
Esta catarata de palabras mías las acompaño con vídeos, generalmente, musicales.
miércoles, 14 de abril de 2021
El Sentido de la Vida

sábado, 6 de febrero de 2021
Doña Ansiedad y Don Miedo
El mundo entero está atrapado entre las garras de Doña Ansiedad y Don Miedo. Por más que todos tratamos de llamarnos al orden y seguir con nuestras vidas, no podemos realmente ya que están truncadas por la pandemia. Ambos se han apoderado de nuestras almas... esas almas que cuando son grandes tienen voluntades pero cuando se sienten débiles tan sólo están vestidos de deseos. Pero ¡ojo! si te alimentas sólo de deseos reprimidos, al final terminas pudriéndote. Y hoy en día, ni tú ni nadie así lo desea. ¿No es cierto? Y sin embargo... ¿Qué hacer para combatir a Doña Ansiedad y a Don Miedo? La solución exacta no la tengo, pero sí tengo a una aliada, un poco difícil de entender, pero si te esfuerzas, realmente la entenderás mejor que yo ...
Ante todo, debemos saber quién es Doña Ansiedad. Pues bien, ella proviene del latín "anxietas" y es un estado de angustia o aflicción que puede sufrir una persona sin necesidad de existir motivo alguno para tener una preocupación o estrés que conlleve a la pérdida de control o sensación de no tener solución al problema presentado. Sin embargo, motivos hay y es por culpa de esta incertidumbre en la que nos encontramos todos viviendo desde hace un año. No sabemos ya para dónde mirar y a quién creer. Unos dicen que esta pandemia tiene para rato, otros dicen que no. Unos dicen que las vacunas, por un lado, sí son efectivas, otros aseguran que no saben cuanto tiempo de efectividad tienen, sumado a un largo etcétera de muchos otros problemas como falta de mascarillas, respiradores, vacunas, etc.
¡Ay! si dirigimos nuestra mirada a Don Miedo, él sólo nos hace saber que no es sólo un estado emocional que surge en respuesta de la consciencia ante una situación de eventual peligro, sino que también es un sentimiento de desconfianza de que pueda ocurrir algo malo. Por este motivo, todos nos encontramos a la defensiva para asegurar nuestra supervivencia ante el peligro de contraer no sólo el Covid-19, sino de estar expuestos a sus mutaciones que se están dejando ver en distintos países.
¡Ay! no es justo vivir así entre Doña Angustia y Don Miedo. Ni tú ni nadie los quiere a nuestro lado como amigos. Todo lo contrario. Más bien, queremos tener de aliada a Doña Espiritualidad. Pero, ¿por qué? Pues, porque ella es definida como la conciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta materialmente y que está ligada a algo superior a todos los seres vivos. Es más, ella es un valor positivo y superior puesto que es una cualidad que determina en la mayoría de los casos, un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan al desarrollo individual de cada uno de nosotros.
Sin embargo, mi alma está llena de dudas. Y ¿sabes por qué? pues, porque si comienzas con certezas, terminarás, finalmente, con dudas; pero si aceptas a empezar con dudas, llegarás a terminar con certezas. ¿Una gran verdad? Sí, porque la certeza es la conciencia no sólo de saber que conocemos la verdad, sino que se refiere al estado de conocimiento según el cual estamos conscientes de que poseemos la verdad, sobre todo, cuando la base de la certeza es un conocimiento racional de la realidad que va de la mano de la confianza cuando se maneja la información exacta. Pero, ¿desde cuándo? Mmmm....
Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación nos confunden. Nos lanzan descaradamente a los brazos de Doña Ansiedad y de Don Miedo. ¡Es hora de despertar! Te preguntarás ¿por qué? Porque sólo tu visión se volverá clara cuando puedas mirar en tu propio corazón, ya que quien mira hacia afuera duerme y quien mira hacia adentro, despierta.
- Todo un reto, ¿verdad? - nos dice Doña Espiritualidad. Ella nos hace ver que es un estado de gracia que cada uno de nosotros obtenemos dentro de nuestros corazones y que debemos encontrar por nosotros mismos para no permanecer dormidos y paralizados ante Doña Ansiedad y Don Miedo.
Y mientras Doña Espiritualidad termina de hablar, Doña Ansiedad y Don Miedo la ven con rabia porque ambos saben que, finalmente, es ella quien tiene la última palabra ya que Doña Espiritualidad no sólo determina un comportamiento coherente con los valores morales y éticos que ayudan a nuestro desarrollo individual, sino que también es un valor positivo y superior a ellos dos, sin lugar a dudas, sobre todo en estos tiempos de gran zozobra. Y es que la palabra "zozobra" hace referencia a la acción y efecto de zozobrar que puede ser utilizado para denotar la acción que realizamos, tú y yo, al momento de alterar nuestro estado psicológico por causa de la pandemia. Y a su vez para hacer ver el efecto que podemos estar sufriendo en el que nos encontramos bajo el estado de ansiedad o miedo que se nos ha impuesto a la fuerza.
Doña Espiritualidad mueve su cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación. Yo también. Y tú, querido lector, haces lo mismo. Será, porque ambos nos estamos dando cuenta que la vida moderna ha descuidado la espiritualidad y no podemos seguir pensando sólo en las necesidades físicas y materiales. ¡Ay! esta maldita pandemia, por más ansiedad y miedo que nos cause, nos está ayudando a una búsqueda del sentido de la vida que trasciende de lo mundano. O acaso, ¿me equivoco?
MARiSOL
jueves, 14 de enero de 2021
Doña Inseguridad
Todos sabemos que en nuestras vidas nos podemos sentir, en menor o mayor escala, inseguros. Pero, ¿qué pasa en estos momentos? Pues que nadie puede sentirse seguro al cien por ciento. Esta pandemia nos tiene en vilo, nos tiene temblando para bien o para mal desde hace varios meses.
Doña Inseguridad ha venido para volvernos vulnerables, para hacernos sentir inestables amenazando, de este modo, nuestra autoestima. Esa autoestima que nos ayuda a hacer visible nuestro propio universo mientras tratamos de aceptarnos, de ser auténticos y de ser verdaderos. Pero, en este momento, de nada nos sirve sentirnos valiosos. El que diga que lo que yo digo, es una gran mentira, está engañándose así mismo. Lo único que deseamos es no perder nuestra salud a manos de un bicho intransigentemente mutante.
