Esta catarata de palabras mías las acompaño con vídeos, generalmente, musicales.
lunes, 26 de octubre de 2026
La memoria del fuego
jueves, 21 de noviembre de 2024
A punto de caramelo
Según el diccionario de la RAE estar "a punto de caramelo" significa estar en el punto o momento óptimo para el fin que se busca, estar algo o alguien perfectamente preparado, listo o dispuesto. Pues que irónica es la vida, porque, en este momento, no creo que ninguno de nosotros esté listo para lo que se nos anuncia con bombos y platillos. La verdad que una III Guerra Mundial no es un plato apetitoso de comer. Sinceramente la simple idea de imaginar estar envuelta en una catástrofe monumental se me queda atravezada en la garganta quedándome sin voz y ya no poder alzarla aunque quisiera.
Y pensar que el origen de esta expresión proviene del mundo de la cocina, específicamente de la preparación del caramelo. Pues bien, se sabe que para hacerlo se necesita azúcar y se le cocina hasta adquirir un color dorado y una textura ideal. Este punto es crucial ya que si se cocina más de lo debido el caramelo se termina quemando y si se cocina poco no se forma correctamente.
Siento que esta vez estamos todos, sin querer, en un punto crucial en la historia de la humanidad y no estamos haciendo lo correcto porque nos terminaremos quemando y no sólo los dedos... Quizá debería referirme sólo a aquellas personas que manejan los hilos del mundo porque, al fin y al cabo, nosotros somos simples marionetas. Pareciera como si la humanidad no quisiera aprender la lección tanto de la I Guerra Mundial como de la II Guerra Mundial.
Tengo que pensar, por un lado, que los actuales bombardeos aéreos no serán como los otros... Y, sin embargo, por otro lado, a mi memoria se cuela la palabra "caramelo" pero relacionada a una historia increíble. ¿Sabías querido lector, que una vez terminada la II Guerra Mundial hubo un famoso bombardeo sobre Berlín, pero fue hecho con caramelos? Esto sucedió mientras Berlín Oeste sufría de abastecimiento y los aliados occidentales idearon un plan arriesgado de lanzar por vía aérea por día unas cuatro mil toneladas de diversos bienes como alimentos, medicinas, carbón, etc.
Pues bien, un día de julio de 1948 al piloto norteamericano Gail Halvorsen se le ocurrió la idea de lanzar desde su avión chicles, chocolates y caramelos mientras se hacía notar balanceando sus alas. Durante tres semanas lanzó todo lo que pudo en dulces para alegrar a unos niños que había conocido. No sólo les había devuelto la esperanza de vivir, sino que les consiguió elevar la moral a aquellos niños hambrientos durante ese tiempo de incertidumbre y privaciones.
La acción de este piloto inspiró a la "Asociación Estadounidense de Pasteleros" para donar toneladas de caramelos. Lo que comenzó como una acción a nivel personal desembocó en una espectacular operación donde 25 aviones lanzaron 23 toneladas de chocolates, chicles y caramelos en diversos lugares de Berlín Oeste. Por suerte, el bloqueo terminó el 30 de septiembre de 1949 al comprender las autoridades soviéticas que ni los ciudadanos de Berlín Oeste ni las potencias occidentales tenían intención de rendirse.
Esta vez para que no nos explote el mundo entre nuestras manos, una de las partes tiene que estirar la mano y hacer las paces porque así ganara Rusia ante Ucrania o viceversa, todos perderíamos en esta maldita guerra (y pensar que hay otra en curso desde hace un año en otro punto del planeta...). La verdad que, más bien, estoy a punto de irme a dormir mientras afuera sólo llueve. Cae sólo agua y nada más, por el momento, aunque las noticias nos bombardeen diciendo que los misiles nucleares dirigidos p.e. a Londres, París, Varsovia y Berlín están ya listos... " a punto de caramelo".
MARiSOL
martes, 12 de noviembre de 2024
Los amigos son como la sangre
¿Será cierto que la única verdad es la realidad que nos rodea? Quizá sea más cierto que la realidad no es lo mismo que la verdad y la realidad sea sólo un conjunto de detalles que concibe sin piedad el mundo de distintas maneras en su gratuita desnudez... esa desnudez que sin filtros deja huellas, sobre todo, en los corazones que no se sienten de verdad perdidos. Y aunque se pierdan inexorablamente y no se encuentren jamás a sí mismos nunca se toparán con la propia realidad... esa realidad que es parte de ese rotundo despertar vestido de un montón de goteras porque éstas simbolizan el fluir de las emociones de tu alma, querido lector. ¿Y sabes por qué? Porque en la mayoría de las religiones como en las culturas ancestrales, el agua tiene el significado de purificación, renovación liberación, fertilidad y abundancia.
