lunes, 29 de mayo de 2017

Coraza divina


 
Lola sabe que hay momentos donde le gustaría tener una coraza divina para protegerse de burlas,  envidias, hipocrecías, falsedades, críticas nocivas y chismes. A Lola la entiendo porque yo también quisiera hacer uso de esa coraza cuando me encuentro ante una persona con mala vibra. Cuando me encuentro ante ella evito mostrar mis verdaderos sentimientos, emociones, miedos, inseguridades y limitaciones para que no se me critique con saña. Sin embargo, he de aprender que, ser vulnerable no significa ser débil. 

Aunque parezca mentira sólo alguien realmente fuerte puede permitirse mostrar su vulnerabilidad. ¿Será que es un signo de sabiduría? Pienso que sí aunque Lola, mi "alter ego" me mire desconcertada. Ella no sabe qué pensar. Le parece impensable mostrarse vulnerable. Malas experiencias ha hecho; yo también. Sin embargo, si admitiéramos nuestra vulnerabilidad sería un acto de fortaleza, carácter y valentía, ¿no crees?  

Lola, tú sabes bien que nosotras somos seres humanos y no máquinas perfectas, que tenemos puntos débiles y cometemos errores. Pero, ¡tenemos que ser fuertes! Pero no para ocultarnos detrás de una coraza, sino para aprender que ni lo sabemos todo ni lo podemos todo. Somos seres imperfectos. Lola me mira largamente sin saber a ciencia cierta si aprobar mis pensamientos o no. Y mientras ella está, tímidamente, dispuesta a tolerar los defectos de los demás mientras no le hagan daño, yo estoy dispuesta a lanzarme a lo desconocido sin coraza de por medio. Pero, entre tú y yo, querido lector, te hago saber que mientras yo no me sienta del todo segura, mi coraza divina la tendré a mano para mí y también para Lola, mi "alter ego". 

¿Quieres tú que te consiga una coraza divina o puedes prescindir de ésta? Lola y yo estamos aprendiendo lentamente que la coraza (por más divina que ésta sea) impide que nosotras podamos centrarnos en desarrollar un nivel de confianza en nosotras mismas lo suficientemente potente para expresar abiertamente nuestros puntos de vista u opiniones. En realidad, no hay necesidad de mostramos  invulnerables ante los demás ni tampoco ser duras con nosotras mismas. Ha llegado el momento de aprender a perder el miedo a equivocarnos. Lola, por más que se sienta desprotegida (y yo también), hemos de aprender a desprendernos de nuestra coraza divina.


MARiSOL


* Coraza divina es el título de una canción 
de Daddy Yankee que me gusta mucho




Coraza Divina
Daddy Yankee

Aquí no hay miedo; lo dejamos en la gaveta
Aqui no hay miedo; lo dejamos en la gaveta

En Puerto Rico nace un niño un 3 de febrero
hijo de una fajona y un padre bien callejero
de pequeño soñaba con ser pelotero
pero una bala destruyó su sueño verdadero
En Villa Kennedy se une con dj playero
desde la calle revolucionan al mundo entero

La maldad se percata que fue el niño elegido
bendecido y su misión es verlo destruído

Ja, ja, ja pero,  ¿tú sabes qué?

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal agüero
Voy pa' lante con mi 3 guerreros
Esos pensamientos que no te fallen
porque yo ando protegido en la calle
y aunque se avecinen tiempos severos
voy pa' lante con mis 3 guerreros

Alabado sea el señor yeah!
Tengo coraza divina, pa
Y alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa

Y tírenme con odio, tírenme con balas
tírenme con chismes en primera plana
tírenme con rimas yo nunca me achanto
préndanme las velas
pídanle a sus santos

Lograron que sólo me ría
de cuando acá la humildad camina con la cobardía
y aunque se me vire el mundo en contra
con Dios estando a mi lado me da y me sobra
Yo lo siento aunque no lo pueda ver
En la prueba derrama su poder
La victoria yo la obtengo por fe
Bienaventurado dice la palabra quien nunca le ha visto y le cree

¿Me oiste pa?
No te hagas el sordo
¿Me oiste pa?
Deje esa envidia y camine ya
Tú y toda tu maldad no me logran tocar
Aquí no hay miedo tírenme más

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal aguero
Voy pa' lante con mi 3 guerreros

Esos pensamientos que no te fallen
porque yo ando protegido en la calle
y aunque se avecinen tiempos severos
voy pa' lante con mis 3 guerreros

Y alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa
Alabado sea el señor, yeah!
Tengo coraza divina, pa

Aqui no hay miedo lo dejamos en la gaveta
Yo uso la coraza  y`vestimenta
La tormenta, a veces azota de forma violenta
pero ando con el que nadie inventa
"el varon de la cruz" y nadie me amedrenta

Le aviso a todos mis opresores
que yo tengo ángeles protectores
Los celestiales defensores,
son mis veladores,
los que los meten mano a mis perseguidores

No esperes bien hablando brutalidades
Quien siembra vientos, recoge tempestades
Si a ti te dieron la mano y la espalda
Hablas de tu hermano
Verás que tarde o temprano
te va a llevar tu propia maldad
Te va a llevar tarde o temprano
Te va a llevar cógelo a chiste
Ya lo verás

Te va a llevar, pa' la tumba fria
Te va a llevar cuando menos lo esperes
Te va a llevar tu vas a ver
Yo lo verás

Tengo coraza divina
El poder que mi camino ilumina
Ten cuidado ave de mal aguero
Voy pa' lante con mis 3 guerreros
Esos pensamientos que no te fallen
Porque yo ando protegido en la calle
Y aunque se avecinen tiempos severos
Voy pa' lante con mis 3 guerreros

Y alabado sea el "señor" yeah!
Tengo coraza divina pa
Y alabado sea el "señor" yeah!
Tengo coraza divina pa

Contra la hipocresía y la falsedad "CORAZA DIVINA"
Contra la traición "CORAZA DIVINA"
Usa la armadura de los 3 guerreros

PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO... AMÉN


Imagen sacada de Bing

sábado, 27 de mayo de 2017

La memoria



Anoche soñé que mi memoria corría escaleras abajo. Y mientras yo corría detrás de ella gritando que me esperara, que no me abandonara, mi memoria (el centinela de mi cerebro) abrió rápidamente la puerta de mi casa y sin mirar atrás salió escapando de mí.

Si bien yo también me veía saliendo a la calle para darle el alcance, no  encontré a mi memoria por ninguna parte. Desolada de haberla perdido me puse a llorar mientras yo me preguntaba cómo podría vivir sin memoria de ahora en adelante. 

