lunes, 31 de marzo de 2014

Serenata a la vida


Sandra no quiere que Miguel sufra por culpa suya.  Ella sabe que él la quiere con toda su alma.  Sin embargo, ella no puede darle lo que él desea ... todo aquello que él quiere para ser del todo feliz y sentirse completo como ser humano. Pero, ¿qué es la felicidad? No hay que esperar una felicidad al 100% porque es un obstáculo para la felicidad.


Sandra me contó que si bien ya ellos dos fueron pareja hace mucho tiempo atrás y no resultó su relación, ahora menos. Ambos han cambiado. Ya no son los mismos. El tiempo ha pasado .... arrugas de dolor y decepción han curtidos sus rostros. Además, el riesgo que la historia se repita sigue allí...y ¿después qué? No hay que confundir deseo con capricho. Quizás el miedo le hace ver cosas inexistentes a Sandra y Miguel realmente ha cambiado y podría ser el compañero ideal para pasar el resto de sus días ... Mas ¿por cuántos días más? Otro motivo más para decir que no. Entiendo a Sandra. Miguel necesita de una mujer sana.

Sandra no quiere asomarse a la ventana porque Miguel está allí afuera pidiéndole que sea su novia como antes ... cuando ese antes parecía que no moría, pero que al final murió de hastío porque  Miguel la dejó por otra como quien cambia la llanta malograda de un auto por otra que sí funciona. En fin, Sandra no le guarda ningún rencor aunque los recuerdos no sean sólo dulces, sino también amargos. ¡Cuántas lluvias han caído de sus ojos por pensar en cuánto lo quizo! Y a esto ella le teme más que a su cáncer. Aparte, que su corazón ha quedado con muchas cicatrices. La Lógica se ha convertido en un muro de protección para Sandra y también para Miguel aunque él no le haya pedido ni su permiso ni su opinión. 

- El tiempo hará entender a Miguel que aunque desentonemos y no tengamos buena voz, lo importante es cantarle a la vida, porque sólo tenemos una y hay que saberla vivir sin mirar demasiado hacia atrás .... cantemos mirando hacia adelante - le dice la Lógica a Sandra y luego agrega - ¡No abras tu ventana para no despertar en Miguel más falsas esperanzas! 
Sandra atenta la escucha y le promete a la Lógica que ella mantendrá cerrada su ventana hasta que escuche a Miguel cantarle una serenata no a ella, sino a la vida, a la suya propia.

MARISOL


Serenata Rap
 de Lorenzo Jovanotti

Se non ti incontro per strada non riesco a parlarti
mi si bloccano le parole non riesco a guardarti
negli occhi mi sembra di impazzire
se potessi amplificare il battito del mio cuore
sentirete un batterista di una band in metallo pesante
ed e' per questo che sono qui davanti
perche' mi viene molto piu' facile cantarti una canzone
magari che la sentano i muri e le persone

Piuttosto che telefonarti e dirti tutto faccia a faccia
rischiando di fare una figuraccia
son timido ma l'amore mi da coraggio
per dirti che da quando io ti ho visto e' sempre maggio
e a maggio il mondo e' bello e invitante di colori
ma ancora sugli alberi ci sono solo fiori
che prima o poi si dice diverranno pure frutti
e allora tu che fai golosamente aspettie

Aspetti che quel desiderio venga condiviso
io sono qui davanti che ti chiedo un sorriso
affacciati alla finestra amore mio
affacciati al balcone rispondimi al citofono
sono venuto qui col giradischi e col microfono
insieme al mio complesso per cantarti il sentimento
e se tu mi vorrai baciare saro' contento
e questa serenata e' la mi sfida col destino
vorrei ch per la vita noi due fossimo vicino
una serentata rap per dirti che di te
mi piace come mi guardi mi piace come sei con me
mi piace quel tuo naso che si intona con il mondo
mi piace il tuo sedere cosi' rotondo
da rendere satellite ogni essere vivente
mi piace perche's ei intelligente

Traducción al inglés: http://lyricstranslate.com

domingo, 30 de marzo de 2014

Mi arcoiris



¡Cuánta gente se queja de la vida. ¡Todo lo ve gris!  Con o sin razón no hay que pensar de manera negativa las veinticuatro horas del día toda una vida. Un desperdicio vivir así. Aunque no seamos felices mañana, tarde y noche, disfrutemos de lo poco o mucho que nos da la vida. La cantidad no es lo que cuenta, sino lo que nosotros hacemos de nuestras vidas. 

