jueves, 30 de enero de 2020

El sueño de Raquel


Una angustia, cual menesterosa cotidianeidad, ha llegado a adherirse tercamente a los pensamientos del corazón de Raquel. Y es que por más que ella hace esfuerzos para serenarse la verdad que ella siente que la angustia la está haciendo trastabillar como pidiéndole que se derrumbe, que pierda el equilibrio de una vez por todas. Qué feo, ¿verdad? Pero equivocadamente y de manera tangencial el corazón de Raquel se aferra a su razón (esa razón que nos pide no estar gobernado solamente por los malos hábitos e imposibles deseos). 

Es así como la razón de manera enérgica le pidió al corazón de Raquel que se aferrara cual clavo ardiendo a ella y no de manera parcial, sino en su totalidad. Por su bien. ¿Será porque al luchar contra la angustia, la serenidad queda de lado? ¿O será que la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia? Un poco de ambas, creo yo. Y es que la angustia cuando nos coloca sólo ante la nada, nos dejamos envolver por ésta porque la nada es un infinito de la cual venimos y donde allá volveremos tarde o temprano. ¿Será que la nada es sólo un absurdo o es acaso una gran certeza? La nada es algo que no se puede concebir y, sin embargo, es. ¡Ay! al igual que la angustia.

- Sí, así es - dijo la angustia. ¡Soy tu congoja, Raquel! Soy ese estado afectivo que te causa cierto malestar psicológico y que te causa igualmente taquicardia o te hace temblar de miedo. Soy tu reacción ante el peligro o ante lo desconocido, unas veces de manera realista y otras de manera neurótica. ¡Jajajaja!
Cuando el corazón de Raquel escuchó la palabras de la angustia, se sintió asustada y por esta razón ella se aferró a la razón con fuerza. 
Es así como la razón le pidió al vapuleado corazón de Raquel que dejara de lado al miedo, tristeza, nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio y ansiedad.
- ¡Tan fácil no es! - gritó el corazón de Raquel. 
- Lo sé, pero no es imposible - le hizo saber la razón de Raquel.
- ¡Así es! - contesté sin poderme contener de intervenir.
- ¿Y tú quién eres? - Me preguntó Raquel mientras su corazón y razón me observaban bastante sorprendidos.
Y tú, querido lector, te preguntarás quien soy, ¿verdad? 
- Soy la Fe - les hice saber a ellos dos y a ti también. Aprovecho para informarles que yo provengo del latín "fides" que significa "lealtad" o "fidelidad".
Y mientras el corazón de Raquel me sonreía porque la lealtad tiene un corazón tranquilo, la razón de Raquel me preguntó incrédulo:
- ¿Eres perseverante? Te pregunto esto porque la perserverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto, ¿sabes?
- ¡Claro que sí! Te entiendo. Y es que no sólo las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia y porque de mí depende que Raquel avance en su camino de vida. Pero, ¡ojo! apoyada también en ustedes dos así ella no camine con pasos seguros y lo haga algo coja.
Sin embargo, la razón alzando una ceja me dijo:
- Mira guapa, que yo sepa tú eres también conocida como la expresión: "de mala fe" porque tú haces o dices las cosas con malicia, con engaño o alevosía.  Y esto a mí no me gusta nada.
- Lo sé - le contesté a la razón - pero no te olvides que también yo también puedo actuar de buena fe.
- ¡Sí! - gritó feliz el corazón de Raquel - Es verdad, porque como buena fe tú representas el criterio de conducta al cual se debe ajustar Raquel de acuerdo con los parámetros de un comportamiento recto y honesto.
Después de haber escuchado tanto al corazón como a la razón de Raquel les hice saber que lo primero por comprender es que yo, la fe, soy un valor protagónico en la vida de Raquel y no solo en relación con sus creencias religiosas, sino que ella debe aprender a tener confianza en algo o alguien a través mío.

Es así como la angustia, dejando de lado al corazón y razón de Raquel, miró dentro de mis ojos para aferrarse a mí porque sabe que ella (la angustia) es lamentablemente un duro sentimiento que no siempre puede ser fácilmente explicado y que tiene que ver con temores, miedos, tristezas, dolores o sufrimientos. Y Raquel lo que menos desea es que la angustia se convierta en un sufrimiento crónico. Su corazón y razón abogan porque yo, la Fe, la sostenga porque la angustia es esa sensación negativa que implica un determinado nivel de sufrimiento para toda persona que la vive como ella.

