jueves, 3 de abril de 2014

Pintando estrellas


Al llegar la noche Raquel, una niña de doce años, pinta estrellas cuando el cielo está despejado. Yo siempre la observo, unas veces, en silencio, otras conversamos como ahora. Esta noche he decidido preguntarle a mi hija qué motivos tiene para pintar estrellas.
Raquel con sus ojos color cielo me responde:
- No me canso de pintar estrellas porque ellas son como los niños. ¿Sabes? Nunca hay demasiadas. Todo lo contrario.
- O sea cada estrella ¿es un niño o niña para ti? - le pregunto a Raquel.
- Sí, así es - me responde ella mientras sigue pintando. 
- ¿Por qué? - le pregunto un tanto insegura. Otra pregunta no se me ocurre hacerle. La veo concentrada pintando. No la quiero interrumpir.
- Pues, porque los niños dicen la verdad, porque nosotros, muchas veces, tenemos que ser tolerantes con ustedes, los adultos.
Trago saliva. Y mientras la miro con los ojos de mi corazón, ella continúa hablando y me dice:
-  Mientras haya niños infelices, este mundo vestido de adelantos científicos y técnológicos no tiene ningún sentido. 
- Es cierto lo que dices, hija. Mi voz se rompe en mil pedazos.
Raquel me mira y sigue hablando:
- Y ni hablar de la riqueza mal repartida, de la injusticia, de la maldad, de las guerras y de tantas cosas feas en las que no quiero pensar. Para no sentir  rabia, pinto. No quiero dejarme dominar por este mal sentimiento, mamá.
- Haces bien, hija mía - le digo en voz baja.
- Mamá, ¿quieres ayudarme a pintar más estrellas?
- Me encantaría, pero no puedo - respondo casi gritando. Siento rabia por no haberle podido ofrecer a mi hija otro mundo mejor donde hubiera podido vivir antes del accidente en bus que sufrió ella junto con otros compañeros de colegio hace ya diez años atrás. 

No quiero llorar para que mis lágrimas no me impidan ver como mi hija Raquel pinta estrellas esta noche. Mi hija al ver mis ojos hinchados me pinta estrellas sobre mis párpados para que pueda dormir y soñar con ella. 

MARISOL





Imagen sacada de bing

1 comentario:

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hola, Marisol:

Tiempos sin leerte, volví a encontrar tu blog e inmediatamente he venido a visitarte y me alegra volver a tu casa, aunque tu cuento de hoy es algo triste y desconsolador, pero la esperanza nunca muere.

Un abrazo.

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