jueves, 9 de julio de 2015

La máscara del amor



Ana está reunida conversando con Cristina, Suraya y Teresa. Las cuatro amigas están en la cafetería de un hospital. Ellas han ido a visitar a Rosa, una amiga en común. Desde hace una semana que ella lleva puesta una máscara.... Pues bien, no sé si te puedas imaginar, querido lector, a lo que me refiero. 

- Ustedes tienen que saber - dijo Ana a sus amigas - que hay diferentes tipos de máscaras como las de cartón, de papel, de barro cocido, de cera, de madera, de piel de animales, de tela, etc, etc. Se les conoce desde épocas remotas y han aparecido en distintas culturas, sobre todo, para propósitos ceremoniales, religiosos y sociales. En distintas culturas se les usa ya sea para la unión entre la divinidad, los muertos y los vivos o ya sea para bailes, danzas y teatro. Y no dejemos las máscaras de látex que son usadas, sobre todo, en el cine desde el siglo XX.
Cristina, quien es mexicana les hizo saber, a sus otras amigas, que en su país es común que en la lucha libre se usen máscaras para dar un aura de misterio a los luchadores profesionales. Suraya, de Venezuela, les contó, entre risitas nerviosas, que normalmente los criminales de su país usan máscaras, mejor dicho pasamontañas o medias de nylon para evitar su identificación cuando cometen delitos, sobretodo, al asaltar bancos o entrar a casas a robar. 
- ¡Pero, esto sucede, no sólo en tu país! - exclamó Ana - sino en casi todas partes del mundo. 
- Sí, es cierto - respondió Suraya interrumpiéndola y luego añadió que no hay que olvidar que existen otros tipos de máscaras como las de antigás, las de buzo, las de óxígeno (usadas por lo pilotos que vuelan a gran altura), y también las máscaras anestésicas y las máscaras .... Titubió. ¿Qué otros tipos de máscaras existen?
Ana tomó la palabra y dijo que no hay que olvidar que también existen máscaras deportivas como la que se usan para el esgrima o en el fútbol americano.
- ¡Ah! y las máscaras de esquí - le interumpió Cristina.
Y luego se hizo un silencio.... Todas ellas están pensando en Rosa, quien, desde que sufrió graves quemaduras en la cara al estallarle su olla a presión (mal cerrada, por cierto) hace dos meses, se encuentra hospitalizada desde entonces usando, desde hace una semana, una máscara de silicona (primero la vendaron, después le hicieron dos operaciones y ahora usa este tipo de máscara; otras dos operaciones están pendientes ya que perdió un ojo). Su cara ya no será la misma que antes .... cuando reía feliz y despreocupada al lado de sus queridas amigas.
Después de un rato de seguir conversando de otros temas, Ana, Cristina, Suraya y Teresa se alejaron de la cafetería y se dirigieron a la habitación donde se encuentra Rosa. Todas ellas saben, sin haberse puesto de acuerdo, que tienen que estar, en estos momentos difíciles por los que está atravezando Rosa, de ponerse sus respectivas máscaras para no dejar que ella vea el temor, preocupación y pena que todas llevan reflejadas en sus verdaderos rostros, no tanto por el accidente en sí, sino porque el esposo de Rosa se siente desbordado con esta situación. Él está pensando seriamente en dejarla en cuanto ella regrese a casa. Sus dos hijos ya grandes como ya no viven más en casa, harían esta situación mucho más difícil para Rosa.

Después de enterarme en la situación que se encuentra Rosa, yo creo que haría lo mismo que sus amigas. Es decir, me colocaría mi máscara imaginaria (no para ser hipócrita con ella, sino para darle la fuerza que ella necesita para seguirle sonriendo a la vida a pesar no sólo de este horrible accidente, sino que su marido la quiera abandonar porque ya no será la mujer atractiva con la que se casó). Me imagino, que tú harías lo mismo, ¿no es cierto?


MARiSOL


A propósito de máscaras, te dejo este vídeo 
de cómo hacer una máscara estilo veneciano




Imagen sacada de Bing

1 comentario:

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Una mentira piadosa, en esta caso una mascara, no hace ningún daño... la intención es buena.

Un abrazo.

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