¡Ay! esta vulnerabilidad nos produce una sensación de malestar, de nerviosismo y hasta de ansiedad. Y es que en los momentos de ansiedad, no vale de nada razonar. Dejamos que otros lo hagan por nosotros. Sea por comodidad, por cobardía o simplemente porque ya no damos más. Y, ¿sabes por qué? Porque a todos los narcisistas ya no los estimula más sus conductas compesatorias. Han caducado, finalmente, mientras siguen durmiendo no de noche, pero sí de día. Ellos no han despertado o no quieren despertar ante la cruda realidad. Tal vez, porque la realidad es un eterno insatisfecho.
Doña Inseguridad se ha propuesto enfrentarnos ante el espejo de nuestras almas mientras ella nos hace ver la dificultad para escoger entre diferentes opciones para conseguir un objetivo determinado que, lamentablemente, por el momento no existe. Se ha evaporado; ha desaparecido.
La verdad que la maldita duda constante nos hace ver que lo que hemos hecho o dicho de manera acertada o no, no vale, hoy en día, para nada. Curioso, ¿verdad? Pienso que nos estamos moviendo en aguas movedizas desde que empezó el 2021. Me explico haciéndote esta pregunta: ¿Cómo podemos comenzar algo nuevo con todo el ayer que llevamos a cuestas? ¡Cuánta inseguridad nos rodea, más que nunca!
¡Ay! por más que sepamos que la inseguridad es una reacción emocional que supone una falta de seguridad y de confianza acompañada de malestar y tensión que se presenta en diversas situaciones, normalmente asociada a situaciones de ámbito social y en la toma de decisiones, hoy en día no hay terapia que nos ayude a superar ni nuestros miedos irracionales ni nuestros pensamientos negativos mientras no cambie esta realidad impuesta a la fuerza que sigue existiendo y no desaparece por más que queramos. ¡Qué gran pesadilla!
Doña Inseguridad nos reta no a cambiar la situación en la que nos encontramos viviendo, sino, más bien, a enfrentarnos de cambiar nosotros mismos. Y es que cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar porque el cambio es ley de vida. Indudablemente que no somos las mismas personas que el año pasado, ¿verdad?
¿Quién se atreve a decir que el cambio prepara el camino para la revolución? Y no hablo de una revolución violenta, sino, más bien, pacífica y permanente como el amor, el goce fundamental de la vida. Pero, si bien, Doña Inseguridad me deja hablar todo lo que quiera, ella muy bien sabe lo que nos espera.
Ahora, yo te pregunto a ti, querido lector, ¿sabes que en una revolución, al igual como en una novela, la parte más difícil es la de inventar el final? Si bien doña Inseguridad se ríe de mí, yo soy de la opinión que hay que tener fe porque el tiempo no sólo es el mejor autor, sino porque siempre encuentra un final feliz aunque te suene, querido lector, cursi, ridículo o ingenuo. Y, ¿sabes por qué? Porque así bien no creamos en los políticos (hasta ahora no han encontrado una solución perfecta a los problemas del mundo), por lo menos, nosotros con nuestras buenas obras, podemos demostrar nuestra fe no a través de nuestras creencias religiosas, sino del valor protagónico que ésta les da a nuestras vidas y a la de los demás. Pienso que es la única manera de mantener, aunque sea un poco. a raya a Doña Inseguridad.
MARiSOL
sábado, 9 de enero de 2021
Renglones torcidos

¿Qué se trae Dios entre manos? Entre contratiempos, desgracias y fastidios Él escribe siempre derecho sobre nuestros renglones torcidos de vida. Esta gran verdad si bien es lapidaria, nos hace ver que lo que aparentemente parece difícil, al cabo de un tiempo llegamos a entender, desde otra perspectiva, que ya no lo es tanto. Es decir, los problemas que teníamos hace un tiempo atrás no son los mismos que los de ahora. Aprendemos a relativarlos o quizás a sobrellevarlos de mejor manera.
Así piensa Bertha. Ella está convencida que cada paso que da, es un salto al vacío. ¿O acaso es un salto de fe? Sea como sea ella sabe no sólo lidiar con sus dudas y sus emociones, sino que arrastra sus pies hacia el borde del precipicio así sienta mucho temor. Parece una salida muy fea y, sin embargo aunque todo plan falle, sabemos que nuestra fe será nuestra mejor red para sostenernos ante las adversidades cuando vayamos en picada. Bertha inconscientemente sabe que Dios estará allí para escribir derecho sobre sus líneas torcidas, imperfectas e impuras de vida.
Si bien Bertha ha cometido muchos errores, ella está consciente que todos pertenecemos a un plan divino aunque nuestras mentalidades finitas no lo entiendan del todo. La verdad que los duros golpes que ha enfrentado Bertha a través de los años la han ayudado a fortalecerse interiormente aunque ella no pueda demostrar su plena confianza en Dios. Allí donde se encuentran esos renglones torcidos. Y es que Dios quiere ayudarla a que ella escriba mejor la historia de su vida, de manera derecha, en línea recta. Y mientras Bertha se mira hacia adentro para enfrentarse a su destino, ella sabe que no hay más destino que el que nos hacemos a mano sobre los renglones torcidos de nuestras vidas.
Bertha sabe que las cosas buenas y malas obran a su favor, sobre todo, dependiendo del lugar donde se encuentre no sólo su corazón, sino también su confianza porque todo tiene un propósito. Y por más que ella tome decisiones equivocadas, Dios estará allí para enderezar su camino porque ella ha degustado el amargo sabor de haber sido herida, de haber sido humillada y también defraudada. Así como Bertha ha conocido el amor, también no le es desconocido el desprecio. Conoce tan bien a la humildad como al envanecimiento. Bertha ha reído no sólo a carcajadas, sino que también ha llorado creando pequeños o grandes mares dentro de su alma.
Pues bien, Bertha sabe que toda desgracia se transforma en una oportunidad, sobre todo, cuando uno está dispuesto a cambiar de actitud. Y es que lo que comienza chueco, puede terminar derecho. Pero para ello hay que invertir no sólo energía física, sino también una energía aún más grande, el de la fe. Ésa que es la creencia de una persona en relación con algo o alguien. Y como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. Pues sí, la palabra Fe significa lealtad y fidelidad. Bertha comienza a entender que la fe es definida como fundamento en una creencia o una convicción que admite lo absoluto mientras que la razón es fundamento en la evidencia ya que la evidencia es la más decisiva demostración. Aquélla que se demuestra y no se proclama.
