martes, 29 de septiembre de 2009

El manto negro

Hasta ahora recuerdo aquella noche bañada de estrellas caribeñas. Las estrellas parecían estar colgadas como pendientes de cristal en el techo del firmamento color azabache y el mar parecía un espejo donde se reflejaban  éstas. Era una noche preciosa, bueno... casi, porque desde que empecé a sentir bajo mis pies un "crash, crash, crash" comencé a sentirme incómoda. ¿Qué sucedía?

Por suerte, la linterna que llevaba en mano me ayudó a reconocer mi espacio y al ver que me encontraba rodeada por miles de cangrejos, casi me morí del susto. No sólo era un cuadro repugnante para mis ojos acostumbrados a soñar despiertos, sino que no me podía imaginar tener que caminar casi un kilómetro de distancia sobre un camino asfaltado de miles de cangrejos hasta la casa donde me encontraba alojada junto con mi familia.

"¡Esto me pasa por querer caminar sola!" - me decía en voz alta como queriendo que los cangrejos se apiadaran de mí y así me dejaran en paz.

Los cangrejos habían decidido sin mi permiso salir de sus escondites no para saludarme, sino para desafiarme. Sus ojos estaban llenos de reproche, sus pinzetas las agitaban en el aire como queriéndome agarrar. Y al ver que habían cangrejos con ojos y pinzetas de todos los tamaños, salí corriendo y pisando sin querer a muchos cangrejos pequeños. ¡Que me perdonaran! pero estaba condenada a matarlos con mis pies. A los más grandes los sacaba de mi camino con una rama grande de palmera que había encontrado en mi camino. Y con cada movimiento mío yo gritaba :¡Háganme camino!, ¡muévanse de allí! y otras frases más...  

Había olvidado por completo que en esa época del año (de abril a junio) los cangrejos salían del mar y llegaban a aparearse a esta isla. Y como por el día el calor era insoportable, pues salían de sus escondites por la noche. Es así,  como tuve que enfrentarme a ellos y abrirme camino a como diera lugar. Al llegar a casa, mi familia me esperaba en la terraza y se reía con el espectáculo que los cangrejos y yo estábamos dando.

Esa misma noche, mientras trataba de dormir porque por el calor no podía, escuché un sonido. Era como si fuera la rama de un árbol que rozaba una pared o un techo de la casa. Pero ese sonido -ya conocido- provenía de las patitas de los cangrejos... se encontraban caminando sobre el techo, paredes, terraza y jardín de la casa. Era un manto negro, compacto, donde no se veía ningún espacio en blanco. Igual como lo que ví horas antes mientras regresaba a casa. Quise gritar, pero no lo hice para no despertar a nadie. Todos dormían apaciblemente, menos yo.

Como no podía conciliar el sueño por el ruido, bajé a la sala y me dirigí al bar para tomar un poco de ron. Después, me fuí a  la cama, pero dormir  no pude. El "crash-crash, crash" siguió hasta el amanecer... después me acostumbré. Tenía que dormir y lo hice. Las noches siguientes también.


Cuando regresé a Berlín junto con mi familia, el más pequeño de mis hijos me confesó no sólo que los cangrejos no le habían gustado, sino que pensaba que podían llegar a nuestra ciudad por tener una cuenta pendiente conmigo.

- Pero, hijo ¿cómo llegarían los cangrejos si no pueden volar ni venir nadando de tan lejos?
- Pues, basta con que vengan unos cuantos cangrejos de polizontes en un  avión. Y ya estando en nuestra ciudad, ellos pueden dar fácilmente con nuestro domicilio.
- ¡Qué idea la tuya! Además, a los cangrejos no les gusta el frío, sino el calor tropical. Ellos ya me olvidaron.
Y mientras decía estas palabras me reía sonoramente. Mi hijo respiró aliviado.

Hace unos días atrás cuando salí en la oscuridad de la noche al jardín porque tenía ganas de contemplar las estrellas y respirar el aire frío otoñal, escuché un "crash, crash, crash" detrás mío. Por suerte no era ningún cangrejo, más bien, era un erizo gordo y negro que buscaba un lugar donde guarecerse. Me dió lástima aquel animalito, pero al imaginar que cientos de erizos -como un manto negro- podían rodearme, entré rápidamente a la casa y cerré la puerta.

Aquella noche soñé que entraban cientos de erizos a la casa, se metían por todas partes, se subían a mi cama y me cubrían toda. Desperté bañada de sudor, pero no por ningún calor tropical...

Marisol

(cuento escrito en oct. 1999)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Otro otoño ha llegado...



-Otro otoño ha llegado con sus colores variopintos, con su melancolía  andante que se deshoja de a pocos, soltándose de los árboles... -me comenta suspirando mi amiga Angélica mientras nos dirigimos en auto a un bosque  de nuestra querida ciudad. Yo asiento desganada. De pronto, Angélica mirándome fijamente a los ojos me pregunta: Sigues pensando en ella, ¿verdad?