Como mi pena era sincera, mi memoria se me acercó (se había escondido detrás de unos arbustos cercanos) y me dijo que ella no quería seguir siendo el espejo donde yo veía a mis seres ausentes. 
- ¡Pero yo te necesito! - grité desesperada.
- ¿Por qué te soy indispensable? - me retó la memoria sin alzar la voz. La veía preocupada por mí. 
Entre lágrimas le hice saber que mi pasado está escrito en ella y aunque, por momentos, me cause dolor recordar ciertas cosas, no quiero prescindir de ella, por ningún motivo. 
Y antes que mi memoria abriera la boca le dije que ella me resultaba importante.
- ¿Por qué? - preguntó ella curiosa.
- Pues, porque tú, querida memoria, estás vestida de recuerdos buenos y malos. Y mis recuerdos no sólo pueblan mi soledad, sino que al contrario, la hacen más profunda para ayudar a mi imaginación a seguir escribiendo mis vivencias y mis sentires.  

Después de haber conversado con mi memoria, desperté agradecida de saber que ella no se había escapado a ninguna parte, sino que se había despertado a mi lado. Es así, como por un momento, me puse a recordar caras, aromas, sabores y, sobre todo, palabras (dichas por otros o por mí para bien o para mal) antes de empezar mi día. 

Y ahora ya bien despierta deseo que mi memoria, ese bien precioso que todavía tengo, nunca me abandone cuando llegue, algún día, a la tercera edad. Espero que mi memoria nunca entre en decadencia ni en mi capacidad congnoscitiva ni en la memoria de mi corazón porque esta última me ayuda a eliminar los malos recuerdos y a magnificar los buenos para poder sobrellevar así mi pasado ... ese pasado que siempre está presente, quizá porque mi pasado no sólo es el prólogo de mi propia historia de vida, sino que a través de mi memoria puedo seguir escribiendo, la historia de mi futuro mientras mi imaginación le da la mano a mi querida memoria.

Y mientras yo sigo abrazada a mi almohada imaginando a mi memoria a mi lado, ella, te hace saber querido lector, que en realidad "la memoria" como tal no existe porque cuando recordamos un hecho o un acontecimiento que nos pasó, por ejemplo, participan muchas redes de células interconectadas. Y a medida que envejecemos, estas conexiones se vuelven más complejas creando dificultades para recordar lo que deseamos recordar. Por este motivo no podemos decir que nos quedemos "sin memoria" sólo en el caso que uno la pierda por accidente hasta lograrla reactivar.

¡Ay, querida memoria!, agradecida estoy de hasta poderme de acordar de lo que quisiera olvidar ... olvidarte. Quizá porque tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre. Sonrío. También mi memoria.



MARiSOL








viernes, 19 de mayo de 2017

Las alas del ángel



Mientras mi corazón tiene la edad de aquello que amo, mi alma es aquello por lo que vivo, siento y pienso. Ambos van de la mano, son inseparables desde que me llegaron a conocer. Y mientras yo hago este comentario, los dos me miran aprobando mis palabras. Ambos son importantes para mí porque mientras mi corazón es como un niño que espera lo que desea, mi alma es como un pájaro con alas porque son mis ilusiones las que me sostienen para seguir volando en dirección a ti. 

Pues bien, como tanto mi corazón como mi alma saben que yo soy infinito, que seguiré existiendo más allá de la vida misma, me regalan esa sonrisa que vuela hacia ti, querido lector. Sí, no me mires extrañado. Ya te haré saber quién soy, pero, por el momento, te hago saber que mientras mi corazón es el que te habla con reloj en mano, mi alma te habla sin tiempo de por medio, porque yo soy eterno. ¿Y sabes por qué? Porque yo soy una fuente inagotable de reflexiones tan profundas como la eternidad misma, tan altas como el cielo infinito y tan grandiosas como el propio misterio del universo.

Bien, ahora te haré saber quién soy. Yo soy ese ser inmaterial o espiritual que Dios tiene señalado para protegerte. ¡Pónme el nombre que tú quieras! pero yo soy tu ángel de la guarda o tu ángel custodio.  Siempre estoy allí, a tu lado, aunque no me veas. Si bien me mantengo silencioso, estoy a tus servicios para protegerte, para envolverte con mis alas sin importar la religión que tú profeces, sea que ésta pertenezca al cristianismo, judaísmo, al islamismo o la que sea ...

Ahora que ya sabes quién soy, he de agregar que soy ese ser creado de luz, dedicado al servicio de Dios y mis tareas son: haberte introducido alma en tu cuerpo de recién nacido, recoger tu  alma cuando mueras, registrar determinados hechos de tu vida o para servirte de mensajero divino cuando sea necesario.

Y mientras yo ya me presenté ante ti, querido lector, el ángel caído (expulsado del cielo por desobedecer y rebelarse contra los mandatos de Dios) me miró envidioso porque se ha quedado sin alas. Se las arrancaron, hace mucho tiempo ya, entre varios ángeles para que nunca más pueda llegar a acercarse a Dios. 

Desde que el ángel caído se quedó en la Tierra haciendo de las suyas, tengo la enorme tarea (igual que otros seres de luz) de combatirlo porque él tiene la capacidad de reproducirse con su maldad por todas partes ... allí donde tú te encuentras. Por este motivo, te protejo con mi amor porque sólo mi amor es capaz de poderte sacar el odio de tu corazón que el ángel caído te ofrece, por momentos, a través de tu corta o larga vida. Por esta razón, te pido que te mantengas siempre abrazado a mí para que mis alas cubran tu corazón ... tu alma.

Antes de morir, Ana María le pidió a su ángel guardián que viniera por ella para no permitir nunca más que el ángel caído la llevara por el camino equivocado ... ese camino vestido de sombras vestidas de odio y rencor. Es así, como antes que Ana María dejara de respirar, se arrepintió de haber sido mala con mucha gente amiga y hasta con su propia familia. Su sincero arrepentimiento hizo que yo bajara del cielo para llevármela envuelta no sólo  por mis alas, sino con mi luz eterna.

MARiSOL







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sábado, 13 de mayo de 2017

Cazando mariposas




Hay una zona imprecisa vestida de fragancias y colores donde el soñar y el despertar se dan la mano mientras Margarita se pregunta si no sería mejorar eliminar estos dos verbos de su vocabulario para instaurar sólo el verbo "dormir" para así no sentir lo que su corazón siente, día a día, en silencio... ese silencio que nunca la traiciona porque aunque éste sea el ruido más fuerte de todos los ruidos, allí éste se encuentra siempre a la espera de Margarita para ayudarla a que ella sea capaz de sostenerse entre sus sueños y el despertar de la realidad en la que se encuentra viviendo desde hace mucho tiempo. 

Y es que, a veces, Margarita hace un tremendo esfuerzo para seguir atrapando sueños, como quien caza mariposas, mientras la vida la empuja, sin ninguna ceremonia, a seguir manteniéndose despierta ante las señales que, por momentos, sus sueños, le envían mientras le tocan la puerta a su realidad. Y aunque ella sepa que el aura de sus sueños la quieran envolver engañosamente, ella muy bien sabe que, por fuerza mayor, tiene que desprenderse del aura de sus sueños (no son muchos, sólo unos cuantos), porque ella ha aprendido que la realidad es algo indesmentible, algo que sigue existiendo y no desaparece aunque pretendamos querer ver la vida sólo de color rosa.

