Esta catarata de palabras mías las acompaño con vídeos, generalmente, musicales.
lunes, 26 de octubre de 2026
La memoria del fuego
martes, 22 de septiembre de 2026
Cappuccino con corazón
(Cuento de la vida real)
domingo, 30 de agosto de 2026
El baúl oriental y el cuadro del mar
domingo, 7 de junio de 2026
Una amapola diferente
domingo, 17 de mayo de 2026
Arrogancia vs. Grandeza
miércoles, 29 de abril de 2026
El sueño de la Colza
viernes, 24 de abril de 2026
Las heridas de Frida
sábado, 26 de julio de 2025
¡¿Maldita Incertidumbre?!
Hace un par de días atrás estando en una cafetería escuché una conversación entre dos señoras alemanas que se encontraban también sentadas cerca a mi mesa donde yo estaba sola tomándome un café. Fue inevitable no hacer oídos sordos porque el tema me interesaba ya que una de ellas se quejaba repitiendo cada dos por tres la palabra "incertidumbre". Para ser sincera yo tuve ganas de meterme en esa conversación pero me frené y decidí seguir escuchándolas, sobre todo, a la más quejosa, quien, a decir verdad, no me inspiraba lástima, sino, más bien, ¿rabia? Pienso que, más bien, era impaciencia. Dentro mío pensaba por qué no se calla y cambia de tema para disfrutar de mi café y del buen tiempo ya que estábamos sentadas al aire libre mientras yo observaba a la gente que caminaba en la calle bastante transitada no sólo por peatones, sino también por autos, autobuses, ambulancias y autos de policía.
Pues bien, después de tragarme la letanía de esta señora quejosa que era, por cierto, bastante larga, finalmente entendí por qué no paraba de hablar. Era casi un monólogo, porque su amiga apenas abría la boca. Contó que tenía cáncer (a qué no sé) y el médico le había dicho que podría vivir de cinco a diez años como máximo.
Lo único que sé que la inteligencia de toda persona se mide por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar. Si bien sé que la incertidumbre genera ansiedad, miedo, estrés y desasosiego, algo que he aprendido es que también la incertidumbre es una gran oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia existencia humana, sobre el sentido de la vida en este mundo tan incierto como en el actual en el que nos encontramos viviendo.
Me provocó decirle a esta señora quejosa que si ella no tuviera cáncer seguramente no estaría enfrentándose a esa situación impredecible, pero sí a otra. Es su mente la que busca respuestas para sentir que puede controlar lo que le está ocurriendo, pero no se puede controlar todo. Hay que saber aceptar que la vida es un cambio constante. Ella debería tratar de tener una actitud más positiva y saber afrontar sus miedos e inseguridades como lo hice yo, ya hace tiempo atrás, cuando pasé, después de ser operada, por quimioterapia durante seis meses y tres meses por radioterapia y hasta Octubre del año pasado, durante diez años, estuve en tratamiento. Fueron diez años donde estuve tomando un medicamento antiestrógeno que ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer a la mama. Este remedio impide que el estrógeno estimule el crecimiento de las células cancerosas. Y desde que no lo tomo, quién sabe si mi cáncer regrese y con más fuerza.
A decir verdad, la incertidumbre nos desafía, nos provoca a pensar en algo que debemos reflexionar en ese momento. Sin lugar a dudas, la incertidumbre es el trampolín hacia un pensamiento mayor. Para mí sería que en lugar de sucumbir ante el miedo y la ansiedad ante lo desconocido, lo mejor es aprender a adaptarnos a la nueva situación con mayor calma como lo hice en su momento. No fue una etapa fácil de llevar, pero la superé con creces porque mantuve una actitud positiva. Y cuando me refiero a ésta es porque me refiero a tener una disposición mental de abordar la vida con optimismo y esperanza. Me enfoqué en todo lo bueno que la vida me brindaba y que hasta ahora me brinda.
Si bien es cierto que tanto a ti, querido lector, como a mí queremos sentirnos seguros y tener bajo control nuestras vidas, lo cierto es que la incertidumbre nos rodea desde que nacemos ya que gran parte de lo que nos espera en la vida es incierto. Si bien la incertidumbre es una parte natural e inevitable de la vida, no debemos permitir que ella nos atrape porque no sólo nos agota emocionalmente, sino porque terminamos pensando sólo en lo qué pasaría si, por ejemplo, me muero antes que tú, querido lector, o viceversa. La lista sería interminable de todas las supuestas cosas que nos podrían pasar. Lo cierto es que si bien hay personas que pueden lidiar mejor que otras ante la incertidumbre, también es cierto que todo tiene un límite. Quizá porque el juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los placeres secretos de la vida.
