma desde hace ya tiempo.  Decidí cortar la entrevista. Apag la grabadora. 

¡No puede ser! Yo vine a entrevistar al enigmático pescador Durai Ashoka y no a que él me entrevistara a mí, periodista defensora de la verdad, pero de la boca para fuera. ¡Ay! Yo no quiero que ni él ni nadie se entere de la cantidad de mentiras que nadan en mi mundo interior. Admito que soy cobarde. Y tú, querido lector, ¿dices siempre la verdad?


MARiSOL




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martes, 19 de enero de 2016

El faro y yo


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Como desde hace unos pocos días he visto que el faro, cercano a mi casa, ya no lo veo regalar su luz de manera potente, me he acercado a él para preguntarle el motivo por el cual ha dejado casi de funcionar como debería ser.

Bien, al preguntarle a mi querido faro por qué no brilla como antes en la oscuridad de la noche, él me hizo saber que está cansado de no solo siempre alumbrar a otros, sino que nadie lo alumbre a él.  Su voz sonaba triste y dolida.


Luego de escucharlo le pregunté si yo lo podía alumbrar con mi simple compañía, a lo que él me respondió:

- Puedes quedarte a mi lado, si así lo deseas, pero es más que eso, lo que yo necesito.
Al yo pedirle al faro que me revelara sus secretos pensamientos, ésto fué lo que me contestó:

- La verdad que también estoy cansado de alumbrar solo para que los barcos divisen la costa, porque yo quisiera que fuera más que eso ...

Y yo al saber de lo que se trataba lo interrumpí robándoles sus palabras y le dije agitada:

- Tú lo que deseas es alumbrar también los corazones de los que van en sus barcos, ¿verdad? 

El faro sorprendido por mi respuesta me miró desconcertado. Le había adivinado sus pensamientos.Y sin darle yo tiempo a hablar le dije a continuación:

-A ti te gustaría poder alumbrar el camino interno de todos aquellos que te ven desde sus horizontes de vida para apartar de sus corazones todo mal, ¿verdad?

- Así es. Me gustaría que mi luz pudiera enceguecer al odio, a la envidia, a la desconfianza, al egocentrismo, a la indiferencia, a la vanidad, a la arrogancia, al rencor, a los celos, a la tristeza, al rechazo, a la soberbia ... ¡Ay! La lista es larga. Me gustaría que los malos sentimientos dejaran de existir para hacer de los seres humanos mejores personas - me contestó el faro abatido.
- Entonces, no dejes de seguir alumbrandónos - le supliqué.

- Acaso, ¿tú también necesitas de mi luz? - me preguntó sorprendido el faro. 
- No sabes ¡cuánto! - le respondí bajando la mirada.
- ¿Puedo saber por qué? - me preguntó curioso el faro. 
- Pues, para que me ayudes a enceguecer a la nostalgia de mi camino de vida - le contesté sin levantar la mirada del suelo.

- Pero no tiene nada que ver con los malos sentimientos - me replicó el faro. A lo que yo le dije que la nostalgia es venenosa cuando se vuelve un hábito, sobre todo, cuando solo nos concentramos en mirar hacia atrás con pena y no hacia adelante con alegría.

El faro no me hizo ninguna pregunta más. Mejor así. Y es que el faro no quiere saber de mi nostalgia, porque él tiene la suya propia. Luego de permanecer el faro unos minutos silencioso, empezó a brillar como antes, con su luz potente. Agradecida lo acaricié. El faro se había dado cuenta que no hay que esperar a recibir, lo mejor es dar sin intereses de por medio. Sonreímos porque hemos descubierto que comos almas gemelas no queremos dejar, con nostalgias o sin ellas, que nuestro sol interno deje de brillar ahora y nunca aunque ambos sepamos que en nosotros habita una nostalgia incomprensible ... ésa que nos lleva a pensar que un hay un más allá fuera de nuestro alcance donde ni la luz del faro ni la mía pueden alcanzarlo, solo cuando ya nos encontremos viviendo dentro de él. Mientras tanto el faro y yo seguiremos brillando para alumbrar nuestros caminos de vida y de todo aquél que nos necesite aun sin pedir nada a cambio.



MARISOL



Mi querido Malecón Cisneros vivirás por siempre en mi corazón.