Sin embargo, hoy día Margarita, aunque sean las nueve de la mañana, quiere seguir aferrada tercamente a su almohada para seguir llamando a su querido ausente entre sueños aunque la realidad con su pesada solidez la quiera sacar de su cama para recordarle que ya es tarde y que hay que levantarse. Pero, ¿tarde por qué o para quién? se preguntó Margarita mientras se frotaba los ojos ... allí donde se mezclan su alma de niña con su cuerpo de mujer ya mayor. ¿Tener sesenta años es ser ya vieja?

Margarita agradecida que yo, el silencio, no le hiciera ningún reproche, se volvió a abrazar a su almohada mientras ella imaginariamente seguía cazando mariposas ... esas mariposas multicolores que le recuerdan que, aunque la vida sea, por momentos, difícil, hay que sostenerse en sueños, quizá porque la vida es mucho más pequeña que los mismos sueños. Es así, como Margarita se imaginaba que si lograba cazar exitosamente a sus mariposas (sus sueños), sus sueños, uno a uno, se harían realidad, quizá algún día ... quizá aunque ella esté equivocada y yo en lo cierto.

Pues bien, dejaré que Margarita siga en su cama por un rato más. Y cuando yo crea conveniente, le haré saber a ella que tiene que levantarse y despertar a la realidad de la vida, le guste o no. Y aunque yo, el silencio, no me encuentre físicamente a su lado (yo no sólo soy ese silencio, que tú bien conoces, querido lector, sino el gran ausente de Margarita quien le pide que siga viviendo al igual que yo aunque nos extrañemos con todo el corazón), este corazón, que por partida doble, seguirá también cazando mariposas en esa zona imprecisa de fragancias y colores, en ese mundo donde los seres despiertos no tienen más que un solo mundo mientras que los seres dormidos tienen cada uno su propio mundo ... allí donde Margarita y yo nos encontramos viviendo la vida que no llevamos en conjunto pero que, por separado,  seguimos cazando mariposas.

Después de un rato, el silencio de Margarita le dijo al oído:
- ¡Despierta, mi amor, para que tú sigas viviendo por los dos!

Al escuchar estas palabras, Margarita se despertó, se levantó rápidamente y le sonrió a la vida mientras cazaba imaginariamente mariposas mientras se dirigía al baño para duchar a su cuerpo desnudo de mujer madura con alma de niña, esa alma que espera lo que desea, aunque su mente sea adulta y vieja igual que la de su silencio. 

Es así, como Margarita dejó la red de lado en una esquina de su baño y se metió bajo la ducha para dejarse mojar (con agua agua caliente primero y finalmente con agua fría) por la realidad en la que le toca vivir aunque su gran ausente ya no la vuelva a tocar físicamente, sino sólo con el corazón mientras los recuerdos, que le saben a él, vuelen alrededor de ella como mariposas. 

MARiSOL
 



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lunes, 1 de mayo de 2017

La rendición


Hoy día se me cruzó en mi camino, en una calle de la vida, la rendición. Luego de mirarme, me preguntó amigablemente si yo también la quiero evitar. Mmm... como yo no quería ser antipático, le dije que me perdonara pero como para mí ella es un poco fatalista, por este motivo, no tengo ganas de hacer amistad íntima con ella porque de lo contario yo, quien soy el progreso, no haría ningún esfuerzo por mejorar o cambiar las cosas, sobre todo las cosas o situaciones que me molestan o incomodan.

- Pero, te equivocas. Yo no soy fatalista como muchos piensan de mí - me corrigió la rendición y luego seguidamente me hizo saber que si bien ella puede tener una connotación negativa que implica incapacidad de poder responder a las pruebas que nos pone la vida, tampoco ella significa derrota, letargo o renuncia como muchos piensan.
Si bien lo que me dice no me convence del todo, me gusta su tono de voz. Es cálido y habla con elegancia. Decido seguirla escuchando. Tengo la impresión que algo revelador me dirá. Y mientras yo la miro como esperando a que ella me siga hablando, la rendición toma la palabra y me hzo saber que, en realidad, ella es diferente a lo que yo pienso.
- Esto haz de explicármelo mejor porque como el progreso que soy, yo te veo con otros ojos. No te desprecio, pero prefiero mantenerme alejado de ti porque te considero pusilámine, temerosa, dubitativa y con falta de coraje. Y esto a mí no me sirve de nada, sobre todo, porque yo represento a la imagen de desarrollo, de una mejora o de un avance. ¿Entiendes? Mi voz guardaba un dejo de arrogancia.
La rendición, a pesar de no sentirse entendida, siguió hablando:
- Hace un momento te dije que yo no soy lo que tú crees, que soy diferente. En realidad, yo ni soporto pasivamente cualquier situación que se me presente y no hago nada al respecto, ni tampoco dejo de hacer planes porque mi positivismo no lo dejo de lado.
- ¿Eh? No te compares conmigo - le dije un poco fastidiado a la rendición.
- No tengo ninguna intención de compararme contigo. Lo que pasa que es que, como la rendición que soy, yo cedo y no me opongo al flujo de la vida. ¿Me entiendes?
 - Mmmm ... Explícate mejor, por favor - le dije un tanto curioso. 
La rendición animada por mi curiosidad me hizo saber que muchos no entienden que el flujo de la vida es el ahora, el presente. Y lo mejor es saberlo aceptar incondicionalmente, tal como viene sin ningún tipo de reparos. Muchos no se dan cuenta que lo mejor es renunciar a la resistencia interna, porque resistirse internamente es decir "no" a lo que es, sobre todo, cuando uno mezcla su juicio mental con los sentimientos negativos. El dolor, frustración y sufrimiento hacen nido entre las demandas y la expectativas, muchas veces rígidas, de la mente.
- Pero, es normal sentirse así cuando las cosas van mal, cuando uno no consigue lo que quiere ¿no te parece?  - le espeté secamente.
- Pues, te equivocas - dijo la rendición y continuó hablando - Cuando las cosas van mal, lo mejor es rendirse, pero para eliminar, de esta manera, el dolor, frustración o hasta sufrimiento. Mira, si uno acepta el momento presente,  con sus reveces, porque normalmente no todas las cosas salen como uno quiere, entonces, lo mejor es aceptar sin poner resistencia al ahora. Esto no significa que hay que dejar de emprender acciones  para llegar al éxito deseado. La rendición pertenece al momento presente y luego uno debe continuar emprendiendo el camino deseado o cambiar de ruta, de ser necesario.
Después de un ratito, comencé a entender. Así que le dije a la rendición que la había confundido con la resignación. Craso error de mi parte. Ahora me doy cuenta que la rendición es sólo momentánea mientras que la resignación no tiene tiempo de caducación, puede ser eterna. Al darme cuenta que la rendición era mejor que la resignación le ofrecí mi amistad.
MARiSOL 
 