¿Será cierto que el agua es respetada en todas las culturas por su capacidad de curar, purificar y brindar conocimiento espiritual? Sí, es cierto, pero si sólo el agua tiene forma de un arroyo, océano o lago tranquilo. Pero, ¿qué pasa cuando de las goteras en lugar de agua cae mucha sangre? Entonces, sólo queda decir que las lágrimas son la sangre del alma que nos pide a gritos reconquitar nuestra libertad para liberarnos de tanto desamor... esa maldita ausencia de amor que sólo nos castiga y no nos premia. Pienso no sólo en las terribles guerras y diversas catástrofes naturales que sacuden al mundo...
¡Ay! Entre consejos y reproches entre unos y otros, la memoria del pueblo valenciano nunca olvidará que aunque un silencio abrumador y ensordeceder quiera desmenuzar en mil pedazos la paz no sólo de miles, sino hasta de millones de españoles, ahora más que nunca se hacen presentes los amigos porque ellos son como la sangre porque cuando se está herido, como lo está Valencia hoy en día, acuden sin que se los llame. Y es que los verdaderos amigos son aquellos que no sólo compadecen, sino quienes socorren al más necesitado.
Si algo he aprendido en esta vida es que la piedad es mucho más inteligente que el odio y la indiferencia, y que la misericordia es preferible aún a la misma justicia. Y nunca pongas en duda, querido lector, que un verdadero amigo no es sólo aquella mano que despeina tus tristezas, sino ten presente que, al fin y al cabo, un amigo es una imagen que tienes de ti mismo.
Hermoso es comprobar que Valencia cuenta con muchos y buenos amigos porque los amigos ciertos son los probados en hechos y no sólo en palabras. Y es que si bien, por un lado, las palabras son la configuración acústica de las ideas y si son buenas, ¡qué mejor!, también lamentablemente, por otro lado, existen aquellas palabras que no sólo son como las hojas que abundan pero poco fruto hay entre ellas, como también hay palabras que suben como el humo y otras que caen como la lluvia. Pues aquí tengo que pensar no sólo en el antipático y arrogante de Sánchez, sino en muchos otros políticos que oprimen a sus pueblos porque el amor desapareció de su vocabulario, quizá porque no cuentan con verdaderos amigos que les canten sus verdades sea por miedo o por oportunismo y sean otros los que lo hagan y los terminen callando.
Bien, finalmente sólo me queda decirte en nombre de los lindos recuerdos que guardo de ti, Valencia, que sigo orando por ti en estos momentos tan difíciles. Me reconforta ver desde lejos (a través del internet) que si bien el gobierno español no te está ayudando como debería ser, es maravilloso ver como tanta gente de todas partes de España como algunas ayudas venidas del extranjero se han movilizado y siguen acudiendo en tu ayuda y te apoyan en todo lo que pueden porque la sangre que corre por sus venas es la misma que corre por la tuya, querido lector. ¿Y sabes por qué? Porque todos estamos interconectados, porque lo que le ha pasado a Valencia, te puede pasar a ti como a mí también. Es así que, por este motivo, usemos nuestras diversas plataformas como correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas para estar comunicados unos a otros para ayudarnos y no sólo destruirnos porque sólo relacionándonos con respeto podemos eliminar nuestras barreras geográficas, culturales, religiosas y políticas para ayudar a que las generaciones futuras construyan un mundo mejor, sino que ahora, tus amigos, sobre todo, la gente joven siga dándote la mano para sacarte adelante, Valencia de mis recuerdos.
MARiSOL
domingo, 30 de junio de 2024
Cicatrices
"¿En qué cielo se quedó mi alma suspendida como una nube?"- se pregunta Inés mientras se imagina ser un pajarillo que despliega sus alas para hacer volar su imaginación... esa imaginación que de la nada saca un mundo, sobre todo, uno que no se encuentra tallado de cicatrices. Y, sin embargo, ella sabe muy bien que las cicatrices (no sólo físicas, sino del alma) son esas heridas que no se ven a simple vista pero que se sienten, por momentos, con la intensidad de una gran tempestad.