Pintura de  Vladimir Kush

lunes, 18 de enero de 2016

Entre la realidad y la Fantasía

 

La realidad se muestra demasiado seria; se ha vuelto un poco seca y triste. Yo diría que algo le pesa en el alma como para no dar cuerda suelta a su propia fantasía. Y aquí es donde la Fantasía sufre porque quiere sentirse libre de culpa y cargo. Yo también. He de hacerte saber, querido lector, que ellas dos amigas no son, solo se toleran desde que se conocieron. Mejor dicho, desde que yo las conozco.

Me encuentro yo en el medio sin saber para dónde tirar. ¿Será que cualquier influjo de fantasía sobre la razón me va a agregar un grado de locura aunque yo no quiera? No creo. Yo sé que loca del todo no estoy. Mas no sé si odiar del todo a la realidad que me rodea o quedarme solo enamorada de la fantasía por fuerza mayor.

Si bien acepto mi realidad con todo lo que me trae y propone o hasta desafía, yo estoy aquí para darle la cara, mas, sin embargo, para soportarla mejor, le doy un toque de fantasía para que me ayude a vivir mejor; será porque la realidad sigue existiendo con todos sus bemoles y no desaparece del todo mientras la fantasía me ayuda a existir como yo quiero mientras hace desaparecer a la realidad, solo por momentos. Es como un acto de magia ... ese puente entre el mundo visibile e invisible que tanto a mí me gusta. Quizás lo que yo realmente deseo es que mi realidad no termine de ahogarme aunque en ella se desborde mi fantasía como un mar sin riberas.

Pues bien, he de confesar que me siento entre dos mares, entre dos aguas, entre dos mundos. Si bien tomo a la realidad como guía, tomo por compañera de vida a la fantasía. Con ella me siento más a gusto aunque a ti no te guste, querido lector. Y, ¿sabes por qué? porque mi mundo de fantasía está poblado de ilimitadas irresponsabilidades y de permanentes alegrías.

Y yo la verdad que si bien quisiera vivir siempre en mi fantasía, me reincorporo todos los días a la realidad porque es la única manera de vivir despierta porque muerta no estoy; todavía no. Quizás esto yo lo digo porque soy una soñadora práctica, en el fondo, porque no deseo que mis sueños sean solo bagatelas que se quedan colgando en el aire. Hago bien en distanciarme de pedestales y plataformas para vivir tocando el suelo de la realidad que me toca vivir aunque la fantasía se haga presente y me toque la puerta cada dos por tres. Sonrío mientras le doy la razón a mi realidad mientras mi fantasía espera su turno para hacernos a las dos felices.
 
 
MARiSOL
 
 
 
 

 


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sábado, 16 de enero de 2016

Alpha Centauri


 

Angélica es una niña de ocho años, nieta de Cristina, una amiga mía que la está cuidando por este fin de semana ya que su hijo (padre de Angélica) y su nuera han hecho un corto viaje a otra ciudad por haber sido invitados a una fiesta. Por este motivo, mi amiga tiene a su nieta en casa. Y como yo estoy visitándola, tengo la oportunidad de hablar también con su querida nieta, quien por cierto, es una niña a la que le fascina el Cosmos. Y como su abuela ya está cansada de hablar con ella, casi siempre, sobre este tema, me agarra a mí como su compañera de charla. 

Pues bien, apenas yo tomé asiento en la sala de mi amiga Cristina, Angélica se sentó a mi lado para preguntarme si yo tenía no solo fascinación por el Cosmos, sino también si yo sabía de que están compuestas las estrellas. Pero como Angélica vió que yo no soy una experta en esta materia, me hizo saber que las estrellas están compuestas en su mayoría de hidrógeno y helio, con cantidad variable de elementos más pesados. Luego, a continuación, también me dijo que las estrellas emiten luz porque en su interior hay reacciones nucleares por sus temperaturas tan elevadas.
- Muy bien - le respondí. Y luego agregué - yo lo único que sé son los nombres de los planetas de nuestro Sistema solar. Pero Angélica no quería en hablar sobre planetas, sino sobre estrellas. 

Así que Angélica volvió a la carga con otra pregunta; esta vez ella quería saber si yo sabía cuántas estrellas se pueden ver a simple vista en cada hemisferio. Pero al decirle que no tenía la menor idea, ella me respondió muy orgullosa:

- A simple vista se ve en cada hemisferio unas 8.000 estrellas. En realidad los astrónomos son de la opinión que el número de estrellas de la Vía Láctea son cientos de miles de millones.