-Sí, pero he decidido no buscarla más. Si bien su ausencia me duele, su rechazo aún más. Pensé que nuestra amistad era como una eterna primavera -le digo con la voz entrecortada. No quiero llorar mientras manejo.

Mi querida amiga Angélica mientras me envuelve con su mirada protectora me ayuda a tomar conciencia de lo sucedido diciéndome:
-¡Déjala! En el fondo, no la habías llegado a conocer del todo. Más bien, intenta que esta pena tuya se te desprenda del pecho. Y a ella déjala caer como a una hoja de otoño. No pretendas retenerla más entre tus manos. Sus motivos tendrá para actuar de esta manera.

-Pero es que no entiendo... Si le hubiera hecho daño con mis palabras o nos hubiéramos peleado, pero, es que me duele que ella no quiera más de mí como si yo no le sirviera más- y mientras pronuncio estas palabras, prendo el parabrisas (ha empezado a llover un poco) y luego agrego- ¿será posible que ella en la búsqueda de su propia realización personal, ha pensado que es mejor usar a las personas de las cuales puede sacar provecho y por este motivo como ya no le sirvo, me ha dejado de lado sin darme mayores explicaciones porque no lo cree necesario?
 
Angélica dándose cuenta de como me siento, con voz bien firme me dice lo siguiente: 
-Entiendo que te duela que ella se desprenda de tí como una hoja de otoño, y sin previo aviso te sorprenda de esta manera. Pero pienso que ella se ha encerrado tanto en sí misma que sólo se ve a sí misma. Y ni tú ni nadie que no le sirva como medio para su autorealización tiene cabida en su mundo actual. Es más, estoy segura que, en este momento, para ella es imposible recibir instrucciones, ideales o valores que no sean los suyos propios. Sólo podrá aceptarlos cuando haya hecho su propia experiencia personal, cuando haya alcanzado sus metas. Por este motivo, no la busques más aunque la extrañes. Sólo deséale desde lo más profundo de tu alma todo lo mejor y que consiga ser realmente feliz, y sobre todo, que alcance sus metas.

Al escuchar estas palabras tan claras y transparentes como el agua del lago -que tendremos en pocos minutos a nuestros pies -tomo no sólo conciencia que Angélica tiene razón, sino que me propongo que nuestro paseo sea un momento mágico porque esta buena amiga  no sólo me está haciendo ver que la amistad debe ser un comercio desinteresado, sino porque me está ayudando a duplicar mis alegrías y a dividir mis penas por la mitad.

Al aparcar el auto me doy cuenta que ha dejado de llover. Angélica se alegra como yo que huela a otoño. Nos calzamos las botas de goma, sacamos los paraguas -por si acaso vuelva a llover- y ella me pide que deje saltar a mi espíritu travieso que habita en mí... que lo deje ir a buscar hojas de otoño. Decido hacerle caso y me saca una amplia sonrisa.

Sí, esta hermosa tarde otoñal ha llegado vestida de sus mejores colores... de esos colores que tanto necesita mi espíritu para poder ser feliz ahora, mañana y siempre.

Marisol

domingo, 27 de septiembre de 2009

En la balanza

La balanza me llama desde el baño y me pide de mala manera que me suba sobre ella. Me he convertido en su esclava aunque no quiera.

El miedo se apodera de mí. Y mientras me quito el camisón grito indignada:
-¡No he bajado un solo gramo! Apenas comí ayer y lo que es peor, estuve casi toda la tarde montando bicicleta. ¡No puede ser!

http://www.familydoctormag.com/images/stories/weight-loss-woman-mirror.jpgLa balanza no sólo se comenzó a reir a carcajadas mientras observaba mi desesperación dibujada en mi rostro, sino que burlonamente me daba a conocer los kilos que  daban cobijo mi cuerpo. Era como si en el fondo no deseara realmente ayudarme.

-¿Por qué me tratas así? -le pregunto indignada a la balanza y luego continúo diciéndole- en lugar de apoyarme, de darme ánimos, me destruyes con tus comentarios negativos.

-¡Ahhh! No sabes como me divierto verte así -me contesta riéndose la balanza.

-¡Pero si ya no como tanto! Desde hace dos semanas  que he reducido las calorías y como por si fuera poco ¡estoy nuevamente  con gastritis! - le digo mirándola enojada. Indudablemente que esta balanza no es mi amiga. ¿Acaso, realmente lo fué? Si fuera mi amiga tendría otro lenguaje.

