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domingo, 29 de junio de 2025

El ruido del silencio

 


Mientras en el silencio caben todos los ruidos, el silencio se pregunta si no será porque él es el ruido más fuerte de todos ellos. Quizá sea esto cierto porque si bien, por un lado, el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes, por el otro, nada fortifica tanto las almas como el silencio mismo porque el silencio es el sol que madura los frutos de tu alma o la mía, querido lector. ¿Será acaso que el silencio es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios todas nuestras tristezas, dudas, miedos y preocupaciones? 

Me pregunto si será cierto que manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra cuando ésta sabe sólo a pura palabrería. Mientras la inutilidad de todas las palabras estén vestidas de pura charlatanería, prefiero sonreir y callar porque Dios es el testigo más importante de todos.  

- ¿Y por qué? me pregunta el silencio.  

Mi respuesta no se deja esperar. Le hago saber que hay otros tipos de testigos menos importantes como los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Están también los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y por último, los que no han visto nada y aseguran haber visto todo. 

- Ahora te entiendo mejor - me responde el silencio. Lo que valen son los hechos y no sólo las palabras, sobre todo, aquellas que suben como el humo o como aquellas otras que caen como la lluvia. Al aprobar su respuesta el silencio me hace saber que muchas palabras tampoco indican sabiduría.

- ¿Y qué es la sabiduría? - le pregunto al silencio. Su respuesta es contundente ya que me dice que no basta saber, sino se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.

Después de escucharlo y entendido le pregunto si será cierto que saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe allí radica el verdadero saber. El silencio me sonrie. Y luego de una pausa me hace saber que hay una conexión importante entre la sabiduría y él, ya que a través de él me puede permitir la reflexión, la observación y la escucha profunda, lo que a su vez me puede llevar a una mayor comprensión y conocimiento. Y aunque no lo creas, resulta que, a veces, las respuestas más importantes no se encuentran en las palabras, sino en el silencio mismo, sobre todo, porque éste puede ser utilizado como una herramienta de comunicación como para enfatizar un mensaje, para permitir la reflexión o simplemente para ser un respiro.  

Y es que un silencio bien empleado no sólo puede transmitir emociones, generar expectativas o incluso ser más elocuente que las palabras. Es más, la sabiduría no siempre se encuentra en la expresión verbal, sino que a menudo se puede descubrir a través del silencio. ¿Y sabes por qué, querido lector?  Pues, porque es mejor guardar silencio si no puedes hablar sin gritar, sobre todo, cuando te sientas demasiado emocional para ser racional. También es saludable cuando las palabras que utilices puedan lastimar a un ser querido o a una buena amistad, incluso si  tus palabras simplemente pueden ofender a alguien.

En conclusión... el silencio no sólo es ausencia de ruido, sino que es ese momento mágico en el que tu cerebro o el mío se relajan para poner en orden sus ideas porque cuando el silencio y la quietud van de la mano nos ayuda a entrar en contacto y procesar nuestras emociones ayudándonos de esta manera a no perdernos sólo en divagaciones. Lo mejor es no centrarse sólo en pensamientos negativos. Querido lector, ¿crees que es posible armonizarte, relajarte, serenarte y estar a gusto sin decir ni una sola palabra? Pienso que sí lo es, y además puede ayudarte tanto a ti como a mí a prevenir el estrés, la ansiedad, la irritabilidad, los dolores de cabeza, nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico y mejorar nuestro estado de ánimo. Pienso que la mejor manera de hablar sobre comunicación es sondear en el silencio como pausa relexiva para ayudar a valorar el mensaje que no sólo se nos da, sino que nos permite un espacio de diálogo sincero con uno mismo por tratarse de un silencio espiritual ya que nos ayuda a unificarnos por dentro y a relacionarnos mejor con los demás. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque no es el silencio el que te dará sabiduría, sino tu conciencia, aquélla que hace la distinción entre el bien y el mal.

 MARiSOL

 

viernes, 7 de junio de 2024

En primera fila

 


Iris sabe que los recuerdos son como sombras fieles que van de la mano de su memoria, ese paraíso donde ni ella, ni tú ni yo podemos ser expulsados. ¡Ay! los recuerdos son como equilibristas actuando entre brisas y tempestades  sobre un inmenso escenario de dementes. Será por este motivo que al nacer lloramos por saber a dónde venimos. Llegamos a un mundo que podría ser mejor y más bello y, sin embargo, nos encontramos, por fuerza mayor, en un territorio impenetrable y hostil donde el amor queda fuera así él le muestre el trasero al mismísimo poder... a ese poder carente de moral pero que se deja llevar para pasar a la embriaquez, al exceso ante nuestros atónitos ojos y atentas orejas. 