sábado, 29 de abril de 2017

La ilusión del tiempo



Mientras la felicidad y la infelicidad se peleaban entre ellas porque ambas afirmaban que ellas son como el agua y el aceite, la ilusión del tiempo les dijo con voz enérgica, que las dos, en el fondo, son la misma cosa. 
- ¡No! - gritó la felicidad en son de protesta. Pero, ¡qué negativa que eres al decir esto!
- ¡Estás chiflada, loca de remate! - gritó histérica la infelicidad a la ilusión del tiempo.
La ilusión del tiempo tranquilamente siguió hablando sin perder la compostura y les hizo saber que ella sólo reconoce la verdadera naturaleza de las cosas. Es más, le hizo saber también que la negatividad es totalmente antinatural porque sólo fortalece los "egos" de los seres humanos.
Y mientras la felicidad e infelicidad se miraban entre ellas sin entender lo que la ilusión  del tiempo les trataba de hacer entender, ella siguió hablando:
- Bien, me repito, yo no soy negativa al  hacer esta afirmación. Más bien, lo que más deseo es que los seres humanos no se pasen el resto de sus vidas persiguiendo sólo una ilusión. 
- ¡No te entiendo! - gritaron fastidiadas y al unísomo la felicidad y la infelicidad. 
- Miren chicas - dijo la ilusión del tiempo - Si bien es normal que los seres humanos aprecien las cosas y/o situaciones tanto bellas como también placenteras, esto no signfica que hay que buscar en ellas una identidad, una realización  o un sentido de permanencia porque no lo pueden dar. Al final, los seres humanos terminan frustrados y sufren por ello.
- ¡Sigo sin entenderte! -gritó contrariada la felicidad.
- ¡Yo también! - gritó aún más molesta la infelicidad.
- Es muy sencillo - adujo la ilusión del tiempo. Lo que sucede es que la mayoría de los seres humanos buscan su felicidad a través de las cosas. Se dejan influir por la industria publicitaria y por el consumismo. Si los seres humanos pensaran de otro modo, más espiritualmente, no entrarías tú, infelicidad, en acción, porque todo lo externo es pasajero, satisface de manera temporal y también, muchas veces, de manera superficial. Por este motivo, los seres humanos se frustran, como ya dije, y también se decepcionan cuando se les escapa la felicidad de las manos.
- ¡Esto a mí no me importa! - gritó la infelicidad en son de victoria. Por este motivo es que existo.  ¡Jajajaja!
- Tú a mí me degradas al hacerme saber que yo soy sólo pasajera. ¡Yo soy más importante que la infelicidad! - exclamó  la felicidad.
- Pues, te equivocas - insistió la ilusión del tiempo. ¿Sabes?  Los seres humanos deben de entender que todo lo externo no sólo causa satisfacciones temporales, sino que también produce dolor porque los seres humanos se hacen dependientes de éstas. La verdad es  que la alegría o felicidad no tiene causa; ésta debe surgir desde dentro para así poder obtener la paz interior. Es más, mucha gente no se da cuenta que hagan lo que hagan, posean o logren en sus vidas, esto no significa que sean superiores o mejores que otros y ...
La felicidad harta de tanto sermón, interrumpió a la ilusión del tiempo y le preguntó si a los seres humanos les quedaba algo por lo que mereciera la pena luchar o era mejor que no intentaran nada para ser felices.
- Buena observación la tuya - le dijo la ilusión del tiempo. Sin embargo, ¿sabes? Todo lo que surge, se desvanece. Lo mejor para los seres humanos es aprender a que todo es impermanente, todo cambia: Puedo uno tener ahora mucho dinero y mañana, nada. O seguir amasando dinero, pero sentirse solitario o sufrir de una enfermedad incurable. Y así como estos dos ejemplos, hay miles más de otros que podría enumerar.
La infelicidad se quedó boquiabierta. Empezaba a entender. Tímidamente dió un ejemplo a modo de pregunta:
- ¿Puede un país entrar en guerra con otro, luego lograr la paz ansiada y después de un tiempo volver a estar en guerra sea por las mismas razones o por otras?
La ilusión asintió. Su ejemplo era correcto.
Y mientras la felicidad se esforzaba por entender a la ilusión del tiempo, preguntó si era mejor para los seres humanos aceptar su momento presente ya sea éste bueno o malo.
- ¡Así es! - le respondió sonriente la ilusión del tiempo. Aunque suene paradójico e incomprensible cuando desaparece la dependencia interna de la forma, uno puede vivir más relajado. Es decir, si el momento presente es muy lindo, disfrutarlo a tope pero sabiendo que éste en algún momento terminará; lo mismo pasa cuando hay problemas difíciles de resolver, el tiempo pone las cosas en su sitio. Así como todo empieza, también tiene un final.

Después  que terminaron de conversar la felicidad, la infelicidad y la ilusión del tiempo, yo (el momento presente) quien me había mantenido callado todo el tiempo para dejarlas hablar a ellas tres, les hice saber que así todo el mundo se derrumbara, no hay que desesperarse, lo importante es, aunque uno no sea feliz del todo, estar en paz con uno mismo y para lograr obtenerla hay que poner mucha voluntad en ello para que ésta permanezca de manera permanente dentro de uno. Y es que para poder ayudar a otros en la búsqueda de la paz, uno tiene que estar en paz consigo mismo dejando de lado el miedo, la avaricia, la envidia, el odio y nuestro maldito orgullo. Pero, ¡qué difícil tarea de cumplir! ¿No es cierto, querido lector?

MARiSOL 


 


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miércoles, 26 de abril de 2017

La trascendencia de Helena

 


Helena salió a pasear en una noche clara de luna llena mientras hacía equilibrio sobre su propia vida y le echaba una mirada al cielo pintado de estrellas. Hacía un rato atrás que había visto en televisión un documental de astronomía que le había impresionado mucho ya que en éste se mostraban a los telescopios más potentes de la Tierra; hasta la fecha se han conseguido detectar mil millones de galaxias. ¡Increíble!

A Helena lo que  más le impresiona no es tan sólo imaginar la cantidad astronómica de galaxias existentes en el universo, sino es, más bien, la imponente infinitud del espacio mismo, su profundidad y quietud lo que hace que éste se muestre en toda su magnificencia. Y, sin embargo, es un gran vacío. 
- No hay palabras para describirlo usando sólo nuestra mente - piensa ella. 
Y mientras Helena alza la mirada al cielo estrellado, se pregunta si no será que ese gran vacío con su millones de galaxias es, en realidad, el cuerpo de Dios y esa quietud no se manifiesta tan sólo en el universo, sino, más bien, dentro de cada uno de nosotros porque éste se muestra inmenso en su profundidad más no en su extensión.  

¡Ay! ¿no será que el tiempo y el espacio son sólo una ilusión? Helena mientras hace un esfuerzo por no caer al vacío de sus inseguridades, dudas y preguntas, piensa que el tiempo es la infinitud y el espacio la eternidad que se muestran dentro de uno. ¿No será que aquí se encuentra el quid del asunto? Y mientras Helena sigue haciendo equilibrio trata, no de manera racional, sino, más bien, usando su corazón abierto al mundo,  de entender que el espacio es  no sólo un reino inmóvil y muy profundo, sino que también el tiempo es la conciencia del eterno ahora.