- ¡Ah! ¡Qué interesante! - le respondí un tanto desganada. Si por lo menos Angélica se hubiera interesado por Psicología, entonces, yo hubiera podido ser la voz cantante en esta conversación, puesto que soy psicóloga. Yo me intereso por ese otro cosmos ... la mente, ese universo interno del ser humano; un campo fascinante donde podría pasarme horas conversando sobre este tema.

Luego, seguidamente, Angélica me hizo otra pregunta. Ella quería saber si yo sabía cuáles son las estrellas individuales visibles en el cielo que están más cerca del Sistema Solar en la Vía Láctea.
- Pues, lo ignoro - fué mi respuesta.  ¡Qué desagradable es sentirme ignorante en esta materia! pero todo no se puede saber, me digo a mí misma. 

Cristina y yo cruzamos miradas, ella me sonrió como para pedirme un poco de paciencia. No faltaba mucho para que Angélica recibiera la visita de una amiguita de colegio, a quien también le fascina la Astronomía. Angélica le quiere enseñar a su compañera de colegio un nuevo libro que le han regalado sus padres por su cumpleaños celebrado hace pocos días atrás.

Como Angélica se dió cuenta que yo no sé nada sobre estrellas, ella me dió la respuesta correcta: Próxima Centauri o Alpha Centauri C. Ésta forma parte de una estrella triple (Alpha Centauri A, Alpha Centauri B y Alpha Centauri C) conocida normalmente como Alpha Centauri. 

- ¡Oh! así se llamaba un caballo que yo solía montar en los veranos de mi niñez y parte de mi juventud en la hacienda de un tío mío a quien le gustaba criar caballos - le respondí sonriendo por haberme traído gratos recuerdos asociados con el nombre Alpha Centauri. Este caballo no fué una belleza de animal, pero él me gustaba mucho porque era dócil. Siempre me gustaron mis cabalgatas hechas sobre este caballo cuando  recorría la hacienda de mi tío o cuando me iba a cabalgar a una playa cercana.  Nunca podré olvidar a Alpha Centauri.

Pero Angélica en lugar de prestar atención a mi respuesta, me dijo que para mi información este sistema de tres estrellas está situado a 4,3 años luz de la Tierra. O sea, a unos 40 billones de kilómetros de distancia.

Y mientras Angélica seguía hablando, mis oídos se cerraron para así poderme meter en mi propio universo vestido de recuerdos. En esos recuerdos donde mi querido "Alpha Centauri" se encontraba viviendo; murió ya hace más de veinte años. Como no hay manera de hacerlo regresar a la Tierra, me queda solamente el recuerdo de haberlo hecho regresar a mi memoria y de haberlo visto claramente sin telescopio a la mano. 


MARISOL








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jueves, 14 de enero de 2016

El pirata del amor


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Sandro no es un pirata cualquiera; no cruza mares para asaltar o robar barcos con fines delictivos o secuestrar embarcaciones ni tampoco es un criminal. No, él, desde hace tiempo,  cruza los mares tempestuosos y calmos del internet en busca de su gran amor. Allí va él con su barco (corazón)  y con su telescopio, vestido de intuiciones y necesidades, en mano; va siempre oteando el horizonte para ver si logra encontrar a su gran amor cada nuevo día. Siempre va en busca de Norma ya que ella  es el aire que él respira, la razón de su vida aunque ella se haya convertido en una bendita obsesión que lo salva de la total locura. Entrar en detalles no quiero por respeto a Sandro. Burlarme no quiero. Todo lo contrario. Si bien él es un hombre difícil de entender, tiene el corazón de un niño. Pues, quién diría que yo, Norma, soy ese gran amor no olvidado. Tal vez por este motivo, Sandro siente una satisfacción tonta hasta efímera mientras yo tengo los dedos cruzados detrás de la espalda del tiempo, de ése que nos separa. Y aunque no pueda besar los labios de mi pirata enamorado, yo zarpo también en mi barco para buscarlo en los mares (vestidos de olvido y recuerdos) de mis sueños. ¿Será que me siento también pirata? Un poco, quizás, puesto que yo sólo escribo en el mar de estas letras, chuecas o no, para hacerte saber que no te olvido. Pero déjame decirte que yo no formulo promesas, sólo te doy un soplo de vida para que tú, querido pirata, sigas conquistando otros mares a los cuales yo no tengo acceso ni quiero tener. Perderme en los mares de tu mente no quiero, porque el mío sobra por los dos aunque hoy día siento que serás tú, el que te sientas más fuerte que yo al descubrir como mis palabras navegan hacia ti sin querer o a propósito. ¡Dios! Soy una pirata desvergonzada, ¿verdad? por seguirte esperando, cual enajenada, al otro lado del mar, en ese mar que no quiero que se desborde y nos cubra de olvido. Y mientras mi sueño termina, empieza mi realidad, en esa realidad donde no tiene cupo mi querido pirata del amor ... ni yo tampoco porque muy cuerda no estoy.

