jueves, 30 de julio de 2015

El color de la vida



Margarita no va por el mundo sólo con una sonrisa las veinticuatro horas del día aunque ésta sea el mejor maquillaje que ella tenga porque la embellece no sólo por fuera, sino también por dentro. Sin embargo, Margarita sabe que hay muchísima gente a la que no le gusta sonreir por considerarlo de mal gusto porque piensan que no hay motivo alguno para hacerlo ya que lo único que tienen siempre delante de sus ojos es el color gris. 
- Es como un maldito vicio que muchos tienen para embarrarme con ese color mi alma, porque son de la opinión que la vida ha nacido triste - me dijo  Margarita mientras ella me observaba con sus inmensos ojos color gris. Luego ella continuó hablando - A mí el color gris no me desagrada, pero me gusta más cuando se le combina con otros colores como el rojo, azul, verde, amarillo, naranja o violeta por ejemplo... hasta con el negro o blanco porque ambos colores contienen la ausencia de los demás colores. Pero, no me lo tomes a mal, para mí sólo el color gris representa a las nieblas de la vida, que, por momentos, nos pueden cegar  y para no perdernos entre ellas lo mejor es pintar nuestra alma con distintos colores para protegernos de estas nieblas para poder sobrellevar la vida aunque ésta se presente, por momentos, complicada y difícil. Después de todo,  a nuestra vida la pintamos con el color que más queramos; al fin y al cabo es la que nos retrata de cuerpo y alma.
Comencé a sudar mientras yo asentía en señal que le daba la razón a Margarita. 
- ¿Cuál es tu color de la vida? - me preguntó ella con una amplia sonrisa. 
- Pues, el gris - le contesté tímidamente. ¿Qué otro color podía ser?
- Yo me quedo, más bien, con aquel color que mantiene mi corazón puro o aquel que me ayuda a tener una alegre y buena conciencia - me hizo saber Margarita y siguió hablando - Quizás así lo desee yo de todo corazón porque  la alegría es aquella que mantiene la juventud eterna de nuestro espíritu. ¡Y qué mejor! porque el camino de la juventud es aquel que nos lleva a recorrerlo toda una vida. Y si lo hacemos con una sonrisa, mejor, porque todo lo que aprendemos en la juventud, dura toda una vida. ¿No crees?
No supe qué decir. Mientras tanto Margarita siguió hablando:
- Pero, en caso, no te acuerdes como fuiste de joven, entonces, procura recuperar tu juventud, en este momento, ¿y sabes por qué? porque la juventud vive de la esperanza porque tu esperanza reaviva la mía, pero creo que viceversa es mejor. 
- ¡Ay! - le dije a mi amiga y luego le pregunté si la esperanza es un gran estimulante vital que nos ayuda a ver la vida de distintos colores para que éstos, a su vez, nos  ayuden a mantener la sonrisa y las ganas de vivir mientras no sólo ayudamos a otros, sino a nosotros mismos para aprender a ver la vida no sólo de color gris.
- Sí, así es - me respondió alegremente Margarita y luego me dijo - Ahora con tu mirada no transformes mi mundo,  ¿vale? porque yo estoy contenta con lo que yo veo y dejo ver.
Y mientras yo la envolvía en mi color gris de neblina no quise volverme espesa para no dejar que mi amiga viera el mundo sólo de color gris o perdiera de vista su camino de vida colmado de bellos colores para hacer de éste más hermoso que el mío.

MARiSOL

 
   

Imagen sacada de Bing

1 comentario:

medianoche dijo...

Bellísimo cuento, un ejemplo de Margarita en tu su contexto, me encanto.

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