- ¡Ahhh! -me contesta de nuevo burlonamente la balanza, pero inmediatamente me reta- ¿Por qué estás tan desesperada por bajar de peso? ¡Eres una necia! Debes de aceptar el hecho que el proceso de adelgazar que se da en tí es lento, muy lento... No sabes como me divierto contigo. Eres patética. ¡Ja! Eres débil de carácter. Tu destino es ser gorda. Nunca conseguirás bajar de peso. ¡Nunca, nunca!  ¡Ja, Ja, Ja!

Indignada ante tanta arrogancia y maldad y no queriendo escuchar más sus palabras, meto a la balanza en un caja y la llevo corriendo al sótano. Ella, al borde del pánico me pide que no la deje allí en la oscuridad. A lo que yo le contesto:
-Te recogeré cuando haya llegado a mi peso ideal y como tú me has dicho que en mí, el proceso de adelgazar es lento, entonces, querida, te tocará esperar mucho, pero mucho tiempo hasta sacarte de este lugar frío y oscuro como la noche. O, quien sabe, quizás te quedes viviendo allí para siempre por haber pronosticado desde ya mi destino de gorda.
    Mientras me alejo del sótano, voy tarareando feliz una canción de moda. Me siento liviana, ligera, grácil, casi frágil.  A lo lejos se escucha el llanto de la balanza. ¿Comienza a arrepentirse o sólo lo hace para que yo sienta lástima? Por un momento me entra la duda, me siento mala. ¡Ay! pero decido ser fuerte diciéndome a mí misma mientras me contemplo ante el gran espejo de mi dormitorio:
    -¡Exijo más respeto! Ni ella ni nadie se burlarán más de mí de esta manera. Es hora que mis palabras cuenten con más peso que antes.
      Marisol




      miércoles, 23 de septiembre de 2009

      ¡Bravo "Ballerina"!


      Bettina Barbieri, bailarina del Ballet de Buenos Aires, bebía rabiosamente brandis y bourbons en la barra de un bar en un hotel barcelonés. Como ella se sentía burlada, botada, barrida y abandonada, bramó y blasfemó a todo pulmón:
      - ¡Bob es un baboso, un batracio, un bruto, un buitre, una bestia, un botarate, un bribón, un besugo, un bastardo, un bicho, un bodrio, una bacteria, un bellaco, una basura! ¡Una bofetada bien buena se merece!
       
      Indudablemente no era un berrinche. Y mientras de la boca de Bettina no salía ningún brindis, sino, más bien, barbaridades, su mejor amiga, Bárbara Brancatelli (dueña de una boutique en boga en Bariloche) le pidió bajar la voz y no hacer bulla a su amiga borracha y beligerante; seguidamente le dijo a bocajarro:
      - Bob Bellamy será un barón bigotudo y barrigón, un banquero británico con mucho billete, con bólidos biplaza (un Bugatti, un BMW y un Mercedes Benz)  y un bellísimo bungalow en el barrio de Belgrano, pero es un badulaque, una bazofia, un bribón y bellaco. Bettina, estás bien cabreada con Bob, pero has bebido bastante toda la noche y no armes más bochinche. No botemos por la borda nuestro próximo viaje. Brenda (bailarina de ballet y buena amiga belga de Bettina) nos espera en Berlín para verla bailar con el Ballet de Bruselas en "La bella durmiente".
      - ¡No soy ni una bebé ni una bruja, Bárbara! - balbuceó Bettina al borde del llanto. Al salir del bar a un balcón vestido de buganvilias, begonias, bromelias, bambúes, bejucos, bocas de dragón y bergamotes, una brisa matutina la esperaba como un bendito bálsamo para tanto blues de borrachera barata. Bettina, al apoyarse sobre la balaustrada del balcón, observó la bahía abarrotada de botes y buques. Y sintiéndose como un bulto abandonado, como un baúl sin barníz, como una bandeja de bronce sin bocaditos, como un broche sin brillantes, como un banco en bancarrota o como una biblioteca sin libros, bastante bilis botó por su boca al pensar en el bandido
      de Bob.
      Y mientras Bárbara la observaba le dijo:
      - Bob se buscó a una beldad, a un bombón
      de Belo Horizonte, una belleza en biquini bien bronceada, a quien llenará de brazaletes, bolígrafos, boletos de avión, blusas y batas de seda, bolsos de "Burberry" y bonitos zapatos y botas de "Bobbie Burns" como lo hizo antes contigo. Es su nuevo botín. ¡Haz un balance de tu vida borrascosa con Bob!
      Y mientras un brote brillante salía de los bonitos ojos de Bettina, ella le dijo a Bárbara:
      - Bien, no seré más la novia del berzotas de Bob Berenson. No habrá ni banquete ni boda en la basílica de Buenos Aires. No seré más ni la blandengue ni la boquirrubia de antes, sino que leeré mejor la brújula de mi vida para saber de dónde vienen los buenos vientos y llevar así mi barco a buen puerto. ¡Basta de bajezas! ¡Bah! ¡Bob me importa un bledo!
      - ¡Bendita seas! - contestó Bárbara boquiabierta.

