miércoles, 18 de octubre de 2017

Todo pasa



Rocío se encuentra, en este momento, en el ojo del huracán donde no aúlla el viento, porque ella sabe que tanta quietud es inquietante, sobre todo, cuando sabe que ésta saldrá de su escondite, tarde o temprano, para arrojarla al suelo mientras le provoca un miedo que se le colará entre la piel y sus huesos, pero no en su alma... ese alma que tiene un sello divino: ¡el amor! porque por él es que vivimos, sentimos y pensamos aunque nuestros pensamientos vengan retorcidos por tanta influencia venida de afuera que la convierte en un alma desordenado cargado de culpas, iras, penas y, sobre todo, temores.

Como veo tan inquieta a Rocío, le digo:
- ¡Ey! mi reina! ¡Tranquila! que todo pasa. No te olvides que yo no soy sólo inmortal, sino grande y noble.Y tú bien sabes por qué.
Rocío me mira incrédula. En este momento no sabe ella qué pensar. Me pide que guarde silencio. Y mientras yo callo, ella me dice:
- Mi futuro lo veo incierto. Le temo. Me siento débil de no poderlo alcanzar como yo quisiera.
Entiendo cómo ella se siente y después de abrazarla le digo que no piense obsesivamente en su futuro y que, más bien, se concentre en su presente. Ese presente que se le presenta como un reto demasiado grande, pero que ella logrará achicarlo venciendo su temor ante lo desconocido aunque éste tenga una forma y cuerpo inacceptables. Luego le digo:
- Rocío, no te encierres en tus miedos, ¡sal de tu escondite! y enfrenta al huracán de emociones encontradas que te embarga y mira tu presente como una oportunidad para volverte más valiente de lo que realmente eres, porque recuerda que el miedo o temor, en realidad, no existe aunque la realidad nos haga ver lo contrario.
- No puedo entender tus palabras - me dice Rocío apesadumbrada.
Y yo mirándola con infinita ternura le digo:
- No te olvides que la esperanza y el temor van de la mano mientras bailan con la vida. Aunque parezca mentira son inseparables.
A lo que Rocío me pregunta:
- Entonces, no hay temor sin esperanza ni esperanza sin temor. ¿Es esto lo que me quieres decir?
- ¡Así es mi reina! - le contesto mientras le coloco con mucho cariño su corona de reina desde el fondo de mi alma.

Te preguntarás quién soy yo. Pues, soy el alma de Rocío. Esa realidad que esconde nuestro cuerpo humano, porque éste es sólo apariencia ya que lo más importante viene dentro. El cuerpo es la envoltura del alma... nuestro mejor regalo ante la vida misma porque el alma, después de verter sus lágrimas de sangre, nos ayuda a levantarnos y a seguir hacia adelante, porque yo soy ese incesante esfuerzo que se destaca en todo para otorgarle a Rocío el sello divino de valiente.

Y tú, mi querido lector, ten bien presente en este tu presente (el punto que se encuentra entre la ilusión y la añoranza) que todo pasa. Así que para no convertirte en estatua de sal, totalmente paralizado por tus temores, levántate, camina aunque tu camino sea largo y doloroso y piensa que todo pasa menos el amor... aquél que nos sostiene para seguirle sonriendo a la vida porque, en el fondo, son las relaciones con las personas, sobre todo, positivas, lo que da sentido a la vida ... esa constante sorpresa que nos hace saber que todavía existimos bajo la mirada atenta de ningún ojo de huracán, sino de Dios, porque él es Amor. ¿Y sabes por qué? Porque mientras Dios es la plenitud del universo, el amor es la plenitud del alma de todo ser humano, ése que nunca pasa ...


MARiSOL


Dejo no sólo este simpático vídeo,
sino la letra de esta bonita canción
de Juan Luis Guerra





Todo pasa

Tú me preguntas como nace el horizonte
¿Cómo cabalga un pensamiento por el río?
¿Cuál es el vientre que dió a luz al polo norte?
Temblando de frío
¿Cómo se ordeña la mañana en primavera?
¿Cómo se afinan los bemoles del rocío?
Y entre preguntas y preguntas nos llegó la tarde
Y esta respuesta te dí...

