martes, 23 de diciembre de 2014

Mi tigre de Bengala

El Tigre de Bengala y yo  nos pusimos de acuerdo en hablar en un idioma en que ambos pudiéramos entendernos.
- ¿Qué te sucede? - le pregunté. ¿Estás triste?
- No. Estoy aburrido de ver a mucha gente pasar cerca de mi jaula con la mirada vacía, esa misma gente que va a hacer sus compras obligatorias de Navidad.
- Pero, ¿tú  quién eres para juzgar de manera tan tajante a la gente? - le pregunté molesta.
- Pues, ¿quién crees que soy? Nada más y nada menos que el Tigre de Bengala, también llamado tigre de Bengala Real o tigre indio. Tú bien sabes que yo soy una subespecie representativa de la India y Bangladesh y que pertenezco a la especie de tigre que más abunda en el mundo. Y también sabes que se pueden encontrar bengalas, como yo, en países como Nepal, Bután, Myanmar, Birmania y China.
- Pero, tú no te encuentras en ningún país de los que has mencionado, sino en el zoológico donde yo trabajo como cuidadora de animales.
- Es cierto. Estoy atado a esta cárcel en la que vivo. Hay momentos que me gustaría morir. Me han robado no mi inteligencia, pero sí mi libertad - me dijo el tigre con voz queda.
- Lo lamento. Es verdad lo que dices, pero tú acá naciste, en cautiverio. Éste es tu hogar y todos los que trabajamos en este zoológico te tratamos bien al igual que a los otros animales - le hice saber y luego le dije que tenía un regalo para él. 
- Yo no quiero ningún regalo - me respondió el tigre con voz amargada.
Y, cuando ya me iba, el tigre me llamó.
- ¡Ey, aguarda un momento! No quise ofenderte. No hay necesidad que me des ningún regalo ya que el regalo que yo más deseo nadie me lo puede dar ni tú tampoco. 
El tigre tenía razón. Pero yo le hice saber que si no se puede cambiar la situación, hay que vivir lo mejor que se pueda con lo que nos toca vivir. Hacernos la vida agradable es lo mejor y no sólo presentarnos como víctimas de las circunstancias. 
Al final, mi regalo se lo dí a un oraguntán que está solo igual que el tigre. Él me lo recibió agradecido sin pensar demasiado en el por qué o cómo, porque él entiende bien mi lenguaje ya que los que de corazón se quieren con el corazón se hablan.

Te preguntarás cuál era el regalo: Tiempo. Le había regalado un vale donde decía que yo le dedicaba todo un día mi íntegra atención. Seguro que al Tigre de Bengala le hubiera gustado recibir este regalo.  No pierdo la esperanza que cambie de opinión para la próxima Navidad. 


MARiSOL


   

viernes, 19 de diciembre de 2014

Luna de Navidad



En esta Navidad no habrá luna llena, sino sólo tendremos luna nueva, también denominada "novilunio" o "interlunio". En esta fase lunar cuando la Luna se encuentra situada exactamente entre la Tierra y el Sol, su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta. Pues yo no sé si al lobo, que habita un bosque cercano a donde yo vivo, esto le resulte importante o no. Para averiguarlo, tendré que ir a buscarlo y entrevistarlo. Es así como después de encontrarlo le pregunté si le causaba tristeza que la luna no se muestre como luna llena, y también le pregunté si no le causaba tristeza no poderla ver  en la noche de Navidad.
El lobo me miró serio. Y después de meditar su respuesta me dijo:
- No entiendo su pregunta.
- Pues, porque Usted no podrá aullar como suele hacerlo cuando hay luna llena - le hice saber.
- En primer lugar - me dijo el lobo - déjeme decirle que nosotros los lobos no aullamos cuando hay luna llena. Ésto es sólo un mito y nada más. En segundo lugar, yo como lobo real, de la variedad Canis lupus, no suelo aullar ni cuando hay luna llena, ni cuando hay luna nueva y ni cuando hay luna creciente o menguante, aúllo cuando motivos tengo. Déjeme  informarle, señora periodista, que nosotros los lobos aullamos para unir a nuestra manada, cuando queremos atraer a nuestra pareja, cuando marcamos nuestro territorio, cuando ahuyentamos a los enemigos, cuando damos una señal de alarma o comunicamos nuestra posición. Pero esto no es todo. A veces, aullamos cuando nos despertamos por la mañana, como ustedes, los humanos cuando bostezan al desperezarse.
- ¡Ah, qué interesante! - le dije fascinada de esta nueva información que yo desconocía.
- Interesante le resultará también saber que nosotros los lobos cuando aullamos también tenemos razones emocionales como cuando queremos, por ejemplo, expresar inquietud, ansiedad, estrés, frustración, soledad y excitación. ¿Algo más quiere Usted saber, señora periodista? - me espetó el lobo.
- Sí, ¡por supuesto! - ¿Usted celebrará la Navidad? - le pregunté mirándole fijamente a sus ojos. 
El lobo retuvo mi mirada, pero la expresión de su mirada había cambiado de un momento a otro. ¿Por qué? El lobo, sin dar ninguna explicación, se alejó de mí en silencio.

Al llegar la noche de Navidad el lobo aulló, aunque él no pudiera ver a la luna, para hacerle saber que él estaba pensando en ella porque la extrañaba. El lobo solitario no miró hacia arriba para aullar, como suelen hacer normalmente los otros lobos, sino que miró dentro de su corazón para que la luna pudiera realmente escucharlo. Y cuando la luna lo escuchó, ella le pidió a muchas estrellas que le ayudaran a escribir en el cielo despejado: ¡Feliz Navidad, querido lobo! 

Y yo al leer este mensaje escrito en el cielo, entendí por qué el lobo se había alejado de mí triste y cabizbajo. También entendí que la luna así no se dejara ver, le quiso hacer ver al lobo que su mensaje era de amor y lealtad. A lo lejos escuché yo al lobo aullar.


MARiSOL



Imagen sacada de Bing



domingo, 14 de diciembre de 2014

El buzón rojo de Santa Claus

En el pueblo donde vivo ha aparecido, desde hace pocos días atrás, un buzón rojo de cartas sólo para niños. Este buzón no pertenece al Servicio de  Correos de mi pueblo, sino que éste pertenece a Santa Claus. Él ha mandado colocar en una noche de luna llena este buzón porque sabe que quedan pocos niños en mi pueblo ya que la mayoría son adultos y ancianos.
Pues bien, para que no peligre la ilusión de los pocos niños de mi pueblo (quedamos exactamente setenta y tres) de una población de tres mil habitantes, ha hecho colocar este buzón en la plaza principal del pueblo, a vista de todo mundo, para que nosotros, los niños, podamos enviar cartas con lo que cada uno de nosotros deseamos de regalo para esta Navidad. 
He de confesar que yo hace una semana atrás le envié una carta con un solo pedido (no le pedí ni muñecas, ni ropa ni juegos; sólo le pedí salud), pero lamentablemente, hoy día he recibido una carta personal de Santa Claus donde me pide que lo disculpe, pero que mi pedido no lo puede cumplir. Él sólo se dedica a repartir juguetes, nada más.