Antes de terminar, querido lector, te hago saber que lo que Bertha ha aprendido es que cuando veamos alguna situación difícil, por ejemplo, como una enfermedad, un conflicto, una deuda o una depresión lo que podríamos llamar "renglones torcidos", Dios, que es amor y representa también a la salud, felicidad o prosperidad es el que nos ayuda siempre a escribir derecho aunque sea de manera lenta. Si bien Bertha, por un largo tiempo, ignoraba lo que significaba "Dios escribe derecho sobre renglones torcidos", hoy en día ella ya comprende que todas las cosas que le han sucedido la han ayudado para su bien. Y mientras Bertha sigue en pie a pesar de todas las decisiones equivocadas que tomó, también ella toma conciencia que la vida le enseñó a levantarse y a caminar con paso firme y derecho sobre las líneas o renglones torcidos de su vida. Esa vida que no es sólo de cada uno de nosotros, sino que es la de todos.
MARiSOL
miércoles, 30 de diciembre de 2020
¿Quizás o quizá?
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Se están peleando Quizás y Quizá. Y todo porque ambos adverbios de duda que sugieren la oportunidad de que aquello que menciona sea verdadero o de que acontezca, se disputan, en este momento, el primer lugar en importancia ante La Real Academia Española.
Es así como la R.A.E. les pidió a los dos que se calmaran, que no discutieran más. Quizás y Quizá lo miraron furibundos. Quizás, queriendo callar tanto a la R.A.E como a Quizá, comenzó a cantar a todo pulmón:
"Siempre que te pregunto
Qué, Cuándo, Cómo y Dónde
Tú siempre me respondes
Quizás, Quizás, Quizás..."
- ¡Basta! No me robes protagonismo - gritó alterado Quizá. Y mientras echaba chispas se le salían las lágrimas de impotencia.
- Pero, ¿qué te crees tú? - le increpó Quizás. Para tu información me hice famoso mundialmente con la canción que lleva mi nombre compuesta por el compositor cubano Osvaldo Farrés en 1947.
- Pues bien, - dijo la Real Academia Española - escucháme bien, Quizás. Es hora que te enteres que Quizá es mucho más antiguo que tú. Viene de la locución quiçab que significa ¿Quién sabe? y apareció en el "Poema del Mio Cid" en el siglo XII. Es más, recién hasta el siglo XVI se encontró un testimonio escrito donde aparecías tú en escena.
Quizás ¡ay! no estaba nada contento con esta respuesta. Acaso, ¿no era más importante que Quizá? ¡Qué va! Ambos lo son porque para tu información, querido lector, Quizás se escribe cuando la palabra que sigue empieza con vocal. Por ejemplo: Quizás eres muy terco a mi parecer. Y Quizá se escribe cuado la palabra a continuación empieza con consonante. Por ejemplo: Quizá comamos a las dos de la tarde.
Cuando la Real Academia Española les hizo ver que no debían entrar en competencia porque ambos adverbios de duda son igualmente válidos e intercambiables en todos los contextos, Quizás y Quizá se quedaron tan pensativos que decidieron hacer las paces. Te preguntarás por qué. Pues bien, porque ambos están intrigados con los que nos depara a todos nosotros el 2021. Así es, los dos adverbios de duda quieren saber a ciencia cierta qué es lo qué se trae entre manos el nuevo año porque el 2020 ha sido muy malo para toda la humanidad. Es más, la humanidad entera no quiere vivir más de suposiciones, sino de hechos concretos. Queremos saber cuándo podremos vivir con normalidad ya que Quizás y Quizá no nos sirven de nada. Y es que todos percibimos el drama de nuestro propio fin. Así no se puede vivir de manera normal ya que estamos todos para tendernos, más bien, en una camilla y dejarnos curar por un psicólogo o para atiborramos de antidepresivos. Quizá no todos, pero sí muchos. Si sumamos la nueva cepa del Covid-19, nos preguntamos, entonces, ¿qué pasará?
Quizás y Quizá han hecho las paces porque se dan cuenta que, en este momento, ni el uno ni el otro les sirve a la humanidad... esa humanidad que no puede soportar mucha realidad porque la realidad ha superado a nuestra fantasía. En todo caso, contribuimos a la protección de la humanidad si no nos resignamos. Lamentablemente hay muchos seres humanos que confunden paciencia con resignación. La diferencia radica en que la paciencia es una actitud positiva y la resignación es todo lo contrario. Y es que la resignación no es más que un estado sentimental en donde el ser humano se muestra en adaptación pasiva frente a los problemas que se le avecinan. Piensa que es producto de una "mala suerte".
Querido lector, ¿quieres vivir sólo de suposiciones y dejarte llevar por la resignación? La verdad que yo no quiero abrazarme ni a Quizás ni a Quizá. Más bien, prefiero que la esperanza nos dé este 2021 la mano a todos porque cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza. ¿Y sabes por qué? Porque la unión hace la fuerza. Hay miles de virólogos, médicos, científicos de todas partes del mundo que desean exterminar esta cruel enfermedad o poderla manejar de mejor manera con las vacunas.
Confiemos en que saldremos de esta pandemia dentro del 2021 porque Quizás y Quizá no saben qué hacer. Más bien, la esperanza misma sí sabe qué hacer. Es más, constituye una dicha aunque sus fracasos por frecuentes que sean, son menos horribles que su propia extinción. Y recuerda, querido lector, que la esperanza y el temor son inseparables. No hay esperanza sin temor y no hay temor sin esperanza.
Dejemos de lado a Quizás y Quizá y seamos más amigos de la Esperanza... ese estado de fe y ánimo optimista. Es un asidero moral que nos sirve para no caer en el desaliento. Saldremos adelante aunque Quizás y Quizá se interpongan en nuestros caminos de vida. Si bien es cierto, aún hay mucho camino por recorrer pero no por ello debemos resignarnos a pensar que 2021 será igual o peor que 2020. Y mientras en nuestras manos está en seguir siendo guerreros de la esperanza todo lo que sea necesario, Quizás y Quizá no ponen en duda mis mejores deseos para todos ustedes, queridos lectores, no sólo de fin de año, sino de este Año Nuevo que se abre paso, sin lugar a dudas. Y con la esperanza que de esta zozobra e inseguridad saldremos fortalecidos por amor a todos aquellos seres queridos que nos dejaron, víctimas del Covid-19.