¿Será que el amor está de vacaciones o, acaso, está fuera de combate? se pregunta Iris. El amor sabe que aunque desafíe al poder, sobre todo, cuando todos quieren ser amos y ninguno dueño de sí mismo, también sabe lamentablemente que no todas las guerras tienen el cielo de su parte porque quien al cielo escupe, en la cara le cae y, finalmente, tarde o temprano cae de rodillas nuestra alma, sobre todo, cuando ciertos pensamientos nuestros se convierten en plegarias sea cual fuere la actividad que realicen nuestros cuerpos.

En este momento, Iris de la mano de sus recuerdos, recorre, cual gran equilibrista, sus tres tiempos por considerar al pasado con respeto y el presente con desconfianza, sobre todo, cuando se pretende asegurar nuestro esperado porvenir.  Pero, ¿qué está por venir? Más bien, Iris no desea hacerse esta pregunta indiscreta. Desaría más bien conocer la respuesta. Aunque ¡ojo! si ésta fuera blanda,  quebraría, para alegría de todos, a la ira en mil pedazos. Mas una contestación dura excitaría al furor. Su cólera exaltada no tendría límites porque se vengaría de todos nosotros, cual espectadores ante una pésima obra de teatro. Iris sabe que ni las pifias ni las protestas servirían de nada porque no ser nada y no amar nada, es lo mismo, al fin y al cabo.

Quizá deba Iris abandonarse a un sopor profundo y benéfico para despertar en otro mundo donde no se vista tan sólo de tristes sucesos. Ella busca un lugar de reposo que la cobije de tanta incertidumbre por no saber qué cantidad pueda ella seguir soportando mientras siente cómo ella se tambalea por no saber a qué agarrarse para seguir hacia adelante. Y es que delante suyo está el escenario. Sobre éste hay un velorio puesto en escena donde si bien no existen realmente ni muertos ni deudos, sin embargo, las notas necrológicas alrededor del mundo podrían ser incontables. Éstas poblarían el universo como estrellas. ¡Ay! si conociéramos el verdadero fondo del sentido de la vida tendríamos compasión hasta de ellas. Iris se pregunta si algún día encontrará la suya. Si fuera así estaría yo en primera fila para felicitarla porque ella insiste en hacerme saber que nació con una estrella pintada en su alma y no nació estrellada. 

Y tú, querido lector, ¿estarías en primera fila para aplaudir no sólo a tu alma, sino también para aplaudir al destino del mundo? Y es que el mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque el mundo no es un espectáculo, es, más bien un campo de batalla. Iris me mira y me pregunta si yo soy capaz de resistir a tanto dolor o si prefiero abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Mi respuesta es que cada uno de nosotros lucha, a su manera, para ser feliz en el gran teatro de la vida. 

Como a Iris no le convenció mi respuesta del todo, me dijo que mientras los débiles no luchan, los más fuertes luchan quizá una hora, pero los que aún son fuertes, luchan un par de años. Pero los más fuertes de todos, luchan toda su vida, pero no para abrirse a codazos o haciendo daño a otros cueste lo que cueste, sino la mejor lucha es combatir lo peor de cada uno de nosotros, nuestros vicios, malos pensamientos y malas intenciones. Sólo así estaría ella en primera fila para aplaudirnos no sólo a mí, sino también a ti, querido lector.

MARiSOL


martes, 20 de enero de 2015

En las nubes



Rosa es una de las miles de turistas que ha llegado a visitar el Salar de Uyuni en Bolivia, el mayor desierto de sal continuo del mundo ya que contiene 10 mil millones de toneladas de sal, de las cuales anualmente se sacan más de 20 mil toneladas. Y por si no sepas... el Salar de Uyuni es una de las reservas de litio más grandes del mundo y también cuenta con importantes cantidades de potasio, boro y magnesio; tiene una extensión de 10, 582 km² y se encuentra a una altura sobre el nivel del mar de 3,663 m.


Pues bien, Rosa se encuentra, en este momento, allá ya que entre los meses de enero y marzo (época de lluvias) es cuando el salar refleja las nubes, sobre todo, cuando éste está ligeramente cubierto de agua. Rosa, si bien, se encuentra como turista en este lugar, tiene motivos muy personales para haber llegado desde muy lejos hasta allí,  y no precisamente porque ella quiera "estar en la nubes", es decir, que Rosa quiera estar distraída  o no quiera prestar atención cuando alguien le habla. No, sino que ella se encuentra en el Salar de Uyuni porque quiere ver a las nubes más de cerca, sobre todo, cuando éstas se reflejan en el salar y así ella tener la oportunidad de descifrar el significado de muchas de ellas para que éstas la ayuden a seguir por el sendero correcto a través de sus mensajes.