Demás está decir que me sentí triste y decepcionada. Santa Claus se convirtió ante mis ojos en un ser de carne y hueso, ya no más en un ser mágico. Pero, para no decepcionar a los otros niños, me callé. Con la respuesta de Santa Claus había aterrizado rápidamente en el mundo de los adultos a pesar de contar sólo con ocho años. 

Si existieran buzones repartidos por todo el mundo donde éstos recibieran cartas con pedidos netamente espirituales, llámese pedir paz en el mundo, eliminar el hambre, la pobreza, las enfermedades, la corrupción, las tristezas, ... ¡Ay! la lista es larguísima ... este mundo sería mejor, ¿no crees?

Pero, yo puedo entender a Santa Claus ya que estos últimos pedidos nombrados son, más bien, desafíos que el ser humano tiene consigo mismo. Pero yo soy sólo una niña que quiere sanarse pronto para poder disfrutar de las fiestas navideñas.
-------
Dos días después ....

Santa Claus como se había quedado preocupado con la carta de Laurita y con la respuesta que él le había enviado, sincera y franca, la invitó al Polo Norte a visitarlo, después de Navidad, pero ella declinó la invitación porque ella está con fiebre en el hospital; tiene pulmonía.
 --------
Tres días después ... el 24 de Diciembre.

Ya estando un poco mejor, aunque débil, pero ya  en casa de sus padres, Laurita recibió otra carta más una regalo de Santa Claus donde no sólo le deseaba una pronta mejoría, sino que le decía que su invitación seguía en pie, que lo podía visitar cuando ella se sintiera fuerte y bien sana. Y que cuando ella quisiera podía hacer uso del trineo mágico que le había envíado. Le indicó, eso sí, que el trineo sería mágico dos veces (en el viaje de ida y de regreso), y que después sería un trineo como cualquier otro. Pues bien, le recalcó Santa Claus a Laurita que no se sentara en el trineo hasta que ella estuviera bien sana, y sobre todo, que sus padres estuvieran de acuerdo con su invitación, porque en el momento de sentarse ella dentro de él, eso sí, bien abrigada (se lo recomendó), un venado se aparecería para llevarla (jalando el trineo) a su mundo .... a ese mundo de fantasía que tanta falta nos hace falta para vivir mejor no sólo a nosotros, los niños, sino también a los adultos, ¿no crees?


MARiSOL






Imágenes sacadas de Bing


La Leyenda del velero

Cuenta la leyenda de un velero que se deja ver pocos días antes de Navidad. Si tienes la suerte de vivir junto al mar aguza tu mirada porque allí va él navegando para llegar a puerto ... al tuyo. Hay personas que lo han visto o muy temprano por la mañana o cuando el sol está por irse a dormir. Por si no sabes, este velero no es visible a simple vista, sino a la vista del corazón; espero que del tuyo también.

Este velero es especial porque en sus velas tiene pintado los colores del Amor, y el mástil, quien es el Espíritu Santo, las sostiene para que no sólo se luzca con grandeza, sino para que este velero enrumbe por la ruta indicada, el de la Fe; espero que de la tuya también.

La leyenda cuenta también que este velero tiene una tripulación que es muy simpática, porque cada una de las personas que la conforman, no sólo cantan hermosas canciones navideñas en casi todos los idiomas, sino que esta tripulación representa a los sentimientos más buenos que deben existir en todo ser humano; espero que sepas de cuáles se tratan y que éstos existan en ti también.  

Yo, si bien no vivo cerca al mar, pero cruzo todos los días las aguas tranquilas  e intranquilas del mar de la vida, he visto anoche a este velero en uno de mis sueños. Lo único que no me gustó, y por este motivo espero volver a soñar con él, es que no paró en mi puerto. El velero pasó muy cerca mío; pude ver a toda la tripulación saludándome alegremente, pero no hicieron esfuerzo alguno por detenerse. Por más que les pedí que anclaran en mi puerto, me dijeron que no era el momento porque la Fe, sobre todo, la mía, no estaba preparada para recibir a su velero. Cuando pregunté por qué, el capitán me dijo a voz en cuello que la fe  no sólo debe tratar de conocer el significado de la vida humana, sino que la fe no se debe racionalizar, sino sentirla en la libertad de querer llegar a Cristo. 
Al escuchar las palabras del capitán, desperté. ¡Cuánta razón tiene! porque  yo estoy todavía muy lejos de Él, y no precisamente del capitán, sino de Dios. 

MARiSOL

Dejo este vídeo con una canción navideña
en inglés sobre tres barcos que traen regalos al niño Dios.



jueves, 11 de diciembre de 2014

Espíritu de león


Cada uno de nosotros no hemos nacido siendo valientes o cobardes, fuertes o débiles sea ya físicamente o emocionalmente; simplemente las experiencias hechas desde pequeños han formado nuestra personalidad. Muchos de nosotros tiene su parte fuerte y segura bien marcada y otros tenemos la  parte débil e insegura, mucho más marcada. A estos últimos me quiero referir. No para burlarme de ellos, sino todo lo contrario, porque, a veces, uno no sabe cómo realmente ayudar a este tipo de personas que merecen también ser felices.

Si bien esto lo entiende Peggy, ella no sabe qué hacer con su pájaro azul. Desde hace poco tiempo que él ha comenzado a hablarle con mensajes crípticos. Al principio, Peggy pensó que era un juego. Luego, con el pasar de los días, ella se comenzó a poner nerviosa porque se ha dado cuenta que su pájaro azul necesita de ayuda médica. Los mensajes que él le envía la están perturbando mucho.

Peggy me ha comentado que quisiera sacar de su vida al pájaro azul, pero no sabe cómo. Ella se siente cansada emocionalmente.  Y quién ¿no? Yo la puedo entender, así que le dije:
 - Quizás, debas hacer oídos sordos y no escuchar al pájaro azul cuando te hable. Ház un esfuerzo, Peggy. Mantente fuerte como un león aunque el pájaro azul piense que tú eres arrogante o corta de inteligencia emocional. Pero si él no te explica con claridad por qué te habla de manera extraña, entonces, tendrás que sacarlo de tu vida. Yo estoy acá para ayudarte.
- La verdad,  - me hizo saber Peggy - que él, en un momento de absoluta sinceridad, me abrió su corazón y me explicó lo que le pasaba. Pero como yo no puedo ayudarlo, no sé qué hacer. ¿Debo emprender la retirada? ¿Soy fuerte o débil al dar ese paso? Tengo cargo de conciencia si realmente me alejo de mi pájaro azul porque pongo en peligro nuestra amistad. Él vive en mí.

La verdad que a Peggy la veo no sólo preocupada, sino triste porque no sabe cómo relacionarse más con su pájaro azul. Sé también que él no sólo habla,  recita y canta de manera críptica, sino que sus cambios de humor no le hacen bien a Peggy.