      ¡Bravo "Ballerina"! Berlín te dará, y también a Bárbara, la bienvenida con los brazos abiertos.



      MARiSOL








      Imagen sacada de Bing




      He tratado de jugar con la letra "B".

      viernes, 18 de septiembre de 2009

      Rumbo a Waikiki





      Mientras Walter Williams - waterpolista nacido en Winsconsin, y residente en Wahsington D.C - conversa con Wilfred Wollweber (campeón de peso wélter nacido en Westfalia, Alemania) sobre el arte de jugar al whist, la esposa de Walter, llamada Wendy (profesora de windsurfing en Wadding River, NY) antes de quitarse sus bonitas wambas y  ver un western antiguo con John Wayne en su laptop, va al WC del avión.

      Winona Wallis (novia de Wilfred) está en otra. Mientras escucha en su walkman un concierto de Richard Wagner, lee un libro sobre minerales. Si bien como ingeniera minera sabe diferenciar una wolframita de una wulfenita, no sabe si quedarse a vivir en Westfalia al lado de Wilfred. Su corazón vive en Botswana. Su familia es dueña de una mina de diamantes... extraña a su hermana menor Wakiza internada en un colegio cercano a Windsor en Inglaterra. ¿Y si se bebiera un whisky para dejar de pensar por un momento?  Decide, más bien, comerse un sandwich.

      Walter, Wendy, Wilfred y Winona se han conocido en el aeropuerto de  Seattle -Tacoma en Washington y vuelan con la aerolínea TWA rumbo a Hawaii  a tomar clases de tabla hawaiina en la playa de Waikiki. ¡Wau!

      Marisol


      He tratado de jugar con la letra "W"


      VOCABULARIO

      wamba: calzado de tela con suela de goma
      whist: juego de naipes; precursor del bridge
      wolframita: mineral de color negro
      wulfenita: mineral de color amarillo





      Imagen sacada de Bing


      jueves, 17 de septiembre de 2009

      El mundo de los sueños




      - "Mamá, ¡soñé con un delfín!" - me dijo emocionado mi hijo Simón de ocho años al acercarse a mi lado.
      -"¿Y te gustó lo que soñaste?" - le pregunté curiosa mientras le servía su desayuno sobre la mesa de la cocina. Teníamos unos minutos para conversar antes que se fuera caminando a la escuela que quedaba, por suerte, no lejos de casa.
      -"¡Sí, sí! Me veía sentado sobre él y esa sensación fué ¡tan real, mamá!" - y mientras me sonreía complacido continuó- "Y no sentía miedo alguno; todo lo contrario me sentía feliz. Hasta pude sentir el agua, era bien fría pero no me importó para nada."

      Y mientras me lo decía no sólo sus ojos color mar se le iluminaron, sino los míos también. Si mal no recuerdo dicen que cuando uno sueña que está montado sobre un delfín es porque representa su optimismo y altruismo social. Y en realidad, es cierto porque Simón es un muchachito que piensa no sólo en positivo -igual que su padre-, sino porque tiene un alma buena y es un buen amigo.

      Luego recordé algo que no me gustó y tímidamente le pregunté:
      - "Díme, Simón, ¿soñaste con un delfín o con varios más?"
      - "Pues, sólo con uno, mamá - me respondió mi hijo mientras sus ojos me interrogaban curiosos sin poder entender el motivo de mi extraña pregunta.
      - "Te pregunto esto porque, si no me equivoco, dicen que soñar con varios delfines significa que uno puede perder las amistades."
      - "Pero, mamá, ¡si tengo muchos amiguitos en la escuela!" - me contestó riendo Simón.

      Y después de preguntarle nuevamente si estaba seguro de haber soñado con un solo delfín, me contestó:
      - "Ya te he dicho que soñé con uno solo y nada más" - y al decirme esta frase me guiñó un ojo.  Y luego agregó divertido: "También nadé al lado del delfín. Y esto que aún en realidad no sé nadar muy bien."
      - "Aprenderás a nadar, ya verás" - le respondí y en seguida le comenté: "Soñar que uno nada con un delfín protector a tu lado significa que cuentas con amigos fieles y sinceros."   

      Simón me miró largamente y después me preguntó:
      - "Mamá, ¿tú crees mucho en el significado de los sueños?"
      - "Pues, sí y no" - le contesté pensativa mientras revolvía mi café con leche. Y sin poderme contener le hice una última pregunta -"¿Viste a tu delfín fuera del agua?" 
      Simón riéndose a carcajadas me contestó mientras terminaba de tomar su desayuno:
      -"No, claro que no!"
      Respirando aliviada le comenté que si uno sueña con un delfín fuera del agua significa que seremos engañados. Pero como éste no era su caso, cambiamos de tema.