Pues sí, las
cicatrices del alma de Inés son las que dirigen sus manos sobre el
teclado de su computadora. Ella escribe no para olvidar, sino para perdonar
porque las cicatrices no sólo nos enseñan a sobreponernos al dolor, sino
que con el pasar del tiempo las heridas, tarde o temprano, curan. Unas
veces, de manera repentina, inesperada o no buscada, otras, con ayuda profesional. Si bien dos veces buscó a una psicóloga, Inés se dió cuenta que ella era más fuerte de lo que nunca se hubiera imaginado.
Inés no es que luche contra corriente. Todo lo contrario. Ella fluye con la vida. Lo intenta tercamente. Es como si se dejara atraer por el poder de seducción que ésta tiene sobre ella. Si bien sus cicatrices son como esos recuerdos que se aferran a su piel, ella piensa también que las cicatrices son como esas marcas que van cartografiando todas nuestras experiencias vividas, sobre todo las malas, y que ayudan a nuestra memoria a obtener una enseñanza de todas ellas. Tal vez, las cicatrices del alma existen para recordarnos que somos más fuertes que nuestras propias heridas. Acaso, ¿no es cierto que cuando las cicatrices sanan, la piel de la cicatriz es más fuerte que la piel anterior? Pienso que las cicatrices nos recuerdan no sólo una mala experiencia pasada, sino que éstas nos piden superarla y a no albergar resentimiento alguno en nuestra alma para evitar así sentir el dolor de todo eso nuevamente. Más de una vez, ella ha pensado que si no hubiese ocurrido todo lo que le sucedió, nunca hubiera sabido de lo que era capaz, sobre todo, de su capacidad de resiliencia.
Más de una vez, Inés pudo adaptarse a la adversidad, pudo superar traumas, problemas de salud, problemas familiares y hasta financieros manteniendo una actitud de tolerancia, flexibilidad, perseverancia y confianza así sus avances hayan sido lentos, pero relativamente seguros. Pues bien, si bien las cicatrices (físicas) son batallas que el cuerpo expresa que ha sido herido sea por un raspón, una quemadura, una cortadura o tras una cirugía, están las cicatrices del alma que son producto de las heridas del rechazo, abandono, humillación, engaño, abuso, bullying, de la traición, injusticia o decepción. Este tipo de heridas nos recuerdan que hay que tratarlas porque duelen. Sin embargo, cuando una herida cerró, sólo queda una cicatriz que nos dice que está curada y que algo pasó en alguna ocasión.
Inés sabe que todos llevamos una mochila de experiencias y vivencias que, por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Si bien las cicatrices le recuerdan lo vivido aunque, a veces, intentemos de tener una amnesia selectiva por el dolor que nos causan, ella ha aprendido a librar sus batallas. Por suerte, hasta ahora no la han derrotado porque necesita estar fuerte para poder librar otras batallas futuras o estar en la capacidad de ayudar a otros para que puedan salir también de sus problemas. Y es que los problemas no sólo son esas oportunidades que nos demuestran lo que sabemos, sino que la única manera de resolverlos no es gastar el tiempo y energías en hablar de ellos, sino en enfrentarlos así nos duelan, sobre todo, cuando las heridas se vuelven abrir, y luego, por suerte, cual heridas ya sanadas nos dejen sólo cicatrices.
MARiSOL
viernes, 7 de junio de 2024
En primera fila
Iris sabe que los recuerdos son como sombras fieles que van de la mano de su memoria, ese paraíso donde ni ella, ni tú ni yo podemos ser expulsados. ¡Ay! los recuerdos son como equilibristas actuando entre brisas y tempestades sobre un inmenso escenario de dementes. Será por este motivo que al nacer lloramos por saber a dónde venimos. Llegamos a un mundo que podría ser mejor y más bello y, sin embargo, nos encontramos, por fuerza mayor, en un territorio impenetrable y hostil donde el amor queda fuera así él le muestre el trasero al mismísimo poder... a ese poder carente de moral pero que se deja llevar para pasar a la embriaquez, al exceso ante nuestros atónitos ojos y atentas orejas.