Pues bien, Peggy es paciente mía desde hace ya tiempo. Te diré que ella tiene mútliples personalidades, entre ellas se encuentran un león llamado "Scar" y un pájaro azul llamado "Topacio". También viven en ella diferentes personas, sean hombres o mujeres con sus respectivos nombres y personalidades. Que yo sepa son nueve y yo soy una de ellas también.


MARiSOL


Acá dejo este cortometraje titulado "Inside"
con subtítulos en español que lo encuentro realmente no sólo estupendo, sino instructivo.
Si ves este vídeo sabrás por qué.  



Imagen sacada de Bing






miércoles, 10 de diciembre de 2014

La Navidad de Satanás



Como a Satanás no le gusta ni la Nochebuena ni la Navidad; mejor dicho, las detesta, pues, más bien, él está pensando en organizar un "concurso de rituales" durante una semana (del 24 al 30 de Diciembre) en un hotel de cinco estrellas de mi ciudad. Lo bueno de este concurso es que todos nos podemos alojar gratis (así perdamos) con desayuno, almuerzo y cena durante estos días. El "check in" se hace el mismo 24 a partir del mediodía y el "check out" es el 30 también a mediodía. Satanás ha invitado a las personas más malas de mi ciudad. Cerca de ochenta personas competiremos durante esta semana. El ganador o ganadora, a pesar de sus maldades, se ganará un premio de lujo. Consistirá en poder entrar al Reino de los Cielos a partir del 31 de Diciembre y salir de éste el 2 de Enero. Y es que allá arriba, Satanás tiene una decena de ángeles (son sus "buenos" espías) que trabajan para él.  Ellos se encargarán que la persona ganadora conozca de cerca las bondades de este lugar y que disfrute de todas ellas durante dos días y con la garantía de poder regresar luego a la Tierra sin ningún problema. Es más, sé que habrá una tremenda fiesta de Año Nuevo con todos los cantantes ya muertos y super conocidos en el mundo entero como Elvis Presley, Frank Sinatra, Freddie Mercury, Donna Summer, Whitney Houston, Amy Winehouse, etc. Sé que Michael Jackson tiene permiso para actuar en esta fiesta. Será un invitado especial traído desde el Infierno, según las malas lenguas.

Pues bien, Satanás (el ángel caído, el que se rebeló contra los mandatos de Dios) ha organizado este concurso junto con Lucifer y Belzebú (quienes conforman el triunvirato junto con él; ellos tres gobiernan al infierno y sus legiones del mal). 

Que yo sepa en este concurso se formarán varios grupos para hacer rituales  p.e. del Juego de los lápices (consiste en formar una especie de rectángulo con seis lápices (cada jugador sostiene tres). Una vez que ambas personas estén listas, se lanzan preguntas. Si hay espíritus en el lugar (se mueven los lápices), del Álgebra Baldor (este libro se abre en la página 143, justo en el capítulo que hace referencia a una filósofa y matemática llamada Hypatía. Ella es quien entabla contacto con los espíritus); también se jugará a María Sangrienta (se dice que el fantasma de la joven aparece cuando se encienden tres velas frente a un espejo mientras se peina el cabello unas cien veces y al final se repite “María sangrienta” tres veces. Cuando el espíritu de la joven aparece, se dice que lo primero que hace es asesinar a quien la convoca; pero en este concurso Satanás le ha pedido a ella que no mate por ningún motivo, pero sí que hiera levemente). Y por último, el ritual más peligroso, que se jugará será el de la "Ouija" (es un tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los espíritus de los difuntos, de preferencia, con los malos). 

De más está decir que si bien no nos cuesta nada el alojamiento en el hotel, serán dos días de suspenso y miedo entre los invitados. Yo haré todo lo posible por ganar este concurso, porque curiosidad tengo (como la de los demás invitados), de disfrutar no sólo de la fiesta de Año Nuevo y de todas las bondades ofrecidas en el Reino de los Cielos, sino hasta de pronto, de tener oportunidad de conocer no sólo al gran rival de Satanás, Dios, sino también a su hijo Jesucristo.


MARiSOL



martes, 9 de diciembre de 2014

El cuervo y la luna


Hace pocos días atrás, un cuervo, que estaba posado sobre un árbol ubicado en mi jardín, desafió a la luna llena diciéndole:
- Tú, que te crees tan linda, te ves sólo como cualquier vulgar piedra que yo puedo encontrar tirada en cualquier sitio. Tú no eres nada especial como muchos creen. Yo soy más bonito que tú. Yo soy esbelto mientras que tú eres gorda ¡Ja, ja, ja!
La luna muy soberana le dijo al cuervo que si él conseguía encontrar una piedra redonda como ella, le daría a él la razón en lo que le había dicho.
El cuervo pensando que la tarea sería fácil se hizo a la búsqueda. Pues bien, tan fácil no le resultó. Pasaron varios días hasta que, por fin, dió con una piedra bien redonda que encontró en una playa. Y para encontrarla le tocó al cuervo volar bien lejos. 
Cuando él se la enseñó muy orgulloso, la luna le dijo:
- Sí, es una piedra, pero no es blanca como yo. 
- ¡Pero es redonda, igual de gorda que tú! - gritó el cuervo indignado.
- Es de color gris. ¡No vale! - dijo la luna sin hacer menor caso de la rabia del cuervo. ¡Vé y busca otra piedra o algo parecido a ésta y que sea de color blanco, por favor!
Pasaron varias semanas. El cuervo desesperado como no encontraba por ningún lado una piedra blanca y bien redonda, se rindió ante la luna.
La luna muy seria le dijo:
- Rendirse no es de cobardes, pero si no eres capaz de saber cuando rendirte a tiempo, sí que lo eres.
- ¿Me dices que soy un cobarde? - gritó el cuervo.
- No te he dicho que lo seas, sino que te has rendido muy pronto. Eso es todo. Si tú no me sabes entender, es tu problema y no el mío - le espetó la luna imperturbable.
- Pero, no he encontrado ninguna piedra blanca y redonda - le dijo molesto el cuervo. 
- ¡Sé perseverante en tu búsqueda! - le desafió la luna sin alzar su voz.
Pasaron muchos meses, hasta que un día el cuervo sí encontró una piedra redonda y blanca. Cuando la luna la vió le dijo:
- La piedra será redonda y blanca pero no brilla como yo.
- ¡No es posible que me hagas esto!  - gritó el cuervo desaforadamente.
- Abre los ojos y mira a tu alrededor. Lo que tú buscas está mucho más cerca de lo que tú te puedes imaginar. ¡Piensa! ¡Usa tu inteligencia e intuición! - le dijo la luna muy seria.
De pronto, por fin el cuervo entendió lo que la luna le había dicho y salió volando en dirección a un campo de golf cercano. Allí encontró una pelotita. Era blanca, bien redonda y brillante. Al mostrarle ésta a la luna, ella le dijo:
- Misión cumplida. Ahora tú puedes jactarte y decir que eres más lindo que yo, si te resulta todavía importante.
El cuervo avergonzado se disculpó ante ella por haberla desafiado de esa manera tan tonta. Desde ese momento, la luna y el cuervo se hicieron buenos amigos. Es más, el cuervo se enamoró de la luna. ¡Cómo le hubiera gustado que ella tuviera el tamaño de una pelota de golf para poderla llevar con él a todos sitios! Pero, que yo sepa, la luna está de novia con el sol y, yo sé, que el cuervo no se atreve a desafiarlo. Y como, además, la luna vive muy lejos del cuervo, el amor del cuervo por ella se mantiene sólo como un amor platónico. Al final, la belleza espiritual se impuso ante la belleza física.