MARiSOL
martes, 22 de diciembre de 2020
Las cinco velas del Amor
Con estos pensamientos se durmió Iris. Y al despertarse lo hizo sobresaltada. Aún era de madrugada y la noche estaba en completa oscuridad. Esa oscuridad que no puede sacarnos de la oscuridad porque solo la luz puede hacerlo. Pero es que hay noches donde Iris enciende la luz para no ver su propia oscuridad en el fondo de su alma. Esa oscuridad que, desde hace ya tiempo, la ha tomado entre sus brazos y baila con ella por más que ella no quiera. Y es que la oscuridad obliga a Iris a bailar a su lado rápidamente. El vértigo que ella siente le da ganas de llorar y gritar a la misma vez. Y es que las preocupaciones, vestidas de oscuridad, han hecho nido en su mente. Si bien las preocupaciones acaban por comerse unas a otras y con el tiempo desaparecen, Iris está llegando al límite de sus fuerzas.
viernes, 11 de diciembre de 2020
La Crisis y el Miedo
Crisis mientras conversaba con Miedo le preguntó por qué le tenía tanto miedo. Él le hizo saber que ella como el cambio negativo, como la situación complicada, difícil e inestable que es, prefiere tenerla de lejos. Crisis mirándole fijamente a los ojos, le preguntó a Miedo si conocía sus otros nombres y mientras él le decía que no, ella se los dió a conocer, mejor dicho le hizo conocer sus otros sinónimos que son: Adversidad, Ruptura, Problema y Desorden. Después de escucharla, Miedo le preguntó a ella si conocía los otros nombres de él, a lo que ella se los mencionó con voz clara y sonora. Y le dijo que a él se le conoce también como Pavor, Inquietud, Ansiedad, Temor, Horror, Espanto, Apocamiento, Desengaño y Amenaza.
- ¿Y por qué tú me conoces mejor que yo a ti? - le preguntó tímidamente Miedo a Crisis.
- Pues, porque en las grandes crisis, no hay que tener miedo.
- No logro entenderte - le refutó Miedo.
- Mira, a mí no debes temerme, sino de lo que hay que tener miedo es de tu propio miedo.
- O sea, ¿que yo soy el problema? - preguntó un tanto preocupado Miedo.
- Efectivamente - le respondió Crisis. No había ni arrogancia ni desprecio de su parte hacia él. Lo que más deseaba era que él la conociera mejor. ¿Sabes? En esta vida el hombre muere varias veces. ¿Y sabes por qué? Como Miedo no sabía qué contestar, Crisis siguió hablando y le hizo saber que las varias muertes vividas por el hombre es para que después pueda volver a nacer, es decir, pueda renacer. Las crisis, aunque le cause temor, le ayuda ir cerrando círculos de una etapa e ir abriendo otra nueva.
Miedo, después de escuchar a Crisis le preguntó si era cierto que en las grandes crisis, el corazón o bien se rompe o se curte.
- Mira, si el hombre se deja envolver sólo por el miedo, pues se le rompe el corazón, pero si él se sobrepone al miedo y salta sobre su propia sombra, entonces se le curte. Es una forma de saber superar a toda crisis por más difícil que ésta sea.
Miedo pensativo le preguntó si, entonces, un corazón curtido es malo.
- ¡Noooooo! Un corazón curtido es aquél que está fortalecido después de haber afrontado determinados problemas y haberlos podido superar. Sin embargo, existe una crisis mundial, a nivel sanitario y económico, desde hace varios meses, que está generando mucho miedo en todas partes. Son muy pocos países que se salvan de la pandemia manteniéndola bajo control e igualmente tienen una economía sanamente activa. Seguramente que en estos pocos países no sólo han sabido manejar de manera asertiva el miedo, sino que sus habitantes han sabido colaborar de manera ejemplar para salir adelante todos unidos de la pandemia.
- Pero, tan malo no soy para que me tengan tanto miedo en la mayoría de los países - protestó Miedo.
- Si bien eres una emoción desagradable también eres saludable, necesario y adaptativo. Sin embargo, si el hombre siente un miedo intenso y extremo, entonces, lo lleva a un bloqueo emocional que, en muchas ocasiones, lo paraliza. El miedo le anula la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones o alternativas que le ayuden a estar mejor para evitar que se sienta intranquilo y sienta ansiedad, sobre todo si está en cuarentena.
- Entonces, ¿qué se puede hacer para que la humanidad entera pueda manejar mejor su miedo en esta época de pandemia con una enfermedad tan cruel en esta época tan difícil que nos toca vivir? - preguntó Miedo.
Crisis, sin dudarlo, le hizo saber que uno tiene que comenzar por cuidarse a sí mismo no sólo guardando las distancias necesarias y usando mascarilla, sino también sabiendo identificar los pensamientos que generan malestar y tematizarlos con las personas amigas o familiares. También es importante saber reconocer las emociones y aceptarlas, pero no dejarse atrapar sólo por el miedo. Y para ello, lo mejor es evitar las redes que son alarmistas y evitar sobreinformarse. No dejar de rezar, meditar, estar en silencio, conectarse con uno mismo, saber agradecer, leer un buen libro, realizar algo de ejercicio, comunicarse con las personas que quieres y saber cómo están y cómo lidian con sus propias emociones.
- Y ¿qué pasa con los que pierden sus trabajos? - le preguntó Miedo retando a Crisis.
- Es un tema difícil de enfrentar porque toda crisis económica se caracteriza por afectar, de manera general, el nivel de vida de las personas ya sea con caídas en el consumo y la producción y originado un alto índice de desempleo, recortes salariales, disminución de poder adquisitivo, disminución del poder adquisitivo, recortes a subsidios, incremento de impuestos, devaluación de la moneda, escasez de capitales y elevadas tasas de interés.
- ¿Y te parece poco? - preguntó asombrado Miedo y luego le dijo a Crisis que todo lo que había explicado sobre lo que producía una crisis económica era para sentir mucho miedo y acto seguido le hizo otra pregunta: ¿Dónde está el camino para salir de una crisis?