Yo, por mi lado, trato de entender a Helena. Siento que ella no sólo hace equilibrio sobre su propio mundo, sino que se encuentra a un nivel que yo no logro alcanzarla ni siquiera con mi vasta imaginación. Y mientras termino de escribir este cuento, el tiempo y el espacio  se ríen de mí, mas no de Helena,  porque me dan a entender que ellos no son importantes, sino me hacen saber que propósito de nuestro mundo, no está sólo en el mundo mismo, sino en su trascendencia ... esa trascendencia que está más allá del mundo natural.

Desde su trapecio Helena me sonríe porque empiezo a entender, quizá porque por un segundo he salido de mis propios límites mentales. Quizás algún día logre trascender porque lo trascendente está asociado a lo inmortal y a lo esencial. La verdad que me encuentro a años luz de mi propia iluminación  y del esplendor luminoso de la luz incolora del vacío porque pongo resistencia a pensar en lo que, para mí resulta ser inentendible, por el momento. 

Y mientras yo ya no quiero escribir más de este tema, Helena sigue haciendo equilibrio. Ella mientras se balancea cuidadosamente y en silencio absoluto se da cuenta que ella se encuentra más cerca que yo de abrir, poquito a poco, el portal a otra dimensión (¿dónde Dios se encuentra?), sobre todo, cuando ella se esfuerza de aquietar su mente porque sólo hay ruido dentro de ésta. 
- Mejor dejar de pensar y más bien sentir - se dice a sí misma Helena mientras su corazón sonríe complacido. 
Tal vez, deba hacer lo mismo que ella para poder atravesar mis propios límites mientras hago equilibrio, por el momento, para no caer al vacío de mis dudas, inquietudes y preguntas.

MARiSOL





sábado, 22 de abril de 2017

Voces de embrujo





Érase una vez un niño llamado Juan Diego que andaba descalzo, hambriento, cansado y perdido en un bosque inmenso. Después de caminar sin rumbo, divisó no muy lejos de donde estaba, una casa grande, casi escondida, entre frondosos árboles. Unas luces le indicaron el camino a seguir. Juan Diego al acercarse a la casa y mirar por una  de sus ventanas, vió a muchos niños en un salón vestido de inmensos espejos. Los espejos, en cuestión, hacían que esa habitación se viera más grande de lo que era, y a su vez, se vieran más niños de los que realmente estaban allí jugando. ¿Cuántos había? No lo podía precisar. Lo importante eran las risas. ¡Eran tantas! Y si bien  a él lo llenaban de contento, vió con sorpresa que los niños ni hablaban ni reían, sólo sonreían entre sí . Al percartarse de la presencia de Juan Diego lo hicieron entrar en silencio mientras lo observaban a él detenidamente. Y así como los niños a él lo observaban, Juan Diego se percató que la sala no sólo era grande y espaciosa, sino que, en total, había niños (¡ninguna niña!) y sobre una mesa había diversos manjares y una grabadora... 

De pronto, un hombre grande y fuerte que sólo sonreía, entró a la habitación y mientras él apagaba la grabadora de donde salían las voces y risas infantiles, los niños amarraron al pequeño visitante de brazos y piernas. Luego, el ogro se volteó a mirarlo y con una sonrisa estremecedoramente cínica se le acercó con cuchillo en mano, le obligó a abrir la boca y le cortó la lengua rápidamente.  Después el ogro se la comió y, como por arte de magia, empezó a hablar mientras los niños lo aplaudían. 

Cuando el ogro se disponía ya no hablar sino a cantar, Juan Diego se despertó de su terrible sueño. La pesadilla lo había dejado nervioso. Después de prender la luz se levantó a tomar un poco de agua. Tenía la garganta seca. Aliviado de saber que contaba con voz y lengua se fue nuevamente a la cama. Tenía que descansar ya que faltaban sólo quince horas para la presentación de la ópera "El barbero de Sevilla" en la "Scala" de Milán.

 MARiSOL











 

jueves, 6 de abril de 2017

El espacio y yo




Normalmente solemos prestar atención a las cosas que se encuentran dentro de un espacio, esas cosas que lo ocupan, pero ¿por qué son pocos los que le prestan atención al espacio mismo? Muchos piensan que el espacio es sólo nada porque está vacío.
- ¡Noooooo! - gritó excitado el espacio - Nada más lejos de la verdad. Si dejas de percibirme sólo con tu ojos externos, no podrás verme en toda su verdadera dimensión.
Perpleja quedé. Casi sin voz y en un susurro le pregunté al espacio si él tiene cierta cualidad misteriosa.
Su respuesta no se dejó de escuchar. Retumbó en mi oídos:
- Sí, si tú sólo me percibes con tus sentidos, yo me convierto en un mero objeto de conocimiento. No me mires sólo con tus ojos, como cualquier científico, sino con el corazón.
- ¡No te entiendo del todo! - exclamé un tanto irritada. 
- No me conviertas en algo - me dijo seriamente el espacio. Mira,  ¿por qué, más bien, no me ves con otros ojos?
- Cuando te escucho siento que estoy ciega - le hice saber frustrada de mi ignorancia emocional. ¿De qué diablos me habla el espacio?
- En realidad yo no tengo existencia alguna, pero permito que lo demás si exista dentro de mí - me dijo el espacio. A continuación me hizo saber que normalmente los seres humanos cuando entramos a una habitación nos percatamos de lo que hay en ella como de sus muebles, paredes y ventanas, por ejemplo.
- Pues así yo entiendo el espacio - le respondí.
El espacio se rió graciosamente y luego me dijo que estoy equivocada. Debería aprender a verlo a él, al espacio, de otra manera. Mejor dicho, de sentirlo porque él es un portal que me puede llevar a otra dimensión. Cada centímetro suyo es un milagro vestido de silencio ya que ambos provienen de la nada ... esa nada que no debe producir miedo porque éste distorsiona la visión real del mundo.
- ¿Será porque porque yo  no soy del mundo y sólo estoy en él sin poderlo entender? - le pregunté tímidamente.
El espacio me miró largamente. Si bien yo estoy todavía lejos de llegar al Portal, sí me encuentro en el camino. En ese camino el espacio no es algo, es más bien la expresión de aquello que no está manifestado sólo en palabras o en una simple teoría, el espacio es aquello que vive dentro de ti porque no es extenso sino profundo como el universo mismo.
¿No será que el mundo en el que vivimos, ese gran espacio, no es que sea importante en sí, sino su trascendencia ... aquélla que está vinculada a atravesar algún tipo de límite entre lo físico y lo simbólico?
Comienzo a entender un poco más aunque miedo y resistencia ponga yo de mi parte. Mientras mi nacimiento y muerte son terrenales, algún día accederé a mi propia inmortalidad ... allí donde el espacio se abre espacio entre mi  alma y esa energía llamada Dios.