MARiSOL



Imagen sacada de Bing
 

Alma de niña

 
Mi abuela Gloria fuma no sólo expulsando el humo de sus pulmones, sino tratando de quitarse entre las volutas de humo al hombre que aún ella quiere. Pues bien, los años han pasado y mi abuela ya con sus 95 años, quien es una fumadora empedernida pero con una salud a prueba de balas (cosa rara, porque hoy en día más de uno muere de cáncer al pumón), hasta ahora ha tratado, sin éxito, de fumar sólo por placer manteniendo la mente en blanco, pero no lo consigue por más que ella quiere, porque su mente es más poderosa y la obliga a seguir recordando y esperando por su amado, a quien ella le ha perdido la pista desde hace mucho tiempo. Seguramente él ya habrá muerto, ¡quien sabe dónde y cuándo!  Y si vive, ¿dónde está? Debe tener 97 años. Mi abuelo vive y tiene la misma edad que mi abuela y no ignora la existencia de este gran amor. Ni yo tampoco.

 

Yo sé que a mi abuela Gloria nunca le desesperó esperar. Todo lo contrario, ella piensa que la espera existe sólo  en los relojes cotidianos, pero no en el corazón porque allí el tiempo no existe. El amor vive, vibra y nunca se apaga. Mi abuela esto lo sabe mejor que yo. Por más que ella se esfuerce en olvidar a su amado, él siempre regresa. Va y viene a su antojo, despierta con ella y se duerme con ella, mejor dicho, en ella. Y sin palabras me lo recuerda mientras ambas guardamos silencio mientras tomamos sol ante el porche de su casa.

 

Y mientras mi abuela fuma y se deleita en sus recuerdos, yo la acompaño con mis recuerdos aunque sin cigarrillo en mano (yo no fumo desde hace más de veinte años; la mejor decisión tomada ya que soy asmática). Me pregunto yo ¿qué espero de la vida?  (soy discreta en no mencionar mis motivos o mis secretos; perdóneme Usted, querido lector, si no lo hago partícipe de éstos). ¿Será cierto que aquella persona que siempre espera, sufre más que aquella que no lo hace? ¿No es acaso mejor no esperar nada del exterior (ni lo bueno ni lo malo), sino más bien, lo que yo espero de mí misma? Pues, algo tendrá de verdad aquel proverbio que dice Quien espera, desespera. Y yo, la verdad, que no he nacido para vivir desesperada. Todo lo contrario, defiendo a capa y espada mi tranquilidad espiritual a costa del no entedimiento de otros que esperan de mí otra actitud, quizás negativa, como la mayoría, que me queje como muchos y ande renegando de la vida. Por momentos, me gustaría fumar para expulsar como mi abuela Gloria, las ideas que, por momentos, me perturban, pero yo soy más fuerte que ella. ¿O me equivoco? Pues, porque no fumo. ¿Hago bien? Por salud, quizás, aunque mi querida abuela fuma y está más sana que yo. Le sonrío en este silencio compartido, de complicidad.

 

Los ojos de mi abuela Gloria se clavan en los míos. No sólo son hermosos, sino que reflejan su alma de niña. Quizás, por este motivo, ella sigue esperando porque el corazón, en el fondo, es un niño (en su caso, niña) que espera lo que desea aunque su deseo nunca se cumpla. Y el mío tampoco.  

 

MARiSOL  

 


Acá dejo este tango inolvidable y su letra

   


 Fumando espero
Tango 1922
Música:  Juan Viladomat

Letra: Félix Garzo

 

Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.
Mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer...
Tendida en la chaisse longue
soñar y amar...
Ver a mi amante
solícito y galante,
sentir sus labios
besar con besos sabios,
y el devaneo
sentir con más deseos
cuando sus ojos veo,
sedientos de pasión.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.

Dame el humo de tu boca.
Anda, que así me vuelvo loca.
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor.

Mi egipcio es especial,
qué olor, señor.
Tras la batalla
en que el amor estalla,
un cigarrillo
es siempre un descansillo
y aunque parece
que el cuerpo languidece,
tras el cigarro crece
su fuerza, su vigor.
La hora de inquietud
con él, no es cruel,
sus espirales son sueños celestiales,
y forman nubes
que así a la gloria suben
y envuelta en ella,
su chispa es una estrella
que luce, clara y bella
con rápido fulgor.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.

 

 

Imagen sacada de Bing 


domingo, 7 de diciembre de 2014

Paseo en bicicleta


Que yo sepa los caminos conocidos son los que recorremos a gusto porque nos resultan familiares y porque nos sentimos seguros. Pero, y ¿los caminos desconocidos? Normalmente nos atemorizan. Pero, a Carla, no.  Ella no le tiene miedo a nada. Pues bien, ella se ha propuesto hoy día entrar en el bosque, que queda no muy lejos de donde ella vive. Quiere adentrarse en éste con su perrito "Bobby" y su bicicleta para recorrerlo con tranquilidad. Y como ella no tiene ninguna cita ni ningún compromiso para hoy día, ella ha decidido explorar el bosque, a pesar que vecinos suyos le han advertido de no hacerlo ya que algunas personas han desaparecido en él y nunca más han regresado.

Pues bien, después de haber pedaleado un buen trecho, Carla frenó para que "Bobby" pudiera bajar ya que él quería orinar. Lo dejó correr y luego lo perdió de vista porque él se había escondido detrás de un arbusto grande. Todo parecía estar bien, pero al ver que su perrito no regresaba Carla lo llamó. Su voz se volvió aguda a medida que los minutos pasaban y porque él no daba señales de vida. Agotada de gritar y sin saber si continuar su paseo o si desandar el camino, se sentó un momento para pensar qué hacer. Luego, ella se paró y caminó en dirección al arbusto por tercera vez y al acercarse más a éste vió que tenía una entrada. Era un pasadizo oscuro y al fondo de éste se veía luz. Siguiendo la luz caminó Carla cerca de unos cien metros y luego se paró sorprendida porque vió a su perro que ladraba, pero no lo podía escuchar porque había una puerta de vidrio gruesa entre ellos dos. Carla vió también como él jugaba feliz con otros perros.

Carla  al darse cuenta que la entrada era a un mundo paralelo, emprendió de puntillas la retirada. Ella no podía imaginarse vivir en otra dimensión que no fuera la que ella ya conocía. Esta otra sí la llenaba de temor. Y si aún así a ella no le pasara nada malo en ese otro mundo, ella no quería renunciar a su mundo, así éste no fuera mejor que aquel otro donde se encontraba ahora su perrito. Es así como Carla emprendió la retirada. Al estar ella ya afuera del arbusto, agarró rápidamente su bicicleta, pero antes de regresar a su mundo conocido, vió a un gnomo que la observaba detrás de un árbol; él tenía entre sus manos la correa de "Bobby". Ahora ella sabía que su perrito tenía nuevo dueño. 