- ¡Esta señora me tiene harta! - alzó la voz la Incertidumbre mientras se acercaba a mi mesa. Sólo yo la podía ver y escuchar. Y aregó diciendo - Nada es constante, todo cambia y aunque ella se empeñe en tener todo bajo control, ¡nunca podrá vencerme! Esta señora se encuentra en una situación privilegiada. Hay otras personas que, por ejemplo, le hacen frente al día a día para poder alimentar a sus familias o no tienen dinero para cubrir un tratamiento contra el cáncer o se encuentran en zonas de guerra sin poder salvar sus vidas. Esta señora está bien, dentro de todo. ¡Qué más quiere! Su pronóstico de vida es bueno. De pronto, hasta vive más tiempo, pero no lo creo porque ella, en lugar de quejarse, debería dejar de fumar.
¡Pues sí! La Incertidumbre dió en el clavo. El motivo de mi irritación era que esta señora mientras se quejaba sostenía enntre sus dedos un cigarrillo a vapor. Si tanto le gusta fumar, pues que disfrute de sus días que le quedan de vida sin tener que usar a su amiga como basurero para vomitar sus pesares. A este tipo de personas es mejor mantenerlas a raya porque son personas que restan en lugar de sumar. ¿No crees, querido lector?
Te cuento, querido lector, que la Incertidumbre se sentó a mi mesa porque se sentía entendida por mí. O mejor dicho, yo había aprendido la lección que ella, en su momento, me la había dado y yo como buena alumna la había aprendido como, por ejemplo, a no desafiarla y a no enfrentarme a ella. Aprendí a aceptarla y a sentirla, pero en lugar de dedicarme a esfuerzos inútiles para controlar lo incontrolable o inevitable, aprendí a experimentar la incomodidad de la incertidumbre como parte de la vida. Nadie es adivino ni nadie sabe lo que realmente nos va a pasar en una hora, mañana o en un año ya que la vida es aleatoria e impredecible.
En lugar de intentar predecir lo que podría suceder, mejor es concentrarse en lo que nos está sucediendo en este momento. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque la experiencia (aquella que nunca es un fracaso, sino la que siempre viene a demostrar algo) no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede porque lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece, tarde o temprano.
MARiSOL
martes, 21 de enero de 2025
¡Pónganse en fila!
Hoy, 21 de Enero, el Universo le ha pedido a Marte, Júpiter, Venus, Neptuno, Urano y Saturno que se pongan en fila a partir de las 8:30 pm ya que tendrán que realizar una misión importante. Si bien hoy no podrá estar presente Mercurio, sí lo estará, y sin falta, el 28 de Febrero. Él ya está informado de lo que se trata... Y como tú, querido lector, no sabes a lo que me refiero te hago saber que el Universo ha solicitado la presencia de los planetas ya mencionados porque pertenecen al Sistema Solar donde se encuentra la Tierra... tierra de muchos problemas.
Bien, el Universo con todas sus pompas y hermosura resulta ser un caos ante los hombres sin fe porque la fe no sólo es el conocimiento del significado de la vida humana, sino también es la fuerza de la vida. Y es que si el ser humano vive es porque cree en algo. ¿Será una cuestión de fe? Más de una vez le he dicho "No" a Dios. ¿Y tú, querido lector? Ignoro si seas creyente o no. La verdad que todo aquel que cree, piensa. Porque la fe, si lo que cree no se piensa, entonces, es nula, es inválida. No sirve para nada. Quizá no debamos racionalizar la fe, sino sentirla de todo corazón. Y es que tener fe requiere coraje, incluso la capacidad de correr un riesgo, y hay que tener la disposición a aceptar, aunque no queramos, el dolor y la desilusión. Sinceramente pienso que hay más fe en una honrada duda en lugar que en la mitad de las creencias. El Universo sabe que el fruto de la fe es el amor. Por este motivo le pide ayuda a Marte y a sus mejores amigos.
Es así como el Universo con voz firme les dice a todos ellos:
- ¡Pónganse en fila! Debo pedirles que hoy observen con detenimiento a la Tierra y es que ella me lo ha pedido encarecidamente. Está cansada de tanto maltrato físico y emocional por parte de los seres humanos. La misión de ustedes es de tomar nota de todo lo malo que acontece.
- ¿Sólo de lo malo? - preguntó Venus quien debido a la cercanía con la Tierra brilla intensamente y suele ser llamado su gemelo porque ambos tienen similar tamaño y densidad aunque resulte ser un lugar infernal para vivir ya que su temperatura en la superficie supera los +400°C.
- ¡Pues sí, de lo malo! - gritó Marte exasperado. ¿Acaso, no saben que Elon Musk me ha echado la puntería? Si bien soy un planeta pequeño y rocoso, tengo una atmósfera delgada y enrarecida, mis volcanes están muertos y mis temperaturas diurnas son de 0°C y nocturnas son de -130°C por ser el planeta más alejado del Sol, no permitiré que me conquisten mientras no pongan orden en la Tierra y los seres humanos vivan en paz y armonía.