Sandro sabe que Norma siempre viajará con él en el mar de la vida sin sombras, sin tabúes, sin malos pensamientos, aunque las dudas se interpongan ahogándola a ella por momentos. Norma, desde su mar, él en el suyo, sin tocarse físicamente, pero sí con el alma, se tocarán con el alma ... esa alma que  logra superar distancias,  porque no van ambos en busca de misterios aunque algunas veces  sean piratas, pero ni de robos o secuestros de embarcaciones ni son criminales que actúan en alta mar y abordan barcos con fines delictivos como escribí al principio ... ese principio que, muchas  veces, nos muestra el final de una historia de amor.  ¡No! ambos son piratas del amor.  

MARiSOL











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martes, 12 de enero de 2016

Buscando la felicidad



Anoche ví como se columpiaba Anita, una niña de diez años, mientras conversaba con la luna sobre la "Felicidad". Y como tan complacida quedé sobre la conversación sostenida entre las dos, comparto contigo, querido lector, de lo que mis ojos y oídos fueron testigos.

Empiezo ... Como la noche se presentaba templada y no era tarde, Anita salió al jardín, después de pedirle permiso a su mamá, para salir un rato a columpiarse. Al estar Anita ya afuera sentada sobre su columpio y mirar a la luna, la luna le preguntó el motivo de tanta tristeza en su mirada a lo que Alicia le dijo que si bien su padre había muerto hacía más de tres meses, ella lo seguía extrañando mucho y no sabía si podría alguna vez poder levantar cabeza.

Pues bien, aquí te hago saber como ví y escuché este diálogo sostenido entre Alicia y la luna:

- Querida luna, necesito de tus consejos. Quiero columpiarme con tu ayuda para olvidarme de mis tristezas, de una vez por todas, y entregarme simplemente al hecho de querer ser feliz, ¿Cómo puedo conseguirlo? Quiero ayudar a mi mamá, ¿sabes?

La luna mirándola con sus ojos bondadosos, le dijo  dulcemente:

- Lamento la muerte de tu padre, Anita. Yo no creo que él quiera verte siempre triste. Lo importante es que te mantengas en movimiento - le hizo saber a Anita y continuó hablando - porque si no haces nada por obtenerla, nada sucederá. Ella, la felicidad, se mantendrá sólo escondida de ti. Pero ¡ojo! no estés a la espera de la gran felicidad, porque ésta no existe.

- ¿Cómo? No te entiendo - le respondió Anita confundida.

- Es muy sencillo, mi niña. Disfruta de las pequeñas alegrías como ésta. De columpiarte mientras conversas conmigo. ¿Sientes a la felicidad en este momento dentro de tu corazón?

- ¡Sí! - le dijo sonriendo Anita a la luna. ¿Cómo era posible?

- Me alegro que la sientas dentro de ti. La felicidad, en realidad, es una certeza que descansa en tu propia autoestima y en que te sientas bien contigo misma, sobre todo en paz, ¿sabes? - le dijo la luna.

- ¿Qué quieres decir? - le preguntó Anita.

- Pues, si estás a gusto contigo misma, entonces eres feliz - le contestó la luna y continuó hablando - No hay cosa más bonita que sacar a la luz tu imagen positiva. Ésa que vive en tu mundo interior. Si la dejas salir, derramas luz, la tuya, sobre ti misma y sobre los demás, en especial a tu madre, que tanto la necesita en este momento. 
 
Y mientras Anita sonreía complacida, la luna le hizo saber que la felicidad es una lucha constante y que no debe nunca de olvidarse que en el camino de la vida, ella se encontrará con muchos obstáculos que la harán caer, pero lo importante es que uno se vuelva a parar. Además, la luna le hizo hincapié sobre la capacidad de resilencia (de Anita) que tiene.