Crisis tranquilamente le respondió que no hay camino, sino que, más bien, el camino se hace caminando. Lo importante es emprender la marcha, aunque sea dando pequeños pasos, mirando dónde estamos y a quiénes podemos recurrir para que nos ayuden de ser necesario. Nunca falta una mano amiga o la de un familiar que está allí para regalar luz porque la caminata se hace en comunidad mientras uno en cuerpo y alma mantiene viva la llama de la esperanza aunque uno se sienta como un combatiente derrotado.
- Y, ¿qué pasa con la pandemia? - le preguntó Miedo a Crisis. Luego le hizo saber que millones de seres humanos están asustados. Nadie quiere morir ni tú tampoco, querido lector. Y, sin embargo, muchísima gente ha fallecido por el Coronavirus. ¿Qué se puede hacer para no sentir miedo? Es un trauma global. Este golpe emocional que genera un perjuicio persistente en el incosciente desde hace varios meses es horrible de soportar.
- Es cierto - dijo Crisis y continuó hablando- Sin embargo, el internet y las redes sociales generan más miedo del necesario contribuyendo a que los seres humanos se sientan pasmados frente a esta enfermedad que se ha presentado de manera inesperada. Lo que se saca de todo este problema sanitario es que todos los gobiernos del mundo deben darle más importancia al área de la salud invirtiendo mucho más dinero para estar preparados a otra pandemia.
- ¿Qué? ¿Otra pandemia? - gritó Miedo asustado.
- Pues, podría pasar - respondió Crisis. El hombre no debe permitir que el miedo reine sobre su vida porque el miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Y es que todo corazón que esté lleno de miedo, al final está vacío de esperanza ... esa esperanza que empieza a ser una fuerza cuando todo es desesperado. Además, no te olvides que aunque la esperanza se vea frustrada, la esperanza constituye una dicha. Y los fracasos son, al fin y al cabo, menos horribles que su extinsión. No te olvides que cuando falta la esperanza, el alma del hombre se anquilosa y extenúa. ¡Ah! Quiero que tengas presente que en la adversidad como esta pandemia la humanidad es salvada por la esperanza porque la esperanza es como el sol que no sólo nos alumbra los sueños y arroja todas las pesadillas detrás de nosotros. Ténlo bien presente.
- ¿Quiere decir que la esperanza es un riesgo que hay que correr queramos o no? - preguntó timidamente Miedo.
- Así es, querido Miedo - le dijo con ternura Crisis y terminó diciéndole que sin riesgo no se puede hacer nada grande y memorable. La humanidad está tratando de buscar soluciones. Y aunque cometa fallas, estoy convencida que sabrá superar esta crisis aunque sienta miedo. Y como la esperanza es lo último que se pierde, entonces, hay que pensar que no hay crisis que se le resista.
Es así como Miedo logró entender a Crisis y se hicieron amigos.
MARiSOL
sábado, 5 de diciembre de 2020
Los tres mosqueteros: "Uno para todos y todos para uno"

Tengo de visita en mi casa a los verbos SER, HACER y TENER. Hicieron cita conmigo porque buscan mi consejo ya que entre ellos tres andan peleados porque no se soportan. Es así que yo dejé que ellos hablaran. El verbo "hacer" tomó la palabra y me dijo que él es el más importante de los tres porque él es uno de los verbos que más variedad de significados puede adoptar según el contexto en el que aparezca ya sea porque a él se le puede utilizar con un significado pleno, claro y primario, cuando significa crear, fabricar o producir algo. O también se siente súper importante porque nosotros podemos también hacer veinticinco usos diferentes de él, del verbo "hacer" Como por ejemplo: hacer el tonto, hacer trampa, hacer caso, hacer el ridículo, hacer historia, hacer sitio, hacer el bien o el mal, hacer años, hacer cosquillas, etc, etc. O sea, el verbo "hacer" es uno de los verbos en español con más significados.
Después de escuchar sus argumentos TENER comenzó a hablar. Y alzando la voz nos hizo saber a todos que él es muy importante porque significa pertenencia de algo a alguien. Él expresa la posesión de algo en un sentido material o figurativo, aplicado a todos los sentidos. Nos hizo igualmente saber que en todas las sociedades se le usa mucho en todos los aspectos de la vida. Además que él cual verbo "tener" en sentido material se refiere a la posesión de cosas especialmente referidas en términos de propiedad privada como por ejemplo; tener un auto, tener un perro, tener una casa, tener un celular, etc. Aparte que el verbo "tener" usado en sentido material pero en términos de conceptos más complejos que involucran relaciones con otros es usado, por ejemplo, cuando se tiene un trabajo, en las cuales involucran relaciones económicas y laborales con terceros. También el verbo "tener" puede referirse a la posesión inmaterial de una habilidad, cualidad o sentimiento. Por ejemplo cuando se habla de alguien que tiene personalidad significa que da a conocer su opinión y no es pasado a llevar por los otros, tener salud significa la ausencia de enfermedades, tener amor significa que hay personas cercanas que se importan con la persona, tener experiencia profesional significa que una persona ha trabajado en el área de sus estudios y así un largo etcétera de ejemplos se podrían seguir nombrando. Luego de terminar de hablar miró a SER.
SER bajando la mirada dijo que no era tan importante porque como verbo es usado sólo como una afirmación, para afirmar un atributo, para indicar las horas, para introducir una función, capacidad o uso, para introducir una posesión o pertenencia, como sinónimo de acontecer o suceder y para afirmar la pertenencia a un país, un lugar, una región, una comunidad, una empresa, etc. A lo que yo le dije que él es más que un verbo. TENER y HACER me miraron rabiosos. Pero yo continué explicándole a SER que en comparación de sus amigos, él posee un "alma" ya que un ser es un individuo, es decir, un ser humano, una criatura, que es un ser vivo o una entidad que es un ser supremo. Además, que en el aspecto más filosófico, "ser" es lo que llamamos la esencia o la naturaleza de algo que ya por sí misma es un tema profundo muy discutido y estudiado por filósofos, escritores, psicólogos y pensadores. O sea que en términos generales el ser es todo lo que tiene vida pero la cuestión radica en el peso e importancia que se le da a cada vida. SER me miraba asombrado. Y no era para menos ya que la importancia del cuestionamiento del ser ha generado innumerables estudios, obras y debates a lo largo del tiempo como el famoso monólogo de la obra "Hamlet" de William Shakespeare donde hace inmortal su famosa frase: "Ser o no ser, ésa es la cuestión".