Júpiter, quien es el planeta más grande del Sistema Solar, tiene una atmósfera muy densa, tiene varios anillos que son difíciles de observar, sus días son muy cortos de tan sólo diez horas de duración y su temperatura es de -160°C, dijo alegremente: ¡Me salvo de ser conquistado. ¡Ja,ja,ja!
- Yo creo que también me salvo - dijo Neptuno y continuó hablando sin reirse - Por ser yo un gigante de hielo y estoy hecho de una espesa mezcla de agua, amoníaco y metano y tengo una atmófera densa y ventosa dudo que se atreva el hombre a conquistarme porque mis vientos son tres veces más fuertes que tú, Júpiter. A lo que este último asintió sin protestar.
Urano escuchando estas palabras también fue de la opinión que el hombre no podrá poner pie sobre él ya que está rodeado por trece anillos; es un gigante de hielo ya que su temperatura promedio es de -224°C y tiene una atmósfera densa hecha de agua, metano y amoníaco sobre un pequeño centro rocoso. ¡Ah! es el único planeta que rota de lado y da vueltas en la dirección contraria a las de la Tierra y de la mayoría de los demás planetas.
Saturno no queriéndose quedar atrás por ser el segundo planeta más grande del Sistema Solar, por ser un gigante de gas como Júpiter y por contar con un grupo de siete anillos y tener un temperatura de -176°C les hizo saber que, por fortuna, su entorno no es propicio para la vida tal como la conocen los seres humanos ya que las temperaturas, presiones y materiales que lo caracterizan son demasiado extremos y volátiles para que los organismos se adapten a ellos. Así que también finalmente dijo victorioso: ¡Hurra! Yo también me salvo.
¿Y qué pasa con Mercurio? Pues, así hoy no se haga presente te hago saber que es el planeta más veloz del Sistema Solar ya que tarda sólo 88 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, a parte de ser el más cercano a éste haciendo que su temperatura más alta llegue a los +430°C. Así que está descartada la presencia del hombre en este planeta.
Pues bien, el Universo les ha pedido que observen a la Tierra por la maldad que existe sobre este querido planeta. Si bien hay seres humanos que luchan porque el Amor siga alumbrando sus corazones, también hay los otros que están ciegos y encaprichados en tener negro y podrido el corazón. Y se ufanan de ser corruptos, bélicos y diábolicos. La Tierra está asustada. No soporta más a los seres humanos. No a todos, pero sí a muchos.
- ¡No eres la única que no los soporta! - dijo indignado Marte. Tengo temor que me conquisten y me hagan daño como a ti.
El Universo poniendo orden les explicó cuál era su plan. Les dijo que esta noche se pongan en fila, pero en silencio. Por estar dentro del Sistema Solar son los que tienen la misión de hacerse ver de esta manera. Es más que seguro que más de un ser humano no sólo se maravillará de verlos en fila, sino que se sentirá observado. Pero Shhh.... el Universo les pide que no se les ocurra decirles a los seres humanos que hay otros planetas más que tienen en la mira a la Tierra desde hace muchoooooo tiempo. Si bien ella, Gaia o Pachamama, lo sabe, los seres humanos, no. Desde distintos puntos del universo los observan y ellos en su ignorancia creyéndose los únicos, no se dan cuenta que no son la única civilización cósmica. Por cierto, bastante agresiva porque juegan a ser dioses con sus bombas atómicas.
Finalmente te hago saber, querido lector, que el universo no es sólo un vasto símbolo de Dios, sino que éste en toda su grandiosidad, hace magia para que más de uno reflexione sobre el sentido de la vida y de la suya propia. ¿Y sabes por qué? Pues, porque no sólo el hombre es un pedazo del universo hecho vida, sino que también existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo, querido lector.
MARiSOL
lunes, 25 de noviembre de 2024
El enigma de la vida
¿Será cierto que el teatro de la Creación parece estar construido para el ejercicio del libre albedrío y para el fortalecimiento potencial de la existencia de un plano de conciencia superior? Quizá. Mi pregunta no tiene ningún color de profecía. Sabe, más bien, a ese enigma que uno cree haber resuelto de joven y que con el paso de los años uno reflexiona sobre él para sólo descubrir que es insoluble. Quizá no estamos preparados para hacerle frente al enigma de la vida porque es difícil de entender o de dilucidar. ¿Será, querido lector, que se debe a que no tiene una respuesta o una solución fácil?, ¿o, acaso, incluso, no la tiene en absoluto?
Pienso que el enigma de la vida no es ni humo ni niebla, sino, más bien, un concepto que presenta un problema complicado. Yo diría que hasta oscuro. Es, en todo caso, un desafío que incita al pensamiento, que te plantea a ti, querido lector, como a mí también, una pregunta. Diría que pone en marcha el proceso de conocimiento hacia un fin aún incierto, quizá porque el futuro no es más incierto que nuestro presente. Y, por este motivo, viendo que la vida es tan incierta, hay que abrazarnos a la felicidad, cual premio pasajero que se aferra al tiempo, y aprovechar el momento en que se nos presenta.