- ¿Resilencia? No entiendo esta palabra - le respondió Anita ya que no conocía el significado de esta palabra. Nunca antes la había escuchado ni leído.

La luna le dijo que su propia felicidad depende de su capacidad para enfrentarse con éxito a todo tipo de adversidades desde los contratiempos cotidianos hasta los infortunios a los que uno esté expuesto a lo largo de la vida como, por ejemplo, la muerte de un ser querido como la de su padre, la enfermedad grave de una amiguita suya de colegio, la ruptura sentimental entre los vecinos de al lado o la pérdida de trabajo de una buena amiga de su madre. La luna le hizo saber que también la felicidad depende de la fuerza que uno tenga para superar un desastre natural....

- ¿Cómo cuál? - le preguntó Anita interrumpiéndola.

- Pues, un terremoto, una inundación, un huracán o un fuego y que cualquiera de éstos destruya tu casa. 

- Mmmm... - fué la respuesta de Anita. Estaba pensativa.

- Y para terminar la lista de problemas a los que uno está expuesto en la vida - le dijo la luna - también, p.e., cuando uno ha sido víctima de un hecho traumático.

- ¡Dáme un ejemplo! - le dijo impaciente Anita. 

- Ser víctima de un abuso sexual o ser víctima de .... - le dijo la luna, pero Anita no la dejó hablar. La vida presentaba esa cara oscura que a ella no le gustaba, pero a la que tendría que enfrentarse tarde o temprano. Lo único que salió de boca de Anita fué un asustado grito diciendo ¡Basta! 

La luna había ido demasiado lejos, pensé yo. Pero era mejor que estuviera advertida. Espero que esto último nunca le suceda a mi querida Anita.

- Perdona, Anita - le dijo la luna. Pero tu felicidad depende de tu capacidad de resistencia ante las diversas adversidades.

- Es verdad - le respondió Anita. Tú ya me has explicado que la Felicidad es una lucha constante, ya más tranquila.

- ¿Sabes de dónde viene el término "resilencia"? - le preguntó la luna a Anita.

- No - le contestó Anita curiosa. 


- Del Latín "resilire", que podría traducirse como “rebotar”. En el campo de la Física indica la capacidad de un material para recobrar su forma original tras ser sometido a altas presiones. Y en el campo de la Ingeniería tiene su aplicación, por la cantidad de energía que es capaz de absorber un material antes de su deformación irreversible.

- Me alegro de aprender cosas nuevas a tu lado - le dijo Anita agradecida a la luna y ya más tranquila.

La luna, antes de pedirle a Anita que entrara a su casa, terminó diciéndole las siguientes palabras:
- Si bien "Aprender" forma parte de las pequeñas alegrías que te ofrece la vida, la más grande de todas es aprender a ser feliz. Ésta es una tarea difícil, pero no imposible. ¡Esfuérzate por ser feliz, mi niña! ¡Ahora y siempre! 

En cuanto Anita se bajó de su columpio y se despidió de su amiga, la luna, entró a su casa, y ya estando adentro abrazó fuertemente a su mamá y entre lágrimas le dijo:
- ¡De ahora en adelante quiero ser feliz! 

Su mamá, entre lágrimas, le dijo que ella también haría lo mismo. Ambas se apoyarían. 

Te preguntarás quién soy yo. Nada menos que la Felicidad. Me alegro mucho de verlas a los dos bien unidas. Y es que uno sólo me encuentra  amando. Me explico: porque sólo amando de manera desinteresada encuentras en la felicidad de un ser querido,  sea pariente o amig@, tu propia felicidad.


MARiSOL 


 

Dejo este vídeo musical,
originalmente es cantado en italiano,
pero acá, lo puedes escuchar en español.


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viernes, 8 de enero de 2016

Jugando con el tiempo



 
Me imagino, querido lector, que tú sabes el significado del "Tiempo". Según el diccionario esta palabra viene del latín "tempus" y se dice que el tiempo es la magnitud física, cuya unidad básica es el segundo, que permite medir la duración o separación de las cosas sujetas a cambio y es el que  así ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo así un pasado, un presente y un futuro. 

