jueves, 24 de julio de 2014

La cuenta bancaria


Hoy día Gladys siente una gran satisfacción al ver que su cuenta bancaria está bien llena de ceros. Atrás queda la época donde ella tenía deudas porque el dinero no le alcanzaba para poderse comprar ropa y zapatos de boutiques. Pero no pienses que Gladys es una mujer superficial, con sus veintitres años está ya casi lista con sus estudios de Arquitectura. Pero una cosa es ser una persona estudiosa y otra querer lucir bien ante la sociedad, sobre todo, si sabemos que ella es una mujer no sólo muy guapa, sino inteligente y ambiciosa, sobre todo, porque tiene el propósito de llegar a tener su propia oficina de arquitectos. Y cuando ésta le dé mucho dinero, entonces se dedicará sólo a este trabajo y no al otro, que por el momento, tiene.   

Pues bien, Gladys es una "sugarbaby" desde hace un año atrás. Cuando me lo contó las venas se me congelaron del susto. Pero ella me aseguró que se cuidaba mucho y hasta ahora no le había pasado nada a pesar de haber conocido a uno que otro hombre raro. Pero como ella nunca se había visto en peligro, ella me ha animado, más de una vez, a seguirle los pasos, pero yo no puedo, por más que me he informado sobre este tema en el internet.

Gladys me ha contado que no necesariamente un "sugardaddy" es un hombre muy mayor; también hay hombres jóvenes empresarios que por algún motivo no quieren casarse y prefieren tener una "sugarbaby" a su lado ya sea para salir de viaje, a una fiesta o sólo para que lo acompañen en sus horas de soledad para que les endulcen la vida agitada que llevan.

No me importa si soy una tonta, una ingenua o una mujer enamorada del amor. Sea como sea, prefiero ir por el mundo pensando no sólo en poseer bienes materiales. Si bien yo estoy también casi lista con mis estudios, pero no de Aquitectura, sino de Teatro, trabajo como camarera en un restaurante de lujo dos veces a la semana desde las 7 pm hasta la 1 a.m. y una vez  a la semana doy clases de español, por la tarde, a cuatro alumnos de manera privada. No gano mal. Puedo pagar mi departamento, mi seguro médico, mi vestimenta (bonita es, pero no de marca), alimentarme bien y salir, una vez al año, de viaje ¡Qué más quiero! ¡Ah! y lo más importante es que cuento con buenos amigos, una simpática familia y un novio muy bueno (trabaja como abogado en un bufete de renombre) que quiere casarse conmigo. Y como yo estoy muy enamorada de él, para mí él es mi "sugardaddy" y no uno de los de mi amiga Gladys.

MARISOL 



 

1 comentario:

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

El dinero no es la vida, aunque a veces lo parezca.

Abrazos.

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