Tú te preguntarás de qué mensajes se tratan ... es más sencillo de lo que te puedas imaginar. Me explico:  Las nubes al desplazarse en el cielo crean una ilimitada cantidad de símbolos y formas que para cada persona tiene un significado personal. Es sólo cuestión de poner un poco más de atención  hacia lo que el cielo nos brinda sea de noche o de día. El cielo es nuestro espejo hacia nuestro inconsciente para ayudarnos a distinguir también nuestros estados de ánimo. Lamentablemente muchos somos los que no le damos importancia a los símbolos que se reflejan no sólo en las nubes, sino también en la luna, sol, y estrellas, porque todos ellos nos hacen recordar cada día que el infinito sí existe, así no sepamos dónde éste comienza o termina y sólo nos sea conocido como un concepto usado en las Matemáticas, Filosofía y Astronomía.


Bien, antes de terminar quiero decirte que para Rosa es importante detenerse sobre este salar no sólo para poderse conectar con lo sublime (con lo que está allá arriba, pues no sabemos que hay después de las nubes),  sino para dar un paso determinante hacia la verdad de su espíritu inquieto, pues ella está buscándose a sí misma. Quiere encontrar la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy yo?

No sé si las nubes ayuden a Rosa a encontrar la clave para su felicidad infinita, pero, por lo menos, las nubes le recordarán que tanto ella como todos nosotros formamos parte del infinito. Sólo hay que abrir nuestros corazones para andar con paso más seguro sobre esta idea que se deja ver reflejada en las nubes. 

MARiSOL


Acá dejo un simpático vídeo animado sobre nubes; el significado de amor y amistad se hace presente. 





Imagen sacada de Bing

lunes, 16 de agosto de 2010

La mariposa y la flor


Érase una vez una mariposa que iba en busca de la Verdad. Y para llegar a ella iba de flor en flor. No solamente la mariposa se deleitaba con el néctar de cada una de ellas, sino que a cada flor le hacía las preguntas fundamentales de la vida. Si bien todas le habían dado su propia respuesta, ninguna le había convencido del todo hasta que un buen día se encontró con una flor especial. 

- Me parece bien que vayas en busca de la Verdad,- dijo la flor- pero yo creo que nadie tiene la respuesta exacta para las preguntas fundamentales de la vida. Y luego de decir esto, la flor sonrió.
- ¿Por qué? - le preguntó desconcertada la mariposa.
- Porque las respuestas no son tan importantes como las preguntas - le contestó la flor mientras le regalaba su néctar y su perfume. 
- No te entiendo. Tu respuesta me desconcierta - le respondió la mariposa.
- Es muy sencillo. Cada vez que recibes una respuesta, la rechazas o aceptas. Pero, al final, se queda estática porque tu mente ha llegado a una conclusión.
- Hmmm, si pero... -la mariposa confundida agregó- ...yo creía que era bueno formular preguntas,  porque casi todos dependemos de otros para que nos ayuden con sus respuestas a resolver nuestros problemas  o a que  nos estimulen a seguir en el camino de la vida.
-  Esto está correcto. Pero no te olvides que la Verdad se encuentra más allá de cualquier respuesta. Y como tú no eres una mariposa superficial, tú me has entendido muy bien - le contestó la flor. Nuevamente sonrió.
- Me halaga que pienses eso de mí, pero acaso, ¿la vida no está llena de preguntas y respuestas?
- Es cierto. Pero me repito,- dijo la flor- más importantes son las preguntas que las respuestas, porque las respuestas que se quedan solamente  en la mente como algo teórico y no se pueden vivenciar, carecen de valor. Por este motivo me gustan más las preguntas, porque éstas hacen que la vida esté en movimiento como tú, que vas de flor en flor.
- ¿Quieres decir que para entender la Verdad debo hacer las preguntas adecuadas?- preguntó tímidamente la mariposa.
- Sí, así es - le respondió la flor. Solamente quien formula una pregunta fundamental y no solamente es capaz de seguir el curso de esa pregunta hasta su fin, sino también puede resolverla a lo largo de su vida, entonces es capaz de descubrir el sentido de la vida... de la Verdad.

Marisol

El dibujo es mío (pintado en 1999)