miércoles, 28 de mayo de 2014

Mi abanico

 


Mónica y Lucía son buenas amigas. Mientras caminaban juntas en dirección del restaurante donde quieren almorzar, se pararon un momento delante de una tienda de abanicos.
- ¡Son preciosos! - exclamó Lucía y luego agregó diciendo que se quiere comprar uno ya que siente calor.
- ¿Sabías que los abanicos son originarios de China? - le comentó Mónica a su amiga.
- No tenía la menor idea - le respondió Lucía.

Cuando Mónica y Lucía entraron a la tienda la vendedora les ofreció una cantidad muy variada de abanicos de todos los tamaños y colores.  
Y mientras la vendedora les mostraba diversos abanicos les contó que existe un lenguaje de abanicos.
Mónica y Lucía sorprendidas, le pidieron a la vendedora que les explicara.
- Bien - dijo la vendedora - cuando las damas europeas del siglo XIX y principios del XX iban a los bailes y no querían que nadie las vieran coqueteando con sus pretendientes, se comunicaban con sus abanicos.  
- Pero, ¿cómo? - preguntó Mónica curiosa.
- En realidad - dijo la vendedora -  existieron diferentes lenguajes del abanico. Todos ellos tenían una regla común, la de colocar el abanico en cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de las cuatro. De esta manera representaban las letras del alfabeto.
- ¡Qué difícil! - exclamó Lucía. 
La vendedora les contó que hay otras formas de comunicarse con el abanico y les explicó lo siguiente:

  •  Cuando se le mueve con la mano izquierda significa: Nos observan.
  •  Cuando se le mantiene en la oreja izquierda significa: ¡Déjame en paz!
  •  Cuando se le desliza sobre la frente significa: Has cambiado.
  •  Cuando se le arroja con la mano significa: Te odio.
  •  Cuando se le desliza sobre la mejilla significa: Te quiero.
  •  Cuando se le mueve con la mano derecha significa: Quiero a otro. 
  •  Cuando se le tiene cerrado significa: ¿Me quieres?
  •  Cuando se le apoya en los labios significa: ¡Bésame!  
  •  Cuando se le abre con la mano izquierda significa: ¡Ven y habla conmigo!
  •  Cuando se abanica despacio significa: Estoy casada.
La vendedora iba a seguir continuando con más ejemplos cuando Lucía la interrumpió para decirle que quería comprar un abanico. Mónica también se animó a comprarse otro. Sus motivos tenía.

Ya afuera de la tienda Lucía le preguntó a su amiga, mientras se abanicaban, si se acordaba de todo lo que  que les había explicado la vendedora. Mónica le dijo que si bien encontraba interesante ese lenguaje, lo único que quería era poder abanicarse porque sentía mucho calor. Lucía se rió cual cómplice y le dijo que habría que preguntarle a la vendedora cómo mover el abanico para decir: Tengo la menopausia. 



MARISOL 

 



Imagen sacada de bing


1 comentario:

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Muy ingeniosas las damas, se comunicaban secretamente además de abanicarse. Es un relato muy interesante e ilustrativo.

Abrazos.

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