Anita le sonreía a la vida tercamente. Y es que si te dan a escoger entre la peste y el cólera ¿con cuál de las enfermedades te quedas?   Ella no tiene mucho por perder (¿o acaso sí?). Su ginecóloga y oncóloga, hace pocos días atrás, le dijeron que su tratamiento antihormonal no lo seguiría ella sólo por cinco años, sino por diez años, en total, porque si no corre el riesgo que su cáncer al seno le regrese de vuelta. No tanto fueron los tumores sacadas de su seno derecho, sino los ganglios sacados de su brazo derecho. De tres que estaban con cáncer encapsulados, tres más habían estado abiertos. Las células cancerígenas que habían sido combatidas tanto con quimioterapia como con radiaciones y, desde hace dos años con Letrohexal (luego seguirán Tamoxifen por tres años más), podían regresar a reproducirse en su cuerpo.

Pues bien, desde que Anita se enteró de esta noticia, se juró así misma no perder su tiempo con el color gris, sino más bien, dedicarle más tiempo al arcoiris que ella lleva dentro de su alma y que reclama por salir para ayudarle a vestir su vida de colores agradables para llevar mejor su realidad ... la que le toca actualmente vivir.

MARISOL




miércoles, 26 de marzo de 2014

Mi canario amarillo


Érase una vez un canario amarillo que cantaba, mejor dicho, trinaba y gorjeaba, casi todo el día.  Desde hacía más de cinco años que yo lo había comprado junto con su jaula en una tienda de animales. Mi canario vivía en una jaula grande. Parecía aceptar su encierro sin ningún problema. Pensé que era feliz, pero me equivoqué. 

Un día, ya hace unos meses atrás, mi canario se quedó sin voz. Como pensé que él estaba enfermo, lo llevé al  veterinario. Después que él lo revisara, me dijo que mi canario no tenía nada. 
- No entiendo por qué mi canario ya no canta - le dije al veterinario. 
- Habría que preguntarle - me contestó serio el veterinario.
- ¿Me está usted tomando el pelo? - le pregunté desconcertada al médico de animales.
- No, de ninguna manera. Los animales tienen sentimientos - me respondió él y luego se volteó hacia mi canario y le preguntó  si estaba triste hoy día. Mi canario movió su cabeza hacia adelante. 
- ¿Eres feliz? - le hizo otra pregunta el veterinario.
Mi canario volvió a mover su cabecita. Esta vez la movía de derecha a izquierda como dando a entender que su respuesta era negativa.
- Usted se ha acostumbrado a escucharlo trinar y gorjear, pero ¿usted conversa con su canario? - me dijo el veterinario mirándome a los ojos.
- Pero, ¡si es sólo un pájaro! - le contesté.
El médico de animales me dijo que yo tenía dos alternativas. O bien lo soltaba para que fuera libre o conversaba con él todas las veces que pudiera.
- No entiendo - le respondí.
El veterinario me miró y luego miró a mi mascota y dijo:
-  El riesgo al dejar libre a su canario es que no pueda sobrevivir porque él está acostumbrado a recibir su alpiste, lechuga y agua todos los días. Pero si usted le habla, verá como volverá a trinar. Se lo aseguro. Su canario no es ni perro ni gato, pero es su mascota y necesita recibir su cariño y atención.

Me fuí pensativa. Ya estando en casa le pregunté a mi canario si quería que yo me quedara un rato hablándole mientras le limpiaba la jaula y le daba de comer y beber. Pero no me contestó. Sólo me miró triste.
- ¿Quieres que me quede a tu lado mientras leo una novela, acá en la terraza, y te cuento de qué se trata? 
La respuesta de mi canario fué clara. Trinó largamente. Es así que feliz llamé yo al veterinario para contarle lo sucedido y agradecerle su consejo. 

Agradecida quedé no sólo con el veterinario, sino también con mi canario porque nuevamente él trinaba para mí para espantar juntos a la tristeza.


MARISOL

 
 
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domingo, 23 de marzo de 2014

La soledad de Soledad


Aquí va la soledad navegando junto con Soledad. Tienen un pacto hecho desde hace tiempo y es que ambas se mantienen en silencio igual como la luz que les regala el sol cuando salen con su velero en dirección hacia alta mar. 