TENER y HACER echaban chispas por todos lados. Ellos querían saber quién era el más importante para mí. Y yo como no iba a permitir que en mi casa hubierta pleito, les dije, más bien, que se alegraran de tener a SER de amigo. ¿Por qué? fué el grito unísono que salió de sus gargantas. Mi respuesta no se dejó esperar y les hice saber que los tres eran importantes porque, en el fondo, se necesitan unos a otros. Me explico: Siempre en la vida hay un orden de secuencia que es ser - hacer- tener. Es decir, primero somos, después hacemos y luego tenemos. Desgraciadamente hay muchas personas que alteran el orden cuando dicen, por ejemplo: "cuando tenga ya haré yo lo que sea necesario".
Mientras SER sonreía complacido con lo que escuchaba, HACER y TENER sudaban agitados. Yo estaba dándoles a conocer de manera sutil que yo veía en primer lugar a SER, en segundo lugar a HACER y en tercer lugar a TENER. Como seguían estos dos últimos protestando les recalqué que primero uno debe descubrir quién es para poder hacer y así permitirse tener la clase de vida que uno desea. Y aunque yo sé que es difícil, muchas veces, no es imposible. En realidad, este trabajo interno es un proceso de transformación. Y como en todo proceso de transformación, si bien las transiciones son duras, luego viene el bienestar. Lo que quiere decir que durante dichas transiciones trabajas en tu Ser, querido lector, lo que, tarde o temprano, se reflejará en tu Hacer. Y al final, como resultado, vendrá el bienestar, o sea el Tener.
Esta vez no hubo protesta alguna. HACER y TENER se quedaron mudos mientras SER estaba emocionado hasta las lágrimas. Ellos tres tomaron conciencia que, efectivamente, se necesitan porque logran conformar no sólo un círculo virtuoso que se retroalimenta, sino que conforman igualmente un espiral evolutivo ascendente que se realiza en numerosos ciclos que se retroalimentan mientras transcurre la vida. Es decir, cada ciclo evolutivo representa una nueva versión de uno mismo. Lo que significa que mientras tú expandas tu conciencia, trabajes en tu Ser para transformar tus creencias, pensamientos, valores, principios, y expandas tu conciencia (SER), actues con inspiración y perseverancia (HACER) y disfrutes desde la gratitud (TENER), entonces sabrás quién eres, querido lector.
MARiSOL
viernes, 4 de diciembre de 2020
Maldito internet
Si bien el invento del internet es casi mágico, de mágico no tiene nada porque una noticia falsa o verdadera pueden cambiar nuestra existencia. Pues bien, Sara piensa que internet no es ni bueno ni malo porque a través de éste se propagan noticias medias ciertas que, al final, nos crean confusión a parte de crearnos adicción debido al inadecuado uso de la tecnología digital. Y ¡ojo! para todas aquellas personas que carecen de una conciencia bien formada o no han desarrollado adecuadamente la prudencia, justicia, fortaleza y templanza, el internet puede llegar a ser un arma de doble filo. Me explico: la verdad que no pongo en tela de juicio que estas tecnologías de comunicación, información y entretenimiento no sólo permitan desarrollar y potenciar algunas capacidades del ser humano, pero lamentablemente también se han magnificado bastantes riesgos como la de crear no sólo confusión, sino la de quitar importancia a hechos tan graves como el ciberbullying, la estafa, la pedofilia, el hackeo, etc. La verdad es que todos ellos tienen efectos nocivos.
Sara sabe que aunque la tachen de tecnófoba, alarmista o reaccionara, ella sabe que tiene que andarse con pies de plomo cuando se mueve entre las aguas nada pacíficas del internet. Claro, que por supuesto, hay lugares donde se respira un aire del bueno, pero también hay aires enrarecidos que se mezclan en este mundo cibernético y terminan metiéndose en tu hogar. Ella ha aprendido a creer más en lo que su conciencia le dicta. Lamentablemente se ha dado cuenta que ni el bueno es tan bueno ni el malo es tan malo. Lo mejor sería que uno pudiera diferenciarlos con claridad, pero el internet se ha encargado de hacernos la tarea más difícil, sobre todo, cuando en las redes sociales nos contactamos con personas que se camuflan con nombres ficticios o nos dicen cosas que no son ciertas del todo.
¡Ay! toda esta tecnología no sólo nos ha acercado unos a otros no importando dónde tú te encuentres, sino que también está afectando la forma de actuar y de pensar de millones de personas a través de todo el exceso de información que no se filtra adecuadamente. Sara se está dando cuenta que si bien hay mucha información, hay también menos conocimiento. Si bien Sara se aisla del internet, por lo menos una vez al día, nos resulta prácticamente imposible vivir sin éste aunque las ráfagas de información que socavan nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento, cobren su precio como el aumento de dopamina en el cerebro que puede ser adictivo. Y es que en su ausencia, el aburrimiento se hace presente. Pues bien, si bien Sara no desea que haya cortes en su creatividad y en el pensamiento profundo, sí se está dando cuenta que su pensamiento se está fraccionando y la falta de concentración persiste ahora más que nunca. Por este motivo tiene racionada su porción de internet al día. Hay otras cosas pendientes por hacer que cobran, poco a poco, más importancia.
¿Qué es lo que quiere Sara? Pues tener la capacidad de controlar, reducir o detener su comportamiento en línea para no verse enfrentada a la depresión o sensación de soledad que, por momentos, la asalta. Pero si bien ella sabe que no se puede imaginar un mundo sin internet, también toma conciencia que los seres humanos hemos sobrevivido sin él durante incontables milenios. Tal vez, precisamente porque la vida es una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir.
Te llamo a la reflexión, querido lector, así como el internet es el experimento más grande de anarquía que tenemos porque éste es un recurso que perjudica a la sociedad ya que la aliena y aísla, también, por otro lado, el internet es positivo porque nos une y nos conecta, quizá con la esperanza que nos prolongue más la vida. Sara me mira en silencio y me hace también saber que la destrucción del internet es inútil porque éste crea un espacio de libertad y desarrollo en el que todos estamos en comunidad. En realidad, el internet no ha cambiado la forma en que hacemos las cosas. Más bien, cambia lo que hacemos con ello. El internet nos expone entre el bien y el mal. Nos reta constantemente a diferenciar las verdades de las mentiras. Nos expone a grandes desiluciones...