MARiSOL





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miércoles, 15 de marzo de 2017

El silencio de la eternidad




- ¡Cambio el silencio de la eternidad por el ruido de la vida! - dijo gritando un vendedor de sueños mientras yo pasaba cerca de él dentro de un mercado, donde yo me encontraba haciendo la compra de la semana. Al yo escuchar lo que el vendedor decía y repetía una y otra vez, pensé que yo deseaba todo lo contrario para mí, quizás porque yo tengo una eternidad reclusa en mi alma. Y es que el silencio de la eternidad es el que me ayuda a tratar de encontrar la esencia de mi alma a través de mi espacio de tiempo porque el tiempo, si yo no me equivoco, forma parte también del silencio de la eternidad. Y es que el tiempo, tan silencioso o más que la eternidad, nos observa de atrás para adelante y viceversa.   ¿Será, acaso, porque el Tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad como dice Platón? En todo caso, una imagen silenciosa, que no habla, que sólo nos observa mientras nosotros hacemos nuestros deberes mal que bien mientras vamos moviéndonos en una sola dirección ... hacia la eternidad, porque allí es donde dejaremos de trabajar. Creo que comienzo a entender al vendedor de sueños, pero ante mis dudas me acerco a él.
-  ¿Me puede Usted explicar por qué prefiere el ruido de la vida antes que al silencio de la eternidad?
- Pues, porque no me gusta verme por dentro, - me respondió el vendedor de sueños - y además, porque el silencio de la eternidad se mueve a través de un camino misterioso que nos lleva hacia nuestro mundo interior ... allí donde se juntan nuestro presente, pasado y futuro. Y, la verdad que, mi mundo interior no me gusta para nada porque yo no soy una persona buena. Nunca lo he sido, ni nunca lo seré.
- Y entonces, ¿cómo puede Usted vender sueños? - le pregunté desconcertada.
- Porque no importa de qué manos sean vendidos los sueños - me respondió tajante el vendedor - Para ti lo que cuenta es que tus sueños yo los haga realidad, ¿verdad? ¿Quieres uno? ¿Qué sueño deseas? Pero, ¡primero me pagas! Yo no los regalo.

Su respuesta fué tan dura que me sonó como a un ruido de algo pesado que caía ante mis ojos. En ese momento entendí que el silencio de la eternidad se detenía ante mi mundo interior para hacerme saber que yo no tengo necesidad de comprarle sueños a ese vendedor ni a nadie porque, en realidad, yo soy una soñadora práctica que va por la vida sin hacer mucho ruido porque dentro de mi alma he aprendido a dejar vivir en paz al silencio de la eternidad porque ciertamente él vendrá por mí, tarde o temprano, aunque yo no quiera, para cubrirme de pies a cabeza con mi propia inmortalidad cuando el último momento de todos mis momentos vividos llegue a mi lado sin necesidad de predicarlo a los cuatro vientos como aquel ruidosamente antipático vendedor de sueños. 

MARISOL






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miércoles, 8 de marzo de 2017

El pájaro de ébano



"Mientras al filo de cada noche renuncio 
con la conciencia atenta a tu amor,
esta ruptura precaria, forzada y definitva
vaga silenciosamente y sin rumbo
acallando poco a poco
los latidos de mi loco corazón"

Helena sabe, por más que escriba poemas cursis, que Antonio ya no regresará más a ella. Nunca más. Fué la desconfianza la que los separó. Y mientras ella se encontraba escribiendo febrilmente más poemas, sintió un golpe seco en la ventana de su dormitorio. Era un cuervo tan negro como la noche. Helena, sin pensarlo dos veces, lo dejó entrar. El cuervo se acercó a ella y sin pedirle permiso alguno le dijo que no entendía como ella podía seguir amando a Antonio.
Helena balbuceando, ya casi sin fuerzas multiplicadas por el tiempo, le dijo:
- ¡Ay, pájaro de ébano! no hagas caso de mis palabras y despliega, más bien, tus largas alas para seguir volando, tú y yo, entre la esperanza y el temor aunque nosotros vivamos separados por un nunca más desdibujado en la comisura de los labios de nuestras historias de vida.

El cuervo se la quedó mirando hipnotizado. ¿Cómo podía saber Helena que él, el cuervo, era el alma de Antonio quien venía a visitarla a medianoche? ¿O, acaso, era sólo un recuerdo el que se hacía presente? Fuera lo que fuera a estas horas altas de la noche Helena, quien sufría de insomnio, sabía que sus letras vestidas de sentimientos habían llamado a Antonio en sus pensamientos. ¿O era sólo un sueño? ¡Ay, querido lector! ¡Y qué importa! Una angustia vestida de deseo se hacía presente mientras Helena se abrazaba al cuervo. Y mientras acariciaba sus negras plumas, ella sabía que no permitiría que su corazón cayera en ningún abismo ni en ninguna oscuridad. ¡Nunca más!

Mientras el cuervo la miraba con sus ojos encendidos como llamaradas que le quemaban el alma a Helena, ella sabía que el pájaro de ébano la abandonaría, tarde o temprano, físicamente aunque nunca más él se la pudiera sacar de sus recuerdos. 

Y aunque Antonio no lo quisiera admitir, Helena seguiría siendo la mujer de sus sueños aunque sus infidelidades (las de él) habían sido el detonante explosivo para evaporar el amor entre ellos dos.

Antes de terminar, déjame decirte que la soledad, ese instante de plenitud, se ha echado a dormir, en este momento, sin permitir que ni Helena ni Antonio la despierten. Ellos dos bien saben que ¡nunca más! serán pareja aunque él la busque en sus sueños y ella lo recuerde en sus poemas.
MARiSOL 


miércoles, 22 de febrero de 2017

El tatuaje




Cada vez que la noche llega excitada para ayudar a Eliana a emigrar sobre su almohada al mundo de los sueños, ambas se vuelven felices cómplices. ¡Ay, qué mala costumbre ambas tienen! ¿O será que yo estoy celosa porque ambas se entienden muy bien porque yo no logro emigrar a ninguna parte y sólo  a la parte más oscura de mi alma?

Y cuando Eliana cae en esa trampa deliciosa, según ella, envuelta en nubes cargadas de viejas melodías románticas, Eliana me hace saber que ella le consiente a la noche a que la convierta en una prolongación irrefutablemente bella de sus propios sueños. 

Yo creo que todo se reduce, a duras penas, a puras especulaciones porque no hay nada de certezas. Yo no sé si Eliana realmente me miente para hacerme sentir a mí pequeña ante la noche. No sé si tampoco mi ignorancia es fantasmal o si Eliana arrastra una inocencia impuesta, a propósito, por la noche o si la noche y Eliana están reemplazando las definiciones del amor a mis espaldas.