Aunque Soledad sea una persona sociable, a ella le gusta, por momentos, estar así a solas con su fiel compañera.  No le rehuye a la soledad porque es la única manera de encontrar compañía consigo misma para poderse ver mejor por dentro.

Quizás por este motivo he de asumir mi propia soledad sin temerle porque ella nace y muere  con nosotros. Yo no tengo velero como Soledad, pero sí imaginación. 


Hoy día, por suerte, ni le temo a la soledad ni necesito de ruido para poderme olvidar de ella. Navego en silencio hacia mis sueños mientras escribo estas líneas.


MARISOL

 

SAILING
Christopher Cross

Well, it's not far down to paradise, at least it's not for me
And if the wind is right you can sail away and find tranquility
Oh, the canvas can do miracles, just you wait and see
Believe me

It's not far to never-never land, no reason to pretend
And if the wind is right you can find the joy of innocence again
Oh, the canvas can do miracles, just you wait and see
Believe me

Sailing takes me away to where I've always heard it could be
Just a dream and the wind to carry me
And soon I will be free

Fantasy, it gets the best of me
When I'm sailing
All caught up in the reverie, every word is a symphony
Won't you believe me?

Sailing takes me away to where I've always heard it could be
Just a dream and the wind to carry me
And soon I will be free

Well it's not far back to sanity, at least it's not for me
And if the wind is right you can sail away and find serenity
Oh, the canvas can do miracles, just you wait and see
Believe me

Sailing takes me away to where I've always heard it could be
Just a dream and the wind to carry me
And soon I will be free 


**********

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viernes, 21 de marzo de 2014

Ring, ring, ring

(Cuento de la vida real)



Martes 11 de Marzo 
¿Cómo poder explicar lo sucedido? Pues bien, estoy en casa de una amiga, por la tarde, cuando suena mi móvil. Lo saco de mi cartera y al ver el nombre de una tía querida en el display, me quedo sorprendida. Es llamada de larga distancia. Luego se corta la comunicación. ¿Eh? A los dos minutos vuelve a sonar mi móvil. Digo "Aló" pero nadie me contesta; sólo escucho un Ring, ring, ring.  Un teléfono fijo suena en el fondo. Luego escucho que su esposo, mi tío, dice: 
- ¡Hola! ¿Quién es? ¡Hola!
Alguien habla al otro lado del hilo telefónico. Es una voz femenina pero no entiendo lo que ella dice.
- Sí, es lo que debes haber oído - responde mi tío. Luego prosigue hablando - Y eso es .... nada. Se fué. Estaba mala, malita. Tenía un montón de cosas. Esto vino, de repente, como un bombazo y ya está.... Yo corté la comunicación. Temblaba.

¿Qué pasaba? En el fondo sabía que algo sucedía, pero en ese momento no registré bien la dimensión del mensaje recibido. Intrigada por esta extraña llamada, que no estaba dirigida a mí, sino que era registrada por mi buzón de móvil, mandé un mensaje vía WhatsApp a mi tía, ya que era su móvil el que se había conectado con el mío para que ella me explicara, en primer lugar, la llamada en sí, y, en segundo lugar, para saber quién estaba enferma. ¿Por qué yo tenía que oir una llamada que no me correspondía escuchar? Y, sobre todo, de alcance internacional de móvil a móvil. Al regresar a casa llamé de mi teléfono fijo al teléfono fijo de mis tíos. Daba ocupado. No insistí más. Llamaré mañana - me dije.
  
Miércoles 12 de Marzo
Como ese día tenía que resolver un problema de carácter familiar y me tomó toda la mañana resolverlo, no llamé a mis tíos. Luego preparé el almuerzo y salí rápidamente en bicicleta a mi clase de gimnasia. Al llegar a casa me puse a escribir Haikus. Uno de mis pasatiempos favoritos. Se me pasó el tiempo.Y cuando me dí cuenta de la hora, pensé en llamarlos al día siguiente.


Jueves 13 de Marzo
Este día estuve buscando una información importante en internet, haciendo citas médicas y otras cosas más. Como quedé agotada, no tenía ganas de hablar con nadie. Pospuse una vez más la llamada.


Viernes 14 de Marzo 
Amanecí intranquila. Antes que yo llamara a España, mi tío se me adelantó. Me quedé paralizada con la noticia. Mi tía querida se había ido de este mundo, con sólo 66 años, el lunes 10 de marzo. Su funeral e incineración fué el miércoles 12. Supe que estuvo bien concurrido.