¿Será que el amor está de vacaciones o, acaso, está fuera de combate? se pregunta Iris. El amor sabe que aunque desafíe al poder, sobre todo, cuando todos quieren ser amos y ninguno dueño de sí mismo, también sabe lamentablemente que no todas las guerras tienen el cielo de su parte porque quien al cielo escupe, en la cara le cae y, finalmente, tarde o temprano cae de rodillas nuestra alma, sobre todo, cuando ciertos pensamientos nuestros se convierten en plegarias sea cual fuere la actividad que realicen nuestros cuerpos.
En este momento, Iris de la mano de sus recuerdos, recorre, cual gran equilibrista, sus tres tiempos por considerar al pasado con respeto y el presente con desconfianza, sobre todo, cuando se pretende asegurar nuestro esperado porvenir. Pero, ¿qué está por venir? Más bien, Iris no desea hacerse esta pregunta indiscreta. Desaría más bien conocer la respuesta. Aunque ¡ojo! si ésta fuera blanda, quebraría, para alegría de todos, a la ira en mil pedazos. Mas una contestación dura excitaría al furor. Su cólera exaltada no tendría límites porque se vengaría de todos nosotros, cual espectadores ante una pésima obra de teatro. Iris sabe que ni las pifias ni las protestas servirían de nada porque no ser nada y no amar nada, es lo mismo, al fin y al cabo.
Quizá deba Iris abandonarse a un sopor profundo y benéfico para despertar en otro mundo donde no se vista tan sólo de tristes sucesos. Ella busca un lugar de reposo que la cobije de tanta incertidumbre por no saber qué cantidad pueda ella seguir soportando mientras siente cómo ella se tambalea por no saber a qué agarrarse para seguir hacia adelante. Y es que delante suyo está el escenario. Sobre éste hay un velorio puesto en escena donde si bien no existen realmente ni muertos ni deudos, sin embargo, las notas necrológicas alrededor del mundo podrían ser incontables. Éstas poblarían el universo como estrellas. ¡Ay! si conociéramos el verdadero fondo del sentido de la vida tendríamos compasión hasta de ellas. Iris se pregunta si algún día encontrará la suya. Si fuera así estaría yo en primera fila para felicitarla porque ella insiste en hacerme saber que nació con una estrella pintada en su alma y no nació estrellada.
Y tú, querido lector, ¿estarías en primera fila para aplaudir no sólo a tu alma, sino también para aplaudir al destino del mundo? Y es que el mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque el mundo no es un espectáculo, es, más bien un campo de batalla. Iris me mira y me pregunta si yo soy capaz de resistir a tanto dolor o si prefiero abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Mi respuesta es que cada uno de nosotros lucha, a su manera, para ser feliz en el gran teatro de la vida.
Como a Iris no le convenció mi respuesta del todo, me dijo que mientras los débiles no luchan, los más fuertes luchan quizá una hora, pero los que aún son fuertes, luchan un par de años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida, pero no para abrirse a codazos o haciendo daño a otros cueste lo que cueste, sino la mejor lucha es combatir lo peor de cada uno de nosotros, nuestros vicios, malos pensamientos y malas intenciones. Sólo así estaría ella en primera fila para aplaudirnos no sólo a mí, sino también a ti, querido lector.
MARiSOL
sábado, 27 de mayo de 2017
La memoria
Como mi pena era sincera, mi memoria se me acercó (se había escondido detrás de unos arbustos cercanos) y me dijo que ella no quería seguir siendo el espejo donde yo veía a mis seres ausentes.
- ¡Pero yo te necesito! - grité desesperada.
- ¿Por qué te soy indispensable? - me retó la memoria sin alzar la voz. La veía preocupada por mí.
Entre lágrimas le hice saber que mi pasado está escrito en ella y aunque, por momentos, me cause dolor recordar ciertas cosas, no quiero prescindir de ella, por ningún motivo.
Y antes que mi memoria abriera la boca le dije que ella me resultaba importante.
- ¿Por qué? - preguntó ella curiosa.
- Pues, porque tú, querida memoria, estás vestida de recuerdos buenos y malos. Y mis recuerdos no sólo pueblan mi soledad, sino que al contrario, la hacen más profunda para ayudar a mi imaginación a seguir escribiendo mis vivencias y mis sentires.
Después de haber conversado con mi memoria, desperté agradecida de saber que ella no se había escapado a ninguna parte, sino que se había despertado a mi lado. Es así, como por un momento, me puse a recordar caras, aromas, sabores y, sobre todo, palabras (dichas por otros o por mí para bien o para mal) antes de empezar mi día.