      Ya al  despedirnos y cerrar la puerta tras de mí pensé que lo único que deseaba para mi querido hijo era que no sólo se mantuviera en su mundo de sueños de niño inocente por largo tiempo, sino que como adulto no perdiera su positivismo para cuando deseara hacer realidad un sueño suyo.

      Marisol



      Esta canción (la del vídeo) fué compuesta por el cantautor argentino Diego Torres y por el cantautor peruano Gian Marco Zignago para la película "El delfín. La historia de un soñador" basada en el cuento -que lleva el mismo nombre- del escritor peruano Sergio Bambarén. Si deseas visitar su página web, haz clic en: 
      http://www.sbambaren.com/web/beta/

      miércoles, 16 de septiembre de 2009

      Abuelo Ubaldo




      Querido abuelo Ubaldo:
      Un universo de utopías te urge tener para ubicarte en la urbe (umbría, según tú) donde últimamente vives. Estás ultrasensible desde que quedaste viudo. ¡Uf!

      Desde ultramar me llega el ulular de una ucronía: ¡la tuya!
      Por undécima vez te digo que nada es ni unicolor ni uniforme. Usa tus conocimientos universitarios en computación para sentirte útil. Tú te puedes ufanar de ello. Podrías tener un par de alumnos. Seguro que la abuela Ulla desde ultratumba te diría lo mismo. ¡Upa, abuelo!
      Tu nieto
      Ullrich


      ************
      Después de haberle enviado a mi abuelo esta carta, recibí una llamada desde el Uruguay de una vecina suya, la señora Ureta. A mi abuelo lo han internado de urgencia por una úlcera duodenal en el hospital universiario de Punta del Este.

      ***********

      El abuelo de Ulrich murió antes que él partiera de Ulm vía Frankfurt para volar con Lufthansa a Uruguay. 

      Marisol 





      He tratado de jugar con la letra "U" 


      Dejo una linda canción titulada "Abuelo"



      Imagen sacada de Bing

      martes, 15 de septiembre de 2009

      Leyendo el Tarot





      "No son las cartas las que leo, sino leo la vida" -me dijo Carmen, la adivina, y continuó -" Interpreto los símbolos y te hago saber su significado. Es más, las imágenes del Tarot no son ni personas ni cosas ni acontecimientos, sino que éstos son proyectados en nuestro estado anímico. Y, por si no sabes, los personajes del Tarot son portadores de mensajes que yo los interpreto para que tú los entiendas."

      Asentí. Al tomar asiento me entregué a las cartas del Tarot y a la sabiduría de la adivina. Comencé a preguntar... y como por arte de magia un reloj imaginario comenzó a avanzar en el tiempo...tic-tac... y el tiempo se puso en marcha y empezó a viajar a través de las cartas del Tarot hasta llegar a tocarme las profundidades del alma... la mía.

      Carmen adivinando mis pensamientos me dijo: "Tu problema no radica en  lo que no sabes, sino en lo que crees saber pero sabes mal."

      Me dí cuenta que ella  tenía razón. Terminada la sesión porque ya no sabía más que preguntar, tomé conciencia que había llegado a ella porque buscaba superar mis propios espejismos. No quería seguir navegando perdida en el océano de la vida, sino más bien, tomar el timón entre mis manos y seguir la luz de mi propio faro interior.

      Y una vez más esta carismática mujer adivinando mis pensamientos me dijo al despedirse: "Te proporcioné 78 luces diferentes, pero en tu mirada veo que encontrarás tu propia luz."

      Marisol
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      jueves, 10 de septiembre de 2009

      El zorro de Ezequiel

      Fragmento de la zarzuela "La revoltosa" 
      -dúo de Felipe y Maripepa-
      de Ruperto Chapí
      con animación de marionetas.




      Ezequiel Zambrano es un zagal zangón zanquilargo de tez morena, pelo color azabache y ojos zarcos como zafiros; no es ni zángano ni zonzo ni zamborotudo ni zahareño ni zaragate ni zanguango ni zamacuco ni tampoco un zoquete, pero sí un zorro zalamero un poco zafado, zumbón, bien zorzal, zarandillo, zorrastrón y zahorí.
       

      Ezequiel Zambrano salió de Zaragoza a Madrid llevando unos vaqueros (a los que iba zaparrastreando) una zamarra zurcida, una camisa de zarzahán, zarcillos en ambas orejas y zapatos color azafrán. 

      Si bien se ha ido contratado por su tío Zacarías Zárate para trabajar como mozo, en su restaurante "La cazuela de Zulema", tiene un sueño que ojalá no zozobre... desea cantar en el "Teatro de la Zarzuela".

      ¿Qué le deparará el Zodíaco 2010? Ezequiel Zambrano sabe que su voz es su mejor tesoro. ¡Zambomba! ¡Zas!