No sé si mis ideas sean sólo un cúmulo de desatinos o disparates o si tanto tú, querido lector, como yo seamos un maravilloso misterio en un mundo tan cambiante e inexplicable mientras vamos buscando las cosas inciertas porque las ciertas las hemos perdido de vista. Es como cuando uno no puede descubrir nuevas tierras por no tener el valor de perder de vista la orilla o no poder nadar hacia nuevos horizontes por no tener el valor de perder de vista la costa.
Finalmente, me pregunto si será cierto que existen tres clases de testigos ante el enigma de la vida. Aquellos los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Luego, los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo. Y tú, querido lector, ¿qué clase de testigo eres? Tal vez el enigma de la vida nos haga saber que no sólo hemos visto más cosas de las que recordamos, sino que recordamos más cosas de las que hemos visto. ¿Y sabes por qué, querido lector? Pues, porque gracias a la energía que despierta el enigma de la vida en nosotros, nos impulsa a seguir adelante, a sobreponernos a nuestros temores e incertidumbres mientras nos pide, una y otra vez, intentar desvelar su misterio, así sea éste de difícil entendimiento por ser un conjunto de palabras de sentido encubierto como un acertijo por ser un enigma envuelto en un misterio dentro de un enigma.
MARiSOL
jueves, 21 de noviembre de 2024
A punto de caramelo
Según el diccionario de la RAE estar "a punto de caramelo" significa estar en el punto o momento óptimo para el fin que se busca, estar algo o alguien perfectamente preparado, listo o dispuesto. Pues que irónica es la vida, porque, en este momento, no creo que ninguno de nosotros esté listo para lo que se nos anuncia con bombos y platillos. La verdad que una III Guerra Mundial no es un plato apetitoso de comer. Sinceramente la simple idea de imaginar estar envuelta en una catástrofe monumental se me queda atravezada en la garganta quedándome sin voz y ya no poder alzarla aunque quisiera.
Y pensar que el origen de esta expresión proviene del mundo de la cocina, específicamente de la preparación del caramelo. Pues bien, se sabe que para hacerlo se necesita azúcar y se le cocina hasta adquirir un color dorado y una textura ideal. Este punto es crucial ya que si se cocina más de lo debido el caramelo se termina quemando y si se cocina poco no se forma correctamente.
Siento que esta vez estamos todos, sin querer, en un punto crucial en la historia de la humanidad y no estamos haciendo lo correcto porque nos terminaremos quemando y no sólo los dedos... Quizá debería referirme sólo a aquellas personas que manejan los hilos del mundo porque, al fin y al cabo, nosotros somos simples marionetas. Pareciera como si la humanidad no quisiera aprender la lección tanto de la I Guerra Mundial como de la II Guerra Mundial.
Tengo que pensar, por un lado, que los actuales bombardeos aéreos no serán como los otros... Y, sin embargo, por otro lado, a mi memoria se cuela la palabra "caramelo" pero relacionada a una historia increíble. ¿Sabías querido lector, que una vez terminada la II Guerra Mundial hubo un famoso bombardeo sobre Berlín, pero fue hecho con caramelos? Esto sucedió mientras Berlín Oeste sufría de abastecimiento y los aliados occidentales idearon un plan arriesgado de lanzar por vía aérea por día unas cuatro mil toneladas de diversos bienes como alimentos, medicinas, carbón, etc.
Pues bien, un día de julio de 1948 al piloto norteamericano Gail Halvorsen se le ocurrió la idea de lanzar desde su avión chicles, chocolates y caramelos mientras se hacía notar balanceando sus alas. Durante tres semanas lanzó todo lo que pudo en dulces para alegrar a unos niños que había conocido. No sólo les había devuelto la esperanza de vivir, sino que les consiguió elevar la moral a aquellos niños hambrientos durante ese tiempo de incertidumbre y privaciones.
La acción de este piloto inspiró a la "Asociación Estadounidense de Pasteleros" para donar toneladas de caramelos. Lo que comenzó como una acción a nivel personal desembocó en una espectacular operación donde 25 aviones lanzaron 23 toneladas de chocolates, chicles y caramelos en diversos lugares de Berlín Oeste. Por suerte, el bloqueo terminó el 30 de septiembre de 1949 al comprender las autoridades soviéticas que ni los ciudadanos de Berlín Oeste ni las potencias occidentales tenían intención de rendirse.
Esta vez para que no nos explote el mundo entre nuestras manos, una de las partes tiene que estirar la mano y hacer las paces porque así ganara Rusia ante Ucrania o viceversa, todos perderíamos en esta maldita guerra (y pensar que hay otra en curso desde hace un año en otro punto del planeta...). La verdad que, más bien, estoy a punto de irme a dormir mientras afuera sólo llueve. Cae sólo agua y nada más, por el momento, aunque las noticias nos bombardeen diciendo que los misiles nucleares dirigidos p.e. a Londres, París, Varsovia y Berlín están ya listos... " a punto de caramelo".