En ese momento sentí que se me abría el piso. La voz de mi tío la sentía lejana. Mientras sentía un nudo en la garganta, mi cerebro rápido me llamó al orden y me dijo: Tu tía había estado pidiendo, en esa llamada extraña, que tú te comunicaras con tu tío, lo más pronto posible con él, porque ella lo veía muy triste y solo. Al contarle a mi tío de la vivencia hecha con mi móvil y con el móvil de mi tía, él se emocionó.

Hace un rato que termino de hablar con mi tío. Me cuesta todavía asimilar la partida inesperada de mi querida tía. Fué la fuerza de su amor lo que la movió a enviarme una señal. Si bien en su momento no la entendí, después, sí. Ahora no sólo puedo explicar lo sucedido, sino que estoy orgullosa de mi tía porque ella no quiso que ni yo ni mi familia nos enteráramos que ella tenía cáncer en estado avanzado. Y pensar que ella me apoyó, desde la distancia, con sus palabras sabias para darme fuerza cuando yo estuve haciendo mi quimioterapia y radioterapia. Y también después... si hasta hace pocas semanas atrás habíamos conversado. ¡Imposible poderte olvidar, tía querida!

MARISOL




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miércoles, 19 de marzo de 2014

El faro y la ola gigante

- Nunca le he tenido miedo ni a las olas chicas ni a las olas grandes - dijo para sí el faro en voz alta mientras gaviotas volaban cerca de él. Al escucharle decir esta frase, las gaviotas le contaron a una ola gigante que reventaba con fuerza delante del faro lo que él había dicho hacía un ratito atrás.

La ola gigante molesta que el faro no sintiera miedo ante su bravura gritó diciendo:


- ¡Ey, tú, viejo faro!  ¿Por qué no me temes? ¿Acaso estás ciego para no ver lo poderosa que soy? Soy casi tan grande como tú. Y si me da la gana puedo llegar a ser más grande que tú.
- Pues, bien por ti. ¡Mira! yo no tengo nada que perder - le respondió el faro con voz cansada.
La ola se quedó desconcertada con la respuesta del faro. No tenía ninguna gracia meterle miedo a un faro viejo y cansado. Pero con tono altanero le preguntó al faro el por qué no tenía nada qué perder. No entendía su respuesta.
- Es muy sencillo - respondió el faro muy tranquilamente. Desde que ya no estoy más en funcionamiento me he quedado solo y sin luz. Un faro nuevo ha sido construido no muy lejos de aquí. Y yo soy inservible desde hace un par de meses atrás. No falta mucho para que me demuelan los hombres que me dieron vida. 
- ¡Qué mala suerte que tienes porque tú podrías estar en funcionamiento todavía!, ¿no es cierto? - le dijo la ola en tono sarcástico. Ja, ja, ja. Ninguna lástima sentía por el faro.
- Así es - contestó el faro y continuó hablando tan tranquilo como antes - Algo que me gustaría decirte, ola gigante, es que con la vejez uno aprende a esconder los fracasos como en mi caso, pero en el tuyo, tú como ola joven e inmadura tendrás que aprender a soportar los fracasos como éste.
-  ¿Eh? Qué dices? - le contestó la ola gigante rabiosa.
- ¿Si te dijera que yo soy más fuerte que tú me creerías?  - le preguntó el faro a la ola mientras le regalaba una sonrisa sabia.
- Mmmmm.... creo que te equivocas en dar esta opinión. Es todo lo contrario. ¡Yo soy más fuerte que tú! - le respondió en tono arrogante la ola gigante  y muy segura de su respuesta.
- Pues, tengo que defraudarte porque si bien la fuerza, como la tuya, es la que reina en el mundo, en todo caso, es la opinión, como la mía, la que hace uso de la fuerza para hacerte callar.
- ¡Faro estúpido! ¡Te detesto! - gritó histérica la ola gigante.
El faro sólo sonrió nuevamente ante los embates de la ola gigante. No estaba dispuesto a que la crueldad de aquella ola lo destruyera.

Hace pocos días me enteré que el faro va a ser remodelado porque un pintor de unos setenta años, viudo y solitario lo ha comprado. Sus hijos y nietos están fascinados con la idea. Le han prometido de ayudarle a hermosear al faro. Lucirá tan joven o más que la ola gigante. Y yo tengo ganas de visitarlo aunque no le tema a las olas chicas, pero a las grandes, sí.