Un escalofrío sintió Carla. Ella no pensaba contarle a nadie, sólo a mí, del descubrimiento hecho, de la entrada a esa otra dimensión y del gnomo que ella vió. Carla temía que si contaba de este otro mundo, muchísima gente estaría con ganas de entrar a éste y como ella no sabía lo que había realmente detrás de esa puerta de vidrio, ella no podía garantizarle a nadie una vida feliz.

Quizás, un día de estos, yo me anime a hacer un paseo en bicicleta con Carla para que ella me indique la entrada a ese otro mundo. 

MARiSOL 



Acá dejo un vídeo interesante que, quizás, llame tu atención.





Imagen sacada de Bing

 

jueves, 4 de diciembre de 2014

La rosa y el ruiseñor


Este cuento se basa en el amor fiel e incondicional entre una rosa y un ruiseñor a pesar de sus diferencias ... Érase, pues, una vez  una rosa, de rojo intenso, que enamoró no sólo con su perfume a un ruiseñor y un ruiseñor que enamoró, a su vez, a su rosa, no sólo con su canto. 
Bien, que yo sepa, al ruiseñor lo que le fascinó de la rosa cuando la conoció, la Primavera pasada, no fué sólo su perfume, sino su hermosura. Lo único que a él no le gustó fué la arrogancia de la rosa vestida de espinas; éstas no sólo podían herirlo, sino hasta matarlo ya que eran muy puntiagudas y cortantes. Por este motivo, el ruiseñor sólo se contentó en cantarle canciones de amor mientras aspiraba el perfume intenso que ella despedía. En el fondo, el ruiseñor sufría al ver que la rosa era intocable. Nunca podría ser suya; se tenía que resignar con amarla a través de su canto.

También me enteré que la rosa no sólo se enamoró del canto del ruiseñor. A ella lo que más la conmovió de él, desde un principio, fué su amor incondicional y fiel traducido en sus cantos vestidos de deseos y devoción. Él la veneraba hasta la locura. Pero, ¿y ella? 

Pues, te contaré que, hace un par de meses atrás, al salir a regar a mi jardín me acerqué a mi rosa y al verla triste y preguntarle qué le sucedía, ella me respondió que le había pedido al ruiseñor que no viniera más a visitarla. Te preguntarás por qué. Pues bien, la rosa me explicó que al darse cuenta que la Primavera estaba ya por terminar para darle paso al Otoño y luego al frío inevitable del Invierno, ella como las demás rosas y flores del jardín perderían sus pétalos y caerían en un sueño largo y profundo hasta la próxima Primavera. Y esta pena quería ella evitarle al ruiseñor.

Lo que la rosa no sabe todavía es que el ruiseñor, a pesar de haber escuchado los argumentos de ella, siguió viniendo a mi jardín y le siguió cantando canciones de amor. Yo, por mi lado, como a mí me conmovía ver al ruiseñor al lado de la rosa, le dejaba comida y agua. Hasta le compré una casita y la colgué a un árbol para que allí el ruiseñor se protegiera de la lluvia, viento, frío y nieve.  

Lamentablemente, hoy día, que amaneció muy frío: -5C°, encontré muerto al ruiseñor al lado de la rosa. Apenada yo de su muerte, lo enterré muy cerca de ella. Cuando la rosa despierte, en la próxima Primavera, tendré que darle la mala noticia. 
 ---------
Los meses pasaron ... Cuando llegó la Primavera la rosa despertó junto con las demás flores. No fué necesario darle la noticia de la muerte del ruiseñor porque ella había adquirido un tono azulado ... el color del ruiseñor.  Él seguiría cantando canciones de amor dentro del corazón de la rosa hasta sus últimos días.

MARISOL


  Aquí dejo este otro cuento con mensaje

 


Imagen sacada de Bing

  

lunes, 1 de diciembre de 2014

Mi Flor de Pascua

A la Flor de Pascua se le conoce también como Noche Buena, Pastora, Pascuero, Estrella Federal o Poinsetia. Esta planta proviene del género: Euphorbia y su especie se llama Euphorbia pulcherrima. Esta planta (en realidad, es un arbusto o pequeño árbol) se la conoce comúnmente por este nombre dado el color rojo intenso que adquieren algunas de sus hojas en esta época del año. Las brácteas (que se les confunden con flores) de esta planta son pequeñas vainas de color rojo, rosa, blanco verdoso o blanco amarillento.
Las Euphorbias forman un género de más de 100 variedades cultivadas de esta especie. Y la pulcherrima fue descubierta en México en 1834. En su hábitat natural es un arbusto que alcanza hasta unos 3 metros de altura.

Pues bien, hoy día me compré en el supermercado una Flor de Pascua y cuando salí con ella a la calle, ella empezó a tiritar mucho de frío porque afuera habían -2C°. 
- ¡Apúrate! - gritaba asustada - ¡Llévame rápido a tu casa! 
- Esto es lo que hago - le contesté nerviosa - Estoy caminando rápido para que no te congeles. Llegando a casa te colocaré en un lugar iluminado, a la ventana, de preferencia.
- Gracias - me dijo tiritando de frío la Flor de Pascua.  Te pido que me dé directamente el sol, por favor. 
- ¿Y por qué? - le pregunté.
- Porque el sol del invierno no quema como el del verano. Yo sólo soporto una temperatura máxima de 25C° - me respondió la Flor de Pascua y luego me pidió que no permitiera que ella  nunca se seque.
- ¿Algo más? - le pregunté un tanto enervada y luego le dije - Ya no me gustan tus pedidos. Te encuentro un tanto exigente comigo.
- Lo lamento - me dijo tímidamente la Flor de Pascua. Pero es que yo quisiera festejar contigo la próxima Navidad.
- ¿Por qué? - le pregunté curiosa.
- Porque no me quiero morir - me respondió. Y luego  seguido me preguntó si yo la querría igual aunque ella no tuviera más hojas rojas para la próxima Navidad.
- Sí, claro - le contesté. Pero no creo que te pondrás celosa si yo comprase otra Flor de Pascua, ¿verdad?
- No - me respondió ella y continuó hablando - Lo único que me importa, en este momento, es que me cuides bien para poder vivir otro año más. Ahora que yo he salido del invernadero tengo estas hojas rojas, pero está en tus manos mantenerme con vida aunque mi hojas ya no vuelvan a tener este color. ¿Prometes cuidarme mucho?
- Me esforzaré en que no te marchites - le respondí. Y al decir estas palabras la Flor de Pascua  comenzó a llorar amargamente.
- ¿Qué sucede? - le pregunté preocupada.
- Es que los antiguos mexicas llamaban, en su idioma náhuatl, a mis antepasados "Cuetlaxóchitl" - me respondió entre lágrimas la Flor de Pascua.
- ¿Y qué significa esta palabra en español? - le pregunté intrigada porque no entendía el por qué de su llanto.
- Por ... por ... que ... que... pro ... proviene de ... de la u ... unión de dos pa ... palabras, "cue ..." "cuetlahui" que sig... significa "mar ..." marchitar" y "xochitl" que ... que es "flor" - me dijo ella tartamudeando.
Entendí. La "Flor que se marchita" sabía que su vida no era larga.  Tomé conciencia que si yo no la exponía a ella a cambios bruscos de temperatura, recibía buena iluminación, contaba con un riego moderado y una buena humedad ambiental para evitar la caída de las hojas, lograría vivir por largo tiempo mi delicada Flor de Pascua.