MARiSOL
miércoles, 30 de octubre de 2024
La Conciencia de la Humanidad
Pareciera como que la conciencia de la humanidad entera estuviera en desuso o lo que es peor, va de desvarío en desvarío y no se detiene a pensar que va camino al abismo... a ese abismo donde en el fondo de éste les pido a gritos aprender a comprenderse mejor a ustedes mismos y a su entorno. Demás está decir que diversas corrientes filosóficas y científicas han tratado de descifrar el misterio de la existencia de la humanidad y de su relación directa con el universo... ese universo vestido de misterio y energía... allí donde radica la realidad más profunda. Y, sin embargo, no todos entienden que la conciencia no se reduce a sólo algo intelectual. Va más allá... allá donde cruje dentro de cada ser humano una energía... esa energía innata que pone todo en movimiento como los pensamientos y emociones.
Ana María intuye que la conciencia, la suya, sobre todo, no sólo actúa desde una dimensión inmaterial, sino que usa la energía como lenguaje mientras se pregunta si será cierto que todo lo que la rodea es energía. ¿Tú que opinas, querido lector? Yo, pienso que sí, sobre todo, si los átomos de tu cuerpo son los mismos de los que está hecho el universo.
- ¿Será cierto que al estar todos conectados por los mismos elementos, todo lo que hacemos tiene un impacto en el otro? - me preguntó Ana María. Siento que ella está despertando y ya no va a ciegas por la vida. Sonrío aún más cuando ella me preguntó si los seres humanos deben ser comprendidos como parte de una inteligencia superior.
En caso no sepas quién soy, querido lector, te hago saber que soy aquella conciencia que existe más allá de la mente y el cuerpo físico de todo ser humano. Soy quien te hace experimentar la sensación de paz profunda, claridad mental y comprensión intuitiva de la vida y sus misterios. A través mío tanto Ana María como tú, querido lector, desaparecen las limitaciones del ego y los hago sentir uno con todo lo que los rodea aún más allá de la misma vida.
- Quizá pongas en duda lo que acá te digo - le dije a Ana María quien me escucha en silencio. Pero, ¿no crees que hay algo más allá de la muerte física? Si te dijera que la conciencia es una entidad separada que puede existir independientemente del cuerpo físico, ¿me creerías, querido lector?
Ana María ya está despertando aunque, por momentos, le cueste todavía comprenderme del todo porque no sabe exactamente lo que es la física cuántica, esa rama de la física que estudia el comportamiento de la materia y la energía a nivel subatómico. Y es que en la física cuántica todo en el universo está hecho de partículas subatómicas que interactúan entre sí. Lamentablemente debido a las limitaciones de las leyes de la física y de su propia mente no es capaz todavía de comprender y explicar lo que es la supraconciencia, es decir yo. Soy quien podría ayudar a Ana María como también a ti, querido lector, a encontrar un sentido más profundo de propósito y significado en sus vidas. Soy ese mar de energía e información ilimitada que cuenta con sus propias leyes y que no tienen nada que ver con el paradigma materialista, ése que es la base de todo lo que a ustedes les rodea.
- Acaso, ¿es un error pensar que todo gira en torno a lo externo y a lo material, incluyendo mis problemas y sus posibles soluciones? - preguntó tímidamente Ana María. Después de escucharla le hago saber que no es un error. Todo lo contrario. Lo que pasa es que la humanidad se centra en lo de afuera y olvida el mundo interno del autoconocimiento.
Ana María, después de guardar silencio por un momento, me preguntó si tanto ella como todos deberían cambiar sus bases para ir hacia un paradigma energético para así poder ser capaces de acercarse cada vez más a la comprensión no sólo de sí misma, sino también de la realidad. Ana María está despertando porque está entendiendo que ni sólo tiene un cuerpo ni es sólo un cuerpo.
Finalmente le hice saber que desde sus pensamientos, emociones, palabras y actos no sólo ella genera una energía que se convierte en existencia porque el secreto de la existencia no consiste sólo en vivir, sino en saber para qué se vive. Te has preguntado, querido lector, por qué en lugar de avanzar, muchas veces retrocedes, por qué ya no hay más asombros en tu mirada, por qué, por momentos, estás a ciegas, por qué a la maldad la contemplas como hipnotizado.
Pues bien, aunque nadie lo diga en voz alta, te hago saber, querido lector, que la conciencia no sólo es la presencia de Dios en el hombre, sino que la conciencia es el mejor libro moral que la humanidad tiene. Nunca olvides que tu conciencia es el centro más secreto del hombre, el santuario en el que está solo con Dios y en el que su voz se hace oir. Pues sí, yo soy la voz de tu alma, soy esa voz interior que te advierte que alguien te puede estar mirando, es decir, yo, tu Supraconciencia... soy el nivel más elevado de la mente humana que contiene todas las posibilidades y caminos que todos ustedes pueden explorar. Soy como el campo infinito de opciones disponibles para ti, querido lector. Lo mismo para Ana María.