MARISOL

 

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lunes, 17 de marzo de 2014

El regreso del cangrejo

 
Toc Toc. ¿Quién podrá ser? pensó Nancy y al abrir la puerta de su casa  se quedó de una pieza. ¡Ay! Era el cangrejo. Allí estaba él mirándole fijamente.


-  He venido a hacerte una visita - le dijo el cangrejo seriamente.
- Pero, yo no te voy a dejar entrar  - le respondió agitada Nancy y respirando hondo después le dijo - Hablemos afuera, mejor. No quiero que nadie de mi familia se entere que tú te encuentras aquí nuevamente.
- Muy bien - le dijo el cangrejo. Nancy cerró la puerta tras de sí y salió al porche. Le temblaba todo el cuerpo. 
- Como verás - le dijo el cangrejo - Tenemos aún un asunto pendiente.
- ¡No! - Que yo sepa tú y yo quedamos en que tú nunca más regresarías - habló Nancy en voz baja pero con rabia.
- En realidad, yo  te dije que te dejaría en paz si tú no hablabas mal de mí - le dijo seriamente el cangrejo. Y ayer rompiste tu palabra.
- ¡Perdóname! - le contestó Nancy nerviosa
- Ayer escuché que le dijiste a una amiga, que te visitó por la tarde, que no se preocupara por ti porque yo había muerto en combate contra ti hacía tiempo y te reíste fuerte. Molesto estaba el cangrejo.
-  ¿Cómo pudiste escucharnos? Yo pensé que vivías lejos y que nunca más te volvería a encontrar - le dijo Nancy nerviosa.
- Pues, te equivocas. Yo rondo tu casa desde que nos conocimos. Y ayer mientras pasaba cerca de ésta, escuché la conversación entre tu amiga y tú. Estuvieron aquí sentadas afuera en el porche conversando animadamente. Y como no me gustó lo que dijiste de mí, ahora vengo a demostrarte que la que va a perder el combate, tarde o temprano, serás tú, te guste o no - siseó el cangrejo. Sus ojos los tenía clavados sobre ella.
- ¡Perdóname, nuevamente! No volveré a decir nada en contra tuyo - le suplicó Nancy. Su fortaleza se había desvanecido por completo.
- ¡Mira! Vendré de nuevo sin previo aviso, igual que ahora. Sólo que para la próxima vez no vendré solo, sino acompañado por otros cangrejos. Todavía no sé cuántos estarán junto a mi lado.
- ¡No! ¡Por favor! La voz de Nancy se comenzó a quebrar como un pedazo de madera podrido. Sabía que el cangrejo hablaba en serio.
- Si te resistes a mi próxima visita, vendré más rápido de lo que te imaginas, pero si no opones resistencia, te dejaré un buen tiempo tranquila y decidiré en qué momento te toco nuevamente la puerta.
- ¡Está bien! Tú ganas - dijo entre lágrimas Nancy.
- ¡No, señora! El combate todavía no lo he ganado. Éste lo ganaré llegado su momento. ¡Ah! Por ahora, disfruta de la vida, de tu familia y amigas. Vive intensamente, Nancy. Y después de decir estas palabras el cangrejo se fué silbando.
Nancy después de escuchar las palabras del cangrejo avisó a su familia que se iba un rato a caminar por la playa. Ella no solamente quería llorar a solas, sino que ella quería pensar en algún plan de combate. ¿Lo ganará? Esperemos que sí. 

MARISOL 

 

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viernes, 14 de marzo de 2014

El pájaro azul

Érase una vez un pajaro azul que se lamentaba de todo. Se ponía de mal humor si llovía mucho y lo mismo si había mucho calor.
¿Qué le pasaba?  Pues, daba la impresión que nada le gustaba.

Un día de lluvia mientras el pájaro azul tomaba agua de un estanque, el agua le habló:
- Me da la sensación que tu insatisfacción en tu vida personal es tan grande que esto hace que tú estés siempre enojado.