Pues bien, yo como la Fe les hago saber que, en realidad, no se trata de creer absolutamente en los demás, sino de creer, sobre todo, en uno mismo, de aprender a escuchar esa voz interna que nos insta a tomar esos caminos abiertos por los locos que más tarde serán recorridos por los sabios porque todos los hombres, Raquel y tú, querido lector, somos sabios: unos antes, otros, después. ¿Y sabes por qué? porque los sueños y la angustia nos unen. Y es que aunque te parezca mentira el soñarse en estado de angustia suele ser consecuencia de insistentes deseos y esperanzas lícitas y lógicas. Por este motivo, este sueño anuncia que pronto Raquel tendrá éxito en sus pretensiones o aspiraciones color esperanza. Así yo lo espero sinceramente y sin ninguna angustia de por medio.


MARiSOL





miércoles, 22 de enero de 2020

Doña Cortesía y Doña Educación




Mientras la educación procura mantener la calma permaneciendo inmutable en su sabiduría y despojándose de toda falsa cortesía (esa cortesía que unas veces conquista y otras empalaga), la verdadera cortesía no desea ir al encuentro de los castigos de la soberbia, más bien ella prefiere mantenerse atenta, afable y comedida mientras demuestra ser afectuosa, respetuosa y atenta con todos nosotros.

Pues bien, Doña Educación se siente feliz de tener como buena amiga a Doña Cortesía porque ella es la mismísima expresión de las buenas maneras, es decir, ella es la expresión del reconocimiento de las normas sociales que se consideran como correctas o adecuadas. Y es que para tratar a alguien con cortesía es fundamental seguir estas reglas: tratarla como nos gustaría que nos trataran a nosotros, no interrumpirle cuando está hablando, ser amable y educado, escucharle activamente y no burlarse de sus opiniones y evitar actitudes o expresiones que puedan resultar ofensivas.

- Pero no te olvides que yo, Doña  Cortesía, soy un fenómeno cultural - le dijo a Doña Educación quien alzando una ceja le pedía que le aclarara lo que le acababa de hacerle saber. Y es así como continuó hablando Doña Cortesía mientras le explicaba a Doña Educación que si bien, por ejemplo, en Japón los eructos tras una comida son muestra de buena educación en el mundo occidental eructar está considerado como algo de muy mal gusto.

Doña Educación después de haberle entendido le dijo que ella se define como el proceso de socialización de los seres humanos porque todas las personas al educarse asimilan y aprenden conocimientos implicando una concienciación no sólo a nivel cultural sino también conductual. Es por este motivo que hay que respetar las costumbres que se dan en cada país.

La verdad que Doña Cortesía está agradecida de tener de amiga a Doña Educación, porque ella no sólo fomenta el proceso de estructuración del pensamiento y de las formas de expresión, sino que tiene la habilidad de materializar en una serie de habilidades y valores que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales en cada uno de nosotros. Lo que quiere decir que Doña Educación es capaz de ayudarnos a aprender a ser lo que somos capaces de ser. ¿Y sabes por qué? Porque la clave de la educación no es tan sólo enseñar sino es despertar ya que vivimos en un mundo adormecido falto en gran parte de valores educativos y morales.

Pienso que la educación siempre será el arma más poderosa para cambiar el mundo y si va de la mano de la cortesía se podría hacer un mundo mejor. Pero, ¡qué lejos está el ser humano de querer vivir con estas dos premisas de vida! Unos porque no tienen acceso gratuito a la educación y otros que no desean (sea por desidia o maldad) a querer ser corteses. 

Y es que si sumamos la educación con la cortesía creamos amor: amor por los conocimientos adquiridos, amor por nuestros semejantes, amor por los animales, amor por la naturaleza, amor por nuestra Tierra y por el universo, amor por todo aquello que entendemos y hasta por lo que todavía no logramos entender.  