MARISOL



Imagen sacada de Bing
 

viernes, 28 de noviembre de 2014

¡No te vayas!


- ¡Espera! ¡No te vayas! - grita Mónica. Veo que ella duerme agitada. Nuevamente el avión la deja. Unas veces, Mónica corre detrás del avión; otras, ella corre dentro de un aeropuerto gigante y no logra dar con la salida del vuelo. ¡Caray! Es que hay una mano invisible que detiene  a Mónica todo el tiempo. Yo sé quien es y lo odio. Hasta ahora siempre me ha ganado.

Lo que Mónica no sabe es que ese vuelo no tiene regreso alguno, si ella lo tomara, como yo quiero, ella no volvería a despertar nunca más, porque me la llevaría muy lejos ...  a mi reino ... a ese  reino donde no existen ni preguntas ni respuestas, ni verdades ni mentiras, ni luz ni sombras, ni alegrías ni penas. En mi reino no hay nada ... NADA. Así como lo lees. Sólo hay oscuridad. No hay ni fuego ni un calor infernal como millones de seres humanos piensan. Sólo oscuridad. Allí nadie se puede mover y si lo haces, es a tientas y con riesgo de caer de abismo en abismo. Allí yo quiero llevar a Mónica, pero su ángel de la guarda me rompe los planes en mil pedazos.

Me imagino que te podrás imaginar quien es el capitán de vuelo. Quizás, para la próxima vez, deba yo ponerme una máscara para despistar al ángel de Mónica. No sería mala idea. Así Mónica no gritaría desesperada: ¡No te vayas! Lo que más deseo es que ella y su ángel guardián suban juntos a mi avión. Lo tengo que lograr algún día.
Y tú, ¿te animarías a ser mi pasajero? Seguro que no... ni en sueños, ¿verdad?
--------
Psst ... No le hagas caso al diablo, querido lector. Lo que él no sabe es que Mónica sabe por mí quien es el capitán de vuelo y para no retarlo directamente le hace creer a él que ella pierde su vuelo cada vez que él (el diablo) la hace soñar con su avión. Por este motivo, Mónica lo despista gritando: "¡No te vayas!"



MARISOL






Imagen sacada de Google+

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Polvo de estrellas


Ana María se daba cuenta que tenía que separarse de Roberto, su novio. La negatividad de él, a ella le estaba haciendo daño. ¡Cómo había cambiado! Cuando ella se había enamorado de Roberto lo había visto brillar como a una estrella, pero no como una de Hollywood, pero sí como un hombre con un aura especial. Pero Roberto ya no es ni la sombra de lo que fue como persona. Desde que, hace ya un par de años, él se hundió en una depresión muy fuerte, Ana María reconoce, en este momento, que ya no quiere seguir más con él. Ella no es mala (a mí me consta), sino que su instinto de sobrevivencia se impone (y yo la puedo entender). Y es que la negatividad de Roberto la está arrastrando a un lugar oscuro donde luz no se deja ver. Ana María no quiere seguir esperando a que él se recupere del todo. Ya habrá otra mujer en su vida.
Ana María no quiere que Roberto muerda el polvo, porque ella no quiere verlo ni vencido ni derrotado físicamente ni espiritualmente. Pero a ella se le está acabando la paciencia de tener que escuchar solamente sus quejas. La verdad que Ana María está hecha polvo, ¿me entiendes? Ni siquiera a ella le provoca echarse un polvo con él.
Tal vez, Roberto necesita sentir que pierde del todo a Ana María para que así se sacuda, de una vez por todas, de esa capa de polvo de pesimismo que lo rodea desde hace ya tiempo. Creo que Ana María merece un hombre que le sonría  a la vida. Es más, a ella no se le debe olvidar que su misión en la vida es brillar y alumbrar a otros con la intensidad de sus sueños... esos sueños que vienen cubiertos de polvo de estrellas echados por mí.
Pues bien, quiero darle una oportunidad a Roberto de recuperarse de sus dolencias espirituales. Ojalá que él vuelva a tener, como antes, esa energía luminosa, que lo caracterizaba, con la cual reflejaba de manera positiva sus pensamientos, sentimientos y experiencias.  Pero mientras su aura vibre de manera defectuosa y sus colores reluzcan turbios, Ana María hace bien en alejarse de Roberto porque, en este momento, la energía que sale del cuerpo y alma de él es oscura y densa mientras que la de ella todavia está sana y fuerte. ¡Ay! quizás deba yo darle no sólo una oportunidad de sanación total a Roberto, sino de darle una oportunidad a la relación entre él y Ana María. Tendré que desprenderme de un poco de polvo de estrellas de color dorado para iluminar el mundo interior de Roberto para que así él pueda no sólo reconquistar el corazón de su novia, sino que él pueda llegar pronto a mí.
Si no sabes quién soy yo, te lo diré brevemente: Soy la gran sabiduría divina vestida de polvo de estrellas ancestrales más antigua de todo el Universo. 

MARISOL






Imagen sacada de Bing


domingo, 23 de noviembre de 2014

Carta a Luanco




Querido Luanco:
Quiero que sepas que como en mi maleta no cabían ni la Torre del reloj, ni tu Paseo Marítimo, ni tu Puerto de Gayo ni las caminatas mañaneras vestidas con soles de nuevos amaneceres hechas en compañía de mi hermana melliza, sí me he traído conmigo muchas fotos para revivir los muchos recuerdos, como por ejemplo, aquellos recuerdos perfumados con olor a café con leche o con olor a chocolate con churros saboreados en el simpático Café "Roma". 

Pues bien, te hago llegar estas cortas líneas para hacerte saber que una  parte de mí sigue deambulando por tus calles con una sonrisa de agradecimiento por los días vividos entre tus callejuelas y gente amable que conocí y por las experiencias hechas... Tú bien sabes cuáles fueron porque fuiste testigo y cómplice desde el comienzo hasta el final de mi estadía.

Recibe un fuerte abrazo desde mi otra realidad donde tu idioma del día a día no es el mío. Prometo regresar,

Laquesefué Yvolverá






Imagen sacada de Bing

martes, 18 de noviembre de 2014

El abrazo


Yo no quiero escribir sobre el abrazo que nos damos unos a otros sea a modo de saludo, de consuelo o de cariño, ni quiero tampoco hablar sobre si el abrazo nos ayuda a calmar los nervios, nos alivia las tensiones o nos fortalece la autoestima o no. Más bien quiero hablar de este otro tipo de abrazo que nos damos entre personas desconocidas, al otro lado de la pantalla de nuestras computadoras. Si bien con este tipo de abrazo no nos tocamos físicamente, sí nos tocamos con nuestras palabras, sobre todo, si éstas son bien intencionadas.