El pájaro azul retrocedió asustado. Las palabras del agua del estanque las tenía clavadas en su pecho. Le dolían mucho y por este motivo, el pájaro azul se quedó mudo del susto.
El agua volvió a hacerle la misma pregunta por segunda vez. El pájaro seguía mudo. A la tercera vez, el pájaro azul le contestó, mejor dicho, le hizo una pregunta:
- Pues, ¿acaso yo no tengo derecho a quejarme si algo no me gusta?
- Veo que te niegas a darme una respuesta  - le dijo el agua.
- Tú, ¿no te quejas nunca? -  le respondió de esta manera, con otra pregunta, el pájaro azul.
- Te pregunto por última vez - le dijo el agua. ¿Por qué te quejas tanto?
El pájaro azul, después de contemplarse largamente en el agua del estanque le respondió, por fin, a su pregunta:
- Sinceramente no lo sé - respondió el pájaro azul desconcertado de su propia respuesta.
- La única manera para que otros pájaros se acerquen a ti es que cambies de actitud ante la vida - le respondió el agua del estanque.
- ¿Qué debo hacer para que otros pájaros se acerquen a mí sin miedo? La verdad que no quiero sentirme rechazado.
- Entonces, modera tu tono de voz. No grites por gusto. Y, sobre todo, no pienses en negativo ni generes conversaciones negativas que no conducen a ninguna parte. Tu forma de ser espanta a cualquiera porque se te conoce también como chismoso, aparte de criticón. Es lamentable que te dediques a ser juez implacable de los demás pájaros. La voz del agua del estanque estaba tranquila y segura de lo que decía. 
- Sí, pero .... - dijo el pájaro. No terminó de decir la frase porque el agua del estanque lo interrumpió.
-  ¡Basta de excusas! Tu forma de ser espanta a los otros pájaros, ¿no te das cuenta? Por este motivo, tú estás solo y amargado.
- ¿Y qué hago para sentirme aceptado por los demás pájaros? - le preguntó suplicante el pájaro azul.
- Es muy sencillo lo que te pido - le respondió el agua del estanque. Sería bueno que desde ya lo pongas en práctica. 
 - ¿Qué es lo que debo hacer?  El pájaro azul ansiaba escuchar una respuesta adecuada que lo ayudara ser mejor pájaro.
- Si tus problemas tienen remedio ¿por qué te quejas? y si no los tienen, entonces, ¿por qué te quejas?
Al escuchar esta respuesta del agua del estanque, el pájaro azul se quedó pensativo.  Desde ahora él quería crear una mejor realidad aunque en ella existieran problemas. Se dió cuenta que aunque le resultara difícil sacar las quejas de su vida, sabía él que tenía que aprender a liberarse de sus pesares sin quejarse tanto ante la vida. La vida sonrió agradecida. Y yo también.

MARISOL

 

jueves, 13 de marzo de 2014

El sueño dormido


- Es en la noche que despiertan los sueños - me dice la luna a modo de saludo. Nos volvemos a ver después de mucho tiempo.
- Acaso, ¿los míos son sólo bagatelas? - le pregunto yo a  ella.
- No, ¡qué va! Mientras yo vea como tus sueños hacen malabares equilibrados sobre una cuerda tendida entre el mundo de la realidad y el de la fantasía, sabré que estás bien y que no me necesitas.
- Pero ¿y qué pasa si quiero vivir más en mi mundo de fantasía? 
- Gozar de la compañía de la fantasía es gratificante por un rato. Pero sólo por un rato, nada más - me dice seria la luna. 
- ¿Y por qué solamente por un rato? - le pregunto inquieta.
- Pues, porque no debes olvidar de tener por guía a la razón - me contesta la luna mirándome fijamente.
- ¿Quiere decir que si no me quiero reincorporar a mi realidad, estoy loca? La pregunta me sale como un disparo de mi boca.
- Sí. La respuesta de la luna es escueta pero su respuesta es la llave perfecta que logra abrir el cerrojo de mi pregunta.
- ¡Pero si vivo en un mundo de locos! - le digo agitada.
- ¡Mira! - me reta la luna.  Piensas de manera egoísta. La verdad que la locura y la cordura se encuentran muy cerca una de la otra. Se rozan, se tocan, pero no se aman. Tienen sus fronteras bien definidas. Te toca decidir en qué país quieres vivir. Tienes que definir tus normas morales, porque estar loco no es sólo un problema psiquiátrico. No te lamentes diciendo que vives en un mundo de locos. Es cierto que vives no solamente en un mundo hermoso, sino también en un mundo cruel. Por este motivo, tienes la obligación moral de colaborar con tu granito de arena para ayudar a los demás a vivir en un mundo mejor.
Mientras un pájaro, que me observa sentado en una rama de un árbol,  le da la razón a la luna, yo hago un esfuerzo por no caerme de la cuerda porque la luna me ha despertado un sueño que creía tener dormido para siempre. 