Que no te quepa duda alguna, querido lector, que si te mantienes como amigo de Doña Educación y de Doña Cortesía durante toda tu vida, te garantizo que te sentirás mejor ser humano para poder así salvar a otro ser humano que necesite de ti. Y es que así como la educación me parece que es la forma más alta de buscar a Dios, me parecería una falta de cortesía decir que Dios no existe.

MARiSOL


domingo, 19 de enero de 2020

Doña Herejía y yo



Mientras Doña Herejía está vestida con una opinión o un conjunto de ideas que se oponen a las creencias consideradas irrevocables en un contexto social, me pregunto si Don Ideal Hegemónico debe seguir respondiendo a un arquetipo religioso mientras él se basa en la imposición de una doctrina o dogma de fe que debe ser respetado a raja tabla por todos. Pienso que por este motivo Don Ideal Hegemónico no debe enamorarse de Doña Herejía. Sería muy contraproducente, creo yo.
- ¿Por qué no?  - le preguntó Doña Herejía a Don Ideal Hegemónico mientras ella tenía ganas de ser abrazada por él. Ella anhelaba que él la tomara en sus brazos de una vez por todas.
- ¡Qué más quisiera, pero nosotros dos entendemos la verdad de la existencia de distintas maneras! - le contestó un tanto incómodo Don Ideal Hegemónico.
- ¡Explícate mejor! - le retó impaciente Doña Herejía. 
- Pues bien, mientras yo defiendo, por ejemplo, a capa y espada los dogmas de la iglesia católica y condeno a todas aquelllas personas que se opongan a la verdad, tú sólo me criticas mañana, tarde y noche.
- ¡No es cierto! - sentenció Doña Herejía. Yo lo que más quiero es hacerte reflexionar y hacerte saber que a lo largo de la historia se han cometido muchas persecuciones y asesinatos a todas aquellas personas que han manifestado o siguen manifestando una línea de pensamiento distinta a lo establecido por la iglesia (sea cual sea ésta).
-  A ver, ¡nómbrame a alguien en especial que sea defendido por ti! - le instó a responder Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía.
- Sí, te lo haré saber en este preciso momento. ¿Recuerdas al fraile católico agustino y teólogo alemán Martín Lutero? 
- ¡Ay, no me nombres a ese antipático y sabelotodo! - le dijo rabioso Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía. ¿Será que estaba él celoso?
- Pues, te guste o no a mí Martín Lutero sí me cae bien simpático porque exhortó a la iglesia cristiana a regresar a las enseñanzas de la Biblia. Es más, gracias a él se produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa - le contestó muy segura de sus palabras Doña Herejía a Don Ideal Hegemónico y seguidamente le hizo saber que aquellos que aprueban una opinión, la llaman opinión, pero los que la desaprueban la llaman Herejía como a ella.
- La verdad que tú me resultas muy controvertida y conflictiva. Eres tan distinta a mí que tus opiniones no las puedo tolerar ya que yo soy el dogma establecido, soy el fundamento o punto capital de toda doctrina o religión - le hizo saber malhumorado Don Ideal Hegemónico a Doña Herejía. 
- ¡Mira guapo, tú te crees la última chupada del mango! ¿Por qué estás tan seguro que tú por ser una proposición que se asienta por firme y cierta como principio innegable hay que hacerte caso ciegamente?
- ¡Porque lo digo yo y punto! - alzó la voz Don Ideal Hegemónico y continuó gritando - ¡En verdad no te soporto! ¿Quién te crees tú para poner en duda mi autoridad? No te olvides que yo soy el gran Don Ideal Hegemónico, yo soy aquella verdad incuestionable. Soy más importante que tú porque no sólo yo soy esa doctrina revelada por Dios, sino que tú eres considerada un pecado a causa de tu propia naturaleza, destructiva de la fe cristiana o de cualquier otra fe existente sobre la faz de la Tierra.
Doña Herejía haciendo un esfuerzo por controlar su mal humor, y sabiendo que su relación de pareja no tenía futuro, le hizo saber a Don Ideal Hegemónico que si bien ella nace de una divergencia entre escuelas sobre el significado de la verdad (aquélla formulada por el dogma), ella se desarrolla a la vez en el plano intelectual (por la oposición irreductibe de las tesis) y en el plano comunitario (por la imposibilidad práctica de vivir en hermandad con todos aquellos que pertenecen a otra escuela) y tan mala no es como él piensa. 