- ¿No será un disparate todo lo que aquí me cuentas? - le pregunté a Eliana un tanto excéptica.
- Qué lástima que no me creas - me contestó Eliana. Y luego continuó hablando - Yo tengo el alto privilegio que la noche se comunique de la manera que lo hace conmigo porque ella sabe que yo tengo una inscripción tatuada en mi alma y como, por momentos, me duele este tatuaje, ella viene a consolarme para mitigar mi dolor. Si bien José ya no me ama, ya no le guardo  a él ningún rencor. Prefiero rescatar los buenos momentos. Los malos no me sirven para nada; sólo seguirían envenenando mi alma y no me dejarían dormir como a ti.
- ¿Y por qué la noche no viene a hacer lo mismo conmigo? - le pregunté enfadada a mi amiga.   
- Pues, porque tu corazón se ha vuelto de piedra. Tú ya no crees más en el amor. Tu decepción y rabia te tienen esclavizada.
- ¡Oye! Nada dura para siempre - le respondí bastante seria.
- Lo sé - me hizo saber Eliana. Pero no hay mejor cosa que saber perdonar. Y tú sigues odiando a Mario.
- Por lo pronto, yo puedo perdonar, pero no olvidar  - le dije bastante convencida de mis palabras. Mario me hizo mucho daño.

Eliana me miró con cariño y luego me hizo saber que no es saludable sólo tener en cuenta las limitaciones y defectos del otro. Hay que aprender también a saber reconocer nuestras propias limitaciones y defectos. Además si uno no las toma demasiado en serio  y les quita importancia, puede uno vivir más tranquilo y ...

La noche se apareció de improviso ante las dos y me dijo a mí, sobre todo, que ablande, de una vez por todas, mi corazón. Me hizo saber que lo mejor que yo podría hacer es inscribir todos los agravios hechos por Mario en el polvo del olvido y, más bien, inscribir como un hermoso tatuaje la palabra de bien llamada "Perdón" en la punta de mi lengua un tanto mordaz e hiriente.

Al yo bajar la cabeza y dejar mi soberbia de lado, la noche me prometió que ella vendrá a visitarme y me prometió también que yo tendré un sueño reparador que hará que yo me levante al día siguiente con el espíritu más alegre que amargado dejando el pasado de lado para vivir en armonía con mi presente.

Eliana espera ese cambio en mí. Mi insomio, mi almohada y yo también. 


MARiSOL






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martes, 21 de febrero de 2017

Aplaudiendo a la Felicidad




"Aunque mis preocupaciones o penas me dejen, por momentos, paralizada y sin fuerzas de seguir, quiero ser feliz. Acaso ¿es un pecado decir que yo quiero, a toda costa, ser feliz? Más bien creo que es un deber el que tengo conmigo misma. Y aunque no me sienta feliz todos los días, me resisto a ir por la vida con la cabeza gacha. Y, más bien, aplaudo, hasta que me duelan las manos, para animarme a seguir caminando por la vida con una sonrisa en los labios aunque a otros no les guste".

Esto es lo que Antonia pensaba mientras observaba como mucha gente caminaba sin sonreír a su lado. ¿Tendrían realmente motivos para estar todos así o es sólo una mala costumbre esto de mostrarse serio cuando uno se encuentra caminando en la calle? Ingenua ella no es en pensar que, lamentablemente, hay calles peligrosas en cualquier lugar del mundo. Pero ella no quiere pensar en peligros, sino en nuestra actitud de positivismo hacia la vida.

Hoy día, creo yo, que Antonia debe aplaudirse a sí misma por haber sonreído, pero no para darse fuerza para ser feliz, sino por haber sonreído a toda aquella persona desconocida que pasó a su lado aunque ella no tenga, por el momento, motivos para levantar en dirección al cielo la comisura de sus labios. Ella bien sabe que no se trata de ausentar la preocupación o el dolor de nuestras vidas, sino se trata de saber vivir con ellos nos guste o no. 

Además, creo yo, que tampoco se debe esperar por una felicidad demasiado grande porque esto es un gran error; es un obstáculo para nuestra propia felicidad porque ésta no se encuentra en ningún futuro. Más bien, se encuentra acá y pasa todos los días al lado nuestro. Y sólo está en nuestras manos aplaudir fuerte para vencer nuestras preocupaciones o tristezas para que la felicidad se acerque a nosotros y así nos acompañe, más a menudo, en nuestro camino de vida ahora y siempre sin disminuir la felicidad de los otros. 

Después que terminé de escribir estas palabras, Antonia me sonrió. Y tú, querido lector, ¿quieres que te aplauda por haber sonreído hoy día? Sólo necesitas quince músculos para sonreír mientras cuarenta músculos son necesarios de usar para arrugar la frente. Soy de la opinión que si somos capaces de sonreír aún en momentos difíciles, es porque poseemos la sabiduría de la vida. Yo, por el momento, me encuentro muy lejos de haber alcanzado este nivel. Soy principiante, pero deseo ser una buena alumna igual como Antonia.


MARiSOL


 


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viernes, 17 de febrero de 2017

Bajo las farolas


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Mientras la soledad se pasea bajo las farolas de mi ciudad, su sombra se proyecta mucho más grande de lo que realmente es. Mientras unos le temen a la soledad, otros la buscan a propósito porque ella es igual de silenciosa que la luz. Es así como bajo las farolas, la soledad me pide que no le tema ni a su sombra ni a la mía propia. Al preguntarle por qué, ella me contestó lo siguiente:
- Mira, lo que tú llamas sombra no es más que la luz que tú no ves por fuera porque la luz que sí te permite verte por dentro no está vestida de ninguna sombra. Por este motivo estoy acá para recordarte que yo, la soledad,  soy necesaria para tu crecimiento personal. Soy la que le da forma a tu espíritu, la que te hace meditar, la que te lleva a la fuerza hasta el fondo de tu alma para que intentes saber quién realmente eres tú.
- Pero, ¡a mí tú no me gustas! - le hice saber disgustada.
La soledad, después de regalarme su sonrisa, me dijo con voz muy segura:
- Tú bien sabes que la soledad, en este caso, la tuya, es y siempre será una experiencia inevitable que te acompañará, muchas veces, en el camino de tu vida. Hay momentos que yo, la soledad, soy la mejor compañía que cualquier ruido ensordecedor de voces vacías de contenido. Esas voces que sólo están allí para rellenar de manera superficial tu soledad.
- Pero a mí me gusta verme rodeada de gente amiga - le dije sin estar muy segura de mis palabras.
- Tienes que reconocer que lo que me estás diciendo no es del todo cierto. No siempre puedes estar rodeada de gente; siempre habrán momentos donde estarás sólo contigo misma - me dijo la soledad y luego continuó hablando - Tu desconfianza hacia mí te vuelve más solitaria y así nunca podrás sentir la sed de la verdad ... esa verdad que puede esconderse tras cualquier sombra pero que no podrá extinguirse hasta que tú no te conozcas del todo bien.
- ¡Explícate más claro que no te entiendo! - le grité un tanto molesta. ¿Por qué la soledad se empeña en que yo me conozca bien?
La soledad me hizo saber que si bien el ser humano es un ser social, ella me ayuda a estar no sólo en contacto conmigo misma, sino a desarrollar una sensibilidad que me ayude a conectarme también con Dios porque Él es esa luz que me guía para que mi espíritu sea capaz de vencer las malas influencias a las que estoy expuesta porque lamentablemente no todo lo que me rodea me influye de manera positiva. La soledad me hizo saber también que yo no debo volverme un producto de otros, sino ser yo ser mi propio producto para entregárselo a otros con dedicación y cariño sin sombras competitivas o vestidas de envidia o maldad de por medio.