Antes de terminar, Sara me hace saber que unas 4.000 millones de personas en todo el mundo son usuarias del internet. Al principio se pensaba que éste podría aportar igualdad y conocimientos a la mayoría de la gente haciendo de este invento un invento muy democrático. Pero también el internet tiene un lado sombrío porque las voces moderadas son ahogadas y los puntos de vista extremistas son amplificados tomando más fuerza para ayudar a expandir el odio, la desinformación y los abusos. Pero aún así, Sara sabe que aunque la cara oscura de la red esté muy presente, también sabe que los aspectos positivos son mayores que los negativos. Es decir, el número de ventajas supera al de los incovenientes. Así como Sara sabe que el papel que tenga la red depende de quién sea la persona que navegue a través de ella y los usos para los que se emplea, también me hace saber que la aparición del internet ha causado hasta la actualidad grandes beneficios a la sociedad y su uso es imprescindible. Si bien Sara no podría prescindir del todo de internet aunque pudiera, sabe que hay que navegar cibernéticamente con responsabilidad y con cuidado, sobre todo en las redes sociales. ¿Y tú, qué piensas?
MARiSOL
martes, 1 de diciembre de 2020
La malicia del monaguillo
domingo, 29 de noviembre de 2020
Humanidad
Amar a la humanidad con todas sus imperfecciones es de valientes. Sobre todo, amarla aún más cuando uno tiene la capacidad de poderse lamentar de nuestras relaciones humanas. Mas yo me pregunto si podemos soportar mucha realidad. ¡Ay! La realidad sigue existiendo aunque dejes de creer en ella. ¡Peor aún! Ella nunca desaparecerá de la faz de la Tierra. Y es que la realidad nos hace ver, una y otra vez, que la humanidad no es solamente una familia unida e indivisible, sino que ella es la patria del corazón, porque los que de corazón se quieren, sólo con el corazón se hablan aún cuando existen cerca de 7,000 idiomas. Las diferencias entre unos idiomas y otros no es motivo para desunirnos. Todo lo contrario, deberíamos darnos cuenta de lo grandiosa que es la humanidad. Conformamos una familia de más de 7,000 millones de miembros.
Y aunque nos diferenciemos unos de otros físicamente, hablemos distintos idiomas y tengamos culturas tan distintas unas de las otras, profecemos distintas creencias religiosas y nuestras ideas políticas no coincidan, en el fondo, todos deseamos lo mismo: Paz y Amor en la Tierra. Por lo menos, la mayoría esto es lo que más desea. Y es que la humanidad es tan maravillosamente multifacética que en lugar de quererla cambiar, nos haríamos un gran favor si tratáramos de conocerla mejor.
¡Ay! es que nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. En lugar de darnos unos a otros la mano, nos complace destruimos. No todos, pero sí muchos. A pesar de nuestros defectos, deberíamos todos ser compasivos, afables, tolerantes y empáticos. Pues sí, los defectos existen aunque más de uno lo quiera negar porque un hombre sin defectos es un hipócrita del que, finalmente, debemos desconfiar.
Realmente la humanidad, como ya lo dije anteriormente, es una familia unida e indivisible aunque parte de sus miembros tengan almas crueles. Y es que en cada niño bueno o malo nace la humanidad. Esa humanidad que parte de la nada... esa nada que en algún punto de nuestras almas nos recuerda que somos semillas de lo divino. Y por ello sería obsceno perecer entre la desesperación y el aburrimiento.
No sé si me dejo entender, pero estoy convencida que la humanidad, en realidad, ha ofendido a Dios. Y, ¿sabes por qué? Pues, porque la humanidad no ha sabido respetar fielmente el orden establecido por Dios. Y es que aquellos hombres que anuncian que luchan en favor de Él terminan siendo los menos pacíficos, sobre todo, cuando creen recibir mensajes celestiales y terminan haciendo oídos sordos para toda la humanidad.
Finalmente, resulta asombroso que la humanidad todavía no esté en la capacidad de saber vivir en paz y le hace más caso a la palabra "competividad" que a la "convivencia" porque no entiende el significado del "amor" y termina más aferrándose al "miedo"... ese miedo que llega a expulsarnos de la humanidad misma y nos roba nuestra gran inteligencia, maravillosa bondad, bellos pensamientos y única verdad dejándonos en completo abandono y expuestos a una desesperación muda. Pero muda no me quiero quedar aunque tú hagas oídos sordos a la que yo acá digo. Y es que hablo de la humanidad, de ésa que existe en todos nosotros. Tal vez por ser yo, tan hombre como tú, nada que sea humano me resulta extraño. Nosotros los humanos somos no sólo maravillosamente contradictorios, sino estamos lleno de imperfecciones... esas imperfecciones que nos vuelven vulnerables ante los ojos perfectos de Dios.
MARiSOL
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sábado, 28 de noviembre de 2020
EL sentido de la vida
Erika, es una amiga viuda de 70 años, que espera no sólo ansiosamente que pronto salga al mercado la vacuna para combatir el Covid-19, sino que piensa que la humanidad lo que también necesita es una vacuna que nos devuelva a todos a recuperar el sentido de la vida. Justamente ahora hay que darle un sentido a la vida, por el mismo hecho que para muchos éste ha perdido su sentido. Erika sabe que aunque ella ya no trabaje, ella intenta servir a los demás, lo que para ella constituye el único sentido de la vida. Hoy más que nunca ella desea sentirse útil dando apoyo moral a sus amistades y familiares que se sienten agobiados con todo lo que sucede alrededor del mundo a raíz de la pandemia que nos castiga sin piedad desde hace varios meses.
Por este motivo, quiero a Erika. Es una persona valiosa que me recuerda que en el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida. ¡Qué cuesta ser amable no solamente con amigos o familiares, sino con gente desconocida! Y aunque las sonrisas no se puedan ver por usar la mascarilla, sí se pueden sentir a través de las miradas porque el lenguaje de los ojos dice mucho, sobre todo, cuando las miradas están vestidas de brillo, ese brillo que se llama Fe.