Pues bien, acá yo me encuentro con mi hijo Román de ocho  años. Lo que acá yo te he comentado lo sabe también mi hijo, pero como él se me queda mirando en silencio, trato de buscar otras palabras más sencillas para decirle lo siguiente:


- Bueno, el tiempo es el que marca las estaciones del año, la edad de las personas o una época durante la cual vive una persona o sucede una cosa.

- Todo esto lo sé, mamá - me contesta un poco aburrido Román. Ahora soy yo la que no entiende nada. Después de mirarme mi hijo, continúa hablando y me pregunta - Si tuvieras tú, mamá, que definir el tiempo, sin diccionario a la mano, ¿qué me dirías?

Dejo el diccionario de lado, carraspeo y aclarando mi voz como una flauta dulce le hago saber que el tiempo es una cronología de momentos donde ocurren hechos. Luego le pido que se imagine una línea recta donde se puede representar en forma gráfica los momentos históricos en puntos y los procesos en segmentos. Al terminar de decir esto Román me mira con sus inmensos ojos negros y luego me dice:

- Yo creo que el tiempo es una invención del hombre, mamá. Su respuesta suena categórica. Y luego me hace una pregunta inesperada: ¿Por qué el tiempo tiene que ser representado en una línea y no más bien en un círculo?
- ¿Eh? No te entiendo, Román. Yo creo saber lo que es el tiempo, pero parece que no encuentro las palabras correctas para explicártelo con precisión porque esta pregunta tuya me desconcierta.
- Mamá, yo creo que el presente como tal no existe. Mira, en el preciso momento en que te dije: "el presente como tal no existe" ya esta frase se convierte en pasado y ... 
- Pero, futuro sí hay -  le interrumpo a mi hijo.
Román mientras se ríe a carcajadas me guiña un ojo diciéndome:
- ¿Futuro? Esta es otra invención del hombre. Acaso, ¿tú sabes lo que vamos a estar haciendo mañana a esta misma hora?
- No, hijo. No tengo la menor idea. No soy adivina; ni leo las cartas ni tengo una bola de cristal - le respondo un poco molesta. Este hijo mío me está poniendo nerviosa.
- Entonces el futuro tampoco existe - me responde de lo más tranquilo Román. 
- Pero, hijo ¿en qué crees? El tiempo es importante; de él dependemos para hacer nuestras citas con los amigos o ir al médico, por ejemplo. Además, así como tú  tomas en serio tu horario de la escuela, yo tomo en serio el horario de mi trabajo.
- Sí, claro, mamá. Esto ya lo sé, pero me repito: El tiempo es una invención del hombre. No es que yo no tome en serio al tiempo. Yo sé que estoy obligado a sujetarme  a él como todos. Pero el tiempo para mí es relativo; carece de importancia.
- ¿Por qué? - le pregunto intrigada pensando si, de pronto, debo llevar a mi hijo al psicólogo.
- Mira mamá, lo que para tí es presente, en otros países es pasado o futuro - mi hijo hace una pausa y luego continúa - Me explico: si ahora en Berlín tenemos las 4 p.m., por ejemplo, en Lima son las 10 a.m. O sea, en Lima  su gente vive en nuestro pasado y nosotros, en Berlín, somos su futuro. Y mientras que si en Tokio son la 1 a.m. o en Sydney son las 3 a.m. del día siguiente, entonces nosotros vivimos en el pasado de ellos y ellos son nuestro futuro. Lo que significa que vivimos en mundos paralelos. O sea, el tiempo camina entre el presente, pasado y futuro. Lo que quiere decir que el tiempo camina por tres caminos a la misma vez. ¿No te parece?

Ahora soy yo la que se queda pensativa:
- Voy a buscar en el internet más información sobre el tiempo para poderte entender mejor, hijo. Pero ahora, Román, quiero hacerte una pregunta importante: ¿Tú crees que el futuro lo podríamos cambiar o manipular?
- Yo creo que sí, pero aún no se ha descubierto la fórmula para ello - me responde muy serio mi hijo de ocho años, pero que filosofa como una persona adulta. 
- Entonces, te pido que te pongas a hacer en pocos minutos tus tareas de colegio y dejemos esta conversación porque en dos hora tienes tu clase de natación y no quiero que llegues atrasado. Tienes que ser puntual.
Román asiente y deja la habitación. Ya estando sola pienso que mi hijo vive adelantado para la edad que tiene. Si Román hubiera nacido hace 100 años atrás, ¿hubiera pensado igual que ahora? Quizás él sería un visionario o ¿ya lo es? porque sus palabras no juegan en vano con el tiempo, el mío, el tuyo o el de cualquier otro que lo haya escuchado.