Todo pasa, la ciruela pasa
El fruto la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Por más que te afanes te digo
Todo pasa, la harina y la masa
El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

¿Cuál es el tono de una hormiga enamorada?
¿Cómo se peinan los cabellos de los lirios?
¿Quién pinta el labio de la luna
cuando está de fiesta bailando contigo?
¿Cuál es el diccionario de las aceitunas?
¿Cómo se nace por segunda vez cariño?
Y entre preguntas y preguntas al llegar la noche
Esta respuesta te di...

Todo pasa, la ciruela pasa
La uva, la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Con todos sus panes, te digo
Todo pasa, lah arina y la masa
  El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

El viento del mar y las nubes de sal y de plata
El tiempo que va circulando en un viejo reloj
La cuna que duerme el silencio
El oro con su resplandor
El sueño del hielo, la escarcha, la osa mayor
Yo te digo...

Todo pasa, la ciruela pasa
El fruto la rama y la mata
Todo pasa, el pobre y el rico
Por mas que te afanes te digo
Todo pasa, la harina y la masa
El pan cotidiano de casa
Todo pasa, todo pasa, todo pasa

Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Aunque se muevan los mares
Y se tambaleen los ríos
Y la tierra se quebrante bajo el sol
Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Aunque pasen las montañas
Y se muden los caminos
Nadie podra separarme de mi Dios
Lo único que nunca pasa es el amor
Lo único que nunca pasa es el amor

Lo único que nunca pasa es el amor
Yo te digo...
Lo único que nunca pasa es el amor  


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Imagen sacada de Bing

domingo, 15 de octubre de 2017

Los cinco puntos de encajes




Si bien Elsa no sabía que punto de encaje usar para hacerse un vestido, un sombrero y guantes y luego un mantel para la mesa de su sala, ella no sólo era hábil con sus manos, sino que era muy creativa. Mucha gente amiga le había sugerido que hiciera de su pasatiempo un negocio, pero Elsa amaba su trabajo de farmacéutica y sólo en sus ratos libres se ponía a tejer, unas veces, y otras a bordar. Ella sabía muy bien por qué. Si bien le fascinaba tejer y bordar, algunas veces, le resultaba extenuante ... Ya sabrás por qué.

Pues bien, Elsa antes de empezar a tejer a ganchillo (empezaría primero con su vestido), los cuatro puntos de encaje hicieron nuevamente su aparición cual grandes "divas". Siempre era lo mismo; se peleaban entre sí porque cada uno de ellos no sólo quería destacar más que los otros, sino porque ellos querían estar en manos de la bella Elsa de manera exclusiva. 

Es así como el punto de Venecia empezó con su discurso de siempre:
- ¡Elsa, ténme presente en primer lugar! Tú bien sabes yo me hice conocer en los mercados de Europa desde hace siglos; aparte yo soy el que más influencia he tenido en los talleres europeos.

Y mientras Elsa asentía pacientemente, el punto de Malinas, agitado se hizo también escuchar diciendo que él floreció en Malinas, en la provincia de Amberes, región de Flandes. Por este motivo, también era conocido como el punto de Flandes. Se distinguía por sus mallas de orificios redondos o hexagonales y por sus flores y hojas naturales que se bordean con un hilo más grueso pero sin relieve y ...

- ¡Calláte! - gritó el punto de Alenzón. Elsa tuvo que intervenir, como siempre, y poner orden en la conversación un tanto violenta que se estaba dando. Ella le pidió a este punto que hablara, pero de manera comedida.

Como no tenía otra opción, el punto de Alenzón, conteniendo su rabia, dijo con falsa voz que él también era conocido como el punto de Francia. 

Después que el punto de Alenzón dijera estas palabras, el punto de Venecia intervino disgustado interrumpiéndole:
- ¡Yo soy más antiguo que tú porque recién desde el siglo XII tú me ha venido imitando al trabajar los encajes en diversas poblaciones de Francia, sobre todo, en Alenzón (Alençon)!