Y ahora ya bien despierta deseo que mi memoria, ese bien precioso que todavía tengo, nunca me abandone cuando llegue, algún día, a la tercera edad. Espero que mi memoria nunca entre en decadencia ni en mi capacidad congnoscitiva ni en la memoria de mi corazón porque esta última me ayuda a eliminar los malos recuerdos y a magnificar los buenos para poder sobrellevar así mi pasado ... ese pasado que siempre está presente, quizá porque mi pasado no sólo es el prólogo de mi propia historia de vida, sino que a través de mi memoria puedo seguir escribiendo, la historia de mi futuro mientras mi imaginación le da la mano a mi querida memoria.
Y mientras yo sigo abrazada a mi almohada imaginando a mi memoria a mi lado, ella, te hace saber querido lector, que en realidad "la memoria" como tal no existe porque cuando recordamos un hecho o un acontecimiento que nos pasó, por ejemplo, participan muchas redes de células interconectadas. Y a medida que envejecemos, estas conexiones se vuelven más complejas creando dificultades para recordar lo que deseamos recordar. Por este motivo no podemos decir que nos quedemos "sin memoria" sólo en el caso que uno la pierda por accidente hasta lograrla reactivar.
¡Ay, querida memoria!, agradecida estoy de hasta poderme de acordar de lo que quisiera olvidar ... olvidarte. Quizá porque tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre. Sonrío. También mi memoria.
lunes, 8 de febrero de 2016
El ave del amor

- Ni lo uno ni lo otro - me respondió el ave y continuó hablando - Más bien, pregúntate si crees tú saber con exactitud a dónde te diriges porque, muchas veces, los seres humanos se encuentran en medio de la nada.
- Quizás nos encontramos en medio de la nada para no ver nada y para no sentir nada - le contesté pensativa al ave del amor.
Y mientras el ave del amor me contemplaba con sus ojos melancólicos me dijo:
- Sí, tienes razón. ¿Sabes? En mi viaje por el mundo he visto tanto dolor, desorientación, angustias, inquietudes y preocupaciones que, a veces, he creído morir de tristeza. Muchas veces me he preguntado: ¿Qué pasaría si mi querida esperanza se quedara un día sin memoria? No me quiero imaginar lo que sucedería. ¿Qué piensas tú?
Antes de responder me mordí la lengua pero terminé siendo sincera con él y le hice saber lo siguiente:
- Si la esperanza se quedara sin memoria sería por culpa de todas esas pequeñas y grandes faltas como la vanidad, cobardía, odio, prejuicios, desprecio, arrogancia y tantos sentimientos negativos que habitan también en el alma de los seres humanos.
- Así es - me respondió el pájaro del amor y luego me dijo que cuando la desconfianza tiñe de negro la sangre de los hombres, la esperanza se queda no sólo sin memoria, sino que sin habla también. Pero, también me hizo saber que mientras él exista y su canto se deje escuchar por el mundo, él tratará de llegar hasta el fondo de nuestras conciencias para recordarnos que sin amor no podemos vivir.
El ave del amor antes de emprender nuevo vuelo, me regaló su canto en señal de nuestra amistad. Feliz quedé yo de haberlo conocido y de tomar conciencia que si yo perdiera, por un momento, mi rumbo y en mi vida hubiera ausencia de sentimentalismo moriría también de tristeza. Pero mientras el ave del amor exista, siempre me dará la fuerza necesaria para seguir adelante hasta el final de mis días.
MARiSOL
Imagen sacada de Bing
jueves, 22 de enero de 2015
El pájaro de la memoria
Conozco un pájaro que se ha impuesto la misión de convertirse en el centinela del cerebro de Lucía; él quiere manipular no sólo lo que ella debe olvidar, sino también lo que ella debe recordar. Este pájaro cuenta no sólo con poderes mágicos, sino que es un ser peligroso; él quiere, más que todo, ver sufrir a Lucía por haberlo sacado a él de su vida de un mero plumazo.
Mi respuesta no sé si te sorprenda, pero se trata del pájaro de la memoria. Este animal llega, más que todo, de noche, cuando Lucía duerme, para susurrarle al oído que ella no se olvide nunca de él y que lo siga manteniendo vivo en sus recuerdos a pesar que él le ha hecho mucho daño. Entrar en detalles no quiero, porque lo encuentro doloroso...