MARISOL



domingo, 9 de marzo de 2014

Bailando Swing con Morfeo


Entregarse a cualquier tipo de baile, sobre todo, de ritmos alegres, como el Electro Swing, nos levanta el ánimo. No sé si a ti, pero, a mí, sí. Me hace sentir liviana, no de peso, sino de espíritu. Es así como ante esta magia musical comienza a bailar no sólo mi cuerpo.  En este momento es cuando siento que me elevo a otra esfera... esa esfera donde no existe ni la maldad ni las preocupaciones; sólo un estado de éxtasis y felicidad completa.  

He decidido seguir bailando hasta caer rendida de cansancio en los brazos de Morfeo, el hijo del dios de los sueños y encargado de llevar el sueño a reyes y emperadores. Y aunque yo no sea ninguna reina o emperadora, sé que Morfeo vendrá por mí y me envolverá en sus alas silenciosamente para después llevarme volando velozmente al mundo de los sueños para bailar juntos toda la noche. Sé que él no me defraudará porque sé que a él le gusta el Swing como a mí. Te preguntarás por qué le a gusta a Morfeo ... shh.... es nuestro secreto.

Seguramente el Insomnio nos observará celoso, desde lejos. como yo no  solamente  bailo junto con Morfeo, sino como después me voy a desvelar sobre su cuerpo y más rabia le dará cuando vea despertarme no con grandees ojeras, sino con una gran sonrisa en mi mirada vestida de Swing. 

Marisol






Lo que escuchas en el vídeo es música Electro Swing del DJ y productor musical austríaco Marcus Füreder alias Parov Stelar. Para mayor información puedes entrar a este enlace:

viernes, 7 de marzo de 2014

La puerta mágica


Raquel es una mujer que sufre de depresiones y soledad; sus hijos están ya fuera de casa y su esposo ya no la mira como antes ... cuando ese antes era más fácil de llevar... Pero no quiero hablar de los problemas matrimoniales de Raquel. Más bien, te quiero contar sobre algo que le ha sucedido a ella, hace pocos días atrás, cuando Raquel pasaba en bicicleta cerca de una casa abandonada, que queda cerca de la suya. Al ver la puerta abierta de esa casa, Raquel decidió entrar para saber qué sucedía. Quizás algún ladrón habría entrado de noche. Pero la casa está vacía, según los vecinos. Allí no hay nada para robar. Algunos vecinos dicen que allí penan y por este motivo la casa no se vende.

Pues bien, Raquel, al ver que el cerrojo de la puerta no estaba roto, se quedó intrigada. ¿Habría entrado algún vendedor de inmobiliaria con un cliente? Pero al no escuchar ni voces ni ruido alguno y ver que la casa estaba a oscuras porque las cortinas se mantenían cerradas, le pareció rara la situación. Y mientras Raquel llegaba a tientas a la sala, ya que no había luz eléctrica, se cerró suavemente la puerta a sus espaldas. Al cerrarse la puerta, comenzó a sonar  una melodía romántica tocada por un piano invisible y la oscuridad se volvió clara porque muchas velas se encendieron a la misma vez tanto en la sala como en el comedor. Ambos ambientes estaban llenos de muchas canastas de flores y una mesa hermosamente decorada esperaba a Raquel en el comedor. Allí se encontraba sentado un hombre un poco mayor que ella. No hablaba, sólo la miraba con ojos bondadosos. ¿Habría sido el dueño de la casa? Y mientras él le indicaba con un movimiento a Raquel que se sentara a la mesa,  de la cocina salió una señora mayor quien le empezó a servir sólo a Raquel. Parecía un ángel, pues estaba vestida toda de un blanco impecable. Sus movimientos eran precisos y respetuosos. Le regaló una sonrisa de bienvenida a Raquel. 

El silencio se rompió cuando el hombre habló:
- No quiero verte triste. Por tal motivo te he invitado a almorzar. Espero disfrutes de la comida. Su voz era cálida. Hablaba despacio.
- No sé si estoy soñando o si me he vuelto loca - dijo Raquel temblando. 
- Ni lo uno ni lo otro - le contestó el hombre.  Te quiero regalar este momento de paz para tu alma atormentada. Te mereces más aunque no lo creas. Acá te doy un espacio para que tú vuelvas a sonreirle a la vida. Entra todas las veces que quieras, pero sólo de día. De noche la casa se mantiene cerrada porque yo paseo por otro lado y allí yo no te puedo llevar. Es otro mundo. Inalcanzable, por el momento, para ti. Pero algún día lo llegarás a conocer, te lo prometo. Y allí me encontrarás. Seré uno de los primeros en darte la bienvenida. Ténlo por seguro. Y le sonrió. 
Raquel apenas pudo comer. Estaba nerviosa. Le temblaban las manos. Pero al mirarlo fijamente a los ojos, paz empezó a sentir. Y es que este hombre, quien no quizo identificarse, no comía como Raquel, sino que sólo absorvía, sin hacer ruido alguna, toda la energía negativa que el cuerpo de Raquel despedía. 