MARiSOL





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lunes, 4 de enero de 2016

Rezar vs. Orar

 

Rezar y Orar están en pugna desde hace muchísimo tiempo porque entre ambos verbos existe una diferencia muy grande, yo diría que abismal. Mientras el primer verbo repite una oración que otro ha pensado, expresado o escrito,  el segundo no repite como loro, sino que crea su propia oración basándose en sentimientos y emociones como resultado de problemas y dificultades.

Es por este motivo que el verbo "rezar" le tiene celos al verbo "orar". Pero, ¿por qué? No sólo por lo arriba comentado, sino porque mientras el verbo "rezar" aplasta, cual un elefante, la creatividad y anula la libertad del alma, el verbo "orar" se jacta, de manera pedante, de poder estimular y promover a ambas. 

El verbo "rezar" no quiere sentirse aprisionado en la cárcel de un pensamiento ajeno, sino que le gustaría también poder tener la capacidad de sentirse libre en su totalidad defendiendo el pensamiento propio como lo hace su rival, el verbo "orar". Pero, al darse cuenta el verbo "rezar" que nunca podrá igualarse al verbo "orar", Dios intervino y le dijo:
- No te sientas menos que el verbo "orar" porque para mí tú también eres importante. No olvides que aunque muchos crean que repetir oraciones no tiene sentido, tú existes no sólo de manera impresa sobre cualquier papel, sino que las oraciones, no importando de la religión que sean, se encuentran grabadas en el alma de sus feligreses. Lo importante es sentirlas de corazón para saberlas expresar.  Yo presto atención tanto a los seres humanos que rezan como a los que sólo oran. Lo importante es que me buscan. Y yo voy a su encuentro sin hacer diferencia alguna entre un verbo y el otro. Para mí, lo que me importa es la persona que busca la comunicación conmigo. Yo siempre me manifiesto de una manera u otra, me creas o no.

Al escuchar las palabras de Dios el verbo "rezar" sonrió e hizo inmediatamente las paces con el verbo "orar". Y tú, querido lector,  seguramente que tienes la capacidad no sólo de rezar, sino también de orar, ¿no es cierto? Pero en caso, no seas partidario de ninguno de los dos verbos, yo la verdad, que no te puedo juzgar porque no soy Dios. 

Y así tú no creyeras en Él, todo en esta vida habla de Él. ¿Y sabes por qué? porque así tú ni creas en Dios ni te bases en los dogmas de ninguna religión, nadie te impedirá que reces u ores con devoción llegado su momento. Tarde o temprano todos llegamos a Él gracias a la existencia de ambos verbos: "rezar" y "orar".



MARiSOL




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sábado, 2 de enero de 2016

¡Viva Vivaldi!

 

Desde un lugar recóndito del Universo se encuentra Antonio Vivaldi mirando en una pantalla gigante un vídeo musical. Está disfrutando del dúo estadounidense "Piano Guys", conformado por el pianista Jon Schmidt y el chelista Steven Sharp. Vivaldi está fascinado de ver como ellos combinan su Concerto nr. 4 "El invierno", que pertenece a su obra completa: "Las cuatro estaciones". "El invierno"  con la canción titulada "Suéltalo", de los compositores también estadounidenses Kristen Anderson - López y Robert López, calzan perfectamente. 

La combinación de ambas obras y la interpretación de este dúo musical estremece a Vivaldi tanto hasta las lágrimas que tiene ganas de regresar a la Tierra. Podrían conformar un trio, él al violín. Vivaldi no se conforma sólo con ver y escuchar vídeos musicales. ¡Ay! es tanta la tranquilidad que se respira allí donde él se encuentra que se le ha ido la inspiración, casi por completo. La idea de regresar a la Tierra la encuentra fascinante. Nuevas impresiones, buenas y malas y, sobre todo, escuchar en vivo y en directo a cuanto músico o compositor se le ponga delante de él en cualquier parte del mundo.