Y mientras termino de hablar, ella experimenta una sensación de paz profunda porque sabe que mientras esté en vida me puede buscar a través de la meditación o de la oración y cuando muera sabe que no será el final de su existencia porque soy esa energía sutil, eterna, omnisciente y omnipresente que trasciende la mente y cuerpo. Soy esa energía que la conectará siempre con el universo. Por este motivo, te pido, querido lector, que eleves tu alma a un estado supremamente pacífico y energético para ayudar a que la humanidad se supere a sí misma y logre encontrar su auténtica identidad que es eterna para lograr dominar al ego, ese ego que finalmente domina a los seres humanos impidéndoles ser felices e impidiendo que la Tierra sea ese hogar que todos quisieran tener, un hogar donde reine la paz.
MARiSOL
lunes, 9 de septiembre de 2024
Entre la Fe y la Esperanza
¿Será cierto que vivir sin Fe es imposible porque no sólo es la fuerza de la vida, sino es el conocimiento del significado de la vida humana ya que si el hombre vive es porque cree en algo? - me pregunto en este momento. Tal vez tener fe requiere no sólo coraje, sino tener la capacidad de correr un riesgo. Será porque la fe nunca es inútil. Acaso, ¿no es cierto que la fe mueve montañas? Pienso que sí porque, finalmente, el amor es fe y no ciencia.
Querido lector, y ¿qué pasa con la Esperanza? Acaso, ¿la esperanza es un empréstito que se le hace a la felicidad? Es más que eso... la esperanza es como el sol porque arroja todas las sombras detrás de nosotros. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Pues, porque la esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte ya que ésta no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables que se nos presentan en la vida.
¡Ay! Entre la Fe y la Esperanza me muevo yo sin temor alguno. Te preguntarás quién soy yo. Pues, soy ese acontecimiento extraordinario que manifiesta la intervención divina en los asuntos humanos. Unos me conocen como milagro, otros como maravilla, rareza, revelación, sorpresa o fenómeno. Soy un efecto que puede ser visible a los sentidos y que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser creado. Soy una acción de Dios porque Él elude el orden natural para hacer algo extraordinario demostrando así su grandeza y poder.
¿Te has preguntado cómo ver milagros en tu vida? Es sencillo. Por un lado, tener fe nos permite ver las cosas buenas que suceden en nuestras vidas como obra de Dios y no como coincidencias o buena suerte. Pienso que si tú, querido lector, me reconoces como tal es parte del milagro en sí. Y por el otro lado, te hago saber que la esperanza es aquel poder interior cual potencia espiritual o motor que te ayuda a hacer posible todo nuevo intento para seguir adelante.
En realidad, tú como todos los seres humanos necesitan tener esperanza por más grande o pequeña que ésta sea. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Porque no sólo la esperanza es como un milagro inesperado, sobre todo, cuando encierra una especial dificultad, sino porque la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios ya que Él ha permitido que la Esperanza nazca como una flor de la Fe.
Finalmente, te hago saber, querido lector, que la Fe y la Esperanza se complementan. Mientras la Fe se basa en la realidad del pasado, la esperanza mira la realidad del futuro. Sin fe, no hay esperanza y sin esperanza no hay fe de verdad. Y sin ellas dos, yo no existiría. Mejor dicho, tú no existirías porque tú eres un milagro también. Así que si tu fe la ves como un anhelo a lo eterno, a Dios, y tu esperanza la ves como el anhelo de Dios, de lo eterno, de nuestra divinidad que viene al encuentro de aquélla y nos eleva, entenderás que donde hay esperanza hay fe y donde hay fe, ocurren milagros.
MARiSOL
domingo, 30 de junio de 2024
Cicatrices
"¿En qué cielo se quedó mi alma suspendida como una nube?"- se pregunta Inés mientras se imagina ser un pajarillo que despliega sus alas para hacer volar su imaginación... esa imaginación que de la nada saca un mundo, sobre todo, uno que no se encuentra tallado de cicatrices. Y, sin embargo, ella sabe muy bien que las cicatrices (no sólo físicas, sino del alma) son esas heridas que no se ven a simple vista pero que se sienten, por momentos, con la intensidad de una gran tempestad.
Pues sí, las
cicatrices del alma de Inés son las que dirigen sus manos sobre el
teclado de su computadora. Ella escribe no para olvidar, sino para perdonar
porque las cicatrices no sólo nos enseñan a sobreponernos al dolor, sino
que con el pasar del tiempo las heridas, tarde o temprano, curan. Unas
veces, de manera repentina, inesperada o no buscada, otras, con ayuda profesional. Si bien dos veces buscó a una psicóloga, Inés se dió cuenta que ella era más fuerte de lo que nunca se hubiera imaginado.