      Marisol


      He tratado de jugar con la letra "Z"

       
      Vocabulario:
      azaradas: avergonzadas.
      zafado: atrevido.
      zagal: muchacho un poco robusto.
      zahareño: intratable.
      zahorí: perspicaz.
      zalamerías: demostraciones de cariño afectadas y empalagosas.
      zamacuco: persona tonta y bruta.
      zamarra: chaqueta 
      ¡zambomba!: interjección que denota sorpresa.
      zamborotudo: tosco.
      zángano: ocioso.
      zangón: larguirucho.
      zanguango: bruto.
      zanquilargo: piernas largas.
      zaparrastrear: ir arrastrando.
      zaragate: persona despreciable.
      zarandillo: vivaz
      zarcos: azules.
      zarpar: partir
      zarzahán: tela de seda con listas de colores.
      ¡zas!: rapidez con que sucede algo.
      zoquete: persona ruda y tarda para entender
      zorrastrón: pícaro, astuto y cauteloso.
      zorro: taimado y astuto. 
      zorzal: astuto, sagaz.
      zozobrar: acongojarse.
      zumbón: burlón.
      zurcida: cosida.

      martes, 8 de septiembre de 2009

      ¡Dame Tango!

      http://farias.files.wordpress.com/2006/08/tango-couple.jpg

      La vida es una travesía. ¡Termina quien sabe cuándo! Nos pone trampas, nos reta también. No hay tapujos en el tanteo... Temblamos cuando entre tinieblas vamos sin timonel. Y mientras unos tímidamente juegan al Tarot para tratar de entender nuestra existencia en este planeta llamado Tierra, otros tragan tanto humo de tabaco barato para no hacer tamborilear sus dedos tensionados. Como tontos títeres vamos en tropel tras tréboles de cuatro hojas. ¡Qué triste!

      La vida transcurre entre tablaos, tabernas, teatros, hospitales, tenderetes, taxis, autos de policías, trenes, etc.
      ¡Cuánto tráfico multicolor! ¡Los telediarios nos atosigan con noticias alarmantes, tenebrosas, tétricas... ¡Alto! No existe el tedio, aunque la tele ya es otro cuento. ¡Tate!

      Entre tafetanes multicolores, zapatos de tacón, tequilas, vinos tintos, trasnochadas turbulentas, entre triunfos efímeros, tarjetas de crédito que se muestran como trofeos, tontos tiquismiquis que saltan de un teléfono celular a otro desde distintos punto del planeta vamos tropezando torpemente entre tantos seres de rostros tristes, entre seres que lo perdieron todo, o quizá sólo una parte....  Un terror lo cubre todo... Una voz trémula pide tregua. Soy mudo testigo y mi testimonio no cuenta.

      "La tolerancia se quedó sin turno. Nadie la traduce, nadie la trabaja. Me temo que pocos la conocen realmente. ¡Qué tremenda tragedia!" - pienso en voz alta mientras temblando termino de tomar mi tercera taza de té.

      ¿Será cierto que unos se van transmutando, se van transformando  buscando transparencia en las palabras transmitidas por otros, por esos otros que buscan trucos para trepar alto sin importarle la tumba que tienen por delante? ¡No hay tregua en la entrega! Mientras más alto el trapecio, ¡mejor! No los entiendo. No es mi terreno.

      ¿Será cierto que la vida es un tango? 
      Y mientras Tatiana toma su tren para llegar a su trabajo (¡se levantó tarde! ¡Cuánto estrés!), tropieza con su terapeuta, el simpático y competete psiquiatra, Tomás Talavera. Pero este es otro tema y no me quiero ir por la tangente...


      MARiSOL


      Vocabulario:
      ¡Tate! : ¡Detente!
      Tiquismiquis: discusiones o riñas



      No sólo he jugado con la letra "T", sino que te dejo
      este tierno vídeo digno de ser visto por tí 
      -te guste el tango o no- 
      porque tiene un transfondo impresionante. 




      Imagen sacada de Bing

      domingo, 6 de septiembre de 2009

      ¡Qué ñiquiñaque!


       

      - ¡No me vengas con niñerías, Iñaqui! - gruñó la huraña de mi ñaña Ñusta con la boca llena de ñoquis y ciñendo la frente añadió con saña - No te engañes. Tú sólo eres albañil. ¡Nunca serás escritor; eres muy leño y ñoño!
      Sus palabras me hacen daño. No quiero que haga añicos mi mañana. Y después de dar un puñetazo sobre la mesa, la reñí diciendo:
      - ¡Leñe! Y tú eres una ñiquiñaque. Eres como una ñacanina que  se complace en darme ñangadas bien ñames, Ñusta.
      Si bien callé a mi ñaña, siento una ñácara en este alma mía que guarda aún una ñisca de esperanza... Necesito un coñac aunque esté bañado en sudor.
      De un ñandubay bien ñeque nos observa extrañado un ñacurutú; al guiñarme un ojo, me anima a seguir escribiendo.... mis sueños.