Pues bien, en cuanto Vivaldi terminó de ver el vídeo musical, se acercó a mí. Yo soy un ángel muy amigo de él y tengo buenas relaciones diplomáticas con Dios. Es así, como Antonio Vivaldi (compositor, violinista, empresario de ópera y sacerdote católico conocido como el "cura rojo" por ser sacerdote y ser pelirrojo) me pidió que hablara con Él para que le concediera un solo deseo: el de regresar a la Tierra por una semana. Vivaldi quiere volar por el mundo, a mi lado, para empaparse de nuevos ritmos y no sólo escuchar música clásica. Desde los siglos XVII y XVIII (Vivaldi nació en Venecia en  1678 y murió en Viena en 1741) hasta la fecha el ser humano ha sido capaz de crear obras musicales extraordinarias de todo tipo en todas partes del mundo y lo más extraordinario es que todavía sigue creando muchas más.

Después de haber hablado yo con Dios y Él haberle concedido a Vivaldi sólo una semana de permiso para regresar a la Tierra, otros compositores de música clásica como  Giussepe Verdi, Richard Wagner, Johannes Brahms, Igor Stravisnki, Franz Schubert, Wolfgang A. Mozart, Ludwig van Beethoven, Johann Sebastian Bach y Claude Debussy, entre otros compositores conocidos ya muertos, me pidieron en que no sólo lleve al "cura rojo" de vuelta  a la Tierra, sino que organice, más bien, un paquete turístico con todos ellos y con Vivaldi, también. 

Al hacerle saber a Dios de esta nueva propuesta, Él puso el grito en el cielo pero como no es malo, aceptó, pero una semana. Nada más. En cuanto supieron todos ellos que a Vivaldi le gustaba también la idea del paquete turístico con todos ellos, los compositores, ya mencionados, felices gritaron a coro: ¡Gracias, Dios!, me vitorearon también a mí y a la estupenda idea de Vivaldi.





MARiSOL




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viernes, 1 de enero de 2016

Nuevos propósitos

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Mientras un nuevo año ya ha empezado, una fila interminable de nuevos propósitos da la vuelta al mundo. Pues bien, cada vez que un nuevo año está por empezar unos nos encontramos diciendo, por ejemplo: "Voy a bajar de peso" o "Voy a dejar de fumar". La lista se vuelve infinita y si bien unos cumplen en hacer realidad sus deseos o propósitos no bien empieza un nuevo año, otros se dan cuentan que no están preparados para dar el paso ya sea por debilidad de carácter o porque necesitan de una ayuda profesional, sobre todo, si no pueden dejar por sí solos sus vicios ... llámese alcohol, drogas, fobias, ....

Bien, te cuento que el nuevo propósito de una amiga mía, llamada Enriqueta, en cuanto empiece el nuevo año es de salir temprano por la mañana a correr por media hora para lograr bajar así quince kilos en el lapso de unos seis meses. Sin embargo, al ver Enriqueta que afuera el primer día del nuevo año amaneció nublado, se volvió a echar en su cama diciéndose a sí misma: "Hoy día no puedo salir a correr porque la neblina no me deja ver más allá de diez metros". Bien, mientras Enriqueta se encontraba bien abrigada en su cama, una voz interior le dijo: "Pues, si no puedes salir a correr, entonces haz ejercicios por media hora en casa. Este propósito tuyo no debe esfumarse de tu horizonte de vida. ¡Empieza ya!".

Al ver yo como Enriqueta se levantaba, y mientras bostezaba ella se colocaba una ropa para hacer ejercicios, yo, como su voluntad firme, me levanté junto con ella para ayudarla a cumplir conmigo, como debe ser. La ayudaré a que su carácter no se debilite en el camino para que también su propósito número dos, el de alimentarse mejor dejando los dulces y grasas, lo pueda también cumplir. Y mientras yo observo como Enriqueta hace sus ejercicios matutinos, la ayudo mentalmente a que ella no se separe de mí para hacer realidad sus dos nuevos propósitos para que así ella se sienta mejor consigo misma. Su cuerpo no le está pidiendo belleza, sino sentirse en forma. Pienso que lo más difícil no es perder peso, sino mantenerlo. Se requiere de disciplina. Confío en que Enriqueta no sólo logrará sus dos propósitos, sino que hará todo lo posible para evitar tener sobrepeso de más.

Y para terminar, querido lector, ¿cuáles son tus nuevos propósitos para este 2016? Con que tengas sólo uno y cumplas con él, ya es bastante.


MARiSOL










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