Me doy cuenta que si bien estamos rodeados de padres, hijos, hermanos, primos, tíos y amigos ... hasta enemigos, la soledad está allí para ayudarnos a comprender el motivo del por qué estamos aquí. Ninguno de nosotros estamos en la Tierra para crecer bajo sombras, sino bajo la luz de la verdad ... esa verdad que nos ayuda a crecer para así poder crecer de manera positiva no sólo en el amor, sino para expresar nuestros talentos y virtudes para así compartirlos con otros porque si nos quedamos sólo mirando a nuestros sueños y no los hacemos realidad, terminaremos siendo sólo sombras. 

La soledad me sonrió complacida. Ella, en este momento, está a mi lado, para ayudarme a a evolucionar como ser humano hasta haber aprendido a saltar sobre mi propia sombra para evitar de arrojársela a otros con violencia u odio, porque al final, se la arrojaría a la cara de Dios.
 
MARiSOL




sábado, 11 de febrero de 2017

El ruido del silencio

 
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Quiero que sepas que, dentro de un momento, empezaré a guardar silencio por un par de horas. Voy a desconectar mi teléfono celular. No voy a prender ni la radio ni el televisor ni tampoco prenderé la computadora.
- ¿Y por qué? - me preguntó curioso un pajarito cantor que se me apareció de improviso y al que recibí con cariño porque él es mi "alter ego".
Yo le hice saber que quiero comprobar si es cierto que el silencio es el ruido más fuerte de todos los ruidos. 
- Pues, yo no creo que sea verdad lo que tú piensas - me refutó el pajarito cantor mientras me miraba hasta el fondo de mi alma.
Luego de sonrojarme nuevamente el pajarito cantor siguió hablándome y me hizo saber que él considera que mi silencio es un arma de doble filo.
Y al yo decirle que no lo entendía, el pajarito cantor me explicó que si tengo la intención de mantenerme callada por unas horas, él no cree que no es tan solo para comprobar si mi silencio es el más fuerte de todos los ruidos. Hay algo más ...
- Tienes razón. Te he mentido - le respondí avergonzada.
- En realidad, tú, a través del silencio, quieres estar sumida en tus pensamientos para verte mejor. ¿No es cierto? - me preguntó el pajarito cantor.
- , has acertado - respondí sonrojada.
- Esta clase de silencio es el que me gusta más - dijo mi pajarito cantor - puesto que es como una especie de oración donde nos comunicamos con nosotros mismos para hacer un balance de nuestros propios pensamientos, de lo que decimos o dejamos de decir, de lo que hacemos o dejamos de hacer. Además, ¿no será que no es el silencio, sino tu corazón el que está lleno de ruidos tristes que suenan a gotas saladas cuando caen al pie de tus preocupaciones? - me preguntó el pajarito cantor mientras examinaba mi alma.
Bajé la mirada. El pajarito cantor había leído mis pensamientos. Las palabras sobraban. No había necesidad de contarle a mi "alter ego" los motivos que tengo para guardar silencio. Pero antes que yo deje de hablar, el pajarito cantor me hizo recordar que la vida, a pesar de todo, es bella y merece seguir no sólo hablando por y para ella, sino también a través de ella. Lo tendré presente cuando rompa con mi silencio. 


 Marisol






 
 

jueves, 2 de febrero de 2017

Haciendo cábalas





Entre el deseo de otorgar y el deseo de recibir puede haber un gran abismo. En mí está acortar la brecha que las separa. Entender la vida quiero. Esa vida que cobra sentido cuando nos relacionamos unos con otros de manera sincera. Y es que la doctrina cabalística sostiene que el universo funciona según principios que, si son entendidos y aceptados por el ser humano, logran mejorar la vida y permiten alcanzar la plenitud. Pero son tan pocos los que pueden alcanzarla. ¡Ay, ni tú ni yo lo hemos logrado! No sé si yo consiga lo que quiero, pues, por momentos, mi amuleto deja de funcionar. Será porque entre mis cálculos superticiosos, conjeturas y suposiciones tú, por el momento, ya no te encuentras presente, y menos, aunque me avergüence reconocerlo, entre mis intrigas o tramas. ¡Ay! La decisión de separarme de ti,  para rehacer mi mundo interno, creo que es la correcta. Es que en este viaje de descubrimientos quiero conectarme con el Creador, y sin intermediarios de por medio, para que mi compás interno me lleve por el camino correcto a seguir aunque me obligue, de por vida, a vivir sin ti. ¡Ay! Samuel, te extraño, pero porque te quiero y me quiero, te dejo por el bien de los dos ...

Mientras Regina se encontraba echada en la tina tomando un baño caliente, estaba no sólo haciendo cábalas, o mejor dicho, haciendo cálculos o especulando con posibilidades o causas mientras pensaba en Samuel. Ella se había separado de él por diversos motivos. Muchas veces los motivos sobran cuando se rompe una relación a expensas que nuestro corazón quede hecho trizas. 

Yo sé que Regina no se siente bien, pero ella se ha separado de Samuel porque él no puede darle lo que ella desea. El dinero no es importante para ella. Es más que eso ... En el fondo, el reflejo de él ya no le convence. Había sido una idea ingenua de ella en querer pensar que Samuel era el hombre ideal. Sé también que Regina se ha separado de él para no reprocharle el fraude al cual ella se había expuesto durante sus dos años de relación.  Ella necesita tiempo para repensar si el fraude es renegociable o no. Durante este tiempo Regina, mujer joven de 23 años, había sido su amante secreta. Y ella ya no quiere vivir detrás de la máscara. Samuel, hombre de 45 años, ha estado acostumbrado a ir a venir a sus anchas; cuando él llegaba de sus viajes de negocios, buscaba a Regina y luego él desaparecía por semanas sin decir nada (demás no está decir que Samuel tiene cuatro hijos y está divorciado dos veces, pero si está casado nuevamente lo ignoro). Es así como Regina ha decidido arrancarse la máscara que ella ha llevado puesta durante este tiempo. Si bien mi amiga no quiere mentirse más así misma, sinceramente yo espero que ella conozca a otro hombre, más joven, y que la ame sin esconderse de nadie, mientras ella trata de entender (como yo también) la sabiduría de la Cábala. 


MARISOL






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Y acá este vídeo que no tiene que ver con cábalas, pero sí con la tina y un amor ...





Pintura de Frida Kahlo sacada de Bing