      Marisol 

      He jugado con la "ñ". 


      Vocabulario
      ¡leñe!: interjección con que se denota fastidio y molestia.
      leño: persona con poco talento
      ñaña: hermana mayor (Argent. y Chile).
      ñiquiñaque: persona despreciable
      ñacanina: víbora grande y venenosa
      ñangadas: mordiscos (Amér. Central)
      ñames: muy grandes (Amér.)
      ñácara: llaga (Amér. Central)
      ñacurutú: ave nocturna, especie de lechuza. (Amér.)
      ñandubay: árbol de madera rojiza (Amér.)
      ñeque: fuerte, vigoroso (Amér.)
      ñisca: pedacito (Amér.)
      ñoño: viejo, chocho (Amér.)
      ñusta: palabra quechua; significa princesa








      La ilustración es mía


      sábado, 5 de septiembre de 2009

      Galatea, la guerrera

      Raphael's Triumph of Galatea 02.jpg

      - ¡Qué ganas de ser un galán de telenovela! - pensó Gonzalo mientras comía en el restaurante "Gomera" gazpacho, garbanzos con gambas, gouda con uvas grandes, guirlache y gofios de guayaba y de guinda. Desgraciadamente desde que la gallega Gabriela Galindo, guapa modelo de Vogue, Grazia, Gala, Glamour, y otras gacetas de moda, lo dejó hace tres meses por el granadino de  Gastón García, Gonzalo se ha convertido en un glotón compulsivo.


      Gonzalo conoció a Gabriela - dos años atrás - en un guateque bien guay en Gran Canaria. Si bien Gabriela y Gonzalo se enamoraron, el amor se esfumó de golpe cuando ella conoció a Gastón, un gráfico de profesión, garboso y de porte gallardo, con el cual se fué a vivir a Granada. Seguramente el gran error garrafal de Gonzalo es que no fue lo suficientemente galante con Gabriela. ¡Cómo la extraña! Tiene ganas de su gatita gallega ...

      Y aunque Gonzalo use gafas de sol de Gucci y un elegante gabán de gamuza de Dolce & Gabanna y tenga un elegantísimo guardarropa, una garganta de oro cuando canta tangos de Gardel con su guitarra, hable inglés,  y tenga una gran casa con garaje y dos autos grandísimos, y una gobernanta griega, no sólo se siente insignificante, sino inseguro, fatigado, grogui, gruñón y sin gracia. Gonzalo se ha convertido en un guatón grotesco, en  un desgraciado sin dignidad... Gonzalo tiene ganas de gritar. Su autoestima anda con la cabeza gacha.

      Gonzalo, tú como gran abogado de Gran Canaria, ¡vuelve a gobernar sobre ti mismo! ¡No vayas al garete! Declara gradualmente la guerra a la grasa anclada en tu cuerpo grandote. Vuelve a gozar de la fragancia de los platos frugales. ¡No más guisos grasosos ni galletas ni golosinas ni gaseosas ni güisquis ni grapas! ¡Adelgaza aunque te gruña la guata! ¡Gonzalo, házlo porque sufres de gastritis!

      ¡Ay! yo, Galatea Grabielidis, trabajo, desde hace dos semanas, como gobernanta para el señor Gutiérrez en su gran casa de Gáldar. Soy una graciosa y guasa griega garandumba (un poco gritona, gándara, gansa y gangosa, que dice garabatos), de ojos grises y grandes glúteos pero grácil y con garbo de una gorda gacela. ¿Qué hago? ¿Adelgazo igual que mi gorilita gordinflón? Esta noche lo invitaré con un guiño a cenar (bajo su glorieta grande de buganvilias, gladiolos y gardenias) galúa (lisa aguda) con diversas guarniciones, y le haré tomar una garrafa de agua con gas cuando él regrese de jugar golf. Yo no seré ni golondrina ni gaviota ni gallina, pero sí un gavilán hembra con garras. Soy una griega un poco granuja y gángster. Como me gustan los gorditos como Gonzalo, lo voy a engatuzar con ganas para que se olvide de la gatita de Gabriela. Me pondré mi vestido de gasadeclaro en guerra igual que él, pero no para adelgazar, sino para ganarme sus garatusas no sólo cuando él sea mi gachó, si cuando yo me convierta en la señora Grabielidis de Gutiérrez. Lo lograré como que me llamo Galatea. ¡Gua!