¿Tú que opinas, querido lector? ¿Prefieres aceptar la totalidad de todo lo que nos propone Don Ideal Hegemónico o prefieres sólo aceptar aquellas partes que tu juicio te recomientda creer igual que Doña Herejía? Personalmente pienso que el concepto de herejía es relativo. Me explico: Por ejemplo, mientras para un católico un hereje es toda aquella persona que no sigue las dogmas de la religión cristiana, para el islamismo un católico puede ser considerado un hereje por no creer en esta otra religión. Por este motivo, el concepto de herejía varía de acuerdo con las enseñanzas y características de cada religión; sobre todo en función del grado de tolerancia o intolerancia que imponga cada religión a sus fieles seguidores hacia las otras creencias existentes. 

Y "last but not least", ¿sabías, querido lector, que la etimología de la palabra "hereje" proviene del latín "haeretĭcus" que a su vez procede del griego "αἱρετικός" (hairetikós) y que significa "libre de elegir"? Lo que quiere decir que un hereje es una persona que asume la posibilidad de elegir libremente seguir un dogma diferente del que le es impuesto por una doctrina sea religiosa o política dictada por la sociedad. Por este motivo, yo te pregunto, querido lector, después de haberme leído con quién te identificas más en este momento? ¿Con Don Ideal Hegemónico o con Doña Herejía?


MARiSOL 

 

viernes, 17 de enero de 2020

El canto de Inés


No hay más argumentos convincentes en la vida de Inés para rearmar como antes su estampa familiar. La verdad que escasamente prometedor es el desenlace que se viene venir en la trama de parte de su historia de vida. Y mientras yo mantengo la calma, ella busca sosiego en  mi silencio para soportar la idea de lo que se evaporó, de lo que ya no es ... 
Pues bien, una entereza admirable late en el pecho de Inés. Ella ha aprendido a parar de pensar por gusto porque no hay peor cosa que siempre estar pensando en la desproporción que existe entre los problemas y la solución que uno les aporta. Cuando los problemas no pueden ser resueltos cómo uno desea, entonces se hace lo que se puede.

Inés ha aprendido no solamente que los problemas dejan de serlo si no tienen solución, sino también ha aprendido que todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo. Y éste sólo desaparece cuando hay amor. Lamentablemente no todos saben reconocer al amor porque le tienen miedo. ¡Ay! Así como el amor ahuyenta el miedo, el miedo ahuyenta también al amor. Lo expulsa y no sólo a éste, sino que también expulsa a la inteligencia, a la bondad y a todo pensamiento bueno vestido de belleza y verdad. Al final, cuando queda sólo una desesperación muda, el miedo sepulta la propia humanidad de uno. Y como Inés no desea esto para ella, ella se resiste a ahogarse sólo en problemas.

Inés se niega a ser una persona pesimista que sólo ve problemas en cada respuesta. Ella prefiere ser optimista: encontrar una respuesta para cada problema. Inés se siente, por momentos, como un pájaro porque trata no sólo de volar alto para poder observar bien el horizonte de su vida, sino porque ella ha aprendido que todo pájaro no canta porque tenga una respuesta, sino que canta porque tiene una canción, así esta canción no te guste a ti, querido lector. Y la canción que yo le canto a Inés al oído, sí que le gusta. ¿Y sabes por qué? Pues porque yo soy su conciencia. Soy su mejor libro moral, soy la voz de su alma, soy su mejor juez. Yo soy aquella que vale por mil testigos. Soy esa pequeña chispa de fuego que ella mantiene viva dentro de su pecho. Soy la facultad humana que la ayuda no sólo a ella, sino a ti también, para decidir acciones y para hacerla responsable de las consecuencias de acuerdo a la concepción del bien y del mal. Y es que en esta vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.  ¿Y sabes por qué? porque la consecuencia es aquello que supone el resultado o el efecto de algo previo. Inés sabe muy bien como yo que existe una correspondencia entre la consecuencia y el hecho que la genera. Yo sé que todas las acciones que realice Inés tendrán algún tipo de consecuencias tarde o temprano. 