- ¡Calma, por favor! - intervino Elsa ante estos puntos de encaje un tanto caprichosos y engreídos.

El punto de Alenzón conteniendo su rabia, hizo un esfuerzo por hablar tranquilo haciéndole saber al punto de Venecia que existe una pequeña diferencia entre los dos porque él procuraba siempre en dar más precisión y naturalidad al dibujo. Con estas palabras el punto de Alenzón hizo callar del todo al punto de Venecia.

Cuando Elsa pensaba que ya reinaba tranquilidad en su departamento, salió a relucir el punto Colbert. Este punto de encaje no sólo se destacaba por ser llamado así en memoria del ministro de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert, porque favoreció la industria del encaje en Francia desde 1661, sino porque también tuvo un gran desarrollo en Alenzón y otras ciudades francesas. Aparte que se caracteriza, hasta el día de hoy, por el gran relieve de sus dibujos. 

Elsa asintió. No había más que agregar. El punto de Alenzón tenía razón.
Y cuando Elsa respiraba más tranquila, hizo su aparición en escena el punto de Bruselas:
- ¡Déjense de tanta palabrería! - dijo con voz firme este punto de encaje. ¡Elsa, tómame a mí entre tus manos! Tú bien sabes que yo me caracterizo no sólo por la finura del hilo que procede de un lino especial, sino porque tiendo a la naturalidad en las figuras y motivos vegetales. ¡Yo soy el más lindo de todos! 

Elsa, cansada de toda esta conversación, les dijo que si seguían así de majaderos, no volvería ella a tomarlos a ninguno de ellos entre sus manos. Después, de un silencio y de ver las caras consternadas de los cuatro puntos de encaje, ella  sintiendo compasión por cada uno de ellos les dijo que a todos tomaría en cuenta, pero ¡ojo! nada de rivalidades. Además, Elsa les hizo saber que sin los hilos (de seda o lino) los cuatro puntos de encaje no podían lucirse. Por suerte, entre la seda y el lino no hay rivalidades. Al decidirse Elsa en usar lino y no seda porque ésta le resulta muy cara, los cuatro puntos de encaje aceptaron el trato que les proponía Elsa un tanto avergonzados del papelón que habían hecho ... como siempre.

Antes ya de terminar, te hago saber querido lector, que los cuatro puntos de encaje, después de esta conversación, decidieron respetarse unos a otros aún siendo rivales, y aprendieron a no verse nunca más como enemigos entre ellos. Habían, por fin, entendido que de la rivalidad nociva no puede salir, de las manos de Elsa, nada hermoso.

MARiSOL


miércoles, 4 de octubre de 2017

EL hilo y yo



 

Mientras yo busco un hilo adecuado del cual tirar para seguir adelante, me pregunto no sólo si con ese hilo escogido por mí, puedo coser no solamente mis sueños y deseos, sino también si yo soy capaz de descoser mis miedos e incertudimbres. ¡Ay! ¿Será que la historia de mi vida está tirada por hilos imaginarios? No sé. Lo único que sí sé es que en la realidad actual que me toca vivir, tengo que ponerle más empeño ya no tanto en coser, sino, más bien, en descoser problemas porque la vida es, aunque uno no quiera, una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que solamente desaparecen con la muerte (tan inevitable como la vida misma).

¡Ay! y mientras, unas veces, yo coso mi historia de vida, de manera precisa y otras, de manera apurada, prefiero, de ahora en adelante, darle más importancia a la calidad de hilo que deseo tener entre las manos para poder coser mi historia de vida mejor que antes. Quedarme paralizada, ni quiero ni puedo. Prefiero seguir avanzando con mi hilo (de decisiones por tomar) entre los dedos. 

Y si bien por el hilo se saca el ovillo, yo sigo cosiendo tercamente entre mi presente, pasado y futuro porque creo firmemente que la vida no es simplemente un significado, sino, más bien, un deseo que pende finalmente de un hilo, el más importante de todos, llamado: fuerza interior.  


MARiSOL





Imagen sacada de Bing