       MARiSOL


      Vocabulario

      guirlache: turrón de almendras tostadas y caramelo
      guateque: fiesta, baile bullanguero 
      guay: estupendo
      Gáldar: ciudad ubicado al noroeste de Gran Canaria
      garandumba: mujer alta y gruesa
      gándara: inculta
      guasa: inculto 
      ganso: persona que dice o hace sandeces
      garabato: palabrota 
      garatusa: halago, caricias
      gachó: hombre, amante de una mujer
      ¡Gua! Amér. Interjección con que se expresa temor o admiración


      He jugado lo más que he podido con la letra G 







       La pintura se titula "El triunfo de Galatea" es un fresco pintado por Rafael Sanzio (1510). Galatea ocupa el centro de esta obra. Representa el triunfo del amor platónico por el amor carnal. Galatea está rodeada de tritones, nereidas y otras criaturas marinas.

      jueves, 3 de septiembre de 2009

      Llaru, la llorona



      - ¡Llorona, vengo a llevarte! - llegó llamando a gritos, desde la llanura, el llanero Villegas. 
      Llaru al escucharlo salió llorosa y llakkyspapa de su casita amarilla envuelta en su lliclla. Como siempre Llaru se encontraba lloriqueando por un bellaco y descabellado que se escabulló de ella. Es otro llanero, llunk'u y llusp'i, apellidado Llanos.
      - Te quiero llevar a mi llosa para que con tu llanto de buena llorica crezcan allí nuevamente ollucos, llantén, lluthu lluthu y llareta - le respondió llanamente el llanero Villegas, lleno y llapango, y continuó - Como no llueve desde hace días en mi llaxta y tu llanto  es una llorera como lluvia, pues pensé en tí, querida llorona.


      Llaru se fué a caballo (y no en llama) con el llanero Llanos a su llosa  y cuando ella regresó a su casita amarilla, decidió que aunque sus llagas de  su corazón llik'isqa quemen como llamas y nunca se llenen de olvido, convertirá su llanto sólo en lluvia para otros y llovizna para su fracaso amoroso con el llanero Llanos. Sería un llalli.

      Una llamarada de paz encendió  el bello y llamativo rostro de Llaru mientras de su bolsillo sacaba un llavero en forma de estrella. Después de meter ella el llavín en el llamador, entró a su casita. Estando adentro Llaru se prometió llevar una vida más llevadera... sin tanto llanto y llakiy.

      Marisol

      He tratado de jugar con la letra "LL"


      Vocabulario: 
      llakiy: palabra quechua; significa: pena, pesar
      llakyspapa:  palabra quechua; significa: melancólico, atribulado
      llalli: palabra quechua; significa: triunfo
      llamador: cerradura
      llanero: habitante de las llanuras
      llantén: hierba plantaginácea que se usa como medicina
      llapango: indio descalzo
      llareta: de  esta planta sale una resina balsámica (uso medicinal)
      llaxta: palabra quechua; significa: ciudad, pueblo, país
      lleno: regordete
      lliclla: Amé. Merid. Manta que llevan las indias en la espalda
      llik'isqa: palabra quechua; significa: roto, rasgado
      llorera: lloro fuerte y continuado
      llosa: terreno labrantío cercano a casa
      llunk'u: palabra quechua: significa adulador 
      llusp'i: palabra quechua; significa: escurridizo 
      lluthu lluthu: palabra quechua; significa: planta comestible







      Imagen sacada de Bing

      miércoles, 2 de septiembre de 2009

      Buzón de quejas

      (jugando con la letra "Q")

      Green Woman

      Querida Queca:
      Yo que nunca me quejo, ahora estoy quejoso porque tus quejidos me dan jaqueca. ¿Cómo me la quito? Tu voz cuando adquiere un tono quebrado me quiebra y me saca de quicio. Antes tú eras tan querendona y coqueta y desde que estás quincuagésima ¡cómo queman en el alma tus querellas! Te quejas por todo: que si el quiché-lorraine se me quemó, que si el quianti que te compré no es exquisito, que si el biquini te queda pequeño, que si el quepi color caqui no me queda... que si esto o aquello. Quisquillosa eres, ¡qué cosa!

      ¿Qué te sucede Queca? Vamos de choque en choque por cualquier cosa. Si por lo menos me noquearas cada quince días... ¡Qué no soy una máquina! Ya no quiero más tu disquete: ¡quejas y más quejas!


      ¿Dónde quedó tu equilibrio? ¡Que ya no eres una quinceañera! Vas quejándote por cualquier pequeñez.  Quizás ya no me quieres... ¿Es este el quid del asunto? ¿O me equivoco? Inquieto estoy. Así que aquí te pido - después que hayas leído esta carta- que me expliques lo que te pasa y lo que tú quieres de mí.

      Quítale no sólo las manchas a tu quimono, sino a los de tu corazón quejumbroso que la vida sin buena química entre los dos y con tanto quejido tuyo no es vida que quiera seguir compartiendo contigo. ¡Qué no es una quimera lo que acá te digo! ¡Qué va!
       
      Te quiero (aún),
      Quique

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      Y tú, ¿quieres quejarte hoy día por algo en especial?
      Aquí puedes hacerlo:






      Imagen sacada de Bing