Si bien el contacto físico es necesario para el bienestar emocional, en este otro abrazo son mis palabras las que viajan a través del internet, traspasan tu pantalla y se funden en un abrazo contigo - escribe Teresa a Samuel, quien se encuentra a miles de kilómetros, ¡quién sabe dónde! 
Después de leer Samuel a Teresa, él le responde:
Así como tú te abrazas a mis palabras, yo me abrazo a las tuyas. Debe ser que buscamos afecto ante los avatares del día a día, buscamos una voz amiga aunque sea desconocida o, quizás, ¿no será que yo ingenuamente pretendo ser la voz que abrace tu alma? 
Teresa se queda pensativa y luego le responde:
No sé, quizás entre abrazo y abrazo mis palabras   buscan a las tuyas y al encontrarse en un impulso sincero, acercan a nuestras almas dejando el tiempo y el espacio de lado. ¿Qué opinas tú?
Yo creo que, más bien, el tiempo y el espacio se tienen que abrazar de manera larga y sostenida para ayudar a nuestras palabras a que se fundan en un abrazo permanente y contínuo - le contesta Teresa, quien, que yo sepa, se llama en realidad, Terence y Samuel, se llama Samantha.

Y para terminar ... yo que me muevo a través del internet, entre las palabras, no importando en el idioma en que éstas sean escritas, sé que estas dos almas solitarias aunque no den a conocer sus verdaderas identidades, cual almas gemelas, de manera sincera, se funden en un abrazo.

MARISOL 


 




Imagen sacada de Bing

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mi muñeca rusa



Seguro que conoces a la Matrioska o muñeca rusa. Tú debes saber que estas muñecas se encuentran huecas por dentro y albergan una nueva muñeca en su interior y ésta a su vez alberga otra. Y así sucesivamente ... Su número es variable; pueden ser desde cinco hasta máximo veinte. Son muñecas multicolores con diversos motivos. Estas muñecas rusas son los souvenirs más comprados por los turistas. ¿Sabías que la primera Matrioska fue hecha en 1890 en base a muñecas parecidas traídas del Japón? Pues bien, como información está bien. Yo, más bien, te quiero contar algo sobre mi muñeca rusa. Ella es muy especial. Ahora te explico por qué.

Hace pocos días atrás estando de visita en Moscú me compré una Matrioska, la cual alberga a cinco muñecas más en su interior. Pues bien, cada una de ellas representa un sentimiento positivo. La más grande es el Amor, la segunda es la Fe, la tercera es la Alegría, la cuarta es la Simpatía, la quinta es la Serenidad y la sexta es el Respeto. Cada una de ellas me hace recordar que los sentimientos positivos son los que deben primar en mi vida y no los sentimientos negativos. La lista podría ser más larga, pero como yo tenía dinero para comprar sólo seis muñecas que venían con estos sentimientos positivos, pues me las compré sin pensarlo dos veces.  Si hubiera tenido más dinero me hubiera comprado una Matrioska mucho más grande para que en ella cupieran más sentimientos positivos como por ejemplo: la Valentía,  el Entusiasmo, el Agrado, la Tranquilidad, la Gratitud, la Lealtad, la Fidelidad, la Solidaridad, la Esperanza, la Comprensión, la Ilusión, la Empatía, la Caridad, el Goce, la Amistad, la Admiración, la Autonomía, la Fuerza, el Disfrute, el Éxtasis, la Gratificación y el Altruismo.

En todo caso, me doy por satisfecha con mi Matrioska, porque ella me recuerda que la vida es más hermosa si nos dejamos llevar por los sentimientos positivos. Sé que la señora que me vendió mi muñeca rusa, vendía  también Matrioskas con sentimientos negativos, pero como a mí éstas no me interesaban, ni las miré porque no adornarían de mejor manera mi mundo interior.

MARISOL







Imagen sacada de Bing

domingo, 16 de noviembre de 2014

El cerebro del sirviente


 

¿Qué le pasa al sirviente que ya no tiene más ganas de servir? Observo que está cansado sólo de trabajar. Todo parece indicar que su intuición le dice que no trabaje tanto. El sirviente no sólo está obligado a servir a su patrón, al amo, a ese que dispone de su vida y lo obliga a trabajar para él a cambio de un sueldo, sino que el sirviente se obliga a seguir en esa senda donde la intuición o mente emocional queda de lado por más que él mismo sepa que no debe descuidarla.

Si hablo sobre "el sirviente" no me encuentro en ningún siglo pasado... y es que de una u otra manera todos nosotros somos sirvientes de muchas cosas... ¿Por qué será que muchos de nosotros nos olvidamos, por completo, de nuestra mente intuitiva o emocional y nos ocupamos exclusivamente de la mente racional cuando hacemos nuestras tareas diarias?

Me pregunto por qué, a veces, nos resulta difícil equilibrar tanto en nuestra vida profesional como en nuestra vida cotidiana el uso de nuestra mente intuitiva y mente racional. Quizás deba yo hacerle ver al sirviente que se esfuerce por intentar razonar todos sus impulsos y apetencias, pero sin tener que olvidar que, aunque nuestra mente intuitiva no siempre esté acertada, siempre tiene sus razones. Por algo será que nuestra intuición o mente emocional es la que nos ayuda no sólo a experimentar placer, sino la que también nos sirve de guía para hacernos sentir bien, es la que también nos ayuda a alejar de nosotros el dolor o malestar.


Pues bien, ¿Sabías tú que tanto en la parte derecha de la corteza cerebral del sirviente como en la nuestra procesamos toda información instintiva y/o emocional  automáticamente con el recuerdo de experiencias similares ya vividas?  Es así como nosotros al extraer instantáneamente una certeza sobre la cual actuamos, hacemos nacer la intuición.

¿Sabías también tú que el hemisferio izquierdo de la corteza cerebral procesa inmediatamente esta misma información, que es analizada y sometida a deducciones? Pues, a esto nosotros lo llamamos razonamiento, porque es un proceso mucho más lento y cuyos resultados no están siempre en conformidad con los de nuestro instinto o intuición.