En caso no sepas de donde proviene la palabra Fe, te lo hago saber. Proviene del latín Fides. Pues bien, es la creencia o confianza que se tiene en una persona, religión o institución, sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia. Erika sabe que la fe es el ingrediente mágico para lanzarnos en pos de lo que se cree, con la certeza que lo lograremos. Y es que al confiar y tener fe en lo que nos proponemos, con toda seguridad se alcanzará. Así, que por este motivo, cuidémosnos lo más que podamos sin dejarle de sonreir a la vida. Y, ¿sabes por qué, querido lector? Pues, porque la vida de un hijo, de un amigo o hasta de un desconocido, es la nuestra, como la verdadera vida de cada uno es la de todos.
¡Ay, querida Erika! ¡Cómo te extraño! Cuánto me gustaría abrazarte, y conversar de todo y de nada, pero sabernos cerca una de la otra a través del internet me consuela. Es ahora que los seres humanos debemos unirnos en repartir amor porque solamente la fuerza del amor es la que nos sostendrá aún en los momentos más oscuros, aún cuando perdamos la vida si nos alcanza a tocar esta cruel enfermedad de la peor manera.
Tanto Erika como yo sabemos que la tragedia del hombre moderno no es que sepa cada vez menos sobre el sentido de su propia vida, sino que se preocupa, desgraciadamente, cada vez menos por ello. Es realmente una lástima que muchos seres humanos anden ciegos por la vida. Pero tarde o temprano todos nos preguntaremos por el sentido de la vida. Muchos sabios como Confucio, por ejemplo, han intentado darnos una respuesta. A mí me gusta un proberbio de este reconocido pensador chino. Seguramente que a Erika también le gusta este proverbio que dice así: "Aprende a vivir bien, y sabrás morir bien". No se trata de resignarnos a morir ante esta pandemia, sino te llamo a la reflexión, querido lector. Todos nosotros poseemos la suficiente inteligencia como para plantearnos ciertas cuestiones acerca de nuestra existencia ahora que esta enfermedad nos ronda. Ahora, sobre todo, en momentos difíciles, debemos mirarnos en el espejo de nuestras almas y hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Cuál es mi propósito en la vida?, ¿Para qué quiero vivir?
A Erika, le quedo muy agradecida por darme la fuerza para seguir adelante, sobre todo, cuando hay momentos en que se me quiebra mi fe. No debo permitir que se me rompa en mil pedazos. O lo que es peor que entre la vida y yo exista un cristal que no me permita ver y comprender la vida en toda su magnífica magnitud. Por este motivo, debo seguir haciendo lo que más me gusta: escribir. Así me siento más unida a mi Fe mientras juego con las palabras, cual maravilloso instrumento, que me permiten no sólo descubrirme por dentro, sino que aprendo que la vida, a pesar, de golpearnos con fuerza, es hermosa. Justamente el milagro llamado vida, debe hacernos reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas.
MARiSOL
viernes, 27 de noviembre de 2020
Entre olvidos y recuerdos
Como un mal presagio o una mala costumbre las miradas de Inés y Eduardo se vuelven a cruzar en silencio desde la lejanía. Esa lejanía que cual elemento físico escapa del control humano pero que forma parte de sus vidas quieran o no. Pues bien, ellos dos son esos eternos amantes que aunque permanecen callados desde hace muchos años se hablan en sus sueños. Quizá porque ellos dos están hechos del mismo material con el cual ellos dos tejen sus sueños. Y mientras ellos tejen sus sueños en silencio, el mismo silencio les recuerda que cual gran arte para sus conversaciones imaginarias, éste nunca se romperá porque es tan profundo como el inmenso mar de la vida... ese mar que se mueve entre olvidos y recuerdos.
¡Ay! Pero, ¿qué pasa con los olvidos? Ellos son como golpes insistentes que tocan las puertas de sus corazones, porque el amor es, a mi parecer, un ardiente olvido de todo. ¿Y qué pasa con los recuerdos? Sólo pueblan nuestra soledad para hacerla más profunda. ¡Ay! ¿Será que el amor, en realidad, no existe? Yo diría que, más bien, sí existen las pruebas de amor, en todo caso. Ésas que se demuestran dejando vivir a aquel que amamos en completa libertad. Esa libertad que sólo viene de nuestro interior. Yo, te pregunto, querido lector, ¿qué otra libertad esperas poder tener? Lo único que te puedo decir que a ti se te otorgará la libertad externa cuando hayas sabido desarrollar tu propia libertad interna.
Dejemos, pues, que Inés y Eduardo sigan siendo, entre olvidos y recuerdos, amantes hasta la mismísima eternidad. Esa eternidad que se vuelve una nada porque nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo, sobre todo, presente que la nada se convierte en una inmensa eternidad que no tiene ni principio ni fin. Esa eternidad que no está hecha de tiempo. Ese tiempo que hace pasar el amor así como el amor hace pasar el tiempo. ¡Qué paradógco!, ¿verdad?
Y yo, como el tiempo que soy, te hago saber, querido lector, que mi misión es seguir conduciendo a Inés y a Eduardo a través mío porque la vida en tiempo se vive. Y ¿sabes por qué? Pues, porque luego no habrá tiempo para nada... esa nada que nos separa y que también nos une como a Inés y a Eduardo. Si bien ellos no tienen nada en sus manos, sí me han hecho su cómplice. Es así que yo, como el tiempo que soy, hago que el amor tenga dos hermosos momentos: el primero y el último porque todo lo malo, vestido entre olvidos y recuerdos, es el tiempo que transcurre entre ellos, más no entre Inés y Eduardo porque ellos bien saben que el amor auténtico queda tatuado de una vez para siempre y del todo tanto en el la piel del corazón de ella como en el de él.
Te hago saber que tanto Inés como Eduardo no tienen contacto ni físico ni epistolar; sólo se comunican por una intuición espiritual. Ellos dos hacen uso de esta habilidad para percibirse de manera clara e inmediata, pero sin la intervención de la razón, de la mente o de la lógica. Ellos saben comunicarse usando un lenguaje no verbal porque su intuición espiritual viene del alma... ese alma que es, finalmente, inmortal.
Bien, antes de terminar, te cuento que Inés y Eduardo hacen caso a sus corazones porque ellos dos tienen la gran habilidad de comunicarse telepáticamente sin ninguna expresión sensorial, ya sean el habla, gestos o señas. Ellos dos como dos cuerpos en un alma, más bien, se comunican, de corazón a corazón. Bien, este canal sigue abierto aunque resulte, al final, un mal presagio o una mala costumbre, porque el amor, finalmente es un eterno insatisfecho que vive de amargos olvidos y dulces recuerdos.
MARiSOL