Inés no es que luche contra corriente. Todo lo contrario. Ella fluye con la vida. Lo intenta tercamente. Es como si se dejara atraer por el poder de seducción que ésta tiene sobre ella. Si bien sus cicatrices son como esos recuerdos que se aferran a su piel, ella piensa también que las cicatrices son como esas marcas que van cartografiando todas nuestras experiencias vividas, sobre todo las malas, y que ayudan a nuestra memoria a obtener una enseñanza de todas ellas. Tal vez, las cicatrices del alma existen para recordarnos que somos más fuertes que nuestras propias heridas. Acaso, ¿no es cierto que cuando las cicatrices sanan, la piel de la cicatriz es más fuerte que la piel anterior? Pienso que las cicatrices nos recuerdan no sólo una mala experiencia pasada, sino que éstas nos piden superarla y a no albergar resentimiento alguno en nuestra alma para evitar así sentir el dolor de todo eso nuevamente. Más de una vez, ella ha pensado que si no hubiese ocurrido todo lo que le sucedió, nunca hubiera sabido de lo que era capaz, sobre todo, de su capacidad de resiliencia.
Más de una vez, Inés pudo adaptarse a la adversidad, pudo superar traumas, problemas de salud, problemas familiares y hasta financieros manteniendo una actitud de tolerancia, flexibilidad, perseverancia y confianza así sus avances hayan sido lentos, pero relativamente seguros. Pues bien, si bien las cicatrices (físicas) son batallas que el cuerpo expresa que ha sido herido sea por un raspón, una quemadura, una cortadura o tras una cirugía, están las cicatrices del alma que son producto de las heridas del rechazo, abandono, humillación, engaño, abuso, bullying, de la traición, injusticia o decepción. Este tipo de heridas nos recuerdan que hay que tratarlas porque duelen. Sin embargo, cuando una herida cerró, sólo queda una cicatriz que nos dice que está curada y que algo pasó en alguna ocasión.
Inés sabe que todos llevamos una mochila de experiencias y vivencias que, por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Si bien las cicatrices le recuerdan lo vivido aunque, a veces, intentemos de tener una amnesia selectiva por el dolor que nos causan, ella ha aprendido a librar sus batallas. Por suerte, hasta ahora no la han derrotado porque necesita estar fuerte para poder librar otras batallas futuras o estar en la capacidad de ayudar a otros para que puedan salir también de sus problemas. Y es que los problemas no sólo son esas oportunidades que nos demuestran lo que sabemos, sino que la única manera de resolverlos no es gastar el tiempo y energías en hablar de ellos, sino en enfrentarlos así nos duelan, sobre todo, cuando las heridas se vuelven abrir, y luego, por suerte, cual heridas ya sanadas nos dejen sólo cicatrices.
MARiSOL
miércoles, 26 de junio de 2024
Pescando estrellas
Si todos nos pusiéramos a pescar estrellas, sobre todo, aquellas que llamamos estrellas fugaces, el Universo se terminaría quedando vacío de ellas y así nosotros nos quedaríamos sin poder pedir más deseos. Sin embargo, el Universo me llamó a la reflexión y me exhortó a que limite mis deseos porque no puedo pretender que las cosas ocurran como yo quiero. Es así como el Universo me dijo que debo aceptar el hecho que es mejor desear que nuestros deseos se produzcan tal como se deben producir para poder vivir sin grandes expectativas. Quizás aquí radica la clave para ser feliz. Es más, Él me explicó que la vida, la mía o la tuya, querido lector, no está hecha de deseos pero sí de los actos de cada uno. Y me recalcó que a mi alma (como a la tuya también) se le mide por la amplitud de sus deseos de la misma manera que uno juzga de antemano un rascacielos por la cantidad de sus pisos.
Después de escuchar al Universo, le pregunté que qué pasa cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que uno más desea. El Universo, después de soltar una carcajada, me respondió diciendo que, al final, uno acaba por no saber incluso lo que quiere. Yo, la verdad, que no sé si quería reirme igual que Él porque no hay cosa más bonita que vivir sus deseos, agotarlos en vida ya que es el destino de toda existencia como la mía o la tuya, querido lector. El Universo, si bien me entendió, me hizo saber que no sólo me dedique a desear algo en voz alta, sino que me esfuerce por alcanzarlo porque si no me quiero sentir frustrada o triste, debo aprender a sólo desear todo aquello que dependa de mí y no de otros.