Antes de finalizar con este relato el sirviente me pregunta si la intuición es infalible. A lo que yo le respondo que no como tampoco lo son los instintos ni los pensamientos racionales.
- Entonces, ¿debo yo confiar en mis intuiciones? - me pregunta el sirviente un tanto incrédulo.
- ¡Claro que sí! Incluso mucho más de lo que tú te imaginas - le respondo y luego le digo acto seguido que nosotros todos los días muchas veces hacemos uso de la intuición
- Pero yo como sirviente sólo sirvo. Yo no tomo decisiones como tú - me responde un poco incómodo el sirviente. Mi intuición se queda durmiendo en algún rincón de mi mente mientras trabajo. 
- Mira, lo único que yo te puedo decir, bajo mi punto de vista - le digo- , es que yo al tomar una decisión o querer resolver un problema utilizando mi mente racional, sé que mi intuición está siempre activa porque es la que me proporciona su dictamen y su sensación de certeza. 
El sirviente me mira largamente y un poco triste me dice:
- Yo sé que no puedo despreciar mi intuición, madre de inventos, descubrimientos, innovaciones, fuente de creatividad, pero yo noy Albert Einstein. Soy un simple sirviente que su intuición o mente emocional la deja de lado cuando trabaja para ti. Y mirándome seriamente a los ojos me recita un pensamiento de este sabio que dice así:
“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos. Lo único realmente valioso es la intuición.
Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los pequeños detalles que somos capaces de percibir con nuestro débil y enclenque mente”. 

Definitivamente mi sirviente no tiene una débil y enclenque mente. No sólo tiene una mente racional brillante, sino que su mente emocional  me ha hecho ver que debo recompesarlo, después de esta conversación sostenida, con un aumento de sueldo.

MARISOL
 

Imagen sacada de Bing

viernes, 14 de noviembre de 2014

Pérdidas

 


Mientras Berta se daba cuenta que había perdido su celular por segunda vez en el lapso de medio año, su vecino José se preguntaba dónde había dejado sus llaves del auto; no las encontraba por ninguna parte. ¿Las habría perdido? No. Yo veo que a él se les ha caído detrás de un baúl colocado cerca de la puerta de entrada de su casa. 

Seguí observando... ¿Y qué pasaba con Miguel, vecino también de Berta y José? ¡Ah! Sé que él ha perdido la cabeza por Elena, una guapa amiga de su mujer Carlota, con la quien está casado desde hace más de quince años. Y Carlota, que no está ciega a lo que siente su esposo por su mejor amiga, está por perder la paciencia, pero lo disimula a regañadientes porque ella no quiere perder su "status - quo". Y es que Carlota no está dispuesta a perder ni sus comodidades ni sus lujos a los cuales ella está acostumbrada. Y, sin embargo, yo veo que ella está perdiendo su dignidad aunque no lo quiera reconocer. En fin, yo no me meto. ¿Y qué pasa con la mejor amiga de Carlota?  Pues, Elena está feliz de ser la amante de José. Y es que desde que Elena perdió veinte kilos de peso, los hombres la miran más. Y como a José se le fueron los ojos por ella y a ella él le gusta, ambos no pierden el tiempo en darle alegría a sus cuerpos. 

Seguí observando en silencio... Ví que sobre la misma cuadra donde viven Berta, José y Carlota (Elena vive en otro distrito),  hay una vecina ya anciana, llamada Nancy, a la cual conozco. Pero, ¿qué le pasa?, ¿por qué ella ha perdido el brillo de su mirada? Al verla tan abatida, decidí bajar del campanario de la iglesia y me acerqué a su casa. Toqué el timbre. Nancy me abrió la puerta con los ojos llorosos. Nos abrazamos.
- ¡Ayúdame a encontrar mi fe! Se me ha perdido y no la encuentro - me dijo mi amiga muy inquieta.
- Bien sabes tú que la fe es la fuerza de la vida - le hice recordar a Nancy.
- Lo sé. Pero se me ha perdido, querido amigo - me dijo ella y siguió hablando - Mi fe salió de esta puerta hace unos días atrás. Y desde que la he perdido, me siento fatal. Por este motivo te pido que me ayudes a traerla de regreso a mi casa. 
La escuché en silencio. Después de abrazarla, le prometí que  cumpliría con su deseo. Sabía dónde encontraría la fe de Nancy. Nos despedimos. Al rato le volví a tocar el timbre. Nancy me abrió la puerta desconcertada preguntándome si yo había olvidado algo o perdido algo en su casa. Le contesté que no y luego de batir mis grandes alas le dije:
- El problema tuyo es que tu fe la has perdido porque la racionalizas demasiado. Tu fe ni te ha abandonado ni se ha perdido por ahí. Lo que pasa contigo es que tú tienes la falsa idea que tu fe ya no tiene nada que decirte.
Nancy me miraba en silencio. 
Seguí hablando... 
- Tu fe se encuentra viviendo en tus dudas. No la reprimas, déjala estar dentro de ti. Tu fe vive dormida en ti. Es hora que la despiertes.
-  ¿Cómo? - me preguntó Nancy.
-  Dejando tu orgullo de lado - le contesté - Vuelve a alimentar tu espíritu con grandes pensamientos, mejor dicho, sentimientos, porque la fe no es ninguna ciencia. La fe es amor. Tienes que volver a reconquistarla. Nancy me entendió.
Al salir de casa de Nancy, yo sabía que no había perdido mi tiempo.


MARISOL 

 



Imagen sacada de Bing

jueves, 13 de noviembre de 2014

La nueva actitud de Batbayar


- No quiero ser una niña triste - le dijo Batbayar a su camello.
- Pues no lo seas, - le aconsejó el camello -  recuerda que tu nombre, de origen mongol, significa "gran alegría".
- ¡Qué horror! - exclamó la niña - Yo no me puedo imaginar estar siempre sonriendo mañana, tarde y noche todos los días del año.
- No te estoy pidiendo esto, Batbayar - le hizo saber el camello. Pero no dejes que en tu alma hagan su nido los pájaros de la tristeza. No lo permitas, porque cuando ellos hacen su nido, es muy difícil sacarlos de allí. 
Batbayar mirando con sus ojos almendrados a su querido camello le preguntó si la vida era triste.
- No - le respondió el sabio camello. La vida no es ni triste ni alegre. Es tu actitud la que le da forma y color a tu vida. 
- Pero hoy día me siento triste - le dijo Batbayar. No puedo ocultar este sentimiento. ¿Será porque el día está frío y oscurece muy pronto? Esta tristeza me asalta sin permiso. ¿Qué hago para apartarla de mí?
El camello mientras la miraba dulcemente, le dijo que su tristeza (la de la niña) la haría suya.
- Pero, ¿es posible? - le preguntó Batbayar.
- ¡Claro! - le respondió el camello. A lo que le terminó diciendo que cuando las tristezas se comparten, éstas ya no duelen tanto como antes. Y luego de decir esto le pidió a su amiga que se pusiera a saltar todo lo que pudiera.
Batbayar le hizo caso. Y en el momento menos pensado ella comenzó a sonreír mientras saltaba.
El camello al verla contenta le pidió que cada vez que saltara se cuidara que nadie le quitara la tierra debajo de sus pies.
- ¿Por qué? - le preguntó Batbayar.
- Es para que no caigas en el hueco de la tristeza. Haces bien en sonreír porque no hay alegría más hermosa que la inesperada, sobre todo, la que tú das hacia los demás. 
Y luego yo de escuchar lo que le dijo el camello a su amiga, los ví a los dos sonreir mientras yo dibujaba una sonrisa en mi corazón. Y tú, querido lector, ¿cuándo fué la última vez que has sonreído?


MARISOL


 

 Imagen sacada de Bing