martes, 20 de octubre de 2009

Demanda de divorcio

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Mientras un desconsuelo desesperado desata desequilibrios desatinados, destruyendo por dentro a la desilusionada, defraudada, descorazonada, decaída, desencantada, desatendida, descompuesta y desencajada de Doris, ella sólo desea dormir para disimular su debilidad descontrolada después de haber bebido dos daiquiris dobles después del desayuno. ¡Qué desastre! La desdichada de Doris está descompuesta, desesperada y desgarrada de dolor. No puede disimularlo.

Y mientras Doris se duerme, después de haber derramado lágrimas de sangre sobre su almohada, el disoluto, desaforado, desvergonzado, y descocado del dandi de Diego - decano de una universidad en la ciudad donde ellos dos viven y quien ha desaparecido  desde el día sábado (desde anoche) -, no sólo está despatarrado desnudo sobre un duro diván, sino que demanda desdeñosamente diversión ... Sus dedos delicados y dadivosos no llevan ni dalias ni dulces, sólo dinero. Distraído y despreocupado disfruta Diego de dos doncellas dúctiles y deliciosas de dorsos dulces como damascos, dadas a su disposición deprisa y discretamente en el departamento que cuenta la agencia de damas de compañía y scorts "Damisela".

Demás está decir que Diego desea de nuevo ser el dueño, hoy día domingo, de las despampanantes Delia y Daisy para olvidarse no sólo de la desabrida, descolorida, desganada, demacrada, desangelada, desequilibrada, despistada, disparatada, distraída y desmirriada de Doris, sino de sus propios defectos. Las drogas y las dos damiselas lo aturdirán durante unas dos horas más.

Las dos doncellas de alquiler no sólo danzaron despreocupadas, desenfranadas, despercudidas, descalzas y desnudas delante del díscolo, displicente, disipado, despectivo, déspota y dominante Don Juan, sino que le dieron también su dosis de placer. ¡Qué tal desmadre! Y mientras ellas desenredaban sus dorados cabellos, dejaron, deliberadamente, al descubierto las debilidades de Diego. 



Después de despertarse y desperezarse Doris, al despuntar el alba, se dió un duchazo y diciéndose a sí misma, decretó y declaró lo siguiente:
- ¡No más desaires ni desavenencias! ¡No más destemplanzas ni dramas! ¡No más dilemas ni dardos de dimes y diretes! ¡No más depresiones ni dependencias emocionales ni desmayos. ¡No más desorden en mi vida emocional! Desastrozos son los desaires y desagravios de Diego. Desde ahora deseo una vida digna y no por debajo de mi propia decencia; deseo ser dueña de mi destino de ahora en adelante y no degradarme más ante la vida. ¡Debo rescatar mi dignidad perdida y no dejarme destruir por Diego! ¡Pondré distancia de por medio! Debe él dejar el departamento dentro de dos días sin más tardanza. Los detonantes datos dados por el detective Dalmeda  me dicen que de verdad Diego no desperdicia su tiempo ... Sus devaneos amorosos me dan asco. Devastadora realidad la que el detective me ha develado. Dudar de él, no debo.

¡Dále Doris! No dilates más tu divorcio. Estás en deuda con la vida. Te daré los datos del abogado Dr. Daniel Dávila. ¡Desquítate, derríbalo, derrócalo, desármalo! No aceptes las débiles disculpas del desalmado, descarado, desagradable, descarrilado, diabólico, detestable, decadente, desdeñoso, desaprensivo, descomedido, dañino, descortés y desvergonzado de Diego! ¡No dudes en defender tus derechos, por dios!

Doris, después de dialogar con el dr. Dávila, sin desperdiciar más tiempo, puso la demanda de divorcio. Deduzco que le ha dolido esta desagradable derrota al divo y divino de Diego, desacostumbrado a no dejarse derrotar por el dragón de su mujer, Doris.


Marisol







He tratado de jugar con la letra "D". 


Aquí te presento un simpático vídeo musical donde canta "Miss Platnum" (cantante rumana residente en Berlín) y de Peter Fox, un compositor alemán de música reggae y hip-hop.