miércoles, 12 de agosto de 2009

Pidiendo sólo un deseo



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A Katie sus padres le habían enseñado que pidiera un deseo cada vez que viera pasar una estrella fugaz... Y ahora no faltaba mucho para que pasaran un promedio de cien estrellas fugaces por hora de la noche del miércoles 12 al jueves 13 de agosto. ¿Sería posible hacer realidad cien deseos? Katie prefería dormir para olvidar...

Sus padres murieron en un accidente de aviación hacía un par de años. Y desde que los perdió dejó de pedir deseos. Y mientras ella se encontraba en cama tratando de conciliar el sueño, su tía Carolina (hermana de su madre) le comentaba a su esposo que esperarían despiertos a "Las Perseidas" para pedir un solo deseo... y el de volver ver el rostro de su querida sobrina (ahora como hija adoptada) iluminado por una bella sonrisa... como antes.

3 comentarios:

Neogeminis dijo...

Dios! qué triste!...

Marisol, gracias por pasar y dejarme tus palabras de aliento. Te agradezco tu compañía y tu confidencia. Creo que es increíblemente valiosa la actitud que has tomado luego de vivir semejante pesadilla.
Realmente admirable!

Un abrazo muy fuerte!!!

ShaO dijo...

Hay gente en la vida que de verdad que necesitaría todas las estrellas para ellos solos. Tremendo cuento Marisol! Un abrazote más que fuerte sí?
ps: no ví ni una porque las nubes estuvieron bastante revoltosas jaja. Tú? Espero que sí y tengas tu deseo : )

Onminayas dijo...

No he visto tristeza en este relato. Al contrario, sólo he visto la esperanza.

Estoy seguro de que tu cuento habría conseguido dibujar aquella sonrisa en los labios de Katie... No digo una, sino las cien sonrisas.

Continua dibujando, pues, estas sonrisas de azucar en los labios de todo el mundo.

Un saludo.

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