Y, sin embargo, aunque Inés ni yo queramos, existen tres tipos de consecuencias imprevistas, aquellas la de resultados no esperados. En caso no sepas, te las menciono: Las imprevistas y negativas, las imprevistas y positivas conocidas como serendipia o chiripa (hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o casual) y las perversas que son aquellas contrarias al resultado esperado. 

Como Inés ya no está por la labor de verse luchando entre el negativismo y la perversidad, yo la apoyo a que se mantenga tranquila ya que como su conciencia la estoy ayudando a que enfrente la realidad que le toca vivir de modo claro mientras ella va tomando las decisiones adecuadas llegado su momento. La verdad que en cualquier momento de tomar una decisión lo mejor o ideal es hacer lo correcto, luego si no hay de otra, lo incorrecto porque nadie es perfecto. Inés sabe muy bien que lo peor es no hacer nada ya que de ser así yo me quedaría sin argumento alguno ante ti, querido lector, e Inés se quedaría sin poderle seguir cantando a la vida. 

MARiSOL






martes, 14 de enero de 2020

Alma de niña



Alma sabía que en la trastienda de sus pensamientos podía hablar con los brazos alzados al cielo, ese cielo con cara de alma caritativa que, desde que nació, la observaba con cariño pero silenciosamente. Alma no sólo se preguntaba si la caridad como única virtud precisa de la injusticia porque es bastante difícil no ser injusto con lo que uno ama. 

¡Ay! Alma se sentía harta de andar por caminos vestidos de iniquidad o de gran injusticia mientras sentía que atravesaba un gran desierto intransitable. Y para no derrumbar su equilibrio emocional mientras percibía con el rabillo del ojo de su vida las responsabilidades y obligaciones adquiridas, ella trataba de hacer digerible lo complejo, lo difícil de entender. Será porque el entendimiento es fuente de vida y la fuente de vida es, al fin y al cabo, nuestro querido corazón.  Y es que los que de corazón se quieren sólo con él se pueden hablar.

Pues bien, Alma, en un arranque raudo y eufórico, solamente podía afirmar sin desear a equivocarse que mientras el corazón del loco se encuentra viviendo en su boca, la boca del sabio puede hacer su nido en el corazón, ese corazón que tiene alma de niño, mejor dicho de la niña que la habita porque espera lo que desea  y es que no desear nada es no vivir. ¿Y sabes por qué, querido lector? Porque Alma intuye que es extemporáneo comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir. 

Yo, sin embargo, voy aún más lejos.... vivir no consiste sólo en respirar sino en obrar porque los que obran bien son aquellos que pueden aspirar en la vida a la felicidad, esa felicidad que no debe ser ininterrumpida porque, al final, ésta nos aburriría. Los desafíos y retos son los que nos llevan a esforzarnos a ser felices a pesar de todo... 

Te preguntarás quién soy yo... Pues bien, soy el alma de Alma. Soy aquella por la que ella vive, siente y piensa. Es más, soy su incesante esfuerzo, su sello imperial por lo que ella vive y no para ganarse el cielo, aquél que se gana no sólo por favores ni por méritos, sino aprendiendo a mantener siempre, contra viento y marea, un trozo de cielo azul encima de la cabeza. Y no sólo deseo que sobre la cabeza de Alma sino sobre la tuya también, querido lector, exista ese deseado trozo de cielo azul porque éste representa la paz del espíritu, sobre todo cuando lo alimentas de buenos pensamientos ya que palabras sin buenos pensamientos nunca llegarán al cielo: tu propio cielo. 

