Mostrando entradas con la etiqueta respuestas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta respuestas. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de junio de 2026

Una amapola diferente

Había una vez una amapola roja que crecía en un extenso campo junto a cientos de otras amapolas. Todas se mecían al compás del viento mientras admiraban la luz del sol y repetían las mismas ideas que habían escuchado desde que brotaron de la tierra.
—La felicidad consiste en florecer igual que las demás —decían.
Sin embargo, aquella amapola se hacía preguntas.
—¿Y si el viento no fuera nuestro guía, sino solo un visitante? ¿Y si el sol no existiera para nosotros, sino que nosotros existimos junto a él?
Las otras flores la miraban con extrañeza.
—Siempre pensando cosas raras —murmuraban—. Deja de complicarte y sé como nosotras.
Con el tiempo, comenzaron a apartarla. Cuando el viento llegaba, se inclinaban juntas y dejaban a la amapola sola. Cuando hablaban de la vida, evitaban escuchar sus preguntas.
La amapola sintió tristeza. Durante muchas noches observó las estrellas y se preguntó si realmente estaba equivocada. Tal vez habría sido más fácil pensar igual que las demás.

Una madrugada, una vieja lechuza se posó cerca de ella.
—¿Por qué estás tan callada? —preguntó.
—Porque pienso diferente y eso me ha dejado sola.
La lechuza guardó silencio un instante y luego respondió:
—Las flores creen que el campo es el mundo entero. Tú has descubierto que el mundo es más grande que el campo. Eso suele traer soledad antes que compañía.
—¿Entonces pensar diferente tiene sentido?
—No siempre. Pero renunciar a pensar por miedo a estar sola tampoco lo tiene.
Las palabras quedaron flotando en el aire.

Pasaron las estaciones. Algunas amapolas se marchitaron sin haber cuestionado nunca nada. Otras comenzaron a sentir curiosidad por aquella flor que por las noches observaba las estrellas. Poco a poco se acercaron a preguntarle qué veía cuando miraba tan lejos.
La amapola no les dio respuestas. Solo compartió sus preguntas.
Y entonces comprendió algo importante: ella no había nacido para tener razón, ni para ser distinta. Había nacido para buscar... el sentido de la vida.

Desde aquel día dejó de sufrir por no parecerse a las demás porque entendió que una flor puede crecer en el mismo suelo que las otras y, aun así, abrir sus pétalos hacia un horizonte diferente.
Es así que ella descubrió que la verdadera libertad no consiste en pensar distinto, sino en tener el valor de pensar por uno mismo.
 
MARiSOL 
 

viernes, 8 de julio de 2016

La voz del Universo


Bildergebnis für mirando universo

Cuando siento una necesidad imperiosa de religión, me comunico con el Universo, sobre todo, de noche cuando alcanzo a ver las estrellas y/o la luna. Necesito de su compañía para poder así encender la luz que me ayude a evitar ver mi propia oscuridad porque a ella yo le temo mucho.

Creo más bien que, en este momento, necesito reconectarme con mi alma ... esa alma que se llena sólo con eternidad cuando deseo estar en paz conmigo misma. Y para lograrlo quiero tomar conciencia no sólo de quién soy, sino para qué vivo. ¿No será que estoy a la búsqueda de mi propia piedra filosofal? Esa sustancia alquímica legendaria que es capaz de convertir el plomo en oro o plata. Y aunque unos digan que la piedra filosofal simboliza la iluminación y la felicidad celestial y otros crean que es el elíxir de vida que logra la inmortalidad, yo sigo buscando respuestas.

Cuando el Universo me lee los pensamientos que me rondan y se da cuenta que yo necesito de su sabiduría porque estoy cansada de no encontrar respuestas, Él me hace saber que las respuestas pueden ser mucho más indiscretas que las preguntas. Es más, estoy destrozando mi vida tratando de buscar respuestas que jamás voy a encontrar. Más bien, me pide que me relaje, que aspire hondo y que bote todo lo que me perturba. Pero tan fácil no es.

Comienzo el proceso... después de varios minutos le pregunto al Universo:
- ¿Cómo hago para caminar por la vida sin dolor?

- Es imposible lo que me pides - me respondió la voz del Universo y a continuación me dijo que tengo que aprender a integrar el dolor y sufrimiento como parte inseparable de mi crecimiento personal.

- Pero, es que vivir sufriendo no es vida. Mi voz siente un gran cansancio, ¿será porque no he aprendido hasta la fecha a vivir plenamente?

- Veo que has perdido la orientación - me dijo el Universo y luego de hacer una pausa, me dió a entender que yo estoy yendo por un camino que no me lleva a ninguna parte.

- ¿Y qué hago para regresar al camino correcto? - le pregunté desconcertada.

El Universo me hizo saber que si yo logro recordar de dónde vengo y para qué estoy aquí, encontraré mi camino. Luego me dijo que no me olvide que los obstáculos que me impiden avanzar son parte del desafío para fortalecer mi espíritu y que si yo logro vencerlos, podré encontrar paz en mi corazón.

- Pero, ¡esta prueba me puede tomar toda una vida! - le hice saber. Mi voz temblaba.

El Universo mirándome misericordioso me dijo que no vea sólo hacia atrás, sino también hacia adelante. Luego me hizo saber que mi descontento se debe a que si bien yo estoy en el camino de querer encontrar a mi propio Dios interno porque deseo alcanzar así la total plenitud, todavía no lo encuentro dentro de mí.

Finalmente, antes de despedirse de mí, el Universo me dió un beso tierno en la mitad de mi corazón. Y yo me fuí a dormir agradecida de contar con su sabiduría para poder seguir caminando a su lado no sólo esta noche, sino que trataré de intentar de seguir por el camino correcto de mi vida ... el de la paz interior ... allí donde Dios se complace en ser parte de mi propio universo interior.
 
El Universo sabe mejor que yo que Él no existe sólo para ser conquistado por el hombre, sino para que la humanidad entera tome conciencia de dónde venimos y para qué vivimos. No estoy sola. Será, querido lector, ¿que tú también te haces las mismas preguntas?
MARiSOL 
 








Imagen sacada de Bing