Después que Raquel terminara de almorzar, él la invitó a entrar a su biblioteca. No sólo muchos libros (invisibles para otros pero no para Raquel), la saludaron a coro, sino que muchas canastas de flores e innumerables velas decoraban también esta habitación. Raquel rió feliz. Pasó toda la tarde allí tendida, sobre un alfombra bien mullida, sin hablar, sólo leyendo. Eran libros con mensajes que le hablaban directamente a ella. Voces que llegaban desde lejos y que la animaban a seguir, que le decían cuánto la querían. El hombre a su lado, sólo la contemplaba en silencio. Se despidieron con un abrazo antes que oscureciera.

Te preguntarás si Raquel entró de vuelta a esa casa. Pues, no. Nunca más aunque la tentación fuera grande. Esas pocas horas mágicas al lado del hombre sin nombre, le habían servido a Raquel para volver a mirar a la vida con otros ojos. ¿Su esposo también lo haría? La magia vivida en esa casa abandonada debería mantenerse como una vela prendida para siempre en su alma. Algún día volvería a ver a su alma gemela (tan romántica como ella), pero todavía, no. 

El hombre sin palabras le había dicho tanto de manera indirecta. Olvidarlo nunca podría. Y es que uno de los mejores sentimientos que existen, es no sólo sentirse amada, sino amar sin esperar nada a cambio. Su corazón cerrado, volvería abrirlo aunque su esposo no la quisiera como antes ... Todavía no es tarde para volver a empezar. Lástima que su alma gemela viva en otro mundo.

Marisol






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martes, 4 de marzo de 2014

Entre buganvilias y hortensias


 

Entre buganvilias y hortensias creció Amanda.  Formaron parte de su niñez y adolescencia. Y una casa frente al mar... cuando el mar sólo era un mar y se extendía infinito como la vida misma. Amanda recuerda todavía como si fuera ayer, cuando tenía unos quince años,  haciéndose la pregunta de la edad que tendría en el año 2000. Al darse cuenta Amanda que tendría cuarenta y dos años  le dió un escalofrío por todo el cuerpo. Esa edad le parecía tan pesada y casi imposible de poderla cargar y sostener sobre sus hombros. Y, sin embargo, ahora que ella ya tiene cincuenta y seis años quisiera sentirse ligera como un ave migratoria para regresar al lugar donde nació aunque ya no queden rastros ni de bungavilias, ni de hortensias, ni de la casa frente al mar. La imaginación de Amanda se vuelve ave y vuela hacia su pasado, por un momento, pero regresa a su vida presente porque acá donde vive tiene una pequeña enredadera de buganvilias en un macetero que cuando hace calor la saca al balcón y cuando hace frío la mete adentro de su departamento. Yo sé que Amanda tiene en su jardín hortensias, que por suerte, son resistentes al frío del invierno alemán. 

Amanda me ha comentado que con el ánimo de mantener en vida a la niña y adolescente que habitan en ella, cuida con mucho esmero sus buganvilias y hortensias. 

- Espero que nunca me pidas de cuidar de tus flores - le digo a Amanda.
- ¿Y por qué no? - me pregunta intrigada mi vecina y amiga.
- Porque no soy buena jardinera - le respondo.
- Mmmm.... díme, Amanda, ¿Tu sabes convivir con tu niña y mujer joven que te habitan?
- Pues, la verdad, que no - le contesto soltando una risita tonta. No creo en estas bobadas.
- El problema tuyo no es que seas mala jardinera, sino que se te ha endurecido el corazón - me dice Amanda muy seria. Y después de decir estas palabras, se despide rápidamente de mí. Y mientras me doy cuenta que Amanda tiene razón, por suerte, las buganvilias y hortensias no se han enterado de nuestro diálogo porque están durmiendo. Es invierno. 

Marisol


 

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