MARiSOL





jueves, 2 de enero de 2020

El trono dorado


El nuevo año llegó ya a nuestras vidas pisando firme y seguro. Me he enterado que es un tanto antipático porque ha desplazado a empujones al viejo año. Y éste no merece un trato así. Pues bien, el nuevo año llegó dándole la orden al viejo año que se fuera, que desapareciera de su vista, que ya no tenía más qué opinar.
- ¿Por qué me tratas así? - le preguntó el año viejo con una tranquilidad pasmosa. No sé si yo hubiera guardado la compostura ante este trato insolente.
- Porque yo, 2020, soy más especial que tú ya que a diferencia de ti, 2019, yo no soy sólo un año bisiesto, sino que soy también un Anno Dómini o de la designación de la era cristiana. Además, soy el vigésimo del tercer milenio. ¿Qué te parece?
2019 se lo quedó mirando y sin levantar la voz le dijo:
- Me tienen sin cuidado tus títulos. Tu soberbia me asquea. Tienes mucho que aprender. Recuerda que cada día  tendrás que estar de pie y casi sin dormir porque en cualquier rincón del mundo suceden cosas diversas. Y tú tienes que estar tomando nota de todo lo que sucede, sea bueno o malo.
- ¡Cállate, viejo tonto! - gritó 2020. Y desafiándolo con una mirada fría y cortante le hizo saber que no le temía a este reto. Seré mejor que tú. ¡Ya lo verás! ¡Ahora déjame solo! ¡Lárgate y no te cruces más en mi camino que ahora soy yo el que está ocupando este trono y tú ya no más!
Es así como el trono dorado al escuchar a 2020 le dijo molesto:
- Te hago saber que no tendrás tiempo para sentarte para descansar. ¡Ya lo verás!
- ¿Y por qué no? ¿Qué te hace pensar que no podré sentarme sobre ti? - 2020 estaba que ardía. 
- Pues, porque desde ya tu calendario se está llenando con citas a las cuales tendrás que asistir para tomar nota de cada una de ellas - le respondió el trono dorado mientras 2019 se sonreía para sus adentros. 
Y antes que dijera algo 2020, el trono dorado le hizo saber inmediatamente que así como en este año se esperan noticias buenas como el inicio de la  aplicación del Acuerdo de París, la celebración de los Juegos olímpicos de Tokio 2020 o la reunión en Glasgow de la COP26 para seguir debatiendo sobre el futuro climático, también hay que estar atento cómo la crisis económica de América Latina se va desarrollando, lo mismo que hay que ver que pasará entre la guerra comercial entre China y EEUU o qué pasará con la salida del Reino Unido de la Unión Europa entre otros muchos temas.
Después de haber escuchado al trono dorado, 2020, entre carcajadas, exclamó:
- Seré un año inolvidable para la humanidad. De esto yo me encargaré. ¡JAJAJAJA!  
- ¿En qué sentido? - le preguntó desconcertado el trono dorado (2019 ya se había retirado en silencio. Sus motivos tenía y es que, la verdad, no aguantaba a 2020)
- Pues, como a mí las noticias buenas no me interesan ya que me aburren soberanamente, haré lo imposible para que sucedan cosas espantosas para que toda la humanidad hable de mí por años.
El trono dorado espantado de las palabras crueles de 2020 se paró rápidamente y se fué sin despedirse. Llevaba prisa porque tenía que hablar con un trono más importante que él. Nada menos con el trono de Dios porque si bien aunque Dios aparece sentado sobre un trono de juicio, él manifiesta una tranquilidad perfecta mientras nos observa. Y el trono dorado necesitaba de su sabio consejo.
Es así como el trono de Dios le dijo:
- 2020 dirá lo que quiera, pero él no tiene ninguna influencia ni en la madre naturaleza ni sobre la humanidad. Sucederán las cosas que tengan que suceder. Esperemos que primen las buenas noticias a las malas por el bien y tranquilidad de todos. Lo que sí te pido es que te encargues que no tenga mucho tiempo de descanso. ¡Cómprale muchos bolígrafos y cuadernos para que tome nota de todo lo suceda de aquí en adelante! Y encárgate que 2020 parta pronto para Australia. Allí este país no sólo está en llamas, sino que las temperaturas siguen subiendo hasta más de 50 C°.
El trono dorado sabía lo que tenía que hacer. 2020 recién había empezado con su maratón de diversas citas y con toda seguridad recordaría él de por vida las palabras sabias del viejo año. ¡Tenía mucho que aprender! 

¿Y tú, querido lector, qué harás para que tu nuevo año de vida sea mejor que el anterior? Quedarte sentado en tu trono sin hacer nada, no sería nada productivo, ¿verdad? Toma nota de tus éxitos, fracasos, alegrías y penas. Sé amable con tu vida y con la de los demás. Procura hacer de este nuevo año un buen año aún a pesar de los contratiempos que se puedan presentar en tu camino de vida. Estos son mis mejores deseos para ti.

MARiSOL