Mientras me encontraba conversando con el Universo, una estrella fugaz hizo un alto en su camino y me dijo que los deseos se tienen pero no se piden porque lo que se pide es el objeto del deseo. ¡Es verdad! Y como yo no hablaba, la estrella fugaz me dijo que los deseos de tu vida, querido lector, o de la mía terminan formando una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas y es que éstas nos recuerdan que lo esperado no sucede, sino, más bien, es lo inesperado lo que acontece y hay que saberlo aceptar. Es más, la estrella fugaz me hace ver que las esperanzas son un empréstito que se le hace a la felicidad... esa felicidad que cuando viaja de incógnito, sólo después que ha pasado a nuestro lado, realmente sabemos de ella. Después de escucharla y antes que ella se despidiera de mí, tomé conciencia que no sé si quiera seguir pescando estrellas esta noche cuando me ponga a la ventana de madrugada, sobre todo, cuando busco estrellas fugaces entre las estrellas porque tengo una lista de antiguos deseos que me gustaría que se cumplan.
El Universo (vasto símbolo de Dios), después de despedirse también de la estrella fugaz, me dijo a modo de consuelo que tanto tú, querido lector, como yo somos pedazos de él, del universo, hecho vida. Y es que tanto en tu corazón, querido lector, como en el mío no sólo brilla la estrella de nuestro destino, sino que existe, al menos, un rincón del universo que con toda seguridad podemos mejorar, y somos nosotros mismos. Quizá debamos no sólo aprender a no temer todas las cosas como mortales y todas las que deseamos como inmortales, sino también debemos aprender a no sólo pedir deseos porque es como soñar y soñar en teoría es vivir, finalmente, un poco, mientras que vivir soñando es no existir. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque a nadie cuesta más vivir que a aquel que mucho desea. Es cierto, pero yo (no sé si tú también) tengo un solo deseo. El Universo sabe cuál es.
Espero que esta noche se deje ver una estrella fugaz para poderla pescar con mis manos y acunarla no sólo dentro mi corazón, sino en el tuyo también, querido lector. ¿Y sabes por qué? porque si bien la razón (o inteligencia) puede advertirnos sobre lo que conviene evitar, sólo el corazón nos dice lo que es, realmente, preciso hacer sin necesidad de estar pescando estrellas.
MARiSOL
El Color del Futuro
¿De qué color está vestido el futuro? se pregunta Ana María. Sinceramente pienso que ella no trata de describirlo, sólo de prevenirlo aunque ella me haya pedido, querido lector, que te pregunte: ¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto? La verdad que no sé qué contestar porque pienso que cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto.
Ana María suspira porque, por el momento, el color del futuro no luce ni esperanzador ni alegre ni irreverente. Tal vez porque el futuro está oculto detrás de todos nosotros que lo hacemos. Pareciera como si éste se encontrara en una dimensión diferente y jugara a las escondidas con todos nosotros.
La verdad es que yo pienso diferente. Ana María al mirarme molesta, yo le digo (como el destino que soy) que mientras yo baraje las cartas, tanto ella como tú, querido lector, serán los que jugarán. Y les advierto que deben jugar limpio para no culpar a otros de sus errores. Pero al decir esto último, Ana María me dice muy molesta que no siente el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa. Tengo que admitir que ella tiene razón porque en asuntos internacionales, la paz es un período de trampas entre dos luchas.
¡Ay! El futuro no realizado es como una rama seca que queda atrapada sólo en el pasado... en ese pasado del cual ya deberíamos haber aprendido a valorar mejor la vida porque quien no la valora, no la merece, pues, la mayor parte de los hombres no hacen otra cosa que existir. Esta vez, si bien Ana María me da la razón, ella con un buena dosis de optimismo sabe que las ramas de todo árbol, pasado el invierno o la época de oscuridad en la que se encuentra la humanidad, reverdecerán y florecerán.
No quiero afligir a Ana María más de la cuenta. Mientras ella me mira en silencio, sus ojos me preguntan si acaso no será cierto que el futuro pertenece a quienes crean en la belleza de sus sueños. ¿O será que el futuro es tan sólo una página en blanco?, ¿o será, quizás, una fe de erratas?
- ¡No sé qué es mejor! - grita Ana María bastante afligida aunque trate de que su voluntad y esperanza sean optimistas porque, lamentablemente, su conocimiento es pesimista. Y es que un pesimista es un optimista con experiencia porque como dice un dicho bastante conocido por todos: "Más sabe el diablo por viejo que por diablo".
Mientras trato de calmarla le hago saber que, más bien, no piense demasiado en el futuro porque éste llega muy pronto. Sin embargo, Ana María sabe perfectamente que al reconocer las señales o indicios de lo que ha de suceder, ella hará lo posible de vestir su futuro, hasta su último suspiro, con el mejor color de todos, con el color del amor porque éste es el verdadero color que la humanidad necesita para vivir sin enfrentamientos, sin contratiempos y sin conflictos bélicos. Y es que vivir en armonía con los demás nos da la paz interior que necesitamos para ser realmente felices. Y aunque esto suene a utopía, Ana María quiere pensar que no es demasiado tarde para construir una, del color que tú desees, querido lector, que nos permita, en un futuro cercano, compartir la tierra entre todos como ésta realmente se merece.
MARISOL









